• Hacía unos años que las cosas no eran lo mismo en el reino, el ambiente festivo y cálido que sus habitantes aportaban poco a poco se desvanecía como si lo hubiesen gastado todo, pero no era culpa de ellos.

    Rose enviaba a sus soldados más seguido a atacar otros reinos, volvían con más prisioneros, o en ocasiones sin prisioneros, pero meses después se enterarían de que dicho reino ya no existía; ahora era una colonia más de Rose.

    Rose se reunía con otros líderes o los virreyes de sus colonias para acordar el futuro de estos, a quienes pasaría la corona, pues estaba paranoica sobre quienes podrían subir al mando.
    No confiaba en nadie, y nadie entendía del todo por qué.

    No sabían si se debía al rumor sobre la bestia que habitaba el castillo, decían que se escapaba en las noches, ¿era acaso que la reina temía que descubrieran su secreto?
    Lo que la mayoría creía era que su miedo se debía a la amenaza que su familia recibió tiempo atrás, donde todo Nounei se vio bajo amenaza de muerte.

    No lo sabían, nadie entendía del todo qué fue.

    Estaba sentada en su trono, rodeado de cortinas largas que apenas dejaban ver su silueta. Del techo colgaban abalorios, cuentas, hierbas, múltiples dijes con símbolos de protección que rodeaban el área del trono donde Rose parecía esperar, como un depredador esperando a lanzarse, a explotar contra la más mínima amenaza.
    Hacía unos años que las cosas no eran lo mismo en el reino, el ambiente festivo y cálido que sus habitantes aportaban poco a poco se desvanecía como si lo hubiesen gastado todo, pero no era culpa de ellos. Rose enviaba a sus soldados más seguido a atacar otros reinos, volvían con más prisioneros, o en ocasiones sin prisioneros, pero meses después se enterarían de que dicho reino ya no existía; ahora era una colonia más de Rose. Rose se reunía con otros líderes o los virreyes de sus colonias para acordar el futuro de estos, a quienes pasaría la corona, pues estaba paranoica sobre quienes podrían subir al mando. No confiaba en nadie, y nadie entendía del todo por qué. No sabían si se debía al rumor sobre la bestia que habitaba el castillo, decían que se escapaba en las noches, ¿era acaso que la reina temía que descubrieran su secreto? Lo que la mayoría creía era que su miedo se debía a la amenaza que su familia recibió tiempo atrás, donde todo Nounei se vio bajo amenaza de muerte. No lo sabían, nadie entendía del todo qué fue. Estaba sentada en su trono, rodeado de cortinas largas que apenas dejaban ver su silueta. Del techo colgaban abalorios, cuentas, hierbas, múltiples dijes con símbolos de protección que rodeaban el área del trono donde Rose parecía esperar, como un depredador esperando a lanzarse, a explotar contra la más mínima amenaza.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    1 turno 0 maullidos
  • Saw you there
    Fandom Hellaverse
    Categoría Acción
    — 𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: Alastor
    — 𝙇𝙪𝙜𝙖𝙧: Algún punto del anillo del orgullo.
    — 𝙀𝙨𝙩𝙚 𝙧𝙤𝙡 𝙥𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚.

    Había días tontos, y tontos todos los días. Esa frase se hacía más latente que nunca en el hecho desde que, Vox suplantó a, que se suponía que era el Vox de aquella realidad, había ignorado brutalmente a Alastor. Pues no le interesaba, todo lo que aquel Vox quería era vivir tranquilo con sus V.

    Algo que el demonio de la radio no parecía entender ya que cada vez aumentaban más sus provocaciones, cuanto más insistía Alastor, menos paciencia le quedaba a Vox. Ese día debía acudir al palacio de Lucifer a alimentarse de su sangre para contener aquella afección que había azotado su dimensión entera hasta destruirla por completo. Podría haberse trasladado a la velocidad de la luz a través del corriente eléctrico pero ese día le apetecía tomárselo con más calma, por lo que sencillamente ni coche agarró. Solo un paseo. Pero, nunca imaginó que sería interrumpido y menos por nada más ni nada menos que Alastor.

    —¿Es que nunca te cansas?—preguntó con voz áspera, manos tras la espalda y enarcando una resignada ceja. Y es que, dado que Vox tenía la protección de Lu en cuanto a lo de venir de otra dimensión, Habia ocasiones que ni le apetecía disimular. Y esa, era una de esas ocasiones.
    — 𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: [eclipse_teal_mule_272] — 𝙇𝙪𝙜𝙖𝙧: Algún punto del anillo del orgullo. — 𝙀𝙨𝙩𝙚 𝙧𝙤𝙡 𝙥𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚. Había días tontos, y tontos todos los días. Esa frase se hacía más latente que nunca en el hecho desde que, Vox suplantó a, que se suponía que era el Vox de aquella realidad, había ignorado brutalmente a Alastor. Pues no le interesaba, todo lo que aquel Vox quería era vivir tranquilo con sus V. Algo que el demonio de la radio no parecía entender ya que cada vez aumentaban más sus provocaciones, cuanto más insistía Alastor, menos paciencia le quedaba a Vox. Ese día debía acudir al palacio de Lucifer a alimentarse de su sangre para contener aquella afección que había azotado su dimensión entera hasta destruirla por completo. Podría haberse trasladado a la velocidad de la luz a través del corriente eléctrico pero ese día le apetecía tomárselo con más calma, por lo que sencillamente ni coche agarró. Solo un paseo. Pero, nunca imaginó que sería interrumpido y menos por nada más ni nada menos que Alastor. —¿Es que nunca te cansas?—preguntó con voz áspera, manos tras la espalda y enarcando una resignada ceja. Y es que, dado que Vox tenía la protección de Lu en cuanto a lo de venir de otra dimensión, Habia ocasiones que ni le apetecía disimular. Y esa, era una de esas ocasiones.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    3 turnos 0 maullidos
  • ¿Eres capaz de guardar un secreto?
    Tal vez todos podemos. Pero ¿Por cuánto tiempo?
    Si el secreto te da lo mismo o no tiene importancia, igual y hasta lo olvidas o lo revelas sin darte cuenta. Pero si es un secreto importante la cosa cambia, ¿Cierto?
    Si el secreto garantiza la seguridad o la protección de algo o alguien especial, entonces debe valer la pena guardarlo, y hasta protegerlo.
    Creo con esta breve reflexión que todo depende de la naturaleza misma del secreto.
    ¿Y si el secreto es demasiado pesado para cargar con él? ¿Si mantener el secreto amenaza tu propia existencia, aún así lo guardarías?
    Poniendo las cosas sobre la balanza, hay que decidir qué importa más. Dicen que la explicación más simple suele ser la más probable, en igualdad de condiciones... Pero por desgracia esto del secreto no es un terreno plano. ¿Cuál puede ser entonces el factor determinante? ¿El mal menor?
    El médico amputa el miembro gangrenado de su paciente para salvarle la vida...
    Me inclino a favor de esa postura. Guardar un secreto, por pesado que sea, a cualquier costo y hasta sus últimas consecuencias, si con eso puedes proteger lo que es realmente valioso para ti, será algo que valga la pena. Aunque signifique tu propia destrucción.
    ¿Eres capaz de guardar un secreto? Tal vez todos podemos. Pero ¿Por cuánto tiempo? Si el secreto te da lo mismo o no tiene importancia, igual y hasta lo olvidas o lo revelas sin darte cuenta. Pero si es un secreto importante la cosa cambia, ¿Cierto? Si el secreto garantiza la seguridad o la protección de algo o alguien especial, entonces debe valer la pena guardarlo, y hasta protegerlo. Creo con esta breve reflexión que todo depende de la naturaleza misma del secreto. ¿Y si el secreto es demasiado pesado para cargar con él? ¿Si mantener el secreto amenaza tu propia existencia, aún así lo guardarías? Poniendo las cosas sobre la balanza, hay que decidir qué importa más. Dicen que la explicación más simple suele ser la más probable, en igualdad de condiciones... Pero por desgracia esto del secreto no es un terreno plano. ¿Cuál puede ser entonces el factor determinante? ¿El mal menor? El médico amputa el miembro gangrenado de su paciente para salvarle la vida... Me inclino a favor de esa postura. Guardar un secreto, por pesado que sea, a cualquier costo y hasta sus últimas consecuencias, si con eso puedes proteger lo que es realmente valioso para ti, será algo que valga la pena. Aunque signifique tu propia destrucción.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ──── Relájense, vayan tranquilos, ciudadanos. No sé en que momento me designaron el papel de mamá gallina, pero mientras estén a menos de cinco metros de mí y no se pierdan en la fila del sanitario, tienen mi protección premium. Ah... esto... –dice alzando la copa–. No hay nada de qué preocuparse, es boing de mango servido en una copa elegante. Aún sigo en mis cinco sentidos.
    ──── Relájense, vayan tranquilos, ciudadanos. No sé en que momento me designaron el papel de mamá gallina, pero mientras estén a menos de cinco metros de mí y no se pierdan en la fila del sanitario, tienen mi protección premium. Ah... esto... –dice alzando la copa–. No hay nada de qué preocuparse, es boing de mango servido en una copa elegante. Aún sigo en mis cinco sentidos.
    Me encocora
    Me gusta
    17
    5 turnos 0 maullidos
  • 𝔒𝔡𝔢𝔱𝔱𝔢 ℌ𝔢𝔪𝔩𝔬𝔠𝔨

    Hacía apenas unas horas que lo habían asaltado. Cuatro bandidos desesperados, famélicos y con los ojos hundidos por la peste reciente. Lo emboscaron en un recodo del camino viejo, donde los árboles se cerraban como dedos huesudos. Gritaban que querían su armadura, su espada, cualquier cosa que pudieran vender.

    El caballero ni siquiera intentó razonar. Solo desenvainó. Mató a tres con golpes pesados y torpes. El cuarto le clavó una lanza oxidada entre las placas del costado antes de que le partiera el cráneo con el pomo de la espada. Sangró mucho. Pero como siempre, la herida ya empezaba a cerrarse mientras el cuerpo aún estaba caliente en el barro.

    Ahora caminaba más lento. La sangre seca le pegaba la camisa a la piel bajo la armadura. Había dejado los cadáveres atrás sin enterrarlos. ¿Para qué? Mañana habría más. O cuervos, daba igual. Solo siguió el sendero que se adentraba en el bosque. No sabía hacia dónde iba, habian pasado dias que habia perdido el rumbo, de seguro el camino que llevaba al capitolio del sur, lo había errado mucho antes, ya ni siquiera fingía que tenía una meta. Solo ponía un pie delante del otro, con la armadura manchada de sangre ajena y propia, la capa rota y el yelmo ligeramente abollado en un lado nuevo.

    La niebla colgaba como un velo de luto sobre el sendero olvidado, denso, frío y cargado del olor a tierra húmeda y hojas en descomposición. El mundo parecía haber olvidado este lugar, igual que había olvidado a tantos otros.

    La figura alta y pesada seguia caminando, su armadura de placas, antaño pulida, estaba ahora cubierta de óxido, sangre seca y grietas que hablaban de batallas perdidas en el tiempo. La gran espada colgaba a su espalda, envainada, pero su peso parecía tirar de sus hombros hacia abajo. Cada paso era lento, deliberado, como si caminar ya fuera un acto de terca resignación.

    Una figura solitaria más adelante, envuelta en un manto negro raído. Caminaba con paso medido, cargando un bolso de cuero que tintineaba suavemente. No parecía una simple viajera. De seguro a lo lejos pudo oir el sonido de las placas chocando al caminar, Siegmeyer se detuvo a unos metros de la mujer del manto negro. No la conocía. Para él solo era otra silueta en un camino que ya no llevaba a ninguna parte que importara.

    Sus ojos azulados, fríos y apagados tras las ranuras del yelmo, la observaron sin prisa. No había curiosidad, solo una quietud pesada.

    — Mujer. —

    Su voz era grave, ronca. No levantó la mano. No hizo gesto alguno de saludo.

    — Probablemente este camino se vuelve más oscuro cuando cae la noche. Bandidos, bestias o simplemente el silencio que termina devorándolo todo.

    Una pausa larga. El viento movió su capa raída sin entusiasmo.

    — Soy Siegmeyer. Mi armadura no significa nada además de protección, es decir no soy parte del clero o reino. —

    Su mirada bajó un instante al bolso de cuero que ella llevaba, luego volvió a su rostro.

    — Lo digo para que no creas que hay otra intencion. Si tus pasos van en la misma dirección que los míos… no te molestaré. Puedo ser compañía. —

    El silencio volvió a llenar el aire entre ellos, pesado como su propia armadura.

    — O sigue sola. Como prefieras. Ya nada cambia mucho al final. —

    Se quedó inmóvil, esperando.
    [orbit_turquoise_elephant_485] Hacía apenas unas horas que lo habían asaltado. Cuatro bandidos desesperados, famélicos y con los ojos hundidos por la peste reciente. Lo emboscaron en un recodo del camino viejo, donde los árboles se cerraban como dedos huesudos. Gritaban que querían su armadura, su espada, cualquier cosa que pudieran vender. El caballero ni siquiera intentó razonar. Solo desenvainó. Mató a tres con golpes pesados y torpes. El cuarto le clavó una lanza oxidada entre las placas del costado antes de que le partiera el cráneo con el pomo de la espada. Sangró mucho. Pero como siempre, la herida ya empezaba a cerrarse mientras el cuerpo aún estaba caliente en el barro. Ahora caminaba más lento. La sangre seca le pegaba la camisa a la piel bajo la armadura. Había dejado los cadáveres atrás sin enterrarlos. ¿Para qué? Mañana habría más. O cuervos, daba igual. Solo siguió el sendero que se adentraba en el bosque. No sabía hacia dónde iba, habian pasado dias que habia perdido el rumbo, de seguro el camino que llevaba al capitolio del sur, lo había errado mucho antes, ya ni siquiera fingía que tenía una meta. Solo ponía un pie delante del otro, con la armadura manchada de sangre ajena y propia, la capa rota y el yelmo ligeramente abollado en un lado nuevo. La niebla colgaba como un velo de luto sobre el sendero olvidado, denso, frío y cargado del olor a tierra húmeda y hojas en descomposición. El mundo parecía haber olvidado este lugar, igual que había olvidado a tantos otros. La figura alta y pesada seguia caminando, su armadura de placas, antaño pulida, estaba ahora cubierta de óxido, sangre seca y grietas que hablaban de batallas perdidas en el tiempo. La gran espada colgaba a su espalda, envainada, pero su peso parecía tirar de sus hombros hacia abajo. Cada paso era lento, deliberado, como si caminar ya fuera un acto de terca resignación. Una figura solitaria más adelante, envuelta en un manto negro raído. Caminaba con paso medido, cargando un bolso de cuero que tintineaba suavemente. No parecía una simple viajera. De seguro a lo lejos pudo oir el sonido de las placas chocando al caminar, Siegmeyer se detuvo a unos metros de la mujer del manto negro. No la conocía. Para él solo era otra silueta en un camino que ya no llevaba a ninguna parte que importara. Sus ojos azulados, fríos y apagados tras las ranuras del yelmo, la observaron sin prisa. No había curiosidad, solo una quietud pesada. — Mujer. — Su voz era grave, ronca. No levantó la mano. No hizo gesto alguno de saludo. — Probablemente este camino se vuelve más oscuro cuando cae la noche. Bandidos, bestias o simplemente el silencio que termina devorándolo todo. Una pausa larga. El viento movió su capa raída sin entusiasmo. — Soy Siegmeyer. Mi armadura no significa nada además de protección, es decir no soy parte del clero o reino. — Su mirada bajó un instante al bolso de cuero que ella llevaba, luego volvió a su rostro. — Lo digo para que no creas que hay otra intencion. Si tus pasos van en la misma dirección que los míos… no te molestaré. Puedo ser compañía. — El silencio volvió a llenar el aire entre ellos, pesado como su propia armadura. — O sigue sola. Como prefieras. Ya nada cambia mucho al final. — Se quedó inmóvil, esperando.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    15 turnos 0 maullidos
  • [el general despertó más energizado que nunca y se dirigio a la sala principal de su castillo donde se acomodaría en su trono mientras que dos guardias se ponían a los lados para mantener la seguridad de su líder]

    Es un hermoso día así que aprovechemos para ponernos al día ¿Quieren? ¡Atención mis soldados!

    Quiero que se agrupen en un total de 5 pelotones y vayan a cada uno de nuestros territorios a cobrar el tributo, no pienso darle protección gratuita solo por ser de la misma raza.

    Soldados presentes: ¡A sus órdenes general Deimos!

    Si tienen problemas a la hora de cobrar avisenme de inmediato.. mientras tanto ire a divertirme un poco.

    Arrebatar unas 20 vidas no hará daño a nadie jajaja
    [el general despertó más energizado que nunca y se dirigio a la sala principal de su castillo donde se acomodaría en su trono mientras que dos guardias se ponían a los lados para mantener la seguridad de su líder] Es un hermoso día así que aprovechemos para ponernos al día ¿Quieren? ¡Atención mis soldados! Quiero que se agrupen en un total de 5 pelotones y vayan a cada uno de nuestros territorios a cobrar el tributo, no pienso darle protección gratuita solo por ser de la misma raza. Soldados presentes: ¡A sus órdenes general Deimos! Si tienen problemas a la hora de cobrar avisenme de inmediato.. mientras tanto ire a divertirme un poco. Arrebatar unas 20 vidas no hará daño a nadie jajaja
    Me gusta
    Me shockea
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ❝Todo colapsó...❞
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester


    ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos.

    Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día.

    Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos.

    Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico.

    Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic.

    Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo…

    Literalmente.

    Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello.

    John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas.

    -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto…

    Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello.

    -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo…

    Sadie asintió solamente.

    Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba…

    Absolutamente. Ninguno.

    Y entonces… no hubo escapatoria.

    Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra.

    Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido.

    De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos.

    -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente.

    Sadie asintió tosiendo ligeramente.

    -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina.

    -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje?

    John negó con la cabeza.

    -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary.

    -Joder… -masculló Dean.

    John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala.

    -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado…

    Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado.

    -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil.

    Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado.

    -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos.

    John hizo una seña con un gesto de su cabeza.

    -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos!

    De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba.

    De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo.

    -¡NO! ¡MAMÁ!

    Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero.

    -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo.

    -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor!

    El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca…

    Y de pronto…

    -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo.

    -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie.

    -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean!

    Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él.

    -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro.

    >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal.

    Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos.

    -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan?

    Entonces recordó algo.

    -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo…

    Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría.

    -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…?

    Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos.

    -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada.

    Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia:

    -¿Sam…?

    Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra.

    Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco.

    -¿Qué está pasando? -preguntó.
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [IMPALA.DRIVER] ¿Nunca has pensado en la posibilidad de la existencia de mundos paralelos? Ya sabes, mundos que parecen iguales al tuyo y que difieren en pequeños y simples aspectos. El efecto mariposa elevado a la máxima potencia. Tal vez si le hubieras plantado cara a esa abusona en el instituto en lugar de agachar la cabeza y continuar por el pasillo hoy serias dueña de una multinacional. Decisiones mínimas que tomamos a diario pueden desentrañar cambios impresionantes. ¡BUM! Mundos paralelos. Bueno, en nuestro caso no es tan sencillo. Digamos que en esta realidad la creación de mundos paralelos no depende de nuestras decisiones, más bien de las de un ser codicioso, despreciable y aburrido. Un tipo que crea mundos enteros y los deshecha cuando no le entretienen lo suficiente. Y uno de estos mundos descartados y abandonado a su buena suerte era el mundo en el que Sadie vivía. Claro que las personas del planeta no sabían que Dios habia cerrado la puerta y se habia mudado de edificio. Ellos vivían sus vidas cotidianas, con el vaivén de las vicisitudes del día a día. Y luego estaba la cara B. El mundo sobrenatural, los Hombres de Letras y los cazadores. Los que aterrorizaban a los inocentes por la noche y los que los combatían. Sadie Torres era una de ellas. Se habia formado como bruja y habia terminado viendo como su vida era destrozada por un grupo de vampiros. No os voy a mentir, aquel desenlace fue terrible, pero abrió una puerta desconocida para Sadie y le consiguió un puesto en la prestigiosa organización de Los Hombres de Letras de Estados Unidos. Los Hombres de Letras era el cuerpo de elite del conocimiento sobrenatural, contaban con equipos de cazadores, de agentes y estudiosos. Poseían búnkeres por todo el mundo. Varios en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Bélgica. En fin… En cada parte del mundo la organización habia extendido sus largos dedos con intención de mantener el orden y la estabilidad de un mundo cada vez más caótico. Y los lideres de esa organización en Estados Unidos eran los Winchester. John dirigía el bunker de Kansas y se coordinaba con el resto de búnkeres y miembros del país. Mary, su mujer, prefería el trabajo de campo y entrenaba y salvaba a nuevos cazadores y futuros reclutas. Luego estaban sus hijos: Sam y Dean. Sam era experto en demonología y Angeología. Y Dean… el mayor, era de los que preferían mancharse las manos. Un excelente estratega, habilidoso en la batalla y con una mente brillante y avispada. A menudo Sadie bromeaba con él diciendo que bien parecía McGyver, capaz de construir una bomba con un chiche y un boli bic. Sadie y Dean se compenetraban a la perfección. Tanto que comenzaron a realizar salidas juntos: cacerías, salvamento de inocentes, resolución de misterios… Y, como era de esperar, se enamoraron. Tanto que Dean se sintió con la confianza de dar el siguiente paso tres años después de conocer a Sadie. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que… el universo empezó a colapsar sobre sí mismo… Literalmente. Al principio eran solamente noticias raras sobre meteoritos y extraños movimientos de tierra. Después comenzaron las catástrofes naturales: maremotos en Indonesia y Europa, terremotos en Estados Unidos, derrumbamiento de acantilados y puentes… Y entonces… llegó el fin del mundo sin que nadie supiera qué hacer para detener aquello. John Winchester se pasó una mano por el rostro, abatido. Apenas se sentía capaz de alzar la mirada hacia los cazadores y miembros de la organización. Sadie pudo ver que no sabía qué decirles a pesar de haberlos reunido allí como su líder. Sadie sabía que, ante el fin del mundo, ni siquiera el todopoderoso John Winchester, su suegro, sabia como proteger a su gente y que solo era cuestión de tiempo que el bunker cayera sobre sus cabezas. -Ha llegado la hora… El mundo se va al infierno y no hay forma de pararlo. No voy a pediros que os quedéis. Si teneis familia, si teneis algo ahí afuera, volved a casa con vuestros seres queridos. Me duele decir esto pero, por primera vez, no encuentro la forma de detener esto… Sadie tragó saliva de forma pesada y se aferró aún más a la mano de Dean. Este captó el gesto y alzó ese brazo para rodear el cuello de Sadie estrechándola contra sí y dejar después un beso en su cabello. -Saldremos de esta, ¿vale? -le dijo en voz baja- No sé cómo, pero te pondré a salvo… Sadie asintió solamente. Tras aquella funesta reunión fueron muchos de sus amigos los que decidieron abandonar el bunker para poder pasar sus últimos dias con sus seres queridos. En las despedidas todo eran buenos deseos, abrazos y lágrimas silenciosas de dolor y frustración. Y menos de tres dias después solo la familia Winchester restaba en el bunker. Aunque estos eran resilientes y cabezotas. Sadie sobre todo. Intentó buscar y crear hechizos que pudieran protegerlos pero ninguno funcionaba… Absolutamente. Ninguno. Y entonces… no hubo escapatoria. Era de noche en el resto del mundo pero en el interior del bunker de Lebanon la familia superviviente corría para salvar sus vidas. La corriente eléctrica habia fallado y el color rojizo de las luces de emergencia parpadeando iluminaban el pasillo de forma mortecina. El primer temblor habia puesto a la familia Winchester en alerta. Después llegó una sacudida aún más fuerte y el panel de seguridad empezó a timbrar de forma estridente y aguda avisando de un fallo de seguridad en la estructura. No era tal, pues lo cierto era que medio edificio se habia derrumbado desde uno de los lados cayendo sobre la gruesa capa de hormigón y piedra. Sadie, Sam y Dean corrían por el pasillo que llegaba hasta la biblioteca. Corazones latiendo a toda velocidad, compungidos ante los sonidos de golpes sobre sus cabezas y el tintineo de los azulejos de las paredes al resquebrajarse a su paso. Sadie aferraba la mano de Dean y sentía clavarse el anillo de compromiso entre sus otros dedos al ser estos oprimidos por la fuerza de la mano de su prometido. De pronto el pasillo colapsó sobre sí mismo y los tres tuvieron que retroceder entre el polvo y los cascotes de hormigón. Dean agarró a Sadie apartándola de la trayectoria de los escombros que caían y la estrechó contra la pared, cubriéndola con su cuerpo y sus manos. -¿Estás bien? -preguntó él con la voz ronca a causa del polvo en el ambiente. Sadie asintió tosiendo ligeramente. -¡Por aquí! -bramó la voz de John desde la entrada de la cocina. No podían verle con el humo reinante en el ambiente, pero todos sabían dónde se encontraba la puerta asi que retrocedieron hasta dar con las manos de Mary y John que los guiaron hasta el interior de la cocina. -¡Esto se va a la mierda! -gritó Dean- ¿Podemos llegar al garaje? John negó con la cabeza. -El techo se ha derrumbado y la puerta está bloqueada… -dijo Mary. -Joder… -masculló Dean. John posó una mano en la espalda de Mary guiándola hacia la otra salida de la sala. -Tenemos que irnos ahora mismo. O moriremos aquí abajo. Solo podemos salir por la puerta de la sala de guerra… Es arriesgado… Sadie todavia tosía el humo y polvo que habia aspirado. -Puedo intentar contener el derrumbe y daros una oportunidad -dijo ella con voz débil. Dean la miró como si acabara de ver a ET recién aterrizado. -¿Estás loca? No, ni de coña. Nos vamos. Todos. John hizo una seña con un gesto de su cabeza. -Pues tiene que ser ahora. ¡Ya! ¡Vamos! De modo que los cinco salieron corriendo por la segunda puerta de la cocina, la que quedaba más cerca de la biblioteca. Las luces rojas impedían estar seguro de por donde uno pisaba y tener que esquivar mesas y sillas no era una tarea facil mientras el escenario temblaba. De pronto un enorme estruendo y una sacudida al edificio hizo que Sam, Dean y Sadie cayeran al suelo. -¡NO! ¡MAMÁ! Sadie pudo escuchar el grito desgarrador de Dean cuando al incorporarse descubrió que John y Mary Winchester no habían podido llegar a la biblioteca antes de que el pasillo colapsara sobre ellos, atrapándolos bajo los escombros. El cazador corrió a intentar quitar las piedras, con la esperanza de poder llegar hasta sus padres a pesar de la mancha de sangre que comenzaba a brotar en el suelo en un fino reguero. -¡DEAN! -lo llamó Sam mientras Sadie y él llegaban hasta Dean para intentar detenerlo. -¡Dean! ¡Cariño, tenemos que salir de aquí! -le pidió la bruja a su prometido- ¡Dean! ¡Por favor! El cazador cejó en su empeño con rabia, dolor y frustración. Se incorporó pasándose el dorso de la muñeca por el rostro para limpiar su visión de polvo y lágrimas y asintió tomando rápidamente la mano de Sadie para salir corriendo hacia la salida. Estaban cerca. Tan cerca… Y de pronto… -¡DEAN! -fue todo lo que Sadie escuchó antes de que Sam apartara a Dean de un empujón. Dean cayó al suelo y Sam desapareció de la vista de los dos debajo de una nube de piedra y polvo. -No… Nonononono…¡NO! ¡SAM! -la voz rota de Dean destrozó el corazón de Sadie. -Dean… Dean… Tenemos que irnos… ¡Dean! Sadie buscó el brazo de su prometido con la mano y trató de tirar de él para apartarlo de aquelle enorme grieta en el techo. Todo sucedió muy rapido después de aquello. Sadie advirtió el sonido de la piedra desprendiéndose. Su mirada buscó a Dean y vio el miedo en los ojos verdes de Dean un segundo antes de que el techo comenzara a caer sobre él. -¡DEAN!- gritó Sadie. Alargó sus manos hacia él liberando una onda expansiva de magia con intención de apartarlo del derrumbe. Pero esta golpeó contra uno de los símbolos de protección tallados en la piedra del arco principal de la entrada a la biblioteca y entonces…. Todo explotó. Y se volvió negro. >> Todo era normal en el bunker, o al menos tan normal como esos dias en que no se terminaba el mundo. Sam se habia levantado a las seis de la mañana, habia salido a correr… Habia recogido el correo de la oficina de correos del pueblo y habia regresado a casa. Mientras esperaba al regreso de Dean, quien habia bajado a comprar, habia preparado la comida… Como digo, un día absolutamente normal. Esa tarde compartían un bourbon ya que Sam habia decidido apartar la mirada de la sección de noticias de la página web que mostraba su ordenador portátil, un rato al ser traicioneramente seducido por la botella que su hermano habia llevado hasta la mesa. Si no habían encontrado a Amara en una semana, no la encontrarían en los siguientes veinte minutos. -¿Qué harías tú? -preguntó Sam de pronto, dando voz a una pregunta que habia pasado algunas veces por su cabeza- Si tuviésemos la opción de una vida normal, quiero decir. Yo querría retomar Derecho y… seria increible graduarme antes de los cuarenta y cinco…- bromeó negando con la cabeza- Y el bunker… Podríamos convertirlo en algo más… En algo mejor… Un lugar que ayudase a otros cazadores… ¿Cuál sería tu plan? Entonces recordó algo. -Antes de que se me olvide… -dijo inclinándose hacia su portátil y cambiando de pestaña en el navegador- Garth cree que hay un caso de poltergeist en Utah. Le dije que le echaríamos un vistazo… Y entonces… un fogonazo de luz los sorprendió a ambos. Una luz amarilla que duró un segundo, un destello de una luz de emergencia lejana y de pronto… Una humareda de polvo y algunos cascotes de piedra cayeron sobre el suelo de madera. Sam se levantó a toda velocidad dejando su vaso sobre la mesa y corriendo a ver qué ocurría. -¡Dean! -llamó a su hermano al ver el cuerpo de una mujer joven, inconsciente en el suelo. Estaba cubierta de polvo, magullada y tenía heridas recientes en la frente, en la mejilla, en el hombro- ¿Qué demonios…? Entonces la muchacha abrió los ojos apenas un par de segundos. -¿Dean? -preguntó esbozando una sonrisa cansada. Sam miró a su hermano y luego descubrió algo al lado de la muchacha. Se agachó a recogerlo al tiempo que la joven preguntaba de nuevo, casi sin voz ni consciencia: -¿Sam…? Sam frunció las cejas mientras tomaba un cascote de piedra y se lo enseñaba a su hermano. Era el emblema de la estrella de Acuario que adornaba el arco de la entrada a la biblioteca. Exactamente. El. Mismo. Escudo. De. Piedra. Sam lo alzó para compararlo con el que presidia el arco. -¿Qué está pasando? -preguntó.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Disfrutaba de uno de los "paraísos" terrenales, bendecidos por la lluvia de su padre, y la protección de su madre.

    Las aguas en ese lugar, tenían una temperatura increíble, perfecta para la piel.

    Además la privacidad, permitía que su invitada 🦋ℭ𝔞𝔰𝔱𝔬𝔯𝔦𝔠𝔢🦋 no tuviera que preocuparse por el don que poseía. Sólo estarían ellos solos.

    — ¡Entra al agua, está perfecta!—

    #SeductiveSunday
    Disfrutaba de uno de los "paraísos" terrenales, bendecidos por la lluvia de su padre, y la protección de su madre. Las aguas en ese lugar, tenían una temperatura increíble, perfecta para la piel. Además la privacidad, permitía que su invitada [fable_pink_lobster_370] no tuviera que preocuparse por el don que poseía. Sólo estarían ellos solos. — ¡Entra al agua, está perfecta!— #SeductiveSunday
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • La luna llena bañaba los jardines del castillo Queen con una luz plateada. Lili había llevado a Hannah al castillo por petición de Jennifer. La niña observaba todo con curiosidad mientras caminaban por los enormes pasillos adornados con retratos antiguos de la familia Queen, hasta que al entrar al salón principal notó que no estaban solas.

    Loki también estaba allí, se encontraba sentada sobre uno de los sofá. Jennifer noto la curiosidad de su hija nieta del porque Loki estaba ahí. Se acerco a Hannah y colocó una mano sobre su hombro.

    -Puedo entrenarla físicamente si es necesario, pero Loki esta entrenando a Fenrir en el uso de la magia elemental y la de protección que proviene de la bendición de Yue. Esta será una buena oportunidad para que las primas estudien juntas y se apoyen. Yo nunca tuve una guía adecuada ni tampoco una compañera de estudios en esos temas, todo lo que se fue auto didacta, así que en ese aspecto no soy una buena maestra como lo será Loki.-

    *Mirando a Hannah agrego.* Quiero que aprendas a defenderte usando magia normal. No usando el poder de la bendición de Yue.

    *El ambiente se volvió más pesado al instante, Lili Y Loki entendieron inmediatamente a qué se refería Jennifer, ya que era algo que su madre les había contado en mas de una ocacion.*

    -La bendición lunar no fue creada para ser usada como una herramienta de destrucción -*Respiro hondo.* Si alguien fuerza ese poder usando odio, ira o emociones negativas… la bendición se corromperá.

    *Jennifer levantó una mano y sujeto su cabello oscuro* Yo cometí ese error hace mucho tiempo.

    El salón quedó completamente en silencio.

    -Utilicé la bendición en combate mientras estaba consumida por emociones negativas. Forcé un poder que debía permanecer puro… y el precio fue este.-

    Sus dedos rozaron lentamente su cabello oscuro.

    —La luz lunar se contaminó dentro de mí.

    Lili conocía perfectamente esa historia y el dolor que Jennifer había cargado durante siglos por aquella decisión. Jennifer volvió a mirar a Hannah.

    -No permitiré que repitas mi error. Por eso quiero que aprendas magia de ataque. Así, si algún día debes luchar, puedas hacerlo usando tus propias capacidades y no dependiendo únicamente de la bendición.

    Veythra Lili Queen Ishtar Loki Queen Ishtar Hannah Queen Queen
    La luna llena bañaba los jardines del castillo Queen con una luz plateada. Lili había llevado a Hannah al castillo por petición de Jennifer. La niña observaba todo con curiosidad mientras caminaban por los enormes pasillos adornados con retratos antiguos de la familia Queen, hasta que al entrar al salón principal notó que no estaban solas. Loki también estaba allí, se encontraba sentada sobre uno de los sofá. Jennifer noto la curiosidad de su hija nieta del porque Loki estaba ahí. Se acerco a Hannah y colocó una mano sobre su hombro. -Puedo entrenarla físicamente si es necesario, pero Loki esta entrenando a Fenrir en el uso de la magia elemental y la de protección que proviene de la bendición de Yue. Esta será una buena oportunidad para que las primas estudien juntas y se apoyen. Yo nunca tuve una guía adecuada ni tampoco una compañera de estudios en esos temas, todo lo que se fue auto didacta, así que en ese aspecto no soy una buena maestra como lo será Loki.- *Mirando a Hannah agrego.* Quiero que aprendas a defenderte usando magia normal. No usando el poder de la bendición de Yue. *El ambiente se volvió más pesado al instante, Lili Y Loki entendieron inmediatamente a qué se refería Jennifer, ya que era algo que su madre les había contado en mas de una ocacion.* -La bendición lunar no fue creada para ser usada como una herramienta de destrucción -*Respiro hondo.* Si alguien fuerza ese poder usando odio, ira o emociones negativas… la bendición se corromperá. *Jennifer levantó una mano y sujeto su cabello oscuro* Yo cometí ese error hace mucho tiempo. El salón quedó completamente en silencio. -Utilicé la bendición en combate mientras estaba consumida por emociones negativas. Forcé un poder que debía permanecer puro… y el precio fue este.- Sus dedos rozaron lentamente su cabello oscuro. —La luz lunar se contaminó dentro de mí. Lili conocía perfectamente esa historia y el dolor que Jennifer había cargado durante siglos por aquella decisión. Jennifer volvió a mirar a Hannah. -No permitiré que repitas mi error. Por eso quiero que aprendas magia de ataque. Así, si algún día debes luchar, puedas hacerlo usando tus propias capacidades y no dependiendo únicamente de la bendición. [Lili.Queen] [loki_q1] [stellar_white_bear_102]
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Jason Jaegerjaquez Ishtar

    Hace demasiado tiempo que no me hablas en sueños.

    Simplemente sonríes…
    Y me muestras la misma historia una yotra vez.

    Jennifer duerme.
    Entonces comienza el ritual.

    Hechizos de protección.
    Sellos de luz.
    Runas grabadas con lágrimas.

    La velas como si siempre hubieras conocido su destino.
    El tuyo.

    El mío.

    Y después…
    Tus manos descienden sobre tu vientre.

    Sobre mí.

    Los mismos hechizos.
    La misma protección.

    ¿Qué intentas decirme, madre?

    ¿Acaso te decepcioné?

    Entonces llega el día fatídico.

    Nuestra muerte.

    Tu cuerpo cae.
    Mi alma asciende.

    Errante.
    Protegida por tus hechizos mientras Jennifer vive su vida.

    Y yo espero.

    ¿Era una maldición?

    ¿O un propósito?

    ¿Por qué ahora?

    Nací de Jennifer…
    Pero fui protegida por la misma madre que protegía a Jennifer cuando era niña.

    Entonces lo comprendo.

    Tú ya lo sabías.

    Fuiste la primera en mirar al Caos sin apartar la vista.
    La primera en tocarlo sin miedo.
    La primera en amarlo.

    Ahora entiendo por qué sigo aquí.

    Yo soy Veythra.

    La verdadera Reina del Caos.

    Y quizás…
    Todo aquello que el mundo teme del Caos nunca fue oscuridad.

    Quizás sólo era libertad.

    Ése es mi sino.

    Y no fallaré.
    [Jason07] Hace demasiado tiempo que no me hablas en sueños. Simplemente sonríes… Y me muestras la misma historia una yotra vez. Jennifer duerme. Entonces comienza el ritual. Hechizos de protección. Sellos de luz. Runas grabadas con lágrimas. La velas como si siempre hubieras conocido su destino. El tuyo. El mío. Y después… Tus manos descienden sobre tu vientre. Sobre mí. Los mismos hechizos. La misma protección. ¿Qué intentas decirme, madre? ¿Acaso te decepcioné? Entonces llega el día fatídico. Nuestra muerte. Tu cuerpo cae. Mi alma asciende. Errante. Protegida por tus hechizos mientras Jennifer vive su vida. Y yo espero. ¿Era una maldición? ¿O un propósito? ¿Por qué ahora? Nací de Jennifer… Pero fui protegida por la misma madre que protegía a Jennifer cuando era niña. Entonces lo comprendo. Tú ya lo sabías. Fuiste la primera en mirar al Caos sin apartar la vista. La primera en tocarlo sin miedo. La primera en amarlo. Ahora entiendo por qué sigo aquí. Yo soy Veythra. La verdadera Reina del Caos. Y quizás… Todo aquello que el mundo teme del Caos nunca fue oscuridad. Quizás sólo era libertad. Ése es mi sino. Y no fallaré.
    Me encocora
    Me shockea
    4
    0 comentarios 0 compartidos
Ver más resultados
Patrocinados