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    La cantidad de cazadores de vampiros y vampiros clasistas aumentó.
    Si me disculpan, volveré a mi laboratorio y a modelar mi ropa enfrente de mi espejo sin cobre ni plomo, beber mimosas y ver los resultados de los experimentos de ayer- ~ ♡
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  • —¿¡QUÉ ESE IMBECIL HIZO QUE!?

    La vena en su frente se marcó con claridad mientras asimilaba la información.

    Su segundo al mando, Vamp, había autorizado un tratado de paz entre los humanos y el clan. La intención era que ambas especies pudieran coexistir en el nuevo mundo; después de todo, con las armas que los humanos habían desarrollado la extinción de los vampiros ya no era una amenaza lejana.

    Pero lo que realmente lo enfurecía no era solo el tratado… sino que Vamp se hubiera atrevido a aprobarlo sin siquiera consultarle.

    — Ese idiota se las verá conmigo… —murmuró. —No aceptaré ningún tratado con esa raza miserable.
    —¿¡QUÉ ESE IMBECIL HIZO QUE!? La vena en su frente se marcó con claridad mientras asimilaba la información. Su segundo al mando, Vamp, había autorizado un tratado de paz entre los humanos y el clan. La intención era que ambas especies pudieran coexistir en el nuevo mundo; después de todo, con las armas que los humanos habían desarrollado la extinción de los vampiros ya no era una amenaza lejana. Pero lo que realmente lo enfurecía no era solo el tratado… sino que Vamp se hubiera atrevido a aprobarlo sin siquiera consultarle. — Ese idiota se las verá conmigo… —murmuró. —No aceptaré ningún tratado con esa raza miserable.
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  • "Ayúdame"
    Fandom Sobrenatural ~ Crónicas Vampíricas
    Categoría Crossover
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝐒A𝐌 W𝐈N𝐂H𝐄S𝐓E𝐑

    Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado.

    Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado…

    Hasta aquella luna llena…

    Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada.

    Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino.

    Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla.

    Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir.

    Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche.

    >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría.

    Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí.

    Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque.

    Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia..

    “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación”

    Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible.

    Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque…

    Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta.

    Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero…

    -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAM.MY] Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado. Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado… Hasta aquella luna llena… Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada. Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino. Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla. Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir. Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche. >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría. Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí. Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque. Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia.. “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación” Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible. Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque… Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta. Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero… -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
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    Fandom Supernatural
    Categoría Drama
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝑴𝒂𝒆 ·𝑺𝒂𝒎𝒂𝒆𝒍𝒊𝒕𝒉· 𝑪𝒂𝒓𝒕𝒆𝒓

    Habían sobrevivido a todo. A absolutamente todo. Literalmente. Si, literalmente. Porque a esas alturas de su vida, Sam y Dean Winchester habían derrotado al propio Dios. Al mismísimo DIOS, en mayúsculas. Al hombre que habia orquestado cada desgracia que habia acontecido en sus vidas. Al hombre que, por capricho y divertimento habia matado a sus padres, amigos y familia. Al hombre que los habia condenado a una vida de dolor, a una vida fugitiva, a una vida sin más futuro que el de morir cazando. Al hombre que habia dictaminado cada aspecto de sus vidas. Pero ahora… Ahora eran libres. Se acabó. Libres para ser quienes les diera la gana.

    -Libres, Sammy -habia dicho Dean, con más optimismo del que sentía, cuando había regresado al bunker aquel día.

    Porque aunque habían derrotado a Chuck y habían devuelto la vida a la tierra gracias a Jack… Las perdidas eran todavia dolorosas. Castiel nunca regresaría. Y Jack… tampoco. Habia dicho que siempre estaría con ellos, que estaría en el viento y Dean no sabía cuántas mierdas más. Pero al cazador no le valía con eso. Habia criado a ese chico desde que habia llegado al mundo. Era prácticamente un hijo para él. Lo habia acogido y lo habia criado igual que hicieron otros hombres con el propio Dean. Porque, aunque ya era adulto cuando Bobby Singer regresó a sus vidas, Dean estaba seguro de que no seria la persona que era a día de hoy si no hubiera tenido al viejo Singer.

    Bobby. Castiel. Jack. Mary Winchester… Demasiadas perdidas en muy poco tiempo. Y ahora el bunker estaba en silencio. La primera semana se la tomaron de reflexión, para asumir qué hacer a partir de ahora. Podían hacer sus vidas sin la mano de Chuck oprimiéndoles la garganta, pero… ¿podían olvidarse de la caza? Seria perfecto, ¿no? Sam podría regresar a la universidad. Y Dean… Seguro que encontraría un taller en el pueblo donde trabajar como mecánico por doscientos pavos a la semana. Vidas normales.

    Pero ellos no eran normales. No era ego. Era certeza.

    Aquella mañana, Dean estaba leyendo, sin demasiada emoción las ofertas de trabajos normales en Lebanon gracias a la versión digital del periódico local. Pero el bloc de notas a su lado en la mesa estaba vacío.

    ¿Queria ser normal? ¿De verdad?

    Resopló y se apartó del ordenador echándose hacia atrás en la silla mientras echaba mano de su vaso donde se habia servido tres dedos de whisky. Su ceño estaba fruncido, estaba mosqueado.

    Entonces su teléfono sonó y leer el nombre “Jody Mills” en la pantalla casi lo animó. ¿Esa esa una señal divina? ¿Era cosa de Jack? ¿Le estaba ayudando el nuevo “Dios” a tomar una decisión? ¿Era esa una de esa clase de cosas para las que “Jack siempre estaría ahí”? ¿Quién diablos podía saberlo? Descolgó el teléfono y se lo llevó a la oreja mientras se reclinaba en la silla.

    -¿Jody? -preguntó- ¿Qué tal? ¿Estás bien? -preguntó el cazador.

    -Dean, hola… -dijo, se la notaba apesadumbrada.

    -¿Estás bien? -preguntó el cazador frunciendo las cejas.

    -Se supone que las cosas se habían calmado desde que tu amigo, el chico estaba en el cielo, ¿no? -preguntó Jody.

    -Hmm…- Dean profirió un dudoso sonido afirmativo- ¿A qué te refieres?

    Jody suspiró.

    -¿Te acuerdas de esa cacería a la que no fuisteis? –preguntó ella.

    -¿La de los niños secuestrados? -preguntó Dean de vuelta incorporándose en la silla.

    -Resulta que era una trampa para vosotros. Dos amigos mios, Carl y Rafe se ocuparon… Eran vampiros y no les gustó que Sam y tú no os presentarais. Están todos muertos, no te preocupes. Pero mi amigo Rafe no sobrevivió.

    Dean sintió un nudo en el estómago, pues repentinamente tuvo la sensación de acabar de eludir una muerte segura.

    -Lo siento, Jody… ¿Hay algo que…? -empezó a decir el cazador.

    Jody profirió un sonido suave de negativa.

    -No… Lo siento por Rafe, ¿sabes? Pero no hubiera soportado que os ocurriera nada a vosotros dos, idiotas…- dijo la sheriff de Sioux Falls- Por eso… Me siento mal al decirte esto, pero… Creo que algo está pasando en Pocatello, Idaho. Varios cazadores están yendo hacia allí. He controlado a Claire de puro milagro. Dicen que hay una criatura desconocida…. Te mando todo lo que tengo, ¿vale?

    Dean asintió dando después un largo trago a su vaso.

    -Vale, tranquila. Vamos para allá. Y, oye… Jody. De verdad que siento lo de tu amigo…

    Colgó el teléfono antes de ponerse en pie.

    -¡Sam! -llamó Dean -¡Sammy! ¡Tenemos trabajo! -dijo, ahora sí, con optimismo- ¡Nos vamos a Idaho! ¡Guarda tu champú favorito! -rio entre dientes mientras caminaba hacia la salida de la biblioteca que conducía hacia los dormitorios y la cocina.

    ᴄʀᴇᴅɪᴛs ɪᴍᴀɢᴇɴ sᴛᴀʀᴛᴇʀ: deanlenalove
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAMAEL1TH] Habían sobrevivido a todo. A absolutamente todo. Literalmente. Si, literalmente. Porque a esas alturas de su vida, Sam y Dean Winchester habían derrotado al propio Dios. Al mismísimo DIOS, en mayúsculas. Al hombre que habia orquestado cada desgracia que habia acontecido en sus vidas. Al hombre que, por capricho y divertimento habia matado a sus padres, amigos y familia. Al hombre que los habia condenado a una vida de dolor, a una vida fugitiva, a una vida sin más futuro que el de morir cazando. Al hombre que habia dictaminado cada aspecto de sus vidas. Pero ahora… Ahora eran libres. Se acabó. Libres para ser quienes les diera la gana. -Libres, Sammy -habia dicho Dean, con más optimismo del que sentía, cuando había regresado al bunker aquel día. Porque aunque habían derrotado a Chuck y habían devuelto la vida a la tierra gracias a Jack… Las perdidas eran todavia dolorosas. Castiel nunca regresaría. Y Jack… tampoco. Habia dicho que siempre estaría con ellos, que estaría en el viento y Dean no sabía cuántas mierdas más. Pero al cazador no le valía con eso. Habia criado a ese chico desde que habia llegado al mundo. Era prácticamente un hijo para él. Lo habia acogido y lo habia criado igual que hicieron otros hombres con el propio Dean. Porque, aunque ya era adulto cuando Bobby Singer regresó a sus vidas, Dean estaba seguro de que no seria la persona que era a día de hoy si no hubiera tenido al viejo Singer. Bobby. Castiel. Jack. Mary Winchester… Demasiadas perdidas en muy poco tiempo. Y ahora el bunker estaba en silencio. La primera semana se la tomaron de reflexión, para asumir qué hacer a partir de ahora. Podían hacer sus vidas sin la mano de Chuck oprimiéndoles la garganta, pero… ¿podían olvidarse de la caza? Seria perfecto, ¿no? Sam podría regresar a la universidad. Y Dean… Seguro que encontraría un taller en el pueblo donde trabajar como mecánico por doscientos pavos a la semana. Vidas normales. Pero ellos no eran normales. No era ego. Era certeza. Aquella mañana, Dean estaba leyendo, sin demasiada emoción las ofertas de trabajos normales en Lebanon gracias a la versión digital del periódico local. Pero el bloc de notas a su lado en la mesa estaba vacío. ¿Queria ser normal? ¿De verdad? Resopló y se apartó del ordenador echándose hacia atrás en la silla mientras echaba mano de su vaso donde se habia servido tres dedos de whisky. Su ceño estaba fruncido, estaba mosqueado. Entonces su teléfono sonó y leer el nombre “Jody Mills” en la pantalla casi lo animó. ¿Esa esa una señal divina? ¿Era cosa de Jack? ¿Le estaba ayudando el nuevo “Dios” a tomar una decisión? ¿Era esa una de esa clase de cosas para las que “Jack siempre estaría ahí”? ¿Quién diablos podía saberlo? Descolgó el teléfono y se lo llevó a la oreja mientras se reclinaba en la silla. -¿Jody? -preguntó- ¿Qué tal? ¿Estás bien? -preguntó el cazador. -Dean, hola… -dijo, se la notaba apesadumbrada. -¿Estás bien? -preguntó el cazador frunciendo las cejas. -Se supone que las cosas se habían calmado desde que tu amigo, el chico estaba en el cielo, ¿no? -preguntó Jody. -Hmm…- Dean profirió un dudoso sonido afirmativo- ¿A qué te refieres? Jody suspiró. -¿Te acuerdas de esa cacería a la que no fuisteis? –preguntó ella. -¿La de los niños secuestrados? -preguntó Dean de vuelta incorporándose en la silla. -Resulta que era una trampa para vosotros. Dos amigos mios, Carl y Rafe se ocuparon… Eran vampiros y no les gustó que Sam y tú no os presentarais. Están todos muertos, no te preocupes. Pero mi amigo Rafe no sobrevivió. Dean sintió un nudo en el estómago, pues repentinamente tuvo la sensación de acabar de eludir una muerte segura. -Lo siento, Jody… ¿Hay algo que…? -empezó a decir el cazador. Jody profirió un sonido suave de negativa. -No… Lo siento por Rafe, ¿sabes? Pero no hubiera soportado que os ocurriera nada a vosotros dos, idiotas…- dijo la sheriff de Sioux Falls- Por eso… Me siento mal al decirte esto, pero… Creo que algo está pasando en Pocatello, Idaho. Varios cazadores están yendo hacia allí. He controlado a Claire de puro milagro. Dicen que hay una criatura desconocida…. Te mando todo lo que tengo, ¿vale? Dean asintió dando después un largo trago a su vaso. -Vale, tranquila. Vamos para allá. Y, oye… Jody. De verdad que siento lo de tu amigo… Colgó el teléfono antes de ponerse en pie. -¡Sam! -llamó Dean -¡Sammy! ¡Tenemos trabajo! -dijo, ahora sí, con optimismo- ¡Nos vamos a Idaho! ¡Guarda tu champú favorito! -rio entre dientes mientras caminaba hacia la salida de la biblioteca que conducía hacia los dormitorios y la cocina. ᴄʀᴇᴅɪᴛs ɪᴍᴀɢᴇɴ sᴛᴀʀᴛᴇʀ: deanlenalove
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  • Otra noche más, otro objetivo más, la vida de la cazadora se basaba en eso, cazar... Cazar... Cazar... Odiaba a los vampiros, un odio pasado de generación en generación, una doctrina tan severa como cruel.

    La casa estaba vacía, la oscuridad reinaba, el trabajo ya estaba hecho, pero podía aprovechar para... Divertirse. El vampiro yacía en el suelo, rodeado en un charco de su propia sangre. Anneliese observó un momento por la ventana. — Vamos a ver... ¿Por dónde empiezo? — Preguntaba aparentemente a la nada, pero realmente era al propio vampiro.

    Observó a la criatura, una sonrisa genuina en su rostro, cosa que solo logró que la situación se tornara más escalofriante. El vampiro forcejeó, tratando de ponerse en pie, momento en que Anneliese apuntó su arma y descargó 4 balas, 2 en la zona lumbar y 1 en cada hombro, acto seguido, recargó. — Oh no, no te puedes levantar sin mi permiso. — Los gemidos de dolor del vampiro llenaban el lugar.

    Sus ojos seguían la figura del vampiro ¿Realmente esto tenía un propósito? Se supone que era un interrogatorio, pero parecía que solamente estaba ensañándose. Anne se acercó al vampiro, pisando su cabeza. — ¿Quién te envió a por mi? — La lentitud con la que pronunció las palabras mandó escalofríos por la columna del chupasangre.

    Un forcejeo inútil, no respondió a la pregunta. Anneliese apartó el pie, y cuando parecía que la tortura había llegado a un receso, una navaja de plata se clavó en el hombro del vampiro. — Oye, oye, te hice una pregunta, es de mala educación no responder. — Con fuerza, comenzó a retorcer la navaja. — Vamos ¿No quieres que esto acabe ya? — Susurró al oído de la criatura, y fue entonces que su pregunta halló respuesta.

    V: ⸺ N-no me dieron nombre, solo me dijeron... ⸺

    Sacó la navaja, solamente para volver a clavarla en la espalda del vampiro. — Fíjate... No me gustó esa respuesta, intentémoslo otra vez. — Retorció la navaja nuevamente, el vampiro ahora mismo era incapaz de hablar, pero haría falta más que eso para matarlo.

    V: ⸺ P-por favor... Digo la verdad... ⸺

    Pasaron unos segundos, la mirada de la cazadora estaba fija sobre los ojos de la criatura, entonces sacó la navaja. — Está bien, te creo. — Comentó con total calma, mostrando una suave sonrisa.

    V: ⸺ Ent- ⸺

    Ni siquiera tuvo la oportunidad de hablar cuando la navaja atravesó su cráneo y, con fuerza, lo abrió como quien abre una naranja. Un suspiro escapó los labios de la cazadora. — Al menos fue divertido. — Sacó su zippo de su abrigo y se encendió un cigarrillo. — Tocará limpiar... — Encendió nuevamente el zippo, las llamas de este serpentearon hasta que envolvieron el cuerpo inherte del vampiro... Ahora solo quedaba esperar.
    Otra noche más, otro objetivo más, la vida de la cazadora se basaba en eso, cazar... Cazar... Cazar... Odiaba a los vampiros, un odio pasado de generación en generación, una doctrina tan severa como cruel. La casa estaba vacía, la oscuridad reinaba, el trabajo ya estaba hecho, pero podía aprovechar para... Divertirse. El vampiro yacía en el suelo, rodeado en un charco de su propia sangre. Anneliese observó un momento por la ventana. — Vamos a ver... ¿Por dónde empiezo? — Preguntaba aparentemente a la nada, pero realmente era al propio vampiro. Observó a la criatura, una sonrisa genuina en su rostro, cosa que solo logró que la situación se tornara más escalofriante. El vampiro forcejeó, tratando de ponerse en pie, momento en que Anneliese apuntó su arma y descargó 4 balas, 2 en la zona lumbar y 1 en cada hombro, acto seguido, recargó. — Oh no, no te puedes levantar sin mi permiso. — Los gemidos de dolor del vampiro llenaban el lugar. Sus ojos seguían la figura del vampiro ¿Realmente esto tenía un propósito? Se supone que era un interrogatorio, pero parecía que solamente estaba ensañándose. Anne se acercó al vampiro, pisando su cabeza. — ¿Quién te envió a por mi? — La lentitud con la que pronunció las palabras mandó escalofríos por la columna del chupasangre. Un forcejeo inútil, no respondió a la pregunta. Anneliese apartó el pie, y cuando parecía que la tortura había llegado a un receso, una navaja de plata se clavó en el hombro del vampiro. — Oye, oye, te hice una pregunta, es de mala educación no responder. — Con fuerza, comenzó a retorcer la navaja. — Vamos ¿No quieres que esto acabe ya? — Susurró al oído de la criatura, y fue entonces que su pregunta halló respuesta. V: ⸺ N-no me dieron nombre, solo me dijeron... ⸺ Sacó la navaja, solamente para volver a clavarla en la espalda del vampiro. — Fíjate... No me gustó esa respuesta, intentémoslo otra vez. — Retorció la navaja nuevamente, el vampiro ahora mismo era incapaz de hablar, pero haría falta más que eso para matarlo. V: ⸺ P-por favor... Digo la verdad... ⸺ Pasaron unos segundos, la mirada de la cazadora estaba fija sobre los ojos de la criatura, entonces sacó la navaja. — Está bien, te creo. — Comentó con total calma, mostrando una suave sonrisa. V: ⸺ Ent- ⸺ Ni siquiera tuvo la oportunidad de hablar cuando la navaja atravesó su cráneo y, con fuerza, lo abrió como quien abre una naranja. Un suspiro escapó los labios de la cazadora. — Al menos fue divertido. — Sacó su zippo de su abrigo y se encendió un cigarrillo. — Tocará limpiar... — Encendió nuevamente el zippo, las llamas de este serpentearon hasta que envolvieron el cuerpo inherte del vampiro... Ahora solo quedaba esperar.
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  • -La noche en la ciudad estaba en calma. Eran de esos pocos días en los que no ocurría un atentado terrorista por parte de los vampiros, alguna guerra de pandillas o la organización de Rhett desmantelando una red criminal menor del área. El hombre se encontraba solo caminando en una acera que daba paso a una parte más segura de la ciudad, con la capucha de su abrigo puesta para no delatar su presencia. Una notificación en su comunicador había mostrado hace unos minutos atrás otro trabajo completado por Anneliese , por lo que no dudó en comentar sobre ella cuando vió la transacción de dinero depositado a su mercenaria-

    Tan eficaz como siempre. A veces me pregunto si realmente no descansa.

    -Mientras decía aquello, levantó la mirada unos segundos para ver el camino, solo para ver a Anneliese caminar en su dirección, a lo que Rhett no dudó en saludar-

    ¡Hey! Veo que andas completando la lista. Me vas a dejar sin trabajos que darte.

    -Dijo aquello con una risa leve mientras colocaba sus manos dentro de los bolsillos de su abrigo, deteniendose en el proceso. Era claramente un chiste. Debido a la profesión de ambos, había siempre algo que hacer-
    -La noche en la ciudad estaba en calma. Eran de esos pocos días en los que no ocurría un atentado terrorista por parte de los vampiros, alguna guerra de pandillas o la organización de Rhett desmantelando una red criminal menor del área. El hombre se encontraba solo caminando en una acera que daba paso a una parte más segura de la ciudad, con la capucha de su abrigo puesta para no delatar su presencia. Una notificación en su comunicador había mostrado hace unos minutos atrás otro trabajo completado por [Made_To_Hunt], por lo que no dudó en comentar sobre ella cuando vió la transacción de dinero depositado a su mercenaria- Tan eficaz como siempre. A veces me pregunto si realmente no descansa. -Mientras decía aquello, levantó la mirada unos segundos para ver el camino, solo para ver a Anneliese caminar en su dirección, a lo que Rhett no dudó en saludar- ¡Hey! Veo que andas completando la lista. Me vas a dejar sin trabajos que darte. -Dijo aquello con una risa leve mientras colocaba sus manos dentro de los bolsillos de su abrigo, deteniendose en el proceso. Era claramente un chiste. Debido a la profesión de ambos, había siempre algo que hacer-
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    #Ro No entiendo a la gente que una agrega y no habla. No muerdo ni ninguno de mis pjs a no ser que sean vampiros. Así que podéis hablar
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  • Petrificada
    Fandom Free rol
    Categoría Original
    Hoy en todo el día no he abierto la cafetería, los domingos son exclusivamente para mí.
    Estás últimas semanas reconozco que habido días que he tenido que fingir que estoy indispuesta, se han generado más ataques provocados por vampiros y tanto mi gemela, como mi cuñado y yo hemos estado bastante ocupados.

    Debería empezar a pensar en que voy hacer de cenar pero no tengo ninguna gana de levantarme del sofá.
    De repente escucho sonar que alguien llama abajo al portar, no espero ninguna visita y quedo petrificada al escuchar la voz de Alexander Fraser
    Hoy en todo el día no he abierto la cafetería, los domingos son exclusivamente para mí. Estás últimas semanas reconozco que habido días que he tenido que fingir que estoy indispuesta, se han generado más ataques provocados por vampiros y tanto mi gemela, como mi cuñado y yo hemos estado bastante ocupados. Debería empezar a pensar en que voy hacer de cenar pero no tengo ninguna gana de levantarme del sofá. De repente escucho sonar que alguien llama abajo al portar, no espero ninguna visita y quedo petrificada al escuchar la voz de [Wolf_thc1]
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  • Meeting at the Bayou
    Fandom The Originals
    Categoría Slice of Life
    ㅤㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤ𝘴𝐭𝙖𝙧𝐭𝙚𝙧 𝑟𝑜𝘭 𝐩𝗮𝙧𝑎 Aeryn Virek



    ㅤㅤㅤㅤㅤHabia intentado dar un sentido a lo que habia ocurrido durante las ultimas semanas. Regresar de la muerte no era algo fácil de asimilar. Tampoco saber que estaban ligados de forma mística a una bruja nigromante milenaria… Y tampoco el hecho de que Elijah parecía estar experimentando extraños trastornos y visiones provocados por aquella marca. Si bien los Mikaelson habían vuelto a reunirse, nunca podía llover a gusto de todos. Nunca podrían tener un encuentro tranquilo sin dolor, sin pena…

    Volver a ver a Hope, en cambio, habia sido el mayor de los alivios para Hayley. Su hija era todo lo que alguna vez esperó de ella. Era preciosa, fuerte y valiente. Y habia salido de su exilio en un lugar seguro donde estaba protegida de una amenaza superior, tan solo para regresar a casa y ayudar a su familia a lidiar con aquel mal.

    La noticia de seres sobrenaturales resucitando a lo largo y ancho del mundo se extendió como la pólvora por todo el planeta y, aunque los Mikaelson temían el regreso de sus más formidables enemigos, Hayley a pesar de todo habia esperado secretamente el regreso de algunas personas: sus padres, a los que nunca pudo conocer. Y Jackson. No estaba confundida. Hayley sabia que estaba enamorada de Elijah Mikaelson, que murió enamorada de él y que siempre lo estaría. Pero tenia tantas conversaciones pendientes con él…

    Puede que esa fuera la razón que le hizo conducir hasta el Pantano, ese lugar de Nueva Orleans donde algunos lobos, los que se habían resistido a regresar al barrio Francés (tras la salida de Marcel y sus vampiros) todavia aguardaban.

    Poco sabia la hibrida que aquel día disfrutaría de un nuevo rencuentro, si bien no el que ella esperaba, uno que necesitaba. Porque nunca se tenían demasiados amigos.
    ㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ𝘴𝐭𝙖𝙧𝐭𝙚𝙧 𝑟𝑜𝘭 𝐩𝗮𝙧𝑎 [SH3WOLF] ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤHabia intentado dar un sentido a lo que habia ocurrido durante las ultimas semanas. Regresar de la muerte no era algo fácil de asimilar. Tampoco saber que estaban ligados de forma mística a una bruja nigromante milenaria… Y tampoco el hecho de que Elijah parecía estar experimentando extraños trastornos y visiones provocados por aquella marca. Si bien los Mikaelson habían vuelto a reunirse, nunca podía llover a gusto de todos. Nunca podrían tener un encuentro tranquilo sin dolor, sin pena… Volver a ver a Hope, en cambio, habia sido el mayor de los alivios para Hayley. Su hija era todo lo que alguna vez esperó de ella. Era preciosa, fuerte y valiente. Y habia salido de su exilio en un lugar seguro donde estaba protegida de una amenaza superior, tan solo para regresar a casa y ayudar a su familia a lidiar con aquel mal. La noticia de seres sobrenaturales resucitando a lo largo y ancho del mundo se extendió como la pólvora por todo el planeta y, aunque los Mikaelson temían el regreso de sus más formidables enemigos, Hayley a pesar de todo habia esperado secretamente el regreso de algunas personas: sus padres, a los que nunca pudo conocer. Y Jackson. No estaba confundida. Hayley sabia que estaba enamorada de Elijah Mikaelson, que murió enamorada de él y que siempre lo estaría. Pero tenia tantas conversaciones pendientes con él… Puede que esa fuera la razón que le hizo conducir hasta el Pantano, ese lugar de Nueva Orleans donde algunos lobos, los que se habían resistido a regresar al barrio Francés (tras la salida de Marcel y sus vampiros) todavia aguardaban. Poco sabia la hibrida que aquel día disfrutaría de un nuevo rencuentro, si bien no el que ella esperaba, uno que necesitaba. Porque nunca se tenían demasiados amigos.
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    Grupal
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  • No soy una reina , si no la sobrerana que gobernara los demonios y los vampiros
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