• —Una fiesta en una noche de mascaradas, Minami como siempre socializaba un rato, pero se terminaba abrumando con el gentío, así que se retiró a una habitación solitaria, ahí pudo vislumbrar una silueta grande, enmascarada como ella.—

    ¿Quién eres?

    https://www.youtube.com/watch?v=eB2S1vNysdc

    #rol_abierto
    —Una fiesta en una noche de mascaradas, Minami como siempre socializaba un rato, pero se terminaba abrumando con el gentío, así que se retiró a una habitación solitaria, ahí pudo vislumbrar una silueta grande, enmascarada como ella.— ¿Quién eres? https://www.youtube.com/watch?v=eB2S1vNysdc #rol_abierto
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    || Quería hacer un post de rol abierto, pero toda mi creatividad se fue en la ficha. Qué calvario, qué infortunio. [?]
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  • 𝐕𝐄𝐍𝐓𝐀 𝐀𝐂𝐓𝐈𝐕𝐀
    Fandom 𝗢𝗿𝗶𝗴𝗶𝗻𝗮𝗹 𝗖𝗵𝗮𝗿𝗮𝗰𝘁𝗲𝗿
    Categoría Slice of Life
    [ Rol abierto, 𝗰𝘂𝗮𝗹𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗮 puede comentar, libre ]

    Ya no le quedaba ni una maldita moneda en el monedero de cuero, ni siquiera una de bronce, y eso significaba muchísimos problemas: no mas comida.

    Suspiro, y la noche anterior se puso a preparar intensas y muy poderosas pociones con los ingredientes que aun tenia a mano, los traspaso a frascos especiales sellandolos y, a la mañana siguiente se instaló en una tiendita con sus productos, justo en el mercado principal del pueblo.
    Para su fortuna, muchos aventureros, cazarecompensas , guerreros y demás pasaban por los alrededores, dirigiéndose a la taberna mas moderna de la zona pero no son antes pasar por el mercado artesanal.

    ─── ¡Forasteros aventureros! ¡Tenemos las mejores posiciones de calidad excelente por aquí y a buen precio! Por favor acérquese! ────

    Gritaba Mora para atraer la atención de los transeúntes mientras enseñaba su mercadería en las manos alzadas.
    [ Rol abierto, 𝗰𝘂𝗮𝗹𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗮 puede comentar, libre ] Ya no le quedaba ni una maldita moneda en el monedero de cuero, ni siquiera una de bronce, y eso significaba muchísimos problemas: no mas comida. Suspiro, y la noche anterior se puso a preparar intensas y muy poderosas pociones con los ingredientes que aun tenia a mano, los traspaso a frascos especiales sellandolos y, a la mañana siguiente se instaló en una tiendita con sus productos, justo en el mercado principal del pueblo. Para su fortuna, muchos aventureros, cazarecompensas , guerreros y demás pasaban por los alrededores, dirigiéndose a la taberna mas moderna de la zona pero no son antes pasar por el mercado artesanal. ─── ¡Forasteros aventureros! ¡Tenemos las mejores posiciones de calidad excelente por aquí y a buen precio! Por favor acérquese! ──── Gritaba Mora para atraer la atención de los transeúntes mientras enseñaba su mercadería en las manos alzadas.
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  • La noche había caído en la ciudad para cuando Mikhail entró en el teatro. Ni siquiera forzó su entrada, como la mayoría de veces, encontrando la forma de entrar cual grieta en el suelo o paredes por las cuales podía pasar fácilmente.

    El interior estaba vacío, obviamente. Sólo algunas luces encendidas dando una iluminación tenue en el lugar que proyectaba largas sombras alrededor.

    Caminó como si el teatro fuera suyo y sin prisa, dirigiéndose al segundo nivel, los palcos. Sus zapatos apenas hacían ruido, las mismas alfombras en diferentes partes amortiguando por completo el sonido de estos. Y cuando llegó a los asientos se sentó en uno de ellos, justo en medio. Desde allí tenía una perfecta visión del escenario y el teatro en general, incluyendo algunas de las salidas.

    Apoyó los codos en las rodillas y entrelazó los dedos frente a su rostro mientras observaba la nada, esperando por su objetivo con su característica paciencia. Sin embargo, había algo extraño en el lugar que no supo cómo describir.

    En la espera su mente comenzó a divagar, de repente oyendo risitas y pasos de pequeños pies corriendo. La imaginación lo llevó a ver un cuerpo y vestido girando en la sala al intentar imitar a las bailarinas de ballet en la televisión. Los dedos se le tensaron.

    Inhaló, cerró los ojos e intentó borrar todo aquello de su cabeza. No era momento para recordar un pasado que no volvería a ser. Pero ese fantasma lo perseguía de forma insistente.

    "¡Papá!"

    La puerta principal se abrió y él hizo lo mismo con sus ojos, bajando la vista lentamente mientras el eco de pasos seguros retumbaban en las paredes. Ahí vio a su objetivo, como si nada, sin tener idea de que estaba siendo observando. O eso era lo que tenía hasta el momento.

    Exhaló con lentitud y de forma controlada, relajando su cuerpo. Lo importante estaba delante y debajo suyo. Esperar el momento exacto era crucial, asegurarse que no hayan obstáculos antes de empezar con su trabajo. Como siempre, sus objetivos nunca estaban solos.







    /Not the yaoi hands, bruh. Como sea, ¿rol abierto? Pueden responder por aquí o mp./
    La noche había caído en la ciudad para cuando Mikhail entró en el teatro. Ni siquiera forzó su entrada, como la mayoría de veces, encontrando la forma de entrar cual grieta en el suelo o paredes por las cuales podía pasar fácilmente. El interior estaba vacío, obviamente. Sólo algunas luces encendidas dando una iluminación tenue en el lugar que proyectaba largas sombras alrededor. Caminó como si el teatro fuera suyo y sin prisa, dirigiéndose al segundo nivel, los palcos. Sus zapatos apenas hacían ruido, las mismas alfombras en diferentes partes amortiguando por completo el sonido de estos. Y cuando llegó a los asientos se sentó en uno de ellos, justo en medio. Desde allí tenía una perfecta visión del escenario y el teatro en general, incluyendo algunas de las salidas. Apoyó los codos en las rodillas y entrelazó los dedos frente a su rostro mientras observaba la nada, esperando por su objetivo con su característica paciencia. Sin embargo, había algo extraño en el lugar que no supo cómo describir. En la espera su mente comenzó a divagar, de repente oyendo risitas y pasos de pequeños pies corriendo. La imaginación lo llevó a ver un cuerpo y vestido girando en la sala al intentar imitar a las bailarinas de ballet en la televisión. Los dedos se le tensaron. Inhaló, cerró los ojos e intentó borrar todo aquello de su cabeza. No era momento para recordar un pasado que no volvería a ser. Pero ese fantasma lo perseguía de forma insistente. "¡Papá!" La puerta principal se abrió y él hizo lo mismo con sus ojos, bajando la vista lentamente mientras el eco de pasos seguros retumbaban en las paredes. Ahí vio a su objetivo, como si nada, sin tener idea de que estaba siendo observando. O eso era lo que tenía hasta el momento. Exhaló con lentitud y de forma controlada, relajando su cuerpo. Lo importante estaba delante y debajo suyo. Esperar el momento exacto era crucial, asegurarse que no hayan obstáculos antes de empezar con su trabajo. Como siempre, sus objetivos nunca estaban solos. /Not the yaoi hands, bruh. Como sea, ¿rol abierto? Pueden responder por aquí o mp./
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  • Un lugar desconocido
    Categoría Otros
    | Rol abierto. Si gustas, puedes responder. |



    La noche del viernes había llegado a su fin. Comenzaba un nuevo día. Pero para Elias era el comienzo de otro infierno. Ya no sabía qué podría ser mejor, si no recordar y saber que igual cometía cosas horribles o todas las consecuencias posteriores.

    Todavía no recordaba nada, tenía una bruma mental que no le permitía siquiera acordarse cómo es que su cuerpo se transformó la noche anterior. Sin embargo, lo que tenía era dolor. Desde muscular y óseo hasta una jaqueca que no lo dejaba mover demasiado los ojos. También sentía un horrible dolor estomacal, parecía estar revolviéndose con violencia.

    Sintió algo de frío y húmedo. Pero no tuvo tiempo de registrar nada. Tuvo que darse la vuelta (pues estaba de espaldas) para apoyarse en el suelo con ambas manos antes de comenzar a vomitar. El contenido que salía de su boca era espeso, con algún que otro resto sólido que... no sabía lo que era exactamente y tampoco quiso averiguarlo. Tenía un hedor nauseabundo que provocaba que vomitara más. Además el color era completamente negro. Para ese punto sus ojos estaban acumulando un poco de lágrimas al no poder detenerse y por el olor horrible.

    Cuando finalmente cesó, pasó el dorso de su mano izquierda por su boca para limpiarse un poco. Luego levantó la vista con lentitud.

    "Entonces el hedor no era sólo del vómito" pensó mientras se dio cuenta que estaba en un vertedero. Lo malo es que no lo conocía (ya había estado en otro antes). Lo iba a pensar mejor después. Primero lo primero: conseguir ropa. Estaba desnudo y no quería llegar a casa en ese estado.

    Como pudo se puso de pie, el dolor haciéndose más presente aún en lo que se estabilizaba. Cerró los ojos un momento, dolía el tenerlos abiertos. "No hay de otra".

    Empezó a caminar para buscar si por ahí habría algo que le sirviera para cubrirse. Apenas dio tres pasos cuando el ruido de un trueno irrumpió el silencio, poco después siendo seguido por una fuerte lluvia. Ya lo imaginó por cómo el cielo estaba tan gris. Lo bueno es que iba a poder quitarse el barro y sangre que tuviera en la piel.

    Tras unos diez minutos de estar buscando encontró un overall que más o menos le quedaba. No se podía permitir lujos en ese momento y, de todos modos, tampoco estaba tan roto. Solo algo descocido en ciertas zonas, pero daba igual. Se lo colocó con más dificultad de la que le gustó. Después se puso en marcha para buscar la salida. Por suerte no le costó demasiado, viendo la ciudad a lo lejos.

    Suspiró. Estaba cansado, el dolor era constante y no creía poder llegar. Tuvo que esforzarse en cambiar esa mentalidad. Así, a pura fuerza de voluntad caminó en dirección a todos los edificios a la distancia.

    Pasó el tiempo, no supo cuánto, hasta que pudo pisar concreto, tratando de dirigirse hacia el centro. Sin embargo, algo estaba mal.

    No conocía en absoluto la ciudad.

    Eso nunca ocurrió antes. Siempre se despertaba en SU ciudad o alrededores o lugares donde podía ubicarse fácilmente. Ahora era distinto y eso hizo que las ganas de desplomarse aumentaran. ¿Dónde diablos estaba?
    | Rol abierto. Si gustas, puedes responder. | La noche del viernes había llegado a su fin. Comenzaba un nuevo día. Pero para Elias era el comienzo de otro infierno. Ya no sabía qué podría ser mejor, si no recordar y saber que igual cometía cosas horribles o todas las consecuencias posteriores. Todavía no recordaba nada, tenía una bruma mental que no le permitía siquiera acordarse cómo es que su cuerpo se transformó la noche anterior. Sin embargo, lo que tenía era dolor. Desde muscular y óseo hasta una jaqueca que no lo dejaba mover demasiado los ojos. También sentía un horrible dolor estomacal, parecía estar revolviéndose con violencia. Sintió algo de frío y húmedo. Pero no tuvo tiempo de registrar nada. Tuvo que darse la vuelta (pues estaba de espaldas) para apoyarse en el suelo con ambas manos antes de comenzar a vomitar. El contenido que salía de su boca era espeso, con algún que otro resto sólido que... no sabía lo que era exactamente y tampoco quiso averiguarlo. Tenía un hedor nauseabundo que provocaba que vomitara más. Además el color era completamente negro. Para ese punto sus ojos estaban acumulando un poco de lágrimas al no poder detenerse y por el olor horrible. Cuando finalmente cesó, pasó el dorso de su mano izquierda por su boca para limpiarse un poco. Luego levantó la vista con lentitud. "Entonces el hedor no era sólo del vómito" pensó mientras se dio cuenta que estaba en un vertedero. Lo malo es que no lo conocía (ya había estado en otro antes). Lo iba a pensar mejor después. Primero lo primero: conseguir ropa. Estaba desnudo y no quería llegar a casa en ese estado. Como pudo se puso de pie, el dolor haciéndose más presente aún en lo que se estabilizaba. Cerró los ojos un momento, dolía el tenerlos abiertos. "No hay de otra". Empezó a caminar para buscar si por ahí habría algo que le sirviera para cubrirse. Apenas dio tres pasos cuando el ruido de un trueno irrumpió el silencio, poco después siendo seguido por una fuerte lluvia. Ya lo imaginó por cómo el cielo estaba tan gris. Lo bueno es que iba a poder quitarse el barro y sangre que tuviera en la piel. Tras unos diez minutos de estar buscando encontró un overall que más o menos le quedaba. No se podía permitir lujos en ese momento y, de todos modos, tampoco estaba tan roto. Solo algo descocido en ciertas zonas, pero daba igual. Se lo colocó con más dificultad de la que le gustó. Después se puso en marcha para buscar la salida. Por suerte no le costó demasiado, viendo la ciudad a lo lejos. Suspiró. Estaba cansado, el dolor era constante y no creía poder llegar. Tuvo que esforzarse en cambiar esa mentalidad. Así, a pura fuerza de voluntad caminó en dirección a todos los edificios a la distancia. Pasó el tiempo, no supo cuánto, hasta que pudo pisar concreto, tratando de dirigirse hacia el centro. Sin embargo, algo estaba mal. No conocía en absoluto la ciudad. Eso nunca ocurrió antes. Siempre se despertaba en SU ciudad o alrededores o lugares donde podía ubicarse fácilmente. Ahora era distinto y eso hizo que las ganas de desplomarse aumentaran. ¿Dónde diablos estaba?
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  • <Rol abierto>

    Su andar persistió hasta llegar a un poblado; desde lejos se lograba apreciar ese aroma a comida casera, uno que otro auto por las pocas carreteras; se recalcaban las bestias que eran montadas por los pueblerinos y las bicicletas que marcaban las ruedas sobre la terracería.

    Con una maleta en mano, un arma en la espalda que era cubierta con la chamarra oscura que portaba, se dirigió a una posada sumamente humilde, la que era atendida por un anciano gruñón que fumaba un cigarrillo, con el ceño fruncido, al limpiar una vieja escopeta. -

    — ¡Buenas tardes!.- Saludó el exmilitar al llegar frente a aquel hombre, cual estaba tras un mostrador, mismo que no dudó en ignorar las palabras contrarias. - Necesito una habitación. -dijo respetuosamente, el ajeno se detuvo al mirar a "B", sin mucha importancia, dejó la franela polvosa encima del arma y descolgó de una base oxidada la llave. 

    — $200.00 la noche, pague por adelantado. - El anciano dejó la llave en el mostrador, con la intención de que el contrario la tomara; Abel sacó de su bolsillo una cartera de piel seminueva, dejó unos cuantos billetes sobre el mostrador, tomando la llave con el número 8 marcado en ella. — ¡Forasteros!, mala idea llegar a este lugar invadido por "ratas".- Musitó entre dientes al anciano, que continuó limpiando la escopeta, tras ver al desconocido entrar a la habitación y cerrar la puerta. 
    <Rol abierto> Su andar persistió hasta llegar a un poblado; desde lejos se lograba apreciar ese aroma a comida casera, uno que otro auto por las pocas carreteras; se recalcaban las bestias que eran montadas por los pueblerinos y las bicicletas que marcaban las ruedas sobre la terracería. Con una maleta en mano, un arma en la espalda que era cubierta con la chamarra oscura que portaba, se dirigió a una posada sumamente humilde, la que era atendida por un anciano gruñón que fumaba un cigarrillo, con el ceño fruncido, al limpiar una vieja escopeta. - — ¡Buenas tardes!.- Saludó el exmilitar al llegar frente a aquel hombre, cual estaba tras un mostrador, mismo que no dudó en ignorar las palabras contrarias. - Necesito una habitación. -dijo respetuosamente, el ajeno se detuvo al mirar a "B", sin mucha importancia, dejó la franela polvosa encima del arma y descolgó de una base oxidada la llave.  — $200.00 la noche, pague por adelantado. - El anciano dejó la llave en el mostrador, con la intención de que el contrario la tomara; Abel sacó de su bolsillo una cartera de piel seminueva, dejó unos cuantos billetes sobre el mostrador, tomando la llave con el número 8 marcado en ella. — ¡Forasteros!, mala idea llegar a este lugar invadido por "ratas".- Musitó entre dientes al anciano, que continuó limpiando la escopeta, tras ver al desconocido entrar a la habitación y cerrar la puerta. 
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  • ★Rol abierto

    12:53 a.m

    Qué poca paciencia estoy teniendo últimamente...

    — Le sususrró a la nada, mientras aquella fina estela de humo se escapaba de entre sus labios, aplacando la tenue punzada de ansiedad que comenzaba a trepar por su pecho, hasta pinchar su garganta.
    Esa noche se encontraba particularmente exhausto y la penumbra lo había sorprendido con un terrible insomnio, típico de sus inviernos en ese país al que no se acostumbra, por más tiempo que pasara conociendo el frío de los días y aquella bruma sofocante de sus noches.

    Había salido de su casa, alejada a las afueras de la ciudad, aunque lo suficientemente cerca para ser cómodo y decidió horas antes comenzar a caminar, fue así, que se encontró de repente en medio de los callejones por los que tantas veces había evitado deambular. Quizá era un capricho del destino o solo su torpeza y su despiste, pero lo cierto era, que no se sentía en el más mínimo peligro ¿Alguna vez había sentido miedo realmente? No lo sabía, siempre se cuestionaba si las cosas que sentía las sentía realmente o solo era su cabeza haciendo mímica de la vida por mera supervivencia ¿Se volvería loco si no lo hiciera?

    Cerró sus ojos lentamente, dejando caer su cabeza hacia su espalda, su cuello reposando sobre los finos cabellos negros, largos de más, que le caigan por la nuca. Se perdió, preguntándose si alguna vez se había encontrado realmente. —
    ★Rol abierto 12:53 a.m Qué poca paciencia estoy teniendo últimamente... — Le sususrró a la nada, mientras aquella fina estela de humo se escapaba de entre sus labios, aplacando la tenue punzada de ansiedad que comenzaba a trepar por su pecho, hasta pinchar su garganta. Esa noche se encontraba particularmente exhausto y la penumbra lo había sorprendido con un terrible insomnio, típico de sus inviernos en ese país al que no se acostumbra, por más tiempo que pasara conociendo el frío de los días y aquella bruma sofocante de sus noches. Había salido de su casa, alejada a las afueras de la ciudad, aunque lo suficientemente cerca para ser cómodo y decidió horas antes comenzar a caminar, fue así, que se encontró de repente en medio de los callejones por los que tantas veces había evitado deambular. Quizá era un capricho del destino o solo su torpeza y su despiste, pero lo cierto era, que no se sentía en el más mínimo peligro ¿Alguna vez había sentido miedo realmente? No lo sabía, siempre se cuestionaba si las cosas que sentía las sentía realmente o solo era su cabeza haciendo mímica de la vida por mera supervivencia ¿Se volvería loco si no lo hiciera? Cerró sus ojos lentamente, dejando caer su cabeza hacia su espalda, su cuello reposando sobre los finos cabellos negros, largos de más, que le caigan por la nuca. Se perdió, preguntándose si alguna vez se había encontrado realmente. —
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  • La campanilla sobre la puerta de la cafetería tintineó suavemente mientras la tarde se filtraba en tonos dorados por los ventanales.Dante estaba sentada en una mesa junto a la ventana, con una pierna cruzada sobre la otra y un enorme vaso de helado frente a ella. Tres bolas

    -vainilla, fresa y chocolate

    se derretían lentamente, formando pequeños riachuelos de colores que Dante observaba con una mezcla de diversión y concentración.Vestía una chaqueta roja abierta y una camiseta oscura debajo; el contraste resaltaba tanto como su expresión despreocupada. Con una cucharita, tomó un poco de helado de fresa y lo llevó a sus labios.

    —Mmm…

    murmuró para sí misma

    —Si el infierno tuviera esto, nadie querría escapar.

    Apoyó el codo en la mesa, mirando alrededor de la cafetería: el murmullo de la gente, el aroma del café recién hecho, la música suave de fondo. Por un raro momento, todo parecía… normal.Otra cucharada. Esta vez de chocolate.

    —Definitivamente necesitaba esto

    dijo en voz baja, casi como si hablara con el helado.
    usto en ese instante, alguien se acercaba a su mesa, proyectando una sombra sobre el vidrio y el postre.

    //ROL ABIERTO//

    La campanilla sobre la puerta de la cafetería tintineó suavemente mientras la tarde se filtraba en tonos dorados por los ventanales.Dante estaba sentada en una mesa junto a la ventana, con una pierna cruzada sobre la otra y un enorme vaso de helado frente a ella. Tres bolas -vainilla, fresa y chocolate se derretían lentamente, formando pequeños riachuelos de colores que Dante observaba con una mezcla de diversión y concentración.Vestía una chaqueta roja abierta y una camiseta oscura debajo; el contraste resaltaba tanto como su expresión despreocupada. Con una cucharita, tomó un poco de helado de fresa y lo llevó a sus labios. —Mmm… murmuró para sí misma —Si el infierno tuviera esto, nadie querría escapar. Apoyó el codo en la mesa, mirando alrededor de la cafetería: el murmullo de la gente, el aroma del café recién hecho, la música suave de fondo. Por un raro momento, todo parecía… normal.Otra cucharada. Esta vez de chocolate. —Definitivamente necesitaba esto dijo en voz baja, casi como si hablara con el helado. usto en ese instante, alguien se acercaba a su mesa, proyectando una sombra sobre el vidrio y el postre. //ROL ABIERTO//
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  • Visitas inesperadas en el bosque.
    Fandom The Walking Dead
    Categoría Original
    ---- ROL ABIERTO

    Tres días de caminata continua después de su última parada le dejaron los pies hechos trizas. Para cuando encontraba un lugar para descansar y recuperar el aliento, los infectados se acercaban en grupo, si se pasa demasiado tiempo en un solo lugar es fácil que otros grupos de vivos puedan tomar ventaja de una viajera solitaria. La regla de oro era, nunca confiar en nadie ni en nada, cuando algo es seguro el riesgo siempre existe, cuando hay poca seguridad, la muerte es segura.

    Las casas abandonadas en el medio de la nada eran reconfortantes y tenían su carisma único con olor a humedad acompañada algunos animales del bosque que eran mejor compañía que las arañas de la cueva pasada le podían proveer.

    -Hogar dulce hogar. -Suspiro tirándose frente a la puerta vieja.- Hasta que el próximo imbécil nos meta quiera meter un tiro en la cabeza.

    Desde el fin del mundo y mucho antes de eso, las personas eran mas aterradoras que las criaturas muertas que no hacían mas que seguir impulsos.

    El sueño la envolvió rapidamente, rezando que el mundo le diera un respiro antes de dejarla destruida luego de un viaje exhaustivo de tres o cuatro dias, si el clima, sus pies y su condición se lo permitian, con el consuelo de que si seguía caminando llegaría a encontrarse nuevamente con su familia.
    ---- ROL ABIERTO Tres días de caminata continua después de su última parada le dejaron los pies hechos trizas. Para cuando encontraba un lugar para descansar y recuperar el aliento, los infectados se acercaban en grupo, si se pasa demasiado tiempo en un solo lugar es fácil que otros grupos de vivos puedan tomar ventaja de una viajera solitaria. La regla de oro era, nunca confiar en nadie ni en nada, cuando algo es seguro el riesgo siempre existe, cuando hay poca seguridad, la muerte es segura. Las casas abandonadas en el medio de la nada eran reconfortantes y tenían su carisma único con olor a humedad acompañada algunos animales del bosque que eran mejor compañía que las arañas de la cueva pasada le podían proveer. -Hogar dulce hogar. -Suspiro tirándose frente a la puerta vieja.- Hasta que el próximo imbécil nos meta quiera meter un tiro en la cabeza. Desde el fin del mundo y mucho antes de eso, las personas eran mas aterradoras que las criaturas muertas que no hacían mas que seguir impulsos. El sueño la envolvió rapidamente, rezando que el mundo le diera un respiro antes de dejarla destruida luego de un viaje exhaustivo de tres o cuatro dias, si el clima, sus pies y su condición se lo permitian, con el consuelo de que si seguía caminando llegaría a encontrarse nuevamente con su familia.
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  • Friend or Foe?
    Categoría Fantasía
    | Rol Abierto a cualquiera. |

    Hacía tiempo el invierno cayó en el reino de Livien. El blanco adornaba las calles, senderos, tejados y cualquier otra superficie en donde pudiera descansar sin perturbación. Cubría muchos de los colores que, en épocas de mucho sol, resplandecían incluso desde lo lejos. Ahora, hasta las aguas que rodeaban el imperio estaban congeladas.

    Cassion, sin embargo, estaba más ocupado en contemplar la belleza del bosque que rodeaba su territorio. Escuchaba con atención los sonidos alrededor, o más bien, la ausencia de ellos. Solo la leve brisa silbaba de tanto en tanto entre los árboles, moviendo las ramas más delgadas. También escuchaba sus propios pasos en la nieve que se hacía con capas más gruesas a medida que avanzaba.

    Su armadura negra y capa azul resaltaban bastante entre el blanco, aunque si se mantenía cerca de los troncos podía pasar más desapercibido y, en lo profundo, la luz del sol apenas se colaba, dificultando la visión para seres que no tuvieran ese sentido demasiado desarrollado.

    No estaba allí por una caminata cualquiera para tomar aire. La realidad era que tuvo que salir porque detectó algo extraño, una presencia que no se presentó siquiera en la ciudadela, si no que se mantuvo allí, en el bosque. La razón era incierta para él, por eso quiso descubrirlo.

    Enviar soldados para hacer el reconocimiento pudo haber sido una buena movida, pero en casos donde no tenía la seguridad de saber si el peligro era demasiado grande o no prefería hacerlo por cuenta propia (muy en contra de lo que en Consejo le pedía e imploraba que hiciera). Esto para evitar accidentes que él creía innecesario si simplemente iba solo.

    Su ojo se fue ajustando mientras la luz empezaba a disminuir, observando cada rincón con atención. Cada vez sentía más cerca la presencia. Tenía en su mano derecha su lanza lista en caso de algún ataque en emboscada.
    | Rol Abierto a cualquiera. | Hacía tiempo el invierno cayó en el reino de Livien. El blanco adornaba las calles, senderos, tejados y cualquier otra superficie en donde pudiera descansar sin perturbación. Cubría muchos de los colores que, en épocas de mucho sol, resplandecían incluso desde lo lejos. Ahora, hasta las aguas que rodeaban el imperio estaban congeladas. Cassion, sin embargo, estaba más ocupado en contemplar la belleza del bosque que rodeaba su territorio. Escuchaba con atención los sonidos alrededor, o más bien, la ausencia de ellos. Solo la leve brisa silbaba de tanto en tanto entre los árboles, moviendo las ramas más delgadas. También escuchaba sus propios pasos en la nieve que se hacía con capas más gruesas a medida que avanzaba. Su armadura negra y capa azul resaltaban bastante entre el blanco, aunque si se mantenía cerca de los troncos podía pasar más desapercibido y, en lo profundo, la luz del sol apenas se colaba, dificultando la visión para seres que no tuvieran ese sentido demasiado desarrollado. No estaba allí por una caminata cualquiera para tomar aire. La realidad era que tuvo que salir porque detectó algo extraño, una presencia que no se presentó siquiera en la ciudadela, si no que se mantuvo allí, en el bosque. La razón era incierta para él, por eso quiso descubrirlo. Enviar soldados para hacer el reconocimiento pudo haber sido una buena movida, pero en casos donde no tenía la seguridad de saber si el peligro era demasiado grande o no prefería hacerlo por cuenta propia (muy en contra de lo que en Consejo le pedía e imploraba que hiciera). Esto para evitar accidentes que él creía innecesario si simplemente iba solo. Su ojo se fue ajustando mientras la luz empezaba a disminuir, observando cada rincón con atención. Cada vez sentía más cerca la presencia. Tenía en su mano derecha su lanza lista en caso de algún ataque en emboscada.
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