• 。 𝗧𝗵𝗶𝘀 𝗰𝗶𝘁𝘆 𝗻𝗲𝘃𝗲𝗿 𝗳𝘂𝗰𝗸𝗶𝗻𝗴 𝘀𝗹𝗲𝗲𝗽.
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    La lluvia no caía.

    Se desplomaba.

    Ácida. Enferma. Con el mismo ánimo de vivir que la mayoría de los habitantes.

    Bajaba desde un cielo sin estrellas, atravesado por anuncios holográficos que parpadeaban sobre los edificios como heridas de neón. Cada gota dejaba manchas iridiscentes sobre el asfalto, mezclándose con vómito, combustible y sangre vieja arrastrada desde algún callejón donde a nadie le importaba quién había gritado por última vez.

    La ciudad seguía viva.

    Y ese era el problema.

    Vivía como viven las cucarachas dentro de un cadáver: moviéndose entre carne podrida, comiendo lo que quedaba y fingiendo que aquello era el progreso.

    Los rascacielos corporativos se elevaban sobre los barrios bajos como dioses en vidrio blindado. Arriba, los ejecutivos bebían agua purificada y vendían guerras con sonrisas perfectas. Abajo, la gente empeñaba pulmones, recuerdos, brazos, córneas y dignidad por una noche más de calefacción, una dosis más de calma o una bala menos en la cabeza.

    Las pantallas gigantes repetían propaganda gubernamental entre comerciales de implantes militares y cuerpos sintéticos de alquiler.

    OBEDECE. CONSUME. MEJORA. SOBREVIVE.


    En mitad de aquella avenida desdentada, bajo el toldo roto de una clínica ilegal de ripperdocs, estaba él.

    El cazador.

    Nadie tenia claro si era su nombre, su oficio o simplemente una advertencia.

    Llevaba un sombrero viejo, empapado por la lluvia y deformado por años de mugre, balas y malas decisiones. El parche sobre su ojo derecho estaba hecho de cuero negro cuarteado, sujeto con una correa que le cruzaba la sien como una cicatriz más en el rostro. Un abrigo largo de fibra antibalas remendada, botas gastadas, guantes sin dedos y una camisa que había sobrevivido a demasiadas peleas para seguir llamándose así misma prenda.

    En su cintura colgaba una pistola pesada, vieja, brutal. No era elegante. No tenía luces decorativas ni asistencia inteligente. Solo era metal, con un retroceso brutal y una tendencia a dejar agujeros enormes sobre la carne humana.

    El cazador aspiró el humo de un cigarrillo y miró el cadáver del hombre tirado frente a él.

    O lo que quedaba.

    Tenía la mandíbula arrancada, cables nerviosos saliéndole del cuello como lombrices plateadas y media cara convertida en una masa brillante de carne, cromo y hueso pulverizado. Sus ojos ópticos seguían encendidos, enfocando y desenfocando el vacío mientras una voz interna repetía, completamente rota:

    — Error... Error... Error…

    El cazador soltó humo por la nariz.

    — Bienvenido al club, idiota.

    A un lado, una mujer con uniforme corporativo temblaba bajo un paraguas transparente. El logo de su empresa brillaba sobre su pecho con una pulcritud obscena, completamente fuera de lugar en una calle donde hasta las ratas parecían tener deudas.

    — Usted fue contratado para traerlo vivo. —dijo ella, intentando sonar firme.

    El cazador giró la cabeza.

    Su único ojo visible era pálido, cansado, hundido bajo una ceja marcada por cicatrices viejas. No había culpa en su expresión.

    Tampoco orgullo.

    Solo hastío.

    — Y él fue contratado para no intentar partirme en dos con unas mantis oxidadas. —respondió con voz ronca—. Mira qué noche tan llena de putas decepciones, ¿no?

    La ejecutiva tragó saliva. Evidentemente nerviosa.

    — La corporación no pagará el total.

    El cazador apagó el cigarrillo contra la chapa ensangrentada del cadáver.

    — La corporación puede meterse el contrato por el puerto neural y actualizarse hasta sangrar por el culo.

    Los drones policiales pasaron por encima, proyectando luces rojas sobre los charcos de sangre.

    Nadie se detuvo. Nadie preguntó.

    En aquella ciudad, si un muerto no bloqueaba el tráfico ni afectaba las acciones de una compañía; era simplemente decoración urbana.

    El cazador se agachó junto al cuerpo y arrancó de su nuca un chip bañado en sangre.

    Lo observó al sostenerlo entre dos dedos, viendo cómo los filamentos internos todavía chisporroteaban como nervios expuestos.

    — Al menos esto sí vale algo.

    La mujer dio un paso atrás.

    — Eso es propiedad privada.

    Él la miró.

    Pesado.

    Despacio.

    Con una paciencia tan podrida que parecía violencia concentrada.

    — Cariño, todo aquí es propiedad privada. Los edificios, la lluvia, tus órganos, mi maldito cansancio. La diferencia es que yo todavía tengo manos para tomar lo que necesito.

    Guardó el chip en el bolsillo interior del abrigo.

    Y la mujer se fue con prisa. Aterrada. Agradecida de no haber muerto.

    Entonces su comunicador vibró.

    Una llamada entrante. Número oculto. Señal encriptada.
    Demasiado limpia para venir de alguien pobre. Demasiado sucia para venir de alguien honesto.

    El cazador suspiró.

    — Fantástico. Más mierda cayendo sobre mí.

    Aceptó la llamada.

    Una voz distorsionada llenó su oído, fría como metal bajo la lengua.

    — Tenemos otro trabajo para ti.

    Él observó la avenida, las pantallas, los cuerpos bajo plástico negro, los niños con implantes baratos rebuscando comida entre contenedores marcados con advertencias químicas.

    Veía a la ciudad entera abrir la boca, masticar a su gente y pedir más.

    — Qué sorpresa... —murmuró—. Por un segundo pensé que el mundo había decidido dejarme pudrir en paz.

    La voz continuó.

    — Hay un activo que se ha rebelado. Tráela. Con vida. 

    El cazador se quedó quieto.

    La lluvia golpeó el ala de su sombrero.

    Una gota bajó por el borde de su parche.

    — ¿Con vida? Eso es complicado.

    — Solo nos sirve con vida. No lo arruines.

    Él soltó una risa baja, áspera, sin humor.

    — Pero ese es mi encanto.

    Hubo un silencio al otro lado de la línea.

    — El riesgo es elevado. La paga alta.

    El cazador cerró el ojo.

    Por un instante, pareció casi dormido de pie bajo la lluvia venenosa.

    Luego sonrió.

    Una mueca desgastada.

    Cansada.

    — Entonces supongo que volveré a vender otro pedazo de mi alma. Total, ya nadie compra el lote completo.

    Cortó la llamada.

    A lo lejos, más allá de los bloques residenciales carcomidos por óxido y pantallas pornográficas defectuosas; una torre abandonada se alzaba contra el cielo eléctrico. Sus ventanas estaban oscuras. Demasiado oscuras para una ciudad que nunca dejaba morir la luz.

    El cazador se acomodó el sombrero, revisó su pistola y empezó a caminar.

    Cada paso chapoteaba en agua sucia, sangre diluida y reflejos de neón.

    — Veamos con que me sorprende esta ciudad de mierda.

    Gruñó para sí mismo, pero siguió avanzando porque en aquel mundo nadie era libre.

    Solo existían distintos precios para la misma condena.
    La lluvia no caía. Se desplomaba. Ácida. Enferma. Con el mismo ánimo de vivir que la mayoría de los habitantes. Bajaba desde un cielo sin estrellas, atravesado por anuncios holográficos que parpadeaban sobre los edificios como heridas de neón. Cada gota dejaba manchas iridiscentes sobre el asfalto, mezclándose con vómito, combustible y sangre vieja arrastrada desde algún callejón donde a nadie le importaba quién había gritado por última vez. La ciudad seguía viva. Y ese era el problema. Vivía como viven las cucarachas dentro de un cadáver: moviéndose entre carne podrida, comiendo lo que quedaba y fingiendo que aquello era el progreso. Los rascacielos corporativos se elevaban sobre los barrios bajos como dioses en vidrio blindado. Arriba, los ejecutivos bebían agua purificada y vendían guerras con sonrisas perfectas. Abajo, la gente empeñaba pulmones, recuerdos, brazos, córneas y dignidad por una noche más de calefacción, una dosis más de calma o una bala menos en la cabeza. Las pantallas gigantes repetían propaganda gubernamental entre comerciales de implantes militares y cuerpos sintéticos de alquiler. OBEDECE. CONSUME. MEJORA. SOBREVIVE. En mitad de aquella avenida desdentada, bajo el toldo roto de una clínica ilegal de ripperdocs, estaba él. El cazador. Nadie tenia claro si era su nombre, su oficio o simplemente una advertencia. Llevaba un sombrero viejo, empapado por la lluvia y deformado por años de mugre, balas y malas decisiones. El parche sobre su ojo derecho estaba hecho de cuero negro cuarteado, sujeto con una correa que le cruzaba la sien como una cicatriz más en el rostro. Un abrigo largo de fibra antibalas remendada, botas gastadas, guantes sin dedos y una camisa que había sobrevivido a demasiadas peleas para seguir llamándose así misma prenda. En su cintura colgaba una pistola pesada, vieja, brutal. No era elegante. No tenía luces decorativas ni asistencia inteligente. Solo era metal, con un retroceso brutal y una tendencia a dejar agujeros enormes sobre la carne humana. El cazador aspiró el humo de un cigarrillo y miró el cadáver del hombre tirado frente a él. O lo que quedaba. Tenía la mandíbula arrancada, cables nerviosos saliéndole del cuello como lombrices plateadas y media cara convertida en una masa brillante de carne, cromo y hueso pulverizado. Sus ojos ópticos seguían encendidos, enfocando y desenfocando el vacío mientras una voz interna repetía, completamente rota: — Error... Error... Error… El cazador soltó humo por la nariz. — Bienvenido al club, idiota. A un lado, una mujer con uniforme corporativo temblaba bajo un paraguas transparente. El logo de su empresa brillaba sobre su pecho con una pulcritud obscena, completamente fuera de lugar en una calle donde hasta las ratas parecían tener deudas. — Usted fue contratado para traerlo vivo. —dijo ella, intentando sonar firme. El cazador giró la cabeza. Su único ojo visible era pálido, cansado, hundido bajo una ceja marcada por cicatrices viejas. No había culpa en su expresión. Tampoco orgullo. Solo hastío. — Y él fue contratado para no intentar partirme en dos con unas mantis oxidadas. —respondió con voz ronca—. Mira qué noche tan llena de putas decepciones, ¿no? La ejecutiva tragó saliva. Evidentemente nerviosa. — La corporación no pagará el total. El cazador apagó el cigarrillo contra la chapa ensangrentada del cadáver. — La corporación puede meterse el contrato por el puerto neural y actualizarse hasta sangrar por el culo. Los drones policiales pasaron por encima, proyectando luces rojas sobre los charcos de sangre. Nadie se detuvo. Nadie preguntó. En aquella ciudad, si un muerto no bloqueaba el tráfico ni afectaba las acciones de una compañía; era simplemente decoración urbana. El cazador se agachó junto al cuerpo y arrancó de su nuca un chip bañado en sangre. Lo observó al sostenerlo entre dos dedos, viendo cómo los filamentos internos todavía chisporroteaban como nervios expuestos. — Al menos esto sí vale algo. La mujer dio un paso atrás. — Eso es propiedad privada. Él la miró. Pesado. Despacio. Con una paciencia tan podrida que parecía violencia concentrada. — Cariño, todo aquí es propiedad privada. Los edificios, la lluvia, tus órganos, mi maldito cansancio. La diferencia es que yo todavía tengo manos para tomar lo que necesito. Guardó el chip en el bolsillo interior del abrigo. Y la mujer se fue con prisa. Aterrada. Agradecida de no haber muerto. Entonces su comunicador vibró. Una llamada entrante. Número oculto. Señal encriptada. Demasiado limpia para venir de alguien pobre. Demasiado sucia para venir de alguien honesto. El cazador suspiró. — Fantástico. Más mierda cayendo sobre mí. Aceptó la llamada. Una voz distorsionada llenó su oído, fría como metal bajo la lengua. — Tenemos otro trabajo para ti. Él observó la avenida, las pantallas, los cuerpos bajo plástico negro, los niños con implantes baratos rebuscando comida entre contenedores marcados con advertencias químicas. Veía a la ciudad entera abrir la boca, masticar a su gente y pedir más. — Qué sorpresa... —murmuró—. Por un segundo pensé que el mundo había decidido dejarme pudrir en paz. La voz continuó. — Hay un activo que se ha rebelado. Tráela. Con vida.  El cazador se quedó quieto. La lluvia golpeó el ala de su sombrero. Una gota bajó por el borde de su parche. — ¿Con vida? Eso es complicado. — Solo nos sirve con vida. No lo arruines. Él soltó una risa baja, áspera, sin humor. — Pero ese es mi encanto. Hubo un silencio al otro lado de la línea. — El riesgo es elevado. La paga alta. El cazador cerró el ojo. Por un instante, pareció casi dormido de pie bajo la lluvia venenosa. Luego sonrió. Una mueca desgastada. Cansada. — Entonces supongo que volveré a vender otro pedazo de mi alma. Total, ya nadie compra el lote completo. Cortó la llamada. A lo lejos, más allá de los bloques residenciales carcomidos por óxido y pantallas pornográficas defectuosas; una torre abandonada se alzaba contra el cielo eléctrico. Sus ventanas estaban oscuras. Demasiado oscuras para una ciudad que nunca dejaba morir la luz. El cazador se acomodó el sombrero, revisó su pistola y empezó a caminar. Cada paso chapoteaba en agua sucia, sangre diluida y reflejos de neón. — Veamos con que me sorprende esta ciudad de mierda. Gruñó para sí mismo, pero siguió avanzando porque en aquel mundo nadie era libre. Solo existían distintos precios para la misma condena.
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  • *Había escuchado hablar sobre una Teniente Militar con poderes de electricidad, incluso dicho por ella misma, se hace llamar una Semi Diosa, entonces ella vió una gran oportunidad de dialogar con ella, y averiguar para quién sirve, y si podría ayudarla a ella y a sus compañeras del Consejo con un problema que vienen teniendo, dónde necesitan de mucha ayuda por las circunstancias a las que se encuentran.*

    *Para dar con aquella teniente militar de origen Estadounidense, tuvo que dirigirse a una base militar en la que no se le haría fácil entrar así cómo a así por cuestiones obvias, entonces ella tuvo que hacer uso de su poder construcción para fabricar una especie de documento de autorización falso para poder pasar y hablar con la teniente, la autorización parecía real ya que la copió usando una copia virtual, entonces los soldados no sospecharon y creyeron que el permiso era real, entonces la han dejado pasar, algunos de ellos la acompañan detrás unos para guiarla y otros para vigilarla a ella. Una vez que llega al despacho de la teniente, ella toca la puerta de su oficina y espera a que la teniente la reciba.*

    Rihanna Carther
    *Había escuchado hablar sobre una Teniente Militar con poderes de electricidad, incluso dicho por ella misma, se hace llamar una Semi Diosa, entonces ella vió una gran oportunidad de dialogar con ella, y averiguar para quién sirve, y si podría ayudarla a ella y a sus compañeras del Consejo con un problema que vienen teniendo, dónde necesitan de mucha ayuda por las circunstancias a las que se encuentran.* *Para dar con aquella teniente militar de origen Estadounidense, tuvo que dirigirse a una base militar en la que no se le haría fácil entrar así cómo a así por cuestiones obvias, entonces ella tuvo que hacer uso de su poder construcción para fabricar una especie de documento de autorización falso para poder pasar y hablar con la teniente, la autorización parecía real ya que la copió usando una copia virtual, entonces los soldados no sospecharon y creyeron que el permiso era real, entonces la han dejado pasar, algunos de ellos la acompañan detrás unos para guiarla y otros para vigilarla a ella. Una vez que llega al despacho de la teniente, ella toca la puerta de su oficina y espera a que la teniente la reciba.* [storm_lavender_shark_168]
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    Búsqueda MXM — Hudson W. x (Connor S.)

    #EnemiesToLovers #GrumpyxSunshine

    Sasha (Connor), hijo de un magnate ruso (alto cargo dentro de la industria militar rusa, con habladurías de que forma parte de algún grupo de crimen organizado bajo La Bratva, —que son ciertas—). El padre se junta por cuarta vez con una ex modelo famosa con planes de futura boda, y junto a su hijo esta se muda a una de las mansiones que tienen, en específico la de Sandiego, California. Los hijos no se conocen, aunque saben de la existencia del otro.

    Habrá mal ambiente porque Sasha aún sigue aferrado a la muerte de su madre y ninguna de las anteriores parejas de su padre han llegado a buen puerto (es un poco putero), así que, cuando X (Hudson) se muda con su madre, Sasha no pretende siquiera llegar a conocerlos a fondo. Pero poco a poco la tensión crecerá entre ellos dos, una tensión que, al menos Sasha, no mantendrá por mucho tiempo e intentará acercarse a él. Al principio sólo será por la atracción y el morbo que le de la situación "indecente" (aquí necesito que X no ceda fácilmente, bien porque no le parece correcto o añadiendo también el transfondo personal/traumitas que queráis añadirle).

    Sasha Yezhov: 23.
    X: 20-22. Nacionalidad, historia base y personalidad a elegir. 100% customizable (?)

    —Ideas de añadir tramas con la Mafia rusa, con bandos enfrentados. Sasha dice ser "empresario", pero está igual de metido que su padre (por culpa suya) en el tráfico de armamento y movidas chungas. PD: Me encanta el drama y pasarlo mal, quedáis avisadxs.

    —No tengo problema en rolear prácticamente nada, excepto temas con menores y cositas muy asquerosas.

    —Sasha tendrá relaciones espontáneas/de follamigos con chicas y chicos (NPC), porque jamás se habrá permitido abrirse ni aferrarse a nadie, reprime sus sentimientos (pero con X todo cambiará, of course). De hecho, al principio puede que llegue a buscar liarse con X como un motivo para que su nueva situación "familiar" no funcionase.

    —Cualquier trama más que se nos ocurra o ligada a la historia que le deis a X, es súper bienvenida.

    —Mi horario es de España, aunque no tengo problemas si hay diferencia horaria. Soy muy flexible en lo que conlleva responder, de hecho doy partidaria de, si un rol "largo" se nos hace pesado, hablarlo para cortarlo o abrir uno más corto/rápido entre medias para "crear contenido" o amenizar el rato (que esto es para pasárselo bien). Lo que sí que pido es, que si eres de lxs que tienen muchos pjs y solo vas a pasarte unas 2-3 veces al mes, dejes esta búsqueda para otra persona que sí vaya a estar más activa. <3

    —Roleo medio-largo, y me gustaría un mínimo de buena redacción (ofrezco lo que pido). Aparte de eso, también me gusta hacer publicaciones tipo "red social", que hablen por mensajería, llamadas, etc.

    Cualquier cosita, respondo por mensaje privado. ♡
    Búsqueda MXM — Hudson W. x (Connor S.) #EnemiesToLovers #GrumpyxSunshine Sasha (Connor), hijo de un magnate ruso (alto cargo dentro de la industria militar rusa, con habladurías de que forma parte de algún grupo de crimen organizado bajo La Bratva, —que son ciertas—). El padre se junta por cuarta vez con una ex modelo famosa con planes de futura boda, y junto a su hijo esta se muda a una de las mansiones que tienen, en específico la de Sandiego, California. Los hijos no se conocen, aunque saben de la existencia del otro. Habrá mal ambiente porque Sasha aún sigue aferrado a la muerte de su madre y ninguna de las anteriores parejas de su padre han llegado a buen puerto (es un poco putero), así que, cuando X (Hudson) se muda con su madre, Sasha no pretende siquiera llegar a conocerlos a fondo. Pero poco a poco la tensión crecerá entre ellos dos, una tensión que, al menos Sasha, no mantendrá por mucho tiempo e intentará acercarse a él. Al principio sólo será por la atracción y el morbo que le de la situación "indecente" (aquí necesito que X no ceda fácilmente, bien porque no le parece correcto o añadiendo también el transfondo personal/traumitas que queráis añadirle). Sasha Yezhov: 23. X: 20-22. Nacionalidad, historia base y personalidad a elegir. 100% customizable (?) —Ideas de añadir tramas con la Mafia rusa, con bandos enfrentados. Sasha dice ser "empresario", pero está igual de metido que su padre (por culpa suya) en el tráfico de armamento y movidas chungas. PD: Me encanta el drama y pasarlo mal, quedáis avisadxs. —No tengo problema en rolear prácticamente nada, excepto temas con menores y cositas muy asquerosas. —Sasha tendrá relaciones espontáneas/de follamigos con chicas y chicos (NPC), porque jamás se habrá permitido abrirse ni aferrarse a nadie, reprime sus sentimientos (pero con X todo cambiará, of course). De hecho, al principio puede que llegue a buscar liarse con X como un motivo para que su nueva situación "familiar" no funcionase. —Cualquier trama más que se nos ocurra o ligada a la historia que le deis a X, es súper bienvenida. —Mi horario es de España, aunque no tengo problemas si hay diferencia horaria. Soy muy flexible en lo que conlleva responder, de hecho doy partidaria de, si un rol "largo" se nos hace pesado, hablarlo para cortarlo o abrir uno más corto/rápido entre medias para "crear contenido" o amenizar el rato (que esto es para pasárselo bien). Lo que sí que pido es, que si eres de lxs que tienen muchos pjs y solo vas a pasarte unas 2-3 veces al mes, dejes esta búsqueda para otra persona que sí vaya a estar más activa. <3 —Roleo medio-largo, y me gustaría un mínimo de buena redacción (ofrezco lo que pido). Aparte de eso, también me gusta hacer publicaciones tipo "red social", que hablen por mensajería, llamadas, etc. Cualquier cosita, respondo por mensaje privado. ♡
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  • Se había propuesto un nuevo entrenamiento, uno más formal y que pudiera hacerse en público y a la vista de la sociedad (??), así que, a la mañana siguiente -y aprovechando plenamente su estatus de desempleo/empleo informal-, estaba ahí, usando su único pantalón deportivo y su única camisa de tirantes, porque era muy austero. (?)

    Había decidido invitar a su hermana, sólo esta vez. ¿Por qué? Más que nada, para despertarla temprano soplándole un silbato directo en el oído, como en academia militar. Siempre había querido hacer eso. (?)

    —Bien, supongo que ya saben que las cosas están un poco críticas. Entre el mensaje/advertencia que Kyrie recibió de... cierto individuo, la cantidad de gente que nos persigue, ese maldito video en el que yo aparezco, y que Veyra Leˑron NO DEJA DE COMPARTIR EN REDES SOCIALES —hizo mucho hincapié en eso (?) —y que simplemente somos un desastre (?)... tenemos que aprender a mantener todo bajo control, o alguien más eventualmente nos va a obligar a hacerlo.

    Talló su sien, masajeándola con los dedos. Después, miró a Kazuha .

    —Y el propósito, también, es que sigas aprendiendo a manipular y mantener bajo control tus habilidades, Kazuha. Entonces, vamos a... —sin embargo, a mitad de su discurso matutino motivacional, un rugir de su estómago lo interrumpió. —... a desayunar ptimero. Primero el diente que el pendiente, como dicen. (?) ¡Pero después, sin excusas! Vamos a entrenar, ahora sí, en serio.
    Se había propuesto un nuevo entrenamiento, uno más formal y que pudiera hacerse en público y a la vista de la sociedad (??), así que, a la mañana siguiente -y aprovechando plenamente su estatus de desempleo/empleo informal-, estaba ahí, usando su único pantalón deportivo y su única camisa de tirantes, porque era muy austero. (?) Había decidido invitar a su hermana, sólo esta vez. ¿Por qué? Más que nada, para despertarla temprano soplándole un silbato directo en el oído, como en academia militar. Siempre había querido hacer eso. (?) —Bien, supongo que ya saben que las cosas están un poco críticas. Entre el mensaje/advertencia que [forever.broken] recibió de... cierto individuo, la cantidad de gente que nos persigue, ese maldito video en el que yo aparezco, y que [vey.ra] NO DEJA DE COMPARTIR EN REDES SOCIALES —hizo mucho hincapié en eso (?) —y que simplemente somos un desastre (?)... tenemos que aprender a mantener todo bajo control, o alguien más eventualmente nos va a obligar a hacerlo. Talló su sien, masajeándola con los dedos. Después, miró a [K4zuha]. —Y el propósito, también, es que sigas aprendiendo a manipular y mantener bajo control tus habilidades, Kazuha. Entonces, vamos a... —sin embargo, a mitad de su discurso matutino motivacional, un rugir de su estómago lo interrumpió. —... a desayunar ptimero. Primero el diente que el pendiente, como dicen. (?) ¡Pero después, sin excusas! Vamos a entrenar, ahora sí, en serio.
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  • Si eres de la raza dragón seguramente recordarás que esto solían contarte cuando te portadas mal o no querías dormir

    Así es me refiero a la historia del legendario dragón sepulcral que a muchos en su momento nos dio miedo, ¿Empezamos?

    ×Sostenia el libro en mis manos y me acercaria a una silla para ponerme comodo y mirar al público con una leve sonrisa para después abrir dicho libro y empezar a leer×

    LA HISTORIA DEL DRAGON SEPULCRAL
    (Basada en hechos reales)

    Cuando este dragón nació su familia lo llamo Zeldri y tenía un rol muy importante en la historia de nuestra raza pues el era nada más ni nada menos que un príncipe.

    Sus padres murieron a causa de una enfermedad cuando el tenía solo 15 años así que fue criado por los sirvientes del castillo hasta que finalmente llego a la adolescencia.

    Su trabajo como heredero al trono estaba iniciando pero le hacía falta una mujer que lo acompañará el resto de su vida, todos pensaron que el elegiría a una dragona.

    Pero el príncipe terminaria cometiendo el mayor error de su vida el cual fue enamorarse de una mujer humana.. cuando esto ocurrió nadie lo acepto todos querían oponerse ya que sentían que esa humana tramaba algo

    El príncipe no hizo caso a las muchas advertencias que se le daban y con tal de hacerlos callar ataco a su propia gente para demostrar que él está por encima de ellos y que no debían cuestionar sus decisiones.

    Pero claramente el príncipe fue muy ingenuo al no hacer caso a dichas advertencias, una noche la mujer humana llego a la ciudad pero no venía sola la acompañaba un grupo de mercenarios que sin dudarlo una sola ves atacaron a los habitantes y quemaron sus hogares, fue toda una masacre..

    El último en morir fue el príncipe Zeldri pero antes de soltar su último aliento miro a los humanos y dijo..

    "Los maldigo a todos ustedes por haberme engañado.. juro que aunque muera aquí voy a regresar, volveré convertido en la peor pesadilla de todos ustedes.. no dejaré ni un solo pueblo sin aniquilar"

    Después de su muerte los humanos destruyeron su reino para construir uno nuevo pero solo con habitantes humanos, todo parecía ir de maravilla como si la maldición de Zeldri no fueran más que palabras.

    Pero cuando pasaron 20 años desde lo ocurrido comenzaron a llegar reportes día tras día sobre un dragón inmortal que estaba arrasando tanto con fortalezas militares como también ciudades.. cuando ese dragón pasaba solo dejaba muerte y destrucción a su paso, era una bestia enfurecida y con una insaciable sed de sangre.

    Según la historia ese dragón llego a la antigua ciudad de Zeldri y destrozo hasta los cimientos.. se dice que hasta el día de hoy ese dragón sigue volando alrededor del planeta tierra buscando saciar esa sed de sangre.

    Muchos se siguen haciendo la pregunta.. ¿Será el fantasma de Zeldri? ¿O algo más allá de nuestro entendimiento?

    Son preguntas que nunca se responderán pero todos los padres dragones usaron esta historia para sus hijos pronunciando lo siguiente.

    "Si te portas mal o no duermes bien el gran dragón sepulcral vendrá a buscar tu carne y alma porque el no tiene piedad con los niños traviesos"

    Dudo mucho que esa historia siga asustando a alguien pero tenía que compartirla con ustedes jajaja
    Si eres de la raza dragón seguramente recordarás que esto solían contarte cuando te portadas mal o no querías dormir Así es me refiero a la historia del legendario dragón sepulcral que a muchos en su momento nos dio miedo, ¿Empezamos? ×Sostenia el libro en mis manos y me acercaria a una silla para ponerme comodo y mirar al público con una leve sonrisa para después abrir dicho libro y empezar a leer× LA HISTORIA DEL DRAGON SEPULCRAL (Basada en hechos reales) Cuando este dragón nació su familia lo llamo Zeldri y tenía un rol muy importante en la historia de nuestra raza pues el era nada más ni nada menos que un príncipe. Sus padres murieron a causa de una enfermedad cuando el tenía solo 15 años así que fue criado por los sirvientes del castillo hasta que finalmente llego a la adolescencia. Su trabajo como heredero al trono estaba iniciando pero le hacía falta una mujer que lo acompañará el resto de su vida, todos pensaron que el elegiría a una dragona. Pero el príncipe terminaria cometiendo el mayor error de su vida el cual fue enamorarse de una mujer humana.. cuando esto ocurrió nadie lo acepto todos querían oponerse ya que sentían que esa humana tramaba algo El príncipe no hizo caso a las muchas advertencias que se le daban y con tal de hacerlos callar ataco a su propia gente para demostrar que él está por encima de ellos y que no debían cuestionar sus decisiones. Pero claramente el príncipe fue muy ingenuo al no hacer caso a dichas advertencias, una noche la mujer humana llego a la ciudad pero no venía sola la acompañaba un grupo de mercenarios que sin dudarlo una sola ves atacaron a los habitantes y quemaron sus hogares, fue toda una masacre.. El último en morir fue el príncipe Zeldri pero antes de soltar su último aliento miro a los humanos y dijo.. "Los maldigo a todos ustedes por haberme engañado.. juro que aunque muera aquí voy a regresar, volveré convertido en la peor pesadilla de todos ustedes.. no dejaré ni un solo pueblo sin aniquilar" Después de su muerte los humanos destruyeron su reino para construir uno nuevo pero solo con habitantes humanos, todo parecía ir de maravilla como si la maldición de Zeldri no fueran más que palabras. Pero cuando pasaron 20 años desde lo ocurrido comenzaron a llegar reportes día tras día sobre un dragón inmortal que estaba arrasando tanto con fortalezas militares como también ciudades.. cuando ese dragón pasaba solo dejaba muerte y destrucción a su paso, era una bestia enfurecida y con una insaciable sed de sangre. Según la historia ese dragón llego a la antigua ciudad de Zeldri y destrozo hasta los cimientos.. se dice que hasta el día de hoy ese dragón sigue volando alrededor del planeta tierra buscando saciar esa sed de sangre. Muchos se siguen haciendo la pregunta.. ¿Será el fantasma de Zeldri? ¿O algo más allá de nuestro entendimiento? Son preguntas que nunca se responderán pero todos los padres dragones usaron esta historia para sus hijos pronunciando lo siguiente. "Si te portas mal o no duermes bien el gran dragón sepulcral vendrá a buscar tu carne y alma porque el no tiene piedad con los niños traviesos" Dudo mucho que esa historia siga asustando a alguien pero tenía que compartirla con ustedes jajaja
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  • ────────────────── 𝕸𝖊𝖗𝖈𝖆𝖙𝖔𝖗 𝖁𝖊𝖓𝖊𝖓𝖎.
    Categoría Aventura
    { Ambient: https://open.spotify.com/intl-es/track/6V8ERjRVcuP3FsKrCr2DL2?si=7786de6c1e6649ab }

    .



    La lluvia había cesado hacía apenas una hora, pero el bosque seguía respirando humedad. El barro se adhería a las botas como manos débiles intentando arrastrar a los vivos bajo tierra, y entre los árboles desnudos por el frío se extendía una niebla tan espesa que el camino parecía deshacerse a pocos metros de distancia.

    Odette avanzaba sola. Cubierta por su capa de tela gruesa color negro y con la capucha ocultando parte de su rostro, llevaba un pequeño farol de aceite en una mano y su bolso de cuero colgado al costado. Dentro tintineaban frascos, morteros pequeños y envoltorios de hierbas secas. El aire alrededor de ella olía a ajenjo, alcanfor y lirios del bosque.

    Había abandonado el pueblo antes del amanecer tras recibir un encargo peculiar.

    Un cazador había llegado moribundo a la botica la noche anterior. Alcanzó únicamente a murmurar sobre un pantano oculto entre los bosques del norte. Decía que en sus aguas crecía una planta imposible:
    una flor pálida capaz de intensificar cualquier veneno o convertir un remedio en algo letal... Y ahora él estaba muerto.

    Odette no confiaba en historias contadas por hombres agonizantes, pero sí confiaba en la expresión de terror que había visto en sus ojos.

    Se detuvo un instante.

    A lo lejos, entre la niebla, distinguió una luz cálida balanceándose lentamente. No parecía provenir de una casa ni de un campamento militar. Era móvil. Como una luciérnaga atrapada en una botella.
    Un carruaje.
    O algo parecido.
    El sonido metálico de cadenas suaves y el relinchar cansado de un caballo terminaron de confirmar su sospecha.

    Odette entrecerró apenas los ojos.

    No era común encontrar viajeros en aquella ruta olvidada. Mucho menos comerciantes.

    Y muchísimo menos comerciantes armados.

    La herborista abandonó el sendero principal y avanzó entre los árboles húmedos hasta divisar finalmente la figura del desconocido: un mercader acompañado por un carromato repleto de cajas, cuchillos, pequeños frascos y puntas de flecha cuidadosamente envueltas en cuero oscuro.

    Incluso desde lejos podía percibir el olor metálico del veneno.

    Odette observó las mercancías con atención curiosa antes de hablar por primera vez.

    —Tus flechas están impregnadas con eléboro negro… pero las dagas huelen a tejo y cicuta.—Su voz sonó tranquila, casi indiferente.—Una mezcla extraña... Y costosa también.

    Sus ojos finalmente se dirigieron hacia el enano de armadura.

    —¿Eres lo bastante valiente para atravesar el pantano del norte… o simplemente estás perdido?

    Un trueno distante resonó entre los árboles.

    Y por un instante, el bosque entero pareció quedarse en silencio.
    Un silencio muerto. Expectante.
    { Ambient: https://open.spotify.com/intl-es/track/6V8ERjRVcuP3FsKrCr2DL2?si=7786de6c1e6649ab } . ༒ La lluvia había cesado hacía apenas una hora, pero el bosque seguía respirando humedad. El barro se adhería a las botas como manos débiles intentando arrastrar a los vivos bajo tierra, y entre los árboles desnudos por el frío se extendía una niebla tan espesa que el camino parecía deshacerse a pocos metros de distancia. Odette avanzaba sola. Cubierta por su capa de tela gruesa color negro y con la capucha ocultando parte de su rostro, llevaba un pequeño farol de aceite en una mano y su bolso de cuero colgado al costado. Dentro tintineaban frascos, morteros pequeños y envoltorios de hierbas secas. El aire alrededor de ella olía a ajenjo, alcanfor y lirios del bosque. Había abandonado el pueblo antes del amanecer tras recibir un encargo peculiar. Un cazador había llegado moribundo a la botica la noche anterior. Alcanzó únicamente a murmurar sobre un pantano oculto entre los bosques del norte. Decía que en sus aguas crecía una planta imposible: una flor pálida capaz de intensificar cualquier veneno o convertir un remedio en algo letal... Y ahora él estaba muerto. Odette no confiaba en historias contadas por hombres agonizantes, pero sí confiaba en la expresión de terror que había visto en sus ojos. Se detuvo un instante. A lo lejos, entre la niebla, distinguió una luz cálida balanceándose lentamente. No parecía provenir de una casa ni de un campamento militar. Era móvil. Como una luciérnaga atrapada en una botella. Un carruaje. O algo parecido. El sonido metálico de cadenas suaves y el relinchar cansado de un caballo terminaron de confirmar su sospecha. Odette entrecerró apenas los ojos. No era común encontrar viajeros en aquella ruta olvidada. Mucho menos comerciantes. Y muchísimo menos comerciantes armados. La herborista abandonó el sendero principal y avanzó entre los árboles húmedos hasta divisar finalmente la figura del desconocido: un mercader acompañado por un carromato repleto de cajas, cuchillos, pequeños frascos y puntas de flecha cuidadosamente envueltas en cuero oscuro. Incluso desde lejos podía percibir el olor metálico del veneno. Odette observó las mercancías con atención curiosa antes de hablar por primera vez. —Tus flechas están impregnadas con eléboro negro… pero las dagas huelen a tejo y cicuta.—Su voz sonó tranquila, casi indiferente.—Una mezcla extraña... Y costosa también. Sus ojos finalmente se dirigieron hacia el enano de armadura. —¿Eres lo bastante valiente para atravesar el pantano del norte… o simplemente estás perdido? Un trueno distante resonó entre los árboles. Y por un instante, el bosque entero pareció quedarse en silencio. Un silencio muerto. Expectante.
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  • El caos desatado en la ciudad
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    Solo habían pasado tres semanas desde que Hastur volvió a ser invocado en la tierra, las cosas habían cambiado tanto, las ciudades modernas no eran de su gusto, pero demostraba el avance tecnológico que había alcanzado la humanidad desde la ultima vez que visito por allá del 1942, pensaba que todas las copias del libro “El Rey de Amarillo” habían sido destruidas y que los amuletos con el Signo Amarillo perdidos por la guerra, puesto a que nadie le había invocado, ya se daba por vencido en su objetivo de ser liberado, al menos por la raza humana, y busco otros seres en otras partes del universo, pero todas estas estaban bastante más atrás en el desarrollo tecnológico, pero no espero que la Hermandad del Signo Amarillo, simplemente estaba aguardando el momento para volver a invocarlo, tenían miedo de que por la Guerra despertara a El Gran Soñador y que por ende trajera la mirada del Caos Reptante, si este ultimo llegaba a enterarse que el Rey de Carcosa estaba moviendo hilos para acá, quien sabe de que seria capaz dicha monstruosidad, por lo que una vez todo calmara lo invocarían de vuelta, cosa que hicieron y le explicaron la situación.

    Los primeros dos días los había pasado leyendo libros de historia, matemáticas, física, química, todo la información que ahora manejaban los humanos fue entregada a este, además de unos cuantos libros de ocio para que pudiera estar al día con las nuevas generaciones, le enseñaron los computadores y teléfonos, los cuales domino con la leve dificultad de que estos tendían a fallar cuando la cámara le apuntaba, después de eso repartió el conocimiento de la magia que se había perdido en todo ese tiempo a sus seguidores, una vez completado todo esto, él empezó a moverse por el mundo, y como no, a experimentar con los nuevos juguetes que la humanidad había adquirido en este tiempo.

    En ese tiempo, Hastur estaba creando caos puro en la gran ciudad, asesinatos que no tenían explicación para los mortales, porque lo que los mataba era una entidad que no tenia cuerpo físico, brotes esporádicos de locura en diferentes sectores de la ciudad que generaban pánico en los ciudadanos y su ultimo experimento, se salió de control, dejando a una fuerte criatura merodeando en otra ciudad a 2 horas de la que se encontraba. Algunos de sus súbditos mostraron preocupación por este ultimo suceso, a lo que el simplemente les dijo que, si las fuerzas militares actuales no podían hacer nada, el intercedería, ya que el experimento fallido se volvió útil para medir la fuerza de destrucción que poseían los humanos.

    Unas horas después de que este saliera de la cafetería de uno de sus súbditos, la criatura había llegado a la ciudad, donde un enfrentamiento se dio con los militares, quienes lograron abatir a la criatura. Hastur al enterarse de esto fue a donde la criatura murió, encontrándose en primera fila viendo como los militares habían hecho el perímetro y algunos estaban analizando a esa cosa. No le preocupaba que lo revisaran afondo, pues al final la criatura no era nada mas que una quimera de diferentes cuerpos humanos que funcionaba a base de magia.

    —Que curioso. — Menciono, tomando un sorbo de una malteada de fresa que el súbdito le había dado para enfriar el cuerpo de manera interna.
    Después de decir esas palabras escucho la voz de alguien que estaba a su lado, aunque no las comprendió porque estaba enfocado en ver como los humanos examinaban el cuerpo sin vida de la criatura.

    —¿Dijiste algo? — Pregunto moviendo la mirada a donde se encontraba la persona que había hablado, en ese momento se dio cuenta de un detalle, el cuerpo era de baja estatura, pero nada que le limitase, así que no le importo mucho y volvió a tomar otro sorbo de la malteada.
    Solo habían pasado tres semanas desde que Hastur volvió a ser invocado en la tierra, las cosas habían cambiado tanto, las ciudades modernas no eran de su gusto, pero demostraba el avance tecnológico que había alcanzado la humanidad desde la ultima vez que visito por allá del 1942, pensaba que todas las copias del libro “El Rey de Amarillo” habían sido destruidas y que los amuletos con el Signo Amarillo perdidos por la guerra, puesto a que nadie le había invocado, ya se daba por vencido en su objetivo de ser liberado, al menos por la raza humana, y busco otros seres en otras partes del universo, pero todas estas estaban bastante más atrás en el desarrollo tecnológico, pero no espero que la Hermandad del Signo Amarillo, simplemente estaba aguardando el momento para volver a invocarlo, tenían miedo de que por la Guerra despertara a El Gran Soñador y que por ende trajera la mirada del Caos Reptante, si este ultimo llegaba a enterarse que el Rey de Carcosa estaba moviendo hilos para acá, quien sabe de que seria capaz dicha monstruosidad, por lo que una vez todo calmara lo invocarían de vuelta, cosa que hicieron y le explicaron la situación. Los primeros dos días los había pasado leyendo libros de historia, matemáticas, física, química, todo la información que ahora manejaban los humanos fue entregada a este, además de unos cuantos libros de ocio para que pudiera estar al día con las nuevas generaciones, le enseñaron los computadores y teléfonos, los cuales domino con la leve dificultad de que estos tendían a fallar cuando la cámara le apuntaba, después de eso repartió el conocimiento de la magia que se había perdido en todo ese tiempo a sus seguidores, una vez completado todo esto, él empezó a moverse por el mundo, y como no, a experimentar con los nuevos juguetes que la humanidad había adquirido en este tiempo. En ese tiempo, Hastur estaba creando caos puro en la gran ciudad, asesinatos que no tenían explicación para los mortales, porque lo que los mataba era una entidad que no tenia cuerpo físico, brotes esporádicos de locura en diferentes sectores de la ciudad que generaban pánico en los ciudadanos y su ultimo experimento, se salió de control, dejando a una fuerte criatura merodeando en otra ciudad a 2 horas de la que se encontraba. Algunos de sus súbditos mostraron preocupación por este ultimo suceso, a lo que el simplemente les dijo que, si las fuerzas militares actuales no podían hacer nada, el intercedería, ya que el experimento fallido se volvió útil para medir la fuerza de destrucción que poseían los humanos. Unas horas después de que este saliera de la cafetería de uno de sus súbditos, la criatura había llegado a la ciudad, donde un enfrentamiento se dio con los militares, quienes lograron abatir a la criatura. Hastur al enterarse de esto fue a donde la criatura murió, encontrándose en primera fila viendo como los militares habían hecho el perímetro y algunos estaban analizando a esa cosa. No le preocupaba que lo revisaran afondo, pues al final la criatura no era nada mas que una quimera de diferentes cuerpos humanos que funcionaba a base de magia. —Que curioso. — Menciono, tomando un sorbo de una malteada de fresa que el súbdito le había dado para enfriar el cuerpo de manera interna. Después de decir esas palabras escucho la voz de alguien que estaba a su lado, aunque no las comprendió porque estaba enfocado en ver como los humanos examinaban el cuerpo sin vida de la criatura. —¿Dijiste algo? — Pregunto moviendo la mirada a donde se encontraba la persona que había hablado, en ese momento se dio cuenta de un detalle, el cuerpo era de baja estatura, pero nada que le limitase, así que no le importo mucho y volvió a tomar otro sorbo de la malteada.
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  • Otro día nacía, un mundo lleno de bullicio que parecía no dormir, como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, los humanos habían pasado de usar velas a usar nuevas creaciones que se alimentaban de electricidad, le resultaba un poco irónico, puesto a que los cuerpos también funcionan con esta, pero recibir una descarga de la electricidad que crearon ellos mismos los podía matar, no como si le preocupase, pues el solo ocupa cadáveres para moverse.

    Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer.

    Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho.

    Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas.

    Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad.

    —. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.
    Otro día nacía, un mundo lleno de bullicio que parecía no dormir, como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, los humanos habían pasado de usar velas a usar nuevas creaciones que se alimentaban de electricidad, le resultaba un poco irónico, puesto a que los cuerpos también funcionan con esta, pero recibir una descarga de la electricidad que crearon ellos mismos los podía matar, no como si le preocupase, pues el solo ocupa cadáveres para moverse. Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer. Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho. Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas. Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad. —. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.
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  • Bianca Auditore Shane Miller

    *Un día cualquiera en el Regimiento Militar, la Teniente se trajo consigo misma a las jóvenes Bianca Auditore y Shane Miller. Mientras el General John Wilstermann estaba dando un discurso a los demás soldados, la Teniente se trajo a las jóvenes a su despacho personal para hablar con ellas.*
    [Freaky_Ghost_Ovni_531] [ShaneMiller2000] *Un día cualquiera en el Regimiento Militar, la Teniente se trajo consigo misma a las jóvenes Bianca Auditore y Shane Miller. Mientras el General John Wilstermann estaba dando un discurso a los demás soldados, la Teniente se trajo a las jóvenes a su despacho personal para hablar con ellas.*
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  • La mañana apenas comenzaba en Mondstadt, y aun así las luces de la oficina de la Gran Maestra Interina ya permanecían encendidas.

    Jean llevaba allí desde antes del amanecer.

    Sentada detrás de su amplio escritorio de roble, repasaba informes militares y registros comerciales mientras el vapor de una taza de café recién servido ascendía lentamente junto a ella. Afuera, la ciudad apenas despertaba bajo el viento suave de la madrugada, pero una extraña sensación de inquietud había acompañado a Jean desde que abrió los ojos aquella mañana.

    Como si algo estuviera por ocurrir.

    Tres golpes suaves resonaron en la puerta.

    —Adelante.

    La puerta se abrió apenas lo suficiente para revelar a Noelle sosteniendo varias cartas cuidadosamente acomodadas entre sus brazos.

    +Gran Maestra Jean, llegó la correspondencia de esta mañana.

    —Déjala aquí, gracias, Noelle.

    La joven obedeció con una sonrisa amable, colocando el montón de sobres sobre el escritorio. Sin embargo, en lugar de marcharse enseguida, permaneció cerca de la puerta, acomodando discretamente sus guantes mientras observaba a Jean revisar los documentos.

    Jean apenas comenzaba a separar la correspondencia cuando algo llamó su atención.

    Un sello plateado grabado sobre cera oscura.

    Un copo de nieve rodeado por adornos espinosos.

    Fatui.

    El ambiente pareció enfriarse de golpe.

    Jean frunció el ceño apenas tomó el sobre.

    Noelle notó el cambio en su expresión casi al instante.

    +¿Ocurre algo…?

    Jean guardó silencio unos segundos antes de romper el sello con cuidado. Luego, en vez de quedarse detrás del escritorio, se acomodó sobre el borde del mismo, cruzando lentamente las piernas mientras comenzaba a leer.

    La luz de la mañana iluminaba parcialmente su uniforme blanco y azul, reflejándose sobre los detalles dorados de la oficina mientras sus ojos recorrían cada línea de la carta.

    —Como imaginaba… —murmuró en voz baja.

    Noelle dudó un momento antes de acercarse un poco más.

    +¿Es una mala noticia?

    Jean dejó escapar un suspiro cansado.

    —Depende de cómo se mire.

    Sus dedos sostuvieron la carta con firmeza mientras levantaba la vista hacia Noelle.

    —Es una invitación formal de los Fatui. Quieren una cena diplomática.

    Noelle parpadeó sorprendida.

    +¿Una cena…?

    —Mhm. Oficialmente hablan de cooperación comercial, seguridad en rutas y relaciones entre Mondstadt y Snezhnaya…

    Jean hizo una pequeña pausa antes de bajar la mirada nuevamente hacia la carta.

    —Pero el verdadero objetivo es otro.

    Noelle se acercó un poco más, curiosa y preocupada al mismo tiempo.

    +¿Qué quieren realmente?

    Jean apoyó la carta sobre su muslo y tomó lentamente la taza de café a su lado.

    —Quieren establecer una base logística permanente cerca de Mondstadt.

    Noelle abrió apenas los ojos.

    +¿Los Fatui… aquí?

    —“Temporal”, según ellos —respondió Jean con una ligera ironía—. Pero los Fatui rara vez hacen algo sin una intención más profunda.

    La oficina quedó en silencio unos instantes.

    Noelle observó a Jean con atención. Aunque mantenía aquella postura elegante y serena sobre el escritorio, podía notar el cansancio oculto detrás de su expresión.

    La presión.

    La responsabilidad.

    Las decisiones imposibles.

    +Entonces… ¿rechazará la invitación?

    Jean permaneció callada unos segundos mientras el vapor del café ascendía lentamente entre ambas.

    Finalmente negó con la cabeza.

    —No puedo hacerlo.

    La respuesta salió más suave de lo esperado.

    —Si los ignoramos, podrían usarlo como excusa diplomática. Y si aceptamos demasiado rápido… podrían interpretarlo como debilidad.

    Noelle bajó ligeramente la mirada.

    +Eso suena difícil…

    Jean dejó escapar una pequeña sonrisa cansada al escucharla.

    —Bienvenida al trabajo administrativo de los Caballeros de Favonius.

    Aquello hizo que Noelle sonriera apenas.

    Jean volvió a mirar por la ventana de la oficina, observando cómo la luz del amanecer comenzaba a cubrir lentamente la ciudad.

    —Asistiré a la cena —dijo finalmente—. Pero no pienso permitir que los Fatui crean que pueden poner un pie en Mondstadt sin supervisión.

    Noelle asintió con firmeza casi de inmediato.

    +Entonces me aseguraré de que todo esté preparado para usted, Gran Maestra Jean.

    Jean la miró de reojo y, por primera vez esa mañana, su expresión se suavizó ligeramente.

    —Gracias, Noelle.
    La mañana apenas comenzaba en Mondstadt, y aun así las luces de la oficina de la Gran Maestra Interina ya permanecían encendidas. Jean llevaba allí desde antes del amanecer. Sentada detrás de su amplio escritorio de roble, repasaba informes militares y registros comerciales mientras el vapor de una taza de café recién servido ascendía lentamente junto a ella. Afuera, la ciudad apenas despertaba bajo el viento suave de la madrugada, pero una extraña sensación de inquietud había acompañado a Jean desde que abrió los ojos aquella mañana. Como si algo estuviera por ocurrir. Tres golpes suaves resonaron en la puerta. —Adelante. La puerta se abrió apenas lo suficiente para revelar a Noelle sosteniendo varias cartas cuidadosamente acomodadas entre sus brazos. +Gran Maestra Jean, llegó la correspondencia de esta mañana. —Déjala aquí, gracias, Noelle. La joven obedeció con una sonrisa amable, colocando el montón de sobres sobre el escritorio. Sin embargo, en lugar de marcharse enseguida, permaneció cerca de la puerta, acomodando discretamente sus guantes mientras observaba a Jean revisar los documentos. Jean apenas comenzaba a separar la correspondencia cuando algo llamó su atención. Un sello plateado grabado sobre cera oscura. Un copo de nieve rodeado por adornos espinosos. Fatui. El ambiente pareció enfriarse de golpe. Jean frunció el ceño apenas tomó el sobre. Noelle notó el cambio en su expresión casi al instante. +¿Ocurre algo…? Jean guardó silencio unos segundos antes de romper el sello con cuidado. Luego, en vez de quedarse detrás del escritorio, se acomodó sobre el borde del mismo, cruzando lentamente las piernas mientras comenzaba a leer. La luz de la mañana iluminaba parcialmente su uniforme blanco y azul, reflejándose sobre los detalles dorados de la oficina mientras sus ojos recorrían cada línea de la carta. —Como imaginaba… —murmuró en voz baja. Noelle dudó un momento antes de acercarse un poco más. +¿Es una mala noticia? Jean dejó escapar un suspiro cansado. —Depende de cómo se mire. Sus dedos sostuvieron la carta con firmeza mientras levantaba la vista hacia Noelle. —Es una invitación formal de los Fatui. Quieren una cena diplomática. Noelle parpadeó sorprendida. +¿Una cena…? —Mhm. Oficialmente hablan de cooperación comercial, seguridad en rutas y relaciones entre Mondstadt y Snezhnaya… Jean hizo una pequeña pausa antes de bajar la mirada nuevamente hacia la carta. —Pero el verdadero objetivo es otro. Noelle se acercó un poco más, curiosa y preocupada al mismo tiempo. +¿Qué quieren realmente? Jean apoyó la carta sobre su muslo y tomó lentamente la taza de café a su lado. —Quieren establecer una base logística permanente cerca de Mondstadt. Noelle abrió apenas los ojos. +¿Los Fatui… aquí? —“Temporal”, según ellos —respondió Jean con una ligera ironía—. Pero los Fatui rara vez hacen algo sin una intención más profunda. La oficina quedó en silencio unos instantes. Noelle observó a Jean con atención. Aunque mantenía aquella postura elegante y serena sobre el escritorio, podía notar el cansancio oculto detrás de su expresión. La presión. La responsabilidad. Las decisiones imposibles. +Entonces… ¿rechazará la invitación? Jean permaneció callada unos segundos mientras el vapor del café ascendía lentamente entre ambas. Finalmente negó con la cabeza. —No puedo hacerlo. La respuesta salió más suave de lo esperado. —Si los ignoramos, podrían usarlo como excusa diplomática. Y si aceptamos demasiado rápido… podrían interpretarlo como debilidad. Noelle bajó ligeramente la mirada. +Eso suena difícil… Jean dejó escapar una pequeña sonrisa cansada al escucharla. —Bienvenida al trabajo administrativo de los Caballeros de Favonius. Aquello hizo que Noelle sonriera apenas. Jean volvió a mirar por la ventana de la oficina, observando cómo la luz del amanecer comenzaba a cubrir lentamente la ciudad. —Asistiré a la cena —dijo finalmente—. Pero no pienso permitir que los Fatui crean que pueden poner un pie en Mondstadt sin supervisión. Noelle asintió con firmeza casi de inmediato. +Entonces me aseguraré de que todo esté preparado para usted, Gran Maestra Jean. Jean la miró de reojo y, por primera vez esa mañana, su expresión se suavizó ligeramente. —Gracias, Noelle.
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