• Los resultados preliminares de las pruebas clínicas son mayormente favorables, pero algo inesperado se ha suscitado. Algunos de los sujetos de prueba, como efecto colateral, desarrollaron apéndices felinos. Es la primera vez que un efecto secundario se presenta con cambios físicos, ni qué decir de unos tan extraordinarios.

    ¿Qué significa esto? ¿Es porque el activo del más reciente fármaco proviene de...? Mmh... Necesitamos hacer más pruebas.
    Los resultados preliminares de las pruebas clínicas son mayormente favorables, pero algo inesperado se ha suscitado. Algunos de los sujetos de prueba, como efecto colateral, desarrollaron apéndices felinos. Es la primera vez que un efecto secundario se presenta con cambios físicos, ni qué decir de unos tan extraordinarios. ¿Qué significa esto? ¿Es porque el activo del más reciente fármaco proviene de...? Mmh... Necesitamos hacer más pruebas.
    Me shockea
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    12
    8 turnos 0 maullidos
  • Ha permanecido fuera un tiempo, se nota el descuido creciendo en su cabeza.

    " Deberíamos estar cerca. "

    Piensa, ya no lo dicta. Su ánimo está agotado.
    Ha permanecido fuera un tiempo, se nota el descuido creciendo en su cabeza. " Deberíamos estar cerca. " Piensa, ya no lo dicta. Su ánimo está agotado.
    Me gusta
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • *apareciendo en mi oficina, recargando en mi escritorio cruzado de brazos sobre mi pecho viendo a un punto de la nada mordiendo mis labios*

    Supongo que indirectamente alguien siempre va a cuidar indirectamente mi pureza lo quiera oh no, ya que indirectamente lo van a cuidar a él

    *Dejando mis manos en el escritorio*
    *apareciendo en mi oficina, recargando en mi escritorio cruzado de brazos sobre mi pecho viendo a un punto de la nada mordiendo mis labios* Supongo que indirectamente alguien siempre va a cuidar indirectamente mi pureza lo quiera oh no, ya que indirectamente lo van a cuidar a él *Dejando mis manos en el escritorio*
    Me gusta
    1
    1 turno 0 maullidos
  • Capítulo 1.1: Resguardo
    Fandom Original
    Categoría Acción
    Con 𝐶𝑎𝑠𝑠𝑖𝑒

    [Registro]
    [ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]

    Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.

    Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
    Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.

    "Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.

    Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.

    Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.

    Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.

    Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.

    Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.

    Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.

    - Padre.. ¿Por qué me has abandonado?

    Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.

    No hubo respuesta.
    Jamás la hubo.
    Con [vision_amethyst_turtle_935] [Registro] [ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ] Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar. Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas. Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente. "Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana. Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique. Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas. Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás. Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito. Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar. Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío. - Padre.. ¿Por qué me has abandonado? Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer. No hubo respuesta. Jamás la hubo.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    3
    2 turnos 0 maullidos
  • | En vista de los recientes acontecimientos... debería buscar de mínimo un hermano, jajajaja.
    | En vista de los recientes acontecimientos... debería buscar de mínimo un hermano, jajajaja.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    6 turnos 0 maullidos
  • -El sonido seco de los golpes aún parecía resonar en las paredes del gimnasio, aunque ya no quedaba nadie más. El aire estaba cargado, denso, mezclado con el olor a sudor y esfuerzo reciente.
    Leon dejó escapar un suspiro pesado mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante, apoyando las manos sobre sus rodillas por unos segundos antes de enderezarse. Una gota de sudor recorrió su sien hasta la mandíbula, pero no se molestó en limpiarla de inmediato. Estaba acostumbrado.-


    Tch… nada mal

    —murmuró para sí mismo, aunque su tono no sonaba del todo satisfecho.
    Se llevó una mano a la nuca, estirando los músculos con lentitud. El entrenamiento había sido más duro de lo habitual o quizá él mismo había decidido llevarse al límite otra vez. No era raro en él.
    Caminó hacia una banca cercana, tomando la toalla que había dejado ahí. Se la pasó por el rostro y el cuello con movimientos firmes, intentando bajar la intensidad que aún ardía en su cuerpo.
    Pero su mente no estaba en calma.
    Siempre volvía a lo mismo.
    Misiones. Errores. Rostros.
    Apretó ligeramente la tela entre sus dedos.-

    …Aún no es suficiente.

    -Su voz fue apenas un susurro, más una confesión que una queja.-
    -El sonido seco de los golpes aún parecía resonar en las paredes del gimnasio, aunque ya no quedaba nadie más. El aire estaba cargado, denso, mezclado con el olor a sudor y esfuerzo reciente. Leon dejó escapar un suspiro pesado mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante, apoyando las manos sobre sus rodillas por unos segundos antes de enderezarse. Una gota de sudor recorrió su sien hasta la mandíbula, pero no se molestó en limpiarla de inmediato. Estaba acostumbrado.- Tch… nada mal —murmuró para sí mismo, aunque su tono no sonaba del todo satisfecho. Se llevó una mano a la nuca, estirando los músculos con lentitud. El entrenamiento había sido más duro de lo habitual o quizá él mismo había decidido llevarse al límite otra vez. No era raro en él. Caminó hacia una banca cercana, tomando la toalla que había dejado ahí. Se la pasó por el rostro y el cuello con movimientos firmes, intentando bajar la intensidad que aún ardía en su cuerpo. Pero su mente no estaba en calma. Siempre volvía a lo mismo. Misiones. Errores. Rostros. Apretó ligeramente la tela entre sus dedos.- …Aún no es suficiente. -Su voz fue apenas un susurro, más una confesión que una queja.-
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    8
    18 turnos 0 maullidos
  • —Definitivamente yo tengo mejor visión de cómo debería ser el uniforme. No entiendo cómo esperan que salvemos al mundo pareciendo oficinistas aburridos.
    —Definitivamente yo tengo mejor visión de cómo debería ser el uniforme. No entiendo cómo esperan que salvemos al mundo pareciendo oficinistas aburridos.
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    9
    10 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ****Lo que se oculta en la oscuridad.****
    (Cuarta Edad)

    El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo…
    aunque sus dueños jamás volverían a moverse.

    Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada.

    Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería.

    Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era.

    No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai.

    Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo.

    Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades.
    Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros.

    Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel.

    Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas.

    A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva.

    Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba.

    -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.-

    La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más...

    Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
    ****Lo que se oculta en la oscuridad.**** (Cuarta Edad) El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo… aunque sus dueños jamás volverían a moverse. Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada. Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería. Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era. No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai. Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo. Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades. Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros. Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel. Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas. A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva. Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba. -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.- La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más... Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
    Me encocora
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • 𝙾𝚗𝚎 𝚛𝚘𝚞𝚗𝚍 𝚖𝚘𝚛𝚎: "Разочарование".
    Fandom N/A
    Categoría Slice of Life
    Recientemente, la presión se estaba haciendo cada vez mayor, y con ello el deseo de desahogar toda esa presión, había escuchado de algunos sitios donde uno podía liberarse de esa frustración sin tener que rendir cuentas ante la ley.

    Decidió ir solo, no quería ver a los muchachos iniciar una pelea sin sentido al ver que su jefe corría el riesgo de perder una pelea. Sería vergonzoso e innecesario. Así que prefirió ir por su propia cuenta. El hecho de perder no era algo que él considerara deshonroso, sino una oportunidad para mejorar, lo que sí, es que era bastante competitivo.

    Hasta ahora, ya había acabado con dificultad a dos contendientes, el último le había dejado su ojo izquierdo inhabilitado. Reconocía que era bastante bueno, pues no lo dejó respirar ni un momento hasta que se cansó y tuvo su contraataque.

    Se detuvo en su esquina para que lo atendiesen, descansar un minuto antes del siguiente retador. Quería cansarse, llegar a casa ya sea completo o totalmente agotado, un motivo para poder dormir tranquilo y sin tantas preocupaciones.

    ¿Quién era el siguiente?
    Rowan Blackthorn
    Recientemente, la presión se estaba haciendo cada vez mayor, y con ello el deseo de desahogar toda esa presión, había escuchado de algunos sitios donde uno podía liberarse de esa frustración sin tener que rendir cuentas ante la ley. Decidió ir solo, no quería ver a los muchachos iniciar una pelea sin sentido al ver que su jefe corría el riesgo de perder una pelea. Sería vergonzoso e innecesario. Así que prefirió ir por su propia cuenta. El hecho de perder no era algo que él considerara deshonroso, sino una oportunidad para mejorar, lo que sí, es que era bastante competitivo. Hasta ahora, ya había acabado con dificultad a dos contendientes, el último le había dejado su ojo izquierdo inhabilitado. Reconocía que era bastante bueno, pues no lo dejó respirar ni un momento hasta que se cansó y tuvo su contraataque. Se detuvo en su esquina para que lo atendiesen, descansar un minuto antes del siguiente retador. Quería cansarse, llegar a casa ya sea completo o totalmente agotado, un motivo para poder dormir tranquilo y sin tantas preocupaciones. ¿Quién era el siguiente? [rowan_the_seer]
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    2
    2 turnos 0 maullidos
  • Muchas cosas habían pasado recientemente en la vida del joven chamán, nuevos maestros, nuevos horizontes.

    Ahora nuevos peligros. En parte le gustaba la idea de hacerse más fuerte, pero a la vez se sentía alejado de todo el mundo.

    ⸻Qué marea tan violenta...⸻ Comentó al ver el chocar del agua en las rocas. Pero el aire costero y el olor del petricor le ayudaba a relajarse.
    Muchas cosas habían pasado recientemente en la vida del joven chamán, nuevos maestros, nuevos horizontes. Ahora nuevos peligros. En parte le gustaba la idea de hacerse más fuerte, pero a la vez se sentía alejado de todo el mundo. ⸻Qué marea tan violenta...⸻ Comentó al ver el chocar del agua en las rocas. Pero el aire costero y el olor del petricor le ayudaba a relajarse.
    Me gusta
    Me shockea
    2
    23 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados