Capítulo 1: Destinos cruzados
Fandom OC
Categoría Original
Con 𝐶𝑎𝑠𝑠𝑖𝑒
[Registro]
[ Tiempo Presente | 7:30 p.m ]
La ciudad había estado muy aburrida recientemente, así que, como habitualmente acostumbraba, se fue a deambular.
El bosque siempre le daba esa sensación de paz y quietud que el ruido de la ciudad no tenía.
Siempre había disfrutado de ese tiempo que se dedicaba para meditar y, recientemente, debido a todos los cambios y sucesos, ya no lo tenía.
Claramente sus responsabilidades habían aumentado, y con ello, las preocupaciones de las que debería hacerse cargo.
Sacudió la cabeza para despejar su mente, mientras más se adentraba en el bosque, todas sus preocupaciones comenzaban a desaparecer, así como el camino de regreso.
Caminaba entre los árboles, pasando la diestra por los troncos de los mismos, como si marcara un rastro invisible, aunque solo disfrutaba el tacto de la corteza rígida entre los dedos.
El día estaba en sus últimas, los últimos colores de un cielo brillante se estaban esfumando, y ahí, entre la cantidad inmensa de árboles rodeándole, detectó algo.
Algo antiguo.
Algo... conocido.
Familiar... muy familiar.
Su mano, que comenzó acariciando los árboles, se detuvo en seco, afirmando los dedos uno a uno en la corteza. Un crujido se escuchó.
Sus ojos, usualmente tranquilos y desinteresados, se abrieron más de lo habitual.
Su respiración y su corazón se aceleraron, un cambio violento, repentino.
La postura de su cuerpo cambió, se tensó.
Estaba a la defensiva.
Intentó hablar en primera instancia, pero la voz no logró salir. Carraspeó un poco, como si el nudo en la garganta que se le había formado fuera a desaparecer.
No lo hizo, pero sí ayudó a pronunciar.
- ¿Qué estás haciendo aquí, 𝓡𝓪𝔃𝓲𝓮𝓵?
[Registro]
[ Tiempo Presente | 7:30 p.m ]
La ciudad había estado muy aburrida recientemente, así que, como habitualmente acostumbraba, se fue a deambular.
El bosque siempre le daba esa sensación de paz y quietud que el ruido de la ciudad no tenía.
Siempre había disfrutado de ese tiempo que se dedicaba para meditar y, recientemente, debido a todos los cambios y sucesos, ya no lo tenía.
Claramente sus responsabilidades habían aumentado, y con ello, las preocupaciones de las que debería hacerse cargo.
Sacudió la cabeza para despejar su mente, mientras más se adentraba en el bosque, todas sus preocupaciones comenzaban a desaparecer, así como el camino de regreso.
Caminaba entre los árboles, pasando la diestra por los troncos de los mismos, como si marcara un rastro invisible, aunque solo disfrutaba el tacto de la corteza rígida entre los dedos.
El día estaba en sus últimas, los últimos colores de un cielo brillante se estaban esfumando, y ahí, entre la cantidad inmensa de árboles rodeándole, detectó algo.
Algo antiguo.
Algo... conocido.
Familiar... muy familiar.
Su mano, que comenzó acariciando los árboles, se detuvo en seco, afirmando los dedos uno a uno en la corteza. Un crujido se escuchó.
Sus ojos, usualmente tranquilos y desinteresados, se abrieron más de lo habitual.
Su respiración y su corazón se aceleraron, un cambio violento, repentino.
La postura de su cuerpo cambió, se tensó.
Estaba a la defensiva.
Intentó hablar en primera instancia, pero la voz no logró salir. Carraspeó un poco, como si el nudo en la garganta que se le había formado fuera a desaparecer.
No lo hizo, pero sí ayudó a pronunciar.
- ¿Qué estás haciendo aquí, 𝓡𝓪𝔃𝓲𝓮𝓵?
Con [vision_amethyst_turtle_935]
[Registro]
[ Tiempo Presente | 7:30 p.m ]
La ciudad había estado muy aburrida recientemente, así que, como habitualmente acostumbraba, se fue a deambular.
El bosque siempre le daba esa sensación de paz y quietud que el ruido de la ciudad no tenía.
Siempre había disfrutado de ese tiempo que se dedicaba para meditar y, recientemente, debido a todos los cambios y sucesos, ya no lo tenía.
Claramente sus responsabilidades habían aumentado, y con ello, las preocupaciones de las que debería hacerse cargo.
Sacudió la cabeza para despejar su mente, mientras más se adentraba en el bosque, todas sus preocupaciones comenzaban a desaparecer, así como el camino de regreso.
Caminaba entre los árboles, pasando la diestra por los troncos de los mismos, como si marcara un rastro invisible, aunque solo disfrutaba el tacto de la corteza rígida entre los dedos.
El día estaba en sus últimas, los últimos colores de un cielo brillante se estaban esfumando, y ahí, entre la cantidad inmensa de árboles rodeándole, detectó algo.
Algo antiguo.
Algo... conocido.
Familiar... muy familiar.
Su mano, que comenzó acariciando los árboles, se detuvo en seco, afirmando los dedos uno a uno en la corteza. Un crujido se escuchó.
Sus ojos, usualmente tranquilos y desinteresados, se abrieron más de lo habitual.
Su respiración y su corazón se aceleraron, un cambio violento, repentino.
La postura de su cuerpo cambió, se tensó.
Estaba a la defensiva.
Intentó hablar en primera instancia, pero la voz no logró salir. Carraspeó un poco, como si el nudo en la garganta que se le había formado fuera a desaparecer.
No lo hizo, pero sí ayudó a pronunciar.
- ¿Qué estás haciendo aquí, 𝓡𝓪𝔃𝓲𝓮𝓵?
Tipo
Individual
Líneas
Cualquier línea
Estado
Disponible