• Bajo el manto estelar, mientras sus compañeros se entregan al sueño, él monta guardia con una misión silenciosa: transcribir cada detalle de la jornada.

    No lo mueve la soberbia ni el deseo de gloria, sino el miedo punzante a que sus vidas se disuelvan en el olvido o se deformen en leyendas vagas.

    Lo siente en el aire...la guerra acecha
    Aunque portan el estandarte blanco de la paz, recorren estas tierras buscando aliados y protección, con una urgencia desesperada por evitar que la llama de la vida se extinga en el continente.
    Bajo el manto estelar, mientras sus compañeros se entregan al sueño, él monta guardia con una misión silenciosa: transcribir cada detalle de la jornada. No lo mueve la soberbia ni el deseo de gloria, sino el miedo punzante a que sus vidas se disuelvan en el olvido o se deformen en leyendas vagas. Lo siente en el aire...la guerra acecha Aunque portan el estandarte blanco de la paz, recorren estas tierras buscando aliados y protección, con una urgencia desesperada por evitar que la llama de la vida se extinga en el continente.
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    Fandom Free rol
    Categoría Drama
    Aparco justo lo bastante cerca de la farmacia más cercana, todo el rato llevo queriendo dar golpes al volante del coche y gritar sin parar.
    Siempre he usado protección, Lillith Swan lleva casi una semana sin bajarle la regla y estoy acojonado.
    Tanto que todavía el motor sigue encendido.

    Ninguno de los dos estamos preparados para convertirnos en padres, no es que no queramos.
    Somos muy jóvenes y ninguno de los dos estamos preparados para cuidar y proteger a un bebe.
    Aparco justo lo bastante cerca de la farmacia más cercana, todo el rato llevo queriendo dar golpes al volante del coche y gritar sin parar. Siempre he usado protección, [CxLillith] lleva casi una semana sin bajarle la regla y estoy acojonado. Tanto que todavía el motor sigue encendido. Ninguno de los dos estamos preparados para convertirnos en padres, no es que no queramos. Somos muy jóvenes y ninguno de los dos estamos preparados para cuidar y proteger a un bebe.
    Tipo
    Individual
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    Cualquier línea
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    Terminado
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  • Había pasado el día encerrada, evitando cualquier contacto, temiendo cruzarse con el sanador y tener que enfrentar algo que aun no estaba dispuesta ni preparada para hacer.

    Los pasadizos secretos de la salida real tenían varios accesos, uno de ellos comenzaba desde su habitación, estos los construyeron para huidas desesperadas en tiempos de guerra.

    ​Al recorrerlos te llevaba a una especie de catacumba abierta hacia el mar.
    Necesitaba que el frío de la costa entumeciera sus pensamientos para poder finalmente diseccionarlos.

    ​Salió al exterior sintiéndose vulnerable, despojada de su armadura y de la rigidez de su rango. Vestía apenas una túnica de lino ligero que el viento marino pegaba a su figura, revelando su silueta sin las distracciones de las pesadas telas reales. Descalza sobre la piedra fría, sentía que el aislamiento era su única protección contra la confusión que la devoraba, respiró hondo... pero entonces, el ruido en la oscuridad de la catatumba la obligó a salir de su trance. Estaba indefensa, mientras sus ojos rojos intentaban perforar la obscuridad a sus espaldas.

    ✴ ─ ¿Quién anda ahí?
    Había pasado el día encerrada, evitando cualquier contacto, temiendo cruzarse con el sanador y tener que enfrentar algo que aun no estaba dispuesta ni preparada para hacer. Los pasadizos secretos de la salida real tenían varios accesos, uno de ellos comenzaba desde su habitación, estos los construyeron para huidas desesperadas en tiempos de guerra. ​Al recorrerlos te llevaba a una especie de catacumba abierta hacia el mar. Necesitaba que el frío de la costa entumeciera sus pensamientos para poder finalmente diseccionarlos. ​Salió al exterior sintiéndose vulnerable, despojada de su armadura y de la rigidez de su rango. Vestía apenas una túnica de lino ligero que el viento marino pegaba a su figura, revelando su silueta sin las distracciones de las pesadas telas reales. Descalza sobre la piedra fría, sentía que el aislamiento era su única protección contra la confusión que la devoraba, respiró hondo... pero entonces, el ruido en la oscuridad de la catatumba la obligó a salir de su trance. Estaba indefensa, mientras sus ojos rojos intentaban perforar la obscuridad a sus espaldas. ✴ ─ ¿Quién anda ahí?
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  • 𝐓𝖍𝖊 𝐑𝖊𝖆𝖑𝖒ՙ𝖘 𝐑𝖊𝖑𝖎𝖌𝖍𝖙
    Fandom A knight of the seven kingdoms
    Categoría Aventura
    Se cumplían seis meses desde al fallecimiento de Lady Jena Dondarrion, princesa consorte de los Siete Reinos y el Rey Daeron II había decidido hacer un ceremonia familiar para orar por el alma de su nuera y pedirle a los dioses que le brindaran guía, cuidado y protección a su esposo e hijos.

    Valarr y Matarys se mantuvieron a cada lado de su padre mientras que el príncipe heredero al trono de hierro encendía las velas alrededor del altar en el que descansaba el cráneo del dragón de Aegon el conquistador; Balerion, conocido como "El terror negro”.

    Una vez que la ceremonia llegó a su fin, Daeron y su hijo se dirigieron al salón destinado a las reuniones, el consejo privado aguardaba por la llegada del rey y de su mano para abordar unos asuntos de sequía en Dorne.

    Baelor se detuvo un momento y llamó a Valarr que se acerco de inmediato.

    ──Busca a tu prima, a Daenys── Tuvo que aclarar a cual de todas ellas se refería. ──Dile que la reunión con el consejo de su abuelo esta por comenzar, que lleve una jarra de vino de Lannisport, de miel especiado y las copas de oro.

    El príncipe joven asintió, y Baelor le dio un golpecito amistoso como agradecimiento para luego seguirle los pasos a su padre. Valarr se excuso con su hermano diciéndole que lo alcanzaría en el patio, pero que podía comenzar a entrenar con los caballeros de la guardia real mientras lo esperaba.

    No habían muchos lugares en los que su prima pudiera estar, usualmente era fácil encontrarla, solía pasar el tiempo en compañía de Daenora; la esposa de Aerion. Probablemente para darle un respiro y alejarla de la locura de su primo, no estaba muy al tanto de esa relación pero había oído rumores que confirmaban que sus sospechas eran ciertas.

    Finalmente disntiguio su cabello blanco al final de un pasillo, ella estaba caminando del brazo con su otra prima.

    ──¡Prima!── La llamó y las dos se dieron la vuelta. Mala elección de palabra, debía acostumbrarse a llamarlas por sus nombres. A veces olvidaba que eran una familia numerosa. ──Daenys, mi padre me envió a buscarte. La reunión en el consejo privado esta por comenzar y cree que a nuestro abuelo le gustaría beber vino de miel en esta ocasión. ¿Necesitas que te ayude con el barril de vino?.

    𝙳𝙰𝙴𝙽𝚈𝚂 𝚃𝙰𝚁𝙶𝙰𝚁𝚈𝙴𝙽
    Se cumplían seis meses desde al fallecimiento de Lady Jena Dondarrion, princesa consorte de los Siete Reinos y el Rey Daeron II había decidido hacer un ceremonia familiar para orar por el alma de su nuera y pedirle a los dioses que le brindaran guía, cuidado y protección a su esposo e hijos. Valarr y Matarys se mantuvieron a cada lado de su padre mientras que el príncipe heredero al trono de hierro encendía las velas alrededor del altar en el que descansaba el cráneo del dragón de Aegon el conquistador; Balerion, conocido como "El terror negro”. Una vez que la ceremonia llegó a su fin, Daeron y su hijo se dirigieron al salón destinado a las reuniones, el consejo privado aguardaba por la llegada del rey y de su mano para abordar unos asuntos de sequía en Dorne. Baelor se detuvo un momento y llamó a Valarr que se acerco de inmediato. ──Busca a tu prima, a Daenys── Tuvo que aclarar a cual de todas ellas se refería. ──Dile que la reunión con el consejo de su abuelo esta por comenzar, que lleve una jarra de vino de Lannisport, de miel especiado y las copas de oro. El príncipe joven asintió, y Baelor le dio un golpecito amistoso como agradecimiento para luego seguirle los pasos a su padre. Valarr se excuso con su hermano diciéndole que lo alcanzaría en el patio, pero que podía comenzar a entrenar con los caballeros de la guardia real mientras lo esperaba. No habían muchos lugares en los que su prima pudiera estar, usualmente era fácil encontrarla, solía pasar el tiempo en compañía de Daenora; la esposa de Aerion. Probablemente para darle un respiro y alejarla de la locura de su primo, no estaba muy al tanto de esa relación pero había oído rumores que confirmaban que sus sospechas eran ciertas. Finalmente disntiguio su cabello blanco al final de un pasillo, ella estaba caminando del brazo con su otra prima. ──¡Prima!── La llamó y las dos se dieron la vuelta. Mala elección de palabra, debía acostumbrarse a llamarlas por sus nombres. A veces olvidaba que eran una familia numerosa. ──Daenys, mi padre me envió a buscarte. La reunión en el consejo privado esta por comenzar y cree que a nuestro abuelo le gustaría beber vino de miel en esta ocasión. ¿Necesitas que te ayude con el barril de vino?. [FIREBL0OD]
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    Grupal
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  • Había salido a tomar un poco de aire mientras leía un poco debajo de un árbol, buscando protección del sol con ayuda de las hojas.

    De pronto la luz del sol había desaparecido, dejando un color gris y oscuro por todo el campo. Se acercó al borde de las hojas y la lluvia empezó a caer.

    Extendió su mano para asegurarse de que hubiese realmente lluvia pues eran tan diminutas las gota que era difícil de ver.

    —Tendré que quedarme aquí hasta que termine de llover...
    Había salido a tomar un poco de aire mientras leía un poco debajo de un árbol, buscando protección del sol con ayuda de las hojas. De pronto la luz del sol había desaparecido, dejando un color gris y oscuro por todo el campo. Se acercó al borde de las hojas y la lluvia empezó a caer. Extendió su mano para asegurarse de que hubiese realmente lluvia pues eran tan diminutas las gota que era difícil de ver. —Tendré que quedarme aquí hasta que termine de llover...
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    FICHA DE ARCHIVO: IDDIG EXCLUSIVE

    ֎ Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour
    ֎ Publicación: Ishtar’s Exclusive — Edición de Lujo / Vol. IV
    ֎ Concepto: La Sinergia entre el Edén Profano y la Elegancia Abismal

    DETALLES DE LA PUBLICACIÓN
    Directora Creativa: Ishtar.

    Locación: "El Edén del Inframundo" (Jardín privado de la agencia).

    Temática Central: La dualidad del poder: cómo la belleza puede nacer tanto de la luz botánica como de la oscuridad pura.

    PERFIL DE LAS MODELOS (THE ISHTAR GIRLS)

    1. Elara "Déesse de l'Abîme" (Modelo Principal)
    Representando la oscuridad y la alta costura infernal.

    ⁕ Atributos Distintivos: Astas de obsidiana, mirada roja penetrante y piel de porcelana eterna.

    ⁕ Atuendo: Vestido de gala negro noche con aberturas estratégicas y detalles en carmesí. Porta joyería de plata antigua grabada con runas de protección.

    ⁕ Rol en la Agencia: Embajadora del "Infernal Glamour" y portadora de la elegancia sombría.

    2. Liora "Natural Chic" (Modelo Esencia)
    Representando la conexión con la vida y la serenidad del jardín.

    ⁕ Atributos Distintivos: Cabello verde esmeralda, aura de serenidad y una mirada dorada cálida.

    ⁕ Atuendo: Estilo Natural Chic con top blanco de encaje francés, falda de cuero vinílico y gargantilla gótica floral.

    ⁕ Rol en la Agencia: Especialista en Estilo de Vida y Armonía; el equilibrio necesario para la intensidad de la agencia.

    FILOSOFÍA DE LA AGENCIA (IDDIG)
    "En Ishtar’s Demonic Déesse, no solo buscamos la perfección visual, sino la manifestación del poder. Creemos que la verdadera belleza reside en la aceptación de nuestras sombras, adornándolas con el lujo más exquisito y la naturaleza más pura."

    𝄋 Nota del Editor: Esta edición física incluye aroma a rosas negras y tinta de sangre de dragón. Prohibida su reproducción en dimensiones mortales sin permiso previo.
    🖤 FICHA DE ARCHIVO: IDDIG EXCLUSIVE 🖤 ֎ Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour ֎ Publicación: Ishtar’s Exclusive — Edición de Lujo / Vol. IV ֎ Concepto: La Sinergia entre el Edén Profano y la Elegancia Abismal 🖋️ DETALLES DE LA PUBLICACIÓN Directora Creativa: Ishtar. Locación: "El Edén del Inframundo" (Jardín privado de la agencia). Temática Central: La dualidad del poder: cómo la belleza puede nacer tanto de la luz botánica como de la oscuridad pura. 👠 PERFIL DE LAS MODELOS (THE ISHTAR GIRLS) 1. Elara "Déesse de l'Abîme" (Modelo Principal) Representando la oscuridad y la alta costura infernal. ⁕ Atributos Distintivos: Astas de obsidiana, mirada roja penetrante y piel de porcelana eterna. ⁕ Atuendo: Vestido de gala negro noche con aberturas estratégicas y detalles en carmesí. Porta joyería de plata antigua grabada con runas de protección. ⁕ Rol en la Agencia: Embajadora del "Infernal Glamour" y portadora de la elegancia sombría. 2. Liora "Natural Chic" (Modelo Esencia) Representando la conexión con la vida y la serenidad del jardín. ⁕ Atributos Distintivos: Cabello verde esmeralda, aura de serenidad y una mirada dorada cálida. ⁕ Atuendo: Estilo Natural Chic con top blanco de encaje francés, falda de cuero vinílico y gargantilla gótica floral. ⁕ Rol en la Agencia: Especialista en Estilo de Vida y Armonía; el equilibrio necesario para la intensidad de la agencia. 🔱 FILOSOFÍA DE LA AGENCIA (IDDIG) "En Ishtar’s Demonic Déesse, no solo buscamos la perfección visual, sino la manifestación del poder. Creemos que la verdadera belleza reside en la aceptación de nuestras sombras, adornándolas con el lujo más exquisito y la naturaleza más pura." 𝄋 Nota del Editor: Esta edición física incluye aroma a rosas negras y tinta de sangre de dragón. Prohibida su reproducción en dimensiones mortales sin permiso previo.
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  • Existen leyes antiguas que incluso los dioses respetan.

    Cada reino posee sus propios guardianes, su propio equilibrio, sus propios límites y reglas. Los dioses de un mundo no intervienen en los dominios de otro, pues hacerlo significaría abrir la puerta a conflictos capaces de desgarrar la realidad misma.

    Melina llegó a este plano atravesando un portal entre mundos, escapando de dioses que temían aquello que ardía en dentro de ella misma. En su interior descansa un poder primigenio sellado, y por ello los dioses de su propio reino la buscan sin descanso.

    Sin embargo, en el mundo de Kazuo no podían alcanzarla.

    Durante un tiempo, aquel límite fue suficiente. Bajo la protección espiritual de este plano, Melina encontró refugio. Y fue allí donde sus caminos se cruzaron.

    Pero algo comenzó a cambiar.

    Kazuo, un espíritu profundamente preciado para los dioses de su reino y especialmente para Inari, formó con Melina un vínculo que nadie había previsto. Dos existencias extraordinarias, nacidas de planos distintos, unidas por un lazo demasiado poderoso.

    Aquel vínculo comenzó a generar una resonancia entre mundos.

    Eran como si dos realidades distintas intentaran tocarse a través de su unión. Y si aquello continuaba, el resultado habría sido inevitable: los límites entre reinos se debilitarían, y los dioses que perseguían a Melina terminarían arrastrando su conflicto hasta este mundo.

    Una guerra entre dominios divinos.

    Los guardianes de este reino no podían permitirlo.

    Así que tomaron una decisión sobre ellos sin pedir permiso.

    El vínculo fue arrancado del tejido del tiempo.

    Los recuerdos que los unían fueron sellados: no solo los de Kazuo y Melina, sino también los de aquellos que alguna vez supieron de su relación. Sin memoria, sin lazo espiritual y sin resonancia, el puente entre reinos desapareció.

    Pero los dioses de este mundo no actuaron únicamente para proteger su propio equilibrio.

    Antes de separarlos, dejaron sobre Melina un velo espiritual nacido de este reino: una bendición silenciosa que distorsiona su rastro entre los planos y dificulta que los dioses que la buscan puedan encontrarla.

    Un último gesto de compasión.

    Ahora ambos continúan sus caminos como extraños.

    Sin saber que alguna vez caminaron juntos.

    Y aun así… quizá en algún rincón profundo del alma de Kazuo permanezca una sensación inexplicable, como si algo importante faltara, como si le hubiesen arrancado sin permiso un bien demasiado preciado.

    Algo hermoso.

    Su mismo ser ser apagó, sin saber exactamente el por qué de aquel desazón. Y lo peor, es que jamás averiguaría el por qué, por qué le arrancaron el recuerdo de amar a alguien por primera vez.

    Algo que el tiempo decidió borrar para mantener intacto el equilibrio entre los mundos. Algo que era inevitable, una unión que el destino unió y que caprichoso decidió separar para siempre.
    Existen leyes antiguas que incluso los dioses respetan. Cada reino posee sus propios guardianes, su propio equilibrio, sus propios límites y reglas. Los dioses de un mundo no intervienen en los dominios de otro, pues hacerlo significaría abrir la puerta a conflictos capaces de desgarrar la realidad misma. Melina llegó a este plano atravesando un portal entre mundos, escapando de dioses que temían aquello que ardía en dentro de ella misma. En su interior descansa un poder primigenio sellado, y por ello los dioses de su propio reino la buscan sin descanso. Sin embargo, en el mundo de Kazuo no podían alcanzarla. Durante un tiempo, aquel límite fue suficiente. Bajo la protección espiritual de este plano, Melina encontró refugio. Y fue allí donde sus caminos se cruzaron. Pero algo comenzó a cambiar. Kazuo, un espíritu profundamente preciado para los dioses de su reino y especialmente para Inari, formó con Melina un vínculo que nadie había previsto. Dos existencias extraordinarias, nacidas de planos distintos, unidas por un lazo demasiado poderoso. Aquel vínculo comenzó a generar una resonancia entre mundos. Eran como si dos realidades distintas intentaran tocarse a través de su unión. Y si aquello continuaba, el resultado habría sido inevitable: los límites entre reinos se debilitarían, y los dioses que perseguían a Melina terminarían arrastrando su conflicto hasta este mundo. Una guerra entre dominios divinos. Los guardianes de este reino no podían permitirlo. Así que tomaron una decisión sobre ellos sin pedir permiso. El vínculo fue arrancado del tejido del tiempo. Los recuerdos que los unían fueron sellados: no solo los de Kazuo y Melina, sino también los de aquellos que alguna vez supieron de su relación. Sin memoria, sin lazo espiritual y sin resonancia, el puente entre reinos desapareció. Pero los dioses de este mundo no actuaron únicamente para proteger su propio equilibrio. Antes de separarlos, dejaron sobre Melina un velo espiritual nacido de este reino: una bendición silenciosa que distorsiona su rastro entre los planos y dificulta que los dioses que la buscan puedan encontrarla. Un último gesto de compasión. Ahora ambos continúan sus caminos como extraños. Sin saber que alguna vez caminaron juntos. Y aun así… quizá en algún rincón profundo del alma de Kazuo permanezca una sensación inexplicable, como si algo importante faltara, como si le hubiesen arrancado sin permiso un bien demasiado preciado. Algo hermoso. Su mismo ser ser apagó, sin saber exactamente el por qué de aquel desazón. Y lo peor, es que jamás averiguaría el por qué, por qué le arrancaron el recuerdo de amar a alguien por primera vez. Algo que el tiempo decidió borrar para mantener intacto el equilibrio entre los mundos. Algo que era inevitable, una unión que el destino unió y que caprichoso decidió separar para siempre.
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  • ~ ROL LIBRE: ~

    Pronto será la hora de comer, donde gente saldrá de sus sitios de trabajo y se aventurará a buscar algo para alimentarse y resistir la jornada. Algo qué llevarse a la boca para recuperar sus fuerzas.

    Y él, ahí estaba... sentado a la sombra de un arbol, con una manta extendida en el suelo, mostrando la mercancía que él mismo fabricaba. Algunos dijes y amuletos para brindar protección, amor, inspiración y valor.

    ────Creo que hoy será un buen día. ¿No es así Geri?──── acaricia al lobo a su lado mientras este se hallaba recostado a su lado durmiendo la siesta en aquella calurosa tarde.
    ~ ROL LIBRE: ~ Pronto será la hora de comer, donde gente saldrá de sus sitios de trabajo y se aventurará a buscar algo para alimentarse y resistir la jornada. Algo qué llevarse a la boca para recuperar sus fuerzas. Y él, ahí estaba... sentado a la sombra de un arbol, con una manta extendida en el suelo, mostrando la mercancía que él mismo fabricaba. Algunos dijes y amuletos para brindar protección, amor, inspiración y valor. ────Creo que hoy será un buen día. ¿No es así Geri?──── acaricia al lobo a su lado mientras este se hallaba recostado a su lado durmiendo la siesta en aquella calurosa tarde.
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  • #Undiaenlavidade Erik Silverfang

    - ¿Es esto una cita? .- La mujer sonríe de forma cálida, con esos hermosos labios de color carmesí que la caracterizaban en los encuentros más especiales. - ¿O es que te has visto tan desesperado que has acudido a la única persona en este mundo que parece no abandonarte a pesar de que tú sí la dejaste de lado?.- se apoya sobre la pared, de espaldas al vástago, observando el atardecer desde aquella azotea.

    El vampiro calla, apartando la mirada.

    Era cierto que había acudido a su puerta, como hubiera hecho hacía ya demasiados años atrás, sin saber exactamente qué buscaba, pero con la única certeza que a sus golpes, respondería, como él hubiera respondido a su particular llamada. En lo más hondo de su ser, en lo más profundo de su alma, pesa a intentar oponerse y negarlo con todas sus fuerzas, había algo que le seguía fascinando en la forma en que era tratado por aquella mujer.

    - ¿No vas a responder? Por favor, no me hagas obligarte... anda, ven, esta vez por voluntad propia, por favor.-

    Erik duda por un instante, pero a pesar de su más que claro orgullo que parecía querer imponerse, finalmente sus piernas obedecen a esa petición sutilmente ordenada, llegando a su lado y observando, al igual que ella, ese atardecer en la ciudad de París.

    - Siempre has tenido un lado romántico, no lo puedes evitar. Esa faceta de ti me gustaba, y de hecho me sigue gustando, pese al tiempo y la distancia. No te he querido molestar, dado que sabía que eras más feliz al lado de otra mujer y que yo, tan sólo fui maestra de alguien descarriado, el cual parece que ha vuelto a perderse. Y pensar... que todo parecía darse por la aparente diferencia de edad y resulta... resulta que el cachorro no aparenta los siglos que tiene...-

    Se pudo notar una sutil provocación en la forma en la que se había dirigido a él. Aquella palabra le hizo estremecer, apretar los nudillos y sentir cómo se le erizaba el cabello de la nuca.

    - Yo... yo no...-

    - Shhh... tranquilo, sé que no pretendías desvelarte a los ojos de una mortal, tranquilo. Pero agradezco que finalmente adquirieras la confianza suficiente como para poder hacerlo, más teniendo en cuenta la relación que hemos llevado hasta ahora y que no sé si quieres volver a tener.-Los ojos de la mujer se clavan en el vampiro y él siente todo el peso de aquella mirada sobre sus hombros.

    Se sentía asfixiado, cohibido, sometido a la voluntad de una mujer que había sabido dominarlo desde el mismo instante en el que se conocieron. Ella tan segura, él tan perdido, pese a los años y años de experiencia en aquél plano terrenal. Había sido tan intensa, tan fuerte la conexión, que él por mucho tiempo, había creído que ella tenía poderes, poderes que no había sabido identificar y sin embargo, por más que la hubiera analizado, nada hacía sospechar de tal hecho. Era pura presencia, pura habilidad, pura seguridad en sí misma, y él, pese a todo, gustoso se había arrodillado cuando ella así se lo hubo ordenado.

    - Sé lo que anhelas, cachorro, lo sé muy bien. Quieres volver a ceder el control, quieres volver a sentirte liberado de la responsabilidad, a obedecer sin rechistar, sin mayores deseos que el complacer a tu señora, sin mayores preocupaciones. Puedo verlo en tus ojos, quieres ser ajeno a la vida que te rodea, a esos sentimientos que te afligen, que te abaten y que muestran de ti algo que por desgracia, en el fondo eres y no te puedes deshacer de ello. Deja que te ayude... cachorro...-

    Como si de un embrujo se tratara, el vampiro abrió sus labios, queriendo hablar, pero tan solo emitiendo un pequeño quejido, el que emite alguien que siente cómo lo acaban de desnudar y no tiene lugar en el que esconderse. Eleva su mirar y lo baja inmediatamente cuando ve a esa mujer ante él, erguida, poderosa.

    - De rodillas, cachorro...-

    Erik obedece, primero una pierna y luego otra. Agacha finalmente la cabeza, en señal de rendición y pleitesía.

    Ella da un paso y coloca su mano sobre la cabeza de él, acariciando su cabello y enredando ligeramente sus dedos entre los mechones. Él, por una vez en mucho tiempo, siente calma y paz. Nota que a través de esa caricia su dolor se desvanece, su miedo pasa a un segundo plano y toda su realidad se torna clara, cristalina y transparente. No hay peligro, no hay odio, no hay sed, tan sólo devoción, obediencia y sumisión.

    - Buen chico...- desliza la mano dentro de su abrigo y del bolsillo interno saca un objeto que el vástago reconoce.

    Él eleva la mirada hacia ese accesorio, contemplando una vez más ante sus ojos el collar de cuero tintado en tono carmesí, con tachuelas, que una vez hubiera engalanado su cuello.

    - Lo reservaba para tu regreso, cachorro, y ahora, es la hora de que vuelva al lugar que le corresponde.- ella se agacha ligeramente y con una maestría que en nada les sorprende, cierra el broche alrededor de la garganta del vástago.

    De forma instintiva, él lo acaricia, dejando escapar una pequeña sonrisa, siendo aquello muestra inequívoca del lazo cerrado, de nuevo, entre ambos. Aquél símbolo era un ancla, una promesa, una certeza de realidad y por ello, le estaba agradecido.

    - Y ahora, levántate. Vamos a disfrutar de lo que la noche de París nos aguarda para nosotros, cachorro. Disfruta de tu nueva libertad y vivamos como si nunca fuera a haber un nuevo amanecer.-

    Erik se alza, con una fuerza renovada, sintiendo orgullo a la par que protección.

    - Sí, mi señora.-

    Finalmente, el sol se oculta en el horizonte y aquella azotea queda desierta, dejando cómo único testigo de su paso, el sonido de la puerta al cerrarse.
    #Undiaenlavidade Erik Silverfang - ¿Es esto una cita? .- La mujer sonríe de forma cálida, con esos hermosos labios de color carmesí que la caracterizaban en los encuentros más especiales. - ¿O es que te has visto tan desesperado que has acudido a la única persona en este mundo que parece no abandonarte a pesar de que tú sí la dejaste de lado?.- se apoya sobre la pared, de espaldas al vástago, observando el atardecer desde aquella azotea. El vampiro calla, apartando la mirada. Era cierto que había acudido a su puerta, como hubiera hecho hacía ya demasiados años atrás, sin saber exactamente qué buscaba, pero con la única certeza que a sus golpes, respondería, como él hubiera respondido a su particular llamada. En lo más hondo de su ser, en lo más profundo de su alma, pesa a intentar oponerse y negarlo con todas sus fuerzas, había algo que le seguía fascinando en la forma en que era tratado por aquella mujer. - ¿No vas a responder? Por favor, no me hagas obligarte... anda, ven, esta vez por voluntad propia, por favor.- Erik duda por un instante, pero a pesar de su más que claro orgullo que parecía querer imponerse, finalmente sus piernas obedecen a esa petición sutilmente ordenada, llegando a su lado y observando, al igual que ella, ese atardecer en la ciudad de París. - Siempre has tenido un lado romántico, no lo puedes evitar. Esa faceta de ti me gustaba, y de hecho me sigue gustando, pese al tiempo y la distancia. No te he querido molestar, dado que sabía que eras más feliz al lado de otra mujer y que yo, tan sólo fui maestra de alguien descarriado, el cual parece que ha vuelto a perderse. Y pensar... que todo parecía darse por la aparente diferencia de edad y resulta... resulta que el cachorro no aparenta los siglos que tiene...- Se pudo notar una sutil provocación en la forma en la que se había dirigido a él. Aquella palabra le hizo estremecer, apretar los nudillos y sentir cómo se le erizaba el cabello de la nuca. - Yo... yo no...- - Shhh... tranquilo, sé que no pretendías desvelarte a los ojos de una mortal, tranquilo. Pero agradezco que finalmente adquirieras la confianza suficiente como para poder hacerlo, más teniendo en cuenta la relación que hemos llevado hasta ahora y que no sé si quieres volver a tener.-Los ojos de la mujer se clavan en el vampiro y él siente todo el peso de aquella mirada sobre sus hombros. Se sentía asfixiado, cohibido, sometido a la voluntad de una mujer que había sabido dominarlo desde el mismo instante en el que se conocieron. Ella tan segura, él tan perdido, pese a los años y años de experiencia en aquél plano terrenal. Había sido tan intensa, tan fuerte la conexión, que él por mucho tiempo, había creído que ella tenía poderes, poderes que no había sabido identificar y sin embargo, por más que la hubiera analizado, nada hacía sospechar de tal hecho. Era pura presencia, pura habilidad, pura seguridad en sí misma, y él, pese a todo, gustoso se había arrodillado cuando ella así se lo hubo ordenado. - Sé lo que anhelas, cachorro, lo sé muy bien. Quieres volver a ceder el control, quieres volver a sentirte liberado de la responsabilidad, a obedecer sin rechistar, sin mayores deseos que el complacer a tu señora, sin mayores preocupaciones. Puedo verlo en tus ojos, quieres ser ajeno a la vida que te rodea, a esos sentimientos que te afligen, que te abaten y que muestran de ti algo que por desgracia, en el fondo eres y no te puedes deshacer de ello. Deja que te ayude... cachorro...- Como si de un embrujo se tratara, el vampiro abrió sus labios, queriendo hablar, pero tan solo emitiendo un pequeño quejido, el que emite alguien que siente cómo lo acaban de desnudar y no tiene lugar en el que esconderse. Eleva su mirar y lo baja inmediatamente cuando ve a esa mujer ante él, erguida, poderosa. - De rodillas, cachorro...- Erik obedece, primero una pierna y luego otra. Agacha finalmente la cabeza, en señal de rendición y pleitesía. Ella da un paso y coloca su mano sobre la cabeza de él, acariciando su cabello y enredando ligeramente sus dedos entre los mechones. Él, por una vez en mucho tiempo, siente calma y paz. Nota que a través de esa caricia su dolor se desvanece, su miedo pasa a un segundo plano y toda su realidad se torna clara, cristalina y transparente. No hay peligro, no hay odio, no hay sed, tan sólo devoción, obediencia y sumisión. - Buen chico...- desliza la mano dentro de su abrigo y del bolsillo interno saca un objeto que el vástago reconoce. Él eleva la mirada hacia ese accesorio, contemplando una vez más ante sus ojos el collar de cuero tintado en tono carmesí, con tachuelas, que una vez hubiera engalanado su cuello. - Lo reservaba para tu regreso, cachorro, y ahora, es la hora de que vuelva al lugar que le corresponde.- ella se agacha ligeramente y con una maestría que en nada les sorprende, cierra el broche alrededor de la garganta del vástago. De forma instintiva, él lo acaricia, dejando escapar una pequeña sonrisa, siendo aquello muestra inequívoca del lazo cerrado, de nuevo, entre ambos. Aquél símbolo era un ancla, una promesa, una certeza de realidad y por ello, le estaba agradecido. - Y ahora, levántate. Vamos a disfrutar de lo que la noche de París nos aguarda para nosotros, cachorro. Disfruta de tu nueva libertad y vivamos como si nunca fuera a haber un nuevo amanecer.- Erik se alza, con una fuerza renovada, sintiendo orgullo a la par que protección. - Sí, mi señora.- Finalmente, el sol se oculta en el horizonte y aquella azotea queda desierta, dejando cómo único testigo de su paso, el sonido de la puerta al cerrarse.
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  • "Ayúdame"
    Fandom Sobrenatural ~ Crónicas Vampíricas
    Categoría Crossover
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝐒A𝐌 W𝐈N𝐂H𝐄S𝐓E𝐑

    Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado.

    Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado…

    Hasta aquella luna llena…

    Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada.

    Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino.

    Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla.

    Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir.

    Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche.

    >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría.

    Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí.

    Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque.

    Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia..

    “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación”

    Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible.

    Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque…

    Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta.

    Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero…

    -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAM.MY] Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado. Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado… Hasta aquella luna llena… Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada. Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino. Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla. Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir. Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche. >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría. Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí. Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque. Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia.. “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación” Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible. Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque… Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta. Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero… -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
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