• No pregunten dónde estaba.
    Solo sepan que no dolió tanto el corazón roto.
    En fin...a poner una sonrisa y volver al templo a entrenar.
    No pregunten dónde estaba. Solo sepan que no dolió tanto el corazón roto. En fin...a poner una sonrisa y volver al templo a entrenar.
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  • -loki siempre era el mismo un poco loco pero aveces , luchaba con esas emociones negativas.-

    "Loki , por que pones es cara ¿si soy tu? Acaso deberias estar serio .... ambros sabemos ese error que cometimos en pasado pero la pregunta aqui es ¿cuando lo dejaremos ir?

    -Loki se ignoro a si mismo ya que por un lado , el tenia razon.-

    "Sabes que hilde nos quiere ver muerto , por lo que paso por eso armo esto del ragnarok ademas ya rechazo nuestra ayuda ¿por que seguimos con esto? Ella no a roto mil pedazos aun asi aun queremos ayudarla ...... "

    - ya no queria escuchame asi que hice desaparecer ese doble de mi.-
    -loki siempre era el mismo un poco loco pero aveces , luchaba con esas emociones negativas.- "Loki , por que pones es cara ¿si soy tu? Acaso deberias estar serio .... ambros sabemos ese error que cometimos en pasado pero la pregunta aqui es ¿cuando lo dejaremos ir? -Loki se ignoro a si mismo ya que por un lado , el tenia razon.- "Sabes que hilde nos quiere ver muerto , por lo que paso por eso armo esto del ragnarok ademas ya rechazo nuestra ayuda ¿por que seguimos con esto? Ella no a roto mil pedazos aun asi aun queremos ayudarla ...... " - ya no queria escuchame asi que hice desaparecer ese doble de mi.-
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  • —Algo se ha roto. No sabes qué es, pero lo sientes, lo escuchas. Reclama en silencio, sus grietas creciendo, su imperfección desafiando la impermanencia.

    Faltan 200.
    —Algo se ha roto. No sabes qué es, pero lo sientes, lo escuchas. Reclama en silencio, sus grietas creciendo, su imperfección desafiando la impermanencia. Faltan 200.
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  • El Nido 6 estaba vacío, todos sus miembros estaban fuera en servicio. Cuando Kalhi regresó al atardecer, las luces se mantuvieron bajas al reconocer al naga (una raza que puede ver en la oscuridad y que, además, se siente más cómoda en esta). La voz del asistente digital le recibió con un saludo protocolar.

    — Capitán Nigara en el Nido.

    Kalhi no necesitó confirmar ni responder al saludo. Su objetivo estaba claro, se dirigió a la impresora 3D para ingresar en el sistema el diseño que traía entre manos...

    El Nido 6 estaba vacío, todos sus miembros estaban fuera en servicio. Cuando Kalhi regresó al atardecer, las luces se mantuvieron bajas al reconocer al naga (una raza que puede ver en la oscuridad y que, además, se siente más cómoda en esta). La voz del asistente digital le recibió con un saludo protocolar. — Capitán Nigara en el Nido. Kalhi no necesitó confirmar ni responder al saludo. Su objetivo estaba claro, se dirigió a la impresora 3D para ingresar en el sistema el diseño que traía entre manos...
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  • ¿Una noche causal?
    ¡Jamas!
    Se fueron de fiesta a festejar que estaban juntos una vez mas y era obvio!
    ¡Le iba a cantar, asi que al karaoke bar mas de élite se fueron!
    Ahi, la música empezó a sonar y él empezó a cantae a su novia primorosa
    𝑆ℎ𝑎𝑛𝑛𝑜𝑛 𝑂´𝐵𝑟𝑖𝑒𝑛


    Mi pedazo de sol,
    la niña de mis ojos
    Tiene una colección de corazones rotos
    Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos
    La que baila reggaetón con tacones rojos
    Y me pone a volar, la que me hace llorar
    La que me hace sufrir pero no paro de amar
    Porque me hizo sentir que gané la lotería
    Antes de ella no sabía que alguien podía amarme así
    🩷

    https://youtu.be/Qz9gmiLBVFA?si=o0qJFwpzOkO6VoNA
    ¿Una noche causal? ¡Jamas! Se fueron de fiesta a festejar que estaban juntos una vez mas y era obvio! ¡Le iba a cantar, asi que al karaoke bar mas de élite se fueron! Ahi, la música empezó a sonar y él empezó a cantae a su novia primorosa ♡ [furore.impedito] ♡ 🎤🎶 Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos Tiene una colección de corazones rotos Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos La que baila reggaetón con tacones rojos Y me pone a volar, la que me hace llorar La que me hace sufrir pero no paro de amar🎶🎤 Porque me hizo sentir que gané la lotería Antes de ella no sabía que alguien podía amarme así🎵🎶 🩷🖤 https://youtu.be/Qz9gmiLBVFA?si=o0qJFwpzOkO6VoNA
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  • Un lugar desconocido
    Categoría Otros
    | Rol abierto. Si gustas, puedes responder. |



    La noche del viernes había llegado a su fin. Comenzaba un nuevo día. Pero para Elias era el comienzo de otro infierno. Ya no sabía qué podría ser mejor, si no recordar y saber que igual cometía cosas horribles o todas las consecuencias posteriores.

    Todavía no recordaba nada, tenía una bruma mental que no le permitía siquiera acordarse cómo es que su cuerpo se transformó la noche anterior. Sin embargo, lo que tenía era dolor. Desde muscular y óseo hasta una jaqueca que no lo dejaba mover demasiado los ojos. También sentía un horrible dolor estomacal, parecía estar revolviéndose con violencia.

    Sintió algo de frío y húmedo. Pero no tuvo tiempo de registrar nada. Tuvo que darse la vuelta (pues estaba de espaldas) para apoyarse en el suelo con ambas manos antes de comenzar a vomitar. El contenido que salía de su boca era espeso, con algún que otro resto sólido que... no sabía lo que era exactamente y tampoco quiso averiguarlo. Tenía un hedor nauseabundo que provocaba que vomitara más. Además el color era completamente negro. Para ese punto sus ojos estaban acumulando un poco de lágrimas al no poder detenerse y por el olor horrible.

    Cuando finalmente cesó, pasó el dorso de su mano izquierda por su boca para limpiarse un poco. Luego levantó la vista con lentitud.

    "Entonces el hedor no era sólo del vómito" pensó mientras se dio cuenta que estaba en un vertedero. Lo malo es que no lo conocía (ya había estado en otro antes). Lo iba a pensar mejor después. Primero lo primero: conseguir ropa. Estaba desnudo y no quería llegar a casa en ese estado.

    Como pudo se puso de pie, el dolor haciéndose más presente aún en lo que se estabilizaba. Cerró los ojos un momento, dolía el tenerlos abiertos. "No hay de otra".

    Empezó a caminar para buscar si por ahí habría algo que le sirviera para cubrirse. Apenas dio tres pasos cuando el ruido de un trueno irrumpió el silencio, poco después siendo seguido por una fuerte lluvia. Ya lo imaginó por cómo el cielo estaba tan gris. Lo bueno es que iba a poder quitarse el barro y sangre que tuviera en la piel.

    Tras unos diez minutos de estar buscando encontró un overall que más o menos le quedaba. No se podía permitir lujos en ese momento y, de todos modos, tampoco estaba tan roto. Solo algo descocido en ciertas zonas, pero daba igual. Se lo colocó con más dificultad de la que le gustó. Después se puso en marcha para buscar la salida. Por suerte no le costó demasiado, viendo la ciudad a lo lejos.

    Suspiró. Estaba cansado, el dolor era constante y no creía poder llegar. Tuvo que esforzarse en cambiar esa mentalidad. Así, a pura fuerza de voluntad caminó en dirección a todos los edificios a la distancia.

    Pasó el tiempo, no supo cuánto, hasta que pudo pisar concreto, tratando de dirigirse hacia el centro. Sin embargo, algo estaba mal.

    No conocía en absoluto la ciudad.

    Eso nunca ocurrió antes. Siempre se despertaba en SU ciudad o alrededores o lugares donde podía ubicarse fácilmente. Ahora era distinto y eso hizo que las ganas de desplomarse aumentaran. ¿Dónde diablos estaba?
    | Rol abierto. Si gustas, puedes responder. | La noche del viernes había llegado a su fin. Comenzaba un nuevo día. Pero para Elias era el comienzo de otro infierno. Ya no sabía qué podría ser mejor, si no recordar y saber que igual cometía cosas horribles o todas las consecuencias posteriores. Todavía no recordaba nada, tenía una bruma mental que no le permitía siquiera acordarse cómo es que su cuerpo se transformó la noche anterior. Sin embargo, lo que tenía era dolor. Desde muscular y óseo hasta una jaqueca que no lo dejaba mover demasiado los ojos. También sentía un horrible dolor estomacal, parecía estar revolviéndose con violencia. Sintió algo de frío y húmedo. Pero no tuvo tiempo de registrar nada. Tuvo que darse la vuelta (pues estaba de espaldas) para apoyarse en el suelo con ambas manos antes de comenzar a vomitar. El contenido que salía de su boca era espeso, con algún que otro resto sólido que... no sabía lo que era exactamente y tampoco quiso averiguarlo. Tenía un hedor nauseabundo que provocaba que vomitara más. Además el color era completamente negro. Para ese punto sus ojos estaban acumulando un poco de lágrimas al no poder detenerse y por el olor horrible. Cuando finalmente cesó, pasó el dorso de su mano izquierda por su boca para limpiarse un poco. Luego levantó la vista con lentitud. "Entonces el hedor no era sólo del vómito" pensó mientras se dio cuenta que estaba en un vertedero. Lo malo es que no lo conocía (ya había estado en otro antes). Lo iba a pensar mejor después. Primero lo primero: conseguir ropa. Estaba desnudo y no quería llegar a casa en ese estado. Como pudo se puso de pie, el dolor haciéndose más presente aún en lo que se estabilizaba. Cerró los ojos un momento, dolía el tenerlos abiertos. "No hay de otra". Empezó a caminar para buscar si por ahí habría algo que le sirviera para cubrirse. Apenas dio tres pasos cuando el ruido de un trueno irrumpió el silencio, poco después siendo seguido por una fuerte lluvia. Ya lo imaginó por cómo el cielo estaba tan gris. Lo bueno es que iba a poder quitarse el barro y sangre que tuviera en la piel. Tras unos diez minutos de estar buscando encontró un overall que más o menos le quedaba. No se podía permitir lujos en ese momento y, de todos modos, tampoco estaba tan roto. Solo algo descocido en ciertas zonas, pero daba igual. Se lo colocó con más dificultad de la que le gustó. Después se puso en marcha para buscar la salida. Por suerte no le costó demasiado, viendo la ciudad a lo lejos. Suspiró. Estaba cansado, el dolor era constante y no creía poder llegar. Tuvo que esforzarse en cambiar esa mentalidad. Así, a pura fuerza de voluntad caminó en dirección a todos los edificios a la distancia. Pasó el tiempo, no supo cuánto, hasta que pudo pisar concreto, tratando de dirigirse hacia el centro. Sin embargo, algo estaba mal. No conocía en absoluto la ciudad. Eso nunca ocurrió antes. Siempre se despertaba en SU ciudad o alrededores o lugares donde podía ubicarse fácilmente. Ahora era distinto y eso hizo que las ganas de desplomarse aumentaran. ¿Dónde diablos estaba?
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    Grupal
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  • Devourer of sighs
    Fandom OC
    Categoría Aventura
    𝒵𝔢𝔫𝑦𝔱𝔥 𝔐𝔬𝔯𝔱

    Había sido invitado a una fiesta por parte de un contratista. Era una forma de agradecerle -además del pago- del trabajo realizado.

    Normalmente el dragón no aceptaría ir a esa clase de eventos, le molestaba el uso de ropa formal, ya que suficiente hacía con aparentar ser un humano, para que ahora tuviera que lucir formal conforme las normas humanas.

    No obstante debía admitir que era el mejor plan que tenía. Quedarse solo pensando sobre sus pecados del pasado y sus fracasos para encontrar a alguien que fuese una compañera, le hacían caer en una notoria depresión.

    Era mejor despejar su mente.

    Así que ahí se encontraba, en el salón principal de una mansión, donde veía a diversas personas.

    Se acercaría al anfitrión quien por protocolo le saludó y le hizo extensiva la presentación de diversas personas.

    Pocos sabían su naturaleza, y por eso él estaba fingiendo lo más posible ser un simple humano.

    Pero entre todas las personas que saludó, la última sin duda fue la más cautivante. Una mujer hermosa, que vestía un atuendo oscuro que resaltaba su figura. Pero más allá de la belleza exterior, algo en ella le alertaba, en el mal sentido. Parecía un peligro con un rostro atractivo.
    [Zenyth.Mort] Había sido invitado a una fiesta por parte de un contratista. Era una forma de agradecerle -además del pago- del trabajo realizado. Normalmente el dragón no aceptaría ir a esa clase de eventos, le molestaba el uso de ropa formal, ya que suficiente hacía con aparentar ser un humano, para que ahora tuviera que lucir formal conforme las normas humanas. No obstante debía admitir que era el mejor plan que tenía. Quedarse solo pensando sobre sus pecados del pasado y sus fracasos para encontrar a alguien que fuese una compañera, le hacían caer en una notoria depresión. Era mejor despejar su mente. Así que ahí se encontraba, en el salón principal de una mansión, donde veía a diversas personas. Se acercaría al anfitrión quien por protocolo le saludó y le hizo extensiva la presentación de diversas personas. Pocos sabían su naturaleza, y por eso él estaba fingiendo lo más posible ser un simple humano. Pero entre todas las personas que saludó, la última sin duda fue la más cautivante. Una mujer hermosa, que vestía un atuendo oscuro que resaltaba su figura. Pero más allá de la belleza exterior, algo en ella le alertaba, en el mal sentido. Parecía un peligro con un rostro atractivo.
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  • <<Estilo: Steampunk>>



    -La base que Yorha puso en la tierra había sido destruida, 12B había sido enviada a la tierra para ver, la androide llego por medio de un teleporth, instalado en la cercanía, al salir de la pequeña cabina que en la tierra son máquinas dispensadoras.

    12B hace una llamada al bunker en el espacio, la androide camino seguida por su pod, ella mira a su pod, mientras mantiene la tranquilidad en sus acciones. -

    Pod, manda esta información al Bunker, yo ire a ver en las cercanías.

    -El pod se ubica cerca de ella-

    "Mandando información al bunker, recibiendo respuesta. : sigue investigando 12B, si es necesario pelea pero si el enemigo es poderoso, huye".

    -12B asiste y así comenzó a explorar la zona del desastre, cerca de la zona afectada, estaba un logo de Yorha tirado, 12B se agacha y lo toma pasando los dedos por el cortono de las palabras que forma Yorha, deja escapar un suspiro nostalgico, levanta la mirada al cielo, tratando de ver mas allá de las nubes, estas a despejar el cielo, es ahí cuando se revela lo que a ella le causa nostalgia, se trataba de la luna, que alumbra a todo el lugar con una suave luz plateada.

    Su mente se llena de una escena de cuando todo este en paz, cuando la guerra termine y los humanos regresen a la tierra, ella como todos los demás androides, se le implanto el profundo amor y respeto que todos siente a los humanos, pues fueron ellos quienes crearon los primeros androides y estos impactaron ese amor a los demás modelos después de ellos.

    Sus pensamientos fueron rotos, cuando pod, se acercó para avisar que acaban de llegar una nueva misión, donde 12B debe ponerse en contacto con 9S y 2B para esa mision, ella abre la pantalla de información para ponerse al tanto con los detalles,mientras pod se quedo a lado de ella. -
    <<Estilo: Steampunk>> -La base que Yorha puso en la tierra había sido destruida, 12B había sido enviada a la tierra para ver, la androide llego por medio de un teleporth, instalado en la cercanía, al salir de la pequeña cabina que en la tierra son máquinas dispensadoras. 12B hace una llamada al bunker en el espacio, la androide camino seguida por su pod, ella mira a su pod, mientras mantiene la tranquilidad en sus acciones. - Pod, manda esta información al Bunker, yo ire a ver en las cercanías. -El pod se ubica cerca de ella- "Mandando información al bunker, recibiendo respuesta. : sigue investigando 12B, si es necesario pelea pero si el enemigo es poderoso, huye". -12B asiste y así comenzó a explorar la zona del desastre, cerca de la zona afectada, estaba un logo de Yorha tirado, 12B se agacha y lo toma pasando los dedos por el cortono de las palabras que forma Yorha, deja escapar un suspiro nostalgico, levanta la mirada al cielo, tratando de ver mas allá de las nubes, estas a despejar el cielo, es ahí cuando se revela lo que a ella le causa nostalgia, se trataba de la luna, que alumbra a todo el lugar con una suave luz plateada. Su mente se llena de una escena de cuando todo este en paz, cuando la guerra termine y los humanos regresen a la tierra, ella como todos los demás androides, se le implanto el profundo amor y respeto que todos siente a los humanos, pues fueron ellos quienes crearon los primeros androides y estos impactaron ese amor a los demás modelos después de ellos. Sus pensamientos fueron rotos, cuando pod, se acercó para avisar que acaban de llegar una nueva misión, donde 12B debe ponerse en contacto con 9S y 2B para esa mision, ella abre la pantalla de información para ponerse al tanto con los detalles,mientras pod se quedo a lado de ella. -
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  • — ¿Cómo sobrevives a un corazón roto?
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  • Después de terminar la operación y del debriefing, Kalhi fue liberado. Su turno había acabado y podía descansar.

    Se dirigió a su cuartel, a su lecho, donde estaban sus cosas. De un baúl a los pies de su catre sacó una chaqueta, pero no la vistió, se la llevó consigo hacia el área de mantenimiento de las aeronaves.

    Saludó con un movimiento sutil de la cabeza a los mecánicos, pasó de largo hacia la pista de concreto. Pero antes, tomó un bote de combustible etérico del que usan para las aeronaves.

    Lejos de las cámaras, al límite del rango de la luz de un foco de un hangar, Kalhi se detuvo.

    Siempre guardó algo de cada quien: un colgante de cuero, vendas compartidas, una bufanda, un pañuelo. Y por último, lo más reciente, una chaqueta.

    Recordó el día anterior. Una voz femenina comandando en él lo que ella no podía hacer, pero deseaba. La típica villana manipuladora de telenovela ochentera. Y ahí, Leo, obedeciéndole, como si no tuviera voluntad propia. Ahí murió el Leonardo que era consciente de su poder, que respetaba a los demás, que era capaz de una humildad tan adorable... y pasó a ser el juguete de un par de senos y un buen culo. Era tan típico, que dolía.
    Del otro lado había un humano, fuerte y lleno de una voluntad inquebrantable, pero un humano al fin y al cabo. Un hombre al que la mujer y Leo querían filetear en vida, como si no valiera nada, como si el poder curarlo después excusara un desmembramiento. Como si no lo estuvieran haciendo por mero peso de sus egos. Leo, ¿Dejándose llevar por su ego? Kalhi no pudo permitirlo, no pudo elegir satisfacer el capricho de un par de dementes psicópatas a cambio del dolor de un hombre roto, que ya había sido mutilado por el mismo Leo (increíble), un hombre cuyo único pecado era querer ser mejor sin importar las consecuencias.

    Kalhi lanzó la chaqueta al piso, vertió el combustible sobre esta y procuró empaparla bien.

    No era la primera vez que se convertía en el enemigo por hacer lo correcto, y pensó que Leo también era esa clase de hombre, pero se equivocó. Y es que, ¿Qué sentido tiene poseer tanto poder, si sólo acaba destruyéndolo todo a su alrededor? Es la paradoja eterna del que quiere destruir el mundo porque algo malo le hizo alguna vez, como un niño que le lanza un puñetazo a la mesa donde se golpeó con torpeza.

    A Kalhi no le importaba llenarse de enemigos, o perder a un amante en consecuencia, si con ello hacía lo correcto. La vida le endureció, los abandonos le templaron.

    Ya no duda, ya no se queja, ya no explica.

    Se acuclilló y extendió una mano, tocó con un dedo el borde del combustible que, en respuesta y con tenue chasquido, se encendió. Las llamas etéricas envolvieron la chaqueta con rapidez, consumiéndola desde afuera hacia adentro.

    Kalhi siempre guardó algo. El colgante lo lanzó a un horno industrial. Las vendas fueron a parar a una pira en un campamento. La bufanda ardió en el incendio de una cabaña. El pañuelo, por pertenecer a un demonio resistente al fuego, fue desintegrado en un reciclador.

    La chaqueta también ardió.
    Un dolor menos que cargar.
    Después de terminar la operación y del debriefing, Kalhi fue liberado. Su turno había acabado y podía descansar. Se dirigió a su cuartel, a su lecho, donde estaban sus cosas. De un baúl a los pies de su catre sacó una chaqueta, pero no la vistió, se la llevó consigo hacia el área de mantenimiento de las aeronaves. Saludó con un movimiento sutil de la cabeza a los mecánicos, pasó de largo hacia la pista de concreto. Pero antes, tomó un bote de combustible etérico del que usan para las aeronaves. Lejos de las cámaras, al límite del rango de la luz de un foco de un hangar, Kalhi se detuvo. Siempre guardó algo de cada quien: un colgante de cuero, vendas compartidas, una bufanda, un pañuelo. Y por último, lo más reciente, una chaqueta. Recordó el día anterior. Una voz femenina comandando en él lo que ella no podía hacer, pero deseaba. La típica villana manipuladora de telenovela ochentera. Y ahí, Leo, obedeciéndole, como si no tuviera voluntad propia. Ahí murió el Leonardo que era consciente de su poder, que respetaba a los demás, que era capaz de una humildad tan adorable... y pasó a ser el juguete de un par de senos y un buen culo. Era tan típico, que dolía. Del otro lado había un humano, fuerte y lleno de una voluntad inquebrantable, pero un humano al fin y al cabo. Un hombre al que la mujer y Leo querían filetear en vida, como si no valiera nada, como si el poder curarlo después excusara un desmembramiento. Como si no lo estuvieran haciendo por mero peso de sus egos. Leo, ¿Dejándose llevar por su ego? Kalhi no pudo permitirlo, no pudo elegir satisfacer el capricho de un par de dementes psicópatas a cambio del dolor de un hombre roto, que ya había sido mutilado por el mismo Leo (increíble), un hombre cuyo único pecado era querer ser mejor sin importar las consecuencias. Kalhi lanzó la chaqueta al piso, vertió el combustible sobre esta y procuró empaparla bien. No era la primera vez que se convertía en el enemigo por hacer lo correcto, y pensó que Leo también era esa clase de hombre, pero se equivocó. Y es que, ¿Qué sentido tiene poseer tanto poder, si sólo acaba destruyéndolo todo a su alrededor? Es la paradoja eterna del que quiere destruir el mundo porque algo malo le hizo alguna vez, como un niño que le lanza un puñetazo a la mesa donde se golpeó con torpeza. A Kalhi no le importaba llenarse de enemigos, o perder a un amante en consecuencia, si con ello hacía lo correcto. La vida le endureció, los abandonos le templaron. Ya no duda, ya no se queja, ya no explica. Se acuclilló y extendió una mano, tocó con un dedo el borde del combustible que, en respuesta y con tenue chasquido, se encendió. Las llamas etéricas envolvieron la chaqueta con rapidez, consumiéndola desde afuera hacia adentro. Kalhi siempre guardó algo. El colgante lo lanzó a un horno industrial. Las vendas fueron a parar a una pira en un campamento. La bufanda ardió en el incendio de una cabaña. El pañuelo, por pertenecer a un demonio resistente al fuego, fue desintegrado en un reciclador. La chaqueta también ardió. Un dolor menos que cargar.
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