• Nada era mejor después de una exitosa jornada de cacería, y la plenitud de los estómagos llenos, que compartir el rato sencillamente con la compañía que entre todos podían darse.
    Por supuesto, ronquidos no se hicieron esperar pero ella, lejos de sentir sueño, se sintió amena sobretodo al charlar con su padre.

    — ... Le insistí que no metiera las narices donde no debía ¡Pero aseguraba que esa madriguera estaba deshabitada! ¡Su cara de espanto al ver salir a ese animal del interior fue tan divertido! Desde entonces no la he visto volver a meter las narices donde nadie la llamó —

    Aunque intentó controlar su risa para no despertar a sus compañeros dormidos fue algo que simplemente no pudo contener ante el recuerdo. Por un momento sus ojos se cerraron por ello pero al abrirlos volvió a notar en su padre aquella mirada que tantas veces vió desde su infancia.
    Sus orejas descendieron y la expresión alguna vez alegre en su rostro se convirtió en una de entristecida preocupación.

    — Padre, piensas en él de nuevo ¿No es cierto? —

    No por mucho tiempo fue hija única; alguna vez tuvo un hermano. Aún era demasiado pequeña para recordarlo correctamente, algún sueño de forma ocasional la había asaltado mientras dormía sobre su infancia. Un recuerdo borroso, algo tan lejano que al despertar ni siquiera estaba segura de qué había soñado. Pero la mención de su hermano fue algo que siempre estuvo presente en la manada.
    Incluso sus padres no fueron capaces de buscar tener un nuevo cachorro luego de ello, quedándose ella como hija única. Enseguida se estiró lo suficiente para frotar su cabeza bajo el mentón de su padre y en su melena. Una forma en la que ella buscó consolarle de aquel dolor que desde hacía tanto tiempo pesaba en su corazón
    Nada era mejor después de una exitosa jornada de cacería, y la plenitud de los estómagos llenos, que compartir el rato sencillamente con la compañía que entre todos podían darse. Por supuesto, ronquidos no se hicieron esperar pero ella, lejos de sentir sueño, se sintió amena sobretodo al charlar con su padre. — ... Le insistí que no metiera las narices donde no debía ¡Pero aseguraba que esa madriguera estaba deshabitada! ¡Su cara de espanto al ver salir a ese animal del interior fue tan divertido! Desde entonces no la he visto volver a meter las narices donde nadie la llamó — Aunque intentó controlar su risa para no despertar a sus compañeros dormidos fue algo que simplemente no pudo contener ante el recuerdo. Por un momento sus ojos se cerraron por ello pero al abrirlos volvió a notar en su padre aquella mirada que tantas veces vió desde su infancia. Sus orejas descendieron y la expresión alguna vez alegre en su rostro se convirtió en una de entristecida preocupación. — Padre, piensas en él de nuevo ¿No es cierto? — No por mucho tiempo fue hija única; alguna vez tuvo un hermano. Aún era demasiado pequeña para recordarlo correctamente, algún sueño de forma ocasional la había asaltado mientras dormía sobre su infancia. Un recuerdo borroso, algo tan lejano que al despertar ni siquiera estaba segura de qué había soñado. Pero la mención de su hermano fue algo que siempre estuvo presente en la manada. Incluso sus padres no fueron capaces de buscar tener un nuevo cachorro luego de ello, quedándose ella como hija única. Enseguida se estiró lo suficiente para frotar su cabeza bajo el mentón de su padre y en su melena. Una forma en la que ella buscó consolarle de aquel dolor que desde hacía tanto tiempo pesaba en su corazón
    0 turnos 0 maullidos
  • — No importa cuántos envíes… todos caen igual de rápido —La idea era clara. Jamás volvería...

    El eco de los disparos todavía vibraba entre los muros agrietados cuando Katherina se dejó caer detrás de una columna partida. El aire olía a pólvora y a hierro. Respiró hondo, una vez… dos… obligando a su pulso a desacelerarse mientras contaba mentalmente.

    Silencio.

    Demasiado silencio.

    Entonces sintió el ardor.

    Bajó la mirada. Una línea roja se abría paso por su antebrazo, delgada pero insistente, como si la bala hubiera querido llevarse un recuerdo de ella. No había sido un impacto limpio, solo un roce…

    —Perfecto… —murmuró irritada.

    Con movimientos rápidos, rasgó un trozo del borde de su vestido. La tela cedió con un sonido seco, desigual. No era la primera vez que convertía algo elegante en algo útil. Nunca lo sería.
    — No importa cuántos envíes… todos caen igual de rápido —La idea era clara. Jamás volvería... El eco de los disparos todavía vibraba entre los muros agrietados cuando Katherina se dejó caer detrás de una columna partida. El aire olía a pólvora y a hierro. Respiró hondo, una vez… dos… obligando a su pulso a desacelerarse mientras contaba mentalmente. Silencio. Demasiado silencio. Entonces sintió el ardor. Bajó la mirada. Una línea roja se abría paso por su antebrazo, delgada pero insistente, como si la bala hubiera querido llevarse un recuerdo de ella. No había sido un impacto limpio, solo un roce… —Perfecto… —murmuró irritada. Con movimientos rápidos, rasgó un trozo del borde de su vestido. La tela cedió con un sonido seco, desigual. No era la primera vez que convertía algo elegante en algo útil. Nunca lo sería.
    Me gusta
    Me encocora
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    https://youtu.be/sOnqjkJTMaA?is=LcYvVq2Ry-18dZ-M

    NP: ¿Otra vez? Ya es la quinta vez esta semana, ¡Para ya de hacer el zombie, pon otra cosa! Además, te recuerdo que te buscan, poner la música a todos volumen no ayuda.

    "Relájate, he insonorizado todo el arcade, además es un temazo."

    *Max sigue cantando thriller mientras juega a Zombies Ate My Neighbors en una de las máquinas.*
    https://youtu.be/sOnqjkJTMaA?is=LcYvVq2Ry-18dZ-M NP: ¿Otra vez? Ya es la quinta vez esta semana, ¡Para ya de hacer el zombie, pon otra cosa! Además, te recuerdo que te buscan, poner la música a todos volumen no ayuda. "Relájate, he insonorizado todo el arcade, además es un temazo." *Max sigue cantando thriller mientras juega a Zombies Ate My Neighbors en una de las máquinas.*
    Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Desde uno de los balcones más altos de Ciudad Pentagrama, Lucifer Morningstar permanecía inmóvil, con los brazos apoyados sobre la barandilla ennegrecida mientras contemplaba el caos eterno de la ciudad bajo sus pies.
    Las luces rojas parpadeaban a lo lejos, los gritos se mezclaban con risas y sirenas distorsionadas, pero nada de eso lograba distraerlo de sus propios pensamientos.
    Todo lo que salió mal.
    Su reino fracturado. Su ausencia. Los errores acumulados durante siglos. Las decisiones tomadas con orgullo, con miedo... y las personas que perdió por no saber sostenerlas cuando aún estaban cerca.
    Bajó la mirada, viendo el vacío bajo el balcón como si esperara encontrar respuestas en la caída.
    Una exhalación lenta escapó de sus labios.
    Entonces, casi sin darse cuenta, empezó a tararear una melodía antigua. Suave al principio, quebrada por el tiempo. Una canción que no había pronunciado en años.
    La misma tonada que alguna vez le dedicó a Alastor.
    Su voz fue creciendo poco a poco, cálida y melancólica, flotando entre los edificios como un recuerdo que se negaba a morir. Cada nota llevaba algo de burla elegante, de romance torcido, de una época en la que ambos fingían que nada podía destruirlos.
    Lucifer cerró los ojos mientras cantaba, dejando que la música llenara el silencio que el orgullo había dejado atrás.

    —Qué irónico...

    murmuró al terminar la canción, con una sonrisa triste.

    -De todo lo que olvidé... tu canción fue lo único que volvió conmigo.

    El viento agitó su cabello y se llevó las últimas notas por la ciudad, como si buscara al único demonio capaz de reconocerlas.

    https://music.youtube.com/watch?v=Iz0m4R-UV0s&si=IRtYp9VCGOFK-uPD
    Desde uno de los balcones más altos de Ciudad Pentagrama, Lucifer Morningstar permanecía inmóvil, con los brazos apoyados sobre la barandilla ennegrecida mientras contemplaba el caos eterno de la ciudad bajo sus pies. Las luces rojas parpadeaban a lo lejos, los gritos se mezclaban con risas y sirenas distorsionadas, pero nada de eso lograba distraerlo de sus propios pensamientos. Todo lo que salió mal. Su reino fracturado. Su ausencia. Los errores acumulados durante siglos. Las decisiones tomadas con orgullo, con miedo... y las personas que perdió por no saber sostenerlas cuando aún estaban cerca. Bajó la mirada, viendo el vacío bajo el balcón como si esperara encontrar respuestas en la caída. Una exhalación lenta escapó de sus labios. Entonces, casi sin darse cuenta, empezó a tararear una melodía antigua. Suave al principio, quebrada por el tiempo. Una canción que no había pronunciado en años. La misma tonada que alguna vez le dedicó a Alastor. Su voz fue creciendo poco a poco, cálida y melancólica, flotando entre los edificios como un recuerdo que se negaba a morir. Cada nota llevaba algo de burla elegante, de romance torcido, de una época en la que ambos fingían que nada podía destruirlos. Lucifer cerró los ojos mientras cantaba, dejando que la música llenara el silencio que el orgullo había dejado atrás. —Qué irónico... murmuró al terminar la canción, con una sonrisa triste. -De todo lo que olvidé... tu canción fue lo único que volvió conmigo. El viento agitó su cabello y se llevó las últimas notas por la ciudad, como si buscara al único demonio capaz de reconocerlas. https://music.youtube.com/watch?v=Iz0m4R-UV0s&si=IRtYp9VCGOFK-uPD
    6 turnos 0 maullidos
  • —¿En verdad te recuerdo?

    He estado pensando en ello. Pensando en lo que significa "recordar".

    El ser que habita perpetuamente mis recuerdos, ¿eres realmente tú? ¿O es un espejismo, un oásis, que yo mismo construí, con los retazos que me quedaron de ti?

    ¿Así sonaba realmente tu voz? ¿Ese era el tono de tu cabello? ¿Era así como brillaban tus ojos?

    No sé. La cruda realidad es que ni sé, ni puedo saberlo. Enfrentándome a lo incognoscible, entonces, ¿a qué puedo recurrir, sino a mi imaginación, por pobre, por falible que sea?

    Quizás no te recuerdo, no a ti.

    Y me aterra. Porque si no te recuerdo, si no recuerdo en realidad quién eras... ¿De verdad exististe?
    —¿En verdad te recuerdo? He estado pensando en ello. Pensando en lo que significa "recordar". El ser que habita perpetuamente mis recuerdos, ¿eres realmente tú? ¿O es un espejismo, un oásis, que yo mismo construí, con los retazos que me quedaron de ti? ¿Así sonaba realmente tu voz? ¿Ese era el tono de tu cabello? ¿Era así como brillaban tus ojos? No sé. La cruda realidad es que ni sé, ni puedo saberlo. Enfrentándome a lo incognoscible, entonces, ¿a qué puedo recurrir, sino a mi imaginación, por pobre, por falible que sea? Quizás no te recuerdo, no a ti. Y me aterra. Porque si no te recuerdo, si no recuerdo en realidad quién eras... ¿De verdad exististe?
    Me entristece
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Vaya..Pero que recuerdos. Supongo que soy como el buen vino..
    Vaya..Pero que recuerdos. Supongo que soy como el buen vino..
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    Me entristece
    7
    3 turnos 0 maullidos
  • ¿Qué clase de caballero ignora la dulzura que el destino le concede?

    ¿Qué clase de hombre confunde fortaleza con el silencio que hiere?

    Fui yo. Siempre fui yo.

    Mientras tú ofrecías calidez en cada mirada que me regalabas, yo respondía con la distancia de un corazón dividido, temeroso de mostrarse, orgulloso en su propia ruina.

    Y ahora…

    En esta calma que no consuela, comprendo que ninguna victoria, ningún poder, ninguna gloria… puede llenar el vacío de lo que no supe cuidar.

    Si pudiera desafiar a los dioses de nuevo, lo haría; no lo haría por poder, sino por un instante más a tu lado, para aprender, al fin, a tratarte con la ternura que siempre mereciste.

    Pero los astros no retroceden, y el pasado… no escucha súplicas.

    Así que me quedo aquí, custodiando recuerdos que me condenan, susurrando tu nombre al basto infinito… esperando que, en algún rincón del universo, no me recuerdes como el hombre que fui, sino como el que, demasiado tarde, aprendió a amarte.


    >> https://www.youtube.com/watch?v=vzRdOOmbPqg&list=RDvzRdOOmbPqg&start_radio=1 <<

    ¿Qué clase de caballero ignora la dulzura que el destino le concede? ¿Qué clase de hombre confunde fortaleza con el silencio que hiere? Fui yo. Siempre fui yo. Mientras tú ofrecías calidez en cada mirada que me regalabas, yo respondía con la distancia de un corazón dividido, temeroso de mostrarse, orgulloso en su propia ruina. Y ahora… En esta calma que no consuela, comprendo que ninguna victoria, ningún poder, ninguna gloria… puede llenar el vacío de lo que no supe cuidar. Si pudiera desafiar a los dioses de nuevo, lo haría; no lo haría por poder, sino por un instante más a tu lado, para aprender, al fin, a tratarte con la ternura que siempre mereciste. Pero los astros no retroceden, y el pasado… no escucha súplicas. Así que me quedo aquí, custodiando recuerdos que me condenan, susurrando tu nombre al basto infinito… esperando que, en algún rincón del universo, no me recuerdes como el hombre que fui, sino como el que, demasiado tarde, aprendió a amarte. >> https://www.youtube.com/watch?v=vzRdOOmbPqg&list=RDvzRdOOmbPqg&start_radio=1 <<
    Me gusta
    Me entristece
    5
    5 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    "Con ella creí que podía dejar de ser solo una mente migrando entre fundas, que por fin había algo capaz de anclarme a una sola versión de mí mismo. No era solo deseo ni costumbre: era la ilusión de permanencia en un mundo donde todo se reemplaza. Pero el amor, incluso el más intenso, no detiene el desgaste ni las decisiones equivocadas. Solo hace que cada pérdida pese más, que cada recuerdo se quede grabado como una deuda imposible de saldar. Y aun sabiendo eso, aun entendiendo que todo termina rompiéndose, elegiría volver a sentirlo… porque en medio de tanto vacío, fue lo único que alguna vez se sintió real."
    "Con ella creí que podía dejar de ser solo una mente migrando entre fundas, que por fin había algo capaz de anclarme a una sola versión de mí mismo. No era solo deseo ni costumbre: era la ilusión de permanencia en un mundo donde todo se reemplaza. Pero el amor, incluso el más intenso, no detiene el desgaste ni las decisiones equivocadas. Solo hace que cada pérdida pese más, que cada recuerdo se quede grabado como una deuda imposible de saldar. Y aun sabiendo eso, aun entendiendo que todo termina rompiéndose, elegiría volver a sentirlo… porque en medio de tanto vacío, fue lo único que alguna vez se sintió real."
    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Un destello dorado rasgó la penumbra rojiza de Ciudad Pentagrama como una estrella cayendo a destiempo. La luz descendió en espiral hasta golpear suavemente el suelo de una calle desierta, levantando polvo carmesí y haciendo vibrar los letreros torcidos de los edificios cercanos.
    Cuando el resplandor se disipó, una figura permanecía en el centro del fulgor moribundo.
    Lucifer Morningstar apareció envuelto únicamente en una toga blanca, la tela cayendo con elegancia imperfecta sobre su cuerpo. Sus pies descalzos tocaron el pavimento caliente mientras sus alas, ausentes por el momento, parecían solo un recuerdo escondido bajo la piel. Parpadeó varias veces, como si la realidad tardara en ajustarse a su mirada.
    Lentamente alzó una mano y observó sus dedos, girando la muñeca con extrañeza. Luego recorrió con la vista su torso, sus brazos, la tela sencilla que lo cubría... como si necesitara asegurarse de que seguía siendo él.
    Su expresión, normalmente segura y teatral, se quebró en una mueca de genuina confusión.

    —...Bueno, eso es nuevo.

    Su voz sonó más baja de lo habitual, áspera por un silencio demasiado largo. Dio un paso tambaleante, mirando alrededor las calles deformadas, los anuncios infernales, el cielo eterno de sangre.

    —Ciudad Pentagrama...

    murmuró, entrecerrando los ojos

    —Entonces sí regresé.

    Llevó una mano a su sien, intentando ordenar recuerdos que se deshacían como humo entre los dedos. El limbo había sido una extensión sin tiempo, sin días, sin noches... solo vacío.
    Su sonrisa apareció débilmente, más nerviosa que encantadora.

    —Ahora la pregunta importante...

    Se miró nuevamente, tocándose el rostro con incredulidad antes de alzar la vista al cielo rojizo.

    —¿Cuánto tiempo demonios me fui?
    Un destello dorado rasgó la penumbra rojiza de Ciudad Pentagrama como una estrella cayendo a destiempo. La luz descendió en espiral hasta golpear suavemente el suelo de una calle desierta, levantando polvo carmesí y haciendo vibrar los letreros torcidos de los edificios cercanos. Cuando el resplandor se disipó, una figura permanecía en el centro del fulgor moribundo. Lucifer Morningstar apareció envuelto únicamente en una toga blanca, la tela cayendo con elegancia imperfecta sobre su cuerpo. Sus pies descalzos tocaron el pavimento caliente mientras sus alas, ausentes por el momento, parecían solo un recuerdo escondido bajo la piel. Parpadeó varias veces, como si la realidad tardara en ajustarse a su mirada. Lentamente alzó una mano y observó sus dedos, girando la muñeca con extrañeza. Luego recorrió con la vista su torso, sus brazos, la tela sencilla que lo cubría... como si necesitara asegurarse de que seguía siendo él. Su expresión, normalmente segura y teatral, se quebró en una mueca de genuina confusión. —...Bueno, eso es nuevo. Su voz sonó más baja de lo habitual, áspera por un silencio demasiado largo. Dio un paso tambaleante, mirando alrededor las calles deformadas, los anuncios infernales, el cielo eterno de sangre. —Ciudad Pentagrama... murmuró, entrecerrando los ojos —Entonces sí regresé. Llevó una mano a su sien, intentando ordenar recuerdos que se deshacían como humo entre los dedos. El limbo había sido una extensión sin tiempo, sin días, sin noches... solo vacío. Su sonrisa apareció débilmente, más nerviosa que encantadora. —Ahora la pregunta importante... Se miró nuevamente, tocándose el rostro con incredulidad antes de alzar la vista al cielo rojizo. —¿Cuánto tiempo demonios me fui?
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Recientemente vengo de sacar unas bolsas todo está relacionado con la boda, Grayson sigue todavía de misión para el FBI, por lo que es el momento perfecto para meter en casa cositas sin que él pueda verlas.
    De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda.

    Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo.
    Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres.
    Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil.
    Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa.

    El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo.

    Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho.

    En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma.
    Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas.
    Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista.
    Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve.

    Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo.
    Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos.

    La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares.
    El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche.
    Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas.
    Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo.

    Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía
    Recientemente vengo de sacar unas bolsas todo está relacionado con la boda, Grayson sigue todavía de misión para el FBI, por lo que es el momento perfecto para meter en casa cositas sin que él pueda verlas. De todas formas lo que he comprado son accesorios, maquillaje y los dos pares de zapatos que usaré para la boda. Es muy extraño, no es el primer caso que le lleva fuera de Salem y nunca antes había enviado un vídeo. Aún incluso si se tratara de uno bastante íntimo, no es de esa clase de hombres. Después de ponerme ropa más cómoda y soltarme el cabello, pongo el CD en el reproductor para verlo en la televisión, ya que no tenía ganas de encender el portátil. Mi padre no esta, se encuentra en casa de mama, por lo que estoy completamente sola en casa. El vídeo venía también con un sobre blanco, en las instrucciones decía que lo abriera una vez terminara de ver el vídeo. Con el mando le doy al play y una parte de mi desearía no haberlo hecho. En el interior del sobre como Grayson dijo, se encuentra el anillo que iba a ponerme en el dedo en una de nuestras bodas y ahora lo sujetó en el medio de mi palma. Todo mi cuerpo no para de temblar, vista desde fuera debo de parecer un río de lágrimas. Rebobino por tercera vez el vídeo, no soy masochista. Simplemente mi cerebro sigue sin entender lo que está ocurriendo, ha pasado mucho tiempo desde aquella noche, en la que el bosque estaba completamente cubierto de nieve. Esa noche, vuelvo a escuchar el ruido de aquellas fuertes pisadas persiguiéndome, de pronto noto como si mi corazón se estuviera partiendo. Pongo una de mis manos sobre mi pecho, como si así pudiera evitar que se acabara partiendo en dos. La televisión se queda completamente en negro, comienzo a romper cada cuadro, jarrones, estanterías repletas de libros, retratos familiares. El salón se convierte en un campo de batalla, mientras subo arriba y no recuerdo todo lo que hice esa noche. Me vienen pequeños flash algunos en el vestidor oliendo sus camisetas. Otros en el baño, rompiendo los cristales y en él último sujetaba entre mis manos un cuchillo. Desperté en la cama me puse su camiseta favorita y en el lado donde el siempre dormía tendí una de sus camisas, impregnada aún con el perfume que siempre se ponía
    Me entristece
    3
    0 turnos 1 maullido
Ver más resultados
Patrocinados