• Bianca Auditore Shane Miller

    *Un día cualquiera en el Regimiento Militar, la Teniente se trajo consigo misma a las jóvenes Bianca Auditore y Shane Miller. Mientras el General John Wilstermann estaba dando un discurso a los demás soldados, la Teniente se trajo a las jóvenes a su despacho personal para hablar con ellas.*
    [Freaky_Ghost_Ovni_531] [ShaneMiller2000] *Un día cualquiera en el Regimiento Militar, la Teniente se trajo consigo misma a las jóvenes Bianca Auditore y Shane Miller. Mientras el General John Wilstermann estaba dando un discurso a los demás soldados, la Teniente se trajo a las jóvenes a su despacho personal para hablar con ellas.*
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  • 。 𝗗𝗶𝗳𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁 𝗷𝗼𝗯, 𝘀𝗮𝗺𝗲 𝘀𝗵𝗶𝘁...
    Categoría Original
    La lluvia había dejado de caer desde hace horas, pero el bosque seguía sudando humedad como un cadáver recién abierto. El barro se pegaba a las botas con una obstinación casi humana; raíces negras emergían de la tierra como dedos artríticos intentando arrastrar algo de vuelta al subsuelo. El viento olía a madera podrida, estiércol mojado y humo viejo.

    Al final del sendero se erguía la residencia Valdemar.

    Ventanas altas. Mármol húmedo. Hierro oxidado. El tipo de mansión donde las familias ricas escondían secretos detrás de retratos caros y cortinas gruesas.

    Y ahora también escondían a una "bruja".

    La palabra cambiaba según quién la pronunciara. Para algunos era una vieja que maldecía cosechas. Para otros, una curandera demasiado sabia para el gusto de la Iglesia. Para los soldados del barón, bastaba con que una mujer viviera sola y no bajara la cabeza al hablar.

    El cazador escupió entre dientes y observó la propiedad desde el portón principal mientras encendía un cigarro húmedo. Maldijo al notar que el tabaco sabía a moho.

    — Perfecto... —gruñó con la voz rasposa—. Noche de mierda, clientes de mierda y seguro una anciana farsante jugando a invocar demonios porque nadie la abrazó de niña.

    Llevaba el abrigo empapado hasta las rodillas, al igual que el maltratado sobrero que parecía haber tenido mejores tiempos. El cuero olía a pólvora vieja y carne quemada. Bajo la tela colgaban cuchillos, cadenas y herramientas cuyo propósito era mejor no preguntar. Su rostro parecía tallado con odio: ojera profunda, barba descuidada y una cicatriz que le partía la ceja izquierda como un relámpago. Eso sin hablar del parche oscuro que ocultaba la cuenca de su inexistente ojo.

    Abrió el portón de una patada.

    El metal chirrió igual que un animal herido.

    El jardín estaba muerto. No marchito: muerto. Los árboles parecían huesos ennegrecidos arañando el cielo. Había pájaros reventados sobre la hierba fangosa; pequeños cuerpos abiertos por dentro, cubiertos de larvas blancas que se retorcían.

    El cazador los observó por un segundo.

    — Por supuesto. Un mal augurio... Qué original.

    Subió los escalones de piedra mientras el viento golpeaba las ventanas de la residencia. Algo se movió detrás del cristal del segundo piso.

    Demasiado rápido para ser una sombra.

    Demasiado humano para ser un truco de luz.

    El hombre sonrió apenas, aunque no había humor en ello.

    La puerta principal se abrió sola antes de que pudiera tocarla.

    Un hedor espeso emergió desde el interior: más humedad, cera derretida... Y algo peor. Algo ligeramente dulzón. El olor exacto que tiene la carne cuando empieza a pudrirse por dentro.

    El vestíbulo estaba oscuro salvo por una fila de velas vagamente consumidas. Las llamas temblaban violentamente aunque no corría aire.

    Entonces la escuchó.

    Una respiración.

    Lenta.

    Arrastrándose entre las paredes.

    El cazador dejó caer la ceniza del cigarro sobre el suelo de mármol y avanzó hacia la oscuridad con el hastío de un hombre demasiado cansado para temerle al infierno.

    — Escucha, bruja... —dijo mientras desenfundaba lentamente una hoja de plata ennegrecida—. Me pagaron para sacarte de aquí. Honestamente, me importa un carajo si sales caminando, gritando o tu cuerpo siendo arrastrado.
    La lluvia había dejado de caer desde hace horas, pero el bosque seguía sudando humedad como un cadáver recién abierto. El barro se pegaba a las botas con una obstinación casi humana; raíces negras emergían de la tierra como dedos artríticos intentando arrastrar algo de vuelta al subsuelo. El viento olía a madera podrida, estiércol mojado y humo viejo. Al final del sendero se erguía la residencia Valdemar. Ventanas altas. Mármol húmedo. Hierro oxidado. El tipo de mansión donde las familias ricas escondían secretos detrás de retratos caros y cortinas gruesas. Y ahora también escondían a una "bruja". La palabra cambiaba según quién la pronunciara. Para algunos era una vieja que maldecía cosechas. Para otros, una curandera demasiado sabia para el gusto de la Iglesia. Para los soldados del barón, bastaba con que una mujer viviera sola y no bajara la cabeza al hablar. El cazador escupió entre dientes y observó la propiedad desde el portón principal mientras encendía un cigarro húmedo. Maldijo al notar que el tabaco sabía a moho. — Perfecto... —gruñó con la voz rasposa—. Noche de mierda, clientes de mierda y seguro una anciana farsante jugando a invocar demonios porque nadie la abrazó de niña. Llevaba el abrigo empapado hasta las rodillas, al igual que el maltratado sobrero que parecía haber tenido mejores tiempos. El cuero olía a pólvora vieja y carne quemada. Bajo la tela colgaban cuchillos, cadenas y herramientas cuyo propósito era mejor no preguntar. Su rostro parecía tallado con odio: ojera profunda, barba descuidada y una cicatriz que le partía la ceja izquierda como un relámpago. Eso sin hablar del parche oscuro que ocultaba la cuenca de su inexistente ojo. Abrió el portón de una patada. El metal chirrió igual que un animal herido. El jardín estaba muerto. No marchito: muerto. Los árboles parecían huesos ennegrecidos arañando el cielo. Había pájaros reventados sobre la hierba fangosa; pequeños cuerpos abiertos por dentro, cubiertos de larvas blancas que se retorcían. El cazador los observó por un segundo. — Por supuesto. Un mal augurio... Qué original. Subió los escalones de piedra mientras el viento golpeaba las ventanas de la residencia. Algo se movió detrás del cristal del segundo piso. Demasiado rápido para ser una sombra. Demasiado humano para ser un truco de luz. El hombre sonrió apenas, aunque no había humor en ello. La puerta principal se abrió sola antes de que pudiera tocarla. Un hedor espeso emergió desde el interior: más humedad, cera derretida... Y algo peor. Algo ligeramente dulzón. El olor exacto que tiene la carne cuando empieza a pudrirse por dentro. El vestíbulo estaba oscuro salvo por una fila de velas vagamente consumidas. Las llamas temblaban violentamente aunque no corría aire. Entonces la escuchó. Una respiración. Lenta. Arrastrándose entre las paredes. El cazador dejó caer la ceniza del cigarro sobre el suelo de mármol y avanzó hacia la oscuridad con el hastío de un hombre demasiado cansado para temerle al infierno. — Escucha, bruja... —dijo mientras desenfundaba lentamente una hoja de plata ennegrecida—. Me pagaron para sacarte de aquí. Honestamente, me importa un carajo si sales caminando, gritando o tu cuerpo siendo arrastrado.
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  • •el general se encontraba en lo profundo del bosque luchando contra un grupo de 200 soldados enviados a exterminarlo, este no tardo en eliminar a la mayoría sin esfuerzo y en ese momento llego el comandante a atacar con su gran espada pero este la detuvo usando la muñeca-

    Jajajaja
    Buen intento cariño pero vas a necesitar más que una espada para vencerme, además, ¿Te doy una recomendación? La próxima asegúrate de traer a un ejército completo porque esto ni me hizo sudar

    •el general utilizo su mano como si fuera una espada para arrojar un corte hacia el aire, parecía que no había hecho nada pero de repente el cuerpo del comandante de esos soldados se partió a la mitad•

    Muy bien sigan acercándose ¿Quien es el siguiente?
    •el general se encontraba en lo profundo del bosque luchando contra un grupo de 200 soldados enviados a exterminarlo, este no tardo en eliminar a la mayoría sin esfuerzo y en ese momento llego el comandante a atacar con su gran espada pero este la detuvo usando la muñeca- Jajajaja Buen intento cariño pero vas a necesitar más que una espada para vencerme, además, ¿Te doy una recomendación? La próxima asegúrate de traer a un ejército completo porque esto ni me hizo sudar •el general utilizo su mano como si fuera una espada para arrojar un corte hacia el aire, parecía que no había hecho nada pero de repente el cuerpo del comandante de esos soldados se partió a la mitad• Muy bien sigan acercándose ¿Quien es el siguiente?
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  • BATALLA DRAGON (parte 2)

    -ambos dragones se volvieron a mirar entre ellos con miradas desafiantes y sed de sangre, tenía que detener esto a como de lugar y entonces, hice que la musculatura de mí cuerpo se elevará un poco, solo aumente lo suficiente como para no perder velocidad-

    Esas heridas que tienen debieron doler mucho, ¿No es así? Les debo una disculpa debí haber llegado antes, perdonenme.. voy a liberarlos para que sean libres

    -un brillo se haría notable en mí espalda solo unos segundos como si algo hubiese aparecido ahí, sacaría de mí bolsa dos cadenas que al inicio no parecían muy grandes pero al apretarlas con fuerza se cubrirían en un aura anaranjada-

    Muy bien chicos es hora de terminar con esto y en el caso de que les duela pues les pido que me perdonen. ¡Aumento!

    -al pronunciar esa última palabra daría un golpe de látigo hacia los lados con ambas cadenas viéndose como estás ahora se habían alargado mucho más y las enrollaria a dos de aquellas rocas de hielo, cuando estaba preparado empecé a correr hacia ellos arrancando ambas rocas del suelo para traerlas conmigo y cuando estuve a mitad de camino balancearla ambas rocas hacia un lado para así arrojarlas hacia el dragón de fuego, logré dar dos impactos directo a su nuca causando que perdiera equilibrio y cayera al suelo, por otro lado, el dragón de hielo me miró listo para atacar-

    (El grandote ya está tirado y tardara varios minutos en levantarse, debo esperar el momento indicado)

    -el dragón crearía pinchos de hielo en su cola antes de arrojarmelos como si fueran una enorme lluvia de flechas, esquivaria lo que se encontraban cerca de mí y al resto los destruía con mis cadenas, cuando salí ileso de aquello vi como ese dragón se preparaba para arrojar uno de sus rayos y en ese momento note que era mí oportunidad, me lance corriendo hacia el y cuando lo tenía cerca enrollaria mis cadenas en sus cuernos para después sacar mis alas y volar por encima de el y aterrizar en el cuello del dragón de fuego, justo donde está ese collar-

    ¿¡Que estás esperando!? Aquí me tienes, dispara de una vez ¡Hazlooo!

    -provocado por mis palabras el dragón arrojo su rayo hacia mí y lo esquive de un salto, cuando el rayo tocó el collar lo congelo por completo y cuando volví a caer encima de el rompería el collar dejando al dragón de fuego libre-

    Dragón de F: ¡Aaaggh! Siento como si me hubieran lanzado dos rocas a la cabeza, ¿Quien fue?

    Me disculpare contigo luego pero ahora te necesito ¡Debes romper ese collar!

    Dragón de F: tengo una idea mejor, lo distraigo y tu se lo quitas

    -el dragón de fuego se lanzó para embestir al de hielo y sostenerlo con sus garras para que no se alejara, mientras tanto yo habría dado un salto por encima del dragón de hielo y aterricé justo en su cuello para atar mis dos cadenas a su collar-

    No voy a permitir que nos utilicen a su antojo, nuestras vidas no son algo para jugar ¡Merecemos libertad!

    -agarraria de la parte superior ambas cadenas para así jalar con mucha fuerza logrando partir en dos dicho collar, después de eso ambos dragones volvieron a sus formas humanas estando exhaustos-

    Dragón de H: haa.. has.. muchas gracias joven.. crei que íbamos a morir..

    Dragón de F: eres muy buen luchador y pude reconocer tus técnicas perteneces al ejército de la reina dragón, ¿Verdad?

    Ya no existe reina dragón.. tuve que dejar aquella vida atrás cuando la vi morir junto a su esposo..

    Dragón de H: te entendemos.. todos perdimos algo importante aquella vez..

    Oigan, el que les puso esos collares ¿Se acuerdan de el?

    Dragón de F: se dónde se ubica pero no es uno solo, tienen una base con varios soldados, además, tienen dragones capturados

    Iré a liberarlos en cuanto pueda pero ustedes regresen a sus hogares

    Dragón de F: si llegas a necesitar ayuda no dudes en avisar y ahí estaremos

    Fin...
    BATALLA DRAGON (parte 2) -ambos dragones se volvieron a mirar entre ellos con miradas desafiantes y sed de sangre, tenía que detener esto a como de lugar y entonces, hice que la musculatura de mí cuerpo se elevará un poco, solo aumente lo suficiente como para no perder velocidad- Esas heridas que tienen debieron doler mucho, ¿No es así? Les debo una disculpa debí haber llegado antes, perdonenme.. voy a liberarlos para que sean libres -un brillo se haría notable en mí espalda solo unos segundos como si algo hubiese aparecido ahí, sacaría de mí bolsa dos cadenas que al inicio no parecían muy grandes pero al apretarlas con fuerza se cubrirían en un aura anaranjada- Muy bien chicos es hora de terminar con esto y en el caso de que les duela pues les pido que me perdonen. ¡Aumento! -al pronunciar esa última palabra daría un golpe de látigo hacia los lados con ambas cadenas viéndose como estás ahora se habían alargado mucho más y las enrollaria a dos de aquellas rocas de hielo, cuando estaba preparado empecé a correr hacia ellos arrancando ambas rocas del suelo para traerlas conmigo y cuando estuve a mitad de camino balancearla ambas rocas hacia un lado para así arrojarlas hacia el dragón de fuego, logré dar dos impactos directo a su nuca causando que perdiera equilibrio y cayera al suelo, por otro lado, el dragón de hielo me miró listo para atacar- (El grandote ya está tirado y tardara varios minutos en levantarse, debo esperar el momento indicado) -el dragón crearía pinchos de hielo en su cola antes de arrojarmelos como si fueran una enorme lluvia de flechas, esquivaria lo que se encontraban cerca de mí y al resto los destruía con mis cadenas, cuando salí ileso de aquello vi como ese dragón se preparaba para arrojar uno de sus rayos y en ese momento note que era mí oportunidad, me lance corriendo hacia el y cuando lo tenía cerca enrollaria mis cadenas en sus cuernos para después sacar mis alas y volar por encima de el y aterrizar en el cuello del dragón de fuego, justo donde está ese collar- ¿¡Que estás esperando!? Aquí me tienes, dispara de una vez ¡Hazlooo! -provocado por mis palabras el dragón arrojo su rayo hacia mí y lo esquive de un salto, cuando el rayo tocó el collar lo congelo por completo y cuando volví a caer encima de el rompería el collar dejando al dragón de fuego libre- Dragón de F: ¡Aaaggh! Siento como si me hubieran lanzado dos rocas a la cabeza, ¿Quien fue? Me disculpare contigo luego pero ahora te necesito ¡Debes romper ese collar! Dragón de F: tengo una idea mejor, lo distraigo y tu se lo quitas -el dragón de fuego se lanzó para embestir al de hielo y sostenerlo con sus garras para que no se alejara, mientras tanto yo habría dado un salto por encima del dragón de hielo y aterricé justo en su cuello para atar mis dos cadenas a su collar- No voy a permitir que nos utilicen a su antojo, nuestras vidas no son algo para jugar ¡Merecemos libertad! -agarraria de la parte superior ambas cadenas para así jalar con mucha fuerza logrando partir en dos dicho collar, después de eso ambos dragones volvieron a sus formas humanas estando exhaustos- Dragón de H: haa.. has.. muchas gracias joven.. crei que íbamos a morir.. Dragón de F: eres muy buen luchador y pude reconocer tus técnicas perteneces al ejército de la reina dragón, ¿Verdad? Ya no existe reina dragón.. tuve que dejar aquella vida atrás cuando la vi morir junto a su esposo.. Dragón de H: te entendemos.. todos perdimos algo importante aquella vez.. Oigan, el que les puso esos collares ¿Se acuerdan de el? Dragón de F: se dónde se ubica pero no es uno solo, tienen una base con varios soldados, además, tienen dragones capturados Iré a liberarlos en cuanto pueda pero ustedes regresen a sus hogares Dragón de F: si llegas a necesitar ayuda no dudes en avisar y ahí estaremos Fin...
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  • —POLVORA CALIENTE: 3/3—


    —??? : " Señor Wimbleton, represento a una sociedad anónima que existe desde la primera guerra mundial, nuestra misión es selecciónar y entrenar a los mejores soldados de todo el mundo, y a veces... un caso tan particular como usted nos llama poderosamente la atención "


    —Suena a que tengo fanáticos detrás de mi


    —???: " Yo no le pondría ese término pero que más da...le voy a ser franco, nuestra organización se codea con las potencias mundiales, Los Estados Unidos de Norteamerica nos encargan trabajos de espionaje y sabotaje en la Unión Soviética, los Soviéticos quieren que les llevemos información sobre los movimientos Estadounidenses en cuanto a Armamento "


    —No me dejas claro que quieren de mi, según mi punto de vista, solo veo a un grupo de soldados sin alguien definido al mando que se venden al mejor postor y-


    —???:Gracias por interrumpirme, me hizo evitar llegar al punto de esta conversación el cual se basa en reclutarlo por dos grandes motivos: el primero de ellos es que durante su viaje a Dunkerque demostró ser un medico muy eficaz y un soldado de primera categoría a la hora de verse cara a cara con la muerte,y si señor Wimbleton, lo hemos estado monitoreando desde su capacitación...y la segunda, le propongo saciar esa sed que le dejo la guerra, los N@Z¡S ahora son solo son un eco de lo que fueron, pero todavía quedan monstruos peores que ellos sueltos en el mundo "

    —Todos somos unos monstruos en el fondo, la guerra solo es una excusa para mostrar nuestra verdadera cara


    —???: " Tal vez, yo solo le propongo volver al mundo que conocía, un mundo violento y hostil "


    —Suena a Sadomasoquismo si lo dice de esa forma


    —???: "Véalo como quiera señor Wimbleton, en el fondo se que se muere de ganas por tener un rifle en sus manos.....váyase a casa, tome una taza de café, encienda su radio y siéntese en su mesa...piénselo, no hace falta que nos llame, sabremos cuando tome una desicion y lo llamaremos "
    —POLVORA CALIENTE: 3/3— —??? : " Señor Wimbleton, represento a una sociedad anónima que existe desde la primera guerra mundial, nuestra misión es selecciónar y entrenar a los mejores soldados de todo el mundo, y a veces... un caso tan particular como usted nos llama poderosamente la atención " —Suena a que tengo fanáticos detrás de mi —???: " Yo no le pondría ese término pero que más da...le voy a ser franco, nuestra organización se codea con las potencias mundiales, Los Estados Unidos de Norteamerica nos encargan trabajos de espionaje y sabotaje en la Unión Soviética, los Soviéticos quieren que les llevemos información sobre los movimientos Estadounidenses en cuanto a Armamento " —No me dejas claro que quieren de mi, según mi punto de vista, solo veo a un grupo de soldados sin alguien definido al mando que se venden al mejor postor y- —???:Gracias por interrumpirme, me hizo evitar llegar al punto de esta conversación el cual se basa en reclutarlo por dos grandes motivos: el primero de ellos es que durante su viaje a Dunkerque demostró ser un medico muy eficaz y un soldado de primera categoría a la hora de verse cara a cara con la muerte,y si señor Wimbleton, lo hemos estado monitoreando desde su capacitación...y la segunda, le propongo saciar esa sed que le dejo la guerra, los N@Z¡S ahora son solo son un eco de lo que fueron, pero todavía quedan monstruos peores que ellos sueltos en el mundo " —Todos somos unos monstruos en el fondo, la guerra solo es una excusa para mostrar nuestra verdadera cara —???: " Tal vez, yo solo le propongo volver al mundo que conocía, un mundo violento y hostil " —Suena a Sadomasoquismo si lo dice de esa forma —???: "Véalo como quiera señor Wimbleton, en el fondo se que se muere de ganas por tener un rifle en sus manos.....váyase a casa, tome una taza de café, encienda su radio y siéntese en su mesa...piénselo, no hace falta que nos llame, sabremos cuando tome una desicion y lo llamaremos "
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    El pasillo, antes un símbolo de pulcritud institucional, ahora era un lienzo grotesco teñido de rojo. El olor a ozono y sangre fresca llenaba el aire saturado por la luz mortecina de los tubos fluorescentes. Al final del pasillo, Maral Romanov permanecía inmóvil, una figura de negro absoluto cortando la penumbra. Su uniforme táctico, limpio y ajustado, contrastaba violentamente con la carnicería que la rodeaba. Sus ojos carmesí, fríos como el hielo de Siberia, recorrían la escena con una satisfacción glacial.

    A sus pies, tres hombres yacían esparcidos, sus vidas segadas por la implacable eficiencia de la Bratva. Habían cometido el error fatal de creer que la lealtad se podía negociar, que los secretos de la organización eran mercancía. Peor aún, habían intentado robarle a ella, a la Boss o a la Zarina. En el mundo de Maral, la traición no era un pecado; era una sentencia de muerte. Y ella era la jueza, el jurado y la ejecución.

    A su izquierda, una presencia inmensa y plateada dominaba el espacio. Koldun, su león albino, era más que una mascota; era la encarnación de su poder, una bestia sagrada vinculada a ella por sangre y magia antigua. Su pelaje blanco como la nieve estaba manchado de carmesí, un testimonio mudo de su propia letalidad. Sus ojos azules, tan gélidos como los de su dueña, vigilaban a los supervivientes con una paciencia depredadora.

    Maral se giró hacia el único hombre que quedaba en pie, un joven soldado que había sido el último en unirse a la conspiración. Estaba de rodillas, temblando incontrolablemente, su rostro pálido como la cera, sus ojos fijos en la figura de pesadilla que era Koldun. La traición había parecido una buena idea en el momento, una forma rápida de ganar poder y riqueza. Ahora, con la realidad de la muerte respirándole en la nuca, el remordimiento era un sabor amargo en su boca.

    — No hay segundas oportunidades en la Bratva, pequeño cuervo —

    La voz de Maral era un susurro que cortaba el silencio como un cuchillo.

    — Especialmente no para aquellos que intentan robar lo que es mío—

    El joven intentó hablar, pero el miedo le había robado la voz. Solo pudo emitir un sollozo ahogado, un sonido patético que solo sirvió para aumentar el desdén de Maral. Ella no sentía lástima, ni ira. Solo una resolución fría y calculada. La limpieza era necesaria para mantener la pureza de la organización, para enviar un mensaje que nadie se atrevería a ignorar.

    — Koldun —

    Ordenó, su voz suave pero con la fuerza de un decreto real.

    — Acaba con esto —

    El león no dudó. Con un rugido que hizo vibrar las paredes, se lanzó hacia adelante, una masa de pelaje y furia. El joven no tuvo tiempo de gritar. El fin fue rápido, limpio y absoluto. Koldun regresó a su lado, lamiendo la sangre de sus garras, sus ojos azules fijos en ella, esperando su próxima orden.
    Maral observó el cuerpo inerte, la última pieza del rompecabezas de la traición colocada en su lugar. La Bratva estaba limpia. Su poder estaba intacto. Pero la lección de hoy, escrita en sangre y miedo, nunca sería olvidada. Nadie traiciona a la Bratva. Nadie le roba a Maral Romanov. Y vivir para contarlo era un lujo que nadie podía permitirse.
    El pasillo, antes un símbolo de pulcritud institucional, ahora era un lienzo grotesco teñido de rojo. El olor a ozono y sangre fresca llenaba el aire saturado por la luz mortecina de los tubos fluorescentes. Al final del pasillo, Maral Romanov permanecía inmóvil, una figura de negro absoluto cortando la penumbra. Su uniforme táctico, limpio y ajustado, contrastaba violentamente con la carnicería que la rodeaba. Sus ojos carmesí, fríos como el hielo de Siberia, recorrían la escena con una satisfacción glacial. A sus pies, tres hombres yacían esparcidos, sus vidas segadas por la implacable eficiencia de la Bratva. Habían cometido el error fatal de creer que la lealtad se podía negociar, que los secretos de la organización eran mercancía. Peor aún, habían intentado robarle a ella, a la Boss o a la Zarina. En el mundo de Maral, la traición no era un pecado; era una sentencia de muerte. Y ella era la jueza, el jurado y la ejecución. A su izquierda, una presencia inmensa y plateada dominaba el espacio. Koldun, su león albino, era más que una mascota; era la encarnación de su poder, una bestia sagrada vinculada a ella por sangre y magia antigua. Su pelaje blanco como la nieve estaba manchado de carmesí, un testimonio mudo de su propia letalidad. Sus ojos azules, tan gélidos como los de su dueña, vigilaban a los supervivientes con una paciencia depredadora. Maral se giró hacia el único hombre que quedaba en pie, un joven soldado que había sido el último en unirse a la conspiración. Estaba de rodillas, temblando incontrolablemente, su rostro pálido como la cera, sus ojos fijos en la figura de pesadilla que era Koldun. La traición había parecido una buena idea en el momento, una forma rápida de ganar poder y riqueza. Ahora, con la realidad de la muerte respirándole en la nuca, el remordimiento era un sabor amargo en su boca. — No hay segundas oportunidades en la Bratva, pequeño cuervo — La voz de Maral era un susurro que cortaba el silencio como un cuchillo. — Especialmente no para aquellos que intentan robar lo que es mío— El joven intentó hablar, pero el miedo le había robado la voz. Solo pudo emitir un sollozo ahogado, un sonido patético que solo sirvió para aumentar el desdén de Maral. Ella no sentía lástima, ni ira. Solo una resolución fría y calculada. La limpieza era necesaria para mantener la pureza de la organización, para enviar un mensaje que nadie se atrevería a ignorar. — Koldun — Ordenó, su voz suave pero con la fuerza de un decreto real. — Acaba con esto — El león no dudó. Con un rugido que hizo vibrar las paredes, se lanzó hacia adelante, una masa de pelaje y furia. El joven no tuvo tiempo de gritar. El fin fue rápido, limpio y absoluto. Koldun regresó a su lado, lamiendo la sangre de sus garras, sus ojos azules fijos en ella, esperando su próxima orden. Maral observó el cuerpo inerte, la última pieza del rompecabezas de la traición colocada en su lugar. La Bratva estaba limpia. Su poder estaba intacto. Pero la lección de hoy, escrita en sangre y miedo, nunca sería olvidada. Nadie traiciona a la Bratva. Nadie le roba a Maral Romanov. Y vivir para contarlo era un lujo que nadie podía permitirse.
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  • -El viento no soplaba, rugia con total fuerza sobre los hombros del Ogro, arrastraba ceniza, olor a hierro y muerte, hacia crujir los estandartes rotos clavados en la tierra conquistada. La montaña sobre la que se encontraba parado el Ogro no era un un simbolo.. era una declaracion. Cuerpos apilados sin distincios, reyes, soldados, bestias, traidores. Todos iguales ahora, todos en silencio, inmovil, dominante, con su piel azul marcada por la guerra, los cuernos recortandose contra el cielo enfermo, y los ojos brillando como brasas que no se apagan nunca. En su mano, el estandarte no era solo un trofeo.. era el sello de su conquista, pero esta vez, no era por Gloria, ni por furia, si no por ella-

    -El nombre no se gritaba, no era necesario, La reina del Caos, Veythra Lili Queen Ishtar -

    -Esa tierra, antes fertil, antes orgullosa.. ahora era un cadaver mas bajo sus pies, sus murallas reducidas a polvo, sus ejercitos convertidos en cimientos de algo mas grande, algo Inevitable, el ogro bajo lentamente la mirada hacia el horizonte ensangrecido, no habia duda, esas tierras serian un tributo perfecto para su nueva Reina, con un movimiento pesado, hundio el asta del estandarte aun mas profundo entre los cuerpos, clavandolo como si atravesara el corazon mismo del mundo, no hubo palabras, no habia amor, no sabia de ello, pero entendia el lenguaje del poder, y aquello era una ofrenda, millones habian caido, reinos enteros habian desaparecido, y todo absolutamente todo, desde la sangre seca hasta las montañas que ahora le pertenecian, eran su dote, para ella, para su Reina, quien no heredaria un trono, si no un mundo arrodillado, y en la cima de ese silencio absoluto, el ogro no sonrio, porque eso recien empezaba.-
    -El viento no soplaba, rugia con total fuerza sobre los hombros del Ogro, arrastraba ceniza, olor a hierro y muerte, hacia crujir los estandartes rotos clavados en la tierra conquistada. La montaña sobre la que se encontraba parado el Ogro no era un un simbolo.. era una declaracion. Cuerpos apilados sin distincios, reyes, soldados, bestias, traidores. Todos iguales ahora, todos en silencio, inmovil, dominante, con su piel azul marcada por la guerra, los cuernos recortandose contra el cielo enfermo, y los ojos brillando como brasas que no se apagan nunca. En su mano, el estandarte no era solo un trofeo.. era el sello de su conquista, pero esta vez, no era por Gloria, ni por furia, si no por ella- -El nombre no se gritaba, no era necesario, La reina del Caos, [Lili.Queen] - -Esa tierra, antes fertil, antes orgullosa.. ahora era un cadaver mas bajo sus pies, sus murallas reducidas a polvo, sus ejercitos convertidos en cimientos de algo mas grande, algo Inevitable, el ogro bajo lentamente la mirada hacia el horizonte ensangrecido, no habia duda, esas tierras serian un tributo perfecto para su nueva Reina, con un movimiento pesado, hundio el asta del estandarte aun mas profundo entre los cuerpos, clavandolo como si atravesara el corazon mismo del mundo, no hubo palabras, no habia amor, no sabia de ello, pero entendia el lenguaje del poder, y aquello era una ofrenda, millones habian caido, reinos enteros habian desaparecido, y todo absolutamente todo, desde la sangre seca hasta las montañas que ahora le pertenecian, eran su dote, para ella, para su Reina, quien no heredaria un trono, si no un mundo arrodillado, y en la cima de ese silencio absoluto, el ogro no sonrio, porque eso recien empezaba.-
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  • —TAREAS PENDIENTES: 2/2—

    —Al salir de la morgue encontró un mundo que no conocia, para el, la guerra seguía en pie y tenía que volver a casa aprovechando que lo dieron por muerto, al recorrer las calles reconoció donde estaba y podría conocer ese lugar incluso estando sordo y ciego, estaba de vuelta en su amada París, la gente celebraba en las calles, los soldados pasaban en autos festejando y gritando: "¡EL TIRANO ESTA MUERTO!", Joseph se acercó a la basura y encontró pilas y pilas de diarios, todos en su primera página decían lo mismo: "¡HITLER ESTA MUERTO!", pero no sé alegro por la noticia, si no que corrió tan rápido como pudo por las calles escombrosas de París, con tan solo su ropa interior puesta mientras deseaba que su madre esté bien—


    —Al llegar a su hogar vio lo peor, el edificio donde vivía su madre estaba reducido a escombros, la única razón de vida que tenía para volver a casa era ahora solo un recuerdo, en medio de la calle se derrumbó y no pudo hacer más que llorar por su madre, todo París estaba festejando, menos ese pobre muchacho—
    —TAREAS PENDIENTES: 2/2— —Al salir de la morgue encontró un mundo que no conocia, para el, la guerra seguía en pie y tenía que volver a casa aprovechando que lo dieron por muerto, al recorrer las calles reconoció donde estaba y podría conocer ese lugar incluso estando sordo y ciego, estaba de vuelta en su amada París, la gente celebraba en las calles, los soldados pasaban en autos festejando y gritando: "¡EL TIRANO ESTA MUERTO!", Joseph se acercó a la basura y encontró pilas y pilas de diarios, todos en su primera página decían lo mismo: "¡HITLER ESTA MUERTO!", pero no sé alegro por la noticia, si no que corrió tan rápido como pudo por las calles escombrosas de París, con tan solo su ropa interior puesta mientras deseaba que su madre esté bien— —Al llegar a su hogar vio lo peor, el edificio donde vivía su madre estaba reducido a escombros, la única razón de vida que tenía para volver a casa era ahora solo un recuerdo, en medio de la calle se derrumbó y no pudo hacer más que llorar por su madre, todo París estaba festejando, menos ese pobre muchacho—
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  • Hace muchos años, una pequeña aldea ha sido atacada por un numeroso ejército enviado por un tirano aterrador, un tipo que se graduó de genocida. Un pobre aldeano pese a sus súplicas de piedad hacia los fríos soldados, ellos solamente respondieron con el peor nivel de violencia posible, para su suerte, Dohanna intervino de inmediato para salvar la vida de aquél joven, luego de haberla invocado usando las escrituras antiguas a la luz de la Luna, por desgracia, no llegó a tiempo para salvar a los demás, pero sí prometió hacer justicia por él y por los aldeanos inocentes.
    Hace muchos años, una pequeña aldea ha sido atacada por un numeroso ejército enviado por un tirano aterrador, un tipo que se graduó de genocida. Un pobre aldeano pese a sus súplicas de piedad hacia los fríos soldados, ellos solamente respondieron con el peor nivel de violencia posible, para su suerte, Dohanna intervino de inmediato para salvar la vida de aquél joven, luego de haberla invocado usando las escrituras antiguas a la luz de la Luna, por desgracia, no llegó a tiempo para salvar a los demás, pero sí prometió hacer justicia por él y por los aldeanos inocentes.
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