• 𝘓𝘢𝘴 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘓𝘰𝘯𝘥𝘳𝘦𝘴, 𝘦𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘭𝘭𝘶𝘷𝘪𝘰𝘴𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦 𝘥𝘦 𝘚𝘦𝘱𝘵𝘪𝘦𝘮𝘣𝘳𝘦, 𝘱𝘳𝘰𝘷𝘦𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘦𝘴𝘤𝘦𝘯𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘤𝘳𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢. 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘎𝘳𝘦𝘦𝘯𝘦, 𝘭𝘢 𝘢𝘤𝘢𝘶𝘥𝘢𝘭𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘤𝘳𝘢𝘵𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘢́𝘴 𝘨𝘢𝘵𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘮𝘪𝘨𝘰𝘴, 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢 𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘢𝘴 𝘣𝘰𝘶𝘵𝘪𝘲𝘶𝘦𝘴 𝘦𝘯 𝘉𝘰𝘯𝘥 𝘚𝘵𝘳𝘦𝘦𝘵. ¿𝘘𝘶𝘦́ 𝘩𝘢𝘤𝘦 𝘢𝘩𝜄́ 𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘵𝘢𝘯 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦.ᐣ 𝘓𝘢𝘴 𝘥𝘪𝘦𝘻 𝘺 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘢, 𝘶𝘯𝘢 𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘪𝘮𝘱𝜄́𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘥𝘢𝘮𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘢𝘵𝘦𝘨𝘰𝘳𝜄́𝘢. 𝘚𝘦 𝘥𝘢𝘳𝘢́ 𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘶𝘴𝘵𝘦𝘥, 𝘲𝘶𝘦𝘳𝘪𝘥𝘰 𝘭𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳, 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘴𝘵𝘦𝘳𝘪𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘰𝘯𝘥𝘢𝘯 𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘢𝘴𝘰, 𝘦𝘭 𝘭𝘭𝘢𝘮𝘢𝘥𝘰 "𝘌𝘭 𝘓𝘦𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘥 𝘊𝘢𝘳𝘯𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯".

    𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘣𝘢𝘭𝘢, 𝘴𝘶 𝘵𝘰𝘣𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘤𝘦𝘥𝘦 𝘺 𝘴𝘦 𝘥𝘰𝘣𝘭𝘢 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳𝘰𝘴𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘊𝘰𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘭𝘢́𝘨𝘳𝘪𝘮𝘢𝘴, 𝘴𝘰𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢 𝘦𝘭 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳; 𝘢𝘺, ¿𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦́𝘯 𝘴𝘦 𝘭𝘦 𝘰𝘤𝘶𝘳𝘳𝘦 𝘶𝘴𝘢𝘳 𝘵𝘢𝘤𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦 𝘭𝘭𝘶𝘷𝘪𝘰𝘴𝘢.ᐣ ¡𝘛𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘺, 𝘲𝘶𝘦𝘳𝘪𝘥𝘰 𝘭𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘴 𝘯𝘪𝘮𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥𝘦𝘴.ᐟ 𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘢𝘲𝘶𝜄́ 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘰́𝘴𝘪𝘵𝘰, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘯𝘵𝘪𝘯𝘦𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘭𝘭𝘢𝘷𝘦𝘴, 𝘴𝘶𝘴 𝘥𝘦𝘥𝘰𝘴 𝘵𝘳𝘢𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘭𝘢 𝘢𝘭 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘳 𝘢𝘣𝘳𝘪𝘳 𝘦𝘴𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘳𝘵𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘪𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘩𝘢 𝘤𝘳𝘶𝘻𝘢𝘥𝘰, 𝘢𝘯𝘶𝘯𝘤𝘪𝘢𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘶𝘳𝘨𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘧𝘢𝘵𝘢𝘭, 𝘥𝘦 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘰 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦.

    𝘗𝘶𝘦𝘴 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢, 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘭𝘰 𝘴𝘢𝘣𝘦, 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘓𝘦𝘰́𝘯 𝘩𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘴𝘶 𝘣𝘰𝘶𝘵𝘪𝘲𝘶𝘦. ¡𝘌𝘭 𝘓𝘦𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘥 𝘊𝘢𝘳𝘯𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯.ᐟ 𝘜𝘯 𝘪𝘯𝘧𝘢𝘮𝘦 𝘱𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢 𝘣𝘶𝘳𝘭𝘢𝘥𝘰 𝘢 𝘭𝘢 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢 𝘦𝘯𝘵𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘱𝘰𝘭𝘪𝘤𝘪𝘢𝘤𝘰 𝘭𝘰𝘯𝘥𝘪𝘯𝘦𝘯𝘴𝘦, 𝘴𝘶𝘴 𝘩𝘶𝘳𝘵𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘳𝘵𝘪𝘦́𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘺𝘢 𝘦𝘯 𝘮𝘢𝘵𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘦𝘺𝘦𝘯𝘥𝘢. 𝘠 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦, 𝘦𝘭 𝘓𝘦𝘰́𝘯 𝘩𝘢 𝘦𝘭𝘦𝘨𝘪𝘥𝘰 𝘢 𝘴𝘶 𝘮𝘢́𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘷𝜄́𝘤𝘵𝘪𝘮𝘢, 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘚𝘳𝘪𝘵𝘢. 𝘎𝘳𝘦𝘦𝘯𝘦, 𝘴𝘶𝘴 𝘪𝘯𝘮𝘪𝘴𝘦𝘳𝘪𝘤𝘰𝘳𝘥𝘦𝘴 𝘧𝘢𝘶𝘤𝘦𝘴 𝘴𝘦 𝘩𝘢𝘯 𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰. ¡𝘠 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘦𝘯𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘢𝘭 𝘢𝘣𝘳𝘪𝘳 𝘭𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘳𝘵𝘢 𝘦𝘴....ᐟ

    ...

    — Mmmm... ¿No es esto demasiado dramático para describir un simple robo de productos cosméticos? —

    Autumn revisa el manuscrito de la que será su más reciente publicación. Hacer sonar interesante a una señora a la que le robaron un par de labiales caros está probando ser todo un reto.

    — Esto es difícil... — Murmura para sí. — ¿Y si invento que encontró un cadáver? Nah... muy predecible... —

    Voltea hacia atrás, nota que alguien le observa... y a su... interesante vestimenta. Camuflándose como una más de las mucamas de Patricia Greene estaba, pues quería más detalles que hicieran más realista su relato.

    — Oh... Hola. Estaba descansando, ¿sí? Ya pronto vuelvo al trabajo. —
    𝘓𝘢𝘴 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘓𝘰𝘯𝘥𝘳𝘦𝘴, 𝘦𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘭𝘭𝘶𝘷𝘪𝘰𝘴𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦 𝘥𝘦 𝘚𝘦𝘱𝘵𝘪𝘦𝘮𝘣𝘳𝘦, 𝘱𝘳𝘰𝘷𝘦𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘦𝘴𝘤𝘦𝘯𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘤𝘳𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢. 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘎𝘳𝘦𝘦𝘯𝘦, 𝘭𝘢 𝘢𝘤𝘢𝘶𝘥𝘢𝘭𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘳𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘤𝘳𝘢𝘵𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘢́𝘴 𝘨𝘢𝘵𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘮𝘪𝘨𝘰𝘴, 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢 𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘢𝘴 𝘣𝘰𝘶𝘵𝘪𝘲𝘶𝘦𝘴 𝘦𝘯 𝘉𝘰𝘯𝘥 𝘚𝘵𝘳𝘦𝘦𝘵. ¿𝘘𝘶𝘦́ 𝘩𝘢𝘤𝘦 𝘢𝘩𝜄́ 𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘵𝘢𝘯 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦.ᐣ 𝘓𝘢𝘴 𝘥𝘪𝘦𝘻 𝘺 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘢, 𝘶𝘯𝘢 𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘪𝘮𝘱𝜄́𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘥𝘢𝘮𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘢𝘵𝘦𝘨𝘰𝘳𝜄́𝘢. 𝘚𝘦 𝘥𝘢𝘳𝘢́ 𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘶𝘴𝘵𝘦𝘥, 𝘲𝘶𝘦𝘳𝘪𝘥𝘰 𝘭𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳, 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘵𝘢𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘴𝘵𝘦𝘳𝘪𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘰𝘯𝘥𝘢𝘯 𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘢𝘴𝘰, 𝘦𝘭 𝘭𝘭𝘢𝘮𝘢𝘥𝘰 "𝘌𝘭 𝘓𝘦𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘥 𝘊𝘢𝘳𝘯𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯". 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘣𝘢𝘭𝘢, 𝘴𝘶 𝘵𝘰𝘣𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘤𝘦𝘥𝘦 𝘺 𝘴𝘦 𝘥𝘰𝘣𝘭𝘢 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳𝘰𝘴𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘊𝘰𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘭𝘢́𝘨𝘳𝘪𝘮𝘢𝘴, 𝘴𝘰𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢 𝘦𝘭 𝘥𝘰𝘭𝘰𝘳; 𝘢𝘺, ¿𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦́𝘯 𝘴𝘦 𝘭𝘦 𝘰𝘤𝘶𝘳𝘳𝘦 𝘶𝘴𝘢𝘳 𝘵𝘢𝘤𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦 𝘭𝘭𝘶𝘷𝘪𝘰𝘴𝘢.ᐣ ¡𝘛𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘯𝘰 𝘩𝘢𝘺, 𝘲𝘶𝘦𝘳𝘪𝘥𝘰 𝘭𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘱𝘦𝘯𝘴𝘢𝘳 𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘴 𝘯𝘪𝘮𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥𝘦𝘴.ᐟ 𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘢𝘲𝘶𝜄́ 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘰́𝘴𝘪𝘵𝘰, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘯𝘵𝘪𝘯𝘦𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘭𝘭𝘢𝘷𝘦𝘴, 𝘴𝘶𝘴 𝘥𝘦𝘥𝘰𝘴 𝘵𝘳𝘢𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢́𝘯𝘥𝘰𝘭𝘢 𝘢𝘭 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘳 𝘢𝘣𝘳𝘪𝘳 𝘦𝘴𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘳𝘵𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘪𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘩𝘢 𝘤𝘳𝘶𝘻𝘢𝘥𝘰, 𝘢𝘯𝘶𝘯𝘤𝘪𝘢𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘶𝘳𝘨𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘧𝘢𝘵𝘢𝘭, 𝘥𝘦 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘰 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦. 𝘗𝘶𝘦𝘴 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢, 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘭𝘰 𝘴𝘢𝘣𝘦, 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘓𝘦𝘰́𝘯 𝘩𝘢 𝘷𝘪𝘴𝘪𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘴𝘶 𝘣𝘰𝘶𝘵𝘪𝘲𝘶𝘦. ¡𝘌𝘭 𝘓𝘦𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘥 𝘊𝘢𝘳𝘯𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯.ᐟ 𝘜𝘯 𝘪𝘯𝘧𝘢𝘮𝘦 𝘱𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢 𝘣𝘶𝘳𝘭𝘢𝘥𝘰 𝘢 𝘭𝘢 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢 𝘦𝘯𝘵𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘱𝘰𝘭𝘪𝘤𝘪𝘢𝘤𝘰 𝘭𝘰𝘯𝘥𝘪𝘯𝘦𝘯𝘴𝘦, 𝘴𝘶𝘴 𝘩𝘶𝘳𝘵𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘪𝘳𝘵𝘪𝘦́𝘯𝘥𝘰𝘴𝘦 𝘺𝘢 𝘦𝘯 𝘮𝘢𝘵𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘦𝘺𝘦𝘯𝘥𝘢. 𝘠 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦, 𝘦𝘭 𝘓𝘦𝘰́𝘯 𝘩𝘢 𝘦𝘭𝘦𝘨𝘪𝘥𝘰 𝘢 𝘴𝘶 𝘮𝘢́𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘷𝜄́𝘤𝘵𝘪𝘮𝘢, 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘭𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘚𝘳𝘪𝘵𝘢. 𝘎𝘳𝘦𝘦𝘯𝘦, 𝘴𝘶𝘴 𝘪𝘯𝘮𝘪𝘴𝘦𝘳𝘪𝘤𝘰𝘳𝘥𝘦𝘴 𝘧𝘢𝘶𝘤𝘦𝘴 𝘴𝘦 𝘩𝘢𝘯 𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰. ¡𝘠 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘗𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘦𝘯𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘢𝘭 𝘢𝘣𝘳𝘪𝘳 𝘭𝘢 𝘱𝘶𝘦𝘳𝘵𝘢 𝘦𝘴....ᐟ ... — Mmmm... ¿No es esto demasiado dramático para describir un simple robo de productos cosméticos? — Autumn revisa el manuscrito de la que será su más reciente publicación. Hacer sonar interesante a una señora a la que le robaron un par de labiales caros está probando ser todo un reto. — Esto es difícil... — Murmura para sí. — ¿Y si invento que encontró un cadáver? Nah... muy predecible... — Voltea hacia atrás, nota que alguien le observa... y a su... interesante vestimenta. Camuflándose como una más de las mucamas de Patricia Greene estaba, pues quería más detalles que hicieran más realista su relato. — Oh... Hola. Estaba descansando, ¿sí? Ya pronto vuelvo al trabajo. —
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  • *Tumbado en el sofá de casa haciendo zapping para encontrar algún canal que me entretuviese llevando así horas por no decir días, aburrido a más no poder refunfuñe levantándome del sofá y me estire haciendo sonar algunos huesos de los brazos y espalda*

    - Se acabó… una cosa es que no pase nada durante días y otra que me aburra como una ostra… es hora de entretenerme como en los viejos tiempos.

    *Mire de reojo a cámara sonriendo ampliamente mostrando mis dientes afilados*

    - Y si telespectadores, hoy voy a ser el “Maxi malo”, a los que se den de héroes mejor no miréis lo que viene a continuación~.

    *Abriendo un portal para pasar por este cerrándolo después, me había llevado a otra dimensión distinta del planeta Tierra estando en Jerusalén (¿Por qué? Me hacía gracia), entrelazando mis dedos para hacerlos crujir y acto seguido hice que toda la ciudad con parte de tierra levitara hacia el cielo, todas las personas gritaron de pánico encerrándose en sus casas, aunque de poco servirían para lo que pasaría después, cada persona empezó a desintegrarse hasta volverse polvo y dejar toda la ciudad sin habitantes, después de eso en mitad de la ciudad hice emerger un castillo estilo de tinieblas, dirigiéndome a mi castillo creado para entrar en la sala del trono, mientras caminaba una armadura fue apareciendo en mí y al alzar el brazo hacia un lado con la palma abierta al ir cerrándola una guadaña apareció*

    - Veamos cómo se las apaña esta dimensión para frenar el surgir de un Rey Demonio… sí sé que es muy cliché pero es lo que mola en los animes de hoy en día.

    *Al sentarme en el trono todo tipo de criaturas demoniacas y de pesadilla empezaron a aparecer por el castillo y la ciudad, incluso la misma ciudad cambio totalmente de estética a una más tipo Souls (si los juegos), las noticias no tardaron en anunciar el trozo de tierra flotante en el cielo, cada helicóptero que grababa la escena los dejaba unos minutos intactos para que pudieran ver lo que había encima y después dar la orden de que los derribasen, dejando a uno de los reporteros con vida junto con su cámara para que lo trajeran a la sala del trono, uno de los guardias le apunto con su espada para que empezara a grabar enfocándome*

    - Humanos… el día de hoy os postrareis ante mi como vuestro rey, los que se opongan a mí seran exterminados… y los que me sigan, seguirán con vida bajo unas ordenes muy estrictas… tenéis 48h para dar vuestro alegato.

    *Al finalizar el comunicado el guardia atravesó con su espada al cámara dejando caer la cámara al suelo dejando de grabar a los segundos pudiéndose ver por último la mano del muerto y sangre, el mundo entero ya supo de la existencia del ser que se autoproclamo su nuevo rey y como tenían que actuar ante dicha situación, con un gesto a uno de los guardias para que viniese hasta mi este se acercó inclinándose un poco*

    - Oye… ¿crees que lo hice bien? ¿parecí bastante imponente y aterrador? A ver tampoco quiero que se rindan tan rápido, es para que den algo de juego…

    Guardia: No se preocupe señor, fue lo justo y necesario para que no se rindiesen de inmediato, bueno al menos no todos.
    *Tumbado en el sofá de casa haciendo zapping para encontrar algún canal que me entretuviese llevando así horas por no decir días, aburrido a más no poder refunfuñe levantándome del sofá y me estire haciendo sonar algunos huesos de los brazos y espalda* - Se acabó… una cosa es que no pase nada durante días y otra que me aburra como una ostra… es hora de entretenerme como en los viejos tiempos. *Mire de reojo a cámara sonriendo ampliamente mostrando mis dientes afilados* - Y si telespectadores, hoy voy a ser el “Maxi malo”, a los que se den de héroes mejor no miréis lo que viene a continuación~. *Abriendo un portal para pasar por este cerrándolo después, me había llevado a otra dimensión distinta del planeta Tierra estando en Jerusalén (¿Por qué? Me hacía gracia), entrelazando mis dedos para hacerlos crujir y acto seguido hice que toda la ciudad con parte de tierra levitara hacia el cielo, todas las personas gritaron de pánico encerrándose en sus casas, aunque de poco servirían para lo que pasaría después, cada persona empezó a desintegrarse hasta volverse polvo y dejar toda la ciudad sin habitantes, después de eso en mitad de la ciudad hice emerger un castillo estilo de tinieblas, dirigiéndome a mi castillo creado para entrar en la sala del trono, mientras caminaba una armadura fue apareciendo en mí y al alzar el brazo hacia un lado con la palma abierta al ir cerrándola una guadaña apareció* - Veamos cómo se las apaña esta dimensión para frenar el surgir de un Rey Demonio… sí sé que es muy cliché pero es lo que mola en los animes de hoy en día. *Al sentarme en el trono todo tipo de criaturas demoniacas y de pesadilla empezaron a aparecer por el castillo y la ciudad, incluso la misma ciudad cambio totalmente de estética a una más tipo Souls (si los juegos), las noticias no tardaron en anunciar el trozo de tierra flotante en el cielo, cada helicóptero que grababa la escena los dejaba unos minutos intactos para que pudieran ver lo que había encima y después dar la orden de que los derribasen, dejando a uno de los reporteros con vida junto con su cámara para que lo trajeran a la sala del trono, uno de los guardias le apunto con su espada para que empezara a grabar enfocándome* - Humanos… el día de hoy os postrareis ante mi como vuestro rey, los que se opongan a mí seran exterminados… y los que me sigan, seguirán con vida bajo unas ordenes muy estrictas… tenéis 48h para dar vuestro alegato. *Al finalizar el comunicado el guardia atravesó con su espada al cámara dejando caer la cámara al suelo dejando de grabar a los segundos pudiéndose ver por último la mano del muerto y sangre, el mundo entero ya supo de la existencia del ser que se autoproclamo su nuevo rey y como tenían que actuar ante dicha situación, con un gesto a uno de los guardias para que viniese hasta mi este se acercó inclinándose un poco* - Oye… ¿crees que lo hice bien? ¿parecí bastante imponente y aterrador? A ver tampoco quiero que se rindan tan rápido, es para que den algo de juego… Guardia: No se preocupe señor, fue lo justo y necesario para que no se rindiesen de inmediato, bueno al menos no todos.
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  • — Siento haber llegado tarde, es que...

    La directora le miró con decepción, no estaba enfadada, eso era lo peor.

    Directora: — Halley, es la tercera vez está semana, entiendo que lo que estás pasando no es fácil, lo de tu padre aún es reciente. La orientadora está disponible si necesitas hablar con ella.

    Halley tuvo ganas de largarse del despacho ahí mismo. Pero no podía decir que la razón por la que llegaba tarde es porque acababa de evitar que matasen a alguien, o porque había estado intentando frenar una persecución.

    La directora tenía razón en algo, la muerte de su padre aún le dolía, y quizás hablarlo con una profesional le vendría bien, pero no sabía cómo hacerlo sin omitir los detalles, sin explicar que, si se sentía culpable de la muerte de su padre, es porque lo era. Tampoco podía decir que esa doble vida que había elegido, a veces se sentía como una obligación. No podía hablar de como se sentía sin revelar cosas que no quería.

    Al final terminó por asentir y dar una sonrisa rápida.

    — Si, claro, lo tendré en cuenta, muchas gracias.

    Se levantó de la silla apresuradamente y se dirigió a la puerta. La directora iba a decir algo pero ella había tenido suficiente.

    — Siento llegar tarde, no volverá a pasar.

    Ambas sabían que era mentira, pero lo dejaron ahí. Halley fue por los pasillos como si algo le persiguiera, solo quería estar sola.
    — Siento haber llegado tarde, es que... La directora le miró con decepción, no estaba enfadada, eso era lo peor. Directora: — Halley, es la tercera vez está semana, entiendo que lo que estás pasando no es fácil, lo de tu padre aún es reciente. La orientadora está disponible si necesitas hablar con ella. Halley tuvo ganas de largarse del despacho ahí mismo. Pero no podía decir que la razón por la que llegaba tarde es porque acababa de evitar que matasen a alguien, o porque había estado intentando frenar una persecución. La directora tenía razón en algo, la muerte de su padre aún le dolía, y quizás hablarlo con una profesional le vendría bien, pero no sabía cómo hacerlo sin omitir los detalles, sin explicar que, si se sentía culpable de la muerte de su padre, es porque lo era. Tampoco podía decir que esa doble vida que había elegido, a veces se sentía como una obligación. No podía hablar de como se sentía sin revelar cosas que no quería. Al final terminó por asentir y dar una sonrisa rápida. — Si, claro, lo tendré en cuenta, muchas gracias. Se levantó de la silla apresuradamente y se dirigió a la puerta. La directora iba a decir algo pero ella había tenido suficiente. — Siento llegar tarde, no volverá a pasar. Ambas sabían que era mentira, pero lo dejaron ahí. Halley fue por los pasillos como si algo le persiguiera, solo quería estar sola.
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  • — Mírenla, toda preciosa y elegante, aprecien su belleza.— El wey tomandole fotos a su esposa cada que puede.
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  • What? Qué hierba tan rara está creciendo en la parte trasera de mi jardín. Parece que fuese perejil gigante...
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    ACTA DE INSPECCIÓN Y LEVANTAMIENTO DE INDICIOS N.º 47

    Fecha: Registrada en horas postreras de la noche.

    Lugar: Marisma boscosa situada en la periferia septentrional del distrito.

    Intervinientes: Agente de la guardia local y el presbítero investigador Zelkova Legasov.

    Relación de los hechos: Conforme a diversos rumores concernientes a una corrupción de origen incierto que afligía los contornos de la comarca, el joven clérigo Zelkova Legasov emprendió pesquisas junto a un oficial veterano, sujeto conocido por su manifiesto hastío respecto a las torpezas y negligencias de la administración civil.

    Mientras ambos transitaban por un soto cenagoso, cubierto de neblina y lodos pestilentes, sostuvo el reverendo la siguiente observación:

    ●Espero que no estés en lo cierto o, si no...

    A lo cual respondió el agente:

    ☆Créeme, muchacho. Es peor de lo que imaginas, y puede estar relacionado con tu pasado eclesiástico.

    Prosiguieron la marcha bajo la escasa luminaria lunar, internándose entre juncales, cipreses anegados y espesuras infestadas de insectos. Aproximadamente pasada la medianoche, los comparecientes descubrieron un cadáver femenino dispuesto en una escena de singular atrocidad.

    La occisa, de edad juvenil, yacía inmóvil sobre el fango. Presentaba una extraña sigila grabada en la región dorsal. Asimismo, unos cuernos de venado habían sido fijados a su cabeza de manera deliberada, otorgándole una apariencia grotesca y ceremonial. Las manos se hallaban cosidas entre sí, colocadas en posición semejante a una plegaria, aunque desprovista de toda sacralidad y revestida, en cambio, de una impronta ominosa y sacrílega.

    El hedor desprendido por el cuerpo era particularmente nauseabundo. El agente manifestó visible consternación y declaró:

    ☆Esto es horrible... Tiene la edad de mi hija.

    No obstante, el sacerdote Legasov conservó notable compostura. Sin apartar la vista de la escena, procedió a registrar observaciones en una bitácora de cuero, consignando minuciosamente cada detalle del hallazgo.

    Durante el examen de la marca inscrita en la espalda de la víctima, se advirtió un repentino cambio en el semblante del presbítero. El color abandonó su rostro y sus facciones adquirieron una rigidez impropia de quien hasta entonces se había mostrado impasible.

    El oficial, percibiendo tal alteración, inquirió:

    ☆¿Qué sucede?

    Tras una breve pausa, añadió:

    ☆Si me lo preguntas, parece una suerte de mensaje o señal de lindero, como las que dejan las bestias para marcar territorio.

    El reverendo respondió con tono acerbo:

    ●No... Es el Culto de Saturno.

    La respuesta fue seguida por un prolongado silencio. El agente no mostró reconocimiento alguno ante dicha denominación, como si jamás hubiese escuchado referencia semejante.

    Según consta en las anotaciones recogidas posteriormente, el sacerdote permaneció varios instantes contemplando la marca. Finalmente, en voz apenas perceptible, pronunció las siguientes palabras:

    ●Sé que estás metido en esto, Mr. M... Y juro, que Dios me escuche, voy a por ti.

    Observaciones finales:

    Se deja constancia de que el presbítero Zelkova Legasov exhibió una reacción impropia de un investigador ajeno al caso, sugiriendo conocimiento previo respecto de la simbología encontrada y de posibles implicados. La naturaleza ritual del crimen, la disposición mortuoria de la víctima y la referencia al denominado Culto de "Saturno" indican la probable existencia de una organización clandestina vinculada a prácticas heréticas, sacrificios ceremoniales y otros actos de extrema perversidad.

    Fin del informe.
    ACTA DE INSPECCIÓN Y LEVANTAMIENTO DE INDICIOS N.º 47 Fecha: Registrada en horas postreras de la noche. Lugar: Marisma boscosa situada en la periferia septentrional del distrito. Intervinientes: Agente de la guardia local y el presbítero investigador Zelkova Legasov. Relación de los hechos: Conforme a diversos rumores concernientes a una corrupción de origen incierto que afligía los contornos de la comarca, el joven clérigo Zelkova Legasov emprendió pesquisas junto a un oficial veterano, sujeto conocido por su manifiesto hastío respecto a las torpezas y negligencias de la administración civil. Mientras ambos transitaban por un soto cenagoso, cubierto de neblina y lodos pestilentes, sostuvo el reverendo la siguiente observación: ●Espero que no estés en lo cierto o, si no... A lo cual respondió el agente: ☆Créeme, muchacho. Es peor de lo que imaginas, y puede estar relacionado con tu pasado eclesiástico. Prosiguieron la marcha bajo la escasa luminaria lunar, internándose entre juncales, cipreses anegados y espesuras infestadas de insectos. Aproximadamente pasada la medianoche, los comparecientes descubrieron un cadáver femenino dispuesto en una escena de singular atrocidad. La occisa, de edad juvenil, yacía inmóvil sobre el fango. Presentaba una extraña sigila grabada en la región dorsal. Asimismo, unos cuernos de venado habían sido fijados a su cabeza de manera deliberada, otorgándole una apariencia grotesca y ceremonial. Las manos se hallaban cosidas entre sí, colocadas en posición semejante a una plegaria, aunque desprovista de toda sacralidad y revestida, en cambio, de una impronta ominosa y sacrílega. El hedor desprendido por el cuerpo era particularmente nauseabundo. El agente manifestó visible consternación y declaró: ☆Esto es horrible... Tiene la edad de mi hija. No obstante, el sacerdote Legasov conservó notable compostura. Sin apartar la vista de la escena, procedió a registrar observaciones en una bitácora de cuero, consignando minuciosamente cada detalle del hallazgo. Durante el examen de la marca inscrita en la espalda de la víctima, se advirtió un repentino cambio en el semblante del presbítero. El color abandonó su rostro y sus facciones adquirieron una rigidez impropia de quien hasta entonces se había mostrado impasible. El oficial, percibiendo tal alteración, inquirió: ☆¿Qué sucede? Tras una breve pausa, añadió: ☆Si me lo preguntas, parece una suerte de mensaje o señal de lindero, como las que dejan las bestias para marcar territorio. El reverendo respondió con tono acerbo: ●No... Es el Culto de Saturno. La respuesta fue seguida por un prolongado silencio. El agente no mostró reconocimiento alguno ante dicha denominación, como si jamás hubiese escuchado referencia semejante. Según consta en las anotaciones recogidas posteriormente, el sacerdote permaneció varios instantes contemplando la marca. Finalmente, en voz apenas perceptible, pronunció las siguientes palabras: ●Sé que estás metido en esto, Mr. M... Y juro, que Dios me escuche, voy a por ti. Observaciones finales: Se deja constancia de que el presbítero Zelkova Legasov exhibió una reacción impropia de un investigador ajeno al caso, sugiriendo conocimiento previo respecto de la simbología encontrada y de posibles implicados. La naturaleza ritual del crimen, la disposición mortuoria de la víctima y la referencia al denominado Culto de "Saturno" indican la probable existencia de una organización clandestina vinculada a prácticas heréticas, sacrificios ceremoniales y otros actos de extrema perversidad. Fin del informe.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    15
    Estado
    Disponible
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  • -Trafalgar estaba algo cansado, tuvo una batalla reciente que incluso había caído al agua, por eso se notaba algo fatigado, mojado y sudado pero se supone que ya todo estaba terminado, respirando un poco agitado.-
    -Trafalgar estaba algo cansado, tuvo una batalla reciente que incluso había caído al agua, por eso se notaba algo fatigado, mojado y sudado pero se supone que ya todo estaba terminado, respirando un poco agitado.-
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  • ──── Esta espada pertenecía a mi hijo. Se llama Rompedora del Viento. Era un buen espadachín; nunca terminé de entender del todo todos esos términos de combate de los que él tanto hablaba. Lo que si sé, es que, cuando comenzaba a moverse, dejaba de poder seguirlo con la mirada. Parpadeabas y él mágicamente ya estaba en otro sitio. Es una espada corta, lo que le permitía ejecutar ataques rápidos y mantener un control excepcional sobre la hoja. Él pasaba demasiado tiempo en la explanada, entrenando para perfeccionar su técnica y, por supuesto, yo estaba ahí para acompañarlo –dijo, señalándose con el pulgar–. Ahora ocupa un lugar especial sobre la chimenea. No quería que se quedara olvidada en el sótano. La he esgrimido alguna vez; aprendí un par de cosas durante un largo viaje en barco, pero nunca fui tan buena como lo fue Eneas.

    Cada vez que la miro es como regresar a aquellas tardes en la explanada, con el sol desapareciendo entre las montañas. Puedo verme sacudiendo el brazo para llamarlo, diciéndole que se estaba haciendo tarde, que la sopa de lentejas que tanto le gustaba se iba a enfriar si no nos apresurábamos, y que ya era hora de volver a casa.
    ──── Esta espada pertenecía a mi hijo. Se llama Rompedora del Viento. Era un buen espadachín; nunca terminé de entender del todo todos esos términos de combate de los que él tanto hablaba. Lo que si sé, es que, cuando comenzaba a moverse, dejaba de poder seguirlo con la mirada. Parpadeabas y él mágicamente ya estaba en otro sitio. Es una espada corta, lo que le permitía ejecutar ataques rápidos y mantener un control excepcional sobre la hoja. Él pasaba demasiado tiempo en la explanada, entrenando para perfeccionar su técnica y, por supuesto, yo estaba ahí para acompañarlo –dijo, señalándose con el pulgar–. Ahora ocupa un lugar especial sobre la chimenea. No quería que se quedara olvidada en el sótano. La he esgrimido alguna vez; aprendí un par de cosas durante un largo viaje en barco, pero nunca fui tan buena como lo fue Eneas. Cada vez que la miro es como regresar a aquellas tardes en la explanada, con el sol desapareciendo entre las montañas. Puedo verme sacudiendo el brazo para llamarlo, diciéndole que se estaba haciendo tarde, que la sopa de lentejas que tanto le gustaba se iba a enfriar si no nos apresurábamos, y que ya era hora de volver a casa.
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  • ああ あなたを追っあつい

    El verano era de verdad inclemente. Y sin embargo lo prefería así.

    Sentir algo de calor, así lo fatigara demás era lo único que lo mantenía en una aparente calma. Por mucho que se asfixiara, por mucho que sintiera una abrumadora sed que no podía saciar a causa del control de líquidos. El diagnóstico había sido claro, lo llevaba en sus manos dentro de una carpeta sencilla con su nombre en la parte delantera. Sin un trasplante puede que no tuviera ni cinco años en su plazo de tiempo, pero está bien. Estaba realmente bien.

    Había entrado en la lista ¿No era eso lo importante? También estaba en prioridad con el DAV, eso era algo ¿no? Siendo sincero consigo mismo, no tenía ni la menor idea de que lograría en algún momento durar tanto, ya fuera por su salud o por su propia mano. Nunca había esperado rozar los 30 años. Se podría decir que ahora veía las cosas un poco diferentes. Solo un poco.

    Había estado lo suficiente reflexionando como para dejar de teñirse el cabello, ya tenía varias líneas argentosas que cruzaban aquel río de tinta negra. Al igual que su Yaeba, sentía una profunda inseguridad por las hebras pálidas que surcaban la cascada negra que era aquella cabellera. Lo bueno es que le había dejado de tener manía incluso al tema de sonreír. Aunque de lejos seguía pareciendo desinteresado, o más bien cansado… Lo último si era cierto, estaba muy cansado.

    En ese momento se refugiaba del sol al lado de una máquina expendedora, tanta caminata, el sol, el calor, haber ido tantos días al médico. Solo descansar recostado de la pared en ese lugar solitario de la ciudad a pesar de la época del año era suficiente —今日はあついですね — susurraba para si mismo en un momento, su voz exhalada y suave, seguiría caminando cuando recuperara el aliento.

    Valvon
    ああ あなたを追っあつい El verano era de verdad inclemente. Y sin embargo lo prefería así. Sentir algo de calor, así lo fatigara demás era lo único que lo mantenía en una aparente calma. Por mucho que se asfixiara, por mucho que sintiera una abrumadora sed que no podía saciar a causa del control de líquidos. El diagnóstico había sido claro, lo llevaba en sus manos dentro de una carpeta sencilla con su nombre en la parte delantera. Sin un trasplante puede que no tuviera ni cinco años en su plazo de tiempo, pero está bien. Estaba realmente bien. Había entrado en la lista ¿No era eso lo importante? También estaba en prioridad con el DAV, eso era algo ¿no? Siendo sincero consigo mismo, no tenía ni la menor idea de que lograría en algún momento durar tanto, ya fuera por su salud o por su propia mano. Nunca había esperado rozar los 30 años. Se podría decir que ahora veía las cosas un poco diferentes. Solo un poco. Había estado lo suficiente reflexionando como para dejar de teñirse el cabello, ya tenía varias líneas argentosas que cruzaban aquel río de tinta negra. Al igual que su Yaeba, sentía una profunda inseguridad por las hebras pálidas que surcaban la cascada negra que era aquella cabellera. Lo bueno es que le había dejado de tener manía incluso al tema de sonreír. Aunque de lejos seguía pareciendo desinteresado, o más bien cansado… Lo último si era cierto, estaba muy cansado. En ese momento se refugiaba del sol al lado de una máquina expendedora, tanta caminata, el sol, el calor, haber ido tantos días al médico. Solo descansar recostado de la pared en ese lugar solitario de la ciudad a pesar de la época del año era suficiente —今日はあついですね — susurraba para si mismo en un momento, su voz exhalada y suave, seguiría caminando cuando recuperara el aliento. [lord_havemercy]
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  • El mensaje de Shacya le había servido más de lo que probablemente su hermana imaginaba.

    Shacya Naeko
    : Me tocó con Yess esta vez. Zona norte.

    La peliblanca recorrió varias calles a paso rápido mientras más criaturas seguían apareciendo, la grieta empeoraba las cosas y como si eso no bastara, acababan de recibir noticias que hacían que todo aquello pareciera un problema secundario.

    Cuando finalmente los localizó, soltó un suspiro de alivio. — ¡Chicos! —Su voz llegó antes que ella mientras acortaba distancia entre algunos escombros. — Necesito que me escuchen porque no tenemos mucho tiempo —Sus ojos pasaron brevemente por su hermana, comprobando que estuviera bien, antes de centrarse principalmente en Yessen Azumeth . — Acabamos de salir de una situación bastante complicada con una criatura capaz de hacerse pasar por… bueno, una escuela entera. Honestamente es largo de contar, eso no es lo importante aquí.

    Soltó un pequeño suspiro y puso sus manos sobre su propia cintura.

    —Recibimos un mensaje desde Nwitta. O… parte de uno al menos —Dijo directa. — Creemos que Nicole, Kazuha, Kieran y Kyrie fueron capturados, debemos ir hasta allí. Pero no podemos mover a todo el mundo, la ciudad sigue necesitando defensas aquí. Estamos armando un grupo reducido y… Yess, queremos que vengas con nosotros.

    Después dirigió una mirada rápida a su hermana, tomándola de los hombros. — Shas… habíamos pensado que puedes ayudar a mantener esto en pie mientras algunos cruzamos a Nwitta. Estarán aquí también Kei y Mash, creo que podrías ser un buen apoyo para él, ahora que está… algo nervioso. ¿Te parece bien?
    El mensaje de Shacya le había servido más de lo que probablemente su hermana imaginaba. [fire_magenta_owl_544] 💬: Me tocó con Yess esta vez. Zona norte. La peliblanca recorrió varias calles a paso rápido mientras más criaturas seguían apareciendo, la grieta empeoraba las cosas y como si eso no bastara, acababan de recibir noticias que hacían que todo aquello pareciera un problema secundario. Cuando finalmente los localizó, soltó un suspiro de alivio. — ¡Chicos! —Su voz llegó antes que ella mientras acortaba distancia entre algunos escombros. — Necesito que me escuchen porque no tenemos mucho tiempo —Sus ojos pasaron brevemente por su hermana, comprobando que estuviera bien, antes de centrarse principalmente en [fire_salmon_mule_280] . — Acabamos de salir de una situación bastante complicada con una criatura capaz de hacerse pasar por… bueno, una escuela entera. Honestamente es largo de contar, eso no es lo importante aquí. Soltó un pequeño suspiro y puso sus manos sobre su propia cintura. —Recibimos un mensaje desde Nwitta. O… parte de uno al menos —Dijo directa. — Creemos que Nicole, Kazuha, Kieran y Kyrie fueron capturados, debemos ir hasta allí. Pero no podemos mover a todo el mundo, la ciudad sigue necesitando defensas aquí. Estamos armando un grupo reducido y… Yess, queremos que vengas con nosotros. Después dirigió una mirada rápida a su hermana, tomándola de los hombros. — Shas… habíamos pensado que puedes ayudar a mantener esto en pie mientras algunos cruzamos a Nwitta. Estarán aquí también Kei y Mash, creo que podrías ser un buen apoyo para él, ahora que está… algo nervioso. ¿Te parece bien?
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