• El insomnio es una basura. He revisado informes hasta cansarme y sigo más despierto que nunca. Tú... quédate un rato. No es una orden, pero me vendría bien una conversación que no trate sobre negocios.
    El insomnio es una basura. He revisado informes hasta cansarme y sigo más despierto que nunca. Tú... quédate un rato. No es una orden, pero me vendría bien una conversación que no trate sobre negocios.
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  • ────Una semana pesada ¿eh? Todos merecemos una tregua del estrés, del trabajo y del sudor en nuestras frentes. Sé exactamente cómo se siente; aunque no lo crean, fui minera en mi vida pasada –suelta un suspiro, recordando aquellos tiempos–. ¡Ah, en fin! Así que, damas y caballeros, cierren los ojos y eleven sus aplausos al ritmo de esta canción. ¡Bienvenidos a Concordia! ¡Que la fiesta comience!

    https://youtu.be/MBsE_Sk0z-E?si=MwKXBhYKC9VQCW-x
    ────Una semana pesada ¿eh? Todos merecemos una tregua del estrés, del trabajo y del sudor en nuestras frentes. Sé exactamente cómo se siente; aunque no lo crean, fui minera en mi vida pasada –suelta un suspiro, recordando aquellos tiempos–. ¡Ah, en fin! Así que, damas y caballeros, cierren los ojos y eleven sus aplausos al ritmo de esta canción. ¡Bienvenidos a Concordia! ¡Que la fiesta comience! https://youtu.be/MBsE_Sk0z-E?si=MwKXBhYKC9VQCW-x
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  • Solo puedo decir que está comida envasada sabe super bien! La gente tiene gustos interesantes

    Psdt: Vivía tanto en el mar que parecía ser alguien de la era de piedra
    Solo puedo decir que está comida envasada sabe super bien! La gente tiene gustos interesantes Psdt: Vivía tanto en el mar que parecía ser alguien de la era de piedra
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  • “De vuelta al mundo…”
    Fandom Harry Potter
    Categoría Acción
    𝓙𝑒𝑠𝑠 𝓦𝑖𝑙𝑙𝑜𝑤𝑠

    Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento.

    Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente.

    “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda.

    – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real.

    Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico.

    – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–.

    El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos.

    Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial.

    - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía.

    – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –.

    Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa.

    El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante.

    Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados.

    Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien.

    – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella.

    – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida.

    – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría.

    – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –.

    Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”.

    – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –.

    Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad.

    – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
    [FIGHTERAUR0R] Todavía sentía el vértigo en su estómago y las náuseas. Quería vomitar. Riley levantó la mirada del lavabo hacía su reflejo en el espejo de su cuarto de baño y una pálida muchacha de cabello oscuro y ojos marrones le devolvía la mirada. Hacía menos de 20 minutos que había echado a Balt de su apartamento. Cerró los ojos ante otra nueva náusea, y se concentró en respirar profundamente. “ — Uno,... dos,... tres,... –” Respiración profunda. – Estoy bien… Estoy bien… – se dijo, y apretó los bordes del mueble de lavabo como si fuera su ancla a ese estado de bienestar que estaba muy lejos de ser real. Volvió a respirar profundamente, y a contar hasta diez. Otra vez, y una vez más. Abrió los ojos, y la Riley que esta vez le devolvía la mirada no parecía estar a punto de perder el conocimiento o de echar hasta su primera papilla. La mujer que ahora le devolvía la mirada respiraba casi con normalidad y tenía un color menos… fantasmagórico. – Vale… Que no cunda el pánico… Vamos a analizar la situación y decidiré si mato a Balt… ¡Al idiota de Balthazar! Si se llama así, y no me ha mentido también en eso… – el pánico parecía que iba a volver a ganar la guerra — La idiota soy yo… Una idiota de los pies a la cabeza… Red Flags. Las malditas Red Flags, una tras otra, pero nooooo…. ¡NO! Yo como estúpida que soy, voy y decido ignorarlas toooodas… Un tío interesante, alto y guapo, con acento británico en Nueva York aparece por casualidad en mi biblioteca accediendo a una cita, que no era una cita, aun teniendo pareja… Y yo soy tan idiota de acceder a una amistad cuando siempre tomo distancia… Pero nooo, en esa ocasión decido… ¡Qué leches! Soy tan idiota que, aunque él me encanta y tengo cero oportunidades, dejarle entrar en mi vida… Y ¡Sorpresa! Todo lo hace porque soy la maldita hija de Alexander Barrow, no porque realmente hayamos conectado… No… solo era un jodido trabajo.. Y lo peor es que mi padre viene a por mí… Mi padre quien debería estar en Azkaban y tiene a todo el mundo engañado… Y yo en vez de estar aquí contándole mis dramas familiares y amoroso a un maldito espejo, debería estar denunciándolo en el Macusa…–. El discurso dicho en voz alta le robó las fuerzas en las piernas, sintiendo como le temblaban, y pudiendo caer al suelo sino fuera porque se mantenía bien sujeta al lavamanos. Decir en voz alta lo sucedido ayudaba. Era una táctica, no solo para poder sacar todos sus pensamientos de la cabeza y que no se convirtieran en un bucle de pensamientos recurrentes, también para tomar conciencia sobre sus siguientes pasos. Por el momento, y lo que Riley había sacado en claro de todo lo que Bob, apodo cariñoso por el que también se dirigía a él siendo la única que lo hacía, le había confesado era que, además de haberse acercado a ella por tema laboral, sin ahondar en cuestiones sentimentales (como era que Riley estaba enamorada de él), que la persona que estaba detrás de todo era Alexander Barrow, su padre. La estaba buscando, y eso implicaba que debía de hacer algo antes de que él la encontrase. En esos momentos no podía fiarse de nadie, y eso dejaba claro que si las cosas no habían funcionado, a su manera, tendría que utilizar otras formas; hacer una denuncia oficial. - Vale, vale, vale… Sé lo que tengo que hacer y… respira… uff, uno, dos, tres… mantengamos la calma… – Tomó aire, y agitó las manos intentando descargar tanta tensión. Se cuadró frente al espejo y se miró directamente. – Soy Anna… – dijo con inseguridad – Soy Anna Elise… Soy Anna Elise Barrow y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow… – Asintió con menos determinación de lo que su reflejo le devolvía. – Soy Anna Elise Barrow, y vengo a denunciar la desaparición de Alexander Barrow. Lo siento, papá, pero has ido demasiado lejos y es hora de volver al mundo –. Media hora después Riley, Anna, salía de su apartamento en Nueva York con la apariencia de cualquier muggle más. Llevaba su habitual vestimenta, y su chaquetón largo y un paraguas de mano. Además, de su bolso repleto de cosas muggles. Solo una cosa nueva; su varita. Un nuevo destino, el Macusa. El Macusa, un edificio subterráneo en el centro de Nueva York, mucho más monumental y señorial que el británico, al menos a ojos de Riley. Imponía estar allí. No solo por sus líneas rectas y el aspecto que daba la sensación de poder y control, también porque se sentía fuera de lugar. Se sentía extraña, como si ahora realmente fuera una farsante. Caminó por la amplia y majestuosa sala principal intentando disimular lo perdida que se sentía. Miró los diferentes carteles que derivan a salas que se distribuían por pasillos. “Archivos, juicios, cámaras de interrogatorios, Confiscación de artefactos…”. Continuó caminando por la sala en silencio leyendo los carteles que se encontraba y evitando los brujos y magos que se cruzaba con pasos apresurados. Parecía que no encontraría a dónde debía ir, y que aquel lugar donde no había siquiera ventanas y parecía que todo estaba hecho para sentirte pequeño, la devoraría sin tregua. Sus pasos se volvieron erráticos mirando a una u otra columnas hasta que se chocó de pronto contra alguien. – Lo siento… – se disculpó, encontrando a un hombre algo mayor que ella. – Tranquila… ¿Necesitas ayuda? –. preguntó mirando a la joven, claramente Riley daba la impresión de estar perdida. – Quería… quería ir al departamento de seguridad, pero estoy un poco pérdida… – se atrevió a confesar que no sabía a donde tenía que ir, tampoco es que estuviera haciendo nada malo, y en el Macusa no tenía nada que temer. Si Alexander la buscaba, allí no entraría. – No se preocupe, la acompaño… – dijo, señalando un pasillo que se perdía al fondo de la sala – Yo voy una planta más abajo, pero le indicaré cómo llegar –. Caminó junto al mago hacía el pasillo, y allí, en lo alto de la primera columna de granito oscuro que iba desde el suelo al techo, había un cartel que indicaba “Seguridad” encima de “Licencias”. – No te preocupes… La primera vez que entré en este edificio, bueno, digamos que terminé en una sala de juicios y me confundieron con el acusado… Fue un gran primer día –. Menos de cinco minutos después, Riley se encontraba en la recepción del departamento de seguridad. – Buenas tardes, soy Anna Elise Barrow y necesito hablar con un auror sobre Alexander Barrow… –
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    Individual
    Líneas
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  • Había regresado del viaje con mi pareja Ashiël Volkøv a nuestro casa, el ambiente estaba algo tenso por una pequeña pelea que habíamos tenido pero sin embargo, seguíamos acurrucados juntos en el sofá.


    Entre suaves besos y suaves caricias empezamos a ceder un poco y decidimos salir, la noche estaba muy linda, muchas estrellas, clima frío y poco transito al parecer pero no sabíamos lo que nos esperaba.


    Ambos nos arreglamos para la ocasión, yo con un vestido azul medianoche y mi novio con un look casual pero elegante en los mismos tonos, dejamos a los tigres para salir camino al auto subiendo en este, yo había insistido en conducir pero no me dejaste entre suaves bromas y condujiste tu.


    Camino a nuestro lugar de cita nos encontramos pasando por un túnel, todo paso muy rápido, un auto se salio de su carril y en un intento por esquivarlo el asiento del copiloto quedó expuesto y recibí un gran impacto sintiendo un crujido seco en mi cabeza y luego... Nada, solo puedo ver oscuridad y escuchar la voz de alguien llamandome a lo lejos.
    Había regresado del viaje con mi pareja [Ashie1] a nuestro casa, el ambiente estaba algo tenso por una pequeña pelea que habíamos tenido pero sin embargo, seguíamos acurrucados juntos en el sofá. Entre suaves besos y suaves caricias empezamos a ceder un poco y decidimos salir, la noche estaba muy linda, muchas estrellas, clima frío y poco transito al parecer pero no sabíamos lo que nos esperaba. Ambos nos arreglamos para la ocasión, yo con un vestido azul medianoche y mi novio con un look casual pero elegante en los mismos tonos, dejamos a los tigres para salir camino al auto subiendo en este, yo había insistido en conducir pero no me dejaste entre suaves bromas y condujiste tu. Camino a nuestro lugar de cita nos encontramos pasando por un túnel, todo paso muy rápido, un auto se salio de su carril y en un intento por esquivarlo el asiento del copiloto quedó expuesto y recibí un gran impacto sintiendo un crujido seco en mi cabeza y luego... Nada, solo puedo ver oscuridad y escuchar la voz de alguien llamandome a lo lejos.
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  • *En mi habitacion aprovechando la oportunidad de que todo el mundo estaba ocupado me mire el pecho, con la misma mano me atravesé el pecho para sacar mi alma que se representaba con un corazón y lo encerré en una jaula de pájaros que encontré hace tiempo, libre de las acciones de ese maldito ser camine para salir de mi habitación del hotel, caminaba casi como un zombie buscando un sitio bastante apartado siendo el último piso viendo una puerta decorada con patos amarillos, sonreí levemente asomándome para asegurarme de que no hubiera nadie y al entrar me posicione en el centro de la habitación.

    Hábilmente saque mi cuchillo de su funda que la tenía por la parte de atrás de mi cintura escondida, alce el cuchillo con la parte afilada apuntando hacia el suelo y lo clave con fuerza en el suelo, provocando que saliese un brillo hacia arriba para después salir una humareda negra… había creado una fuente oscura, antes de que toda la habitación se llenase de aquel humo negro salí de la habitación volviendo a la mía, evitando los pasillos los cuales había gente y una vez llegue a mi habitación me acerque a la jaula, la abrí y agarre el corazón con fuerza para nuevamente meterlo dentro de mi pecho, actuando como si nada hubiera pasado…*
    *En mi habitacion aprovechando la oportunidad de que todo el mundo estaba ocupado me mire el pecho, con la misma mano me atravesé el pecho para sacar mi alma que se representaba con un corazón y lo encerré en una jaula de pájaros que encontré hace tiempo, libre de las acciones de ese maldito ser camine para salir de mi habitación del hotel, caminaba casi como un zombie buscando un sitio bastante apartado siendo el último piso viendo una puerta decorada con patos amarillos, sonreí levemente asomándome para asegurarme de que no hubiera nadie y al entrar me posicione en el centro de la habitación. Hábilmente saque mi cuchillo de su funda que la tenía por la parte de atrás de mi cintura escondida, alce el cuchillo con la parte afilada apuntando hacia el suelo y lo clave con fuerza en el suelo, provocando que saliese un brillo hacia arriba para después salir una humareda negra… había creado una fuente oscura, antes de que toda la habitación se llenase de aquel humo negro salí de la habitación volviendo a la mía, evitando los pasillos los cuales había gente y una vez llegue a mi habitación me acerque a la jaula, la abrí y agarre el corazón con fuerza para nuevamente meterlo dentro de mi pecho, actuando como si nada hubiera pasado…*
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  • *Analizando la zona para luego mirar hacia cámara saludando a los espectadores*

    ¡Hey chicos! ¿Qué tal? Siento haber estado tan ausente estos días, se me ha perdido mi mejor amigo del infierno Arackniss y no lo encuentro por ninguna parte, no contesta ni a mis llamadas ni a mis mensajes y estoy muy preocupado de que le haya pasado algo.

    *Al estar de cuclillas me puse en pie con los brazos en jarra*

    Ya le empiezo a echar de menos y también estoy preocupado por él, ¿y si lo han secuestrado? Como sea que lo han hecho voy a meterle agujeros de bala por el culo a ese maldito secuestrador.

    *Sacando mis pistolas para mostrarlas frunciendo el ceño viéndose a través de la máscara*

    Así que lo siento mucho pero he de retomar mi búsqueda ¡ese pequeñín me necesita!

    *Como si tuviera una capa me fui al estilo Batman aunque la cámara me seguiría de todas formas*
    *Analizando la zona para luego mirar hacia cámara saludando a los espectadores* ¡Hey chicos! ¿Qué tal? Siento haber estado tan ausente estos días, se me ha perdido mi mejor amigo del infierno [Grumpyspid3r] y no lo encuentro por ninguna parte, no contesta ni a mis llamadas ni a mis mensajes y estoy muy preocupado de que le haya pasado algo. *Al estar de cuclillas me puse en pie con los brazos en jarra* Ya le empiezo a echar de menos y también estoy preocupado por él, ¿y si lo han secuestrado? Como sea que lo han hecho voy a meterle agujeros de bala por el culo a ese maldito secuestrador. *Sacando mis pistolas para mostrarlas frunciendo el ceño viéndose a través de la máscara* Así que lo siento mucho pero he de retomar mi búsqueda ¡ese pequeñín me necesita! *Como si tuviera una capa me fui al estilo Batman aunque la cámara me seguiría de todas formas*
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  • ̴͚̫̲̳͚͈̭̊̄̆̐̌͜ͅͅ
    Fͮ͗͑̈́ͦ̑͏͖̺̱̻̖̦͕̬͔̹͌̓͡E̤͙̰̖̘̣͕̰̖̦͕̬͔̹ͫͪ͌̓͢E̤͙̰̖̘̣͕̰̥̘ͫͪͭ͢͠L̏ͦ̀ͯͨ͋͟͏̣̪͘ ̷͈͖̊͋̉̀T̉ͣ̾́̋ͩ͏̧̫̦̥͙̼̟͈̹̙͔̟̏̉̽̅͛H̬͈̩͔̜͔̝͎̩̖̦͕̬͔̹̋̂̂͂͌͌̓͝E̤͙̰̖̘̣͕̰ͫͪ͢ ̴͚̫̲̳͚͈̭̊̄̆̐̌͜ͅͅFͮ͗͑̈́ͦ̑͏͖̺̱̻̖̦͕̬͔̹͌̓͡E̤͙̰̖̘̣͕̰ͫͪ͢A̟̤̖̗͈̦͔̮͖̭̳̥̝͇͚͐̒̇ͩ͋̃̾̇ͬ̈̕͝R̈́̐̽͡͏̠̫


    ¿𝑨 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒆 𝒕𝒆𝒎𝒆𝒔?, ¿𝒒𝒖é 𝒗𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒕𝒖𝒔 𝒑𝒆𝒔𝒂𝒅𝒊𝒍𝒍𝒂𝒔?, ¿𝒒𝒖é 𝒆𝒔 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂𝒍𝒊𝒛𝒂 𝒕𝒖 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒑𝒐?

    —El ambiente era pesado e intimidante, dificil era respirar y pensar con claridad frente aquel que representa tus temores.—

    𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔 𝒓𝒂𝒓𝒂 𝒗𝒆𝒛 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆𝒏 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅𝒆𝒓𝒐 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐. 𝑪𝒓𝒆𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒇á𝒄𝒊𝒍 𝒔𝒖𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓𝒍𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒐, ¿𝒑𝒐𝒅𝒓í𝒂𝒏 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒓 𝒍𝒐 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒔𝒊 𝒗𝒆𝒏 𝒂 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒍 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐? 𝑷𝒂𝒕é𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒆𝒔 𝒍𝒂 𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒂, 𝒚 𝒔𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆 𝒎á𝒔 𝒊𝒏ú𝒕𝒊𝒍 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒂𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒂ñ𝒐𝒔.

    𝑹𝒆𝒄𝒆𝒏 𝒂 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒂𝒏, 𝒏𝒐 𝒐𝒔 𝒔𝒂𝒍𝒗𝒂𝒓á 𝒅𝒆 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐𝒔, 𝒅𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒎𝒐𝒓𝒆𝒔, 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐... ¿𝑸𝒖𝒊𝒆𝒓𝒆𝒏 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒓𝒍𝒆 𝒂 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒎𝒆𝒋𝒐𝒓 𝒗𝒊𝒅𝒂?, 𝒆𝒏𝒕𝒐𝒏𝒄𝒆𝒔, 𝒑𝒂𝒕é𝒕𝒊𝒄𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔, 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒅 𝒂 𝒎𝒊 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆, 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒅 𝒂𝒍 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐

    𝘼𝙇𝙄𝙈𝙀𝙉𝙏𝘼𝘿 𝘼𝙇 𝙈𝙄𝙀𝘿𝙊.
    ̴͚̫̲̳͚͈̭̊̄̆̐̌͜ͅͅ Fͮ͗͑̈́ͦ̑͏͖̺̱̻̖̦͕̬͔̹͌̓͡E̤͙̰̖̘̣͕̰̖̦͕̬͔̹ͫͪ͌̓͢E̤͙̰̖̘̣͕̰̥̘ͫͪͭ͢͠L̏ͦ̀ͯͨ͋͟͏̣̪͘ ̷͈͖̊͋̉̀T̉ͣ̾́̋ͩ͏̧̫̦̥͙̼̟͈̹̙͔̟̏̉̽̅͛H̬͈̩͔̜͔̝͎̩̖̦͕̬͔̹̋̂̂͂͌͌̓͝E̤͙̰̖̘̣͕̰ͫͪ͢ ̴͚̫̲̳͚͈̭̊̄̆̐̌͜ͅͅFͮ͗͑̈́ͦ̑͏͖̺̱̻̖̦͕̬͔̹͌̓͡E̤͙̰̖̘̣͕̰ͫͪ͢A̟̤̖̗͈̦͔̮͖̭̳̥̝͇͚͐̒̇ͩ͋̃̾̇ͬ̈̕͝R̈́̐̽͡͏̠̫ ¿𝑨 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒆 𝒕𝒆𝒎𝒆𝒔?, ¿𝒒𝒖é 𝒗𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒕𝒖𝒔 𝒑𝒆𝒔𝒂𝒅𝒊𝒍𝒍𝒂𝒔?, ¿𝒒𝒖é 𝒆𝒔 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂𝒍𝒊𝒛𝒂 𝒕𝒖 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒑𝒐? —El ambiente era pesado e intimidante, dificil era respirar y pensar con claridad frente aquel que representa tus temores.— 𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔 𝒓𝒂𝒓𝒂 𝒗𝒆𝒛 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒆𝒏 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒆𝒍 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅𝒆𝒓𝒐 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐. 𝑪𝒓𝒆𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒔 𝒇á𝒄𝒊𝒍 𝒔𝒖𝒑𝒆𝒓𝒂𝒓𝒍𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒐, ¿𝒑𝒐𝒅𝒓í𝒂𝒏 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒓 𝒍𝒐 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒔𝒊 𝒗𝒆𝒏 𝒂 𝒍𝒂 𝒄𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒍 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐? 𝑷𝒂𝒕é𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒆𝒔 𝒍𝒂 𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒂, 𝒚 𝒔𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆 𝒎á𝒔 𝒊𝒏ú𝒕𝒊𝒍 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒑𝒂𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒂ñ𝒐𝒔. 𝑹𝒆𝒄𝒆𝒏 𝒂 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒂𝒏, 𝒏𝒐 𝒐𝒔 𝒔𝒂𝒍𝒗𝒂𝒓á 𝒅𝒆 𝒖𝒔𝒕𝒆𝒅𝒆𝒔 𝒎𝒊𝒔𝒎𝒐𝒔, 𝒅𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒎𝒐𝒓𝒆𝒔, 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐... ¿𝑸𝒖𝒊𝒆𝒓𝒆𝒏 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒓𝒍𝒆 𝒂 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒎𝒆𝒋𝒐𝒓 𝒗𝒊𝒅𝒂?, 𝒆𝒏𝒕𝒐𝒏𝒄𝒆𝒔, 𝒑𝒂𝒕é𝒕𝒊𝒄𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒓𝒕𝒂𝒍𝒆𝒔, 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒅 𝒂 𝒎𝒊 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆, 𝒓𝒆𝒛𝒂𝒅 𝒂𝒍 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆 𝒅𝒆𝒍 𝒎𝒊𝒆𝒅𝒐 𝘼𝙇𝙄𝙈𝙀𝙉𝙏𝘼𝘿 𝘼𝙇 𝙈𝙄𝙀𝘿𝙊.
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  • Se levantó y bostezó con pereza mientras estiraba sus brazos para desperezarse.
    Su peinado aún recogido de la noche anterior que había pasado en una sesión de belleza junto a su padre pero ya ahora algo despeinado.

    Con rostro somnoliento, le costó levantarse de la cama para ir al baño a darse una ducha y acabar por despertar. Cuando salió, ya mucho más espabilada, se cambió con ánimos de un nuevo día e, incluso, depositó un pequeño beso en la cabeza de Vaggie antes de salir de la habitación; hoy sería un gran día en el infierno
    Se levantó y bostezó con pereza mientras estiraba sus brazos para desperezarse. Su peinado aún recogido de la noche anterior que había pasado en una sesión de belleza junto a su padre pero ya ahora algo despeinado. Con rostro somnoliento, le costó levantarse de la cama para ir al baño a darse una ducha y acabar por despertar. Cuando salió, ya mucho más espabilada, se cambió con ánimos de un nuevo día e, incluso, depositó un pequeño beso en la cabeza de Vaggie antes de salir de la habitación; hoy sería un gran día en el infierno
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  • De niña siempre me habían apasionado los cuentos de hadas, pero tristemente eso no fue así con cierta persona que quedó en el olvido. Sufrí lo que nunca les habían pasado a las princesas de esos cuentos, vivía con un villano el cual no tenía control y pagaba su frustración con la princesa.

    Tomé una decisión que no creí que iba a cambiar mi vida, al día de hoy no me arrepiento de nada ya que gracias al escapar de esas garras conocí a mí príncipe azul. Te amo mi héroe Jason Anderson
    De niña siempre me habían apasionado los cuentos de hadas, pero tristemente eso no fue así con cierta persona que quedó en el olvido. Sufrí lo que nunca les habían pasado a las princesas de esos cuentos, vivía con un villano el cual no tenía control y pagaba su frustración con la princesa. Tomé una decisión que no creí que iba a cambiar mi vida, al día de hoy no me arrepiento de nada ya que gracias al escapar de esas garras conocí a mí príncipe azul. Te amo mi héroe [fireman91]
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