• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Más normas, las añadiré al comentario fijado. Hoy y a partir de ahora me voy a poner serio. Lo siento si parece que me paso de duro, pero tal como las voy a dejar escritas, serán irrevocables a partir de este mismo momento.
    Sólo espero no poner más, porque si lo debo hacer es que estamos jodidos. Ahí van:

    - La primera es que estas normas se aplican SIN EXCEPCIÓN. Así lleve hablando contigo desde el inicio de los tiempos y nos hayamos dicho hasta la talla de ropa.

    - Se acabó. No voy a recordarle a nadie más si me debe rol. Sin excepción y hasta el día de hoy he respondido todos y cada uno lo antes posible, así que si no sabes de mí, lo más seguro es que me hayas dejado en visto. El tiempo que no dedique a migajear roles lo invertiré en los que sí merezcan la pena.

    - Me duele especialmente cuando accedo al perfil de alguien que me debe rol y la conversación está borrada. A quien haga eso sin una justificación muy razonable, por más lástima que me dé, le hago saber que queda ELIMINADO Y BLOQUEADO PERMANENTEMENTE.
    Repito, sea quien sea.

    - A pesar de haber cambiado de apellidos y demás al entrar al clan Ishtar, pongo y pondré todo mi empeño y esfuerzo para que se den roles creíbles. Si por ejemplo mantengo un rol contigo y fue antes de entrar al clan, adaptaré las cosas para que mantengan un canon, por ejemplo. Prometo ponerle buena fe a este punto.

    - Si roleo contigo y en tu mundo no hay poderes sobrenaturales o nada que lo sugiera, mi personaje actuará simplemente como un agente de seguridad, chef o algo más adaptado a la situación, sin mencionar demonios o poderes y centrándose en tu mundo.

    - Rol lemon, vamos a aclararlo: lejos de lo que parezca, no es mi primera opción, pero una que puedo tener en cuenta. Bien hecho, me gusta, lo veo disfrutable a la hora de escribir; y me hace pensar para no repetirme y tratar de ser imaginativo. Pero honestamente, fuera de los roles base lemon con un buen desarrollo o una historia muy bien desarrollada que incluya partes lemon...no hago lemon por hacer, y menos en conversaciones pobres.

    - Si te agrego, te hablo y pasas de mi, te borro.

    ¿Alguna pregunta?
    Más normas, las añadiré al comentario fijado. Hoy y a partir de ahora me voy a poner serio. Lo siento si parece que me paso de duro, pero tal como las voy a dejar escritas, serán irrevocables a partir de este mismo momento. Sólo espero no poner más, porque si lo debo hacer es que estamos jodidos. Ahí van: - La primera es que estas normas se aplican SIN EXCEPCIÓN. Así lleve hablando contigo desde el inicio de los tiempos y nos hayamos dicho hasta la talla de ropa. - Se acabó. No voy a recordarle a nadie más si me debe rol. Sin excepción y hasta el día de hoy he respondido todos y cada uno lo antes posible, así que si no sabes de mí, lo más seguro es que me hayas dejado en visto. El tiempo que no dedique a migajear roles lo invertiré en los que sí merezcan la pena. - Me duele especialmente cuando accedo al perfil de alguien que me debe rol y la conversación está borrada. A quien haga eso sin una justificación muy razonable, por más lástima que me dé, le hago saber que queda ELIMINADO Y BLOQUEADO PERMANENTEMENTE. Repito, sea quien sea. - A pesar de haber cambiado de apellidos y demás al entrar al clan Ishtar, pongo y pondré todo mi empeño y esfuerzo para que se den roles creíbles. Si por ejemplo mantengo un rol contigo y fue antes de entrar al clan, adaptaré las cosas para que mantengan un canon, por ejemplo. Prometo ponerle buena fe a este punto. - Si roleo contigo y en tu mundo no hay poderes sobrenaturales o nada que lo sugiera, mi personaje actuará simplemente como un agente de seguridad, chef o algo más adaptado a la situación, sin mencionar demonios o poderes y centrándose en tu mundo. - Rol lemon, vamos a aclararlo: lejos de lo que parezca, no es mi primera opción, pero una que puedo tener en cuenta. Bien hecho, me gusta, lo veo disfrutable a la hora de escribir; y me hace pensar para no repetirme y tratar de ser imaginativo. Pero honestamente, fuera de los roles base lemon con un buen desarrollo o una historia muy bien desarrollada que incluya partes lemon...no hago lemon por hacer, y menos en conversaciones pobres. - Si te agrego, te hablo y pasas de mi, te borro. ¿Alguna pregunta?
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  • -Había pasado un tiempo desde que la Nephilim estaba en un viaje por el mundo. Y ahora estaba frente a un bosque. Irys se adentró en el claro con cautela. El bosque a su alrededor era espeso y antiguo; las copas de los árboles apenas dejaban pasar la luz, y la humedad se aferraba al aire como un susurro frío. El pasto estaba alto, inclinado como si algo hubiese pasado antes que ella. En el centro, la silla blanca parecía fuera de lugar, casi antinatural.
    Al acercarse, el silencio se volvió más pesado… y entonces lo sintió. Entre las sombras, justo detrás de la silla, se dibujó una silueta alta, oscura e inmóvil, observándola.
    Irys se detuvo en seco. Su instinto gritó alerta.
    —…sabía que no estaba sola —susurró, tensando el cuerpo.
    La silueta seguía ahí, observando en silencio.
    -Había pasado un tiempo desde que la Nephilim estaba en un viaje por el mundo. Y ahora estaba frente a un bosque. Irys se adentró en el claro con cautela. El bosque a su alrededor era espeso y antiguo; las copas de los árboles apenas dejaban pasar la luz, y la humedad se aferraba al aire como un susurro frío. El pasto estaba alto, inclinado como si algo hubiese pasado antes que ella. En el centro, la silla blanca parecía fuera de lugar, casi antinatural. Al acercarse, el silencio se volvió más pesado… y entonces lo sintió. Entre las sombras, justo detrás de la silla, se dibujó una silueta alta, oscura e inmóvil, observándola. Irys se detuvo en seco. Su instinto gritó alerta. —…sabía que no estaba sola —susurró, tensando el cuerpo. La silueta seguía ahí, observando en silencio.
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  • The Bloody Coffee – The Meet.
    Fandom JJK/Original.
    Categoría Suspenso
    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Massachusetts | 13/02/2045.

    ⠀⠀La penumbra del ocaso acechaba cada rincón de la ciudad, azotada por la implacable nieve. Un clima molesto para muchos, pero de gran comodidad para aquel... un hombre complejo, algo distinguido por todos, pero no de buenas maneras, tachado de idealista y de tonto entre tontos, pero siempre con la cabeza en alto por sus metas. Aunque ahora, la única que tenía en mente era buscar descanso en un lugar apartado y tranquilo, los copos de nieve golpeaban los ventanales, dentro del local un claro contraste de temperaturas. Pero no le molestaba, adoraba justamente el invierno por eso.

    ⠀⠀Pidió un americano, fuerte, amargo, como solía gustarle, y algo dulce y sencillo para acompañar; unas croissaint. Algo lejano de su tierra, no había mate o medialunas, pero qué podía hacer, se venía por el turismo al final de cuentas. Las maravillas de la mitología nativo-americana jamás dejaba de sorprenderlo, no se había topado con muchas leyendas de todas maneras. Pero ansiaba hacerlo pronto.
    ⠀⠀Aunque la que hoy tocaría a su puerta no era originaria de allí. Despertando de su trance silencioso, alzó su mirada amatista para vislumbrar a esa mujer, fueron solo unos segundos antes de verla salir a confrontar la implacable tormenta, apenas traía ropa que consideraría uno "abrigada", se levantó rápidamente, dejando el dinero en la mesa.

    ⠀⠀Cuando fue a preguntar, ni la misma dueña había entendido qué acababa de ocurrir, parecía despertando de una siesta muy larga. Vio esta clase de fenómenos con anterioridad, pero nunca uno tan fuerte, parecía una potente hipnosis. Pero esa mujer que traía una melena azabache, tan oscura como la noche... despertó su interés.

    ⠀⠀Y para su suerte, traía consigo una inusual cantidad de energía maldita. Antinatural para un humano, poca para una maldición... Suficiente para seguir un rastro.
    ⠀⠀Podía estar frente a un peligro inigualable, o ante un mito que vale la maldita pena seguir. Aunque claro, el incauto muchacho no sabría el giro de tuerca que le depararía el destino...

    ⠀⠀𝙀𝙧𝙞𝙣
    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Massachusetts | 13/02/2045. ⠀ ⠀⠀La penumbra del ocaso acechaba cada rincón de la ciudad, azotada por la implacable nieve. Un clima molesto para muchos, pero de gran comodidad para aquel... un hombre complejo, algo distinguido por todos, pero no de buenas maneras, tachado de idealista y de tonto entre tontos, pero siempre con la cabeza en alto por sus metas. Aunque ahora, la única que tenía en mente era buscar descanso en un lugar apartado y tranquilo, los copos de nieve golpeaban los ventanales, dentro del local un claro contraste de temperaturas. Pero no le molestaba, adoraba justamente el invierno por eso. ⠀⠀Pidió un americano, fuerte, amargo, como solía gustarle, y algo dulce y sencillo para acompañar; unas croissaint. Algo lejano de su tierra, no había mate o medialunas, pero qué podía hacer, se venía por el turismo al final de cuentas. Las maravillas de la mitología nativo-americana jamás dejaba de sorprenderlo, no se había topado con muchas leyendas de todas maneras. Pero ansiaba hacerlo pronto. ⠀⠀Aunque la que hoy tocaría a su puerta no era originaria de allí. Despertando de su trance silencioso, alzó su mirada amatista para vislumbrar a esa mujer, fueron solo unos segundos antes de verla salir a confrontar la implacable tormenta, apenas traía ropa que consideraría uno "abrigada", se levantó rápidamente, dejando el dinero en la mesa. ⠀⠀Cuando fue a preguntar, ni la misma dueña había entendido qué acababa de ocurrir, parecía despertando de una siesta muy larga. Vio esta clase de fenómenos con anterioridad, pero nunca uno tan fuerte, parecía una potente hipnosis. Pero esa mujer que traía una melena azabache, tan oscura como la noche... despertó su interés. ⠀⠀Y para su suerte, traía consigo una inusual cantidad de energía maldita. Antinatural para un humano, poca para una maldición... Suficiente para seguir un rastro. ⠀⠀Podía estar frente a un peligro inigualable, o ante un mito que vale la maldita pena seguir. Aunque claro, el incauto muchacho no sabría el giro de tuerca que le depararía el destino... ⠀⠀[Black.Rose]
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  • ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ────

    [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ]

    [] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀

    Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México.

    Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión.

    Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase.

    Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite.

    Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros.

    Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad:

    𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞

    Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina

    ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ───

    Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado.

    Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero.

    Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo.

    Caminó hacia el Zócalo sin prisa.

    La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes.

    A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro.

    Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia.

    Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol.

    Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón.

    Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible.

    Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa.

    Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna.

    Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba

    𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞

    Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes.

    Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos.

    Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez.

    Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida:

    Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real.

    ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ────

    Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada.

    Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara.

    El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche.

    Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado.

    De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
    ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ──── [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ] [🇲🇽] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀 Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México. Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión. Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase. Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite. Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros. Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad: 𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞ Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ─── Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado. Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero. Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo. Caminó hacia el Zócalo sin prisa. La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes. A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro. Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia. Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol. Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón. Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible. Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa. Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna. Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba 𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞ Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes. Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos. Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez. Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida: Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real. ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ──── Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada. Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara. El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche. Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado. De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
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  • Ren empujó la puerta de la cafetería con un suspiro suave, cerrándola con cuidado antes de girar el cartel del vidrio a “Cerrado por descanso”. Dentro quedaban las mesas ordenadas, la máquina aún tibia y, justo al lado de la caja, el aviso escrito a mano que había puesto esa mañana: “Se busca personal”. Lo miró un segundo más de lo necesario, como si esperara que la respuesta apareciera sola. Llevar la cafetería era un sueño que amaba… pero también uno que empezaba a pesarle cuando lo hacía en soledad.

    Como cada día después del almuerzo, caminó hacia el parque cercano. El aire era fresco, agradable, y Ren se permitió ir despacio, disfrutando del sonido de sus propios pasos y del canto de las aves que revoloteaban entre los árboles. Se sentó en su banca favorita, aquella desde donde podía ver a los gorriones pelear por migas y a las palomas caminar con aire importante. Sonrió, relajándose poco a poco; siempre encontraba algo romántico en ese momento, como si la calma también fuera una forma de cariño.

    Sacó su teléfono solo para volver a guardar la pantalla apagada, levantando la vista cuando notó que no estaba completamente solo. Observó con curiosidad a la persona cercana, dudando un instante antes de hablar, con esa timidez amable que le era tan natural.

    —Vengo aquí todos los días… me ayuda a pensar. —Hizo una pausa, señalando distraídamente en dirección a la cafetería—. Estoy buscando gente para trabajar conmigo. Alguien que no solo sirva café, sino que también disfrute el ambiente…

    Sonrió un poco más, ladeando la cabeza mientras las aves alzaban vuelo detrás de ellos.

    —Tal vez suene extraño, pero creo que los lugares se sienten distintos dependiendo de quién los acompaña. ¿Te gusta el café… o los paseos tranquilos?


    Ren empujó la puerta de la cafetería con un suspiro suave, cerrándola con cuidado antes de girar el cartel del vidrio a “Cerrado por descanso”. Dentro quedaban las mesas ordenadas, la máquina aún tibia y, justo al lado de la caja, el aviso escrito a mano que había puesto esa mañana: “Se busca personal”. Lo miró un segundo más de lo necesario, como si esperara que la respuesta apareciera sola. Llevar la cafetería era un sueño que amaba… pero también uno que empezaba a pesarle cuando lo hacía en soledad. Como cada día después del almuerzo, caminó hacia el parque cercano. El aire era fresco, agradable, y Ren se permitió ir despacio, disfrutando del sonido de sus propios pasos y del canto de las aves que revoloteaban entre los árboles. Se sentó en su banca favorita, aquella desde donde podía ver a los gorriones pelear por migas y a las palomas caminar con aire importante. Sonrió, relajándose poco a poco; siempre encontraba algo romántico en ese momento, como si la calma también fuera una forma de cariño. Sacó su teléfono solo para volver a guardar la pantalla apagada, levantando la vista cuando notó que no estaba completamente solo. Observó con curiosidad a la persona cercana, dudando un instante antes de hablar, con esa timidez amable que le era tan natural. —Vengo aquí todos los días… me ayuda a pensar. —Hizo una pausa, señalando distraídamente en dirección a la cafetería—. Estoy buscando gente para trabajar conmigo. Alguien que no solo sirva café, sino que también disfrute el ambiente… Sonrió un poco más, ladeando la cabeza mientras las aves alzaban vuelo detrás de ellos. —Tal vez suene extraño, pero creo que los lugares se sienten distintos dependiendo de quién los acompaña. ¿Te gusta el café… o los paseos tranquilos?
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  • Hoy la luna se ve extraña.
    ¿Cuántos cientos de años había vivido tan desdichada criatura? Vagando por los anales de la historia, observando hasta el más insignificante detalle de la vida humana.
    No había sido sorpresa haber sido cazada, quemada, de mil maneras intentado ser asesinada. Talvez por eso, desdichado error de la naturaleza buscaba consuelo en la muerte alguna.
    Un pacto había sellado, la oscuridad con sus ojos había observado, sin embargo ella aún seguía respirando, sintiendo, observando las desdichas humanas una tras otra. Y a pesar de todo, su mundo parecía a la desgracia haber rotado.
    —Hoy, la luna se ve extraña...— fueron sus palabras antes de descender con su "Virgilio", a las penurias del infierno mismo.
    Hoy la luna se ve extraña. ¿Cuántos cientos de años había vivido tan desdichada criatura? Vagando por los anales de la historia, observando hasta el más insignificante detalle de la vida humana. No había sido sorpresa haber sido cazada, quemada, de mil maneras intentado ser asesinada. Talvez por eso, desdichado error de la naturaleza buscaba consuelo en la muerte alguna. Un pacto había sellado, la oscuridad con sus ojos había observado, sin embargo ella aún seguía respirando, sintiendo, observando las desdichas humanas una tras otra. Y a pesar de todo, su mundo parecía a la desgracia haber rotado. —Hoy, la luna se ve extraña...— fueron sus palabras antes de descender con su "Virgilio", a las penurias del infierno mismo.
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  • Kyle observa a su próxima presa, prefiere cazar en vez de ser alimentado por su dueña Nicole, bueno, la naturaleza es así ¿No? Sólo tocará adivinar con que vendrá, Nicole sólo espera que no traiga su presa al departamento porque Morana se enojaría.
    Kyle observa a su próxima presa, prefiere cazar en vez de ser alimentado por su dueña Nicole, bueno, la naturaleza es así ¿No? Sólo tocará adivinar con que vendrá, Nicole sólo espera que no traiga su presa al departamento porque Morana se enojaría.
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  • Y yo te voy a esperar
    Y no me voy a pintar
    Yo sé que te gusto mucho
    Cuando me ves natural
    Y llegaré tan puntual
    No quiero perder más tiempo
    Cada segundo que tardas
    Es un beso que te resto
    Me pondré el vestido azul
    Que sé que te gusta más
    Dejaré mi pelo suelto
    Para que baile en el viento
    Y en nuestra esquina de siempre
    El aire se ha perfumado
    Porque en todas las ventanas
    El amor se está asomando
    Pero no vino nunca, no llegó
    Y mi vestido azul se me arrugó
    Y esta esquina, no es mi esquina
    Y este amor, ya no es mi amor
    Pero no vino nunca, no llegó
    Y yo jamás sabre lo que pasó
    Me fui llorando despacio
    Me fui dejando el corazón
    Y yo te voy a esperar Y no me voy a pintar Yo sé que te gusto mucho Cuando me ves natural Y llegaré tan puntual No quiero perder más tiempo Cada segundo que tardas Es un beso que te resto Me pondré el vestido azul Que sé que te gusta más Dejaré mi pelo suelto Para que baile en el viento Y en nuestra esquina de siempre El aire se ha perfumado Porque en todas las ventanas El amor se está asomando Pero no vino nunca, no llegó Y mi vestido azul se me arrugó Y esta esquina, no es mi esquina Y este amor, ya no es mi amor Pero no vino nunca, no llegó Y yo jamás sabre lo que pasó Me fui llorando despacio Me fui dejando el corazón
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  • Mucho cabello, ya todo volvio a su color natural.

    天使みたい。
    Mucho cabello, ya todo volvio a su color natural. 天使みたい。
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  • la promesa de un mañana
    Fandom Mo Dao Zu Shi
    Categoría Fantasía
    Zhōngguó (China) tambien nombrada Ciudad Central, pues era una nación gobernada por dinastías, donde las bases se asentaban en honrar a los ancestros y ser un buen hijo filial, respeto a los ancianos, y la misma naturaleza.

    Viejas leyendas que se contaban de generacion en generación, daban paso a jovenes que se dedicaban a mejorar espiritual y fisicamente sus habilidades o talentos y aquellos que lograban destacar se convertirían en cultivadores, muchos de ellos crearon sus propios clanes o sectas, las mas reconocidas eran por supuesto, Gusu Lan, Jiang de Yunmeng, Lanling Jin, Qinghe Nie, y Qishan Wen, entre las mas notables y las cuales tenian sus propias costumbres, tradiciones y reglas que cada uno de sus integrantes cumplía. Eran sus hijos primogénitos los que heredarían por supuesto la direccion de la secta.

    Los pequeñs clanes solian afiliarse o deseaban hacerlo a las principales, principalmente aquellos clanes o sectas que tenían mas poder y dominio como el caso del clan Wen.

    El mundo del cultivo era sin duda alguna una actividad predominante para aquellos con poder espiritual, fuerza y liderazgo, y se encargaban de erradicar los males del mundo, demonios, y otros seres que solian atacar a las personas.

    Lejos de esa región, en unas lejanas montañas, las cosas se manejaban diferente. Una mujer de complexión delgada, de largos cabellos grises impartía a su joven alumno lecciones de vida, aquel inquieto e ingenuo jovencito poseia una determinación inalterable tomaba algunas hermosas flores de loto del jardin. Su deseo desde hace algunos meses habia sido el mismo, salir de la montaña para pdoer ayudar a las personas, pues noticias alarmantes habian llegado a sus oidos por parte de un anciano que se topó cuando fue a recoger agua al manantial que se localizaba al bajar la montaña.

    - Deberé pedirle nuevamente a la mestra..poder ir..se negará de nuevo?..no me retractaré...debo ser firme..

    El tiempo transcurrió y tras mucho rogarle ella finalmente cedió, le dejó partir, pues muy a su pesar sabía que debia descubrir su vida por su propia cuenta, aunque las reglas eran absolutas, una vez que sales..no puedes regresar a la montaña.

    A pesar de su duda, su deseo era mayor y bajó la montaña por primera vez para emprender su viaje en un mundo nuevo, su nombre Daozhang Xiao XIngchen..
    Zhōngguó (China) tambien nombrada Ciudad Central, pues era una nación gobernada por dinastías, donde las bases se asentaban en honrar a los ancestros y ser un buen hijo filial, respeto a los ancianos, y la misma naturaleza. Viejas leyendas que se contaban de generacion en generación, daban paso a jovenes que se dedicaban a mejorar espiritual y fisicamente sus habilidades o talentos y aquellos que lograban destacar se convertirían en cultivadores, muchos de ellos crearon sus propios clanes o sectas, las mas reconocidas eran por supuesto, Gusu Lan, Jiang de Yunmeng, Lanling Jin, Qinghe Nie, y Qishan Wen, entre las mas notables y las cuales tenian sus propias costumbres, tradiciones y reglas que cada uno de sus integrantes cumplía. Eran sus hijos primogénitos los que heredarían por supuesto la direccion de la secta. Los pequeñs clanes solian afiliarse o deseaban hacerlo a las principales, principalmente aquellos clanes o sectas que tenían mas poder y dominio como el caso del clan Wen. El mundo del cultivo era sin duda alguna una actividad predominante para aquellos con poder espiritual, fuerza y liderazgo, y se encargaban de erradicar los males del mundo, demonios, y otros seres que solian atacar a las personas. Lejos de esa región, en unas lejanas montañas, las cosas se manejaban diferente. Una mujer de complexión delgada, de largos cabellos grises impartía a su joven alumno lecciones de vida, aquel inquieto e ingenuo jovencito poseia una determinación inalterable tomaba algunas hermosas flores de loto del jardin. Su deseo desde hace algunos meses habia sido el mismo, salir de la montaña para pdoer ayudar a las personas, pues noticias alarmantes habian llegado a sus oidos por parte de un anciano que se topó cuando fue a recoger agua al manantial que se localizaba al bajar la montaña. - Deberé pedirle nuevamente a la mestra..poder ir..se negará de nuevo?..no me retractaré...debo ser firme.. El tiempo transcurrió y tras mucho rogarle ella finalmente cedió, le dejó partir, pues muy a su pesar sabía que debia descubrir su vida por su propia cuenta, aunque las reglas eran absolutas, una vez que sales..no puedes regresar a la montaña. A pesar de su duda, su deseo era mayor y bajó la montaña por primera vez para emprender su viaje en un mundo nuevo, su nombre Daozhang Xiao XIngchen..
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    Individual
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