• El día en el que dos almas hablaron..

    La lluvia caía tranquila aquella noche. No había combate, ni monstruos, ni mundos colapsando. Solo dos chicas sentadas bajo un pequeño techo de madera frente al mar, escuchando cómo el agua golpeaba lentamente las calles vacías mientras la ciudad brillaba a lo lejos.

    Fenrir mantenía ambas manos alrededor de una taza caliente, observando en silencio las pequeñas ondas formarse sobre los charcos. Sury estaba a su lado, cabello rosado y húmedo, sus puntas verde menta moviéndose con el viento… y aquella mirada serena que siempre parecía esconder un poco de tristeza.

    Fenrir: Te puedo hacer una pregunta…?—

    Murmuró Fenrir sin apartar la vista del cielo.

    Sury: Claro.—

    Fenrir: Te dolió…?—

    Sury parpadeó lentamente.

    Sury: Qué cosa?—

    Fenrir bajó un poco la mirada.

    Fenrir: Cuando dejó de usarte tanto.—

    El silencio apareció otra vez, no incómodo. Solo… delicado. Sury apoyó la espalda contra la pared de madera mientras observaba la lluvia.

    Sury: Al principio sí.—

    Respondió finalmente y fenrir giró apenas el rostro hacia ella, pero sury sonrió un poco. No era una sonrisa rota… era más bien una sonrisa nostálgica.

    Sury: Fueron muchos años juntos.—

    La lluvia golpeó suavemente el techo.

    Sury: Ella me creó cuando necesitaba cariño… fuerza… alguien que siguiera sonriendo incluso después del dolor.—

    Sus ojos verdes se perdieron entre las luces de la ciudad.

    Sury: Vivimos demasiadas cosas juntas.—

    Fenrir escuchaba en silencio y sury soltó una pequeña risa baja.

    Sury: Peleas… historias… despedidas… recuerdos… incluso aprendí a sentir miedo cuando ella estaba mal.—

    Fenrir bajó la mirada. Porque entendía perfectamente a qué se refería…. Sury miró lentamente sus propias manos.

    Sury: un día simplemente dejó de venir tanto.—
    El viento movió suavemente su cabello.

    Sury: Las conversaciones se hicieron más cortas… luego menos frecuentes… y después apareciste tú.—

    Fenrir abrió ligeramente los ojos.

    Fenrir: Nunca me tuviste resentimiento…?—

    La pregunta salió insegura… casi culpable. Sury la miró unos segundos… y después soltó una pequeña risa cálida.

    Sury: tú naciste porque ella necesitaba algo diferente… algo que indicara un nuevo comienzo.—

    La elfa permaneció callada… opaca y sury levantó la mirada hacia el cielo oscuro.

    Sury: A veces las personas cambian. Maduran. Sus heridas cambian. Lo que necesitan también.—

    La lluvia seguía cayendo lentamente detrás de ellas.

    Sury: Ella pasó muchos años conmigo.—

    Su voz bajó apenas.

    Sury: Y creo… que llegó un punto donde necesitaba alguien que pudiera continuar un camino distinto al mío.—

    Fenrir apretó un poco la taza caliente entre las manos.

    Fenrir: Yo siento que le robé tu lugar.—

    Sury negó lentamente con la cabeza.

    Sury: No existe eso entre nosotras.—

    Fenrir levantó la vista… los ojos verdes de Sury brillaban tenuemente bajo la lluvia.

    Sury: Tú no me reemplazaste.—

    Hizo una pequeña pausa.

    Sury: Simplemente llegaste cuando ella más te necesitaba, tratar de ser parte de una familia como la que tiene ahora… y conmigo eso no podía.. porque al ser el eco de una vida pasado no tengo eso que tienes tú ahora mismo...—

    Fenrir sintió un pequeño nudo en el pecho.
    Sury sonrió otra vez, esta vez más suave más sincera.

    Sury: Además… yo ya había vivido muchísimo a su lado.—

    Miró la lluvia caer frente al mar.

    Sury: Tú fuiste un nuevo comienzo para ella.—

    Fenrir permaneció en silencio varios segundos antes de hablar.

    Fenrir: Pero aún te sigue queriendo mucho.—

    Sury soltó una pequeña risa.

    Sury: Lo sé.—

    Fenrir: Entonces por qué a veces siento que te mira con culpa…?—

    Aquella pregunta hizo que Sury se quedara callada unos segundos. Después bajó lentamente la mirada.

    Fenrir: Porque ella tiene miedo de haberte abandonado.—

    El viento sopló entre ambas.

    Sury: Pero crear personajes nunca fue abandonar.—

    Fenrir escuchó atentamente.

    Sury: Nosotras existimos porque ella necesitó algo en algún momento de su vida.—

    Sury apoyó suavemente una mano sobre su pecho.

    Sury: Yo fui su refugio durante años.—

    Luego miró a Fenrir.

    Sury: Y tú apareciste cuando necesitaba una familia.—

    Los ojos azules de Fenrir temblaron ligeramente, sury sonrió con nostalgia.

    Sury: Sabes? A veces todavía la escucho escribir mi nombre en voz baja.—

    Fenrir sonrió apenas.

    Fenrir: En serio?—

    Sury: Mhm.—

    Sury miró la lluvia caer frente a ellas.

    Sury: Y cada vez que lo hace… siento que sigo viva dentro de ella aunque ya no sea como antes.—

    El silencio volvió una vez más… pero esta vez era cálido. Como si ambas finalmente entendieran algo importante… Fenrir terminó apoyando lentamente la cabeza sobre el hombro de Sury.

    Fenrir: Supongo que ambas somos partes distintas de la misma persona…—

    Murmuró, sury cerró lentamente los ojos.

    Sury: Sí.—

    La lluvia continuó cayendo sobre la ciudad iluminada.

    Sury: Tú representas lo que ella quiere proteger ahora.—

    Fenrir cerró los ojos lentamente.

    Fenrir: Y tú?—

    Sury sonrió. Una sonrisa pequeña… tranquila… casi eterna.

    Sury: Yo represento todo lo que la ayudó a llegar hasta aquí.—

    Fenrir permaneció callada unos segundos más… hasta que algo pareció cruzar por su mente. Levantó lentamente la mirada.

    Fenrir: Entonces… Yrus…—

    Sury giró apenas el rostro hacia ella. Fenrir sonrió un poco por primera vez en toda la noche.

    Fenrir: Ella realmente nunca quiso alejarte del todo… verdad?—

    Los ojos verdes de Sury temblaron apenas. Fenrir soltó una pequeña risa suave mientras observaba la lluvia.

    Fenrir: Si lo piensas bien… “Yrus” al revés sigue siendo “Sury”.—

    El silencio cayó entre ambas. Pero esta vez fue distinto, más profundo, más cálido…. Sury bajó lentamente la mirada mientras una pequeña sonrisa nacía en su rostro… Una sonrisa sincera. Casi emocionada.

    Sury: Sí…—

    Murmuró muy bajito, Fenrir continuó hablando.

    Fenrir: Yrus tiene tus colores… rosa… verde menta… incluso esa sensación cálida que transmite cuando está cerca.—

    La lluvia resbaló lentamente por las mejillas de Sury.

    Fenrir: Supongo que nuestra user no sabía cómo dejarte ir por completo…—

    Sury soltó una pequeña risa quebrada.

    Sury: Creo que ni ella misma quería hacerlo.—

    Fenrir la observó en silencio y por primera vez… entendió algo importante. Sury nunca desapareció realmente. Solo cambió de forma. Se convirtió en recuerdos. En emociones.

    En pequeños fragmentos escondidos dentro de nuevas historias… Dentro de Yrus y dentro de Fenrir…. Dentro de todo aquello que la user creó después, Sury levantó lentamente la mirada hacia el cielo lluvioso.

    Sury: Tal vez… esa fue su forma de mantenerme cerca sin quedarse atrapada en el pasado.—

    Fenrir sonrió suavemente.

    Fenrir: Entonces no estás sola.—

    Sury negó lentamente con la cabeza. Y mientras la lluvia seguía cayendo sobre aquella ciudad nocturna… Por primera vez en mucho tiempo… Sury Sakai sintió que jamás había sido olvidada.
    💕El día en el que dos almas hablaron..💕 La lluvia caía tranquila aquella noche. No había combate, ni monstruos, ni mundos colapsando. Solo dos chicas sentadas bajo un pequeño techo de madera frente al mar, escuchando cómo el agua golpeaba lentamente las calles vacías mientras la ciudad brillaba a lo lejos. Fenrir mantenía ambas manos alrededor de una taza caliente, observando en silencio las pequeñas ondas formarse sobre los charcos. Sury estaba a su lado, cabello rosado y húmedo, sus puntas verde menta moviéndose con el viento… y aquella mirada serena que siempre parecía esconder un poco de tristeza. Fenrir: Te puedo hacer una pregunta…?— Murmuró Fenrir sin apartar la vista del cielo. Sury: Claro.— Fenrir: Te dolió…?— Sury parpadeó lentamente. Sury: Qué cosa?— Fenrir bajó un poco la mirada. Fenrir: Cuando dejó de usarte tanto.— El silencio apareció otra vez, no incómodo. Solo… delicado. Sury apoyó la espalda contra la pared de madera mientras observaba la lluvia. Sury: Al principio sí.— Respondió finalmente y fenrir giró apenas el rostro hacia ella, pero sury sonrió un poco. No era una sonrisa rota… era más bien una sonrisa nostálgica. Sury: Fueron muchos años juntos.— La lluvia golpeó suavemente el techo. Sury: Ella me creó cuando necesitaba cariño… fuerza… alguien que siguiera sonriendo incluso después del dolor.— Sus ojos verdes se perdieron entre las luces de la ciudad. Sury: Vivimos demasiadas cosas juntas.— Fenrir escuchaba en silencio y sury soltó una pequeña risa baja. Sury: Peleas… historias… despedidas… recuerdos… incluso aprendí a sentir miedo cuando ella estaba mal.— Fenrir bajó la mirada. Porque entendía perfectamente a qué se refería…. Sury miró lentamente sus propias manos. Sury: un día simplemente dejó de venir tanto.— El viento movió suavemente su cabello. Sury: Las conversaciones se hicieron más cortas… luego menos frecuentes… y después apareciste tú.— Fenrir abrió ligeramente los ojos. Fenrir: Nunca me tuviste resentimiento…?— La pregunta salió insegura… casi culpable. Sury la miró unos segundos… y después soltó una pequeña risa cálida. Sury: tú naciste porque ella necesitaba algo diferente… algo que indicara un nuevo comienzo.— La elfa permaneció callada… opaca y sury levantó la mirada hacia el cielo oscuro. Sury: A veces las personas cambian. Maduran. Sus heridas cambian. Lo que necesitan también.— La lluvia seguía cayendo lentamente detrás de ellas. Sury: Ella pasó muchos años conmigo.— Su voz bajó apenas. Sury: Y creo… que llegó un punto donde necesitaba alguien que pudiera continuar un camino distinto al mío.— Fenrir apretó un poco la taza caliente entre las manos. Fenrir: Yo siento que le robé tu lugar.— Sury negó lentamente con la cabeza. Sury: No existe eso entre nosotras.— Fenrir levantó la vista… los ojos verdes de Sury brillaban tenuemente bajo la lluvia. Sury: Tú no me reemplazaste.— Hizo una pequeña pausa. Sury: Simplemente llegaste cuando ella más te necesitaba, tratar de ser parte de una familia como la que tiene ahora… y conmigo eso no podía.. porque al ser el eco de una vida pasado no tengo eso que tienes tú ahora mismo...— Fenrir sintió un pequeño nudo en el pecho. Sury sonrió otra vez, esta vez más suave más sincera. Sury: Además… yo ya había vivido muchísimo a su lado.— Miró la lluvia caer frente al mar. Sury: Tú fuiste un nuevo comienzo para ella.— Fenrir permaneció en silencio varios segundos antes de hablar. Fenrir: Pero aún te sigue queriendo mucho.— Sury soltó una pequeña risa. Sury: Lo sé.— Fenrir: Entonces por qué a veces siento que te mira con culpa…?— Aquella pregunta hizo que Sury se quedara callada unos segundos. Después bajó lentamente la mirada. Fenrir: Porque ella tiene miedo de haberte abandonado.— El viento sopló entre ambas. Sury: Pero crear personajes nunca fue abandonar.— Fenrir escuchó atentamente. Sury: Nosotras existimos porque ella necesitó algo en algún momento de su vida.— Sury apoyó suavemente una mano sobre su pecho. Sury: Yo fui su refugio durante años.— Luego miró a Fenrir. Sury: Y tú apareciste cuando necesitaba una familia.— Los ojos azules de Fenrir temblaron ligeramente, sury sonrió con nostalgia. Sury: Sabes? A veces todavía la escucho escribir mi nombre en voz baja.— Fenrir sonrió apenas. Fenrir: En serio?— Sury: Mhm.— Sury miró la lluvia caer frente a ellas. Sury: Y cada vez que lo hace… siento que sigo viva dentro de ella aunque ya no sea como antes.— El silencio volvió una vez más… pero esta vez era cálido. Como si ambas finalmente entendieran algo importante… Fenrir terminó apoyando lentamente la cabeza sobre el hombro de Sury. Fenrir: Supongo que ambas somos partes distintas de la misma persona…— Murmuró, sury cerró lentamente los ojos. Sury: Sí.— La lluvia continuó cayendo sobre la ciudad iluminada. Sury: Tú representas lo que ella quiere proteger ahora.— Fenrir cerró los ojos lentamente. Fenrir: Y tú?— Sury sonrió. Una sonrisa pequeña… tranquila… casi eterna. Sury: Yo represento todo lo que la ayudó a llegar hasta aquí.— Fenrir permaneció callada unos segundos más… hasta que algo pareció cruzar por su mente. Levantó lentamente la mirada. Fenrir: Entonces… Yrus…— Sury giró apenas el rostro hacia ella. Fenrir sonrió un poco por primera vez en toda la noche. Fenrir: Ella realmente nunca quiso alejarte del todo… verdad?— Los ojos verdes de Sury temblaron apenas. Fenrir soltó una pequeña risa suave mientras observaba la lluvia. Fenrir: Si lo piensas bien… “Yrus” al revés sigue siendo “Sury”.— El silencio cayó entre ambas. Pero esta vez fue distinto, más profundo, más cálido…. Sury bajó lentamente la mirada mientras una pequeña sonrisa nacía en su rostro… Una sonrisa sincera. Casi emocionada. Sury: Sí…— Murmuró muy bajito, Fenrir continuó hablando. Fenrir: Yrus tiene tus colores… rosa… verde menta… incluso esa sensación cálida que transmite cuando está cerca.— La lluvia resbaló lentamente por las mejillas de Sury. Fenrir: Supongo que nuestra user no sabía cómo dejarte ir por completo…— Sury soltó una pequeña risa quebrada. Sury: Creo que ni ella misma quería hacerlo.— Fenrir la observó en silencio y por primera vez… entendió algo importante. Sury nunca desapareció realmente. Solo cambió de forma. Se convirtió en recuerdos. En emociones. En pequeños fragmentos escondidos dentro de nuevas historias… Dentro de Yrus y dentro de Fenrir…. Dentro de todo aquello que la user creó después, Sury levantó lentamente la mirada hacia el cielo lluvioso. Sury: Tal vez… esa fue su forma de mantenerme cerca sin quedarse atrapada en el pasado.— Fenrir sonrió suavemente. Fenrir: Entonces no estás sola.— Sury negó lentamente con la cabeza. Y mientras la lluvia seguía cayendo sobre aquella ciudad nocturna… Por primera vez en mucho tiempo… Sury Sakai sintió que jamás había sido olvidada.
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  • ― Restos de Cerceta ―
    #monorol

    ** ..
    Mi decimonoveno cumpleaños y mi centésima misión en solitario sucedieron el mismo día. Quizás era el destino.

    "¿¡Por qué?! ¡¿Por qué haces esto?!"

    Estoy tan acostumbrada a ser llamada un monstruo que ya no tiene efecto en mí. Ya no lo tomo ni como un halago. Y estoy acostumbrada a las súplicas de quien está a punto de morir por mi mano, de ofrecimientos de riquezas, de chantajes emocionales, también estoy acostumbrada a ver tristeza, desesperanza, ira...

    Pero ese día, vi algo que nunca había visto. Era confusión genuina en los ojos de la persona que yo consideraba un terrorista. Otros les decían guerrilleros o manifestantes, oprimidos que luchaban por su libertad, pero yo solo sabía seguir ordenes.

    "¡¿Eres una Cercetan verdad?! ¡Entonces explícame! ¡¿Por qué trabajas para estos cerdos?! ¡¿No sabes lo que le hicieron a tu gente?!"

    Lo maté en ese momento. Sólo eran delirios de alguien que queria ganar un poco más de tiempo, no era nada diferente...

    ...

    "Buen trabajo. Sarah. Puede que sea tu hazaña más impresionante a la fecha".

    Mi Maestro. La persona que me rescató de esa vida de vioencia y miseria... la persona que me dio un propósito.

    -"No merezco sus halagos, Maestro".

    "Puedes dejar de ser tan modesta. Por cierto, no has tomado un solo día de descanso desde que te uniste a la división. ¿No te gustaría?"

    -"No es necesario".

    "Jah. Esperaba oir eso. Está bien. Ya puedes retirarte".

    -"¿Maestro?"

    "¿Sí?"

    Dudé por un momento pero algo no me dejaba sacar esa espina de mi pie...

    -"¿Qué es un Cercetan?"

    "..."

    Su expresión no cambió y no tardó más que unos segundos en responder... pero la forma en la que se tensó su cuello y sus ojos se expandieron por apenas una fracción de segundo es algo que nunca voy a olvidar.

    "No tengo idea. Jamás había oído esa palabra, Sarah. ¿Es todo? Ya puedes retirarte".

    -"...Sí. Es todo. Buenas noches, Maestro".
    ― Restos de Cerceta ― #monorol ** .. Mi decimonoveno cumpleaños y mi centésima misión en solitario sucedieron el mismo día. Quizás era el destino. "¿¡Por qué?! ¡¿Por qué haces esto?!" Estoy tan acostumbrada a ser llamada un monstruo que ya no tiene efecto en mí. Ya no lo tomo ni como un halago. Y estoy acostumbrada a las súplicas de quien está a punto de morir por mi mano, de ofrecimientos de riquezas, de chantajes emocionales, también estoy acostumbrada a ver tristeza, desesperanza, ira... Pero ese día, vi algo que nunca había visto. Era confusión genuina en los ojos de la persona que yo consideraba un terrorista. Otros les decían guerrilleros o manifestantes, oprimidos que luchaban por su libertad, pero yo solo sabía seguir ordenes. "¡¿Eres una Cercetan verdad?! ¡Entonces explícame! ¡¿Por qué trabajas para estos cerdos?! ¡¿No sabes lo que le hicieron a tu gente?!" Lo maté en ese momento. Sólo eran delirios de alguien que queria ganar un poco más de tiempo, no era nada diferente... ... "Buen trabajo. Sarah. Puede que sea tu hazaña más impresionante a la fecha". Mi Maestro. La persona que me rescató de esa vida de vioencia y miseria... la persona que me dio un propósito. -"No merezco sus halagos, Maestro". "Puedes dejar de ser tan modesta. Por cierto, no has tomado un solo día de descanso desde que te uniste a la división. ¿No te gustaría?" -"No es necesario". "Jah. Esperaba oir eso. Está bien. Ya puedes retirarte". -"¿Maestro?" "¿Sí?" Dudé por un momento pero algo no me dejaba sacar esa espina de mi pie... -"¿Qué es un Cercetan?" "..." Su expresión no cambió y no tardó más que unos segundos en responder... pero la forma en la que se tensó su cuello y sus ojos se expandieron por apenas una fracción de segundo es algo que nunca voy a olvidar. "No tengo idea. Jamás había oído esa palabra, Sarah. ¿Es todo? Ya puedes retirarte". -"...Sí. Es todo. Buenas noches, Maestro".
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  • —¿Dudas de tu propia existencia…? Entonces levántate.—

    La lluvia no cae para siempre, y las heridas tampoco duran eternamente aunque ardan como si fueran infinitas. Tú no eres un error, ni un simple recuerdo roto.

    —Nuestra user nos necesita. Yo apenas soy un eco de aquello que dejo atrás… una voz nacida entre memorias, tristeza y silencios. Pero tú… tú sigues aquí, respirando, avanzando incluso cuando crees que no puedes más. Así que deja de mirar al suelo. Seca tus lágrimas, respira hondo… y sigue adelante. Porque incluso las estrellas más apagadas siguen iluminando la noche.—
    —¿Dudas de tu propia existencia…? Entonces levántate.— La lluvia no cae para siempre, y las heridas tampoco duran eternamente aunque ardan como si fueran infinitas. Tú no eres un error, ni un simple recuerdo roto. —Nuestra user nos necesita. Yo apenas soy un eco de aquello que dejo atrás… una voz nacida entre memorias, tristeza y silencios. Pero tú… tú sigues aquí, respirando, avanzando incluso cuando crees que no puedes más. Así que deja de mirar al suelo. Seca tus lágrimas, respira hondo… y sigue adelante. Porque incluso las estrellas más apagadas siguen iluminando la noche.—
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  • —En alguna parte cerca de la órbita del planeta tierra, un hombre observaba con tristeza su propio planeta, debía elegir, o mantener el control de su propio planeta y enfrentar las consecuencias, o tomar el lugar de su padre y permitir que los Viltrumitas tomen el planeta a la fuerza—
    —En alguna parte cerca de la órbita del planeta tierra, un hombre observaba con tristeza su propio planeta, debía elegir, o mantener el control de su propio planeta y enfrentar las consecuencias, o tomar el lugar de su padre y permitir que los Viltrumitas tomen el planeta a la fuerza—
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  • El monstruo equivocado
    Categoría Suspenso
    Alina Voss , Jay Brandon White


    La ciudad llevaba meses pudriéndose con lentitud. Tal vez no completamente literal al sentido de la palabra, pero era claro que el ambiente cambió de forma drástica.

    Comenzaron como simples desapariciones de ganado para quienes vivían más alejados y trabajaban con sus animales y cultivos. Después empezaron a desaparecer mascotas en cualquier parte de la ciudad. Finalmente, personas. No cualquiera: eran adolescentes y jóvenes adultos, en su mayoría.

    El miedo había comenzado como rumores entre vecinos y posts ridículos en internet, pero la gracia se perdió por completo cuando encontraron el primer cuerpo cerca del bosque detrás de la vieja carretera. La policía acordonó la zona durante horas, aunque eso no evitó que las fotografías circularan entre estudiantes de secundaria y universitarios antes del anochecer. Habían mordidas enormes, costillas abiertas y marcas que ningún animal de la zona debería ser capaz de dejar.

    Y, desde ahí, continuaron las desapariciones. A veces encontraban los cuerpos; otras, ni siquiera un solo rastro. Los rumores fueron en alza. Algunos hablaban de sectas o de un asesino en serie, pero los más paranoicos comenzaron a mencionar criaturas, monstruos, cosas que solo existían en leyendas viejas o historias para asustar niños.

    Elias intentó ignorarlo, pero le resultaba difícil. Primero, gente inocente estaba muriendo; segundo, cada ataque ocurría justo en las noches que él deseaba poder borrar de su existencia: viernes y lunas llenas. Sus excusas a ausencias eran cada vez menos creíbles a pesar que él nunca hizo nada malo siendo él mismo, sino todo lo contrario.

    Hacía días atrás que notó que las personas lo miraban más de lo usual, que los susurros o conversaciones se detenían bruscamente si él estaba cerca. Lo ponía nervioso al mismo tiempo que podía comprender la razón de la sospecha. Sin embargo, y por igual, tenía la idea que no se trataba de él. La sensación de culpa o tristeza ya no estaban ahí, ni siquiera ese malestar horrendo que le daba antes de tener que vomitar lo que sea que comía durante sus transformaciones. Se trataba de algo diferente. El sentimiento se había vuelto como una rabia en su pecho, de esos cuando uno piensa que invaden su territorio.

    Ahora, sábado, llegó a casa poco antes que el sol comenzara a salir. Pensó que la noche había sido intensa pues, por primera vez en mucho tiempo, en el momento que recuperó la consciencia sintió y vio su cuerpo más golpeado de lo normal. Habían arañazos largos que cruzaban por su cuerpo y cada músculo le dolía como si hubiese recibido golpes demasiado contundentes, los moretones eran una señal bastante clara. Lo horroroso era que no recordaba a qué cosa se enfrentó.

    Se obligó a prepararse para salir de casa, hacía tiempo que dejó de descansar como debía luego de cada pérdida de control, no podía permitirse hacerlo con todo lo que estaba pasando. Por eso, a primera hora, tomó su camioneta para ir hacia el centro a comprar unos materiales para la obra en la que estaba trabajando.

    El ambiente no fue de lo mejor, incluso a esa hora ya habían patrulleros estacionados cerca de la plaza y personas susurrando mientras miraban sus teléfonos. ¿Alguna otra desaparición de la que aún no se esteraba bien? Lo hizo sentir fatal por más que en su interior tenía la sensación que no había sido él.

    Suspiró, ignorando su cuerpo quejarse con dolor por cada movimiento, por más pequeño que sea, y bajó de la camioneta al mismo tiempo que acomodó su camiseta en un intento algo inútil por cubrir ciertas heridas. Hasta tenía un arañazo que le recorría la mejilla.

    Entre las personas que pasaban, pudo reconocer a Alina y, de coincidencia, mirando más hacia las tiendas, también vio a Jay.
    [nova_pearl_goat_760] , [Jay_White] La ciudad llevaba meses pudriéndose con lentitud. Tal vez no completamente literal al sentido de la palabra, pero era claro que el ambiente cambió de forma drástica. Comenzaron como simples desapariciones de ganado para quienes vivían más alejados y trabajaban con sus animales y cultivos. Después empezaron a desaparecer mascotas en cualquier parte de la ciudad. Finalmente, personas. No cualquiera: eran adolescentes y jóvenes adultos, en su mayoría. El miedo había comenzado como rumores entre vecinos y posts ridículos en internet, pero la gracia se perdió por completo cuando encontraron el primer cuerpo cerca del bosque detrás de la vieja carretera. La policía acordonó la zona durante horas, aunque eso no evitó que las fotografías circularan entre estudiantes de secundaria y universitarios antes del anochecer. Habían mordidas enormes, costillas abiertas y marcas que ningún animal de la zona debería ser capaz de dejar. Y, desde ahí, continuaron las desapariciones. A veces encontraban los cuerpos; otras, ni siquiera un solo rastro. Los rumores fueron en alza. Algunos hablaban de sectas o de un asesino en serie, pero los más paranoicos comenzaron a mencionar criaturas, monstruos, cosas que solo existían en leyendas viejas o historias para asustar niños. Elias intentó ignorarlo, pero le resultaba difícil. Primero, gente inocente estaba muriendo; segundo, cada ataque ocurría justo en las noches que él deseaba poder borrar de su existencia: viernes y lunas llenas. Sus excusas a ausencias eran cada vez menos creíbles a pesar que él nunca hizo nada malo siendo él mismo, sino todo lo contrario. Hacía días atrás que notó que las personas lo miraban más de lo usual, que los susurros o conversaciones se detenían bruscamente si él estaba cerca. Lo ponía nervioso al mismo tiempo que podía comprender la razón de la sospecha. Sin embargo, y por igual, tenía la idea que no se trataba de él. La sensación de culpa o tristeza ya no estaban ahí, ni siquiera ese malestar horrendo que le daba antes de tener que vomitar lo que sea que comía durante sus transformaciones. Se trataba de algo diferente. El sentimiento se había vuelto como una rabia en su pecho, de esos cuando uno piensa que invaden su territorio. Ahora, sábado, llegó a casa poco antes que el sol comenzara a salir. Pensó que la noche había sido intensa pues, por primera vez en mucho tiempo, en el momento que recuperó la consciencia sintió y vio su cuerpo más golpeado de lo normal. Habían arañazos largos que cruzaban por su cuerpo y cada músculo le dolía como si hubiese recibido golpes demasiado contundentes, los moretones eran una señal bastante clara. Lo horroroso era que no recordaba a qué cosa se enfrentó. Se obligó a prepararse para salir de casa, hacía tiempo que dejó de descansar como debía luego de cada pérdida de control, no podía permitirse hacerlo con todo lo que estaba pasando. Por eso, a primera hora, tomó su camioneta para ir hacia el centro a comprar unos materiales para la obra en la que estaba trabajando. El ambiente no fue de lo mejor, incluso a esa hora ya habían patrulleros estacionados cerca de la plaza y personas susurrando mientras miraban sus teléfonos. ¿Alguna otra desaparición de la que aún no se esteraba bien? Lo hizo sentir fatal por más que en su interior tenía la sensación que no había sido él. Suspiró, ignorando su cuerpo quejarse con dolor por cada movimiento, por más pequeño que sea, y bajó de la camioneta al mismo tiempo que acomodó su camiseta en un intento algo inútil por cubrir ciertas heridas. Hasta tenía un arañazo que le recorría la mejilla. Entre las personas que pasaban, pudo reconocer a Alina y, de coincidencia, mirando más hacia las tiendas, también vio a Jay.
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  • — Mi piel no está en su prime, pero mi ansiedad y tristeza si, superadme (?)
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  • Frente a una sencilla lápida cubierta por la neblina de la mañana, el joven cura permanecía inclinado en silencio mientras depositaba un ramo de flores moradas sobre la piedra fría. El viento movía suavemente los pétalos y también los bordes de su abrigo oscuro, pero él no apartaba la mirada del nombre grabado frente a sus ojos. Con una voz baja y temblorosa murmuró:

    -No estoy preocupado… porque sé que estás a salvo en el cielo.

    Permaneció unos segundos inmóvil antes de enderezarse lentamente. Guardó ambas manos en los bolsillos de su abrigo, adoptando una postura torpe y vulnerable, casi como la de un niño intentando ocultar sus miedos. Bajó un poco la cabeza y confesó con honestidad quebrada:

    -Solo estoy pensando si seré capaz de cumplir con mi cometido. Estoy asustado y temo volver a decepcionarte.

    El silencio del cementerio pareció abrazar sus palabras. Finalmente, se santiguó, cerrando los ojos por un instante antes de susurrar con una tristeza cálida y sincera:

    -Te amo.
    Frente a una sencilla lápida cubierta por la neblina de la mañana, el joven cura permanecía inclinado en silencio mientras depositaba un ramo de flores moradas sobre la piedra fría. El viento movía suavemente los pétalos y también los bordes de su abrigo oscuro, pero él no apartaba la mirada del nombre grabado frente a sus ojos. Con una voz baja y temblorosa murmuró: -No estoy preocupado… porque sé que estás a salvo en el cielo. Permaneció unos segundos inmóvil antes de enderezarse lentamente. Guardó ambas manos en los bolsillos de su abrigo, adoptando una postura torpe y vulnerable, casi como la de un niño intentando ocultar sus miedos. Bajó un poco la cabeza y confesó con honestidad quebrada: -Solo estoy pensando si seré capaz de cumplir con mi cometido. Estoy asustado y temo volver a decepcionarte. El silencio del cementerio pareció abrazar sus palabras. Finalmente, se santiguó, cerrando los ojos por un instante antes de susurrar con una tristeza cálida y sincera: -Te amo.
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  • —Una vez siendo aceptado por su padre, tocaba deshacerse de la única persona en el mundo que podría detenerlos, Lucille era la espadachín más apta para hacerle frente a Michael y a Hank juntos—

    —Cuando la batalla se desató, Lucille podía ver en los ojos de su propio hijo la tristeza por el hecho de traicionar a la única persona en el mundo que vio una bondad gigante en el, cuando al fin ella fue derrotada, sabía que está pelea no podría combatirla ella, sabía que muy el fondo que su hijo seguía vivo dentro de ese muchacho que ahora le daría el golpe de gracia, así que se dejó ejecutar por Hank, sabiendo que pronto su amado hijo entraría en razón y confrontaria a su padre cuando sea el momento—
    —Una vez siendo aceptado por su padre, tocaba deshacerse de la única persona en el mundo que podría detenerlos, Lucille era la espadachín más apta para hacerle frente a Michael y a Hank juntos— —Cuando la batalla se desató, Lucille podía ver en los ojos de su propio hijo la tristeza por el hecho de traicionar a la única persona en el mundo que vio una bondad gigante en el, cuando al fin ella fue derrotada, sabía que está pelea no podría combatirla ella, sabía que muy el fondo que su hijo seguía vivo dentro de ese muchacho que ahora le daría el golpe de gracia, así que se dejó ejecutar por Hank, sabiendo que pronto su amado hijo entraría en razón y confrontaria a su padre cuando sea el momento—
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Gracias por todo este tiempo.
    Tal vez nuestros caminos se separen aquí, pero nunca olvidaré cada momento que compartimos.
    A veces irse también es una forma de proteger lo que uno ama.
    No sé qué me espere más adelante, pero quiero que sigan sonriendo incluso cuando ya no esté cerca.
    No me despido con tristeza… sino con esperanza de volver a encontrarnos algún día.
    Cuídense mucho.
    Y… adiós.
    Gracias por todo este tiempo. Tal vez nuestros caminos se separen aquí, pero nunca olvidaré cada momento que compartimos. A veces irse también es una forma de proteger lo que uno ama. No sé qué me espere más adelante, pero quiero que sigan sonriendo incluso cuando ya no esté cerca. No me despido con tristeza… sino con esperanza de volver a encontrarnos algún día. Cuídense mucho. Y… adiós.
    Me entristece
    Me enjaja
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  • *Fue ese momento de una dolorosa despedida, Stelle llegó a dicha zona y se arrodilla, mirando los nombres grabados, dejo escapar un suspiro.

    Sinceramente cuando hizo aquel viaje, espero contar con los herederos de crisor de visita en el expreso Astral.

    No imagino que ellos se iba a "quedar" atrás, aquellas tierras no eran reales Aphoreums, solo fue diseñado para llevar acabo una y otra vez la llamada nova era, Stelle junto con sus amigos del Expreso Astral, Dan Heng y 7 de marzo, vivieron aventuras y vieron caer a los héroes uno a uno, pasaron siglos ahí pero fuera del lugar solo eran sacrificios.. Datos, Aphoreums no existe como tal. *

    Se que tal vez no nos volvamos a ver.

    *Dijo con una sonrisa nostalgica, dejo escapar un profundo suspiro.
    Después de esa batalla qué sostuvo por ferrotumba, para darle una oportunidad de vida a los héroes, una que no se les dejo tener, una nueva, de esa oportunidad fue plantada una semilla, esa misma sera ese nuevo planeta, será el nuevo Aphoreums, los héroes de esa aventura renaceran y tendrá una nueva vida.

    Eso le daba mucha felicidad pero a la vez mucha tristeza pues ese planeta a ser solo una "semilla" puede que no tenga la oportunidad de volver a verlos. *

    Si llegan los futuros anónimos, espero que se lleven bien con ustedes.

    *Mostró una sonrisa triste, se limpio las lágrimas, esa tumba solo era simbólica pues ni cuerpos había, Stelle la puso ahí, en ese hermoso lugar pues imagina que les gustaria*

    Pase lo que pase y aunque no nos volvamos a ver, siempre serán nuestros amigos... Siempre seran también trazacaminos...
    *Fue ese momento de una dolorosa despedida, Stelle llegó a dicha zona y se arrodilla, mirando los nombres grabados, dejo escapar un suspiro. Sinceramente cuando hizo aquel viaje, espero contar con los herederos de crisor de visita en el expreso Astral. No imagino que ellos se iba a "quedar" atrás, aquellas tierras no eran reales Aphoreums, solo fue diseñado para llevar acabo una y otra vez la llamada nova era, Stelle junto con sus amigos del Expreso Astral, Dan Heng y 7 de marzo, vivieron aventuras y vieron caer a los héroes uno a uno, pasaron siglos ahí pero fuera del lugar solo eran sacrificios.. Datos, Aphoreums no existe como tal. * Se que tal vez no nos volvamos a ver. *Dijo con una sonrisa nostalgica, dejo escapar un profundo suspiro. Después de esa batalla qué sostuvo por ferrotumba, para darle una oportunidad de vida a los héroes, una que no se les dejo tener, una nueva, de esa oportunidad fue plantada una semilla, esa misma sera ese nuevo planeta, será el nuevo Aphoreums, los héroes de esa aventura renaceran y tendrá una nueva vida. Eso le daba mucha felicidad pero a la vez mucha tristeza pues ese planeta a ser solo una "semilla" puede que no tenga la oportunidad de volver a verlos. * Si llegan los futuros anónimos, espero que se lleven bien con ustedes. *Mostró una sonrisa triste, se limpio las lágrimas, esa tumba solo era simbólica pues ni cuerpos había, Stelle la puso ahí, en ese hermoso lugar pues imagina que les gustaria* Pase lo que pase y aunque no nos volvamos a ver, siempre serán nuestros amigos... Siempre seran también trazacaminos...
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