• — Sera una larga noche....—
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  • Una plegaria a la condena
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    Había pasado un tiempo desde la ultima vez que lo vi, pero recordaba claramente sus palabras, aun que seguía sin entender de ¿Por que entre todos los lugares que nos pudimos reunir tenia que ser este? No seria sorpresa para nadie que me conociera que las iglesias eran de mis lugares menos favoritos, era algo cliché mi repudio por ellas, pero no lo podía evitar. No después de tantas cosas que había tenido que vivir en ellas y ninguna siendo agradable.

    Me quedo unos minutos párelas enfrente mirando la fachada extrabajante y antigua del edificio que tenia grandes ventanales coloridos, las sombras del lugar se hicieron más grandes e incluso tétricas con el paso de la noche, este me pareció el momento más oportuno para nuestro encuentro y en donde menos riesgo tendría de terminar lastimada.

    Me toma unos momentos hacerme de valor para entrar a la iglesia, no por la puerta si no que por una de las ventanas por que a esta hora era claro que me negarían el paso, tengo cuidado de hacer el menor ruido posible al forzar una de las ventanas y así poder entrar.

    En el interior no había algo que iluminara, solo estaba la luz de la luna que se proyectaba débilmente en el suelo del lugar, a los lados estaban largas filas de asientos de madera, viejos y desgastados, pero al fondo había una gran mesa de piedra. Zagreo the Dark Demon Greek Mitology
    Había pasado un tiempo desde la ultima vez que lo vi, pero recordaba claramente sus palabras, aun que seguía sin entender de ¿Por que entre todos los lugares que nos pudimos reunir tenia que ser este? No seria sorpresa para nadie que me conociera que las iglesias eran de mis lugares menos favoritos, era algo cliché mi repudio por ellas, pero no lo podía evitar. No después de tantas cosas que había tenido que vivir en ellas y ninguna siendo agradable. Me quedo unos minutos párelas enfrente mirando la fachada extrabajante y antigua del edificio que tenia grandes ventanales coloridos, las sombras del lugar se hicieron más grandes e incluso tétricas con el paso de la noche, este me pareció el momento más oportuno para nuestro encuentro y en donde menos riesgo tendría de terminar lastimada. Me toma unos momentos hacerme de valor para entrar a la iglesia, no por la puerta si no que por una de las ventanas por que a esta hora era claro que me negarían el paso, tengo cuidado de hacer el menor ruido posible al forzar una de las ventanas y así poder entrar. En el interior no había algo que iluminara, solo estaba la luz de la luna que se proyectaba débilmente en el suelo del lugar, a los lados estaban largas filas de asientos de madera, viejos y desgastados, pero al fondo había una gran mesa de piedra. [Dark_Demon]
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  • -Buenas noches..Aunque dudo que sean tan buenas después de haberme conocido hoy. Descansa, yo me quedaré en tu mente un rato más
    -Buenas noches..Aunque dudo que sean tan buenas después de haberme conocido hoy. Descansa, yo me quedaré en tu mente un rato más
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  • las luces del escenario se encendieron mostrando a Summer setando sobre su trevenant con una ropa mas modesta, el escenario estaba cubierto de flores y pokemon como eldegoss y sunflora que bailaban de forma calma al son de la musica que empezaba

    -Fue más o menos así
    Vino blanco noche viejas canciones
    Y se reía de mi
    Dulce embustera
    La maldita primavera
    Que queda de un sueño erótico si
    De repente me despierto y te has ido
    Siento el vacío de ti
    Me desespero
    Como si el amor doliera
    Y aunque no quiera
    Sin quererlo pienso en ti-

    con follaje los pokemon ayudaban a dar transcion a sus movmientos mientras que con dia soleado centraban la atencion en el cantante

    https://music.youtube.com/watch?v=R6bFXlqyXUM&si=6O0srpuY8JGAsIYq
    las luces del escenario se encendieron mostrando a Summer setando sobre su trevenant con una ropa mas modesta, el escenario estaba cubierto de flores y pokemon como eldegoss y sunflora que bailaban de forma calma al son de la musica que empezaba -Fue más o menos así Vino blanco noche viejas canciones Y se reía de mi Dulce embustera La maldita primavera Que queda de un sueño erótico si De repente me despierto y te has ido Siento el vacío de ti Me desespero Como si el amor doliera Y aunque no quiera Sin quererlo pienso en ti- con follaje los pokemon ayudaban a dar transcion a sus movmientos mientras que con dia soleado centraban la atencion en el cantante https://music.youtube.com/watch?v=R6bFXlqyXUM&si=6O0srpuY8JGAsIYq
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  • Pʀɪᴍᴜs Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀɪᴜᴍ .Ⅰ - ☨ ─────── 〘 C O M U N I Ó N 〙


    ──── En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad.

    El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían.

    Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado.

    Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón.

    Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar.

    No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener.

    Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad.

    La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frente──una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro.

    —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da?

    —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad.

    Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba?

    —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos.

    Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida.

    Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas.

    Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual.

    — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo.


    『 Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo
    Pʀɪᴍᴜs Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀɪᴜᴍ .Ⅰ - ☨ ─────── 〘 C O M U N I Ó N 〙 ──── En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad. El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían. Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado. Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón. Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar. No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener. Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad. La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frente──una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro. —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da? —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad. Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba? —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos. Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida. Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas. Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual. — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo. 『 Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo 』
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  • Si mañana me perdiera
    En un inmenso mar
    Y la noche me cubriera
    Con su manto estelar

    ¿A donde volaría
    Mi ultima oración
    El ultimo latido
    De mi azul corazón?

    No sería a ti, no sería a ti
    Esta vez ya no sería a ti
    Si mañana me perdiera En un inmenso mar Y la noche me cubriera Con su manto estelar ¿A donde volaría Mi ultima oración El ultimo latido De mi azul corazón? No sería a ti, no sería a ti Esta vez ya no sería a ti
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  • Una noche más, una cacería más.

    https://music.youtube.com/watch?v=AaqDK7rswSY
    Una noche más, una cacería más. https://music.youtube.com/watch?v=AaqDK7rswSY
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  • El pasillo estaba completamente a oscuras cuando Mine llegó a la puerta de su casa. El silencio solo se rompió por el ruido de sus llaves, pero justo antes de entrar, sintió algo suave bajo su zapato. Entonces, se quedo quieto y miró al suelo.
    Era un gato negro, uno de esos callejeros que siempre tienen aspecto de no haber comido en días. El animal ni se inmutó; se limitó a mirarlo fijamente con unos ojos amarillos muy brillantes, como si estuviera juzgando a Mine antes de dejarlo pasar.

    —¿Otra vez tú? —suspiró Mine. Aunque se quejaba, su tono era más de resignación que de molestia.

    En cuanto abrió la puerta, el gato pasó por debajo de sus piernas y entró al apartamento como si fuera el dueño. No era el primero que lo hacía; ya iban tres ese mes. El anterior apenas duró un par de noches antes de irse, pero este gato parecía incluso mas necio que él mismo.
    Mine dejó el portafolios en la mesa y se quitó la chaqueta del traje, moviéndose despacio para soltar la tensión del día. Fue directo a la cocina por la bolsa de comida que había comprado la semana pasada. No es que quisiera tener una mascota, pero le parecía más sencillo darle de comer que tener al animal maullando en su puerta toda la noche.

    —Aquí tienes —dijo, dejando el plato en el suelo—. Come y vete, no te hagas ilusiones.

    El gato empezó a comer sin ninguna prisa. Mine se cruzó de brazos y se quedó mirándolo desde la entrada de la cocina. Él no era una persona afectuosa, pero cuando se acercó y le acarició el lomo, lo hizo con una suavidad que no encajaba con su apariencia de hombre duro.
    —No tienes collar... —comentó para sí mismo.

    Por un segundo imaginó cómo sería vivir con él, pero descartó la idea enseguida. Con su trabajo y las noches que pasaba fuera de casa, cuidar de alguien más era lo último que necesitaba... era un plan sin pies ni cabeza.
    Sin embargo, cuando el gato terminó su plato, se acercó a Mine y empezó a ronronear, frotándose contra su pantalón de vestir sin ningún miedo. Mine se agachó para quedar a su altura y lo miró seriamente.

    —Si mañana cuando abra los ojos todavía sigues aquí, entonces tendremos un trato.
    Y esa es la historia de como el gato adoptó a Mine.

    [[Recibo muchos gatitos en mi perfil por día, ¡No tengan miedo de mandarme mensaje! Soy buenito ]]
    El pasillo estaba completamente a oscuras cuando Mine llegó a la puerta de su casa. El silencio solo se rompió por el ruido de sus llaves, pero justo antes de entrar, sintió algo suave bajo su zapato. Entonces, se quedo quieto y miró al suelo. Era un gato negro, uno de esos callejeros que siempre tienen aspecto de no haber comido en días. El animal ni se inmutó; se limitó a mirarlo fijamente con unos ojos amarillos muy brillantes, como si estuviera juzgando a Mine antes de dejarlo pasar. —¿Otra vez tú? —suspiró Mine. Aunque se quejaba, su tono era más de resignación que de molestia. En cuanto abrió la puerta, el gato pasó por debajo de sus piernas y entró al apartamento como si fuera el dueño. No era el primero que lo hacía; ya iban tres ese mes. El anterior apenas duró un par de noches antes de irse, pero este gato parecía incluso mas necio que él mismo. Mine dejó el portafolios en la mesa y se quitó la chaqueta del traje, moviéndose despacio para soltar la tensión del día. Fue directo a la cocina por la bolsa de comida que había comprado la semana pasada. No es que quisiera tener una mascota, pero le parecía más sencillo darle de comer que tener al animal maullando en su puerta toda la noche. —Aquí tienes —dijo, dejando el plato en el suelo—. Come y vete, no te hagas ilusiones. El gato empezó a comer sin ninguna prisa. Mine se cruzó de brazos y se quedó mirándolo desde la entrada de la cocina. Él no era una persona afectuosa, pero cuando se acercó y le acarició el lomo, lo hizo con una suavidad que no encajaba con su apariencia de hombre duro. —No tienes collar... —comentó para sí mismo. Por un segundo imaginó cómo sería vivir con él, pero descartó la idea enseguida. Con su trabajo y las noches que pasaba fuera de casa, cuidar de alguien más era lo último que necesitaba... era un plan sin pies ni cabeza. Sin embargo, cuando el gato terminó su plato, se acercó a Mine y empezó a ronronear, frotándose contra su pantalón de vestir sin ningún miedo. Mine se agachó para quedar a su altura y lo miró seriamente. —Si mañana cuando abra los ojos todavía sigues aquí, entonces tendremos un trato. Y esa es la historia de como el gato adoptó a Mine. [[Recibo muchos gatitos en mi perfil por día, ¡No tengan miedo de mandarme mensaje! Soy buenito 🥺]]
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  • Blanca tez, luminosa piel
    Arribó de las estrellas
    Dama fiel que un deseo de amor
    A la tierra le condena...

    Un desliz de su corazón
    Suspiraba por un hombre
    Que jamás la debía mirar
    Ni saber cuál es su nombre...

    Pero ilusa, cada noche cuida al joven
    Que entre sueños la descubre!!
    Blanca tez, luminosa piel Arribó de las estrellas Dama fiel que un deseo de amor A la tierra le condena... Un desliz de su corazón Suspiraba por un hombre Que jamás la debía mirar Ni saber cuál es su nombre... Pero ilusa, cada noche cuida al joven Que entre sueños la descubre!! 😔
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  • Un buen café y un libro son la mejor compañía para una noche de relax

    Libro: Pídeme lo que quieras de maxwell
    Café Valenzuela
    Un buen café y un libro son la mejor compañía para una noche de relax Libro: Pídeme lo que quieras de maxwell Café Valenzuela
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