• Blood & Bone – Sorcerer in Vampire Trouble.
    Fandom JJK/Original.
    Categoría Suspenso
    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀New York | 1/03/20XX.

    ⠀⠀El ambiente grisáceo y sereno de la gran ciudad no tenía comparación. La brisa fría, la ventisca sobre su rostro y el día repleto de nubes, en su mano un café americano fuerte de esos vasos descartables, su única protección contra el invierno.
    ⠀⠀La gente iba y venía, el caminar de sus pasos era callado por una muchedumbre, y el colorido tono de las luces caía en monocromático con aquel tan extraño día. No había espíritus, no había maldiciones, ni siquiera misiones, era como un día de ensueño sacado de un fondo de pantalla de aquellos que se verían en esas imágenes aesthetics en redes sociales.

    ⠀⠀Los rostros de la gente se difuminaba, pensando, su mente era acribillada de pensamientos probablemente tontos, triviales, los colores de sus almas eran repetitivos, carentes de esencia, vivían sus vidas en modo automático. Su mirada no estaba fija en el camino pues el peligro no le intimidaba y lo desconocido tampoco. Hasta que finalmente se detuvo, levantó la vista y con sutileza observó a esa persona, una mujer de cabello poco cuidado y grandes ojeras, ella desprendía un color anormal en este día gris. Quizá solo por eso se le hizo único.
    ⠀⠀El último sorbo de su café amargo fue lo que se escuchó antes de que el vaso impactara con el piso. ⸻"¡H-Hey!"⸻ Estiró su brazo, como queriéndole advertir algo. Pero antes de que eso sucediera, un proyectil de alta densidad se encargó de destruir la banqueta a su lado.

    ⠀⠀Corrió con audacia y, raudo como una ventisca se introdujo entre la nube de polvo, solo para descubrir que esa mujer no estaba, ¿cómo...? Pero algo pasaba, sedimentos de energías negativa, una fuerte, más apestosa que las demás, abrió los ojos como platos al observar en el piso una pequeña pieza de plata abollada, parecía una clase de adorno, quizá ceremonial.
    ⠀⠀Sea lo que sea, quizá se estaba por meter en otro de sus típicos embrollos, claro que no dudó un segundo. La banqueta apuntaba directo a un callejón, uno bien ubicado en referencia al ángulo del disparo, guardó la joyería en el bolsillo de su gabardina y se acercó, con el afán de ver qué se cocía por aquí.

    Anneliese
    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀New York | 1/03/20XX. ⠀ ⠀⠀El ambiente grisáceo y sereno de la gran ciudad no tenía comparación. La brisa fría, la ventisca sobre su rostro y el día repleto de nubes, en su mano un café americano fuerte de esos vasos descartables, su única protección contra el invierno. ⠀⠀La gente iba y venía, el caminar de sus pasos era callado por una muchedumbre, y el colorido tono de las luces caía en monocromático con aquel tan extraño día. No había espíritus, no había maldiciones, ni siquiera misiones, era como un día de ensueño sacado de un fondo de pantalla de aquellos que se verían en esas imágenes aesthetics en redes sociales. ⠀⠀Los rostros de la gente se difuminaba, pensando, su mente era acribillada de pensamientos probablemente tontos, triviales, los colores de sus almas eran repetitivos, carentes de esencia, vivían sus vidas en modo automático. Su mirada no estaba fija en el camino pues el peligro no le intimidaba y lo desconocido tampoco. Hasta que finalmente se detuvo, levantó la vista y con sutileza observó a esa persona, una mujer de cabello poco cuidado y grandes ojeras, ella desprendía un color anormal en este día gris. Quizá solo por eso se le hizo único. ⠀⠀El último sorbo de su café amargo fue lo que se escuchó antes de que el vaso impactara con el piso. ⸻"¡H-Hey!"⸻ Estiró su brazo, como queriéndole advertir algo. Pero antes de que eso sucediera, un proyectil de alta densidad se encargó de destruir la banqueta a su lado. ⠀⠀Corrió con audacia y, raudo como una ventisca se introdujo entre la nube de polvo, solo para descubrir que esa mujer no estaba, ¿cómo...? Pero algo pasaba, sedimentos de energías negativa, una fuerte, más apestosa que las demás, abrió los ojos como platos al observar en el piso una pequeña pieza de plata abollada, parecía una clase de adorno, quizá ceremonial. ⠀⠀Sea lo que sea, quizá se estaba por meter en otro de sus típicos embrollos, claro que no dudó un segundo. La banqueta apuntaba directo a un callejón, uno bien ubicado en referencia al ángulo del disparo, guardó la joyería en el bolsillo de su gabardina y se acercó, con el afán de ver qué se cocía por aquí. [Made_To_Hunt]
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    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖

    
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í

    Querido diario…

    La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.

    Olía a café oscuro.

    A madera pulida.


    A decisiones.
    Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.

    Me observaba como inversión.
    Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.

    En contratos disfrazados de matrimonio.

    La diferencia era que aquí nadie fingía pureza.
    evaluaba mi postura o mis manos…
    Me hizo una sola pregunta.

    —¿Quién eres?

    No fue curiosidad.

    Fue diagnóstico.
    Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí.

    Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.

    Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.

    Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia.
    Le conté que huí.

    Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.

    Que prefería el escándalo al encierro elegante.
    No omití nada.
    Y mientras hablaba, no me interrumpió.
    Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador.
    Entonces sí lo dijo.

    —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos.

    No bajé la mirada.
    Ya no.

    —No soy un cordero.

    Fue en ese momento cuando algo cambió.
    No vio una víctima.

    No vio una fugitiva.

    Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo.
    Me explicó cómo funcionaba su mundo.

    Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina

    —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión.

    Y la ilusión es más cara.

    Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.


    Eran políticos.
    
Empresarios.

    Herederos.


    Apellidos que no se escribían.
    
Voces que no se grababan.
    No buscaban placer.

    Buscaban silencio.
    Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero.

    —No te arrojaré a los lobos —continuó—…

    Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte.

    Entonces llegó la verdadera propuesta.
    Aprendería idiomas.

    Finanzas.

    Arte.

    Negociación.

    Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira.

    Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión.

    —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—


    Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar.

    Ahí entendí lo que había visto en mí.
    No mi historia.

    No mi apellido.
    Mi contención.
    Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.

    Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla.
    No reaccionaba.


    Medía.

    No buscaba protección.

    Evaluaba riesgos.
    Eso no se enseña.

    Se sobrevive.
    A cambio, trabajaría para ella.
    No sería exhibida.

    Sería insinuada.
    La pausa antes del deseo.

    La conversación que vale más que cualquier joya.

    La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo.
    Y oficialmente…
    Sería su protegida.
    Su “hija”.
    La palabra me atravesó el pecho.
    No fue ternura.


    Fue estrategia.

    Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.

    Pero entendí lo que significaba en su mundo:
    Lo que se protege…
    se vuelve invaluable.

    —¿Y qué gana usted? —pregunté.
    Mirena llenó dos copas de vino.


    El rojo brilló como rubí líquido.
    —Lealtad —respondió—…..

    Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra.
    No era cariño lo que veía en mí.


    Era potencial.

    “Scarlett no era frágil.

    Estaba sin tallar.”

    Deslizó una copa hacia mí.
    —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego.

    Pensé en la corona.

    En el anillo.

    En la vida exhibida como porcelana.
    Allá mi destino era adornar.

    Aquí… podía aprender a dirigir.

    —Acepto.

    No temblé.
    No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.

    Fue un contrato.
    Chocamos las copas.
    El sonido fue delicado.

    Elegante.

    Definitivo.

    Contrato en rubí.
    Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma
    —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble.

    Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti
    Mi segundo nombre.
    
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción.
    Mirena observó el apellido unos segundos.

    Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él.
    
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶.

    El gesto no fue desprecio.
    
Fue desafío.

    Sentí el peso del silencio entre nosotras.
    Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez.

    Scarlett Eleonor Moretti.


    Más firme

    Más mío.

    Mirena no sonrió.

    Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona.

    Se domina.

    Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.

    Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.

    El contraste era evidente.

    Uno era herencia.

    El otro, elección.

    —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo.
    Observé el nombre completo.


    No sentí ruptura.

    Sentí expansión.

    No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío.
    Me miré en el espejo intacto.

    No sonaba a huida.

    Sonaba a advertencia.

    Y comprendí algo, querido diario…
    Algunas mujeres nacen con un apellido.


    Otras lo construyen.


    Yo acababa de decidir portar ambos.

    Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖ 
𝑪𝒂𝒑í𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰𝑽: 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝑹𝒖𝒃í Querido diario… La mañana después de mi llegada al burdel no olía a pecado.
 Olía a café oscuro.
 A madera pulida.
 A decisiones. Mirena Blackwood no me observaba como mercancía.
 Me observaba como inversión. Yo ya había visto esa mirada antes, en salones cubiertos de oro y promesas firmadas con anillos.
 En contratos disfrazados de matrimonio.
 La diferencia era que aquí nadie fingía pureza. evaluaba mi postura o mis manos… Me hizo una sola pregunta. —¿Quién eres? No fue curiosidad.
 Fue diagnóstico. Y por alguna razón que todavía no entiendo… respondí. Le hablé de la corona italiana que nunca se nombraba en voz alta, pero que marcaba cada cena.
De la Mansión Moretti.
 Del compromiso arreglado con Nikolai Romanov.
 Del anillo que pesaba más que el oro porque no era promesa… era sentencia. Le conté que huí.
 Que rompí el espejo la noche en que entendí que mi reflejo ya no me pertenecía.
 Que prefería el escándalo al encierro elegante. No omití nada. Y mientras hablaba, no me interrumpió. Cuando terminé, el silencio no fue incómodo.
Fue evaluador. Entonces sí lo dijo. —Eres hermosa —murmuró sin dulzura—
Y la belleza sin inteligencia es carne fresca para lobos. No bajé la mirada. Ya no. —No soy un cordero. Fue en ese momento cuando algo cambió. No vio una víctima.
 No vio una fugitiva.
 Vio a alguien que había tenido el mundo a sus pies… y aun así eligió incendiarlo. Me explicó cómo funcionaba su mundo.
 Las chicas no eran obligadas.
Eran entrenadas.
Educadas.
Pulidas como piedras preciosas antes de tocar la vitrina —Aquí no se vende el cuerpo —dijo mientras servía el café—Se vende ilusión. Y la ilusión es más cara. Los hombres que cruzaban esas puertas no eran bestias comunes.
 Eran políticos. 
Empresarios.
 Herederos.
 Apellidos que no se escribían. 
Voces que no se grababan. No buscaban placer.
 Buscaban silencio. Yo aún no entendía todas las reglas.
Pero comenzaba a reconocer el tablero. —No te arrojaré a los lobos —continuó—… Te enseñaré a sentarte a la mesa con ellos… hasta que olviden que podrían morderte. Entonces llegó la verdadera propuesta. Aprendería idiomas.
 Finanzas.
 Arte.
 Negociación. Aprendería a leer a un hombre antes de que terminara su primera mentira. Me sostuvo la mirada como si ya hubiera tomado la decisión. —Te convertiré en algo que no puedan comprar por completo —dijo finalmente—
 Lo verdaderamente exclusivo no es lo que se posee…
es lo que nunca se termina de alcanzar. Ahí entendí lo que había visto en mí. No mi historia.
 No mi apellido. Mi contención. Mientras otras chicas aprendían a agradar, yo sabía observar.
 Mientras ellas ofrecían, yo retenía.
Mientras suplicaban atención, yo sabía retirarla. No reaccionaba.
 Medía. No buscaba protección.
 Evaluaba riesgos. Eso no se enseña.
 Se sobrevive. A cambio, trabajaría para ella. No sería exhibida.
 Sería insinuada. La pausa antes del deseo.
 La conversación que vale más que cualquier joya.
 La fantasía servida en cristal fino… que nunca se vacía del todo. Y oficialmente… Sería su protegida. Su “hija”. La palabra me atravesó el pecho. No fue ternura.
 Fue estrategia. Yo había dejado de ser hija la noche en que rompí el espejo.
 Pero entendí lo que significaba en su mundo: Lo que se protege… se vuelve invaluable. —¿Y qué gana usted? —pregunté. Mirena llenó dos copas de vino.
 El rojo brilló como rubí líquido. —Lealtad —respondió—….. Y una heredera que entienda que el poder no se implora… se administra. No era cariño lo que veía en mí.
 Era potencial. “Scarlett no era frágil.
 Estaba sin tallar.” Deslizó una copa hacia mí. —Los diamantes se forman bajo presión —dijo—
Pero el rubí… el rubí nace del fuego. Pensé en la corona.
 En el anillo.
 En la vida exhibida como porcelana. Allá mi destino era adornar.
 Aquí… podía aprender a dirigir. —Acepto. No temblé. No fue un gesto maternal cuando extendió la mano.
 Fue un contrato. Chocamos las copas. El sonido fue delicado.
 Elegante.
 Definitivo. Contrato en rubí. Después del brindis, Mirena se acercó a un pequeño escritorio y tomó una pluma —Si vas a renacer —dijo— necesitas un nombre que no tiemble. Escribió en un papel grueso, color marfil:
Scarlett Eleonor Moretti Mi segundo nombre. 
El que mi madre pronunciaba cuando quería recordarme que la debilidad nunca fue una opción. Mirena observó el apellido unos segundos.
 Luego, con precisión fría, trazó una línea firme sobre él. 
Scarlett Eleonor ̶M̶o̶r̶e̶t̶t̶i̶ ̶. El gesto no fue desprecio. 
Fue desafío.
 Sentí el peso del silencio entre nosotras. Tomé la pluma de su mano.
Y debajo del apellido tachado… lo escribí otra vez. Scarlett Eleonor Moretti.
 Más firme Más mío. Mirena no sonrió.
 Asintió—Bien —murmuró—
La sangre no se abandona. Se domina. Entonces extendió la hoja hacia ella nuevamente.
 Añadió, con tinta roja profunda, una última palabra al final del nombre Scarlett Eleonor Moretti Blackwood. El contraste era evidente.
 Uno era herencia.
 El otro, elección. —Moretti es tu origen —dijo con voz serena—
Blackwood será tu escudo. Observé el nombre completo.
 No sentí ruptura.
 Sentí expansión.
 No estaba dejando atrás mi linaje.
Estaba sumando poder al mío. Me miré en el espejo intacto. No sonaba a huida.
 Sonaba a advertencia.
 Y comprendí algo, querido diario… Algunas mujeres nacen con un apellido.
 Otras lo construyen.
 Yo acababa de decidir portar ambos. Scarlett Eleonor Moretti Blackwood.ᢉ𐭩
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  • "Army is here! -yelled Karen"
    Fandom Stranger Things
    Categoría Drama
    Apenas había pasado una semana desde que el suelo de Hawkins se abriera y se llevara consigo barrios, parques y… vidas humanas. El pueblo que habia conocido habia cambiado. La policía de Hawkins (claro que sin Hopper ya que este estaba oficialmente muerto) habia intentado acordonar la zona afectada como podía, pero no habia cinta de protección suficiente para la herida abierta en el pueblo.

    Ce habia intentado ayudar lo que podía, colaborando con el refugio en el instituto y yendo a visitar a Max, pero no era bueno que se dejara ver demasiado. Asi que la mayor parte del tiempo estaba recluida en la cabaña o pasaba el tiempo con Mike. Aquella tarde, Nancy y Jonathan habían ido a acompañar a Robin a la WSQK ya que se habían quedado sin operador de radio. Y Holly habia ido a ver una película a casa de una amiga.

    Asi que Mike Wheeler y ella tenían todo el sótano para ellos solos. Ce tenia sus piernas cruzadas sobre el sofá sentada como un indio. Y Mike reposaba su cabeza sobre el regazo de la muchacha mientras le leía un capitulo de El Señor de Los Anillos. Ce escuchaba fascinada, por supuesto. Adoraba las voces de Mike, las entonaciones, los vaivenes de sus manos al interpretar sutilmente una escena. Era un excelente narrador.

    -¿Cuántas veces lo has leido? -preguntó Ce tras una risa divertida.
    Apenas había pasado una semana desde que el suelo de Hawkins se abriera y se llevara consigo barrios, parques y… vidas humanas. El pueblo que habia conocido habia cambiado. La policía de Hawkins (claro que sin Hopper ya que este estaba oficialmente muerto) habia intentado acordonar la zona afectada como podía, pero no habia cinta de protección suficiente para la herida abierta en el pueblo. Ce habia intentado ayudar lo que podía, colaborando con el refugio en el instituto y yendo a visitar a Max, pero no era bueno que se dejara ver demasiado. Asi que la mayor parte del tiempo estaba recluida en la cabaña o pasaba el tiempo con Mike. Aquella tarde, Nancy y Jonathan habían ido a acompañar a Robin a la WSQK ya que se habían quedado sin operador de radio. Y Holly habia ido a ver una película a casa de una amiga. Asi que [PALAD1N] y ella tenían todo el sótano para ellos solos. Ce tenia sus piernas cruzadas sobre el sofá sentada como un indio. Y Mike reposaba su cabeza sobre el regazo de la muchacha mientras le leía un capitulo de El Señor de Los Anillos. Ce escuchaba fascinada, por supuesto. Adoraba las voces de Mike, las entonaciones, los vaivenes de sus manos al interpretar sutilmente una escena. Era un excelente narrador. -¿Cuántas veces lo has leido? -preguntó Ce tras una risa divertida.
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    Grupal
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  • Cerró tras de sí con cuidado, como si la habitación pudiera sobresaltarse con su presencia. Dado que los encantamientos de protección los incluían a él y a la brujita no tuvo problemas en poder entrar. Se quitó el giratiempos y lo guardó en el bolsillo del pantalón. Después sacó su cuaderno y la carpeta manila y las dejó sobre la encimera de la cocina.

    Se sentó primero en uno de los taburetes de la isla de la cocina y se cruzó de brazos mirando hacia la puerta con una sonrisa. Pero pensó que aquello lo haría parecer demasiado presuntuoso. Asi que se bajó del taburete y caminó hasta uno de los pilares que separaban la cocina del salón para después apoyarse en el marco de la puerta del salón. De nuevo son esa sonrisa suya.

    -Bah…

    No, definitivamente aquello no era lo suyo. Se apartó del marco y caminó con pasos suaves hacia el dormitorio de la joven, la cual quedaba justo detrás de la sala de estar. Aparecer desde ahí le daría el golpe de efecto perfecto. Porque desde allí, el sonido del exterior llegaba amortiguado, pero claro. La cerradura. El roce de la magia doméstica reajustándose.

    Acheron se apoyó junto al armario, atento. Esperar se le daba bien. Sorprender, solo cuando merecía la pena.

    ⤷ Por supuesto la auror no viajó por la red flu hasta su chimenea, porque ya no estaba conectada a dicha red, pero el final del camino, casi lo hizo corriendo, y entró en el apartamento como una tromba. Necesitaba poder pensar tranquila.

    Cuando Acheron escuchó la puerta abrirse, se irguió despacio y salió de la habitación solo cuando supo que su aparición en el salón tendría el golpe de efecto que queria.

    -Te dije que volverías a verme, ¿no? -abrió los brazos al ver allí a la bruja- Sano y salvo.

    Entonces recordó algo, alzó un dedo pidiendo una pausa y se metió la otra mano en el bolsillo.

    -¡Ah!

    Sacó el pasador de Emmeline y lo mostró victorioso.

    -Tu pasador. Tal como prometí.

    Emmeline, nada más dejar las llaves y girarse hacia el salón, vio aparecer a Acheron desde su habitación.

    Su aparición y el comentario, la asustaron genuinamente, y es que no esperaba encontrárselo allí, de nuevo con aquella mirada, con aquella sonrisa, y no pudo reprimir un agudo grito que terminó en el nombre del mago.

    — ¡AAAAAAAAcheron!



    ⸻ 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 Emmeline Bletchley
    Cerró tras de sí con cuidado, como si la habitación pudiera sobresaltarse con su presencia. Dado que los encantamientos de protección los incluían a él y a la brujita no tuvo problemas en poder entrar. Se quitó el giratiempos y lo guardó en el bolsillo del pantalón. Después sacó su cuaderno y la carpeta manila y las dejó sobre la encimera de la cocina. Se sentó primero en uno de los taburetes de la isla de la cocina y se cruzó de brazos mirando hacia la puerta con una sonrisa. Pero pensó que aquello lo haría parecer demasiado presuntuoso. Asi que se bajó del taburete y caminó hasta uno de los pilares que separaban la cocina del salón para después apoyarse en el marco de la puerta del salón. De nuevo son esa sonrisa suya. -Bah… No, definitivamente aquello no era lo suyo. Se apartó del marco y caminó con pasos suaves hacia el dormitorio de la joven, la cual quedaba justo detrás de la sala de estar. Aparecer desde ahí le daría el golpe de efecto perfecto. Porque desde allí, el sonido del exterior llegaba amortiguado, pero claro. La cerradura. El roce de la magia doméstica reajustándose. Acheron se apoyó junto al armario, atento. Esperar se le daba bien. Sorprender, solo cuando merecía la pena. ⤷ Por supuesto la auror no viajó por la red flu hasta su chimenea, porque ya no estaba conectada a dicha red, pero el final del camino, casi lo hizo corriendo, y entró en el apartamento como una tromba. Necesitaba poder pensar tranquila. Cuando Acheron escuchó la puerta abrirse, se irguió despacio y salió de la habitación solo cuando supo que su aparición en el salón tendría el golpe de efecto que queria. -Te dije que volverías a verme, ¿no? -abrió los brazos al ver allí a la bruja- Sano y salvo. Entonces recordó algo, alzó un dedo pidiendo una pausa y se metió la otra mano en el bolsillo. -¡Ah! Sacó el pasador de Emmeline y lo mostró victorioso. -Tu pasador. Tal como prometí. Emmeline, nada más dejar las llaves y girarse hacia el salón, vio aparecer a Acheron desde su habitación. Su aparición y el comentario, la asustaron genuinamente, y es que no esperaba encontrárselo allí, de nuevo con aquella mirada, con aquella sonrisa, y no pudo reprimir un agudo grito que terminó en el nombre del mago. — ¡AAAAAAAAcheron! ⸻ 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 [3mmlineB] ⸻
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  • Nunca pensó en huir. Nunca pensó que esa pudiera ser una opción. Como si hubiera toda su vida creyendo que la jaula de oro y luces donde vivía era todo cuanto a lo que podía aspirar. Hasta que llegó Abel T Kovacs con su aura de misterio y su instinto de protección.

    Confió en él. A ciegas. Su instinto le dijo que no tendría nada que, aunque no sabia nada de él, no tenia nada que temer. Estaba a salvo... con él.
    Nunca pensó en huir. Nunca pensó que esa pudiera ser una opción. Como si hubiera toda su vida creyendo que la jaula de oro y luces donde vivía era todo cuanto a lo que podía aspirar. Hasta que llegó [orbit_turquoise_ape_723] con su aura de misterio y su instinto de protección. Confió en él. A ciegas. Su instinto le dijo que no tendría nada que, aunque no sabia nada de él, no tenia nada que temer. Estaba a salvo... con él.
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  • Se encuentra solo en completa oscuridad, lejos de la protección de un Warframe, pero a unos 20 metros entre la oscuridad emerge una silueta conocida, pero con movimientos torpes y ruidos mucho más fetales que antes.

    – Lo admito.

    La criatura se arrastra hacia donde el se encuentra, la energía de su cuerpo cambia de color iluminando entre la oscuridad el pasillo de su Railjack, Fenriart, pero en ruinas y abandonado mientras ese Warframe acorta esa distancia entre ellos.

    – No es desconfianza, temo que si me voy, ustedes sean solo juguetes rotos y rencorosos.

    Justo en ese momento algo con garras sujetaba el cuello de su traje y alzado solo cierra los ojos, mientras el aliento se intensifica cerca de su rostro.

    Abre sus ojos, cuando siente su rostro fuera del agua del refractario, sin ninguna expresión clara en su rostro, no es un triunfo, tampoco una derrota, solo un reflejo de su culpa.

    – Al menos, ya di el primer paso.
    Se encuentra solo en completa oscuridad, lejos de la protección de un Warframe, pero a unos 20 metros entre la oscuridad emerge una silueta conocida, pero con movimientos torpes y ruidos mucho más fetales que antes. – Lo admito. La criatura se arrastra hacia donde el se encuentra, la energía de su cuerpo cambia de color iluminando entre la oscuridad el pasillo de su Railjack, Fenriart, pero en ruinas y abandonado mientras ese Warframe acorta esa distancia entre ellos. – No es desconfianza, temo que si me voy, ustedes sean solo juguetes rotos y rencorosos. Justo en ese momento algo con garras sujetaba el cuello de su traje y alzado solo cierra los ojos, mientras el aliento se intensifica cerca de su rostro. Abre sus ojos, cuando siente su rostro fuera del agua del refractario, sin ninguna expresión clara en su rostro, no es un triunfo, tampoco una derrota, solo un reflejo de su culpa. – Al menos, ya di el primer paso.
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  • Los ojos de Chantle Parte II
    Fandom Linaje Queen
    Categoría Acción
    Akane Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Akane
    Hannah Queen Queen Hannah
    Ryu リュウ・イシュタル・ヨキン Ryu
    Chantle Queen Ishtar Chantle
    Jenny Queen Orc Jenny
    𝐀yane 𝐈𝐬𝐡𝐭𝐚𝐫 Ayane
    Jason Jaegerjaquez Ishtar Jason

    El castillo surge ante nosotras como una herida abierta en la realidad.

    No es una construcción.
    Es un recuerdo solidificado a base de Caos, culpa y sangre antigua.

    Las torres se alzan en ángulos imposibles, las paredes palpitan como si estuvieran vivas y el aire pesa, denso, cargado de una energía que reconoce nuestro linaje… y lo reclama.

    Akane entra primero, protegiendo a Chantle y Hannah contra su pecho. Su paso es firme, pero su cuerpo está en tensión constante. Ryu camina a mi lado, en silencio, con la mandíbula apretada y los ojos atentos a cada sombra.

    En cuanto cruzamos el umbral, el castillo reacciona.

    Las paredes se mueven con violencia.

    El suelo cruje.

    Los corredores se retuercen, cerrándose a nuestras espaldas y abriéndose en direcciones imposibles. Donde había una puerta ahora hay piedra viva; donde había un pasillo, un muro que late como carne.

    —Un laberinto… —alcanza a decir Akane.

    El castillo intenta separarnos.
    Confundirnos.
    Jugar con nosotras.
    Y entonces algo dentro de mí revienta.

    La imagen de Jason cayendo.
    Su despedida.
    El sacrificio que no pude impedir.

    No.
    No voy a seguirle el juego a este maldito lugar.
    Doy un paso al frente y golpeo la pared con el puño.

    El impacto resuena como un trueno… pero el muro no cede.

    Igual que cuando era pequeña.
    Igual que cuando golpeaba el metal del Caos hasta sangrar.
    El día que conocí a Oz.
    El día que me enseñó que el Caos no se suplica: se moldea.

    —¡Está en mi sangre! —gruño, con la voz rota de rabia— ¡Está en mis venas!

    Vuelvo a golpear.
    El castillo tiembla, pero se burla.

    —¡Aquí me tienes! —grito hacia las alturas imposibles— ¡Estoy aquí, muéstrate!

    Un tercer golpe.

    —¡Mentiroso!
    —¡Tramposo!
    —¡Estoy aquí… padre!

    El último impacto abre mi piel.
    La sangre cae al suelo negro… y el castillo se detiene.

    Durante un instante eterno, nada se mueve.

    La piedra absorbe mi sangre como si la reconociera. Los muros crujen, tensándose, y el laberinto entero parece contener la respiración.

    Entonces, cede.

    Las paredes se deslizan, se reordenan, y el laberinto se abre ante nosotras, revelando una sala inmensa.

    La biblioteca.

    Estanterías infinitas se alzan como columnas vivas, los libros se mueven solos, reacomodándose con un susurro constante. El aire huele a polvo antiguo, a luna y a Caos dormido.

    Al fondo, inmóvil, eterno, el bibliotecario.
    Su mirada se fija directamente en Chantle.

    —Chantle… Hijo del Caos… —dice con una voz que no pertenece al tiempo—.
    —Te estaba esperando. Descubre tu rostro para ver lo que permanece oculto...

    Siento cómo las fuerzas me abandonan de golpe. El esfuerzo, la rabia, la herida abierta… todo me alcanza al mismo tiempo. Mis piernas fallan y caigo al suelo, apenas consciente.

    Hannah se aferra a mí.
    Y entonces ocurre.
    Una luz suave, lunar, brota de ella por primera vez. No quema. No invade. Protege. La siento envolverme, cerrar la herida, calmar el Caos desbocado en mis venas.

    ¿Magia Elunai?
    ¿La protección de Selin?
    No lo sé. Solo sé que funciona.
    Respiro de nuevo.
    Cuando alzo la vista, el bibliotecario sostiene un libro antiguo entre sus manos. No parece cuero ni metal. Late, como si tuviera un corazón propio.

    No lo ofrece a nadie más.
    Solo a Chantle.
    Y en ese instante, un frío recorre mi espalda.

    —¿Ayane…? —susurro.
    Miro alrededor.
    No está.

    La comprensión llega tarde.

    Demasiado tarde.
    [akane_qi] Akane [stellar_white_bear_102] Hannah [Ryu] Ryu [frost_platinum_hare_393] Chantle [queen_0] Jenny [Ayane_Ishtar] Ayane [Jason07] Jason El castillo surge ante nosotras como una herida abierta en la realidad. No es una construcción. Es un recuerdo solidificado a base de Caos, culpa y sangre antigua. Las torres se alzan en ángulos imposibles, las paredes palpitan como si estuvieran vivas y el aire pesa, denso, cargado de una energía que reconoce nuestro linaje… y lo reclama. Akane entra primero, protegiendo a Chantle y Hannah contra su pecho. Su paso es firme, pero su cuerpo está en tensión constante. Ryu camina a mi lado, en silencio, con la mandíbula apretada y los ojos atentos a cada sombra. En cuanto cruzamos el umbral, el castillo reacciona. Las paredes se mueven con violencia. El suelo cruje. Los corredores se retuercen, cerrándose a nuestras espaldas y abriéndose en direcciones imposibles. Donde había una puerta ahora hay piedra viva; donde había un pasillo, un muro que late como carne. —Un laberinto… —alcanza a decir Akane. El castillo intenta separarnos. Confundirnos. Jugar con nosotras. Y entonces algo dentro de mí revienta. La imagen de Jason cayendo. Su despedida. El sacrificio que no pude impedir. No. No voy a seguirle el juego a este maldito lugar. Doy un paso al frente y golpeo la pared con el puño. El impacto resuena como un trueno… pero el muro no cede. Igual que cuando era pequeña. Igual que cuando golpeaba el metal del Caos hasta sangrar. El día que conocí a Oz. El día que me enseñó que el Caos no se suplica: se moldea. —¡Está en mi sangre! —gruño, con la voz rota de rabia— ¡Está en mis venas! Vuelvo a golpear. El castillo tiembla, pero se burla. —¡Aquí me tienes! —grito hacia las alturas imposibles— ¡Estoy aquí, muéstrate! Un tercer golpe. —¡Mentiroso! —¡Tramposo! —¡Estoy aquí… padre! El último impacto abre mi piel. La sangre cae al suelo negro… y el castillo se detiene. Durante un instante eterno, nada se mueve. La piedra absorbe mi sangre como si la reconociera. Los muros crujen, tensándose, y el laberinto entero parece contener la respiración. Entonces, cede. Las paredes se deslizan, se reordenan, y el laberinto se abre ante nosotras, revelando una sala inmensa. La biblioteca. Estanterías infinitas se alzan como columnas vivas, los libros se mueven solos, reacomodándose con un susurro constante. El aire huele a polvo antiguo, a luna y a Caos dormido. Al fondo, inmóvil, eterno, el bibliotecario. Su mirada se fija directamente en Chantle. —Chantle… Hijo del Caos… —dice con una voz que no pertenece al tiempo—. —Te estaba esperando. Descubre tu rostro para ver lo que permanece oculto... Siento cómo las fuerzas me abandonan de golpe. El esfuerzo, la rabia, la herida abierta… todo me alcanza al mismo tiempo. Mis piernas fallan y caigo al suelo, apenas consciente. Hannah se aferra a mí. Y entonces ocurre. Una luz suave, lunar, brota de ella por primera vez. No quema. No invade. Protege. La siento envolverme, cerrar la herida, calmar el Caos desbocado en mis venas. ¿Magia Elunai? ¿La protección de Selin? No lo sé. Solo sé que funciona. Respiro de nuevo. Cuando alzo la vista, el bibliotecario sostiene un libro antiguo entre sus manos. No parece cuero ni metal. Late, como si tuviera un corazón propio. No lo ofrece a nadie más. Solo a Chantle. Y en ese instante, un frío recorre mi espalda. —¿Ayane…? —susurro. Miro alrededor. No está. La comprensión llega tarde. Demasiado tarde.
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  • Los preparativos del ritual están a punto de completarse, las barreras se alzarán más pronto de lo esperado, las almas desafortunadas de las personas comunes no gozarán de la protección de la anfitriona.

    No os dejéis consumir por las emociones, no habrá cuartel para ninguno de los participantes al inicio, mas la fuerza bruta no os llevará a ningún lado, sino ganarse el favor de la anfitriona.

    La justicia se funde en negro, la crueldad será recompensada, divertid a la anfitriona y ella os recompensará de forma abundante.

    El ritual trae consigo una recompensa, a elección del ganador, pedid cuanto deseéis, pues las personas humildes y sin convicción aburren a la anfitriona.

    Unas personas de formidable poder han sido elegidas como participantes.

    Las personas seleccionadas serán:
    1. Kalhi NigDurgae
    2. Grimmjow Jaegerjaquez
    3. 𝑻𝑬𝑵𝑬𝑩𝑹𝑶𝑼𝑺
    4. [nebula_emerald_zebra_687]
    5. [vortex_navy_bat_673]
    6. Sephtálon Feu
    7. [PROPHETESS.1]
    8. Leo
    9. 𝙀𝙧𝙞𝙣
    10. Nikto
    11. [Knight.of.Boreas]

    //Dentro de poco crearé un chat para ponernos todos de acuerdo, esto es para que sepáis que no está abandonado el rol grupal.
    Los preparativos del ritual están a punto de completarse, las barreras se alzarán más pronto de lo esperado, las almas desafortunadas de las personas comunes no gozarán de la protección de la anfitriona. No os dejéis consumir por las emociones, no habrá cuartel para ninguno de los participantes al inicio, mas la fuerza bruta no os llevará a ningún lado, sino ganarse el favor de la anfitriona. La justicia se funde en negro, la crueldad será recompensada, divertid a la anfitriona y ella os recompensará de forma abundante. El ritual trae consigo una recompensa, a elección del ganador, pedid cuanto deseéis, pues las personas humildes y sin convicción aburren a la anfitriona. Unas personas de formidable poder han sido elegidas como participantes. Las personas seleccionadas serán: 1. [kalh1] 2. [6espada] 3. [Tenebrous2] 4. [nebula_emerald_zebra_687] 5. [vortex_navy_bat_673] 6. [storm_pink_crow_361] 7. [PROPHETESS.1] 8. [Cursed_Bastard] 9. [Black.Rose] 10. [p0isonmaker] 11. [Knight.of.Boreas] //Dentro de poco crearé un chat para ponernos todos de acuerdo, esto es para que sepáis que no está abandonado el rol grupal.
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  • 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒛𝒂𝒅𝒐𝒓, 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒃𝒆𝒍𝒅𝒆 𝒚 𝒆𝒍 𝒃𝒖𝒏𝒌𝒆𝒓
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ⚆ 𝙎𝒕𝙖𝒓𝙩𝒆𝙧 𝙥𝒂𝙧𝒂: 𝐷𝘌𝐴𝘕 𝘞𝐼𝘕𝐶𝘏𝐸𝘚𝑇𝘌𝑅


    El mundo parecía ir realmente bien. Los hermanos, según le habían contado a Jody y después Jody a ellas, habían acabado con el puñetero Dios, ahora otra persona regia los cielos, el nefilim de Lucifer, un chaval llamado Jack, que según tenía entendido pretendía dejar el destino de las personas en manos de cada uno, cosa que debería ser una buena noticia, pero que a Claire en aquellos momentos no era algo que le entusiasmara en demasía, visto el giro que había tomado su vida.
    Por otro lado, los hermanos habían decidido abrir el bunker a cualquiera que necesitara información, protección, o simplemente un lugar donde recobrarse de las heridas de una cacería dura.
    También sabía que Castiel había muerto, y aunque su historia con el ángel no había sido la mejor, también debia admitir que había terminado por cogerle cariño, ya no le culpaba por la muerte de su padre, él había tomado sus propias decisiones. Y en secreto aún esperaba verle aparecer con su gabardina, la corbata mal puesta y su incapacidad de entender el mundo que le rodeaba.

    En general todo parecía estar cambiando para mejor. Todo menos, por supuesto su vida. Porque, ¿Cuándo le había salido algo bien a ella? Desde que su padre aceptó que un ángel se metiera en su cuerpo y se fue de casa, y luego su madre la dejara al cargo de su abuela para buscar al hombre que les había abandonado por una disposición divina… nunca.

    De modo que, ¿Por qué iba a cambiar ahora? Quizás había pensado erróneamente que podría ser, que ya le tocaba ser feliz, dejar de sufrir dejar de perder, pero aquella tarde en la que Kaia había quedado con ella en su lugar favorito del pueblo, el parque infantil, en los columpios, jamás se hubiera imaginado que fuera para terminar con su relación.
    No recordaba los motivos, ni si quiera sabía si había sido culpa suya, si había hecho, o dejado de hacer algo, no importaba. Se había terminado y ella volvía a estar perdida.
    Habían pasado semanas de aquello, no había dicho nada en casa, su mayor deseo en esos momentos no era responder preguntas de su hermana o Jody, ni explicar con lujo de detalles como había ido la conversación, o dejar que ellas se esforzaran por animarla. Ni si quiera había llorado, simplemente había vuelto a su estado de ánimo algo más taciturno de lo normal, hecho que a pesar de todo no llegaba a llamar demasiado la atención de nadie.

    Pero si seguía en aquella casa, al final tendría que dar explicaciones, ya le resultaba extraño que no hubieran preguntado por la morena, su presencia a cenar un par de veces por semana ya no se cuestionaba.

    >> Un día como otro cualquiera, sin mucho que hacer, mientras dibujaba de manera abstraída sobre un papel sus ojos recaen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha del papel, el cual estaba cubierto de un plástico transparente y dejaba ver el interior de lo que ahora ve que es un sobre.
    Recordaba haberlo recibido, recordaba haberlo mandado directamente a un cajón.
    Tras ese recuadro estaba su nombre y la dirección de Sioux Falls de la casa de la Sheriff. La carta había llegado hacia un año, justo para su veintiún cumpleaños, su mayoría de edad.

    La citaban en un despacho de abogados, donde le darían las llaves de un pequeño trastero en el que se encontraba todo cuanto su abuela le había dejado al morir.
    Quizás…
    Aunque no sabe que es lo que va a encontrar allí, tras un año Claire decide aceptar abrir aquella puerta y usarla como huida como primer paso lejos de la casa de su madre adoptiva. El trastero como ya avisaba la carta no es muy grande, y en su mayor parte está repleto de cajas llenas de recuerdos.
    Después de varias horas allí, abriendo cajas al azar y de haber sacado, varios libros y un álbum de fotografías, Claire cierra el trastero y se guarda la llave sin llegar a saber si volvería a traspasar aquella puerta. No guardaba con demasiado cariño los recuerdos acerca de su infancia.

    La diferencia con cualquier otro día es que en aquella ocasión no vuelve a Sioux Falls, en el asiento del copiloto de su Subaru Loyale rojo está la bolsa que había llenado en el trastero, pero en el maletero guarda una bolsa más grande con toda su ropa y sus diarios.
    Si, se había ido de casa, pero había dejado una nota, y no tenía duda de que en cuanto pisara su lugar de destino Jody sabría dónde estaba. De modo que conduce durante toda la noche, llegando hasta aquel lugar cuando el sol pinta de rosa el cielo en un precioso amanecer que ella no disfruta, porque su mirada escanea el lugar al que nunca había ido todavía.

    No tarda en entrar y bajar el primer tramo de escaleras, y no duda de que en cuanto abre aquella pesada y ruidosa puerta de metal, todo el bunker sabe que alguien ha llegado, y efectivamente la figura de Dean Winchester no tarda más de un par de minutos en aparecer, con la mano derecha a la espalda y rostro precavido.

    — ¿Así recibes a las visitas? Pensaba que esto estaba abierto para todos los cazadores que lo necesitaran... ¿Hay hecho café? Necesito café.
    ⚆ 𝙎𝒕𝙖𝒓𝙩𝒆𝙧 𝙥𝒂𝙧𝒂: [BRINGMES0MEPIE] El mundo parecía ir realmente bien. Los hermanos, según le habían contado a Jody y después Jody a ellas, habían acabado con el puñetero Dios, ahora otra persona regia los cielos, el nefilim de Lucifer, un chaval llamado Jack, que según tenía entendido pretendía dejar el destino de las personas en manos de cada uno, cosa que debería ser una buena noticia, pero que a Claire en aquellos momentos no era algo que le entusiasmara en demasía, visto el giro que había tomado su vida. Por otro lado, los hermanos habían decidido abrir el bunker a cualquiera que necesitara información, protección, o simplemente un lugar donde recobrarse de las heridas de una cacería dura. También sabía que Castiel había muerto, y aunque su historia con el ángel no había sido la mejor, también debia admitir que había terminado por cogerle cariño, ya no le culpaba por la muerte de su padre, él había tomado sus propias decisiones. Y en secreto aún esperaba verle aparecer con su gabardina, la corbata mal puesta y su incapacidad de entender el mundo que le rodeaba. En general todo parecía estar cambiando para mejor. Todo menos, por supuesto su vida. Porque, ¿Cuándo le había salido algo bien a ella? Desde que su padre aceptó que un ángel se metiera en su cuerpo y se fue de casa, y luego su madre la dejara al cargo de su abuela para buscar al hombre que les había abandonado por una disposición divina… nunca. De modo que, ¿Por qué iba a cambiar ahora? Quizás había pensado erróneamente que podría ser, que ya le tocaba ser feliz, dejar de sufrir dejar de perder, pero aquella tarde en la que Kaia había quedado con ella en su lugar favorito del pueblo, el parque infantil, en los columpios, jamás se hubiera imaginado que fuera para terminar con su relación. No recordaba los motivos, ni si quiera sabía si había sido culpa suya, si había hecho, o dejado de hacer algo, no importaba. Se había terminado y ella volvía a estar perdida. Habían pasado semanas de aquello, no había dicho nada en casa, su mayor deseo en esos momentos no era responder preguntas de su hermana o Jody, ni explicar con lujo de detalles como había ido la conversación, o dejar que ellas se esforzaran por animarla. Ni si quiera había llorado, simplemente había vuelto a su estado de ánimo algo más taciturno de lo normal, hecho que a pesar de todo no llegaba a llamar demasiado la atención de nadie. Pero si seguía en aquella casa, al final tendría que dar explicaciones, ya le resultaba extraño que no hubieran preguntado por la morena, su presencia a cenar un par de veces por semana ya no se cuestionaba. >> Un día como otro cualquiera, sin mucho que hacer, mientras dibujaba de manera abstraída sobre un papel sus ojos recaen en un pequeño cuadrado en la parte inferior derecha del papel, el cual estaba cubierto de un plástico transparente y dejaba ver el interior de lo que ahora ve que es un sobre. Recordaba haberlo recibido, recordaba haberlo mandado directamente a un cajón. Tras ese recuadro estaba su nombre y la dirección de Sioux Falls de la casa de la Sheriff. La carta había llegado hacia un año, justo para su veintiún cumpleaños, su mayoría de edad. La citaban en un despacho de abogados, donde le darían las llaves de un pequeño trastero en el que se encontraba todo cuanto su abuela le había dejado al morir. Quizás… Aunque no sabe que es lo que va a encontrar allí, tras un año Claire decide aceptar abrir aquella puerta y usarla como huida como primer paso lejos de la casa de su madre adoptiva. El trastero como ya avisaba la carta no es muy grande, y en su mayor parte está repleto de cajas llenas de recuerdos. Después de varias horas allí, abriendo cajas al azar y de haber sacado, varios libros y un álbum de fotografías, Claire cierra el trastero y se guarda la llave sin llegar a saber si volvería a traspasar aquella puerta. No guardaba con demasiado cariño los recuerdos acerca de su infancia. La diferencia con cualquier otro día es que en aquella ocasión no vuelve a Sioux Falls, en el asiento del copiloto de su Subaru Loyale rojo está la bolsa que había llenado en el trastero, pero en el maletero guarda una bolsa más grande con toda su ropa y sus diarios. Si, se había ido de casa, pero había dejado una nota, y no tenía duda de que en cuanto pisara su lugar de destino Jody sabría dónde estaba. De modo que conduce durante toda la noche, llegando hasta aquel lugar cuando el sol pinta de rosa el cielo en un precioso amanecer que ella no disfruta, porque su mirada escanea el lugar al que nunca había ido todavía. No tarda en entrar y bajar el primer tramo de escaleras, y no duda de que en cuanto abre aquella pesada y ruidosa puerta de metal, todo el bunker sabe que alguien ha llegado, y efectivamente la figura de Dean Winchester no tarda más de un par de minutos en aparecer, con la mano derecha a la espalda y rostro precavido. — ¿Así recibes a las visitas? Pensaba que esto estaba abierto para todos los cazadores que lo necesitaran... ¿Hay hecho café? Necesito café.
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    Individual
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  • Bueno... la búsqueda por mi padre puede esperar, mientras tanto estaré aquí para brindarte protección si la necesitas.
    Bueno... la búsqueda por mi padre puede esperar, mientras tanto estaré aquí para brindarte protección si la necesitas.
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