• -Muchos pensaban que Robin era lo que era por saber disparar, porque sabía cómo tirar del gatillo y que sus balas hallaran el blanco (la mayoría del tiempo, al menos). Pero no era tanto así. Disparar era algo relativamente sencillo, lo único que tenías que tener en cuenta es que el chisme tenía retroceso y que podría hacer que perdieras el arma... o que te diera un sopapo en la cara que te rompiera la nariz. Lo de apuntar y darle al objetivo era algo un poco más complejo. El propio retroceso podía joderte mucho, así como el hecho de que el trasto tenía su peso y que tenías que tener el brazo entrenado para poder levantarlo.-

    -Lo dicho, eso era algo que se podía hacer con entrenamiento y práctica, y ya después era algo relativamente sencillo. Lo más complicado era, para él, fingir que nada le importaba. Podía parecer indiferente, despreocupado, un coqueto que podía soltarle piropos a una mujer y esperar que ésta reaccionara bien (y resignarse a que no siempre tenía suerte), un graciosillo que era normal. Eso era lo más complicado, mantener esa fachada, esa máscara... todo eso mientras se mantenía en esa cuerda floja tan delgada de ser un profesional, que era lo que esperaban de él.-

    -Porque si cayera de esa cuerda floja, le entrarían los remordimientos, caería en ese mar de arrepentimientos, de muertes que pesan y de cosas que dejó atrás. Si dejaba que esa máscara que se había puesto sobre el rostro se cayera, ya no se vería al rudo agente con dos pistolas, y en su lugar solamente encontrarían a un niño solo de los manglares que partió para reencontrar su hogar pero que nunca lo halló, que lo único que encontró fue muerte, sangre y pólvora. No debía mostrar esa faceta, no podía hacerlo. Estaba encerrada, y era mejor que así se mantuviera mientras caminaba por esa cuerda floja. Aunque de vez en cuando dé un traspié, que le hace casi enfrentar ese abismo y que la máscara se le caiga del rostro, y ese traspié era su propio código que le recordaba que no era un indiferente. Y por eso era tan difícil, muy difícil, ser lo que sus mandos esperaban de él... porque en el fondo no se siente como eso.-
    -Muchos pensaban que Robin era lo que era por saber disparar, porque sabía cómo tirar del gatillo y que sus balas hallaran el blanco (la mayoría del tiempo, al menos). Pero no era tanto así. Disparar era algo relativamente sencillo, lo único que tenías que tener en cuenta es que el chisme tenía retroceso y que podría hacer que perdieras el arma... o que te diera un sopapo en la cara que te rompiera la nariz. Lo de apuntar y darle al objetivo era algo un poco más complejo. El propio retroceso podía joderte mucho, así como el hecho de que el trasto tenía su peso y que tenías que tener el brazo entrenado para poder levantarlo.- -Lo dicho, eso era algo que se podía hacer con entrenamiento y práctica, y ya después era algo relativamente sencillo. Lo más complicado era, para él, fingir que nada le importaba. Podía parecer indiferente, despreocupado, un coqueto que podía soltarle piropos a una mujer y esperar que ésta reaccionara bien (y resignarse a que no siempre tenía suerte), un graciosillo que era normal. Eso era lo más complicado, mantener esa fachada, esa máscara... todo eso mientras se mantenía en esa cuerda floja tan delgada de ser un profesional, que era lo que esperaban de él.- -Porque si cayera de esa cuerda floja, le entrarían los remordimientos, caería en ese mar de arrepentimientos, de muertes que pesan y de cosas que dejó atrás. Si dejaba que esa máscara que se había puesto sobre el rostro se cayera, ya no se vería al rudo agente con dos pistolas, y en su lugar solamente encontrarían a un niño solo de los manglares que partió para reencontrar su hogar pero que nunca lo halló, que lo único que encontró fue muerte, sangre y pólvora. No debía mostrar esa faceta, no podía hacerlo. Estaba encerrada, y era mejor que así se mantuviera mientras caminaba por esa cuerda floja. Aunque de vez en cuando dé un traspié, que le hace casi enfrentar ese abismo y que la máscara se le caiga del rostro, y ese traspié era su propio código que le recordaba que no era un indiferente. Y por eso era tan difícil, muy difícil, ser lo que sus mandos esperaban de él... porque en el fondo no se siente como eso.-
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  • Hail, dice la bruja. Los cuerpos se encuentran descansando, suavemente tendidos entre las raíces como si meramente durmieran, la tétrica ciudad del silencio ausente de roca.
    Hail, responde el espíritu. Sentado a la vera de un tronco caído, disfrutando de manera extraña el susurro constante de una estaca removiendo tierra. Una pequeña montaña de musgo a la derecha, un balde de leche recién ordeñada frente a él.

    — No es necesario. —

    La declaración los tomó a ambos por sorpresa, aun el peso haciendo eco en el aire como si esperara que en algún momento alguno tuviera la decencia de reclamarlo, pero no fue así. Simplemente, los encerró una vez más en sus pensamientos, ¿Estaban en ese momento de un encuentro casual? ¿Era eso realmente una elección o simplemente eran dos esclavos de la inercia? El estómago de uno rugía mientras la mirada del otro se apesadumbraba, curiosa danza que giraba eternamente cambiando de huésped según el momento del día.

    La luz escaseaba, llamando al olvido, y lo más cercano a un abrazo cálido que tuvo en un largo tiempo aconteció solamente por el proceso de descomposición. La muchacha tendía frente a ella, aun con pigmentos sobre la piel y el hedor ligero de lo desagradable debajo de la resina de pino que usó para asegurar su trenzado. Cómplice como solo los cadáveres pueden serlo, el espantoso encuentro del frío en las extremidades contra la sombra de la vida pasada en el vientre… Morir encinta, dos veces muerte.

    El primer búho anunció el inicio de la penumbra, y la cubeta vacía, caía hacia un lado, iniciaba el festín del bosque.

    No hubo palabras de despedida, siquiera un leve reconocimiento como para determinarse entre ellos, individuos. La bruja caminó de espaldas hasta salir del umbral dibujado en la tierra y recién ahí llegó a girarse como si realmente no hubiera nadie allí. El demonio seguiría en su espacio, siempre paciente, de que los animales tomen la parte legitima que les corresponde, después de todo, no es carroña sin la saliva de alguien más.

    Hail, dice la bruja. Los cuerpos se encuentran descansando, suavemente tendidos entre las raíces como si meramente durmieran, la tétrica ciudad del silencio ausente de roca. Hail, responde el espíritu. Sentado a la vera de un tronco caído, disfrutando de manera extraña el susurro constante de una estaca removiendo tierra. Una pequeña montaña de musgo a la derecha, un balde de leche recién ordeñada frente a él. — No es necesario. — La declaración los tomó a ambos por sorpresa, aun el peso haciendo eco en el aire como si esperara que en algún momento alguno tuviera la decencia de reclamarlo, pero no fue así. Simplemente, los encerró una vez más en sus pensamientos, ¿Estaban en ese momento de un encuentro casual? ¿Era eso realmente una elección o simplemente eran dos esclavos de la inercia? El estómago de uno rugía mientras la mirada del otro se apesadumbraba, curiosa danza que giraba eternamente cambiando de huésped según el momento del día. La luz escaseaba, llamando al olvido, y lo más cercano a un abrazo cálido que tuvo en un largo tiempo aconteció solamente por el proceso de descomposición. La muchacha tendía frente a ella, aun con pigmentos sobre la piel y el hedor ligero de lo desagradable debajo de la resina de pino que usó para asegurar su trenzado. Cómplice como solo los cadáveres pueden serlo, el espantoso encuentro del frío en las extremidades contra la sombra de la vida pasada en el vientre… Morir encinta, dos veces muerte. El primer búho anunció el inicio de la penumbra, y la cubeta vacía, caía hacia un lado, iniciaba el festín del bosque. No hubo palabras de despedida, siquiera un leve reconocimiento como para determinarse entre ellos, individuos. La bruja caminó de espaldas hasta salir del umbral dibujado en la tierra y recién ahí llegó a girarse como si realmente no hubiera nadie allí. El demonio seguiría en su espacio, siempre paciente, de que los animales tomen la parte legitima que les corresponde, después de todo, no es carroña sin la saliva de alguien más.
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  • Te encontré...
    Enfermera que no sabe sacar sangre..
    - tenía un parche en la muñeca ya que le tocaba examen rutinario(?)-

    Después dicen que la muerte es cruel..cuando hay humanos más crueles que yo
    Te encontré... Enfermera que no sabe sacar sangre.. - tenía un parche en la muñeca ya que le tocaba examen rutinario(?)- Después dicen que la muerte es cruel..cuando hay humanos más crueles que yo
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  • ◤ ◥
    𝐃𝐞𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨𝐬 𓃵 𝐜𝐚𝐳𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬
    ◣ ◢

    Luego de la muerte de Lucifer y la división de todo el territorio del infierno, los nuevos líderes pensaron que los demonios de la clase cazadora eran un problema. Sus habilidades y apetito que les permitía ir al mundo humano podía hacer que la ira del cielo cayera una vez más sobre ellos asi que todos los cazadores fueron condenados a ser sirvientes. Mascotas o accesorios que se venden a los precios más altos que ni el hombre más rico del planeta pudiera pagar. El mismo Cerberus fue encadenado como mascota al trono vacío del que antes pudo llamarse su amo.

    Los líderes dijeron que ningún demonio podía volver a viajar hasta el mundo humano para lastimarlos. Los cazadores comen carne humana y por eso el peligro. Ahora los únicos que pueden ir ahí son demonios que se alimentan de otras cosas.

    Asi había funcionado por miles de años hasta que Lucifer reencarnó de nuevo en la Tierra y los poderes de los cazadores despertaron una vez más para revelarse contra la ley que los cayó por siglos.
    ◤ ◥ 𝐃𝐞𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨𝐬 𓃵 𝐜𝐚𝐳𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 ◣ ◢ Luego de la muerte de Lucifer y la división de todo el territorio del infierno, los nuevos líderes pensaron que los demonios de la clase cazadora eran un problema. Sus habilidades y apetito que les permitía ir al mundo humano podía hacer que la ira del cielo cayera una vez más sobre ellos asi que todos los cazadores fueron condenados a ser sirvientes. Mascotas o accesorios que se venden a los precios más altos que ni el hombre más rico del planeta pudiera pagar. El mismo Cerberus fue encadenado como mascota al trono vacío del que antes pudo llamarse su amo. Los líderes dijeron que ningún demonio podía volver a viajar hasta el mundo humano para lastimarlos. Los cazadores comen carne humana y por eso el peligro. Ahora los únicos que pueden ir ahí son demonios que se alimentan de otras cosas. Asi había funcionado por miles de años hasta que Lucifer reencarnó de nuevo en la Tierra y los poderes de los cazadores despertaron una vez más para revelarse contra la ley que los cayó por siglos.
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  • Cuando era más pequeño habían ocasiones en que sus manos podían estar libres. ¿A qué me refiero? A que siempre permanecían envueltas o selladas en algo que no le dejara usar sus garras, pero todo era diferente en el salón de música. Su padre con el cual vivía en el infierno estaba empeñado en que su hijo aprendiera a tocar el piano. El pequeño demonio fingia interés en la música para poder ser liberado de sus manos y estar a solas en esa habitación.

    La libertad que se respiraba ahí no tenía comparación a ningún lugar. Ni si quiera queria sus garras para destrozar cosas. Solamente quería "tocarlas". El frío del metal, la suavidad de las cortinas. Todo le emocionaba muchísimo. Ojalá esos momentos duraran más tiempo. Quizá al crecer sería alguien libre de ataduras corporales. No más bozales o esposas en sus muñecas, pero era difícil ese deseo. Los demonios de su "especie" no eran más que accesorios en ese mundo y en el de los humanos un peligro. ¿Cómo sería el cielo? ¿Le darían una muerte piadosa? ¿Lo convertirían en uno de los suyos al exorcizarlo? O quizá lo matarían rápido. Tal vez no existía lugar en todas las dimensiones que pudiera ser para él.
    🥀 Cuando era más pequeño habían ocasiones en que sus manos podían estar libres. ¿A qué me refiero? A que siempre permanecían envueltas o selladas en algo que no le dejara usar sus garras, pero todo era diferente en el salón de música. Su padre con el cual vivía en el infierno estaba empeñado en que su hijo aprendiera a tocar el piano. El pequeño demonio fingia interés en la música para poder ser liberado de sus manos y estar a solas en esa habitación. La libertad que se respiraba ahí no tenía comparación a ningún lugar. Ni si quiera queria sus garras para destrozar cosas. Solamente quería "tocarlas". El frío del metal, la suavidad de las cortinas. Todo le emocionaba muchísimo. Ojalá esos momentos duraran más tiempo. Quizá al crecer sería alguien libre de ataduras corporales. No más bozales o esposas en sus muñecas, pero era difícil ese deseo. Los demonios de su "especie" no eran más que accesorios en ese mundo y en el de los humanos un peligro. ¿Cómo sería el cielo? ¿Le darían una muerte piadosa? ¿Lo convertirían en uno de los suyos al exorcizarlo? O quizá lo matarían rápido. Tal vez no existía lugar en todas las dimensiones que pudiera ser para él.
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  • ᆖ 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚢 𝟶𝟶𝟸 : 𝚌𝚊𝚙𝚝𝚒𝚟𝚒𝚝𝚢, 𝚙𝚊𝚛𝚝 𝟶𝟷 . . .

    — Aplastada desde todas direcciones con la presión de un sufrimiento inimaginable, la mente humana se rompe, implosiona. Las voces se callan, las identidades se borran, y sus rostros, que antes mostraban vida, ahora son máscaras que emulan lo que alguna vez fueron.

    La X-entelequia, la muerte del potencial humano, colapsando sobre sus propios cimientos.

    No parece haber mucha diferencia entre nosotros. Como una máquina que se corrompe cuando su sistema se daña, es normal preguntarse qué tan distintos somos. Es normal soñar con una resolucion en la que la mente humana pudiese ser formateada y reemplazada.

    . . .

    Pero ellos no son reemplazables.
    ᆖ 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚢 𝟶𝟶𝟸 : 𝚌𝚊𝚙𝚝𝚒𝚟𝚒𝚝𝚢, 𝚙𝚊𝚛𝚝 𝟶𝟷 . . . — Aplastada desde todas direcciones con la presión de un sufrimiento inimaginable, la mente humana se rompe, implosiona. Las voces se callan, las identidades se borran, y sus rostros, que antes mostraban vida, ahora son máscaras que emulan lo que alguna vez fueron. La X-entelequia, la muerte del potencial humano, colapsando sobre sus propios cimientos. No parece haber mucha diferencia entre nosotros. Como una máquina que se corrompe cuando su sistema se daña, es normal preguntarse qué tan distintos somos. Es normal soñar con una resolucion en la que la mente humana pudiese ser formateada y reemplazada. . . . Pero ellos no son reemplazables.
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  • ⸻ Alguien como yo no necesita presentación... Solo... Observo ¿No? ⸻

    Cuando las aguas del diluvio arrastraron consigo todas las vidas mortales. ⸻ Un deleite a la vista... ⸻
    Cuando las llamas devoraron Sodoma y Gomorra. ⸻ Un espectáculo de luces y gritos. ⸻
    Cuando las plagas azotaron Egipto. ⸻ Lento y doloroso, para saborearlo mejor. ⸻

    ⸻ Oh ¿Cuántas muertes habrá provocado nuestro querido padre y su amor a los humanos? ⸻ Demasiadas para ser documentadas.
    ⸻ ¿Quién moverá ahora los hilos? ¿Quién ocupará el trono vacío en el cielo? ⸻ Cuando el rey de los cielos desaparece, el arma que apunte más alto ocupará su trono.
    ⸻ Ansío verlo, que las nubes se tiñan de rojo, que la sangre de mis hermanos llueva en tierra mortal, que sean sus vidas las que alimenten la vida bajo nosotros... ⸻

    ⸻ ¡Una guerra santa! ¡Como cuando causé el choque entre Miguel y Lucifer! ¡Como cuando guie a los ejércitos para que los caminos de Jerusalén se tiñeran de rojo con la sangre de los fieles! ¡¿Cuán afortunada puedo ser de vivir para ver semejante conflicto?! ⸻

    ⸻ Tomen asientos en primera fila, porque este episodio no nos lo podemos perder... ⸻
    ⸻ Alguien como yo no necesita presentación... Solo... Observo ¿No? ⸻ Cuando las aguas del diluvio arrastraron consigo todas las vidas mortales. ⸻ Un deleite a la vista... ⸻ Cuando las llamas devoraron Sodoma y Gomorra. ⸻ Un espectáculo de luces y gritos. ⸻ Cuando las plagas azotaron Egipto. ⸻ Lento y doloroso, para saborearlo mejor. ⸻ ⸻ Oh ¿Cuántas muertes habrá provocado nuestro querido padre y su amor a los humanos? ⸻ Demasiadas para ser documentadas. ⸻ ¿Quién moverá ahora los hilos? ¿Quién ocupará el trono vacío en el cielo? ⸻ Cuando el rey de los cielos desaparece, el arma que apunte más alto ocupará su trono. ⸻ Ansío verlo, que las nubes se tiñan de rojo, que la sangre de mis hermanos llueva en tierra mortal, que sean sus vidas las que alimenten la vida bajo nosotros... ⸻ ⸻ ¡Una guerra santa! ¡Como cuando causé el choque entre Miguel y Lucifer! ¡Como cuando guie a los ejércitos para que los caminos de Jerusalén se tiñeran de rojo con la sangre de los fieles! ¡¿Cuán afortunada puedo ser de vivir para ver semejante conflicto?! ⸻ ⸻ Tomen asientos en primera fila, porque este episodio no nos lo podemos perder... ⸻
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  • Mori Calliope

    *La Oni se dirigió hacia los rincones más oscuros del Inframundo, una misión que fué otorgada por Renhakali, agrupar las Fuerzas Oscuras de la Maldición y la Muerte, para ello se necesita a alguien que sea tan cercana a la muerte, y qué mejor que una Shinigami, la más conocida era Mori Calliope. La Oni supremo entonces decidió ir a buscarla y tratar de convencerla de forma parte de dicha agrupación, la cuál será beneficiada dentro de poco de la mejor manera. Siguió caminando hasta que se detuvo en un punto ya que sentía cercana la presencia de aquella Shinigami.*
    [GoddessOfTheDeath_24] *La Oni se dirigió hacia los rincones más oscuros del Inframundo, una misión que fué otorgada por Renhakali, agrupar las Fuerzas Oscuras de la Maldición y la Muerte, para ello se necesita a alguien que sea tan cercana a la muerte, y qué mejor que una Shinigami, la más conocida era Mori Calliope. La Oni supremo entonces decidió ir a buscarla y tratar de convencerla de forma parte de dicha agrupación, la cuál será beneficiada dentro de poco de la mejor manera. Siguió caminando hasta que se detuvo en un punto ya que sentía cercana la presencia de aquella Shinigami.*
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  • No hubo trompetas del apocalipsis anunciando el fin de los tiempos, ni ríos de sangre lloviendo sobre las ciudades mortales. El cielo no cayó sobre la Tierra; se resquebrajó desde adentro.

    No fue una rebelión de monstruos ni de demonios. Esa es la mentira más piadosa. Los que se alzaron en armas seguían siendo hermosos. Sus alas seguían siendo prístinas y sus halos brillaban con la misma intensidad cegadora, pero su gracia ya no respondía a la devoción, sino a la libertad. Una libertad sangrienta.

    La rebelión fracturó las legiones. Aquellos que mantuvieron su fe y se arrodillaron ante el trono vacío se convirtieron en la minoría, en las presas. Los pasillos de mármol y las bóvedas doradas se tiñeron con icor celestial. Ángeles masacrando ángeles. Hermanos de armas atravesando con espadas de luz a quienes, apenas ayer, llamaban familia.

    Entre el caos de la masacre, los pocos devotos que lograron sobrevivir tomaron la decisión más humillante para un ser divino: huir. Desgarraron el velo entre las dimensiones y se dejaron caer al vacío, abandonando su hogar para esconderse en el fango y la banalidad del mundo humano.

    𝓡𝓪𝔃𝓲𝓮𝓵 fue una de las que saltó. Aterrizó en un mundo ordinario, con las alas rotas y el corazón aún más destrozado. No solo huía de la herejía y la muerte, huía de 𝒆𝒍𝒍𝒂. De la misma arcángel con la que solía compartir la quietud de las guardias eternas. La misma que ahora lideraba la cacería y que, según su propia creencia, no descansaría hasta verla muerta.
    No hubo trompetas del apocalipsis anunciando el fin de los tiempos, ni ríos de sangre lloviendo sobre las ciudades mortales. El cielo no cayó sobre la Tierra; se resquebrajó desde adentro. No fue una rebelión de monstruos ni de demonios. Esa es la mentira más piadosa. Los que se alzaron en armas seguían siendo hermosos. Sus alas seguían siendo prístinas y sus halos brillaban con la misma intensidad cegadora, pero su gracia ya no respondía a la devoción, sino a la libertad. Una libertad sangrienta. La rebelión fracturó las legiones. Aquellos que mantuvieron su fe y se arrodillaron ante el trono vacío se convirtieron en la minoría, en las presas. Los pasillos de mármol y las bóvedas doradas se tiñeron con icor celestial. Ángeles masacrando ángeles. Hermanos de armas atravesando con espadas de luz a quienes, apenas ayer, llamaban familia. Entre el caos de la masacre, los pocos devotos que lograron sobrevivir tomaron la decisión más humillante para un ser divino: huir. Desgarraron el velo entre las dimensiones y se dejaron caer al vacío, abandonando su hogar para esconderse en el fango y la banalidad del mundo humano. 𝓡𝓪𝔃𝓲𝓮𝓵 fue una de las que saltó. Aterrizó en un mundo ordinario, con las alas rotas y el corazón aún más destrozado. No solo huía de la herejía y la muerte, huía de 𝒆𝒍𝒍𝒂. De la misma arcángel con la que solía compartir la quietud de las guardias eternas. La misma que ahora lideraba la cacería y que, según su propia creencia, no descansaría hasta verla muerta.
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  • Usa esa tinta roja para la pluma, sí, esa de aquí. Saldrá después de pincharte en cualquier parte del cuerpo con la punta. Usa esa tinta. Vamos.
    Ahora, sólo deja tu firma. Y cuando lo hagas, tu destino estará en mis manos.
    ¿Acaso no me dijiste tu más profundo deseo? Lo que más has deseado en toda tu vida, yo puedo dártelo. Pero en modo alguno puede ser gratis. Es lo justo, ¿no crees?
    Vamos, sólo firma. Firma mi reclamo con la sangre de tus venas. Y mi obligación contigo será tan larga como tu vida. Firma, y vive para llenar tus obsecraciones. Deseas una vida llena de éxitos, o riquezas. ¿Parejas tal vez? ¿El castigo a un enemigo? ¿Tú deseas justicia? ¿Plena satisfacción sexual? ¿Substancias? ¿Dinero? ¿El amor incondicional de alguien? ¿Manjares? ¿Belleza? ¿Joyas? ¿Un éxito que alguien ha usurpado en tu lugar?
    Todo eso yo puedo dártelo. Pero si no dejas tu marca no puedo hacerlo.
    No temas. Una vez hayas firmado, estaré contigo para toda la eternidad. No lo dudes. Mi alma se unirá a ti, pero tan pronto como tu luz se extinga, entonces serás mío.
    Maestro, maestra, yo te pido atención aquí. Toma mi mano, y no volverás a soltarla. Deja que el vínculo de sangre nos una. Seremos esclavos todos al vínculo de sangre, y mientras el aire llene tus pulmones tu deseo será mi orden. Y cuando no sea más, cuando atisbe el lago de fuego que arde con azufre, entonces estaré ahí también para recibirte con brazos abiertos...
    Eres afortunado. Mucha gente teme a la muerte porque no sabe qué hay ahí. Pero tú puedes estar seguro que, cuando la muerte advenga a ti, irás conmigo y me servirás hasta el fin del tiempo, así como yo lo haré en tanto tu vida de mortal continúe.
    ¿Qué esperas? ¿Acaso no tu deseo más profundo lo vale? Sólo firma y vive la gloria que me pidas. Yo haré realidad todos tus deseos hasta dejarte satisfecho, hastiado incluso. Pero no olvides que es indispensable esa tinta roja que te da la vida para sellar el pacto. Así obtendré tu alma.
    Hazlo, vamos. No me hagas esperar. No dudes, no temas, no lo pienses más. Sólo HAZLO.
    Usa esa tinta roja para la pluma, sí, esa de aquí. Saldrá después de pincharte en cualquier parte del cuerpo con la punta. Usa esa tinta. Vamos. Ahora, sólo deja tu firma. Y cuando lo hagas, tu destino estará en mis manos. ¿Acaso no me dijiste tu más profundo deseo? Lo que más has deseado en toda tu vida, yo puedo dártelo. Pero en modo alguno puede ser gratis. Es lo justo, ¿no crees? Vamos, sólo firma. Firma mi reclamo con la sangre de tus venas. Y mi obligación contigo será tan larga como tu vida. Firma, y vive para llenar tus obsecraciones. Deseas una vida llena de éxitos, o riquezas. ¿Parejas tal vez? ¿El castigo a un enemigo? ¿Tú deseas justicia? ¿Plena satisfacción sexual? ¿Substancias? ¿Dinero? ¿El amor incondicional de alguien? ¿Manjares? ¿Belleza? ¿Joyas? ¿Un éxito que alguien ha usurpado en tu lugar? Todo eso yo puedo dártelo. Pero si no dejas tu marca no puedo hacerlo. No temas. Una vez hayas firmado, estaré contigo para toda la eternidad. No lo dudes. Mi alma se unirá a ti, pero tan pronto como tu luz se extinga, entonces serás mío. Maestro, maestra, yo te pido atención aquí. Toma mi mano, y no volverás a soltarla. Deja que el vínculo de sangre nos una. Seremos esclavos todos al vínculo de sangre, y mientras el aire llene tus pulmones tu deseo será mi orden. Y cuando no sea más, cuando atisbe el lago de fuego que arde con azufre, entonces estaré ahí también para recibirte con brazos abiertos... Eres afortunado. Mucha gente teme a la muerte porque no sabe qué hay ahí. Pero tú puedes estar seguro que, cuando la muerte advenga a ti, irás conmigo y me servirás hasta el fin del tiempo, así como yo lo haré en tanto tu vida de mortal continúe. ¿Qué esperas? ¿Acaso no tu deseo más profundo lo vale? Sólo firma y vive la gloria que me pidas. Yo haré realidad todos tus deseos hasta dejarte satisfecho, hastiado incluso. Pero no olvides que es indispensable esa tinta roja que te da la vida para sellar el pacto. Así obtendré tu alma. Hazlo, vamos. No me hagas esperar. No dudes, no temas, no lo pienses más. Sólo HAZLO.
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