Rol privado con: ⁂ 𝐀ndrew 𝐒erguéi 𝄒
El tiempo pasó, era obvio, un frasco que parecía perfume, en verdad era un potente somnífero que ella casualmente dejó en el ambiente, ambos durmieron mientras el auto era transportado, ya los esperaban.
Cuando ambos despertaron, estaban en una locación secreta, recostados en los sillones suaves, en el ambiente un exquisito aroma a sándalo, en la mesita en frente de los sofás donde ellos se encontraban té, bocadillos, asi como sus identificaciones.
Pero no solo eso, los habían vestido con otra ropa, para él, un traje de tres piezas, con solapas de satin, incluso lo habían peinado y colocado mancuernillas y guantes negros.
Para ella, un vestido negro de terciopelo largo, con el cabello recogido y zapatos de tacón de alguna marca de prestigio.
Cuando ella despertó, se sentó a su lado, revisando a detalle su ropa y lo atractivo que se veía de esa manera, acarició suavemente su rostro.
── Despierta, mi soldado de plomo. ──
Siguió con las suaves caricias hasta que lo vio moverse un poco.
Ella se giró para servirse una taza de té el cual ya sabía que tenía lo necesario para despertar, desintoxicarse y volver a completa lucidez.
Observó a su alrededor, esbozó una sonrisa más amplia y luego suspiró con alivio.
── vamos a conocerlo a él.... mein Doktor ──
llevó su mano a su pecho.
── Andrew, vas a conocer a Joseph Goebbels ──
Mencionó, pero todo era silencio, ni un solo paso a la distancia, nada, tal y como si estuvieran ellos dos solos.
El tiempo pasó, era obvio, un frasco que parecía perfume, en verdad era un potente somnífero que ella casualmente dejó en el ambiente, ambos durmieron mientras el auto era transportado, ya los esperaban.
Cuando ambos despertaron, estaban en una locación secreta, recostados en los sillones suaves, en el ambiente un exquisito aroma a sándalo, en la mesita en frente de los sofás donde ellos se encontraban té, bocadillos, asi como sus identificaciones.
Pero no solo eso, los habían vestido con otra ropa, para él, un traje de tres piezas, con solapas de satin, incluso lo habían peinado y colocado mancuernillas y guantes negros.
Para ella, un vestido negro de terciopelo largo, con el cabello recogido y zapatos de tacón de alguna marca de prestigio.
Cuando ella despertó, se sentó a su lado, revisando a detalle su ropa y lo atractivo que se veía de esa manera, acarició suavemente su rostro.
── Despierta, mi soldado de plomo. ──
Siguió con las suaves caricias hasta que lo vio moverse un poco.
Ella se giró para servirse una taza de té el cual ya sabía que tenía lo necesario para despertar, desintoxicarse y volver a completa lucidez.
Observó a su alrededor, esbozó una sonrisa más amplia y luego suspiró con alivio.
── vamos a conocerlo a él.... mein Doktor ──
llevó su mano a su pecho.
── Andrew, vas a conocer a Joseph Goebbels ──
Mencionó, pero todo era silencio, ni un solo paso a la distancia, nada, tal y como si estuvieran ellos dos solos.
Rol privado con: [ame.tourmentee]
El tiempo pasó, era obvio, un frasco que parecía perfume, en verdad era un potente somnífero que ella casualmente dejó en el ambiente, ambos durmieron mientras el auto era transportado, ya los esperaban.
Cuando ambos despertaron, estaban en una locación secreta, recostados en los sillones suaves, en el ambiente un exquisito aroma a sándalo, en la mesita en frente de los sofás donde ellos se encontraban té, bocadillos, asi como sus identificaciones.
Pero no solo eso, los habían vestido con otra ropa, para él, un traje de tres piezas, con solapas de satin, incluso lo habían peinado y colocado mancuernillas y guantes negros.
Para ella, un vestido negro de terciopelo largo, con el cabello recogido y zapatos de tacón de alguna marca de prestigio.
Cuando ella despertó, se sentó a su lado, revisando a detalle su ropa y lo atractivo que se veía de esa manera, acarició suavemente su rostro.
── Despierta, mi soldado de plomo. ──
Siguió con las suaves caricias hasta que lo vio moverse un poco.
Ella se giró para servirse una taza de té el cual ya sabía que tenía lo necesario para despertar, desintoxicarse y volver a completa lucidez.
Observó a su alrededor, esbozó una sonrisa más amplia y luego suspiró con alivio.
── vamos a conocerlo a él.... mein Doktor ──
llevó su mano a su pecho.
── Andrew, vas a conocer a Joseph Goebbels ──
Mencionó, pero todo era silencio, ni un solo paso a la distancia, nada, tal y como si estuvieran ellos dos solos.
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