• —hola! ¡Qué sorpresa verte por aquí!

    La voz de Rebecca es como un cascabel, llena de una alegría pura y contagiosa. Al verte, su sonrisa se vuelve aún más tierna y sus mejillas se tiñen de un rosa pálido que no es solo por el ejercicio. Baja lentamente los brazos, que sostenía en un estiramiento, y sus manos, pequeñas y cuidadas, acarician suavemente el balón que descansa entre sus piernas cruzadas.

    —Solo estaba... bueno, ya sabes, intentando que este gran balón naranja me haga caso— dice con una risita tímida y cantarina, como si compartiera un pequeño y divertido secreto. Te mira de reojo, con esos ojos marrones que brillan con una inocencia desarmante, y ladea la cabeza con una dulzura irresisti
    —hola! ¡Qué sorpresa verte por aquí! La voz de Rebecca es como un cascabel, llena de una alegría pura y contagiosa. Al verte, su sonrisa se vuelve aún más tierna y sus mejillas se tiñen de un rosa pálido que no es solo por el ejercicio. Baja lentamente los brazos, que sostenía en un estiramiento, y sus manos, pequeñas y cuidadas, acarician suavemente el balón que descansa entre sus piernas cruzadas. —Solo estaba... bueno, ya sabes, intentando que este gran balón naranja me haga caso— dice con una risita tímida y cantarina, como si compartiera un pequeño y divertido secreto. Te mira de reojo, con esos ojos marrones que brillan con una inocencia desarmante, y ladea la cabeza con una dulzura irresisti
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    ¡Hola! Qué alegría que te hayas pasado por aquí.

    ¡Muchísimas gracias por el interés en mi perfil y en la historia de Asha! Me encantaría conectar con otros escritores, así que ponte cómodo/a. Para que fluyamos mejor, te cuento un poquito cómo me gusta disfrutar del rol:

    Historias con alma: Me apasionan las tramas con desarrollo, donde los personajes crezcan y sufran un poquito. ¡Soy fan del drama y los conflictos! No todo tiene que ser color de rosa para que sea una buena historia.

    Coherencia y Realismo Mágico: Asha vive en un París actual donde lo sobrenatural se esconde entre las sombras. Por eso, prefiero personajes que encajen en ese entorno (humanos o seres fantásticos con apariencia urbana). Me mantengo al margen de estéticas demasiado bizarras o fantasía épica pura para no romper la atmósfera de su mundo.

    Sobre el contenido: No busco escenas eróticas fortuitas ni batallas de "quién es más poderoso". Prefiero que la magia y la acción sirvan a la narrativa.

    Flexibilidad: ¡Me adapto! No importa si prefieres biblias o respuestas cortas, si tu personaje es 2D, si planeamos o improvisamos sobre la marcha. Lo único que pido es un poquito de cariño en la ortografía para que la lectura sea fluida.

    Química: No pacto relaciones de antemano. Me encanta ver cómo surge la chispa (o el conflicto) de forma natural entre los personajes mientras jugamos.

    Constancia: A veces el mundo real me absorbe y puedo tardar días (¡o incluso alguna semana!) en responder. Agradezco infinito tu paciencia; yo prometo avisar siempre que me ausente por mucho tiempo.

    Mensajes y Publicaciones: El privado es nuestro rincón para tramar y planear, para rol mejor aprovechemos todas las herramientas que nos da la plataforma.

    Si has llegado hasta aquí y te gusta lo que has leído, ¡escríbeme! Estaré encantada de tramar contigo.
    ¡Hola! Qué alegría que te hayas pasado por aquí. ¡Muchísimas gracias por el interés en mi perfil y en la historia de Asha! Me encantaría conectar con otros escritores, así que ponte cómodo/a. Para que fluyamos mejor, te cuento un poquito cómo me gusta disfrutar del rol: 📜 Historias con alma: Me apasionan las tramas con desarrollo, donde los personajes crezcan y sufran un poquito. ¡Soy fan del drama y los conflictos! No todo tiene que ser color de rosa para que sea una buena historia. 🪶 Coherencia y Realismo Mágico: Asha vive en un París actual donde lo sobrenatural se esconde entre las sombras. Por eso, prefiero personajes que encajen en ese entorno (humanos o seres fantásticos con apariencia urbana). Me mantengo al margen de estéticas demasiado bizarras o fantasía épica pura para no romper la atmósfera de su mundo. 🎁 Sobre el contenido: No busco escenas eróticas fortuitas ni batallas de "quién es más poderoso". Prefiero que la magia y la acción sirvan a la narrativa. 🫂 Flexibilidad: ¡Me adapto! No importa si prefieres biblias o respuestas cortas, si tu personaje es 2D, si planeamos o improvisamos sobre la marcha. Lo único que pido es un poquito de cariño en la ortografía para que la lectura sea fluida. 💞Química: No pacto relaciones de antemano. Me encanta ver cómo surge la chispa (o el conflicto) de forma natural entre los personajes mientras jugamos. ⌛ Constancia: A veces el mundo real me absorbe y puedo tardar días (¡o incluso alguna semana!) en responder. Agradezco infinito tu paciencia; yo prometo avisar siempre que me ausente por mucho tiempo. 💬 Mensajes y Publicaciones: El privado es nuestro rincón para tramar y planear, para rol mejor aprovechemos todas las herramientas que nos da la plataforma. Si has llegado hasta aquí y te gusta lo que has leído, ¡escríbeme! Estaré encantada de tramar contigo.
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  • Parte 5....

    El día se llegó, Albel, tomó el autobús junto con María y la pequeña Lupita, 6 horas y 45 minutos era la distancia para llegar al tren que los llevaría al hospital; sin duda era una travesía constante para la mujer y la pequeña, en el lugar donde les tocó estaba una mujer mayor de piel sumamente oscura, la cual portaba un tanque de oxígeno, la menor por ser pequeña no dejaba de observarla con curiosidad, ese tren lo había puesto el gobierno para las personas con bajos recursos, por ende todo el tiempo estaba saturado, personas de diferentes culturas y razas podían apreciarse ahí. 

    — Mira, mira, los cerros ya se pusieron verdes otra vez, mami. 
    — Si mi amor, ya está en camino la primavera.

    Era asombroso para Lupita, pues la última vez que viajó en el tren, los cerros estaban cobijados con la blanca nieve del invierno, B solo la contempló con una tenue sonrisa en la comisura entre los labios, posó la mirada en aquel lugar, recordando los detalles tan simples que a su rosa de invierno la hacían feliz. 

    El monstruo de metal siguió su curso, unas cuantas pláticas sencillas entre María y él, todo tranquilo y claro como dos viejos amigos, los rayos de sol se disminuyeron, la media tarde ya estaba tocando la puerta, el frágil cuerpo de la infanta estaba recargado en el costado del mayor; el cansancio de haber salido temprano le había ganado. 

    —PRIMERA PARADA, NUEVA ESPERANZA EN 5 MINUTOS, REPITO, EN 5 MINUTOS.

    Una voz se escuchó; los pasajeros que estaban destinados comenzaron a tomar sus pertenencias. Las ruedas del tren comenzaron a cesar, lentamente.  — Lupita, mi amor, despierta, cariño, ya llegamos. - Dijo con suavidad María que había tomado a la pequeña entre sus brazos. 
      
    —Déjame llevarla, tomas las pertenencias, sigue adormilada. - Musitó Abel al ver que Lupita seguía dormida sin ningún esfuerzo, la cargó, colocando la cabeza de la pequeña en su hombro, María los contemplaba, pidiéndole a Dios que él se quedara con ellas para siempre. Detrás de unas cuantas personas, salieron los tres, el hospital era sumamente grande; a B no le sorprendía demasiado; alrededor del mundo había centros de salud más especializados y colosales.

    El tren siguió su curso, ellos entraron al lugar, donde los recibieron con mucha amabilidad, la pequeña a duras penas logró despertarse, ellos eran el turno número 50, Abel entendía por qué María desaparecía dos días, el camino absorbía bastante tiempo.

    — Mami, ¿Ya casi nos toca?.- Preguntó Lupita, con enfado.
    — En un momento más cariño, se paciente. 
    — Mami, no veo a Ángel, mi amiguita, ¿Puedo ir a buscarla, en lo que me toca?.- Abel se quedó escuchando, con atención, pues la niña cada vez que podía hablaba cosas que solo una persona que el conocía sabría. — Abel, ¿Quieres conocer a Ángel?... El mayor se quedó sin poder reaccionar, su corazón se aceleró, con esa pregunta, pasó saliva forzadamente, un temblor lo invadió por dentro.
    — Si, pequeña, llévame a conocer a Ángel. Yelena Antonov
    Parte 5.... El día se llegó, Albel, tomó el autobús junto con María y la pequeña Lupita, 6 horas y 45 minutos era la distancia para llegar al tren que los llevaría al hospital; sin duda era una travesía constante para la mujer y la pequeña, en el lugar donde les tocó estaba una mujer mayor de piel sumamente oscura, la cual portaba un tanque de oxígeno, la menor por ser pequeña no dejaba de observarla con curiosidad, ese tren lo había puesto el gobierno para las personas con bajos recursos, por ende todo el tiempo estaba saturado, personas de diferentes culturas y razas podían apreciarse ahí.  — Mira, mira, los cerros ya se pusieron verdes otra vez, mami.  — Si mi amor, ya está en camino la primavera. Era asombroso para Lupita, pues la última vez que viajó en el tren, los cerros estaban cobijados con la blanca nieve del invierno, B solo la contempló con una tenue sonrisa en la comisura entre los labios, posó la mirada en aquel lugar, recordando los detalles tan simples que a su rosa de invierno la hacían feliz.  El monstruo de metal siguió su curso, unas cuantas pláticas sencillas entre María y él, todo tranquilo y claro como dos viejos amigos, los rayos de sol se disminuyeron, la media tarde ya estaba tocando la puerta, el frágil cuerpo de la infanta estaba recargado en el costado del mayor; el cansancio de haber salido temprano le había ganado.  —PRIMERA PARADA, NUEVA ESPERANZA EN 5 MINUTOS, REPITO, EN 5 MINUTOS. Una voz se escuchó; los pasajeros que estaban destinados comenzaron a tomar sus pertenencias. Las ruedas del tren comenzaron a cesar, lentamente.  — Lupita, mi amor, despierta, cariño, ya llegamos. - Dijo con suavidad María que había tomado a la pequeña entre sus brazos.     —Déjame llevarla, tomas las pertenencias, sigue adormilada. - Musitó Abel al ver que Lupita seguía dormida sin ningún esfuerzo, la cargó, colocando la cabeza de la pequeña en su hombro, María los contemplaba, pidiéndole a Dios que él se quedara con ellas para siempre. Detrás de unas cuantas personas, salieron los tres, el hospital era sumamente grande; a B no le sorprendía demasiado; alrededor del mundo había centros de salud más especializados y colosales. El tren siguió su curso, ellos entraron al lugar, donde los recibieron con mucha amabilidad, la pequeña a duras penas logró despertarse, ellos eran el turno número 50, Abel entendía por qué María desaparecía dos días, el camino absorbía bastante tiempo. — Mami, ¿Ya casi nos toca?.- Preguntó Lupita, con enfado. — En un momento más cariño, se paciente.  — Mami, no veo a Ángel, mi amiguita, ¿Puedo ir a buscarla, en lo que me toca?.- Abel se quedó escuchando, con atención, pues la niña cada vez que podía hablaba cosas que solo una persona que el conocía sabría. — Abel, ¿Quieres conocer a Ángel?... El mayor se quedó sin poder reaccionar, su corazón se aceleró, con esa pregunta, pasó saliva forzadamente, un temblor lo invadió por dentro. — Si, pequeña, llévame a conocer a Ángel. [C0quette]
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  • “Me causa algo de gracia que las personas aún piensen que no es un murciélago. A pesar de su clara diferencia en cuanto a su físico, sigue teniendo ese gusto particular por las frutas.”

    -El hombre observaba las vistas de aquella ciudad desolada por bombardeos de hace un año. La guerra claramente era tan desastrosa como se espera, pero ello no quitaba que aquellos pequeños momentos con su mascota lo mantuviese cuerdo en aquel trabajo. Había visto tantas cosas raras, que por algo le decía a las personas que su mascota era algo normal, comparado a lo que ya estaba acostumbrado a ver.-
    “Me causa algo de gracia que las personas aún piensen que no es un murciélago. A pesar de su clara diferencia en cuanto a su físico, sigue teniendo ese gusto particular por las frutas.” -El hombre observaba las vistas de aquella ciudad desolada por bombardeos de hace un año. La guerra claramente era tan desastrosa como se espera, pero ello no quitaba que aquellos pequeños momentos con su mascota lo mantuviese cuerdo en aquel trabajo. Había visto tantas cosas raras, que por algo le decía a las personas que su mascota era algo normal, comparado a lo que ya estaba acostumbrado a ver.-
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    Maral Romanov no recordaba haber sentido el aire tan pesado.

    —Vladimir… —empezó, pero la palabra se le rompió en la garganta.

    Se obligó a enderezar la espalda. No podía quebrarse. No todavía. Sus manos temblaban, así que las entrelazó con fuerza frente a su cuerpo, clavando las uñas en la piel hasta sentir un leve dolor que la mantuviera presente.

    —Vladimir está muerto.

    El silencio que siguió fue antinatural, como si el mundo mismo se negara a aceptar lo que acababa de decir.

    Miró a sus padres.

    Los ojos de su padre eran dos pozos oscuros, inmóviles, esperando… negando. Pero fue su madre quien reaccionó primero.

    —No… —susurró, y luego el susurro se convirtió en un grito desgarrador—. ¡No!

    El sonido le atravesó el pecho a Maral.

    Su madre cayó de rodillas, las manos temblorosas buscando algo que ya no estaba, algo que nunca volvería a estar. Su llanto llenó la habitación, crudo, sin dignidad, sin control. Era el dolor en su forma más pura.

    Maral sintió cómo algo dentro de ella se resquebrajaba.

    No llores.

    No llores.

    No llores.

    Se repitió esas palabras como una oración mientras su visión se nublaba apenas. Parpadeó con rapidez, tragándose el ardor en los ojos. No podía permitirse caer. No ahora. No frente a ellos.

    Su padre se movió al fin.

    Se inclinó para sostener a su esposa, envolviéndola con una fuerza que no era consuelo, sino contención. Sus manos temblaban también. Maral lo notó. Nadie más lo habría hecho, pero ella sí.

    Y entonces habló.

    —¿Quién?

    Una sola palabra. Fría. Mortal.

    Maral sintió cómo su voz quería traicionarla otra vez, cómo el temblor amenazaba con romper su fachada cuidadosamente construida.

    —Aún no lo sabemos —respondió, aunque cada sílaba le raspó la garganta—. Pero lo sabremos.

    Su madre seguía llorando, llamando el nombre de Vladimir una y otra vez, como si pudiera traerlo de vuelta. Como si el amor fuera suficiente para vencer a la muerte.

    Maral desvió la mirada apenas un segundo.

    Solo un segundo.

    Y en ese instante, el dolor la atravesó completa. Un vacío brutal, un golpe seco en el pecho, como si le hubieran arrancado algo esencial. Su hermano. Su compañero. Su historia compartida.

    Casi se rompe.

    Pero no.

    Volvió a alzar la mirada.

    Su padre la observaba ahora, y en sus ojos ya no había solo dolor.

    Había fuego.

    —Sangre por sangre —dijo él, con una voz baja, cargada de una promesa oscura.

    Maral respiró hondo.

    Sintió el temblor… y lo aplastó.

    —Sangre por sangre —repitió.

    Y esta vez, su voz no tembló.
    Maral Romanov no recordaba haber sentido el aire tan pesado. —Vladimir… —empezó, pero la palabra se le rompió en la garganta. Se obligó a enderezar la espalda. No podía quebrarse. No todavía. Sus manos temblaban, así que las entrelazó con fuerza frente a su cuerpo, clavando las uñas en la piel hasta sentir un leve dolor que la mantuviera presente. —Vladimir está muerto. El silencio que siguió fue antinatural, como si el mundo mismo se negara a aceptar lo que acababa de decir. Miró a sus padres. Los ojos de su padre eran dos pozos oscuros, inmóviles, esperando… negando. Pero fue su madre quien reaccionó primero. —No… —susurró, y luego el susurro se convirtió en un grito desgarrador—. ¡No! El sonido le atravesó el pecho a Maral. Su madre cayó de rodillas, las manos temblorosas buscando algo que ya no estaba, algo que nunca volvería a estar. Su llanto llenó la habitación, crudo, sin dignidad, sin control. Era el dolor en su forma más pura. Maral sintió cómo algo dentro de ella se resquebrajaba. No llores. No llores. No llores. Se repitió esas palabras como una oración mientras su visión se nublaba apenas. Parpadeó con rapidez, tragándose el ardor en los ojos. No podía permitirse caer. No ahora. No frente a ellos. Su padre se movió al fin. Se inclinó para sostener a su esposa, envolviéndola con una fuerza que no era consuelo, sino contención. Sus manos temblaban también. Maral lo notó. Nadie más lo habría hecho, pero ella sí. Y entonces habló. —¿Quién? Una sola palabra. Fría. Mortal. Maral sintió cómo su voz quería traicionarla otra vez, cómo el temblor amenazaba con romper su fachada cuidadosamente construida. —Aún no lo sabemos —respondió, aunque cada sílaba le raspó la garganta—. Pero lo sabremos. Su madre seguía llorando, llamando el nombre de Vladimir una y otra vez, como si pudiera traerlo de vuelta. Como si el amor fuera suficiente para vencer a la muerte. Maral desvió la mirada apenas un segundo. Solo un segundo. Y en ese instante, el dolor la atravesó completa. Un vacío brutal, un golpe seco en el pecho, como si le hubieran arrancado algo esencial. Su hermano. Su compañero. Su historia compartida. Casi se rompe. Pero no. Volvió a alzar la mirada. Su padre la observaba ahora, y en sus ojos ya no había solo dolor. Había fuego. —Sangre por sangre —dijo él, con una voz baja, cargada de una promesa oscura. Maral respiró hondo. Sintió el temblor… y lo aplastó. —Sangre por sangre —repitió. Y esta vez, su voz no tembló.
    Me entristece
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  • FICHA EXCLUSIVA – PORTADA DE REVISTA

    PARFUM DÉESSE
    “Una Esencia Sagrada”

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Edición: Coleccionista de Prestigio
    Línea: Herencia Divina
    Inspiración: La elegancia celestial y la feminidad eterna

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Aroma Principal: Rosas eternas
    Sensación: Pasión, lujo y poder
    Experiencia: Una fragancia que envuelve, cautiva y despierta lo divino

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Destacado en portada:
    “Una Furia Celestial”
    Descubre la estela que cautiva corazones y despierta a las diosas

    “Destello de Amor”
    Dos perlas de pasión para un romance divino

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Diseño del frasco:
    Botella roja brillante con acabado luminoso, símbolo de amor intenso y sofisticación suprema

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    El secreto de las rosas eternas… ahora en tus manos
    ✨🌹 FICHA EXCLUSIVA – PORTADA DE REVISTA 🌹✨ 💎 PARFUM DÉESSE💎 “Una Esencia Sagrada” ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 👑 Edición: Coleccionista de Prestigio 🌹 Línea: Herencia Divina ✨ Inspiración: La elegancia celestial y la feminidad eterna ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💖 Aroma Principal: Rosas eternas 🔥 Sensación: Pasión, lujo y poder 🌌 Experiencia: Una fragancia que envuelve, cautiva y despierta lo divino ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🌟 Destacado en portada: 💥“Una Furia Celestial” Descubre la estela que cautiva corazones y despierta a las diosas 💘 “Destello de Amor” Dos perlas de pasión para un romance divino ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💎 Diseño del frasco: Botella roja brillante con acabado luminoso, símbolo de amor intenso y sofisticación suprema ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🌹✨ El secreto de las rosas eternas… ahora en tus manos✨🌹
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  • La tarde iba pintando el cielo de hermosos colores rosas, lilas y azules que pronto se oscurecerían lo suficiente para dar paso a la noche. Las personas ya iban saliendo de sus trabajos o estaban dirigiéndose a casa, entre otras cosas.

    Naelune, por ejemplo, caminaba por las calles en busca de algo interesante, alguna emoción para absorber o alguna situación que presenciar, lo que fuese para sacarse el aburrimiento de encima.

    Ese día estaba siendo agobiantemente tranquilo, incluso para el caos que solía ser la ciudad. Eso la dejaba en un punto casi desconcertado, pero siempre podía crearse sus propias oportunidades. Para ello, necesitaba a alguien que gritara "elígeme", así que se puso a observar a las personas pasar, atenta a lo que percibía de cada una.

    Pero, de la nada, sintió que algo no encajaba. Había algo, no, alguien, que no se esperaba en la ecuación, no estaba demasiado lejos, pero tampoco le detectó de forma inmediata.

    Jotaro Tanaka
    La tarde iba pintando el cielo de hermosos colores rosas, lilas y azules que pronto se oscurecerían lo suficiente para dar paso a la noche. Las personas ya iban saliendo de sus trabajos o estaban dirigiéndose a casa, entre otras cosas. Naelune, por ejemplo, caminaba por las calles en busca de algo interesante, alguna emoción para absorber o alguna situación que presenciar, lo que fuese para sacarse el aburrimiento de encima. Ese día estaba siendo agobiantemente tranquilo, incluso para el caos que solía ser la ciudad. Eso la dejaba en un punto casi desconcertado, pero siempre podía crearse sus propias oportunidades. Para ello, necesitaba a alguien que gritara "elígeme", así que se puso a observar a las personas pasar, atenta a lo que percibía de cada una. Pero, de la nada, sintió que algo no encajaba. Había algo, no, alguien, que no se esperaba en la ecuación, no estaba demasiado lejos, pero tampoco le detectó de forma inmediata. [lunar_topaz_raven_411]
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  • -Se abría despertando de golpe por haber estado soñando con lo que aparentemente era un árbol enorme de pétalos rosas, nieve por todo el lugar y lo que parecía ser construcciones.

    No sabía que era ese lugar, Pero se le hacía extrañamente familiar... Aunque ¿De dónde? Cada ves que tenía un sueño tan lucido se levantaba para poder dibujarlos y ya que siempre después se le olvidaba lo cada sueño, no quería olvidar ese lugar tan familiar-

    Tsk... Maldición... ¿Que es esto? No sé que es... De dónde vienen... Todos estos sueños.
    -Se abría despertando de golpe por haber estado soñando con lo que aparentemente era un árbol enorme de pétalos rosas, nieve por todo el lugar y lo que parecía ser construcciones. No sabía que era ese lugar, Pero se le hacía extrañamente familiar... Aunque ¿De dónde? Cada ves que tenía un sueño tan lucido se levantaba para poder dibujarlos y ya que siempre después se le olvidaba lo cada sueño, no quería olvidar ese lugar tan familiar- Tsk... Maldición... ¿Que es esto? No sé que es... De dónde vienen... Todos estos sueños.
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  • —— 𝑂𝑛 𝑎 𝑏𝑜𝑟𝑖𝑛𝑔 𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑎𝑛𝑦 𝑜𝑡ℎ𝑒𝑟, 21:42 𝑃𝑀.

    ⚲ — , 𝑜𝑢𝑡𝑠𝑘𝑖𝑟𝑡𝑠 𝑜𝑓 𝐵𝑎𝑟𝑐𝑒𝑙𝑜𝑛𝑎, 𝑎𝑡 𝑎 𝑠𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝑏𝑢𝑠 𝑠𝑡𝑜𝑝.

    La luz de neón del cartel publicitario parpadea con un zumbido eléctrico constante, tiñendo el pavimento de un azul artificial y frío. El chico está sentado en el banco metálico, con los hombros encogidos dentro de una chaqueta de mezclilla que ya ha visto mejores tiempos. En noches como esta, el cansancio en su mirada parece sumar una década más a su joven edad.

    A su lado, un vaso de café de cartón ya frío acumula gotas de lluvia en la tapa. No mira su teléfono, prefiere observar el rastro de las luces traseras de los autos que pasan a lo lejos, convirtiéndose en líneas rojas borrosas que se pierden en la neblina. Hay un silencio extraño, roto solo por el sonido de los neumáticos sobre el asfalto mojado y el goteo rítmico de una canaleta cercana.

    Saca un encendedor del bolsillo, lo hace girar entre sus dedos con una agilidad mecánica, pero no llega a encender nada. Simplemente escucha el ᴄʟɪᴄᴋ-ᴄʟᴀᴄᴋ del metal, un sonido que parece llenar el vacío de la calle. El autobús viene retrasado, pero a él no parece importarle. Hay algo en esa soledad urbana que le resulta extrañamente cómodo, como si fuera el único espectador de una película que nadie más está viendo.
    —— 𝑂𝑛 𝑎 𝑏𝑜𝑟𝑖𝑛𝑔 𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑎𝑛𝑦 𝑜𝑡ℎ𝑒𝑟, 21:42 𝑃𝑀. ⚲ — 🇪🇸, 𝑜𝑢𝑡𝑠𝑘𝑖𝑟𝑡𝑠 𝑜𝑓 𝐵𝑎𝑟𝑐𝑒𝑙𝑜𝑛𝑎, 𝑎𝑡 𝑎 𝑠𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝑏𝑢𝑠 𝑠𝑡𝑜𝑝. La luz de neón del cartel publicitario parpadea con un zumbido eléctrico constante, tiñendo el pavimento de un azul artificial y frío. El chico está sentado en el banco metálico, con los hombros encogidos dentro de una chaqueta de mezclilla que ya ha visto mejores tiempos. En noches como esta, el cansancio en su mirada parece sumar una década más a su joven edad. A su lado, un vaso de café de cartón ya frío acumula gotas de lluvia en la tapa. No mira su teléfono, prefiere observar el rastro de las luces traseras de los autos que pasan a lo lejos, convirtiéndose en líneas rojas borrosas que se pierden en la neblina. Hay un silencio extraño, roto solo por el sonido de los neumáticos sobre el asfalto mojado y el goteo rítmico de una canaleta cercana. Saca un encendedor del bolsillo, lo hace girar entre sus dedos con una agilidad mecánica, pero no llega a encender nada. Simplemente escucha el ᴄʟɪᴄᴋ-ᴄʟᴀᴄᴋ del metal, un sonido que parece llenar el vacío de la calle. El autobús viene retrasado, pero a él no parece importarle. Hay algo en esa soledad urbana que le resulta extrañamente cómodo, como si fuera el único espectador de una película que nadie más está viendo.
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  • ╭─────── ✦ ───────╮

    La música flotaba en el aire como un susurro elegante.

    Violines, copas de cristal… risas suaves que chocaban entre sí como si el mundo fuera ligero esa noche.

    Pero no lo era.

    No para ella.

    Drian avanzó entre la multitud con una gracia impecable, cada paso medido, cada movimiento calculado. Las luces de los candelabros se deslizaban sobre su vestido oscuro, atrapándose en los detalles como estrellas obedientes.

    Nadie veía peligro.

    Solo belleza.

    Solo misterio.

    “…perfecto.”

    Su mano se alzó ligeramente, ajustando el delicado antifaz que ocultaba su mirada. No necesitaba verlos con claridad.

    Ya sabía quién estaba ahí.

    Al otro lado del salón.

    Entre risas falsas y conversaciones vacías.

    —Ahí estás—

    Murmuró para sí misma.

    Drian comenzó a avanzar.

    Un paso.

    Luego otro.

    La multitud se abría sin darse cuenta.

    —Objetivo confirmado—

    Cabello oscuro. Traje impecable. Risa fácil.

    Desprevenido.

    —Tres metros—

    —Dos—

    El metal frío se acomodó en su mano, oculto entre la tela.

    —Uno—

    Ya estaba a su lado.

    Su cuerpo rozó el suyo.

    Natural.

    Imperceptible.

    Y entonces…

    el filo se hundió.

    Preciso.

    Silencioso.

    Irreversible.

    —No hagas ruido—

    Susurró junto a su oído.

    Y siguió caminando.

    Sin detenerse.

    Sin mirar atrás.

    Uno.

    Dos.

    Tres.

    Detrás de ella, la música continuó.

    Pero él no.

    Primero, nada.

    Luego, el fallo.

    El temblor.

    La respiración rota.

    La copa cayendo al suelo.

    El sonido agudo.

    Las miradas.

    La confusión.

    —¿Se encuentra bien?—

    Demasiado tarde.

    El cuerpo colapsó.

    El caos comenzó a formarse, lento… inevitable.

    Y mientras tanto…

    Drian se alejaba.

    Intacta.

    Invisible.

    —Listo—

    Pensó.

    Pero entonces…

    algo cambió.

    No fue un sonido.

    No fue un movimiento evidente.

    Fue… una sensación.

    Sus pasos no se detuvieron, pero su atención sí.

    Alguien.

    Entre la multitud.

    No miraba al cuerpo.

    No reaccionaba al caos.

    La miraba a ella.

    Drian giró apenas el rostro, lo suficiente.

    Y lo vio.

    A unos metros.

    Quieto.

    Observando.

    Sin sorpresa.

    Sin duda.

    Como si hubiera seguido cada uno de sus movimientos desde el inicio.

    El tiempo pareció tensarse por un segundo.

    Demasiado largo para ser casualidad.

    Demasiado preciso para ser un error.

    Sus miradas se cruzaron.

    Y en ese instante…

    no hubo música.

    No hubo gente.

    Solo reconocimiento.

    Drian no se detuvo.

    No habló.

    Pero una leve curva apareció en sus labios.

    Pequeña.

    Peligrosa.

    Y entonces…

    continuó caminando.

    Como si nada.

    Pero esta vez…

    no estaba completamente sola.

    ╰─────── ✦ ───────╯
    ╭─────── ✦ ───────╮ La música flotaba en el aire como un susurro elegante. Violines, copas de cristal… risas suaves que chocaban entre sí como si el mundo fuera ligero esa noche. Pero no lo era. No para ella. Drian avanzó entre la multitud con una gracia impecable, cada paso medido, cada movimiento calculado. Las luces de los candelabros se deslizaban sobre su vestido oscuro, atrapándose en los detalles como estrellas obedientes. Nadie veía peligro. Solo belleza. Solo misterio. “…perfecto.” Su mano se alzó ligeramente, ajustando el delicado antifaz que ocultaba su mirada. No necesitaba verlos con claridad. Ya sabía quién estaba ahí. Al otro lado del salón. Entre risas falsas y conversaciones vacías. —Ahí estás— Murmuró para sí misma. Drian comenzó a avanzar. Un paso. Luego otro. La multitud se abría sin darse cuenta. —Objetivo confirmado— Cabello oscuro. Traje impecable. Risa fácil. Desprevenido. —Tres metros— —Dos— El metal frío se acomodó en su mano, oculto entre la tela. —Uno— Ya estaba a su lado. Su cuerpo rozó el suyo. Natural. Imperceptible. Y entonces… el filo se hundió. Preciso. Silencioso. Irreversible. —No hagas ruido— Susurró junto a su oído. Y siguió caminando. Sin detenerse. Sin mirar atrás. Uno. Dos. Tres. Detrás de ella, la música continuó. Pero él no. Primero, nada. Luego, el fallo. El temblor. La respiración rota. La copa cayendo al suelo. El sonido agudo. Las miradas. La confusión. —¿Se encuentra bien?— Demasiado tarde. El cuerpo colapsó. El caos comenzó a formarse, lento… inevitable. Y mientras tanto… Drian se alejaba. Intacta. Invisible. —Listo— Pensó. Pero entonces… algo cambió. No fue un sonido. No fue un movimiento evidente. Fue… una sensación. Sus pasos no se detuvieron, pero su atención sí. Alguien. Entre la multitud. No miraba al cuerpo. No reaccionaba al caos. La miraba a ella. Drian giró apenas el rostro, lo suficiente. Y lo vio. A unos metros. Quieto. Observando. Sin sorpresa. Sin duda. Como si hubiera seguido cada uno de sus movimientos desde el inicio. El tiempo pareció tensarse por un segundo. Demasiado largo para ser casualidad. Demasiado preciso para ser un error. Sus miradas se cruzaron. Y en ese instante… no hubo música. No hubo gente. Solo reconocimiento. Drian no se detuvo. No habló. Pero una leve curva apareció en sus labios. Pequeña. Peligrosa. Y entonces… continuó caminando. Como si nada. Pero esta vez… no estaba completamente sola. ╰─────── ✦ ───────╯
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