• — Juguemos uno... Pero encima del otro

    #SeductiveSunday
    — Juguemos uno... Pero encima del otro #SeductiveSunday
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  • —Es bastante infantil de vuestra parte pensar que estas prendas son las adecuadas para salir a dar un paseo sin llamar la atención.

    Suspiro deslizando la mirada sobre las incontables capas de encaje, los lazos de seda, el delicado bordado floral y, finalmente, aquel enorme sombrero a juego.

    —Con este atuendo podrían localizarme desde el otro extremo del país.
    —Es bastante infantil de vuestra parte pensar que estas prendas son las adecuadas para salir a dar un paseo sin llamar la atención. Suspiro deslizando la mirada sobre las incontables capas de encaje, los lazos de seda, el delicado bordado floral y, finalmente, aquel enorme sombrero a juego. —Con este atuendo podrían localizarme desde el otro extremo del país.
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  • BUENO UN PASITO POR AQUI OTRO PARA AYA Y NADA DE MI CAFE EN FIN ...
    que opinan de una noche de bailando con lobos?
    si les apetece los espero esta noche para poner unas cuantas rolitas . . . ha y si a petición de una personita tengan un lindo #SeductiveSunday
    BUENO UN PASITO POR AQUI OTRO PARA AYA Y NADA DE MI CAFE EN FIN ... que opinan de una noche de bailando con lobos? si les apetece los espero esta noche para poner unas cuantas rolitas . . . ha y si a petición de una personita tengan un lindo #SeductiveSunday
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    He visto a otro usando a mi personaje... Me crece una furia igual y casi tanto como a los que no responden (?
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  • {Las nieves perpetuas de las Montañas de Skalvik caían con suavidad sobre los tejados de piedra cuando Ivandore de Ebonhart atravesó las estrechas calles del antiguo poblado de Valdren. Montado sobre su fiel corcel, el caballero avanzaba lentamente entre los aldeanos, cuyos rostros reflejaban tanto respeto como curiosidad.}

    {Hacía semanas que viajaba por los caminos helados del norte, siguiendo rumores sobre antiguos santuarios olvidados y reliquias sagradas perdidas durante las grandes cruzadas. Su armadura, marcada por incontables batallas, crujía bajo el peso de la escarcha, mientras el viento de las montañas agitaba los desgastados estandartes con la cruz roja que aún portaba con orgullo.}

    {A lo lejos, sobre un promontorio rocoso, se alzaba la fortaleza de Frosthall, envuelta en niebla y leyendas. Allí, según las historias de los ancianos, reposaba un secreto capaz de cambiar el destino de Asteria.}

    {Sin embargo, aquella tarde no buscaba gloria ni combate. Solo deseaba encontrar refugio antes de que la tormenta cubriese los caminos y transformase las montañas en una prisión de hielo. Pero el destino, como siempre, parecía tener otros planes para el caballero de Ebonhart.}
    {Las nieves perpetuas de las Montañas de Skalvik caían con suavidad sobre los tejados de piedra cuando Ivandore de Ebonhart atravesó las estrechas calles del antiguo poblado de Valdren. Montado sobre su fiel corcel, el caballero avanzaba lentamente entre los aldeanos, cuyos rostros reflejaban tanto respeto como curiosidad.} {Hacía semanas que viajaba por los caminos helados del norte, siguiendo rumores sobre antiguos santuarios olvidados y reliquias sagradas perdidas durante las grandes cruzadas. Su armadura, marcada por incontables batallas, crujía bajo el peso de la escarcha, mientras el viento de las montañas agitaba los desgastados estandartes con la cruz roja que aún portaba con orgullo.} {A lo lejos, sobre un promontorio rocoso, se alzaba la fortaleza de Frosthall, envuelta en niebla y leyendas. Allí, según las historias de los ancianos, reposaba un secreto capaz de cambiar el destino de Asteria.} {Sin embargo, aquella tarde no buscaba gloria ni combate. Solo deseaba encontrar refugio antes de que la tormenta cubriese los caminos y transformase las montañas en una prisión de hielo. Pero el destino, como siempre, parecía tener otros planes para el caballero de Ebonhart.}
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  • *Lilithia supo las muertes que ese ser causaba cuando despertaba de su latergo, aunque no es muy de pelear, tampoco se podría quedar ajena a las pérdidas de vidas inocentes que ese ser había provocado, solo para ¿que?

    Un ser tan despreciable que solo alarga su vida, cambiado organos ya dañados por sanos de sus víctimas, un ser tan rastrero y caroñero como ese, no merece vivir.

    Por lo que esa noche fue a buscarlo, logrado por suerte salvar a dos personas que parecía que los tenía como objetivo, lo llevo lejos de ellos, dándoles oportunidad de escapar, mientras ella lo enfrentaria, no sabe cuanto tiempo le iba a tomar pues tenía ya tiempo y antes de ella naciera, que ese moustro había estado cazado a personas inocentes y seguramente en su interior alberga mas de un corazón.

    Para llegar a matarlo completame, Lilithia debía destruir cada uno de esos corazones, solo asi ese ser dejaría de vivir, esto al parecer será una batalla de desgaste.

    Aun asi no se va a rendir tan fácilmente, estaba dispuesta a acabar con ese engendro, cueste lo que cueste, aunque deberá vigilar una vez que lo derrote, cuando vuelva a desperar para volver a asesinarlo y para evitar que vuelva a acumular corazones deberá matenerlo en lugar apartado de las personas, ser la vigilante de eso hasta destruir su último corazón.

    Usado su espada roja comenzó la batalla, el ser tomo una hacha con ambas manos, aunque para sorpresa de Lilithia, de la nada sale otro brazo para atacarla, a duras penas logró esquivar el ataque, recibiendo un corte en uno de sus brazos, pronto la sangre comenzó a emerge por la herida, aun pese al dolor, sujeta con fuerza la empuñadora de su espada.

    Con una voluntad inquebrantable la pelea sigue, logrado asi destruir el primer corazón del ese ser, quien sorprendido, lanza un grito ensordesedor para hacer que pierda la concentración.

    Pese al potente grito, la chica no sede, debe debilitarlo más para asi capturado y tenerlo contenido para cada vez que vuelva a despertar, destruir otro corazón, hasta acabarlo, pero solo en mantenerlo preso, será suficiente para evitar que busque más víctimas para remplazar los corazones perdidos. *
    *Lilithia supo las muertes que ese ser causaba cuando despertaba de su latergo, aunque no es muy de pelear, tampoco se podría quedar ajena a las pérdidas de vidas inocentes que ese ser había provocado, solo para ¿que? Un ser tan despreciable que solo alarga su vida, cambiado organos ya dañados por sanos de sus víctimas, un ser tan rastrero y caroñero como ese, no merece vivir. Por lo que esa noche fue a buscarlo, logrado por suerte salvar a dos personas que parecía que los tenía como objetivo, lo llevo lejos de ellos, dándoles oportunidad de escapar, mientras ella lo enfrentaria, no sabe cuanto tiempo le iba a tomar pues tenía ya tiempo y antes de ella naciera, que ese moustro había estado cazado a personas inocentes y seguramente en su interior alberga mas de un corazón. Para llegar a matarlo completame, Lilithia debía destruir cada uno de esos corazones, solo asi ese ser dejaría de vivir, esto al parecer será una batalla de desgaste. Aun asi no se va a rendir tan fácilmente, estaba dispuesta a acabar con ese engendro, cueste lo que cueste, aunque deberá vigilar una vez que lo derrote, cuando vuelva a desperar para volver a asesinarlo y para evitar que vuelva a acumular corazones deberá matenerlo en lugar apartado de las personas, ser la vigilante de eso hasta destruir su último corazón. Usado su espada roja comenzó la batalla, el ser tomo una hacha con ambas manos, aunque para sorpresa de Lilithia, de la nada sale otro brazo para atacarla, a duras penas logró esquivar el ataque, recibiendo un corte en uno de sus brazos, pronto la sangre comenzó a emerge por la herida, aun pese al dolor, sujeta con fuerza la empuñadora de su espada. Con una voluntad inquebrantable la pelea sigue, logrado asi destruir el primer corazón del ese ser, quien sorprendido, lanza un grito ensordesedor para hacer que pierda la concentración. Pese al potente grito, la chica no sede, debe debilitarlo más para asi capturado y tenerlo contenido para cada vez que vuelva a despertar, destruir otro corazón, hasta acabarlo, pero solo en mantenerlo preso, será suficiente para evitar que busque más víctimas para remplazar los corazones perdidos. *
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  • El primer paso dentro del Bosque de los Gigantes fue suficiente para que Gavlan notara que aquel lugar era diferente.

    La niebla cubría el suelo hasta las rodillas, moviéndose lentamente entre las raíces retorcidas de los árboles. Apenas podía distinguir unos metros frente a él, y cada sonido parecía perderse en aquella inmensidad gris.

    El mercader avanzó con cuidado.

    No porque dudara de sí mismo.

    Sino porque había aprendido que los lugares donde reina el silencio rara vez estaban realmente vacíos.

    El metal de su armadura resonaba suavemente mientras caminaba, mezclándose con los débiles quejidos que venían desde algún punto del bosque.

    Gavlan se detuvo.

    Inclinó ligeramente la cabeza.

    —Hm...

    Esperó.

    Ahí estaba otra vez.

    Un sonido bajo, casi como un lamento.

    Miró a su alrededor.

    Al principio pensó que venía de alguna criatura escondida entre la niebla, pero entonces vio los árboles.

    Algunos de ellos tenían formas extrañas.

    Sus troncos estaban deformados, como si algo hubiera intentado tallar rostros en la madera durante años. Rasgos apenas visibles entre la corteza: ojos cerrados, bocas abiertas en expresiones de dolor.

    Y de aquellos árboles salían los sonidos.

    Quejidos débiles.

    Susurros antiguos.

    Gavlan se acercó lentamente a uno de ellos.

    Observó el rostro formado en el tronco.

    —Vaya...

    Su voz salió más baja de lo normal.

    —He visto mercancía extraña en mis viajes.

    Pasó una mano por la corteza.

    —Pero árboles que parecen querer contar una historia...

    Miró el rostro inmóvil.

    —Eso es nuevo.

    El árbol respondió con otro lamento.

    Gavlan retiró la mano.

    —Bien.

    Una pausa.

    —Supongo que no eres de los que negocian.

    Continuó su camino.

    Más adelante, las siluetas de enormes ruinas comenzaron a aparecer entre la niebla. Piedras gigantescas cubiertas por musgo, restos de un lugar donde algo enorme había ocurrido mucho tiempo atrás.

    Entonces escuchó otro sonido.

    Esta vez no era un quejido.

    Era una respiración.

    Pesada.

    Profunda.

    Gavlan se detuvo de golpe.

    Entre la niebla, algo se movió.

    Primero vio la sombra.

    Después una enorme mano apoyándose sobre una roca.

    Y finalmente la figura.

    Un gigante.

    Su cuerpo era colosal, incluso entre aquellos árboles enormes parecía una montaña caminando. Cada movimiento hacía vibrar ligeramente el suelo.

    Gavlan permaneció quieto observándolo.

    No sacó su arma.

    No corrió.

    Simplemente lo evaluó.

    Como si estuviera frente a un posible cliente difícil.

    —Bueno...

    Acomodó lentamente una de las bolsas de su cinturón.

    —Ahora entiendo por qué llaman a esto el Bosque de los Gigantes.

    La criatura emitió un sonido grave que hizo eco entre los árboles.

    Gavlan miró sus flechas.

    Luego al gigante.

    Después a la enorme distancia que los separaba.

    —No creo que una venta vaya a ser sencilla.

    Una leve risa salió bajo su casco.

    —Aunque debo admitirlo...

    Observó al gigante una vez más.

    —Sería el cliente más grande que he tenido.

    El mercader dio un paso hacia adelante, adentrándose más en la niebla.

    Porque aunque el bosque estaba lleno de peligros, ruinas y cosas que parecían sacadas de una pesadilla...

    Gavlan había salido de aquella taberna por una razón.

    Buscar caminos nuevos.

    Encontrar mercancías nuevas.

    Y, con un poco de suerte... volver con una historia que valiera otra cerveza.
    El primer paso dentro del Bosque de los Gigantes fue suficiente para que Gavlan notara que aquel lugar era diferente. La niebla cubría el suelo hasta las rodillas, moviéndose lentamente entre las raíces retorcidas de los árboles. Apenas podía distinguir unos metros frente a él, y cada sonido parecía perderse en aquella inmensidad gris. El mercader avanzó con cuidado. No porque dudara de sí mismo. Sino porque había aprendido que los lugares donde reina el silencio rara vez estaban realmente vacíos. El metal de su armadura resonaba suavemente mientras caminaba, mezclándose con los débiles quejidos que venían desde algún punto del bosque. Gavlan se detuvo. Inclinó ligeramente la cabeza. —Hm... Esperó. Ahí estaba otra vez. Un sonido bajo, casi como un lamento. Miró a su alrededor. Al principio pensó que venía de alguna criatura escondida entre la niebla, pero entonces vio los árboles. Algunos de ellos tenían formas extrañas. Sus troncos estaban deformados, como si algo hubiera intentado tallar rostros en la madera durante años. Rasgos apenas visibles entre la corteza: ojos cerrados, bocas abiertas en expresiones de dolor. Y de aquellos árboles salían los sonidos. Quejidos débiles. Susurros antiguos. Gavlan se acercó lentamente a uno de ellos. Observó el rostro formado en el tronco. —Vaya... Su voz salió más baja de lo normal. —He visto mercancía extraña en mis viajes. Pasó una mano por la corteza. —Pero árboles que parecen querer contar una historia... Miró el rostro inmóvil. —Eso es nuevo. El árbol respondió con otro lamento. Gavlan retiró la mano. —Bien. Una pausa. —Supongo que no eres de los que negocian. Continuó su camino. Más adelante, las siluetas de enormes ruinas comenzaron a aparecer entre la niebla. Piedras gigantescas cubiertas por musgo, restos de un lugar donde algo enorme había ocurrido mucho tiempo atrás. Entonces escuchó otro sonido. Esta vez no era un quejido. Era una respiración. Pesada. Profunda. Gavlan se detuvo de golpe. Entre la niebla, algo se movió. Primero vio la sombra. Después una enorme mano apoyándose sobre una roca. Y finalmente la figura. Un gigante. Su cuerpo era colosal, incluso entre aquellos árboles enormes parecía una montaña caminando. Cada movimiento hacía vibrar ligeramente el suelo. Gavlan permaneció quieto observándolo. No sacó su arma. No corrió. Simplemente lo evaluó. Como si estuviera frente a un posible cliente difícil. —Bueno... Acomodó lentamente una de las bolsas de su cinturón. —Ahora entiendo por qué llaman a esto el Bosque de los Gigantes. La criatura emitió un sonido grave que hizo eco entre los árboles. Gavlan miró sus flechas. Luego al gigante. Después a la enorme distancia que los separaba. —No creo que una venta vaya a ser sencilla. Una leve risa salió bajo su casco. —Aunque debo admitirlo... Observó al gigante una vez más. —Sería el cliente más grande que he tenido. El mercader dio un paso hacia adelante, adentrándose más en la niebla. Porque aunque el bosque estaba lleno de peligros, ruinas y cosas que parecían sacadas de una pesadilla... Gavlan había salido de aquella taberna por una razón. Buscar caminos nuevos. Encontrar mercancías nuevas. Y, con un poco de suerte... volver con una historia que valiera otra cerveza.
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  • No te preocupes.. No es mía..

    *Dijo mientras se limpio la salpicadura de su rostro, aveces tiene que defenderse, ya que el mundo no es color de rosa, así como hay personas buenas también las hay malvadas que disfrutan lastimando a otros. *
    No te preocupes.. No es mía.. *Dijo mientras se limpio la salpicadura de su rostro, aveces tiene que defenderse, ya que el mundo no es color de rosa, así como hay personas buenas también las hay malvadas que disfrutan lastimando a otros. *
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  • Técnicos corrían de un lado a otro, cámaras flotantes ajustaban ángulos y enormes paneles luminosos anunciaban el evento más esperado del Infierno. Por primera vez en muchísimo tiempo, dos medios rivales habían decidido colaborar.

    Y, sorprendentemente, Vox estaba encantado con ello.

    —¡Más luces en el escenario principal! ¡Quiero que esas cámaras puedan captar cada maldito detalle! —

    ordené mientras observaba decenas de monitores al mismo tiempo

    —. ¡Esto va a romper todos los récords de audiencia!

    Mi sonrisa digital brillaba de oreja a oreja. Las estadísticas subían incluso antes de comenzar la transmisión. La expectativa era enorme. Televisión y radio unidas. Vox y Alastor compartiendo pantalla. Era una combinación tan absurda que se había vuelto irresistible.

    Giré sobre mis talones al escuchar movimiento detrás de mí.

    —¡Ah! Justo a quien buscaba.

    Me acerqué con una energía inusualmente genuina, sosteniendo una tableta repleta de datos, horarios y proyecciones de audiencia.

    —Escucha, Alastor. Sé que normalmente haces las cosas a tu manera, pero esta noche necesitamos algo grande. Nada de desapariciones misteriosas a mitad del espectáculo, nada de convertir a los camarógrafos en decoración ni de asustar a los patrocinadores antes de tiempo.

    Solté una pequeña risa electrónica.

    —Bueno... al menos no durante los primeros treinta minutos.

    Las pantallas cercanas mostraron una cuenta regresiva gigante. Faltaban pocos minutos para salir al aire.

    —¿Puedes creerlo? Toda la ciudad está pendiente de esto. Tu audiencia, mi audiencia... por una vez todos están mirando la misma transmisión.

    Extendí un brazo hacia el enorme escenario iluminado al otro lado del cristal.

    —Vamos, viejo amigo. Te toca prepararte. En cuanto esa cuenta llegue a cero, vamos a demostrarle al Infierno lo que ocurre cuando la radio y la televisión dejan de pelear y deciden conquistar el mundo juntos.

    ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒
    Técnicos corrían de un lado a otro, cámaras flotantes ajustaban ángulos y enormes paneles luminosos anunciaban el evento más esperado del Infierno. Por primera vez en muchísimo tiempo, dos medios rivales habían decidido colaborar. Y, sorprendentemente, Vox estaba encantado con ello. —¡Más luces en el escenario principal! ¡Quiero que esas cámaras puedan captar cada maldito detalle! — ordené mientras observaba decenas de monitores al mismo tiempo —. ¡Esto va a romper todos los récords de audiencia! Mi sonrisa digital brillaba de oreja a oreja. Las estadísticas subían incluso antes de comenzar la transmisión. La expectativa era enorme. Televisión y radio unidas. Vox y Alastor compartiendo pantalla. Era una combinación tan absurda que se había vuelto irresistible. Giré sobre mis talones al escuchar movimiento detrás de mí. —¡Ah! Justo a quien buscaba. Me acerqué con una energía inusualmente genuina, sosteniendo una tableta repleta de datos, horarios y proyecciones de audiencia. —Escucha, Alastor. Sé que normalmente haces las cosas a tu manera, pero esta noche necesitamos algo grande. Nada de desapariciones misteriosas a mitad del espectáculo, nada de convertir a los camarógrafos en decoración ni de asustar a los patrocinadores antes de tiempo. Solté una pequeña risa electrónica. —Bueno... al menos no durante los primeros treinta minutos. Las pantallas cercanas mostraron una cuenta regresiva gigante. Faltaban pocos minutos para salir al aire. —¿Puedes creerlo? Toda la ciudad está pendiente de esto. Tu audiencia, mi audiencia... por una vez todos están mirando la misma transmisión. Extendí un brazo hacia el enorme escenario iluminado al otro lado del cristal. —Vamos, viejo amigo. Te toca prepararte. En cuanto esa cuenta llegue a cero, vamos a demostrarle al Infierno lo que ocurre cuando la radio y la televisión dejan de pelear y deciden conquistar el mundo juntos. [Alastor_rabbit]
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  • La Prueba de las Arenas.
    Fandom Fantasia Medieval.
    Categoría Aventura
    -El aire se volvio pesado de un instante a otro. Sin saber como ni porque, apareciste frente a un enorme portal de Luz dorada. Detras de ti no habia rastros de donde provenias, ni de las personas que conocias, solo un inmenso salon de Piedra y delante. Un elfo de piel oscura, cabello blanco y ojos rojizos que te observaban en silencio absoluto.-

    -Del Otro lado del Portal se extendia un desierto interminable. Montañas de arena se perdian en el horizonte bajo un sol abrazador, mientras el viento arrastraba enormes nubes de polvo. A lo lejos, una criatura gigantesca emergia entre las dunas, su inmenso cuerpo recorria el desierto como si la arena fuera agua, levantando una estela capaz de hacer temblar el suelo incluso desde esa distancia.-

    -Bastaba verla una sola vez, para saber que aquel lugar no era uno donde alguien quisiera entrar por voluntad propia, pero esas dudas fueron interrumpidas por el Elfo quien finalmente Hablo, con una voz tranquila que rompio el silencio sin Esfuerzo-

    "Nose porque el destino te ha elegido a ti, talvez fue una prueba o simplemente tuvieron muy mala suerte. Pero ya no puedes volver por donde llegaste. Frente a ti solo hay un camino."

    -Las palabras del Elfo sonaban serenas, no habia malicia en su voz, el solo era un intermediario en ese fortuito destino-

    "Si desean sobrevivir, crucen el portal y encuentren la forma de salir con vida de ese desierto. Si deciden quedarse aquel resultado sera exactamente el mismo."
    -El aire se volvio pesado de un instante a otro. Sin saber como ni porque, apareciste frente a un enorme portal de Luz dorada. Detras de ti no habia rastros de donde provenias, ni de las personas que conocias, solo un inmenso salon de Piedra y delante. Un elfo de piel oscura, cabello blanco y ojos rojizos que te observaban en silencio absoluto.- -Del Otro lado del Portal se extendia un desierto interminable. Montañas de arena se perdian en el horizonte bajo un sol abrazador, mientras el viento arrastraba enormes nubes de polvo. A lo lejos, una criatura gigantesca emergia entre las dunas, su inmenso cuerpo recorria el desierto como si la arena fuera agua, levantando una estela capaz de hacer temblar el suelo incluso desde esa distancia.- -Bastaba verla una sola vez, para saber que aquel lugar no era uno donde alguien quisiera entrar por voluntad propia, pero esas dudas fueron interrumpidas por el Elfo quien finalmente Hablo, con una voz tranquila que rompio el silencio sin Esfuerzo- "Nose porque el destino te ha elegido a ti, talvez fue una prueba o simplemente tuvieron muy mala suerte. Pero ya no puedes volver por donde llegaste. Frente a ti solo hay un camino." -Las palabras del Elfo sonaban serenas, no habia malicia en su voz, el solo era un intermediario en ese fortuito destino- "Si desean sobrevivir, crucen el portal y encuentren la forma de salir con vida de ese desierto. Si deciden quedarse aquel resultado sera exactamente el mismo."
    Tipo
    Individual
    Líneas
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    Estado
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