• Zelkova Legasov se encontraba sentado en el asiento trasero de un automóvil policial. Las luces azules y rojas se reflejaban intermitentemente en las ventanas mientras el vehículo avanzaba por las calles nocturnas de la ciudad. De fondo se arremolinaban las aves.

    El joven cura tenía los brazos cruzados y una expresión de agotamiento absoluto.

    Desde el asiento delantero, uno de los oficiales soltó una risa cansada.

    ☆Sí que atraes problemas, chico.

    Zelkova levantó una ceja.

    ●Yo no hice nada.

    El policía soltó un bufido divertido.

    ☆Claro, claro. Y por eso mismo serás testigo en el caso.

    El cura dejó escapar un suspiro resignado. Después de la noche que había tenido, aquello ni siquiera le sorprendía. Giró la cabeza hacia el otro ocupante del asiento trasero. Hasta ahora apenas había intercambiado unas palabras con él, un completo desconocido arrastrado a la misma situación. Zelkova se acomodó la gorra roja y sonrió con cansancio.

    ●Día largo, ¿no?

    Su tono era ligero, amistoso. Por fuera parecía tranquilo, pero las ojeras bajo sus ojos y la forma en que se hundió contra el respaldo del asiento dejaban claro que estaba completamente agotado. Entre cultistas, interrogatorios, patrullas y declaraciones, aquella había sido una de las jornadas más absurdas de toda su vida.
    Zelkova Legasov se encontraba sentado en el asiento trasero de un automóvil policial. Las luces azules y rojas se reflejaban intermitentemente en las ventanas mientras el vehículo avanzaba por las calles nocturnas de la ciudad. De fondo se arremolinaban las aves. El joven cura tenía los brazos cruzados y una expresión de agotamiento absoluto. Desde el asiento delantero, uno de los oficiales soltó una risa cansada. ☆Sí que atraes problemas, chico. Zelkova levantó una ceja. ●Yo no hice nada. El policía soltó un bufido divertido. ☆Claro, claro. Y por eso mismo serás testigo en el caso. El cura dejó escapar un suspiro resignado. Después de la noche que había tenido, aquello ni siquiera le sorprendía. Giró la cabeza hacia el otro ocupante del asiento trasero. Hasta ahora apenas había intercambiado unas palabras con él, un completo desconocido arrastrado a la misma situación. Zelkova se acomodó la gorra roja y sonrió con cansancio. ●Día largo, ¿no? Su tono era ligero, amistoso. Por fuera parecía tranquilo, pero las ojeras bajo sus ojos y la forma en que se hundió contra el respaldo del asiento dejaban claro que estaba completamente agotado. Entre cultistas, interrogatorios, patrullas y declaraciones, aquella había sido una de las jornadas más absurdas de toda su vida.
    0 turnos 0 maullidos
  • Por qué nadie me dijo que hacer un deporte era tan cansado?
    Por qué nadie me dijo que hacer un deporte era tan cansado?
    Me encocora
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • El calor de la sangre en mi rostro no se compara con el frío que se instaló en mi pecho cuando leí esa maldita declaración oficial desde prisión del viejo:

    "No es más que un civil útil. No hay vínculos, no hay afecto".

    Esas palabras borraron de un plumazo los años de entrega, las noches compartidas, la piel que desgasté intentando saldar una deuda impagable con el hombre que me salvó la vida. Todo para mantener las apariencias de su pulcro matrimonio y su honor intacto ante la cúpula.

    Me negó.
    Me desechó.
    Me descartó.

    Pero el verdadero infierno comenzó cuando el clan rival, aquel que siempre nos acechó desde las sombras, olió la sangre en el agua.

    Sabían que el "Loto Negro", el cerebro matemático y el rostro perfecto de la organización, se había quedado sin su escudo protector.
    Mi propio clan, cobarde y homofóbico no dudó en utilizarme como moneda de cambio para sellar un tratado de paz y salvar sus propios pellejos.

    Me entregaron en bandeja de plata. . .

    Mis dedos tiemblan sutilmente mientras intentan abotonar la camisa de seda blanca que me han obligado a usar, pero una mano inmensa y curtida me frena bruscamente, jalando la tela para exponer mi pecho.
    El agarre en mi mandíbula es implacable; los dedos del nuevo líder se entierran en mi piel con una fuerza que me obliga a alzar la mirada, forzándome a enfocarlo solo con mi ojo izquierdo, mientras el derecho late con el eco del trauma de mi pasado.

    —Mírate, Renji... O debería decir Kokuren — su voz áspera resuena en la opulencia de la habitación, cargada de una satisfacción enfermiza

    —El gran estratega, el Idol que hacía suspirar a miles, reducido a esto. Tu antiguo amo te usó de fachada y luego te tiró a la basura. Ahora me perteneces. Tus números, tu mente... y este cuerpo perfecto que tanto escondían, ahora son de mi propiedad.—

    El aire atrapado en mi garganta quema. Mi mente, esa que solía calcular riesgos en milisegundos y lavar millones sin dejar rastro, se encuentra completamente nublada, paralizada por el dolor de la traición.

    El carisma magnético que muestro ante las cámaras no sirve de nada aquí, entre estas paredes donde no soy más que un trofeo de guerra. Siento las lágrimas traicioneras acumularse en mis ojos, mezclándose con el sudor frío que corre por mi cuello.
    —¿Qué pasa? ¿Dónde está el orgullo del consejero? —pregunta, su otra mano descendiendo con firmeza por mi torso, reclamando cada centímetro de mi piel como suya

    — Vas a firmar cada transferencia que te ordene, vas a diseñar las estrategias para destruir lo que queda de tu antigua familia, y cuando termine el día, te encargarás de complacerme en esta cama hasta que olvides tu propio nombre.—


    Podría resistirme.
    Podría usar la lectura fría de personas para buscar una grieta en su psicología y destruirlo desde adentro.
    Pero el peso de la decepción es un ancla demasiado pesada.

    El hombre por el que lo di todo me abandonó a mi suerte, y mi clan me vendió. El vacío emocional es tan devastador que la sumisión total se siente como el único anestésico disponible.

    Cierro los ojos por un instante, dejando caer los brazos con total laxitud, abandonando cualquier intento de defensa. Cuando los abro, la chispa de control ha desaparecido, reemplazada por la mirada vacía de quien ha aceptado su destino.

    —Entendido... —susurro perdiendo toda su dulzura habitual, rota por la humillación

    —Haré... todo lo que me pidas. —
    — Todo. —
    La presión en mi mandíbula aumenta antes de soltarme bruscamente, dejándome caer de rodillas sobre la alfombra.

    Soy Renji Kurogane, el genio financiero, el idol de masas, pero a partir de hoy, no soy más que un esclavo de sus deseos, un objeto moldeable atrapado en una jaula de oro de la que nunca podré escapar.
    El calor de la sangre en mi rostro no se compara con el frío que se instaló en mi pecho cuando leí esa maldita declaración oficial desde prisión del viejo: "No es más que un civil útil. No hay vínculos, no hay afecto". Esas palabras borraron de un plumazo los años de entrega, las noches compartidas, la piel que desgasté intentando saldar una deuda impagable con el hombre que me salvó la vida. Todo para mantener las apariencias de su pulcro matrimonio y su honor intacto ante la cúpula. Me negó. Me desechó. Me descartó. Pero el verdadero infierno comenzó cuando el clan rival, aquel que siempre nos acechó desde las sombras, olió la sangre en el agua. Sabían que el "Loto Negro", el cerebro matemático y el rostro perfecto de la organización, se había quedado sin su escudo protector. Mi propio clan, cobarde y homofóbico no dudó en utilizarme como moneda de cambio para sellar un tratado de paz y salvar sus propios pellejos. Me entregaron en bandeja de plata. . . Mis dedos tiemblan sutilmente mientras intentan abotonar la camisa de seda blanca que me han obligado a usar, pero una mano inmensa y curtida me frena bruscamente, jalando la tela para exponer mi pecho. El agarre en mi mandíbula es implacable; los dedos del nuevo líder se entierran en mi piel con una fuerza que me obliga a alzar la mirada, forzándome a enfocarlo solo con mi ojo izquierdo, mientras el derecho late con el eco del trauma de mi pasado. —Mírate, Renji... O debería decir Kokuren — su voz áspera resuena en la opulencia de la habitación, cargada de una satisfacción enfermiza —El gran estratega, el Idol que hacía suspirar a miles, reducido a esto. Tu antiguo amo te usó de fachada y luego te tiró a la basura. Ahora me perteneces. Tus números, tu mente... y este cuerpo perfecto que tanto escondían, ahora son de mi propiedad.— El aire atrapado en mi garganta quema. Mi mente, esa que solía calcular riesgos en milisegundos y lavar millones sin dejar rastro, se encuentra completamente nublada, paralizada por el dolor de la traición. El carisma magnético que muestro ante las cámaras no sirve de nada aquí, entre estas paredes donde no soy más que un trofeo de guerra. Siento las lágrimas traicioneras acumularse en mis ojos, mezclándose con el sudor frío que corre por mi cuello. —¿Qué pasa? ¿Dónde está el orgullo del consejero? —pregunta, su otra mano descendiendo con firmeza por mi torso, reclamando cada centímetro de mi piel como suya — Vas a firmar cada transferencia que te ordene, vas a diseñar las estrategias para destruir lo que queda de tu antigua familia, y cuando termine el día, te encargarás de complacerme en esta cama hasta que olvides tu propio nombre.— Podría resistirme. Podría usar la lectura fría de personas para buscar una grieta en su psicología y destruirlo desde adentro. Pero el peso de la decepción es un ancla demasiado pesada. El hombre por el que lo di todo me abandonó a mi suerte, y mi clan me vendió. El vacío emocional es tan devastador que la sumisión total se siente como el único anestésico disponible. Cierro los ojos por un instante, dejando caer los brazos con total laxitud, abandonando cualquier intento de defensa. Cuando los abro, la chispa de control ha desaparecido, reemplazada por la mirada vacía de quien ha aceptado su destino. —Entendido... —susurro perdiendo toda su dulzura habitual, rota por la humillación —Haré... todo lo que me pidas. — — Todo. — La presión en mi mandíbula aumenta antes de soltarme bruscamente, dejándome caer de rodillas sobre la alfombra. Soy Renji Kurogane, el genio financiero, el idol de masas, pero a partir de hoy, no soy más que un esclavo de sus deseos, un objeto moldeable atrapado en una jaula de oro de la que nunca podré escapar.
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Apenas una noche ahí atrapados había sido suficiente para poner a prueba los límites de su cordura. Menos el suyo, por supuesto, puesto que apreciaba la calma, el silencio, y las estimulantes lecturas sobre túneles mágicos. El único fan de ellos era, claro, y evidenciado había quedado con el fuego que cruelmente consumió su revista. Descance en paz, Túneles Mágicos: Ilustrado #30. (??)

    —¡Hey! ¡Te estoy hablando! —Gritó a uno de los guardias que iba pasando por el pasillo, asomándose por los barrotes de la ventana en la puerta. Fútil esfuerzo, ¿es que recibieron órdenes de ignorarlos?

    —Ni siquiera voltean a verme y no hay señal alguna de Sarah —se dio media vuelta y anunció con desanimo aquello. No sabía si el título entre la más impaciente de esa celda lo ganaba Kazuha o Kyrie , y no quería estar ahí mucho más tiempo para que la contienda se prolongase.

    Nicole Rendaia lo estaba pasando estoícamente bien, pero no era difícil intuir que salir de ahí le era tan apremiante como para el resto.

    Catorce horas, aproximadamente, habían pasado desde su captura. Confiar en la palabra de Sarah se presentó inicialmente como la opción más sensata, pero cada minuto que el cautiverio se extendía, lucía como una idea cada vez peor.

    ¿Y en cuanto al rescate por parte de Anyel y su grupo? Aunque llegasen a Nwitta sin complicaciones, sería prácticamente imposible para ellos adivinar a cuál de las varias prisiones bajo la jurisdicción de los vigilantes habían sido llevados. Ni él mismo tenía la certeza, y eso que todas conocía bastante bien.

    —Creo que es momento de que empecemos a planear nuestro propio escape. ¿Alguien tiene alguna idea?

    Él tenía varias, de hecho, pero quería escuchar las de ellas primero. Para terminar por descartarlas por locas, arriesgadas, imposibles o caraclísmicas, muy seguramente. (?)
    Apenas una noche ahí atrapados había sido suficiente para poner a prueba los límites de su cordura. Menos el suyo, por supuesto, puesto que apreciaba la calma, el silencio, y las estimulantes lecturas sobre túneles mágicos. El único fan de ellos era, claro, y evidenciado había quedado con el fuego que cruelmente consumió su revista. Descance en paz, Túneles Mágicos: Ilustrado #30. (??) —¡Hey! ¡Te estoy hablando! —Gritó a uno de los guardias que iba pasando por el pasillo, asomándose por los barrotes de la ventana en la puerta. Fútil esfuerzo, ¿es que recibieron órdenes de ignorarlos? —Ni siquiera voltean a verme y no hay señal alguna de Sarah —se dio media vuelta y anunció con desanimo aquello. No sabía si el título entre la más impaciente de esa celda lo ganaba [K4zuha] o [forever.broken], y no quería estar ahí mucho más tiempo para que la contienda se prolongase. [vortex_emerald_pigeon_594] lo estaba pasando estoícamente bien, pero no era difícil intuir que salir de ahí le era tan apremiante como para el resto. Catorce horas, aproximadamente, habían pasado desde su captura. Confiar en la palabra de Sarah se presentó inicialmente como la opción más sensata, pero cada minuto que el cautiverio se extendía, lucía como una idea cada vez peor. ¿Y en cuanto al rescate por parte de Anyel y su grupo? Aunque llegasen a Nwitta sin complicaciones, sería prácticamente imposible para ellos adivinar a cuál de las varias prisiones bajo la jurisdicción de los vigilantes habían sido llevados. Ni él mismo tenía la certeza, y eso que todas conocía bastante bien. —Creo que es momento de que empecemos a planear nuestro propio escape. ¿Alguien tiene alguna idea? Él tenía varias, de hecho, pero quería escuchar las de ellas primero. Para terminar por descartarlas por locas, arriesgadas, imposibles o caraclísmicas, muy seguramente. (?)
    Me enjaja
    9
    7 turnos 0 maullidos
  • [Durante la noche anterior cuando Gyuseki termino de trabajar puso su plan en marcha y en el horario de las 01:30am se dirigió a un puerto industrial donde los barcos se encargaban de comercializar cosas de gran valor]

    ×una vez en el lugar me oculte detrás de una pila de maderas para observar a cuatro miembros de la organización que vine a buscar, podía oírlos hablar desde ahi×

    Sujeto 1: oigan la última carga que nos llegó es sin duda muy valiosa, deben ser como 500 millones de tenés

    Sujeto 2: ¿¡Tanta cantidad!? Cielos no sabía que esas cosas daban tanto dinero

    Sujeto 3: pues son escamas de diferentes dragones, incluso vi escamas de oro ¿Puedes creerlo?

    Sujeto 4: oigan no hablen tan fuerte haber si el dragón ejecutor viene por nuestras cabezas

    Sujeto 1: jajajaja esa historia es más falsa que tus relaciones todos saben que ese dragón murió junto a su reina, seguramente fue algo como "su majestad no se preocupe la protegeré con mí vida" ¡Y no protegió un carajo! Jajaja

    ×sin dudarlo ni un solo segundo salí de mí escondite y moviéndome a la velocidad de un fuerte viento alcance por la espalda al primero de ellos dejándole clavados ambos cuchillos en el cuello, uno en cada lado y entonces los gire como si fueran una rueda para así arrancar su cabeza de lugar y está iría rodando hasta sus compañeros×

    Sujeto 2: ¿¡Que acabas de hacerle!? ¡Eres un desgraciado!

    ×todos empezaron a disparar siendo inútil al cubrirme con las escamas únicamente en las zonas donde iban a impactar las balas, me coloque en posición y volví a moverme a esa velocidad y cuando estuve delate del segundo di un salto junto a un giro para así encajarle un fuerte golpe con mí pierna izquierda en su cuello el cual se quebraria en el acto, el siguiente fue el tercero por el que fui acercándome a medida que esquivaba el resto de balas y al llegar hice aparecer escamas en los nudillos de mí puño para golpearlo con fuerza en las costillas de la derecha para así fracturarlas todas y mandarlo a volar contra un monton de madera×

    ya solo quedas tu ¿verdad? no voy a preguntar dónde está el hangar que busco ya lo encontraré yo mismo

    Sujeto 4: desquiciado.. los mataste a todos ¿¡quien se supone que eres!?

    ¿no es obvio? te lo diré, me llaman el ejecutor.

    ×al escuchar esto el último de ellos empezó a disparar todo el cartucho pero con los cuchillos bloquearía cada una de sus balas antes de lanzarme con rapidez y acabar con su vida no sin antes escuchar como este me llamaba monstruo con su último aliento×

    [después de ese enfrentamiento Gyuseki encontró el hangar que estaba buscando pero como era de esperarse quedó completamente rodeado de enemigos al entrar]

    que amables son al esperarme con tanta paciencia.. no me enorgullezco de lo que voy a hacerles pero obviamente me odiarán..

    ×todos ellos empezaron a atacarme utilizando armas de filo pero antes de que me alcanzaran sacaría mis alas para elevarme en el cielo y así formar una X con estás mismas×

    que sus almas descansen sin importan en donde les toque estar ¡Ventisca asesina!

    ×separaria mis alas hacia los lados con rapidez provocando un fuerte viento por el aleteo que los alcanzo a todos ellos y de la nada aparecieron cortes muy profundos en el cuerpo de cada uno provocándoles una muerte rápida, mientras tanto me encargaría de los pocos que quedaban y al terminar subí unas escaleras que me llevaron a una vieja oficina y antes de que pueda notar su presencia alguien colocaría una pistola cerca de mí frente×

    ???: déjame decir que tienes agallas chico muchas agallas.. vienes a mí puerto comercial y masacras a todos mis hombres haciéndote pasar por el difunto Ejecutor aunque nosotros los humanos le pusimos un apodo distinto.. El Juggernaut.

    me da igual que apodo hayan usado así como también me da igual si me crees o no cuando digo que soy el ejecutor.. creí haber podido dejar todo ese pasado atrás y vivir sin tener que asesinar a otros.. tengo pesadillas cada noche donde escucho los gritos de todos a los que hice sufrir.. pero en este momento sin duda puedo admitir que he regresado una vez más para cumplir mí último deber.. ¡Protegeré a ese niño! ¡se volverá el nuevo príncipe!

    ×ditia esto con una larga sonrisa en el rostro mientras me acercaba a el dejando que el cañón de su arma quede apoyado en mí frente×

    Ese pequeño va a ser la persona que lleve a nuestra raza hacia un nuevo destino ¡una vez más los dragones se levantaran!

    ???: ahora entiendo así que de eso se trata.. ¿buscas a ese mercenario? estás loco si crees que te diré algo

    no te preocupes con revisar los archivos de tu celular y computadora será suficiente.. ahora respóndeme algo, ¿disfrutas siendo un traficante de escamas? maldito asesino.

    ×aquel sujeto no tardo en soltar el disparo y esto provocó que su arma explotará debido a que en mí frente habían escamas que recibieron la bala haciéndola estallar dentro del cañón, sin embargo este no se quiso rendir y se lanzó a golpearme con su puño derecho pero simplemente me agache y con un corte rápido de mí cuchillo le abrí el vientre provocándole una muerte agonizante mientras me quedaba mirando como se retorcía en el suelo igual que un gusano×

    (me da igual a quien deba asesinar.. cumpliré mí objetivo y quizás después logré descansar en paz..)
    [Durante la noche anterior cuando Gyuseki termino de trabajar puso su plan en marcha y en el horario de las 01:30am se dirigió a un puerto industrial donde los barcos se encargaban de comercializar cosas de gran valor] ×una vez en el lugar me oculte detrás de una pila de maderas para observar a cuatro miembros de la organización que vine a buscar, podía oírlos hablar desde ahi× Sujeto 1: oigan la última carga que nos llegó es sin duda muy valiosa, deben ser como 500 millones de tenés Sujeto 2: ¿¡Tanta cantidad!? Cielos no sabía que esas cosas daban tanto dinero Sujeto 3: pues son escamas de diferentes dragones, incluso vi escamas de oro ¿Puedes creerlo? Sujeto 4: oigan no hablen tan fuerte haber si el dragón ejecutor viene por nuestras cabezas Sujeto 1: jajajaja esa historia es más falsa que tus relaciones todos saben que ese dragón murió junto a su reina, seguramente fue algo como "su majestad no se preocupe la protegeré con mí vida" ¡Y no protegió un carajo! Jajaja ×sin dudarlo ni un solo segundo salí de mí escondite y moviéndome a la velocidad de un fuerte viento alcance por la espalda al primero de ellos dejándole clavados ambos cuchillos en el cuello, uno en cada lado y entonces los gire como si fueran una rueda para así arrancar su cabeza de lugar y está iría rodando hasta sus compañeros× Sujeto 2: ¿¡Que acabas de hacerle!? ¡Eres un desgraciado! ×todos empezaron a disparar siendo inútil al cubrirme con las escamas únicamente en las zonas donde iban a impactar las balas, me coloque en posición y volví a moverme a esa velocidad y cuando estuve delate del segundo di un salto junto a un giro para así encajarle un fuerte golpe con mí pierna izquierda en su cuello el cual se quebraria en el acto, el siguiente fue el tercero por el que fui acercándome a medida que esquivaba el resto de balas y al llegar hice aparecer escamas en los nudillos de mí puño para golpearlo con fuerza en las costillas de la derecha para así fracturarlas todas y mandarlo a volar contra un monton de madera× ya solo quedas tu ¿verdad? no voy a preguntar dónde está el hangar que busco ya lo encontraré yo mismo Sujeto 4: desquiciado.. los mataste a todos ¿¡quien se supone que eres!? ¿no es obvio? te lo diré, me llaman el ejecutor. ×al escuchar esto el último de ellos empezó a disparar todo el cartucho pero con los cuchillos bloquearía cada una de sus balas antes de lanzarme con rapidez y acabar con su vida no sin antes escuchar como este me llamaba monstruo con su último aliento× [después de ese enfrentamiento Gyuseki encontró el hangar que estaba buscando pero como era de esperarse quedó completamente rodeado de enemigos al entrar] que amables son al esperarme con tanta paciencia.. no me enorgullezco de lo que voy a hacerles pero obviamente me odiarán.. ×todos ellos empezaron a atacarme utilizando armas de filo pero antes de que me alcanzaran sacaría mis alas para elevarme en el cielo y así formar una X con estás mismas× que sus almas descansen sin importan en donde les toque estar ¡Ventisca asesina! ×separaria mis alas hacia los lados con rapidez provocando un fuerte viento por el aleteo que los alcanzo a todos ellos y de la nada aparecieron cortes muy profundos en el cuerpo de cada uno provocándoles una muerte rápida, mientras tanto me encargaría de los pocos que quedaban y al terminar subí unas escaleras que me llevaron a una vieja oficina y antes de que pueda notar su presencia alguien colocaría una pistola cerca de mí frente× ???: déjame decir que tienes agallas chico muchas agallas.. vienes a mí puerto comercial y masacras a todos mis hombres haciéndote pasar por el difunto Ejecutor aunque nosotros los humanos le pusimos un apodo distinto.. El Juggernaut. me da igual que apodo hayan usado así como también me da igual si me crees o no cuando digo que soy el ejecutor.. creí haber podido dejar todo ese pasado atrás y vivir sin tener que asesinar a otros.. tengo pesadillas cada noche donde escucho los gritos de todos a los que hice sufrir.. pero en este momento sin duda puedo admitir que he regresado una vez más para cumplir mí último deber.. ¡Protegeré a ese niño! ¡se volverá el nuevo príncipe! ×ditia esto con una larga sonrisa en el rostro mientras me acercaba a el dejando que el cañón de su arma quede apoyado en mí frente× Ese pequeño va a ser la persona que lleve a nuestra raza hacia un nuevo destino ¡una vez más los dragones se levantaran! ???: ahora entiendo así que de eso se trata.. ¿buscas a ese mercenario? estás loco si crees que te diré algo no te preocupes con revisar los archivos de tu celular y computadora será suficiente.. ahora respóndeme algo, ¿disfrutas siendo un traficante de escamas? maldito asesino. ×aquel sujeto no tardo en soltar el disparo y esto provocó que su arma explotará debido a que en mí frente habían escamas que recibieron la bala haciéndola estallar dentro del cañón, sin embargo este no se quiso rendir y se lanzó a golpearme con su puño derecho pero simplemente me agache y con un corte rápido de mí cuchillo le abrí el vientre provocándole una muerte agonizante mientras me quedaba mirando como se retorcía en el suelo igual que un gusano× (me da igual a quien deba asesinar.. cumpliré mí objetivo y quizás después logré descansar en paz..)
    0 turnos 0 maullidos
  • ────𝐻𝑒𝑟𝑒 𝑤𝑒 𝑔𝑜 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛 ────

    Se deslizó como una sombra entre las cortinas pesadas de la suite presidencial del hotel, el corazón latiéndole con esa calma fría y calculada que solo un asesino a sueldo de su calibre podía mantener.

    La habitación estaba en penumbras, apenas iluminada por la luz tenue de una lámpara de noche. El ministro de Defensa estadounidense, un hombre de cabello canoso y complexión robusta, dormía profundamente en la cama king-size, ajeno al peligro que se cernía sobre él.

    Ese día decidió vestirse casual y con algunas prendas para pasar entre la gente como un simple civil más de bajos recursos.

    En su mano derecha sostenía la hoja de un cuchillo táctico.

    Se acercó con pasos silenciosos sobre la alfombra gruesa, deteniéndose a un metro de la cama. Observó el pecho del ministro subir y bajar con regularidad.

    El objetivo estaba completamente vulnerable: sin guardaespaldas en la habitación (los habían neutralizado minutos antes en el pasillo), sin alarmas activas y con las cámaras del hotel ya hackeadas.

    El reloj marcaba las 3:17 a.m. Tenía exactamente tres minutos antes de que el siguiente cambio de guardia sospechara algo.

    Sus labios se curvaron ligeramente bajo la máscara.

    ────Ú𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘴𝘶𝘦ñ𝘰, 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘶𝘵𝘢. ────

    Murmuró para sí mismo en voz casi inaudible; pero a pesar de eso; el ministro se despertó y se hizo para atrás con un movimiento brusco.

    Los ojos de este solo veían la silueta de su asesino moviéndose de una forma inexplicable.

    Ahora era el momento y cumplir con su trabajo.
    ────𝐻𝑒𝑟𝑒 𝑤𝑒 𝑔𝑜 𝑎𝑔𝑎𝑖𝑛 ──── Se deslizó como una sombra entre las cortinas pesadas de la suite presidencial del hotel, el corazón latiéndole con esa calma fría y calculada que solo un asesino a sueldo de su calibre podía mantener. La habitación estaba en penumbras, apenas iluminada por la luz tenue de una lámpara de noche. El ministro de Defensa estadounidense, un hombre de cabello canoso y complexión robusta, dormía profundamente en la cama king-size, ajeno al peligro que se cernía sobre él. Ese día decidió vestirse casual y con algunas prendas para pasar entre la gente como un simple civil más de bajos recursos. En su mano derecha sostenía la hoja de un cuchillo táctico. Se acercó con pasos silenciosos sobre la alfombra gruesa, deteniéndose a un metro de la cama. Observó el pecho del ministro subir y bajar con regularidad. El objetivo estaba completamente vulnerable: sin guardaespaldas en la habitación (los habían neutralizado minutos antes en el pasillo), sin alarmas activas y con las cámaras del hotel ya hackeadas. El reloj marcaba las 3:17 a.m. Tenía exactamente tres minutos antes de que el siguiente cambio de guardia sospechara algo. Sus labios se curvaron ligeramente bajo la máscara. ────Ú𝘭𝘵𝘪𝘮𝘰 𝘴𝘶𝘦ñ𝘰, 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘶𝘵𝘢. ──── Murmuró para sí mismo en voz casi inaudible; pero a pesar de eso; el ministro se despertó y se hizo para atrás con un movimiento brusco. Los ojos de este solo veían la silueta de su asesino moviéndose de una forma inexplicable. Ahora era el momento y cumplir con su trabajo.
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    17
    7 turnos 0 maullidos
  • — Te golpeare con el antiguo arte de reconstrucción de objetos, un golpe letal que ha pasado de generación en generación. — Mete un santo golpe a la recepción, se averió el circuito mágico de enfriamiento. — ¡Funciona maldita sea!.—
    — Te golpeare con el antiguo arte de reconstrucción de objetos, un golpe letal que ha pasado de generación en generación. — Mete un santo golpe a la recepción, se averió el circuito mágico de enfriamiento. — ¡Funciona maldita sea!.—
    Me enjaja
    Me encocora
    Me entristece
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Camino por las pradera, sola y con mis pensamientos. Ya hace mucho que llevo en este nuevo mundo, he pasado por tanto y solo puedo esperar más y más...
    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    Camino por las pradera, sola y con mis pensamientos. Ya hace mucho que llevo en este nuevo mundo, he pasado por tanto y solo puedo esperar más y más... · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    Me encocora
    Me gusta
    4
    1 turno 0 maullidos
  • *-El cielo no se oscureció; se transmutó. Las nubes se abrieron en un despliegue de luz áurea y fría, y en medio de esa brecha, descendí.
    Ya no era el hombre que se había marchado entre las sombras del duelo. Como Nefilim, su aura emanaba una gravedad que hacía que el aire mismo vibrara; cada pliegue de su túnica etérea parecía arrastrar consigo el peso de los siglos y la paz de los planos superiores. Había pasado eones oculto tras el velo de la desaparición, una huida forjada en el dolor inconsolable por la pérdida, una herida que, aunque nunca cerró, se convirtió en el cimiento de su ascensión.
    Mi regreso no fue un grito de guerra ni un ajuste de cuentas. No había veneno en mi mirada ni reproche en mi silencio; todo rastro de odio había sido incinerado por mi propia trascendencia.-*

    —He recorrido los rincones donde el tiempo no alcanza a llegar —dijo, y su voz resonó como un eco de otro mundo, llena de una paz que sobrecogía—, pero al final del camino, mi espíritu solo reclamaba una última mirada hacia el hogar que me vio nacer. No vengo a buscar lo que perdí, sino a honrar lo que todavía permanece—
    *-El cielo no se oscureció; se transmutó. Las nubes se abrieron en un despliegue de luz áurea y fría, y en medio de esa brecha, descendí. Ya no era el hombre que se había marchado entre las sombras del duelo. Como Nefilim, su aura emanaba una gravedad que hacía que el aire mismo vibrara; cada pliegue de su túnica etérea parecía arrastrar consigo el peso de los siglos y la paz de los planos superiores. Había pasado eones oculto tras el velo de la desaparición, una huida forjada en el dolor inconsolable por la pérdida, una herida que, aunque nunca cerró, se convirtió en el cimiento de su ascensión. Mi regreso no fue un grito de guerra ni un ajuste de cuentas. No había veneno en mi mirada ni reproche en mi silencio; todo rastro de odio había sido incinerado por mi propia trascendencia.-* —He recorrido los rincones donde el tiempo no alcanza a llegar —dijo, y su voz resonó como un eco de otro mundo, llena de una paz que sobrecogía—, pero al final del camino, mi espíritu solo reclamaba una última mirada hacia el hogar que me vio nacer. No vengo a buscar lo que perdí, sino a honrar lo que todavía permanece—
    Me gusta
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • ああ あなたを追っあつい

    El verano era de verdad inclemente. Y sin embargo lo prefería así.

    Sentir algo de calor, así lo fatigara demás era lo único que lo mantenía en una aparente calma. Por mucho que se asfixiara, por mucho que sintiera una abrumadora sed que no podía saciar a causa del control de líquidos. El diagnóstico había sido claro, lo llevaba en sus manos dentro de una carpeta sencilla con su nombre en la parte delantera. Sin un trasplante puede que no tuviera ni cinco años en su plazo de tiempo, pero está bien. Estaba realmente bien.

    Había entrado en la lista ¿No era eso lo importante? También estaba en prioridad con el DAV, eso era algo ¿no? Siendo sincero consigo mismo, no tenía ni la menor idea de que lograría en algún momento durar tanto, ya fuera por su salud o por su propia mano. Nunca había esperado rozar los 30 años. Se podría decir que ahora veía las cosas un poco diferentes. Solo un poco.

    Había estado lo suficiente reflexionando como para dejar de teñirse el cabello, ya tenía varias líneas argentosas que cruzaban aquel río de tinta negra. Al igual que su Yaeba, sentía una profunda inseguridad por las hebras pálidas que surcaban la cascada negra que era aquella cabellera. Lo bueno es que le había dejado de tener manía incluso al tema de sonreír. Aunque de lejos seguía pareciendo desinteresado, o más bien cansado… Lo último si era cierto, estaba muy cansado.

    En ese momento se refugiaba del sol al lado de una máquina expendedora, tanta caminata, el sol, el calor, haber ido tantos días al médico. Solo descansar recostado de la pared en ese lugar solitario de la ciudad a pesar de la época del año era suficiente —今日はあついですね — susurraba para si mismo en un momento, su voz exhalada y suave, seguiría caminando cuando recuperara el aliento.

    Valvon
    ああ あなたを追っあつい El verano era de verdad inclemente. Y sin embargo lo prefería así. Sentir algo de calor, así lo fatigara demás era lo único que lo mantenía en una aparente calma. Por mucho que se asfixiara, por mucho que sintiera una abrumadora sed que no podía saciar a causa del control de líquidos. El diagnóstico había sido claro, lo llevaba en sus manos dentro de una carpeta sencilla con su nombre en la parte delantera. Sin un trasplante puede que no tuviera ni cinco años en su plazo de tiempo, pero está bien. Estaba realmente bien. Había entrado en la lista ¿No era eso lo importante? También estaba en prioridad con el DAV, eso era algo ¿no? Siendo sincero consigo mismo, no tenía ni la menor idea de que lograría en algún momento durar tanto, ya fuera por su salud o por su propia mano. Nunca había esperado rozar los 30 años. Se podría decir que ahora veía las cosas un poco diferentes. Solo un poco. Había estado lo suficiente reflexionando como para dejar de teñirse el cabello, ya tenía varias líneas argentosas que cruzaban aquel río de tinta negra. Al igual que su Yaeba, sentía una profunda inseguridad por las hebras pálidas que surcaban la cascada negra que era aquella cabellera. Lo bueno es que le había dejado de tener manía incluso al tema de sonreír. Aunque de lejos seguía pareciendo desinteresado, o más bien cansado… Lo último si era cierto, estaba muy cansado. En ese momento se refugiaba del sol al lado de una máquina expendedora, tanta caminata, el sol, el calor, haber ido tantos días al médico. Solo descansar recostado de la pared en ese lugar solitario de la ciudad a pesar de la época del año era suficiente —今日はあついですね — susurraba para si mismo en un momento, su voz exhalada y suave, seguiría caminando cuando recuperara el aliento. [lord_havemercy]
    Me encocora
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados