• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ━━「 𝕯᥆ ᥡ᥆ᥙ sᥱᥱ 𝗍һᥱm, 𝗍᥆᥆? 」━━



    ➤ 𝐍ⱺꭑᑲ𝗋𝖾: Alaska Crowley.
    ➤ 𝐄ᑯαᑯ: 25 años.
    ➤ 𝐎𝗋𝗂𝖾𐓣𝗍α𝖼𝗂ó𐓣: Indefinida.
    ➤ 𝐆é𐓣𝖾𝗋ⱺ: Femenino.
    ➤ 𝐀ᥣ𝗍υ𝗋α: 1,68 m.
    ➤ 𝐎𝖼υρα𝖼𝗂ó𐓣: Camarera en club nocturno.
    ➤ 𝐅αꭑ𝗂ᥣ𝗂α𝗋𝖾𝗌 𝖼𝖾𝗋𝖼α𐓣ⱺ𝗌: Owen Crowley, tío.
    ➤ 𝕯іᥲgᥒós𝗍іᥴ᥆: Esquizofrenia.


    ➤ Desde nacimiento Alaska siempre presentó ciertos signos extraños para sus padres. Incluso para una recién nacida no era normal llorar todo el tiempo o estar periodos extensos en silencio, mirando puntos fijos. Al principio no quisieron preocuparse demasiado, pero a medida que ella iba creciendo empezó a ser más evidente.
    A los 4 años ya tenía varios amigos imaginarios o creaba alguno cada día. Lo que asustaba a sus padres era el hecho de describirlos con tanto detalle (tanto como una niña de esa edad podía) o decir cosas como "Los están mirando", "No le gustó eso", "Dice que voy a morir", etc.
    Lo que colmó el vaso fue cuando Alaska comenzó a gritar y llorar por las noches como si estuvieran torturándola, solo para encontrarle heridas o hematomas en el cuerpo.
    La llevaron con profesionales y, ya para los 5 años, tras muchas pruebas y diagnósticos incorrectos, terminó siendo diagnosticada con psicosis. Específicamente, esquizofrenia.
    La medicaron, aunque no quisieron ser demasiado invasivos. Por desgracia, no funcionaba muy bien. Intentaron con distintos tipos de medicación antes de subir las dosis. Ahí funcionaban por un tiempo antes de volver a lo mismo.
    A los 11 años ella advirtió a sus padres que no se fueran a dormir. Estaba demasiado inquieta y a toda costa los quiso mantener ocupados. No le hicieron caso. A la mañana siguiente los descubrió muertos: mandíbulas desencajadas, extremidades rotas, sangre por toda la cama... Nunca supieron qué ocurrió exactamente. No habían huellas y Alaska no tenía indicios de haberlo hecho. "Fueron ellos", mencionaba ella durante los testimonios, "Los monstruos que me dijeron que se los iban a comer". Entre tanto, insistió demasiado en eso y comenzó a tener conductas más agresivas que decidieron internarla en un psiquiátrico.
    Su tío, hermano del padre, tuvo que encargarse de ella desde ese entonces. No fue demasiado bueno. Cuando Alaska salió del psiquiátrico a los 16 años tuvo que valerse por su cuenta la mayor parte del tiempo, buscando diferentes trabajos al mentir con su edad o hasta robando dinero para costear los medicamentos y poder comer.
    A día de hoy sigue medicada y con dosis muy altas. Ayudan a que las alucinaciones no sean demasiado fuertes.

    𝗣𝗼𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮❟ 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝗮𝗹𝘂𝗰𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁á 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗲𝗿𝗺𝗮。 𝗣𝗲𝗿𝗼❟ ¿𝗾𝘂𝗶é𝗻 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿í𝗮 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗮𝘀í?
    ━━「 𝕯᥆ ᥡ᥆ᥙ sᥱᥱ 𝗍һᥱm, 𝗍᥆᥆? 」━━ ➤ 𝐍ⱺꭑᑲ𝗋𝖾: Alaska Crowley. ➤ 𝐄ᑯαᑯ: 25 años. ➤ 𝐎𝗋𝗂𝖾𐓣𝗍α𝖼𝗂ó𐓣: Indefinida. ➤ 𝐆é𐓣𝖾𝗋ⱺ: Femenino. ➤ 𝐀ᥣ𝗍υ𝗋α: 1,68 m. ➤ 𝐎𝖼υρα𝖼𝗂ó𐓣: Camarera en club nocturno. ➤ 𝐅αꭑ𝗂ᥣ𝗂α𝗋𝖾𝗌 𝖼𝖾𝗋𝖼α𐓣ⱺ𝗌: Owen Crowley, tío. ➤ 𝕯іᥲgᥒós𝗍іᥴ᥆: Esquizofrenia. ➤ Desde nacimiento Alaska siempre presentó ciertos signos extraños para sus padres. Incluso para una recién nacida no era normal llorar todo el tiempo o estar periodos extensos en silencio, mirando puntos fijos. Al principio no quisieron preocuparse demasiado, pero a medida que ella iba creciendo empezó a ser más evidente. A los 4 años ya tenía varios amigos imaginarios o creaba alguno cada día. Lo que asustaba a sus padres era el hecho de describirlos con tanto detalle (tanto como una niña de esa edad podía) o decir cosas como "Los están mirando", "No le gustó eso", "Dice que voy a morir", etc. Lo que colmó el vaso fue cuando Alaska comenzó a gritar y llorar por las noches como si estuvieran torturándola, solo para encontrarle heridas o hematomas en el cuerpo. La llevaron con profesionales y, ya para los 5 años, tras muchas pruebas y diagnósticos incorrectos, terminó siendo diagnosticada con psicosis. Específicamente, esquizofrenia. La medicaron, aunque no quisieron ser demasiado invasivos. Por desgracia, no funcionaba muy bien. Intentaron con distintos tipos de medicación antes de subir las dosis. Ahí funcionaban por un tiempo antes de volver a lo mismo. A los 11 años ella advirtió a sus padres que no se fueran a dormir. Estaba demasiado inquieta y a toda costa los quiso mantener ocupados. No le hicieron caso. A la mañana siguiente los descubrió muertos: mandíbulas desencajadas, extremidades rotas, sangre por toda la cama... Nunca supieron qué ocurrió exactamente. No habían huellas y Alaska no tenía indicios de haberlo hecho. "Fueron ellos", mencionaba ella durante los testimonios, "Los monstruos que me dijeron que se los iban a comer". Entre tanto, insistió demasiado en eso y comenzó a tener conductas más agresivas que decidieron internarla en un psiquiátrico. Su tío, hermano del padre, tuvo que encargarse de ella desde ese entonces. No fue demasiado bueno. Cuando Alaska salió del psiquiátrico a los 16 años tuvo que valerse por su cuenta la mayor parte del tiempo, buscando diferentes trabajos al mentir con su edad o hasta robando dinero para costear los medicamentos y poder comer. A día de hoy sigue medicada y con dosis muy altas. Ayudan a que las alucinaciones no sean demasiado fuertes. 𝗣𝗼𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮❟ 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝗮𝗹𝘂𝗰𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁á 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗲𝗿𝗺𝗮。 𝗣𝗲𝗿𝗼❟ ¿𝗾𝘂𝗶é𝗻 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿í𝗮 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗮𝘀í?
    Me gusta
    Me encocora
    11
    0 comentarios 0 compartidos
  • UMBRELLA CORPORATION
    DIVISIÓN DE SEGURIDAD – U.S.S.
    CLASIFICACIÓN: NIVEL ROJO

    CALLSIGN: LONE WOLF
    NACIONALIDAD: Canadiense
    EDAD: 32–35 (aprox.)
    FORMACIÓN ACADÉMICA: Ingeniería aplicada / Logística estructural (verificado)
    ESTADO CIVIL: No declarado
    CONTACTOS DE EMERGENCIA: No registrados

    ESPECIALIZACIÓN:
    – Contención biológica en entornos urbanos
    – Extracción de activos de alto valor
    – Neutralización selectiva
    – Operaciones con visibilidad reducida

    EVALUACIÓN PSICOLÓGICA:
    Operativo altamente funcional.
    Tendencia al análisis independiente.
    Moralidad residual identificada; no interfiere con desempeño en el 93% de los casos documentados.
    Recomendación: mantener en equipos pequeños o en asignaciones de autonomía controlada.

    OBSERVACIONES DE CAMPO:
    – Cumple órdenes sin demora visible.
    – Presenta micro-pausas previas a ejecución bajo escenarios con presencia civil.
    – Rendimiento superior al promedio en condiciones de estrés prolongado.
    – Baja interacción interpersonal; no genera fricción operativa.

    RIESGO:
    Moderado.
    No por inestabilidad, sino por criterio.

    NOTA INTERNA:
    El sujeto no muestra signos de radicalización ni deslealtad.
    Sin embargo, conserva un núcleo de juicio individual no completamente alineado con protocolos corporativos.

    Monitoreo pasivo recomendado.
    UMBRELLA CORPORATION DIVISIÓN DE SEGURIDAD – U.S.S. CLASIFICACIÓN: NIVEL ROJO CALLSIGN: LONE WOLF NACIONALIDAD: Canadiense EDAD: 32–35 (aprox.) FORMACIÓN ACADÉMICA: Ingeniería aplicada / Logística estructural (verificado) ESTADO CIVIL: No declarado CONTACTOS DE EMERGENCIA: No registrados ESPECIALIZACIÓN: – Contención biológica en entornos urbanos – Extracción de activos de alto valor – Neutralización selectiva – Operaciones con visibilidad reducida EVALUACIÓN PSICOLÓGICA: Operativo altamente funcional. Tendencia al análisis independiente. Moralidad residual identificada; no interfiere con desempeño en el 93% de los casos documentados. Recomendación: mantener en equipos pequeños o en asignaciones de autonomía controlada. OBSERVACIONES DE CAMPO: – Cumple órdenes sin demora visible. – Presenta micro-pausas previas a ejecución bajo escenarios con presencia civil. – Rendimiento superior al promedio en condiciones de estrés prolongado. – Baja interacción interpersonal; no genera fricción operativa. RIESGO: Moderado. No por inestabilidad, sino por criterio. NOTA INTERNA: El sujeto no muestra signos de radicalización ni deslealtad. Sin embargo, conserva un núcleo de juicio individual no completamente alineado con protocolos corporativos. Monitoreo pasivo recomendado.
    Me gusta
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝ El grupo tenía razon, habían escapado y la Terminal estaba perdida, pero… ¿acaso aquellos malnacidos no llevaban haciendo esas barbaridades a todo el que se habia cruzado con ellos?

    Pero, cualquier duda en la mente de Daryl se esfumó cuando escuchó unos pasos en el bosque, a su espalda. Y los ojos azules del arquero se encontraron directamente con la figura de Carol Peletier. Allí. De pie. Armada con mas armas de las que un ser humano podía cargar. Cansada y con el rostro aun manchado de barro que no habia logrado limpiar del todo. Pero era ella. Carol. A la que Rick habia echado de la prisión semanas atrás tras enterarse de lo que ella habia hecho con Karen y David para tratar de evitar el brote de gripe. Daryl no lo dudó. Siquiera pensó. Y, aunque hubiera deseado ver a Kate allí, era Carol. Y la queria. Era su mejor amiga. Y la habia dado por perdida… Y ahora estaba allí. Cubrió la distancia entre los dos en una corta carrera y la estrechó rápidamente entre los brazos, enterrando su rostro en el hombro de la mujer porque no era demasiado dado a que nadie viera su parte mas emocional. Esa que solo habia logrado sacar con las tres mujeres que habían marcado su vida: Kate, Carol y Beth.

    Se resistía a soltarla ni a dejarla ir, como si soltarla en ese momento fuera a hacerla desaparecer de nuevo. Y no podía arriesgarse a aquello. No otra vez.

    Tan solo se apartó cuando escuchó las pisadas de Rick a su espalda y buscó un espacio donde poder recomponerse.

    -¿Has sido tu? -preguntó Rick.

    Carol asintió imperceptiblemente.

    -Y Kate…

    Daryl la miró rápidamente mientras la mujer abrazaba al líder del grupo y luego miró a su alrededor, buscando a Kate con la mirada.

    -¿Dónde…? ¿Dónde está? -preguntó sintiendo que su corazón estaba a punto de escapársele del pecho.

    Y entonces… la vio. Allí. De pie. Agotada tambien. Con evidentes signos de haberlo pasado bastante mal a juzgar por la postura de su cuerpo. Demasiado pequeña y demasiado grande al mismo tiempo. Se quedó clavado en el sitio dando gracias mentalmente a quien todavia quedara observando aquel mundo podrido. Y cuando vio como Kate caminaba hacia él con evidentes signos de un dolor físico que Daryl no pudo apreciar a simple vista, fue él quien llegó hasta ella y tomó su rostro entre sus manos sin poder contener la emoción por verla, dándole igual que ella lo viera llorar.

    -Sabia que eras tú -dijo viendo el fusil de francotirador a la espalda de ella- Tenías que ser tu…

    Apoyó su frente contra la de Kate, solo para respirar el mismo aire que ella. Su aliento, su respiración entrecortada y jadeante, emocionada como la de él. Porque solo asi sintió que él podía volver a respirar de nuevo. Desde que la prisión habia caído habia sentido que una parte de si mismo nunca regresaría. Y volver a ver a Kate y a Carol habia reconstruido aquel vacío a una velocidad tan grande que daba vértigo.

    -Tenías que ser tú…- repitió como un mantra antes de buscar un beso en los labios de la mujer de su vida. Rodeó la cintura de Kate con sus brazos estrechándola contra sí. Y fue entonces cuando se dio cuenta del vendaje a su espalda, asi que se esforzó por tratar de no hacerle daño. Pero aun asi se meció con ella levemente. Y solo cuando Carol avisó de que tenían que acompañarla fue capaz de soltar a Kate para dejar que los demás la abrazaran también.❞


    ⸻ 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 Kate Blake
    ❝ El grupo tenía razon, habían escapado y la Terminal estaba perdida, pero… ¿acaso aquellos malnacidos no llevaban haciendo esas barbaridades a todo el que se habia cruzado con ellos? Pero, cualquier duda en la mente de Daryl se esfumó cuando escuchó unos pasos en el bosque, a su espalda. Y los ojos azules del arquero se encontraron directamente con la figura de Carol Peletier. Allí. De pie. Armada con mas armas de las que un ser humano podía cargar. Cansada y con el rostro aun manchado de barro que no habia logrado limpiar del todo. Pero era ella. Carol. A la que Rick habia echado de la prisión semanas atrás tras enterarse de lo que ella habia hecho con Karen y David para tratar de evitar el brote de gripe. Daryl no lo dudó. Siquiera pensó. Y, aunque hubiera deseado ver a Kate allí, era Carol. Y la queria. Era su mejor amiga. Y la habia dado por perdida… Y ahora estaba allí. Cubrió la distancia entre los dos en una corta carrera y la estrechó rápidamente entre los brazos, enterrando su rostro en el hombro de la mujer porque no era demasiado dado a que nadie viera su parte mas emocional. Esa que solo habia logrado sacar con las tres mujeres que habían marcado su vida: Kate, Carol y Beth. Se resistía a soltarla ni a dejarla ir, como si soltarla en ese momento fuera a hacerla desaparecer de nuevo. Y no podía arriesgarse a aquello. No otra vez. Tan solo se apartó cuando escuchó las pisadas de Rick a su espalda y buscó un espacio donde poder recomponerse. -¿Has sido tu? -preguntó Rick. Carol asintió imperceptiblemente. -Y Kate… Daryl la miró rápidamente mientras la mujer abrazaba al líder del grupo y luego miró a su alrededor, buscando a Kate con la mirada. -¿Dónde…? ¿Dónde está? -preguntó sintiendo que su corazón estaba a punto de escapársele del pecho. Y entonces… la vio. Allí. De pie. Agotada tambien. Con evidentes signos de haberlo pasado bastante mal a juzgar por la postura de su cuerpo. Demasiado pequeña y demasiado grande al mismo tiempo. Se quedó clavado en el sitio dando gracias mentalmente a quien todavia quedara observando aquel mundo podrido. Y cuando vio como Kate caminaba hacia él con evidentes signos de un dolor físico que Daryl no pudo apreciar a simple vista, fue él quien llegó hasta ella y tomó su rostro entre sus manos sin poder contener la emoción por verla, dándole igual que ella lo viera llorar. -Sabia que eras tú -dijo viendo el fusil de francotirador a la espalda de ella- Tenías que ser tu… Apoyó su frente contra la de Kate, solo para respirar el mismo aire que ella. Su aliento, su respiración entrecortada y jadeante, emocionada como la de él. Porque solo asi sintió que él podía volver a respirar de nuevo. Desde que la prisión habia caído habia sentido que una parte de si mismo nunca regresaría. Y volver a ver a Kate y a Carol habia reconstruido aquel vacío a una velocidad tan grande que daba vértigo. -Tenías que ser tú…- repitió como un mantra antes de buscar un beso en los labios de la mujer de su vida. Rodeó la cintura de Kate con sus brazos estrechándola contra sí. Y fue entonces cuando se dio cuenta del vendaje a su espalda, asi que se esforzó por tratar de no hacerle daño. Pero aun asi se meció con ella levemente. Y solo cuando Carol avisó de que tenían que acompañarla fue capaz de soltar a Kate para dejar que los demás la abrazaran también.❞ ⸻ 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 [KateBlake] ⸻
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 1 maullido
  • ★Stelarium

    El polvo de estrellas lo pueden ver pocas personas. Es raro que se muestre a uno de los signos, pero Leo lo podía observar e incluso tocar. El polvo de estrellas había aparecido justo delante suyo, así que no dudó en extender sus palmas e intentar sostenerlo, pero el polvo desaparecía al tocar su piel. Quizás no eran compatibles.

    Levantó una ceja y ladeó su rostro observándolo caer a su alrededor, luego de repente tuvo un pensamiento que le disgustó.

    — Debe ser alguna broma de Géminis.

    Dijo en voz baja con cierto recelo. Decidió ignorar el polvo brillante que caía sin timidez, volviendo la noche hermosa y luminosa, pero no estaba dispuesto a darle atención a alguna de esas travesuras de ese signo estúpido. Continuó su camino por el bosque buscando su propio interés.
    ★Stelarium El polvo de estrellas lo pueden ver pocas personas. Es raro que se muestre a uno de los signos, pero Leo lo podía observar e incluso tocar. El polvo de estrellas había aparecido justo delante suyo, así que no dudó en extender sus palmas e intentar sostenerlo, pero el polvo desaparecía al tocar su piel. Quizás no eran compatibles. Levantó una ceja y ladeó su rostro observándolo caer a su alrededor, luego de repente tuvo un pensamiento que le disgustó. — Debe ser alguna broma de Géminis. Dijo en voz baja con cierto recelo. Decidió ignorar el polvo brillante que caía sin timidez, volviendo la noche hermosa y luminosa, pero no estaba dispuesto a darle atención a alguna de esas travesuras de ese signo estúpido. Continuó su camino por el bosque buscando su propio interés.
    0 turnos 0 maullidos
  • -Fria e inespresiva, se detuvo mirando, nuevamente opto por cambiar de look, pero su mirada sigue siendo la misma, una llena de vacío y dolor, soledad.

    Pese que su rostro no mostraba signos de algún sentimiento, su ojos mostraban lo que ella callaba.

    Una mirada no es capaz de engañar a nadie, en su pecho aun arde ese dolor de haber perdido alguien que no deseaba perder, por quien sería capaz de cualquier cosa hasta dar su vida... Pero ya no estaba a su lado.

    Ese mismo dolor, llamo a la oscuridad y la consumieron hasta que perdió su "armonía", sus sentimientos ahora inestables, es lo que le queda ahora.

    Solo es la sombra de lo que alguna vez fue. -
    -Fria e inespresiva, se detuvo mirando, nuevamente opto por cambiar de look, pero su mirada sigue siendo la misma, una llena de vacío y dolor, soledad. Pese que su rostro no mostraba signos de algún sentimiento, su ojos mostraban lo que ella callaba. Una mirada no es capaz de engañar a nadie, en su pecho aun arde ese dolor de haber perdido alguien que no deseaba perder, por quien sería capaz de cualquier cosa hasta dar su vida... Pero ya no estaba a su lado. Ese mismo dolor, llamo a la oscuridad y la consumieron hasta que perdió su "armonía", sus sentimientos ahora inestables, es lo que le queda ahora. Solo es la sombra de lo que alguna vez fue. -
    Me gusta
    3
    4 turnos 0 maullidos
  • – “Ruido Blanco”
    Nombre: Circe
    Edad: 21 años
    Signos: Auriculares grandes, tinta en la piel, mirada de mil silencios.
    Playlist favorita: Una mezcla entre Nirvana, Mitski y audios de notas de voz que nunca mandó.

    Circe vive en una habitación blanca y agrietada, como su alma.
    Se sienta en el suelo con los audífonos puestos, no para escuchar música, sino para no oír sus propios pensamientos.
    Graba audios sin enviarlos. Escribe mensajes sin nombre. Se mira al espejo como si buscara a alguien más.

    Tiene el corazón lleno de nombres que ya no pronuncia.

    Los tatuajes en sus brazos no son moda, son recuerdos:
    ✦ Uno por cada promesa que le rompieron.
    ✦ Uno por cada noche en que lloró fingiendo estar bien en una videollamada.
    ✦ Uno por ella misma, el día que casi no regresa.

    Y aún así…

    Circe es fuerte.
    No en el sentido de que no se cae, sino en el de que sabe cómo levantarse sola sin que nadie se dé cuenta.
    Nadie la ha visto llorar en persona. Solo su reflejo, y a veces… el chico de la ventana del edificio de enfrente.

    —"Si no puedes oírme, al menos mírame. Aquí sigo."
    – “Ruido Blanco” Nombre: Circe Edad: 21 años Signos: Auriculares grandes, tinta en la piel, mirada de mil silencios. Playlist favorita: Una mezcla entre Nirvana, Mitski y audios de notas de voz que nunca mandó. Circe vive en una habitación blanca y agrietada, como su alma. Se sienta en el suelo con los audífonos puestos, no para escuchar música, sino para no oír sus propios pensamientos. Graba audios sin enviarlos. Escribe mensajes sin nombre. Se mira al espejo como si buscara a alguien más. Tiene el corazón lleno de nombres que ya no pronuncia. Los tatuajes en sus brazos no son moda, son recuerdos: ✦ Uno por cada promesa que le rompieron. ✦ Uno por cada noche en que lloró fingiendo estar bien en una videollamada. ✦ Uno por ella misma, el día que casi no regresa. Y aún así… Circe es fuerte. No en el sentido de que no se cae, sino en el de que sabe cómo levantarse sola sin que nadie se dé cuenta. Nadie la ha visto llorar en persona. Solo su reflejo, y a veces… el chico de la ventana del edificio de enfrente. —"Si no puedes oírme, al menos mírame. Aquí sigo."
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • '╭❥ ¿Crees que la feminidad y la sensibilidad son signos de debilidad? Qué equivocado estás, estar en contacto con las emociones y ser empática con los dos demás me permite percibir el mundo de una manera que jamás podrás experimentar pues, tu ser egocentrista te impide ver mas allá de tus narices.
    '╭❥ ¿Crees que la feminidad y la sensibilidad son signos de debilidad? Qué equivocado estás, estar en contacto con las emociones y ser empática con los dos demás me permite percibir el mundo de una manera que jamás podrás experimentar pues, tu ser egocentrista te impide ver mas allá de tus narices.
    Me gusta
    Me encocora
    Me entristece
    8
    3 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Si decido reabrir el fandom de los signos celtas, alguien regresaría?
    Si decido reabrir el fandom de los signos celtas, alguien regresaría?
    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • - Kremlin Rusia, fue a encontrarse con unos directores de un grupo de maquinaria pesada. En la reunión había un invitado que no estaba en la lista pero pensó que venía con uno de los directores, su nombre @Dominus Umbra Eterna. La joven ño mantuvo en su radar ya que tenía la misma energía que ella , "¿Era un demonio o una sombra?" pensó la joven mientras movía su bolígrafo. La habitación era inundada de la proyección de uno de los empresarios que indicaba estadística y números, la mujer tomo el vaso de agua para beber un poco de este, realmente estás presentaciones le aburrían de sobremanera -

    Pueden ir al grano, ¿Cuánta perdida habrá en 3 años, y quien asumirá esa perdida?

    - miro a uno de los directores y luego a otro para que le respondieran , mientras ella escribía en su cuaderno de nota signos de preguntas , "¿Nadie le daría una respuesta concreta?, esto si es una perdida de tiempo" suspiro la joven algo decepcionada -
    - Kremlin Rusia, fue a encontrarse con unos directores de un grupo de maquinaria pesada. En la reunión había un invitado que no estaba en la lista pero pensó que venía con uno de los directores, su nombre @[UmbraEterna]. La joven ño mantuvo en su radar ya que tenía la misma energía que ella , "¿Era un demonio o una sombra?" pensó la joven mientras movía su bolígrafo. La habitación era inundada de la proyección de uno de los empresarios que indicaba estadística y números, la mujer tomo el vaso de agua para beber un poco de este, realmente estás presentaciones le aburrían de sobremanera - Pueden ir al grano, ¿Cuánta perdida habrá en 3 años, y quien asumirá esa perdida? - miro a uno de los directores y luego a otro para que le respondieran , mientras ella escribía en su cuaderno de nota signos de preguntas , "¿Nadie le daría una respuesta concreta?, esto si es una perdida de tiempo" suspiro la joven algo decepcionada -
    Me gusta
    Me encocora
    2
    16 turnos 1 maullido
  • Ubicación: Bosque estatal de ██████.
    Misión: Reconocimiento.
    Equipo: Bravo-1.
    Hora: 06:33 AM.

    Cada metro del corredor que recorrían era idéntico al anterior: paredes de papel tapiz florido, lámparas colgantes con luz cálida, alfombra impecable. Sólo cuando giraron hacia una repentina puerta lateral el equipo lo notó. Las puertas estaban fijas, eran falsas, estaban pintadas y las perillas eran de yeso.

    — Esto no tiene sentido —gruñó Rourke, golpeando la pared con la culata del fusil.

    — Aquí Bravo-1 en el objetivo. Se trata de una... anomalía estructural no reconocida, ¿Me copia? —Spider tocó el intercomunicador.

    Estática. Luego, nada. Viper alzó una mano.

    — Avancemos. No se separen. Regla de oro: nadie responde si escucha su nombre.

    — ¿Por qué alguien escucharía su nombre? —preguntó Dorsey.

    Viper no respondió.

    Caminaron otros diez minutos hasta que la luz se apagó. Fueron tres segundos de oscuridad total y cuando volvió… Mason ya no estaba.

    — ¿Mason? —susurró Rourke, girando sobre sí mismo—. ¡Mason!

    Sólo se escuchaba su propia voz. Ni un sólo disparo, ni un grito. Viper escaneó la zona. No había signos de lucha. Ninguna huella. Como si Mason jamás hubiera estado ahí.

    La angustia se coló como un pinchazo en el pecho de Viper, pero no permitió que fuera por mucho.

    — No se detengan —tenía que sacarlos de ahí.

    Spider comenzó a respirar por la boca. Dorsey murmuraba para sí mismo.

    Siguieron caminando. Al cabo de cinco minutos y un breve apagón más... la casa volvió a cambiar. Ya no era una mansión, ahora estaban en un pasillo de hospital de luces parpadeantes, paredes blancas, carteles de salidas de emergencia. Pero no había puertas.

    — Nos está jodiendo... —la voz de Rourke tembló—. Esto no es real... Esto no puede ser real.

    Viper intentó contenerle, quiso evitar que el miedo se apoderara de él.

    — ¡Rourke! —Demasiado tarde.

    La luz sobre él se apagó solo un instante. Y cuando regresó… Rourke se había ido.

    — ¡Hijo de puta! —Spider dio dos pasos atrás.

    — No puedo… no puedo seguir... —Dorsey cayó de rodillas.

    Viper se agachó frente a él.

    — Sí puedes. Tienes que hacerlo. De pie.

    Dorsey obedeció quizás por reflejo o por respeto... o por miedo.
    Siguieron avanzando.

    En una pared del pasillo apareció un ventanal, varias camillas vacías y desacomodadas se veían a través del cristal. No había puertas, pero tras un parpadeo más de las luces, Dorsey apareció del otro lado.

    — ¿Dorsey? —Viper miró a su alrededor, aquello no era una ilusión—. ¡Dorsey! —Golpeó el ventanal con los puños.

    Dorsey golpeaba desde el otro lado con desesperación.

    — Voy a sacarte de ahí —dijo Viper.

    Pero el cristal fue mutando poco a poco, hasta convertirse en pared. El ventanal había desaparecido.

    — ¡Dorsey!

    Ya sólo quedaban dos.

    Spider estaba en shock, sus años de experiencia le servían para nada bajo estas circunstancias. Murmuraba los nombres de los caídos mientras se sostenía en la pared para no desplomarse.

    — ¡Tenemos que salir! ¡Tenemos que…!

    Y se detuvo.

    Viper lo volteó a ver.

    Spider estaba mirando una puerta roja en la pared, justo a su lado. Su nombre real estaba grabado en ella con letras infantiles y colores brillantes.

    — ¿Qué…? —Spider miraba la puerta con espanto, pero también con anhelo.

    Antes de que Viper pudiera impedirlo o siquiera advertirle, Spider la abrió.

    La habitación era un dormitorio infantil. Había fotografías de su infancia sobre una mesita de noche, dibujos pegados en las paredes. Ecos de las voces de sus padres venían de todas y ninguna parte, sonidos distantes de risas les seguían.

    — ¡Spider, no!

    Spider dio un paso dentro… y desapareció. La puerta se cerró sola. Viper quiso abrirla, pero el pomo de yeso no giró.

    La puerta era falsa.

    Viper se quedó quieto. Respiró hondo, apretó la mandíbula... y avanzó.

    Ahora solo quedaba él.
    Ubicación: Bosque estatal de ██████. Misión: Reconocimiento. Equipo: Bravo-1. Hora: 06:33 AM. Cada metro del corredor que recorrían era idéntico al anterior: paredes de papel tapiz florido, lámparas colgantes con luz cálida, alfombra impecable. Sólo cuando giraron hacia una repentina puerta lateral el equipo lo notó. Las puertas estaban fijas, eran falsas, estaban pintadas y las perillas eran de yeso. — Esto no tiene sentido —gruñó Rourke, golpeando la pared con la culata del fusil. — Aquí Bravo-1 en el objetivo. Se trata de una... anomalía estructural no reconocida, ¿Me copia? —Spider tocó el intercomunicador. Estática. Luego, nada. Viper alzó una mano. — Avancemos. No se separen. Regla de oro: nadie responde si escucha su nombre. — ¿Por qué alguien escucharía su nombre? —preguntó Dorsey. Viper no respondió. Caminaron otros diez minutos hasta que la luz se apagó. Fueron tres segundos de oscuridad total y cuando volvió… Mason ya no estaba. — ¿Mason? —susurró Rourke, girando sobre sí mismo—. ¡Mason! Sólo se escuchaba su propia voz. Ni un sólo disparo, ni un grito. Viper escaneó la zona. No había signos de lucha. Ninguna huella. Como si Mason jamás hubiera estado ahí. La angustia se coló como un pinchazo en el pecho de Viper, pero no permitió que fuera por mucho. — No se detengan —tenía que sacarlos de ahí. Spider comenzó a respirar por la boca. Dorsey murmuraba para sí mismo. Siguieron caminando. Al cabo de cinco minutos y un breve apagón más... la casa volvió a cambiar. Ya no era una mansión, ahora estaban en un pasillo de hospital de luces parpadeantes, paredes blancas, carteles de salidas de emergencia. Pero no había puertas. — Nos está jodiendo... —la voz de Rourke tembló—. Esto no es real... Esto no puede ser real. Viper intentó contenerle, quiso evitar que el miedo se apoderara de él. — ¡Rourke! —Demasiado tarde. La luz sobre él se apagó solo un instante. Y cuando regresó… Rourke se había ido. — ¡Hijo de puta! —Spider dio dos pasos atrás. — No puedo… no puedo seguir... —Dorsey cayó de rodillas. Viper se agachó frente a él. — Sí puedes. Tienes que hacerlo. De pie. Dorsey obedeció quizás por reflejo o por respeto... o por miedo. Siguieron avanzando. En una pared del pasillo apareció un ventanal, varias camillas vacías y desacomodadas se veían a través del cristal. No había puertas, pero tras un parpadeo más de las luces, Dorsey apareció del otro lado. — ¿Dorsey? —Viper miró a su alrededor, aquello no era una ilusión—. ¡Dorsey! —Golpeó el ventanal con los puños. Dorsey golpeaba desde el otro lado con desesperación. — Voy a sacarte de ahí —dijo Viper. Pero el cristal fue mutando poco a poco, hasta convertirse en pared. El ventanal había desaparecido. — ¡Dorsey! Ya sólo quedaban dos. Spider estaba en shock, sus años de experiencia le servían para nada bajo estas circunstancias. Murmuraba los nombres de los caídos mientras se sostenía en la pared para no desplomarse. — ¡Tenemos que salir! ¡Tenemos que…! Y se detuvo. Viper lo volteó a ver. Spider estaba mirando una puerta roja en la pared, justo a su lado. Su nombre real estaba grabado en ella con letras infantiles y colores brillantes. — ¿Qué…? —Spider miraba la puerta con espanto, pero también con anhelo. Antes de que Viper pudiera impedirlo o siquiera advertirle, Spider la abrió. La habitación era un dormitorio infantil. Había fotografías de su infancia sobre una mesita de noche, dibujos pegados en las paredes. Ecos de las voces de sus padres venían de todas y ninguna parte, sonidos distantes de risas les seguían. — ¡Spider, no! Spider dio un paso dentro… y desapareció. La puerta se cerró sola. Viper quiso abrirla, pero el pomo de yeso no giró. La puerta era falsa. Viper se quedó quieto. Respiró hondo, apretó la mandíbula... y avanzó. Ahora solo quedaba él.
    Me encocora
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados