• — Dime otra vez, ¿ Por qué debería de importar?—

    Pregunto tajante mientras atendía a la pantalla, era una de esas conferencias aburridas que el decidió tomar en otro lugar, sus ojos estaban cerrados y su postura relajada pues sabía que al final del día no estaban viéndole ahi.

    — Ya, sin no hay un motivo real entonces tampoco tengo porque apresurarme.—

    Dijo sin convencerse de la explicación que le dieron, ni siquiera cambió su postura relajada.
    — Dime otra vez, ¿ Por qué debería de importar?— Pregunto tajante mientras atendía a la pantalla, era una de esas conferencias aburridas que el decidió tomar en otro lugar, sus ojos estaban cerrados y su postura relajada pues sabía que al final del día no estaban viéndole ahi. — Ya, sin no hay un motivo real entonces tampoco tengo porque apresurarme.— Dijo sin convencerse de la explicación que le dieron, ni siquiera cambió su postura relajada.
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    El cielo de Brattvåg se ha teñido de azul zafiro... Hay algo profundamente poético en que Kazuo pida milagros para otros justo el día en que su propia vida suma una primavera más.

    Así es él, así es la persona detrás del zorrito

    Hoy celebro tu vida alma hermosa♡
    ​Eres de esas personas que no necesitan forzar el destino, simplemente escribes y la magia sucede. Tienes el don de trazar caminos tan bellos que sin importar la vida, el mundo o la piel que habitemos, siempre terminas conquistando el corazón de Elizabeth jaja, gracias por ser amante del drama y compartir la misma intensidad por lo que hacemos
    No te lo digo seguido, pero te quiero y me siento afortunada de poder conocerte a lo largo de estos años, larga vidaaa a mi persona fav de FR!!

    ​Que la diosa Inari te colme de la misma abundancia que Kazuo pidió para su pueblo y que nunca dejemos de encontrarnos
    El cielo de Brattvåg se ha teñido de azul zafiro... Hay algo profundamente poético en que Kazuo pida milagros para otros justo el día en que su propia vida suma una primavera más. Así es él, así es la persona detrás del zorrito Hoy celebro tu vida alma hermosa♡ ​Eres de esas personas que no necesitan forzar el destino, simplemente escribes y la magia sucede. Tienes el don de trazar caminos tan bellos que sin importar la vida, el mundo o la piel que habitemos, siempre terminas conquistando el corazón de Elizabeth jaja, gracias por ser amante del drama y compartir la misma intensidad por lo que hacemos No te lo digo seguido, pero te quiero y me siento afortunada de poder conocerte a lo largo de estos años, larga vidaaa a mi persona fav de FR!! ​Que la diosa Inari te colme de la misma abundancia que Kazuo pidió para su pueblo y que nunca dejemos de encontrarnos 🫂
    Kazuo caminó durante varios días por el bosque, implorando que la senda se abriera para atravesar aquel umbral que lo llevaba a las tierras de Brattvåg.

    Finalmente, después de tres días caminando casi sin descanso, el bosque se abrió. A lo lejos pudo divisar el bastión fortificado custodiado por la reina escarlata.

    Kazuo soltó un trémulo suspiro que rompió el silencio de la noche. Al fin había regresado.

    Le había dicho a Elizabeth que su ausencia podría durar unos tres días aproximadamente; y que, si pasaba de ese tiempo, si el bosque no le daba paso, podrían ser meses. Su tarea y su viaje por el bosque se habían prolongado hasta sobrepasar una semana entera.

    Deseaba con todas sus fuerzas volver a Brattvåg e ir en busca de ella. Pero aún tenía que hacer algo más: enviar a su diosa una última oración, una propia por primera vez en su vida.

    Aquel día, Kazuo cumplía mil doscientos treinta y tres años. Y tan solo quería un pequeño regalo: que su diosa de la cosecha y la abundancia hiciera que los cultivos de Brattvåg prosperasen. Que aquella mañana, cuando los agricultores vieran sus tierras, creyeran en los milagros. Que comprendieran que la esperanza era lo último que debían perder, que la lucha y el esfuerzo merecían recompensa.

    Esa noche, el cielo se tiñó de azul. El kitsune danzó para Inari, elevando su oración a los cielos. A lo lejos se verían estelas de color zafiro, su color distintivo.

    Kazuo sabía que aquello podría alertar a los soldados de Brattvåg. Pero también sabía que ella reconocería aquel color tan particular.

    En caso de que viera a los soldados dirigirse hacia él, desaparecería entre las sombras para no ser reconocido. O incluso dejaría que su verdadera forma se hiciera presente para mantenerse en el anonimato.
    Me encocora
    3
    1 comentario 0 compartidos
  • Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar.

    Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide.

    Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado.

    ──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate.

    Oliver Grayson
    Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar. Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide. Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado. ──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate. [vision_jade_snake_849]
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    Me shockea
    4
    6 turnos 0 maullidos
  • 𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞 𝐧𝐢𝐞𝐠𝐚 𝐚 𝐦𝐨𝐫𝐢𝐫
    Fandom Resident Evil
    Categoría Videojuegos

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟎 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏

    Con lo último que le quedaba de aliento, Ethan empujó a Chris en aquel paso, antes que las vid de la megamiceta cubrieran todo y obstaculizara el paso, dejando a ambos separados.

    Con su mano izquierda, la que tan solo quedó con tres dedos, sostuvo el detonador de la bomba con fuerza mientras observó por última vez a la bebé en los brazos ajenos. El ardor en sus ojos fue intenso, la culpa por no haber podido hacer más lo carcomía. Debió hacer mucho más. Pero eso era lo que quedaba y lo mínimo que pudo hacer para darles tiempo al escuadrón y su esposa e hija en irse de allí.

    —Adiós, Rosemary. —su voz tembló antes de retroceder con dificultad, tanto por toda la carga física, el estar deteriorándose y el dolor de tener que abandonar a su pequeña. Todo por ella. Por eso volvió al corazón de la megamiceta, la cual se irguió con impotencia. Pocos segundos después, apretó el detonador.

    La explosión cubrió toda la aldea. Un destello enorme de luz que deshizo todo a su paso sin importar el tipo de tejido o estructura, hundiendo el terreno en un gran pozo. Finalmente había terminado, Miranda no volvería, la megamiceta fue destruída. Ethan hizo todo lo que estuvo en su poder para cumplir con su promesa de que los monstruos no alcanzarían a Rose.

    O eso se creyó al principio.


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟓 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏

    No sirvió.

    La megamiceta no cedió; en cambio, pareció enfurecerse por el intento en vano de ser eliminada. Como mutomiceta comenzó a expandirse por todos lados, abarcando diferentes territorios, diferentes pueblos. No fue una rapidez abrumadora, pero sí la suficiente para alertar. Las esporas que dejaba a su paso infectaban, mutaban a todo organismo que las inhalara por apenas un mínimo de segundo.

    El hongo se expandió en puntos estratégicos, unas especies de colmenas, donde se concentraba más el poder para evitar ser destruído con facilidad, fueron distribuídas en diferentes puntos. Se aferraba con total fervor a lo que tuviera cerca.

    Las personas que fueron desafortunadas viviendo en los pueblos más cercanos ni siquiera tuvieron el tiempo suficiente de entender lo que ocurría. Enfermaron de forma abrupta para luego despertar como mutaciones. Sin embargo, los pocos que lograron sobrevivir en lugares un poco más alejados pudieron dar el aviso. Pero no solo se trataba de personas o animales actuando raro y con malformaciones que podrían aterrar hasta el adulto más valiente, sino que hubo avistamientos de otro tipo de gente… algunos ni siquiera estaban seguros de que lo fueran. Se veían demasiado altos y con un porte intimidante, caminando de forma firme alrededor y deshaciéndose de los humanos infectados o lo que fuera que tuvieran en frente como si se trataran de simples gusanos. Nadie se quedaba lo suficiente para verlos mejor o siquiera intentar preguntar nada.


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟔 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏

    El aire quemó, pero era imposible no querer inhalar más y más para llenar sus pulmones. Tosió, se ahogó con su propia desesperación por respirar mientras que el movimiento por los espasmos apenas lo dejaba entender qué estaba pasando.

    La mente de Ethan era un caos de confusión, con una abrumadora sensación de dolor y de que algo estaba terriblemente mal.

    No podía ver demasiado, apenas unos pocos rayos de luz colándose entre los escombros. Sentía un peso encima suyo, una presión directa en su pecho que por unos segundos no supo si era real o solamente una ilusión.

    ¿Qué es lo que ocurrió?

    Apenas tenía fragmentos de los eventos anteriores que no le daban ninguna tranquilidad y solo traían más preguntas. También parecía sentir como si hubiera otra voz en su mente intentando colarse.. no, no era una sola voz. Eran muchas, superpuestas e imposibles de entender, ¿qué era? ¿quiénes?

    Movió apenas sus brazos, los únicos que parecían tener la libertad suficiente para hacerlo, y trató de aferrarse a lo que sea. Dolió al principio, pero pudo empezar a arrastrarse al ir elevando de a poco su cuerpo. Se sentía sospechosamente liviano a pesar de las circunstancias. No lo pensó mucho, su cabeza explotaba del dolor.

    De a poco la luz se hizo más intensa hasta que, al final, el aire frío chocó contra su rostro. Miró hacia todos lados, hacia la destrucción, y algunas cosas llegaron a su mente. Estaba buscando… ¿y había personas? Algo como hombres lobo. Y esos extraños sujetos… Dimitrescu, Beneviento, Moreau, Heisenberg… Sí, los recordó. Y a Miranda.

    —Rose… —apenas salió aire de entre sus labios antes de continuar arrastrándose, solo entonces mirando hacia abajo, a sus piernas… o donde se suponía que debían estar.

    Gritó, más por la sorpresa que por alguna clase de dolor. La parte inferior de su cuerpo no estaba, pero ni siquiera había sangre u órganos esparcidos, sino un líquido negro. De hecho, gran parte de lo que quedaba de su cuerpo estaba cubierto de ello. El hongo se movía de forma lenta, pero persistente, como si algo estuviera recordando cómo debía ser y tratando de reconstruirlo

    Al estar boca abajo se volteó, tocando con manos temblorosas su cintura, el extremo donde ya luego no había nada excepto esa masa negra.

    —¿Q-Qué carajos…? —su mano izquierda estaba bien, tenía sus dos dedos faltantes. Y habría sido perfecto que sus piernas también aparecieran. Pero era extraño, ¿cómo es que estaba vivo? No se suponía que lo estuviera. Se había estado deteriorando, secando.

    Casi como si fuera orden, el hongo continuó moviéndose, poco a poco aumentando la masa desde la cintura de Ethan, dando espacio a moldearse y tomar el aspecto de sus piernas de nuevo, incluyendo su ropa. Era extraño, como una extensión ajena a él conjunto con entumecimiento.

    El estar estupefacto duró poco, o más bien, no lo suficiente. Una vez sus piernas estuvieron completas se puso de pie. Tambaleó bastante hasta que logró quedar estable, una vez más viendo todo lo que lo rodeaba. Las vid de la mutomiceta se extendían, no tan gruesas como lo fueron antes, pero seguían vivas, moviéndose con sutileza.

    —¿Por qué nada se queda muerto a la primera? —vociferó con frustración, pero también era algo conveniente. Eso se aplicaba a él, y todavía estaba ahí.

    No era momento de preguntas, tenía que buscar la forma de salir de ahí. Si la bomba no funcionó entonces solo significaba una cosa: su trabajo no terminó. Daba igual su estado, primero era asegurarse que la megamiceta sea eliminada de una vez. Solo así estaría tranquilo de que su hija no correría peligro.

    ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔

    𝐀𝐃𝐀 𝐖𝐎𝐍𝐆
    LEON S KENNEDY
    𝓡𝓮𝓫𝓮𝓬𝓬𝓪 𝓒𝓱𝓪𝓶𝓫𝓮𝓻𝓼

    ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟎 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏 Con lo último que le quedaba de aliento, Ethan empujó a Chris en aquel paso, antes que las vid de la megamiceta cubrieran todo y obstaculizara el paso, dejando a ambos separados. Con su mano izquierda, la que tan solo quedó con tres dedos, sostuvo el detonador de la bomba con fuerza mientras observó por última vez a la bebé en los brazos ajenos. El ardor en sus ojos fue intenso, la culpa por no haber podido hacer más lo carcomía. Debió hacer mucho más. Pero eso era lo que quedaba y lo mínimo que pudo hacer para darles tiempo al escuadrón y su esposa e hija en irse de allí. —Adiós, Rosemary. —su voz tembló antes de retroceder con dificultad, tanto por toda la carga física, el estar deteriorándose y el dolor de tener que abandonar a su pequeña. Todo por ella. Por eso volvió al corazón de la megamiceta, la cual se irguió con impotencia. Pocos segundos después, apretó el detonador. La explosión cubrió toda la aldea. Un destello enorme de luz que deshizo todo a su paso sin importar el tipo de tejido o estructura, hundiendo el terreno en un gran pozo. Finalmente había terminado, Miranda no volvería, la megamiceta fue destruída. Ethan hizo todo lo que estuvo en su poder para cumplir con su promesa de que los monstruos no alcanzarían a Rose. O eso se creyó al principio. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟓 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏 No sirvió. La megamiceta no cedió; en cambio, pareció enfurecerse por el intento en vano de ser eliminada. Como mutomiceta comenzó a expandirse por todos lados, abarcando diferentes territorios, diferentes pueblos. No fue una rapidez abrumadora, pero sí la suficiente para alertar. Las esporas que dejaba a su paso infectaban, mutaban a todo organismo que las inhalara por apenas un mínimo de segundo. El hongo se expandió en puntos estratégicos, unas especies de colmenas, donde se concentraba más el poder para evitar ser destruído con facilidad, fueron distribuídas en diferentes puntos. Se aferraba con total fervor a lo que tuviera cerca. Las personas que fueron desafortunadas viviendo en los pueblos más cercanos ni siquiera tuvieron el tiempo suficiente de entender lo que ocurría. Enfermaron de forma abrupta para luego despertar como mutaciones. Sin embargo, los pocos que lograron sobrevivir en lugares un poco más alejados pudieron dar el aviso. Pero no solo se trataba de personas o animales actuando raro y con malformaciones que podrían aterrar hasta el adulto más valiente, sino que hubo avistamientos de otro tipo de gente… algunos ni siquiera estaban seguros de que lo fueran. Se veían demasiado altos y con un porte intimidante, caminando de forma firme alrededor y deshaciéndose de los humanos infectados o lo que fuera que tuvieran en frente como si se trataran de simples gusanos. Nadie se quedaba lo suficiente para verlos mejor o siquiera intentar preguntar nada. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟔 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏 El aire quemó, pero era imposible no querer inhalar más y más para llenar sus pulmones. Tosió, se ahogó con su propia desesperación por respirar mientras que el movimiento por los espasmos apenas lo dejaba entender qué estaba pasando. La mente de Ethan era un caos de confusión, con una abrumadora sensación de dolor y de que algo estaba terriblemente mal. No podía ver demasiado, apenas unos pocos rayos de luz colándose entre los escombros. Sentía un peso encima suyo, una presión directa en su pecho que por unos segundos no supo si era real o solamente una ilusión. ¿Qué es lo que ocurrió? Apenas tenía fragmentos de los eventos anteriores que no le daban ninguna tranquilidad y solo traían más preguntas. También parecía sentir como si hubiera otra voz en su mente intentando colarse.. no, no era una sola voz. Eran muchas, superpuestas e imposibles de entender, ¿qué era? ¿quiénes? Movió apenas sus brazos, los únicos que parecían tener la libertad suficiente para hacerlo, y trató de aferrarse a lo que sea. Dolió al principio, pero pudo empezar a arrastrarse al ir elevando de a poco su cuerpo. Se sentía sospechosamente liviano a pesar de las circunstancias. No lo pensó mucho, su cabeza explotaba del dolor. De a poco la luz se hizo más intensa hasta que, al final, el aire frío chocó contra su rostro. Miró hacia todos lados, hacia la destrucción, y algunas cosas llegaron a su mente. Estaba buscando… ¿y había personas? Algo como hombres lobo. Y esos extraños sujetos… Dimitrescu, Beneviento, Moreau, Heisenberg… Sí, los recordó. Y a Miranda. —Rose… —apenas salió aire de entre sus labios antes de continuar arrastrándose, solo entonces mirando hacia abajo, a sus piernas… o donde se suponía que debían estar. Gritó, más por la sorpresa que por alguna clase de dolor. La parte inferior de su cuerpo no estaba, pero ni siquiera había sangre u órganos esparcidos, sino un líquido negro. De hecho, gran parte de lo que quedaba de su cuerpo estaba cubierto de ello. El hongo se movía de forma lenta, pero persistente, como si algo estuviera recordando cómo debía ser y tratando de reconstruirlo Al estar boca abajo se volteó, tocando con manos temblorosas su cintura, el extremo donde ya luego no había nada excepto esa masa negra. —¿Q-Qué carajos…? —su mano izquierda estaba bien, tenía sus dos dedos faltantes. Y habría sido perfecto que sus piernas también aparecieran. Pero era extraño, ¿cómo es que estaba vivo? No se suponía que lo estuviera. Se había estado deteriorando, secando. Casi como si fuera orden, el hongo continuó moviéndose, poco a poco aumentando la masa desde la cintura de Ethan, dando espacio a moldearse y tomar el aspecto de sus piernas de nuevo, incluyendo su ropa. Era extraño, como una extensión ajena a él conjunto con entumecimiento. El estar estupefacto duró poco, o más bien, no lo suficiente. Una vez sus piernas estuvieron completas se puso de pie. Tambaleó bastante hasta que logró quedar estable, una vez más viendo todo lo que lo rodeaba. Las vid de la mutomiceta se extendían, no tan gruesas como lo fueron antes, pero seguían vivas, moviéndose con sutileza. —¿Por qué nada se queda muerto a la primera? —vociferó con frustración, pero también era algo conveniente. Eso se aplicaba a él, y todavía estaba ahí. No era momento de preguntas, tenía que buscar la forma de salir de ahí. Si la bomba no funcionó entonces solo significaba una cosa: su trabajo no terminó. Daba igual su estado, primero era asegurarse que la megamiceta sea eliminada de una vez. Solo así estaría tranquilo de que su hija no correría peligro. ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔ [glimmer_salmon_owl_865] [Leon_Kennedy] [mirage_brass_snake_762] ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me gusta
    4
    1 turno 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ***Edad del Caos***
    - Helior Prime y los Pecados de Padre e Hija.

    Con el paso de los años, la aldea nómada dejó de ser un refugio temporal para Yen y se convirtió en su verdadero hogar. Bajo cielos abiertos y lejos del juicio de otros, creció como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, aprendía de los mayores y, por primera vez en su vida, no era vista como algo extraño ni como un error.

    Ese entorno de calma tuvo un efecto inesperado en ella, el poder de Yen dejó de hacerla crecer de forma descontrolada. Ya no era una llama salvaje que amenazaba con devorarlo todo, sino un fuego contenido, estable, que crecía al ritmo de su propia vida. Como cualquier otra niña aunque en su interior habitara algo mucho más antiguo.

    Aun así, había algo que nunca cambiaba. Una vez al mes su padre venía pero no lo hacía con su verdadero cuerpo, nunca se arriesgaría a exponerla. En su lugar, pequeños animales aparecían en los límites de la aldea: un cuervo de ojos oscuros, un lobo silencioso, incluso criaturas más pequeñas que pasaban desapercibidas. Nadie sospechaba nada.

    Pero Yen sí lo sabía., podía sentirlo, no era presencia, no era mana, era algo más profundo, un eco, una resonancia que nacía desde lo más hondo de su existencia.

    Del mismo modo en que Oz, en un tiempo olvidado, podía reconocer a aquellos seres nacidos del gran poder sin necesidad de palabras ni nombres, Yen podía reconocerlo a él porque estaban conectados.

    Oz nunca rompió su vínculo con el poder original y Yen comenzaba a formar el suyo, no era algo aprendido, era algo que simplemente ocurría.

    Por eso, cada mes, cuando ese eco aparecía, Yen sonreía sin importar dónde estuviera. Sabía que su padre la estaba observando, sabía que seguía con vida.

    Mientras tanto, el mundo seguía ardiendo, lo que comenzó como una venganza, se convirtió en algo más grande. Razas enteras comenzaron a seguir a Oz; hombres bestia, cansados de ser tratados como inferiores, tribus olvidadas, borradas de la historia por los Elunai.
    Incluso algunos demonios, que reconocían en él algo familiar.

    No lo seguían solo por poder, lo seguían por lo que representaba: Libertad, venganza, caos. Fue entonces cuando los cielos respondieron, uno de los dioses descendió, Helior Prime, no como símbolo de autoridad sino como ejecutor.

    El enfrentamiento sacudió la tierra misma., donde chocaron el mundo se quebró. Fuego contra caos, divinidad contra origen. Durante un breve momento, el destino del mundo quedó suspendido entre ambos y terminó… sin un vencedor.

    Helior Prime se retiró, Oz permaneció en pie pero la verdad fue otra. Oz había sido herido gravemente, aun así, no mostró debilidad, no frente a un dios. Helior, incapaz de asegurar su victoria, decidió retirarse… sin saber que, de haber continuado, aquel combate habría terminado de forma muy distinta.

    Desde ese día, los rumores comenzaron, los seguidores de Helior empezaron a referirse a Oz con un nuevo nombre: "Mao.” De esa forma, cada region, cada tribu lo llamaba de diferentes formas: Señor demonio, Rey del caos, Destructor de templos.

    Los nombres se extendieron, cruzó lenguas, culturas, razas, y con el tiempo el nombre de oz fue cambiado por Oz-Mao

    Hasta que el mundo comenzó a susurrarlo de otra forma, un nombre que ya no era solo un apodo sino una leyenda naciente, Ozma.

    Ese mes… no pudo ir a ver a su hija.

    Las heridas que recibió no eran normales. Aunque su cuerpo podía regenerarse, el daño fue tan profundo que se vio obligado a usar una cantidad excesiva de su poder para regenerarse. Aquello lo dejó en un estado de agotamiento total que no había experimentado en mucho tiempo.

    En la aldea, Yen sintio el silencio, la ausencia del eco. Por primera vez desde que entendía ese vínculo no estaba y aun así no dudó, no lloró.

    Simplemente esperó con la certeza de que su padre volvería, porque él siempre volvía. Quizás como un cuervo, como un lobo pero volvería.

    Mientras tanto, Oz comprendió algo durante su recuperación, algo que cambiaría el curso de todo. Su poder estaba evolucionando, no como resultado del combate sino como respuesta a su propia esencia.

    Oz no buscaba poder por ambición, no deseaba dominar por simple deseo, lo que lo movía era proteger a su hija, proteger lo poco que le quedaba y fue precisamente ese deseo el que deformó su habilidad.

    Cuando su fuerza no era suficiente para cumplir ese propósito su poder tomaba lo que necesitaba, absorbía y acumulaba.

    Hacía suyo aquello que le faltaba, los Elunai, al observar esto en enfrentamientos posteriores, le dieron un nombre: "Codicia".

    Pero estaban equivocados, no era codicia, era protección llevada al extremo. Era un instinto que, al no poder cumplir su función de forma natural comenzó a devorar todo lo necesario para hacerlo.

    Y eso lo volvía mucho más peligroso que cualquier interpretación superficial, por otra parte, Yen también comenzaba a ser observada.

    Los registros que sobrevivieron del laboratorio no se habían perdido, los Elunai sabían lo que era. Sabían lo que podía llegar a ser pero no entendían su esencia.

    Para ellos, su deseo de aprender, de comprender, de descubrir era visto como algo voraz, insaciable. La llamaron "Gula".

    Pero, al igual que con Oz estaban equivocados, Yen no deseaba consumir, deseaba entender, desde pequeña había buscado respuestas.

    ¿Por qué era diferente?

    ¿Quién era su padre realmente?

    ¿Cuál era su lugar en el mundo?

    Ese deseo de conocimiento era su verdadera naturaleza, no devoraba por hambre, buscaba porque necesitaba comprender.

    Así, sin saberlo, padre e hija caminaban por senderos distintos pero reflejando la misma verdad. Los llamados "Pecados" no eran más que interpretaciones erróneas, nombres dados por miedo, etiquetas creadas por quienes no podían comprender algo más grande que ellos.

    Porque lo que habitaba en Oz y lo que comenzaba a despertar en Yen no eran pecados, eran fragmentos de algo mucho más antiguo, más puro, más peligroso.

    El eco del origen mismo de todo.
    ***Edad del Caos*** - Helior Prime y los Pecados de Padre e Hija. Con el paso de los años, la aldea nómada dejó de ser un refugio temporal para Yen y se convirtió en su verdadero hogar. Bajo cielos abiertos y lejos del juicio de otros, creció como una más entre los suyos. Cazaba junto a Onix, aprendía de los mayores y, por primera vez en su vida, no era vista como algo extraño ni como un error. Ese entorno de calma tuvo un efecto inesperado en ella, el poder de Yen dejó de hacerla crecer de forma descontrolada. Ya no era una llama salvaje que amenazaba con devorarlo todo, sino un fuego contenido, estable, que crecía al ritmo de su propia vida. Como cualquier otra niña aunque en su interior habitara algo mucho más antiguo. Aun así, había algo que nunca cambiaba. Una vez al mes su padre venía pero no lo hacía con su verdadero cuerpo, nunca se arriesgaría a exponerla. En su lugar, pequeños animales aparecían en los límites de la aldea: un cuervo de ojos oscuros, un lobo silencioso, incluso criaturas más pequeñas que pasaban desapercibidas. Nadie sospechaba nada. Pero Yen sí lo sabía., podía sentirlo, no era presencia, no era mana, era algo más profundo, un eco, una resonancia que nacía desde lo más hondo de su existencia. Del mismo modo en que Oz, en un tiempo olvidado, podía reconocer a aquellos seres nacidos del gran poder sin necesidad de palabras ni nombres, Yen podía reconocerlo a él porque estaban conectados. Oz nunca rompió su vínculo con el poder original y Yen comenzaba a formar el suyo, no era algo aprendido, era algo que simplemente ocurría. Por eso, cada mes, cuando ese eco aparecía, Yen sonreía sin importar dónde estuviera. Sabía que su padre la estaba observando, sabía que seguía con vida. Mientras tanto, el mundo seguía ardiendo, lo que comenzó como una venganza, se convirtió en algo más grande. Razas enteras comenzaron a seguir a Oz; hombres bestia, cansados de ser tratados como inferiores, tribus olvidadas, borradas de la historia por los Elunai. Incluso algunos demonios, que reconocían en él algo familiar. No lo seguían solo por poder, lo seguían por lo que representaba: Libertad, venganza, caos. Fue entonces cuando los cielos respondieron, uno de los dioses descendió, Helior Prime, no como símbolo de autoridad sino como ejecutor. El enfrentamiento sacudió la tierra misma., donde chocaron el mundo se quebró. Fuego contra caos, divinidad contra origen. Durante un breve momento, el destino del mundo quedó suspendido entre ambos y terminó… sin un vencedor. Helior Prime se retiró, Oz permaneció en pie pero la verdad fue otra. Oz había sido herido gravemente, aun así, no mostró debilidad, no frente a un dios. Helior, incapaz de asegurar su victoria, decidió retirarse… sin saber que, de haber continuado, aquel combate habría terminado de forma muy distinta. Desde ese día, los rumores comenzaron, los seguidores de Helior empezaron a referirse a Oz con un nuevo nombre: "Mao.” De esa forma, cada region, cada tribu lo llamaba de diferentes formas: Señor demonio, Rey del caos, Destructor de templos. Los nombres se extendieron, cruzó lenguas, culturas, razas, y con el tiempo el nombre de oz fue cambiado por Oz-Mao Hasta que el mundo comenzó a susurrarlo de otra forma, un nombre que ya no era solo un apodo sino una leyenda naciente, Ozma. Ese mes… no pudo ir a ver a su hija. Las heridas que recibió no eran normales. Aunque su cuerpo podía regenerarse, el daño fue tan profundo que se vio obligado a usar una cantidad excesiva de su poder para regenerarse. Aquello lo dejó en un estado de agotamiento total que no había experimentado en mucho tiempo. En la aldea, Yen sintio el silencio, la ausencia del eco. Por primera vez desde que entendía ese vínculo no estaba y aun así no dudó, no lloró. Simplemente esperó con la certeza de que su padre volvería, porque él siempre volvía. Quizás como un cuervo, como un lobo pero volvería. Mientras tanto, Oz comprendió algo durante su recuperación, algo que cambiaría el curso de todo. Su poder estaba evolucionando, no como resultado del combate sino como respuesta a su propia esencia. Oz no buscaba poder por ambición, no deseaba dominar por simple deseo, lo que lo movía era proteger a su hija, proteger lo poco que le quedaba y fue precisamente ese deseo el que deformó su habilidad. Cuando su fuerza no era suficiente para cumplir ese propósito su poder tomaba lo que necesitaba, absorbía y acumulaba. Hacía suyo aquello que le faltaba, los Elunai, al observar esto en enfrentamientos posteriores, le dieron un nombre: "Codicia". Pero estaban equivocados, no era codicia, era protección llevada al extremo. Era un instinto que, al no poder cumplir su función de forma natural comenzó a devorar todo lo necesario para hacerlo. Y eso lo volvía mucho más peligroso que cualquier interpretación superficial, por otra parte, Yen también comenzaba a ser observada. Los registros que sobrevivieron del laboratorio no se habían perdido, los Elunai sabían lo que era. Sabían lo que podía llegar a ser pero no entendían su esencia. Para ellos, su deseo de aprender, de comprender, de descubrir era visto como algo voraz, insaciable. La llamaron "Gula". Pero, al igual que con Oz estaban equivocados, Yen no deseaba consumir, deseaba entender, desde pequeña había buscado respuestas. ¿Por qué era diferente? ¿Quién era su padre realmente? ¿Cuál era su lugar en el mundo? Ese deseo de conocimiento era su verdadera naturaleza, no devoraba por hambre, buscaba porque necesitaba comprender. Así, sin saberlo, padre e hija caminaban por senderos distintos pero reflejando la misma verdad. Los llamados "Pecados" no eran más que interpretaciones erróneas, nombres dados por miedo, etiquetas creadas por quienes no podían comprender algo más grande que ellos. Porque lo que habitaba en Oz y lo que comenzaba a despertar en Yen no eran pecados, eran fragmentos de algo mucho más antiguo, más puro, más peligroso. El eco del origen mismo de todo.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    1 comentario 0 compartidos
  • 𝐏𝐨𝐝𝐞𝐫 𝐲 𝐏𝐫𝐞𝐬𝐭𝐢𝐠𝐢𝐨 — 𝐂𝐚𝐥𝐦𝐚 𝐲 𝐑𝐞𝐬𝐢𝐥𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚
    Fandom OC
    Categoría Original
    Charlotte Laurent

    ¿𝔸 𝕕𝕠́𝕟𝕕𝕖 𝕟𝕠𝕤 𝕝𝕝𝕖𝕧𝕒𝕣𝕒́ 𝕖𝕝 𝕧𝕚𝕖𝕟𝕥𝕠 𝕖𝕤𝕥𝕒 𝕧𝕖𝕫?

    Otro de los continuos viajes de Nagi, esta vez con destino a Gran Bretaña... ¿Por qué? En otro de sus intentos de conseguir información por medio de personas influyentes.

    La empresa Voss Luxe Fabrics, una empresa de téxtiles súmamente galardonada, de las más poderosas de Europa ¿Qué tipo de personas serían la familia tras esta empresa? Aún no lo sabía, pero de una forma u otra necesitaba acercarse y tras sus ignorados intentos de comunicarse con una de las personas a cargo, supuso que era momento de actuar por su cuenta.

    Nagi, una persona estancada en las costumbres arcaicas de su pueblo, que acostumbraba a comunicarse por cartas, tendría que hacer acto de presencia, todo por supuesto tras una rigurosa investigación.

    Supo que Alexander Voss, a pesar de ser una figura inalcanzable para alguien como era Nagi, estuvo casado con una mujer llamada Verónica Walters y en el transcurso de su relación tuvo una hija. Por mucho que tratase de indagar, pocas eran las maneras de lograr inmiscuirse en los asuntos de una familia tan prestigiosa sin levantar sospechas.

    Sin importar cuánto lo intentase, era incapaz de conseguir comunicarse con la tal Verónica Walters y era de esperar pero entre tantas cosas descubrió que la hija de la familia había estado involucrada en un asunto relativamente turbio, motivo por el cual había tenido que recurrir a los traslados. Viendo que se le acababan las oportunidades, pensó que no perdería nada por tratar de comunicarse con la hija y, quizás, establecer algún tipo de trueque o contrato a cambio de responder unas cuantas preguntas...

    Tras lo que para Nagi pareció una eternidad, logró averiguar el lugar en el que Carol Walters estudiaba; era la única oportunidad que tendría pero ¿Estaría protegida? Siendo de tal familia sería lo normal... Pero se agotaban las opciones.

    Empezó el horario de clases, momento en el que Nagi se colocaría en un lugar relativamente cercano a la entrada, no le importaba pasarse horas esperando si así debía hacerlo, y si hoy no lograba verla, lo intentaría el día siguiente y el siguiente...

    Por mucho que quisiera anticiparse e interceptarla a la entrada, entendía que los estudios eran parte de la responsabilidad de una chica como Carol, y es que el respeto era algo inculcado en su ser, por eso mismo, esperaría a la salida, mientras mantenía su vigilia sobre la puerta.
    [ember_olive_bat_439] ¿𝔸 𝕕𝕠́𝕟𝕕𝕖 𝕟𝕠𝕤 𝕝𝕝𝕖𝕧𝕒𝕣𝕒́ 𝕖𝕝 𝕧𝕚𝕖𝕟𝕥𝕠 𝕖𝕤𝕥𝕒 𝕧𝕖𝕫? Otro de los continuos viajes de Nagi, esta vez con destino a Gran Bretaña... ¿Por qué? En otro de sus intentos de conseguir información por medio de personas influyentes. La empresa Voss Luxe Fabrics, una empresa de téxtiles súmamente galardonada, de las más poderosas de Europa ¿Qué tipo de personas serían la familia tras esta empresa? Aún no lo sabía, pero de una forma u otra necesitaba acercarse y tras sus ignorados intentos de comunicarse con una de las personas a cargo, supuso que era momento de actuar por su cuenta. Nagi, una persona estancada en las costumbres arcaicas de su pueblo, que acostumbraba a comunicarse por cartas, tendría que hacer acto de presencia, todo por supuesto tras una rigurosa investigación. Supo que Alexander Voss, a pesar de ser una figura inalcanzable para alguien como era Nagi, estuvo casado con una mujer llamada Verónica Walters y en el transcurso de su relación tuvo una hija. Por mucho que tratase de indagar, pocas eran las maneras de lograr inmiscuirse en los asuntos de una familia tan prestigiosa sin levantar sospechas. Sin importar cuánto lo intentase, era incapaz de conseguir comunicarse con la tal Verónica Walters y era de esperar pero entre tantas cosas descubrió que la hija de la familia había estado involucrada en un asunto relativamente turbio, motivo por el cual había tenido que recurrir a los traslados. Viendo que se le acababan las oportunidades, pensó que no perdería nada por tratar de comunicarse con la hija y, quizás, establecer algún tipo de trueque o contrato a cambio de responder unas cuantas preguntas... Tras lo que para Nagi pareció una eternidad, logró averiguar el lugar en el que Carol Walters estudiaba; era la única oportunidad que tendría pero ¿Estaría protegida? Siendo de tal familia sería lo normal... Pero se agotaban las opciones. Empezó el horario de clases, momento en el que Nagi se colocaría en un lugar relativamente cercano a la entrada, no le importaba pasarse horas esperando si así debía hacerlo, y si hoy no lograba verla, lo intentaría el día siguiente y el siguiente... Por mucho que quisiera anticiparse e interceptarla a la entrada, entendía que los estudios eran parte de la responsabilidad de una chica como Carol, y es que el respeto era algo inculcado en su ser, por eso mismo, esperaría a la salida, mientras mantenía su vigilia sobre la puerta.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me endiabla
    4
    11 turnos 0 maullidos
  • — Las joyas preciosas son de las pocas cosas que me gustan de este mundo, poseen una belleza sin igual que perdura con el tiempo. Sin importar la época en la que nos encontremos siempre serán un símbolo de riqueza y poder.
    — Las joyas preciosas son de las pocas cosas que me gustan de este mundo, poseen una belleza sin igual que perdura con el tiempo. Sin importar la época en la que nos encontremos siempre serán un símbolo de riqueza y poder.
    Me gusta
    Me encocora
    5
    2 turnos 0 maullidos
  • Está colgado de cabeza en la fachada del edificio corporativo, sostenido por una sola telaraña, con una revista abierta entre manos como si estuviera en la sala de su casa y no a varios pisos del suelo. La pasa de página con calma, balanceándose apenas, mientras el ruido de la ciudad sigue su curso allá abajo. Sus ojos recorren el título de cada página con cierto escepticismo, frunciendo un poco el ceño antes de soltar un soplido casi inaudible.

    —"Diez formas de mejorar tu rutina matutina"... claro, porque seguro incluye no dormir y luego pelear con criminales antes del desayuno.

    Ajusta el agarre, ladeando ligeramente la revista mientras su cuerpo se mece como péndulo sin prisa, completamente cómodo en una posición que para cualquiera sería imposible. Sigue leyendo un momento más, como si realmente le importara, aunque la pequeña sonrisa en su rostro lo podría delatar de no ser por la máscara.

    —"Mantén una mentalidad positiva", sí, eso ayuda cuando alguien intenta lanzarte un auto.

    Pasa otra página, dejando que el silencio se cuele por un instante entre comentario y comentario. Se queda quieto un momento, dejando que el aire termine de balancearlo, y luego cierra la revista a medias, sin marcar realmente dónde se quedó. Suspira, pero no suena cansado, suena más bien resignado, como alguien que ya aceptó que esto es lo que hay que hacer.

    Entonces, casi sin pensarlo, empieza a canturrear en voz baja, con una ligereza que contrasta con todo lo demás.

    𝐿𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑙𝑒𝑛𝑡𝑒𝑗𝑎... 𝑜 𝑙𝑎 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑠 𝑜 𝑙𝑎 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑠~
    Está colgado de cabeza en la fachada del edificio corporativo, sostenido por una sola telaraña, con una revista abierta entre manos como si estuviera en la sala de su casa y no a varios pisos del suelo. La pasa de página con calma, balanceándose apenas, mientras el ruido de la ciudad sigue su curso allá abajo. Sus ojos recorren el título de cada página con cierto escepticismo, frunciendo un poco el ceño antes de soltar un soplido casi inaudible. —"Diez formas de mejorar tu rutina matutina"... claro, porque seguro incluye no dormir y luego pelear con criminales antes del desayuno. Ajusta el agarre, ladeando ligeramente la revista mientras su cuerpo se mece como péndulo sin prisa, completamente cómodo en una posición que para cualquiera sería imposible. Sigue leyendo un momento más, como si realmente le importara, aunque la pequeña sonrisa en su rostro lo podría delatar de no ser por la máscara. —"Mantén una mentalidad positiva", sí, eso ayuda cuando alguien intenta lanzarte un auto. Pasa otra página, dejando que el silencio se cuele por un instante entre comentario y comentario. Se queda quieto un momento, dejando que el aire termine de balancearlo, y luego cierra la revista a medias, sin marcar realmente dónde se quedó. Suspira, pero no suena cansado, suena más bien resignado, como alguien que ya aceptó que esto es lo que hay que hacer. Entonces, casi sin pensarlo, empieza a canturrear en voz baja, con una ligereza que contrasta con todo lo demás. —🎶𝐿𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑒𝑠 𝑢𝑛𝑎 𝑙𝑒𝑛𝑡𝑒𝑗𝑎... 𝑜 𝑙𝑎 𝑡𝑜𝑚𝑎𝑠 𝑜 𝑙𝑎 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑠~🎶
    Me encocora
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • —A veces perderme en mis pensamientos vuelve a traer aquel pasado que me ha costado superar pero...

    Se quedó en silencio un momento, sonriendo apenas perceptible en los labios, negando y suspirando, llevándose una mano al pecho.

    —También puedo decir que ya no duele, no como en ese entonces, no al punto de derrumbarme encerrado y a oscuras cada semana.
    Ha sido un largo viaje, un proceso que tomó su tiempo, pero estoy sanando finalmente...

    Era extraño darse cuenta de eso, de cuanto le afectaba un pasado que no creía o parecía recordar bien, pero seguía dejando su huella sin importar cuantas veces intentara cambiar.
    Ahora se sentía más libre, sin ese peso, con sus decisiones claras y menos dependiente de otros, aunque igual deseoso de compartirlo todo.
    —A veces perderme en mis pensamientos vuelve a traer aquel pasado que me ha costado superar pero... Se quedó en silencio un momento, sonriendo apenas perceptible en los labios, negando y suspirando, llevándose una mano al pecho. —También puedo decir que ya no duele, no como en ese entonces, no al punto de derrumbarme encerrado y a oscuras cada semana. Ha sido un largo viaje, un proceso que tomó su tiempo, pero estoy sanando finalmente... Era extraño darse cuenta de eso, de cuanto le afectaba un pasado que no creía o parecía recordar bien, pero seguía dejando su huella sin importar cuantas veces intentara cambiar. Ahora se sentía más libre, sin ese peso, con sus decisiones claras y menos dependiente de otros, aunque igual deseoso de compartirlo todo.
    Me gusta
    1
    16 turnos 0 maullidos
  • Siento la hierba fría bajo mi espalda mientras observo el cielo… Las estrellas parecen infinitas. Tan lejanas… pero al mismo tiempo, tan cercanas… Giro ligeramente la cabeza hacia un lado y bajo la mirada, ahí está Yrus… recostada sobre mí, brillando suavemente. Llevo mi mano hasta su cabeza y acaricio su pelaje con cuidado.
    Es cálida… tranquila… como si siempre.

    — Yrus fíjate en esas estrellas.. tal vez alguna sea tu hogar.—

    Yrus simplemente se acomoda más en mi, como si no le importara nada más que estar conmigo, que como la conocí? Fue hace mucho tiempo.. creo que tenía apenas 6 años cuando la encontré, desde ese momento no se ah separado de mi, incluso mis padres no sabes de ella.. que esto sea un secreto nuestro vale?
    Siento la hierba fría bajo mi espalda mientras observo el cielo… Las estrellas parecen infinitas. Tan lejanas… pero al mismo tiempo, tan cercanas… Giro ligeramente la cabeza hacia un lado y bajo la mirada, ahí está Yrus… recostada sobre mí, brillando suavemente. Llevo mi mano hasta su cabeza y acaricio su pelaje con cuidado. Es cálida… tranquila… como si siempre. — Yrus fíjate en esas estrellas.. tal vez alguna sea tu hogar.— Yrus simplemente se acomoda más en mi, como si no le importara nada más que estar conmigo, que como la conocí? Fue hace mucho tiempo.. creo que tenía apenas 6 años cuando la encontré, desde ese momento no se ah separado de mi, incluso mis padres no sabes de ella.. que esto sea un secreto nuestro vale?
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    7
    5 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados