• Mi don, tu maldición
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    El Mito y la Condena
    En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz.

    Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre.

    Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos.

    Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera.

    A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó.

    Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso.

    Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar.

    En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una.

    El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza.

    La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable.

    El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna.

    Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir.

    "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos."
    — Verso Dessendre.

    ____________________________________
    «Época actual»

    Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino.

    Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica.

    «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo»

    Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa.

    Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento.
    Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora.

    El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave.

    Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí.

    Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    El Mito y la Condena En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz. Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre. Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos. Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera. A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó. Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso. Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar. En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una. El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza. La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable. El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna. Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir. "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos." — Verso Dessendre. ____________________________________ «Época actual» Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino. Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica. «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo» Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa. Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento. Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora. El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave. Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí. Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
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  • ¿Coinciden conmigo si les digo que lo mejor de la naturaleza son los animalitos? Sobre todo cuándo muestran un cariño tan grande hacia tí y que lo que más deseas en la vida, es protegerlos.
    ¿Coinciden conmigo si les digo que lo mejor de la naturaleza son los animalitos? Sobre todo cuándo muestran un cariño tan grande hacia tí y que lo que más deseas en la vida, es protegerlos.
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  • [Alexander invito a Amber a uno de los parques más conocidos de la ciudad, era un sitio hermoso y con naturaleza alrededor, pero esto no lo hizo con intenciones románticas pues era hora de poner en marcha su plan]

    Amber: admito que te luciste al traerme aquí, es un lugar hermoso~

    -Amber se aferró a mí brazo sujetando este con firmeza solo para causar envidia en las mujeres que pasaban cerca de nosotros-

    Emily: está chica me está estresando bastante ¡Nisiquiera son oficialmente novios! ¿¡Que le sucede!?

    Tengo que admitir que me gusta visitar este lugar en mis días libres, aquí soy capaz de relajarme sin problemas.

    Amber: así que lo visitas varias veces ¿Eh? Tendrás que traerme más seguido si vamos a ser novios. En fin, me pediste que nos juntaramos aquí por algo ¿Verdad? Ya dime de qué se trata.

    [Sin dudarlo ni un solo segundo Alexander le explicó lo que encontró en aquella base de datos mencionando la enorme cantidad de dinero que ella debía y que podría dejar a su padre en quiebra si le contaba algo el día en que se conocieran, todo esto hizo que Amber se altere un poco pero despues de un rato suspiro para calmarse]

    Amber: ya veo así que te enteraste de eso.. (debí haberlo sabido ¡Es obvio que pueden ver los movimientos de sus clientes!)

    Para alguien con un puesto laboral tan elevado como el mío, descubrir eso es un juego de niños pero si tu gustas podemos llegar a un acuerdo.

    Amber: habla de una maldita vez ¿Que quieres..?

    Si tu padre te consiente tanto como para que te aproveches de eso, seguramente te contó sobre el Proyecto M.A.N.T.R.A

    -sin tardar ni un solo un segundo Amber saco un papel de su lujosa cartera para escribir algo antes de entregarmelo-

    Amber: ahí tienes idiota ve al mercado negro y habla con esa persona, escribí ahí su nombre y la dirección donde vive.. a cambio de esto quiero que borres mí cuenta de esa base de datos y se olviden del dinero que les debo.

    Jajaja
    Así me gusta eres una buena chica, cumpliré mí parte del trato cuando termine lo que tengo que hacer así que si me disculpas, me retiro.

    -me daría la vuelta para alejarme de ella pero Amber sacaría una navaja para poder colocar el filo de su hoja en mí cuello donde rozaria con la piel-

    Amber: por supuesto que no amor mío, no te vas a ir a ninguna parte.

    Emily: ¡Ahora sí que la mato!

    (No te atrevas a hacerlo Emily tenemos demasiada gente a nuestro alrededor)

    Emily: carajo..

    Amber: déjame adivinar te confiaste porque soy una simple mujer ¿Verdad? Pues te metiste con la mujer más peligrosa. ¿Quien va a salvarte? Yo diría que nadie.
    [Alexander invito a Amber a uno de los parques más conocidos de la ciudad, era un sitio hermoso y con naturaleza alrededor, pero esto no lo hizo con intenciones románticas pues era hora de poner en marcha su plan] Amber: admito que te luciste al traerme aquí, es un lugar hermoso~ -Amber se aferró a mí brazo sujetando este con firmeza solo para causar envidia en las mujeres que pasaban cerca de nosotros- Emily: está chica me está estresando bastante ¡Nisiquiera son oficialmente novios! ¿¡Que le sucede!? Tengo que admitir que me gusta visitar este lugar en mis días libres, aquí soy capaz de relajarme sin problemas. Amber: así que lo visitas varias veces ¿Eh? Tendrás que traerme más seguido si vamos a ser novios. En fin, me pediste que nos juntaramos aquí por algo ¿Verdad? Ya dime de qué se trata. [Sin dudarlo ni un solo segundo Alexander le explicó lo que encontró en aquella base de datos mencionando la enorme cantidad de dinero que ella debía y que podría dejar a su padre en quiebra si le contaba algo el día en que se conocieran, todo esto hizo que Amber se altere un poco pero despues de un rato suspiro para calmarse] Amber: ya veo así que te enteraste de eso.. (debí haberlo sabido ¡Es obvio que pueden ver los movimientos de sus clientes!) Para alguien con un puesto laboral tan elevado como el mío, descubrir eso es un juego de niños pero si tu gustas podemos llegar a un acuerdo. Amber: habla de una maldita vez ¿Que quieres..? Si tu padre te consiente tanto como para que te aproveches de eso, seguramente te contó sobre el Proyecto M.A.N.T.R.A -sin tardar ni un solo un segundo Amber saco un papel de su lujosa cartera para escribir algo antes de entregarmelo- Amber: ahí tienes idiota ve al mercado negro y habla con esa persona, escribí ahí su nombre y la dirección donde vive.. a cambio de esto quiero que borres mí cuenta de esa base de datos y se olviden del dinero que les debo. Jajaja Así me gusta eres una buena chica, cumpliré mí parte del trato cuando termine lo que tengo que hacer así que si me disculpas, me retiro. -me daría la vuelta para alejarme de ella pero Amber sacaría una navaja para poder colocar el filo de su hoja en mí cuello donde rozaria con la piel- Amber: por supuesto que no amor mío, no te vas a ir a ninguna parte. Emily: ¡Ahora sí que la mato! (No te atrevas a hacerlo Emily tenemos demasiada gente a nuestro alrededor) Emily: carajo.. Amber: déjame adivinar te confiaste porque soy una simple mujer ¿Verdad? Pues te metiste con la mujer más peligrosa. ¿Quien va a salvarte? Yo diría que nadie.
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  • Raora Panthera

    -Gracias a Aikaterine Mio fué invitada a la base de Justice, la dejó pasear libremente por las instalaciones, asombrada por el espacio tan bonito y tan variado mezcla entre naturaleza y tecnología, entre moderno y clasico como si fuera una mezcla de las variedades de cada persona pero en mezcla de caos y armonía.

    No para de dar vueltas alrededor mientras avanza, hasta que nota que choca contra alguien y un sonido abrumador de papeles caían .

    A la vez, Mío se asusta y observa el desastre que ha causado ella-

    ¡kya!

    -se pone temblorosa y casi al borde de llorar de la vergüenza-

    Y-yo...yo... lo...lo siento, no miré hacia delante....

    -decía esta, expresando su naturaleza cobarde y tímida, se arrodilla tomando los dibujos para compensar su patosidad-
    [nebula_violet_wolf_765] -Gracias a Aikaterine Mio fué invitada a la base de Justice, la dejó pasear libremente por las instalaciones, asombrada por el espacio tan bonito y tan variado mezcla entre naturaleza y tecnología, entre moderno y clasico como si fuera una mezcla de las variedades de cada persona pero en mezcla de caos y armonía. No para de dar vueltas alrededor mientras avanza, hasta que nota que choca contra alguien y un sonido abrumador de papeles caían . A la vez, Mío se asusta y observa el desastre que ha causado ella- ¡kya! -se pone temblorosa y casi al borde de llorar de la vergüenza- Y-yo...yo... lo...lo siento, no miré hacia delante.... -decía esta, expresando su naturaleza cobarde y tímida, se arrodilla tomando los dibujos para compensar su patosidad-
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  • Contempló a Daozhang Xiao Xingchen con la serenidad implacable de las divinidades antiguas. El taotista, aunque advertía la naturaleza del ser que se erguía ante él, permaneció inmóvil, pues había aprendido que el temor concede poder a aquello que lo inspira. Sin embargo, el dios de las pesadillas no había acudido para disputar con un mortal, sino para servirse de él como de un instrumento. La tenue claridad del sueño se extinguió paulatinamente, y el mundo quedó reducido a un espacio informe donde sólo subsistían el dios y el hombre.

    —Conozco el vínculo que te une a Morfeo —dijo, cuya voz parecía surgir de todas las direcciones a un tiempo. —Sé que Morfeo ha depositado en ti una confianza que no prodiga a los hombres.

    Avanzó un paso. A su alrededor comenzaron a surgir las formas de innumerables bestias, criaturas nacidas del espanto y alimentadas por las sombras del corazón humano.

    —No he venido a doblegar tu espíritu. He venido a quebrantar tu reposo. Dormirás, y en tus sueños levantaré tales horrores que el nombre de Morfeo escapará de tus labios antes de que tu razón pueda contenerlo.

    Entonces alzó la diestra y, sin necesidad de conjuro ni ademán solemne, pronunció su sentencia con la altivez de quien sabe que sus decretos son irrevocables.

    — Puesto que te ufanas de gobernar tu espíritu, conocerás el peso de mi voluntad. Te despojo del privilegio de la vigilia y te condeno a una somnolencia insaciable. El sueño descenderá sobre tus párpados con la gravedad de una montaña, tus miembros se tornarán débiles y tu mente, por más que se resista, será arrastrada hacia mi reino. No hallarás refugio en la meditación, ni fortaleza en tu disciplina, ni auxilio en las doctrinas que profesas; pues allí donde cierres los ojos, mis sombras te aguardarán. Y en el fondo de cada pesadilla sembraré un terror tan profundo que tus propios sueños clamarán por Morfeo, quien, ignorante de mi designio, acudirá a tu socorro sólo para descubrir que ha cruzado el umbral de la trampa que he dispuesto para él. — Dichas estas palabras, una pesadez antinatural se apoderó de Daozhang Xiao Xingchen
    Contempló a [Daozhang_XiaoXingchen] con la serenidad implacable de las divinidades antiguas. El taotista, aunque advertía la naturaleza del ser que se erguía ante él, permaneció inmóvil, pues había aprendido que el temor concede poder a aquello que lo inspira. Sin embargo, el dios de las pesadillas no había acudido para disputar con un mortal, sino para servirse de él como de un instrumento. La tenue claridad del sueño se extinguió paulatinamente, y el mundo quedó reducido a un espacio informe donde sólo subsistían el dios y el hombre. —Conozco el vínculo que te une a Morfeo —dijo, cuya voz parecía surgir de todas las direcciones a un tiempo. —Sé que Morfeo ha depositado en ti una confianza que no prodiga a los hombres. Avanzó un paso. A su alrededor comenzaron a surgir las formas de innumerables bestias, criaturas nacidas del espanto y alimentadas por las sombras del corazón humano. —No he venido a doblegar tu espíritu. He venido a quebrantar tu reposo. Dormirás, y en tus sueños levantaré tales horrores que el nombre de Morfeo escapará de tus labios antes de que tu razón pueda contenerlo. Entonces alzó la diestra y, sin necesidad de conjuro ni ademán solemne, pronunció su sentencia con la altivez de quien sabe que sus decretos son irrevocables. — Puesto que te ufanas de gobernar tu espíritu, conocerás el peso de mi voluntad. Te despojo del privilegio de la vigilia y te condeno a una somnolencia insaciable. El sueño descenderá sobre tus párpados con la gravedad de una montaña, tus miembros se tornarán débiles y tu mente, por más que se resista, será arrastrada hacia mi reino. No hallarás refugio en la meditación, ni fortaleza en tu disciplina, ni auxilio en las doctrinas que profesas; pues allí donde cierres los ojos, mis sombras te aguardarán. Y en el fondo de cada pesadilla sembraré un terror tan profundo que tus propios sueños clamarán por Morfeo, quien, ignorante de mi designio, acudirá a tu socorro sólo para descubrir que ha cruzado el umbral de la trampa que he dispuesto para él. — Dichas estas palabras, una pesadez antinatural se apoderó de [Daozhang_XiaoXingchen]
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  • ¿Eres capaz de guardar un secreto?
    Tal vez todos podemos. Pero ¿Por cuánto tiempo?
    Si el secreto te da lo mismo o no tiene importancia, igual y hasta lo olvidas o lo revelas sin darte cuenta. Pero si es un secreto importante la cosa cambia, ¿Cierto?
    Si el secreto garantiza la seguridad o la protección de algo o alguien especial, entonces debe valer la pena guardarlo, y hasta protegerlo.
    Creo con esta breve reflexión que todo depende de la naturaleza misma del secreto.
    ¿Y si el secreto es demasiado pesado para cargar con él? ¿Si mantener el secreto amenaza tu propia existencia, aún así lo guardarías?
    Poniendo las cosas sobre la balanza, hay que decidir qué importa más. Dicen que la explicación más simple suele ser la más probable, en igualdad de condiciones... Pero por desgracia esto del secreto no es un terreno plano. ¿Cuál puede ser entonces el factor determinante? ¿El mal menor?
    El médico amputa el miembro gangrenado de su paciente para salvarle la vida...
    Me inclino a favor de esa postura. Guardar un secreto, por pesado que sea, a cualquier costo y hasta sus últimas consecuencias, si con eso puedes proteger lo que es realmente valioso para ti, será algo que valga la pena. Aunque signifique tu propia destrucción.
    ¿Eres capaz de guardar un secreto? Tal vez todos podemos. Pero ¿Por cuánto tiempo? Si el secreto te da lo mismo o no tiene importancia, igual y hasta lo olvidas o lo revelas sin darte cuenta. Pero si es un secreto importante la cosa cambia, ¿Cierto? Si el secreto garantiza la seguridad o la protección de algo o alguien especial, entonces debe valer la pena guardarlo, y hasta protegerlo. Creo con esta breve reflexión que todo depende de la naturaleza misma del secreto. ¿Y si el secreto es demasiado pesado para cargar con él? ¿Si mantener el secreto amenaza tu propia existencia, aún así lo guardarías? Poniendo las cosas sobre la balanza, hay que decidir qué importa más. Dicen que la explicación más simple suele ser la más probable, en igualdad de condiciones... Pero por desgracia esto del secreto no es un terreno plano. ¿Cuál puede ser entonces el factor determinante? ¿El mal menor? El médico amputa el miembro gangrenado de su paciente para salvarle la vida... Me inclino a favor de esa postura. Guardar un secreto, por pesado que sea, a cualquier costo y hasta sus últimas consecuencias, si con eso puedes proteger lo que es realmente valioso para ti, será algo que valga la pena. Aunque signifique tu propia destrucción.
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  • Es bueno poder relajarme despues de llegar a mi pueblo natal, sin el ruido y el caos de la ciudad solo naturaleza y aire fresco
    Es bueno poder relajarme despues de llegar a mi pueblo natal, sin el ruido y el caos de la ciudad solo naturaleza y aire fresco
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  • Poco a poco, a Baal le empezaba a pesar la soledad, su hermano estaba feliz con su familia y su hermana...bueno, ella era una fuerza de la naturaleza, todos parecían avanzar excepto él...
    Poco a poco, a Baal le empezaba a pesar la soledad, su hermano estaba feliz con su familia y su hermana...bueno, ella era una fuerza de la naturaleza, todos parecían avanzar excepto él...
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  • 𝑴𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒕'𝒔 𝒂𝒏 𝒂𝒓𝒕𝒊𝒇𝒊𝒄𝒆, 𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒐𝒚 𝒔𝒐𝒖𝒍
    𝑾𝒉𝒐 𝒌𝒏𝒆𝒘 𝒕𝒉𝒆 𝒆𝒎𝒑𝒕𝒊𝒏𝒆𝒔𝒔 𝒄𝒐𝒖𝒍𝒅 𝒃𝒆 𝒔𝒐 𝒄𝒐𝒍𝒅.ᐣ
    𝑰'𝒗𝒆 𝒍𝒐𝒔𝒕 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒔 𝒐𝒇 𝒎𝒆 𝒕𝒉𝒂𝒕 𝒎𝒂𝒌𝒆 𝒎𝒆 𝒘𝒉𝒐𝒍𝒆
    𝑰 𝒂𝒎 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒂𝒓𝒌𝒏𝒆𝒔𝒔
    𝑰'𝒎 𝒂 𝒎𝒐𝒏𝒔𝒕𝒆𝒓

    Don.
    Maldición.
    Según el cristal con que se mire mi naturaleza, la llama que corre en mis venas.

    Pero hay algo que no se puede negar y es la atracción que genera este elemento; ya sea por curiosidad o por gusto al peligro.

    Esto es lo que soy.

    Una chica en llamas.
    𝑴𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒕'𝒔 𝒂𝒏 𝒂𝒓𝒕𝒊𝒇𝒊𝒄𝒆, 𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒐𝒚 𝒔𝒐𝒖𝒍 𝑾𝒉𝒐 𝒌𝒏𝒆𝒘 𝒕𝒉𝒆 𝒆𝒎𝒑𝒕𝒊𝒏𝒆𝒔𝒔 𝒄𝒐𝒖𝒍𝒅 𝒃𝒆 𝒔𝒐 𝒄𝒐𝒍𝒅.ᐣ 𝑰'𝒗𝒆 𝒍𝒐𝒔𝒕 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒔 𝒐𝒇 𝒎𝒆 𝒕𝒉𝒂𝒕 𝒎𝒂𝒌𝒆 𝒎𝒆 𝒘𝒉𝒐𝒍𝒆 𝑰 𝒂𝒎 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒂𝒓𝒌𝒏𝒆𝒔𝒔 𝑰'𝒎 𝒂 𝒎𝒐𝒏𝒔𝒕𝒆𝒓 Don. Maldición. Según el cristal con que se mire mi naturaleza, la llama que corre en mis venas. Pero hay algo que no se puede negar y es la atracción que genera este elemento; ya sea por curiosidad o por gusto al peligro. Esto es lo que soy. Una chica en llamas.
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  • -Las montañas parecian extenderse hasta tocar las Nubes. Cascadas cristalinas caian entre enormes acantilados cubiertos de flores salvajes, mientras arboles gigantescos de hojas esmeralda se alzaban como guardianes. Alli, sentado sobre una roca cubierta de musgo, se encontraba el Ogro observando el Paisaje, su cuerpo habia cambiado nuevamente, ya no se veia como un adolecente, se veia mas adulto pero con razgos mas humanos, su silencio era absoluto. Su enorme cuerpo seguia siendo imponente. Por primera vez en mucho tiempo, no miraba el horizonte buscando enemigos, recuerdos o amenazas-

    -Un grupo de pequeñas criaturas aladas revoloteo cerca de el, ocultandose entre las enredaderas luminosas que colgaban de los arboles. El Joven Ogro las siguio con la mirada, curioso, casi fascinado. Una sonrisa apenas perceptible aparecio en su rostro cuando una de aquellas criaturas se poso sobre uno de sus cuernos. Antes, aquel instante habria pasado desapercibido. Ahora, en cambio, descubria que el mundo estaba lleno de detalles que jamas se habia detenido a contemplar-

    "Te lastimaras pequeño animal.."

    -La brisa calida agito su cabello negro mientras observaba el inmenso valle tropical que se extendia bajo sus pies. El rugido lejano de alguna bestia desconocida se mezclaba con el canto de aves de colores llamativos. No habia guerras, no habia tronos, ni responsabilidades pesando sobre sus hombros. Solo el sonido de la naturaleza viva a su alrededor y aquella sensacion extraña de estar viento todo por primera vez. Como si, despues de tantos años, el mundo hubiera recuperado parte de la magia que alguna vez perdio ante sus ojos-
    -Las montañas parecian extenderse hasta tocar las Nubes. Cascadas cristalinas caian entre enormes acantilados cubiertos de flores salvajes, mientras arboles gigantescos de hojas esmeralda se alzaban como guardianes. Alli, sentado sobre una roca cubierta de musgo, se encontraba el Ogro observando el Paisaje, su cuerpo habia cambiado nuevamente, ya no se veia como un adolecente, se veia mas adulto pero con razgos mas humanos, su silencio era absoluto. Su enorme cuerpo seguia siendo imponente. Por primera vez en mucho tiempo, no miraba el horizonte buscando enemigos, recuerdos o amenazas- -Un grupo de pequeñas criaturas aladas revoloteo cerca de el, ocultandose entre las enredaderas luminosas que colgaban de los arboles. El Joven Ogro las siguio con la mirada, curioso, casi fascinado. Una sonrisa apenas perceptible aparecio en su rostro cuando una de aquellas criaturas se poso sobre uno de sus cuernos. Antes, aquel instante habria pasado desapercibido. Ahora, en cambio, descubria que el mundo estaba lleno de detalles que jamas se habia detenido a contemplar- "Te lastimaras pequeño animal.." -La brisa calida agito su cabello negro mientras observaba el inmenso valle tropical que se extendia bajo sus pies. El rugido lejano de alguna bestia desconocida se mezclaba con el canto de aves de colores llamativos. No habia guerras, no habia tronos, ni responsabilidades pesando sobre sus hombros. Solo el sonido de la naturaleza viva a su alrededor y aquella sensacion extraña de estar viento todo por primera vez. Como si, despues de tantos años, el mundo hubiera recuperado parte de la magia que alguna vez perdio ante sus ojos-
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