• ¿Que?. ¿Ya es de día? *bostezo* Bien. No pondré excusas hoy. No importa hasta que hora me quedé jugando videojuegos ayer. Hoy me levantaré temprano. Haré ejercicio, ordenaré el departamento y tendré un día de prove... *noto los dos bultos peludos que están sobre mí* OH NO... Este fenómeno otra vez... Uno de los más temibles y letales que un ser humano podría jamás experimentar. ¡PARÁLISIS DE SUEÑO FELINA!
    ¿Que?. ¿Ya es de día? *bostezo* Bien. No pondré excusas hoy. No importa hasta que hora me quedé jugando videojuegos ayer. Hoy me levantaré temprano. Haré ejercicio, ordenaré el departamento y tendré un día de prove... *noto los dos bultos peludos que están sobre mí* OH NO... Este fenómeno otra vez... Uno de los más temibles y letales que un ser humano podría jamás experimentar. ¡PARÁLISIS DE SUEÑO FELINA! :STK-16:
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  • ---

    Ella inspira incluso en el Silencio.

    En este tributo de maravillas, perdura una conquista;
    Ya consciente, la más amada;

    el terreno de mi corazón aún no ha sido tocado; por un beso tuyo;
    pero si la tarde que sangra; como un reflejo de mí mismo.

    Oh, me recreo en mí mismo para hallarte tan vestida;
    como una emperatriz de las estrellas;
    pero sin corona; más que con el grácil de tu sonrisa;
    tu matiz insalvable;
    ese que ha iluminado el aclarado de mis noches;
    en la que las que la Luna;
    me susurra promesas y candores ante un propio e inmortal amor.
    Que no comprendo.

    En el cosmos hemos sido uno;
    manos con manos;
    cuerpos entrelazados en la distancia;
    en los que se gobiernan la crisma de tus labios; sobre mí;
    Aunque no conozco el roce más que el de tus cabellos;
    sobre el génesis de mis mejillas.
    Mis rosas; mis más amargos sueños;
    quedan resquebrajados desde que existes en mis sueños;

    Ah, no existen suficientes confesiones;
    ante este cielo que sangra por tí;
    Y en el que he añorado el tributo de una majestad;
    en las que perdura tu rostro.
    Oh, sagradas son las cascadas de heraldos de invierno;
    que se derrite;
    en las que he imaginado amarte;

    Oh, como lo que debí medir y desmedir;
    Y ya no importa;
    mi propio eco, ese que proviene de la euforia;
    Más allá de marchar en la lontananza.
    de tanto en tanto se quebranta;
    En este; el amparo de una mañana que no llega.

    Pero tú; doncella de ébano y marfil;
    de sidéreo amar consagrado;
    me revistes con tus caricias;
    que como una;
    me vi raptar de tus mejillas;
    en el instante que te amé;
    sin conocerte.

    Un silencio que habla;
    tan solo por y para mí.

    --- Ella inspira incluso en el Silencio. En este tributo de maravillas, perdura una conquista; Ya consciente, la más amada; el terreno de mi corazón aún no ha sido tocado; por un beso tuyo; pero si la tarde que sangra; como un reflejo de mí mismo. Oh, me recreo en mí mismo para hallarte tan vestida; como una emperatriz de las estrellas; pero sin corona; más que con el grácil de tu sonrisa; tu matiz insalvable; ese que ha iluminado el aclarado de mis noches; en la que las que la Luna; me susurra promesas y candores ante un propio e inmortal amor. Que no comprendo. En el cosmos hemos sido uno; manos con manos; cuerpos entrelazados en la distancia; en los que se gobiernan la crisma de tus labios; sobre mí; Aunque no conozco el roce más que el de tus cabellos; sobre el génesis de mis mejillas. Mis rosas; mis más amargos sueños; quedan resquebrajados desde que existes en mis sueños; Ah, no existen suficientes confesiones; ante este cielo que sangra por tí; Y en el que he añorado el tributo de una majestad; en las que perdura tu rostro. Oh, sagradas son las cascadas de heraldos de invierno; que se derrite; en las que he imaginado amarte; Oh, como lo que debí medir y desmedir; Y ya no importa; mi propio eco, ese que proviene de la euforia; Más allá de marchar en la lontananza. de tanto en tanto se quebranta; En este; el amparo de una mañana que no llega. Pero tú; doncella de ébano y marfil; de sidéreo amar consagrado; me revistes con tus caricias; que como una; me vi raptar de tus mejillas; en el instante que te amé; sin conocerte. Un silencio que habla; tan solo por y para mí.
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  • Vharkhul Braknak
    Albedo 💀🔥

    Las verdaderas batallas… las que importan… no necesitan que estés presente para clavarse en ti.

    Yacen… se abren paso… llegan.

    Estoy recostada.

    Tranquila.

    Mi cuerpo aquí…
    pero mis pupilas… en otro lugar.

    Las veo.

    Antes de que ocurran… mientras suceden… incluso cuando aún no han terminado.

    La gravedad cediendo…
    la tierra rompiéndose…
    tres kilómetros de mundo colapsando sobre sí mismo… como si algo allá abajo reclamara su regreso.

    Y en el centro…

    Él.

    No luchando por vivir.

    Luchando por encontrar cómo morir.

    —Ouh… Mmm…

    Cierro apenas los ojos, una sonrisa leve, casi perezosa, dibujándose en mis labios.

    —Es una pena que la chica lo haya dejado a medias…

    Un suspiro suave se pierde entre las sábanas.

    Porque lo entiendo.

    Ella también lo ha visto.

    No darle el golpe de gracia…

    no es piedad.

    Es condena.

    Dejar que siga intentando…

    fallando…

    rompiéndose a sí mismo en el proceso…

    Hasta que lo consiga.

    O hasta que deje de quedar algo que pueda intentarlo.

    Mis ojos se abren lentamente.

    Brillan.

    —No acabará así.

    Nunca lo hacen.
    [lunar_turquoise_elephant_284] [blast_salmon_mouse_771] Las verdaderas batallas… las que importan… no necesitan que estés presente para clavarse en ti. Yacen… se abren paso… llegan. Estoy recostada. Tranquila. Mi cuerpo aquí… pero mis pupilas… en otro lugar. Las veo. Antes de que ocurran… mientras suceden… incluso cuando aún no han terminado. La gravedad cediendo… la tierra rompiéndose… tres kilómetros de mundo colapsando sobre sí mismo… como si algo allá abajo reclamara su regreso. Y en el centro… Él. No luchando por vivir. Luchando por encontrar cómo morir. —Ouh… Mmm… Cierro apenas los ojos, una sonrisa leve, casi perezosa, dibujándose en mis labios. —Es una pena que la chica lo haya dejado a medias… Un suspiro suave se pierde entre las sábanas. Porque lo entiendo. Ella también lo ha visto. No darle el golpe de gracia… no es piedad. Es condena. Dejar que siga intentando… fallando… rompiéndose a sí mismo en el proceso… Hasta que lo consiga. O hasta que deje de quedar algo que pueda intentarlo. Mis ojos se abren lentamente. Brillan. —No acabará así. Nunca lo hacen.
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  • ───¿No es curioso cómo a las tres de la mañana todos los problemas suenan más filosóficos? No lo sé, simplemente es como si el cerebro estuviera en plan: no dormimos, pero eso sí, qué buenas conclusiones estamos sacando. Okey, okey, ya empecé con mis monólogos de siempre. Ya que estoy en estas... –estira sus huesitos–... iré al refrigerador por ese burrito de frijol con queso. Y de paso intentaré recordar la letra de esa canción que no sé como se llama, pero tenía buen ritmo.
    ───¿No es curioso cómo a las tres de la mañana todos los problemas suenan más filosóficos? No lo sé, simplemente es como si el cerebro estuviera en plan: no dormimos, pero eso sí, qué buenas conclusiones estamos sacando. Okey, okey, ya empecé con mis monólogos de siempre. Ya que estoy en estas... –estira sus huesitos–... iré al refrigerador por ese burrito de frijol con queso. Y de paso intentaré recordar la letra de esa canción que no sé como se llama, pero tenía buen ritmo.
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  • Luces estroboscopicas seguidas del sonido de explosiones hacian un show espetacular en el bosque que delimitaba los bordes de la ciudad, una criatura parecia estarle dando problemas a Nova quien habia sido lanzado contra los arboles de un masazo -maldita sea este era uno de mis vestido favoritos-
    se enojo pues su vestido se rasgo con las astillas del arbol derribado, sin embargo no podia centrarse en su vanidad cuando aquella criatura avanzaba velozmente en direccion a la civilizacion, Nova lanzaba cortes de luz y usbaa su aprasol a modo de estoque pero la criatura o esquivaba o no reaccionaba unicamente su sonrisa de burla permanecia -por amor a diamantea VETE DE AQUI CARAJO!-
    apunto al suelo creando un circulo magico con la imagen de una patita de zorro en el centro, los arboles se iluminaron y sus raices se extendieron a manera de brazos y espinas atravezando a la criatura que aun se movia - apestas... y yo necesito ayuda, cada vez son mas habiles-
    cerro el parasol y manera de mazo destrozo la cabeza de la criatura -genial ahora este vestido esta definitivamente arruinado...-
    Luces estroboscopicas seguidas del sonido de explosiones hacian un show espetacular en el bosque que delimitaba los bordes de la ciudad, una criatura parecia estarle dando problemas a Nova quien habia sido lanzado contra los arboles de un masazo -maldita sea este era uno de mis vestido favoritos- se enojo pues su vestido se rasgo con las astillas del arbol derribado, sin embargo no podia centrarse en su vanidad cuando aquella criatura avanzaba velozmente en direccion a la civilizacion, Nova lanzaba cortes de luz y usbaa su aprasol a modo de estoque pero la criatura o esquivaba o no reaccionaba unicamente su sonrisa de burla permanecia -por amor a diamantea VETE DE AQUI CARAJO!- apunto al suelo creando un circulo magico con la imagen de una patita de zorro en el centro, los arboles se iluminaron y sus raices se extendieron a manera de brazos y espinas atravezando a la criatura que aun se movia - apestas... y yo necesito ayuda, cada vez son mas habiles- cerro el parasol y manera de mazo destrozo la cabeza de la criatura -genial ahora este vestido esta definitivamente arruinado...-
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  • Hace muchos años, una pequeña aldea ha sido atacada por un numeroso ejército enviado por un tirano aterrador, un tipo que se graduó de genocida. Un pobre aldeano pese a sus súplicas de piedad hacia los fríos soldados, ellos solamente respondieron con el peor nivel de violencia posible, para su suerte, Dohanna intervino de inmediato para salvar la vida de aquél joven, luego de haberla invocado usando las escrituras antiguas a la luz de la Luna, por desgracia, no llegó a tiempo para salvar a los demás, pero sí prometió hacer justicia por él y por los aldeanos inocentes.
    Hace muchos años, una pequeña aldea ha sido atacada por un numeroso ejército enviado por un tirano aterrador, un tipo que se graduó de genocida. Un pobre aldeano pese a sus súplicas de piedad hacia los fríos soldados, ellos solamente respondieron con el peor nivel de violencia posible, para su suerte, Dohanna intervino de inmediato para salvar la vida de aquél joven, luego de haberla invocado usando las escrituras antiguas a la luz de la Luna, por desgracia, no llegó a tiempo para salvar a los demás, pero sí prometió hacer justicia por él y por los aldeanos inocentes.
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  • *Sacó la carne del horno y con eso terminó de preparar la cena de hoy, el motivo de la preparación es para recibir a sus amigos con los que promocionaba Coca Cola, digo, para charlar acerca de muchos planes a futuro, cómo por ejemplo, organización de la banda musical de Jero, y las investigaciones paranormales o sobrenaturales de Bianca y Nicole.*

    Jero 💀 Bianca Auditore Nicole Thompson
    *Sacó la carne del horno y con eso terminó de preparar la cena de hoy, el motivo de la preparación es para recibir a sus amigos con los que promocionaba Coca Cola, digo, para charlar acerca de muchos planes a futuro, cómo por ejemplo, organización de la banda musical de Jero, y las investigaciones paranormales o sobrenaturales de Bianca y Nicole.* [Jeroaberration0] [Freaky_Ghost_Ovni_531] [nicole_goth]
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  • Tranquilos cachorros uno por uno, les daré un hogar a todos lo prometo, son adorables~
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  • "Una pesadilla del refractario, la rebelión de Perita, una burlesca imitación de la tumba de lo que una vez floreció una extraña amistad entre tennos y conscientes, una retorcida visión entrelazada entre olvido y culpa."

    "Sólo eramos unos niños, en el futuro nos vengamos, te lo aseguró, aunque en estos momentos no recuerdo ni siquiera mi propio o tu nombre."

    "Solo sobrevive a la pesadilla, mi otro yo, serán recuerdos dolorosos y que serás seducido para cambiar los hechos, cuando realidad solo es una triste recreación de nuestros... sus pecados."
    "Una pesadilla del refractario, la rebelión de Perita, una burlesca imitación de la tumba de lo que una vez floreció una extraña amistad entre tennos y conscientes, una retorcida visión entrelazada entre olvido y culpa." "Sólo eramos unos niños, en el futuro nos vengamos, te lo aseguró, aunque en estos momentos no recuerdo ni siquiera mi propio o tu nombre." "Solo sobrevive a la pesadilla, mi otro yo, serán recuerdos dolorosos y que serás seducido para cambiar los hechos, cuando realidad solo es una triste recreación de nuestros... sus pecados."
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    *El nacimiento del Caos.*
    Vharkhul Braknak

    -La tormenta no cambió.

    Pero algo más sí lo hizo.

    No fue un sonido… no fue un movimiento… fue una sensación. Como si el propio aire se hubiera vuelto incorrecto de repente.

    Más pesado.

    Más denso.

    Más vivo.

    Un paso.

    Aparecí.

    No desde un lugar… sino desde todos a la vez. Mi figura se formó entre la lluvia como si siempre hubiera estado ahí, como si la realidad simplemente hubiera decidido recordarme.

    Pasé junto a Fenrir.

    Sin mirarla al principio.

    Sin detenerme.

    Pero mi presencia la atravesó como un golpe seco en el pecho.

    —Aparta, niña.

    Mi voz ya no era un susurro.

    Era materia.

    Era peso.

    —Se acabó el jugar a las enfermeras con tu tía.

    Mis ojos se alzaron hacia el ogro… y entonces sonreí.

    Una sonrisa torcida.

    Hambre.

    —La reina reclama este espécimen…

    Mis huesos crujieron.

    No como algo que se rompe…

    Como algo que se libera.

    Mi espalda se arqueó con violencia, los músculos se tensaron bajo la piel mientras el Caos emergía sin permiso, sin control, sin intención de ocultarse. La carne cambió, se adaptó, se deformó con elegancia brutal.

    La piel se endureció.

    Las venas se marcaron como ríos oscuros latiendo con poder.

    Mis colmillos asomaron lentamente entre mis labios mientras mi respiración se volvía más profunda… más pesada… más animal.

    Mis ojos dejaron de ser humanos.

    Y cuando volví a erguirme…

    Ya no era Lili.

    Era algo mucho más antiguo.

    Más correcto.

    —Yo te enseñaré… cómo se usa un alma de verdad.

    Me coloqué detrás del ogro.

    Mi mano se cerró sobre el mango de la espada.

    No dudé.

    No medí.

    No calculé.

    Empujé.

    La hoja se hundió aún más en su cuerpo con una estocada seca, brutal, definitiva. La carne cedió, los huesos crujieron, y la sangre brotó en un pulso caliente que se mezcló con la lluvia.

    El ogro apenas reaccionó.

    Solo una mueca.

    Solo un sonido contenido.

    Me incliné sobre él.

    Lento.

    Disfrutándolo.

    Mi lengua recorrió la sangre que escapaba de su boca, limpiándola con calma, saboreando cada matiz como si leyera su historia en ella.

    —Sí…

    Una risa baja escapó de mi garganta.

    —Este servirá…

    —Khkhehe…

    Levanté la mano izquierda.

    Y el cadáver cercano respondió.

    No con vida.

    Con violencia.

    Se elevó en el aire de forma antinatural, su cuerpo temblando como si algo dentro de él se resistiera. Mis dedos se cerraron en el vacío… y tiré.

    El alma salió.

    No como luz.

    Como algo que no quería ser arrancado.

    El cuerpo crujió.

    Los huesos estallaron dentro de la carne, uno tras otro, en una sinfonía grotesca que ahogó incluso el rugido de los truenos. La piel se tensó, se rasgó, colapsó… mientras aquello que era su esencia quedaba atrapado en mi mano.

    Vivo.

    Furioso.

    Inestable.

    Entonces…

    Arranqué la espada.

    De un solo tirón.

    El cuerpo del ogro colapsó al instante, la herida se abrió, la vida abandonándolo en un latido.

    Y ahí…

    Sin transición.

    Sin delicadeza.

    Hundí el alma dentro de la herida.

    No guié.

    No pedí permiso.

    La forcé.

    El impacto fue inmediato.

    La carne se cerró como si nunca hubiera sido abierta, los músculos se tensaron violentamente, la energía recorrió su cuerpo como una tormenta atrapada bajo la piel.

    Sellado.

    Forzado.

    Perfecto.

    Mi mano subió hasta uno de sus cuernos.

    Y tiré.

    Obligándolo a girarse.

    A mirarme.

    A entender.

    Mi rostro quedó frente al suyo, a escasos centímetros, mi sonrisa abierta, peligrosa… absoluta.

    —Mírame bien, Vharkhul Braknak…

    Mis ojos brillaban con una intensidad antinatural.

    —Estás frente a tu reina.

    ....

    No había duda.

    No había opción.

    —No te arrodilles nunca ante mí… ni ante nadie.

    Mi agarre se tensó ligeramente.

    —Porque mi gobierno no se rige desde la servidumbre…

    Mi voz bajó.

    Más grave.

    Más profunda.

    —…sino desde la lealtad a lo que nunca debió existir…

    Una sonrisa más amplia.

    Más oscura.

    —…pero decidió hacerlo.

    Mis ojos se clavaron en los suyos.

    —El Caos te reclama…

    Un susurro final.

    —…y a la vez te entrega.
    *El nacimiento del Caos.* [lunar_turquoise_elephant_284] -La tormenta no cambió. Pero algo más sí lo hizo. No fue un sonido… no fue un movimiento… fue una sensación. Como si el propio aire se hubiera vuelto incorrecto de repente. Más pesado. Más denso. Más vivo. Un paso. Aparecí. No desde un lugar… sino desde todos a la vez. Mi figura se formó entre la lluvia como si siempre hubiera estado ahí, como si la realidad simplemente hubiera decidido recordarme. Pasé junto a Fenrir. Sin mirarla al principio. Sin detenerme. Pero mi presencia la atravesó como un golpe seco en el pecho. —Aparta, niña. Mi voz ya no era un susurro. Era materia. Era peso. —Se acabó el jugar a las enfermeras con tu tía. Mis ojos se alzaron hacia el ogro… y entonces sonreí. Una sonrisa torcida. Hambre. —La reina reclama este espécimen… Mis huesos crujieron. No como algo que se rompe… Como algo que se libera. Mi espalda se arqueó con violencia, los músculos se tensaron bajo la piel mientras el Caos emergía sin permiso, sin control, sin intención de ocultarse. La carne cambió, se adaptó, se deformó con elegancia brutal. La piel se endureció. Las venas se marcaron como ríos oscuros latiendo con poder. Mis colmillos asomaron lentamente entre mis labios mientras mi respiración se volvía más profunda… más pesada… más animal. Mis ojos dejaron de ser humanos. Y cuando volví a erguirme… Ya no era Lili. Era algo mucho más antiguo. Más correcto. —Yo te enseñaré… cómo se usa un alma de verdad. Me coloqué detrás del ogro. Mi mano se cerró sobre el mango de la espada. No dudé. No medí. No calculé. Empujé. La hoja se hundió aún más en su cuerpo con una estocada seca, brutal, definitiva. La carne cedió, los huesos crujieron, y la sangre brotó en un pulso caliente que se mezcló con la lluvia. El ogro apenas reaccionó. Solo una mueca. Solo un sonido contenido. Me incliné sobre él. Lento. Disfrutándolo. Mi lengua recorrió la sangre que escapaba de su boca, limpiándola con calma, saboreando cada matiz como si leyera su historia en ella. —Sí… Una risa baja escapó de mi garganta. —Este servirá… —Khkhehe… Levanté la mano izquierda. Y el cadáver cercano respondió. No con vida. Con violencia. Se elevó en el aire de forma antinatural, su cuerpo temblando como si algo dentro de él se resistiera. Mis dedos se cerraron en el vacío… y tiré. El alma salió. No como luz. Como algo que no quería ser arrancado. El cuerpo crujió. Los huesos estallaron dentro de la carne, uno tras otro, en una sinfonía grotesca que ahogó incluso el rugido de los truenos. La piel se tensó, se rasgó, colapsó… mientras aquello que era su esencia quedaba atrapado en mi mano. Vivo. Furioso. Inestable. Entonces… Arranqué la espada. De un solo tirón. El cuerpo del ogro colapsó al instante, la herida se abrió, la vida abandonándolo en un latido. Y ahí… Sin transición. Sin delicadeza. Hundí el alma dentro de la herida. No guié. No pedí permiso. La forcé. El impacto fue inmediato. La carne se cerró como si nunca hubiera sido abierta, los músculos se tensaron violentamente, la energía recorrió su cuerpo como una tormenta atrapada bajo la piel. Sellado. Forzado. Perfecto. Mi mano subió hasta uno de sus cuernos. Y tiré. Obligándolo a girarse. A mirarme. A entender. Mi rostro quedó frente al suyo, a escasos centímetros, mi sonrisa abierta, peligrosa… absoluta. —Mírame bien, Vharkhul Braknak… Mis ojos brillaban con una intensidad antinatural. —Estás frente a tu reina. .... No había duda. No había opción. —No te arrodilles nunca ante mí… ni ante nadie. Mi agarre se tensó ligeramente. —Porque mi gobierno no se rige desde la servidumbre… Mi voz bajó. Más grave. Más profunda. —…sino desde la lealtad a lo que nunca debió existir… Una sonrisa más amplia. Más oscura. —…pero decidió hacerlo. Mis ojos se clavaron en los suyos. —El Caos te reclama… Un susurro final. —…y a la vez te entrega.
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