Hacía unos años que las cosas no eran lo mismo en el reino, el ambiente festivo y cálido que sus habitantes aportaban poco a poco se desvanecía como si lo hubiesen gastado todo, pero no era culpa de ellos.

Rose enviaba a sus soldados más seguido a atacar otros reinos, volvían con más prisioneros, o en ocasiones sin prisioneros, pero meses después se enterarían de que dicho reino ya no existía; ahora era una colonia más de Rose.

Rose se reunía con otros líderes o los virreyes de sus colonias para acordar el futuro de estos, a quienes pasaría la corona, pues estaba paranoica sobre quienes podrían subir al mando.
No confiaba en nadie, y nadie entendía del todo por qué.

No sabían si se debía al rumor sobre la bestia que habitaba el castillo, decían que se escapaba en las noches, ¿era acaso que la reina temía que descubrieran su secreto?
Lo que la mayoría creía era que su miedo se debía a la amenaza que su familia recibió tiempo atrás, donde todo Nounei se vio bajo amenaza de muerte.

No lo sabían, nadie entendía del todo qué fue.

Estaba sentada en su trono, rodeado de cortinas largas que apenas dejaban ver su silueta. Del techo colgaban abalorios, cuentas, hierbas, múltiples dijes con símbolos de protección que rodeaban el área del trono donde Rose parecía esperar, como un depredador esperando a lanzarse, a explotar contra la más mínima amenaza.
Hacía unos años que las cosas no eran lo mismo en el reino, el ambiente festivo y cálido que sus habitantes aportaban poco a poco se desvanecía como si lo hubiesen gastado todo, pero no era culpa de ellos. Rose enviaba a sus soldados más seguido a atacar otros reinos, volvían con más prisioneros, o en ocasiones sin prisioneros, pero meses después se enterarían de que dicho reino ya no existía; ahora era una colonia más de Rose. Rose se reunía con otros líderes o los virreyes de sus colonias para acordar el futuro de estos, a quienes pasaría la corona, pues estaba paranoica sobre quienes podrían subir al mando. No confiaba en nadie, y nadie entendía del todo por qué. No sabían si se debía al rumor sobre la bestia que habitaba el castillo, decían que se escapaba en las noches, ¿era acaso que la reina temía que descubrieran su secreto? Lo que la mayoría creía era que su miedo se debía a la amenaza que su familia recibió tiempo atrás, donde todo Nounei se vio bajo amenaza de muerte. No lo sabían, nadie entendía del todo qué fue. Estaba sentada en su trono, rodeado de cortinas largas que apenas dejaban ver su silueta. Del techo colgaban abalorios, cuentas, hierbas, múltiples dijes con símbolos de protección que rodeaban el área del trono donde Rose parecía esperar, como un depredador esperando a lanzarse, a explotar contra la más mínima amenaza.
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