• š‹šØ šŖš®šž š¬šž š§š¢šžš šš šš š¦šØš«š¢š«
    Fandom Resident Evil
    CategorĆ­a Videojuegos

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    Con lo último que le quedaba de aliento, Ethan empujó a Chris en aquel paso, antes que las vid de la megamiceta cubrieran todo y obstaculizara el paso, dejando a ambos separados.

    Con su mano izquierda, la que tan solo quedó con tres dedos, sostuvo el detonador de la bomba con fuerza mientras observó por última vez a la bebé en los brazos ajenos. El ardor en sus ojos fue intenso, la culpa por no haber podido hacer más lo carcomía. Debió hacer mucho más. Pero eso era lo que quedaba y lo mínimo que pudo hacer para darles tiempo al escuadrón y su esposa e hija en irse de allí.

    —Adiós, Rosemary. —su voz tembló antes de retroceder con dificultad, tanto por toda la carga física, el estar deteriorándose y el dolor de tener que abandonar a su pequeña. Todo por ella. Por eso volvió al corazón de la megamiceta, la cual se irguió con impotencia. Pocos segundos después, apretó el detonador.

    La explosión cubrió toda la aldea. Un destello enorme de luz que deshizo todo a su paso sin importar el tipo de tejido o estructura, hundiendo el terreno en un gran pozo. Finalmente había terminado, Miranda no volvería, la megamiceta fue destruída. Ethan hizo todo lo que estuvo en su poder para cumplir con su promesa de que los monstruos no alcanzarían a Rose.

    O eso se creyó al principio.


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    No sirvió.

    La megamiceta no cedió; en cambio, pareció enfurecerse por el intento en vano de ser eliminada. Como mutomiceta comenzó a expandirse por todos lados, abarcando diferentes territorios, diferentes pueblos. No fue una rapidez abrumadora, pero sí la suficiente para alertar. Las esporas que dejaba a su paso infectaban, mutaban a todo organismo que las inhalara por apenas un mínimo de segundo.

    El hongo se expandió en puntos estratégicos, unas especies de colmenas, donde se concentraba más el poder para evitar ser destruído con facilidad, fueron distribuídas en diferentes puntos. Se aferraba con total fervor a lo que tuviera cerca.

    Las personas que fueron desafortunadas viviendo en los pueblos más cercanos ni siquiera tuvieron el tiempo suficiente de entender lo que ocurría. Enfermaron de forma abrupta para luego despertar como mutaciones. Sin embargo, los pocos que lograron sobrevivir en lugares un poco más alejados pudieron dar el aviso. Pero no solo se trataba de personas o animales actuando raro y con malformaciones que podrían aterrar hasta el adulto más valiente, sino que hubo avistamientos de otro tipo de gente… algunos ni siquiera estaban seguros de que lo fueran. Se veían demasiado altos y con un porte intimidante, caminando de forma firme alrededor y deshaciéndose de los humanos infectados o lo que fuera que tuvieran en frente como si se trataran de simples gusanos. Nadie se quedaba lo suficiente para verlos mejor o siquiera intentar preguntar nada.


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    El aire quemó, pero era imposible no querer inhalar más y más para llenar sus pulmones. Tosió, se ahogó con su propia desesperación por respirar mientras que el movimiento por los espasmos apenas lo dejaba entender qué estaba pasando.

    La mente de Ethan era un caos de confusión, con una abrumadora sensación de dolor y de que algo estaba terriblemente mal.

    No podía ver demasiado, apenas unos pocos rayos de luz colándose entre los escombros. Sentía un peso encima suyo, una presión directa en su pecho que por unos segundos no supo si era real o solamente una ilusión.

    ¿Qué es lo que ocurrió?

    Apenas tenía fragmentos de los eventos anteriores que no le daban ninguna tranquilidad y solo traían más preguntas. También parecía sentir como si hubiera otra voz en su mente intentando colarse.. no, no era una sola voz. Eran muchas, superpuestas e imposibles de entender, ¿qué era? ¿quiénes?

    Movió apenas sus brazos, los únicos que parecían tener la libertad suficiente para hacerlo, y trató de aferrarse a lo que sea. Dolió al principio, pero pudo empezar a arrastrarse al ir elevando de a poco su cuerpo. Se sentía sospechosamente liviano a pesar de las circunstancias. No lo pensó mucho, su cabeza explotaba del dolor.

    De a poco la luz se hizo más intensa hasta que, al final, el aire frío chocó contra su rostro. Miró hacia todos lados, hacia la destrucción, y algunas cosas llegaron a su mente. Estaba buscando… ¿y había personas? Algo como hombres lobo. Y esos extraños sujetos… Dimitrescu, Beneviento, Moreau, Heisenberg… Sí, los recordó. Y a Miranda.

    —Rose… —apenas salió aire de entre sus labios antes de continuar arrastrándose, solo entonces mirando hacia abajo, a sus piernas… o donde se suponía que debían estar.

    Gritó, más por la sorpresa que por alguna clase de dolor. La parte inferior de su cuerpo no estaba, pero ni siquiera había sangre u órganos esparcidos, sino un líquido negro. De hecho, gran parte de lo que quedaba de su cuerpo estaba cubierto de ello. El hongo se movía de forma lenta, pero persistente, como si algo estuviera recordando cómo debía ser y tratando de reconstruirlo

    Al estar boca abajo se volteó, tocando con manos temblorosas su cintura, el extremo donde ya luego no había nada excepto esa masa negra.

    —¿Q-Qué carajos…? —su mano izquierda estaba bien, tenía sus dos dedos faltantes. Y habría sido perfecto que sus piernas también aparecieran. Pero era extraño, ¿cómo es que estaba vivo? No se suponía que lo estuviera. Se había estado deteriorando, secando.

    Casi como si fuera orden, el hongo continuó moviéndose, poco a poco aumentando la masa desde la cintura de Ethan, dando espacio a moldearse y tomar el aspecto de sus piernas de nuevo, incluyendo su ropa. Era extraño, como una extensión ajena a él conjunto con entumecimiento.

    El estar estupefacto duró poco, o más bien, no lo suficiente. Una vez sus piernas estuvieron completas se puso de pie. Tambaleó bastante hasta que logró quedar estable, una vez más viendo todo lo que lo rodeaba. Las vid de la mutomiceta se extendían, no tan gruesas como lo fueron antes, pero seguían vivas, moviéndose con sutileza.

    —¿Por qué nada se queda muerto a la primera? —vociferó con frustración, pero también era algo conveniente. Eso se aplicaba a él, y todavía estaba ahí.

    No era momento de preguntas, tenía que buscar la forma de salir de ahí. Si la bomba no funcionó entonces solo significaba una cosa: su trabajo no terminó. Daba igual su estado, primero era asegurarse que la megamiceta sea eliminada de una vez. Solo así estaría tranquilo de que su hija no correría peligro.

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    š€šƒš€ š–šŽšš†
    LEON S KENNEDY
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Pocos segundos después, apretó el detonador. La explosión cubrió toda la aldea. Un destello enorme de luz que deshizo todo a su paso sin importar el tipo de tejido o estructura, hundiendo el terreno en un gran pozo. Finalmente había terminado, Miranda no volvería, la megamiceta fue destruída. Ethan hizo todo lo que estuvo en su poder para cumplir con su promesa de que los monstruos no alcanzarían a Rose. O eso se creyó al principio. ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤šŸšŸ“ š’…š’† š’‡š’†š’ƒš’“š’†š’“š’, šŸšŸŽšŸšŸ No sirvió. La megamiceta no cedió; en cambio, pareció enfurecerse por el intento en vano de ser eliminada. Como mutomiceta comenzó a expandirse por todos lados, abarcando diferentes territorios, diferentes pueblos. No fue una rapidez abrumadora, pero sí la suficiente para alertar. Las esporas que dejaba a su paso infectaban, mutaban a todo organismo que las inhalara por apenas un mínimo de segundo. El hongo se expandió en puntos estratégicos, unas especies de colmenas, donde se concentraba más el poder para evitar ser destruído con facilidad, fueron distribuídas en diferentes puntos. Se aferraba con total fervor a lo que tuviera cerca. Las personas que fueron desafortunadas viviendo en los pueblos más cercanos ni siquiera tuvieron el tiempo suficiente de entender lo que ocurría. Enfermaron de forma abrupta para luego despertar como mutaciones. Sin embargo, los pocos que lograron sobrevivir en lugares un poco más alejados pudieron dar el aviso. Pero no solo se trataba de personas o animales actuando raro y con malformaciones que podrían aterrar hasta el adulto más valiente, sino que hubo avistamientos de otro tipo de gente… algunos ni siquiera estaban seguros de que lo fueran. Se veían demasiado altos y con un porte intimidante, caminando de forma firme alrededor y deshaciéndose de los humanos infectados o lo que fuera que tuvieran en frente como si se trataran de simples gusanos. Nadie se quedaba lo suficiente para verlos mejor o siquiera intentar preguntar nada. ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤šŸšŸ” š’…š’† š’‡š’†š’ƒš’“š’†š’“š’, šŸšŸŽšŸšŸ El aire quemó, pero era imposible no querer inhalar más y más para llenar sus pulmones. Tosió, se ahogó con su propia desesperación por respirar mientras que el movimiento por los espasmos apenas lo dejaba entender qué estaba pasando. La mente de Ethan era un caos de confusión, con una abrumadora sensación de dolor y de que algo estaba terriblemente mal. No podía ver demasiado, apenas unos pocos rayos de luz colándose entre los escombros. Sentía un peso encima suyo, una presión directa en su pecho que por unos segundos no supo si era real o solamente una ilusión. ¿Qué es lo que ocurrió? Apenas tenía fragmentos de los eventos anteriores que no le daban ninguna tranquilidad y solo traían más preguntas. También parecía sentir como si hubiera otra voz en su mente intentando colarse.. no, no era una sola voz. Eran muchas, superpuestas e imposibles de entender, ¿qué era? ¿quiénes? Movió apenas sus brazos, los únicos que parecían tener la libertad suficiente para hacerlo, y trató de aferrarse a lo que sea. Dolió al principio, pero pudo empezar a arrastrarse al ir elevando de a poco su cuerpo. Se sentía sospechosamente liviano a pesar de las circunstancias. No lo pensó mucho, su cabeza explotaba del dolor. De a poco la luz se hizo más intensa hasta que, al final, el aire frío chocó contra su rostro. Miró hacia todos lados, hacia la destrucción, y algunas cosas llegaron a su mente. Estaba buscando… ¿y había personas? Algo como hombres lobo. Y esos extraños sujetos… Dimitrescu, Beneviento, Moreau, Heisenberg… Sí, los recordó. Y a Miranda. —Rose… —apenas salió aire de entre sus labios antes de continuar arrastrándose, solo entonces mirando hacia abajo, a sus piernas… o donde se suponía que debían estar. Gritó, más por la sorpresa que por alguna clase de dolor. La parte inferior de su cuerpo no estaba, pero ni siquiera había sangre u órganos esparcidos, sino un líquido negro. De hecho, gran parte de lo que quedaba de su cuerpo estaba cubierto de ello. El hongo se movía de forma lenta, pero persistente, como si algo estuviera recordando cómo debía ser y tratando de reconstruirlo Al estar boca abajo se volteó, tocando con manos temblorosas su cintura, el extremo donde ya luego no había nada excepto esa masa negra. —¿Q-Qué carajos…? —su mano izquierda estaba bien, tenía sus dos dedos faltantes. Y habría sido perfecto que sus piernas también aparecieran. Pero era extraño, ¿cómo es que estaba vivo? No se suponía que lo estuviera. Se había estado deteriorando, secando. Casi como si fuera orden, el hongo continuó moviéndose, poco a poco aumentando la masa desde la cintura de Ethan, dando espacio a moldearse y tomar el aspecto de sus piernas de nuevo, incluyendo su ropa. Era extraño, como una extensión ajena a él conjunto con entumecimiento. El estar estupefacto duró poco, o más bien, no lo suficiente. Una vez sus piernas estuvieron completas se puso de pie. Tambaleó bastante hasta que logró quedar estable, una vez más viendo todo lo que lo rodeaba. Las vid de la mutomiceta se extendían, no tan gruesas como lo fueron antes, pero seguían vivas, moviéndose con sutileza. —¿Por qué nada se queda muerto a la primera? —vociferó con frustración, pero también era algo conveniente. Eso se aplicaba a él, y todavía estaba ahí. No era momento de preguntas, tenía que buscar la forma de salir de ahí. Si la bomba no funcionó entonces solo significaba una cosa: su trabajo no terminó. Daba igual su estado, primero era asegurarse que la megamiceta sea eliminada de una vez. Solo así estaría tranquilo de que su hija no correría peligro. ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔ [glimmer_salmon_owl_865] [Leon_Kennedy] [mirage_brass_snake_762] ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔
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  • Aquella última noche...
    Fandom The Vampire Diaries
    CategorĆ­a Drama
    ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤š‘Ÿoš‘™ š‘oš‘› Rebekah Mikaelson


    Se acercaba el final del siglo XVIII, y la familia Claire era una familia bastante reconocida en el círculo de brujos del Barrio Francés. Una familia de brujos hábiles y poderosos a cuya linea sanguínea pertenecía Chris. Chris no tenía la capacidad de hacer magia por sí solo. Era solo capaz de hacerlo cuando absorbía magia de otra fuente. Una rareza dentro de la familia y de la ciudad. Por lo que Chris lejos de envidiar las habilidades mágicas de su hermana menor Mary Alice, se dedicó a estudiar sobre mitos, magia y objetos mágicos. Además, al no ser un brujo como su hermana, no se esperaba de él que liderase a la familia en el futuro. Lo que le dejaba mucho tiempo para sus quehaceres y su amplia vida social.

    Al margen de sus dotes sociales y de su encanto, Christopher era un alma caritativa y compasiva. Incapaz de dejar pasar las injusticias. A menudo su buen juicio le granjeaba más de algún apuro del que habia costado salir airoso. Como aquel día…

    Caminaba desde su casa hacia la taberna donde solía alternar algunas noches cuando escuchó algunas voces masculinas, no necesitó afinar demasiado el oído para escuchar las groserías que decían. Sus pasos, sin pensarlo, sin meditarlo, siguieron el camino de aquellas voces hasta dar con cuatro hombres quienes habían acorralado a una mujer.

    La reconocía. No habia hablado con ella nunca antes, pero la reconocía. Era la hermana de Klaus Mikaelson y, de haber sabido lo que supo después puede que jamás hubiera intentado apartar a la fiera de sus presas. Y es que Rebekah era solo un vampiro en busca de su cena, provocándoles y tratando de desatar sus instintos más repulsivos solo para tener una excusa para hincarles el diente.

    -¡Ya habéis oído a la dama! -exclamó el rubio acercándose a la escena- Dejadla en paz… Asi no es como se trata a una señorita, caballeros.

    Uno de aquellos tipos se giró hacia Chris.

    -¿Quién va a enseñarnos, pues? ¿Tú? -preguntó.

    Chris se encogió de hombros con una expresión bastante confiada, pues no habia habido pelea que no hubiese ganado.

    -Alguien tendrá que hacerlo…

    Y ahí empezó todo…
    ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤š‘Ÿoš‘™ š‘oš‘› [barbiemikaels0n] Se acercaba el final del siglo XVIII, y la familia Claire era una familia bastante reconocida en el círculo de brujos del Barrio Francés. Una familia de brujos hábiles y poderosos a cuya linea sanguínea pertenecía Chris. Chris no tenía la capacidad de hacer magia por sí solo. Era solo capaz de hacerlo cuando absorbía magia de otra fuente. Una rareza dentro de la familia y de la ciudad. Por lo que Chris lejos de envidiar las habilidades mágicas de su hermana menor Mary Alice, se dedicó a estudiar sobre mitos, magia y objetos mágicos. Además, al no ser un brujo como su hermana, no se esperaba de él que liderase a la familia en el futuro. Lo que le dejaba mucho tiempo para sus quehaceres y su amplia vida social. Al margen de sus dotes sociales y de su encanto, Christopher era un alma caritativa y compasiva. Incapaz de dejar pasar las injusticias. A menudo su buen juicio le granjeaba más de algún apuro del que habia costado salir airoso. Como aquel día… Caminaba desde su casa hacia la taberna donde solía alternar algunas noches cuando escuchó algunas voces masculinas, no necesitó afinar demasiado el oído para escuchar las groserías que decían. Sus pasos, sin pensarlo, sin meditarlo, siguieron el camino de aquellas voces hasta dar con cuatro hombres quienes habían acorralado a una mujer. La reconocía. No habia hablado con ella nunca antes, pero la reconocía. Era la hermana de Klaus Mikaelson y, de haber sabido lo que supo después puede que jamás hubiera intentado apartar a la fiera de sus presas. Y es que Rebekah era solo un vampiro en busca de su cena, provocándoles y tratando de desatar sus instintos más repulsivos solo para tener una excusa para hincarles el diente. -¡Ya habéis oído a la dama! -exclamó el rubio acercándose a la escena- Dejadla en paz… Asi no es como se trata a una señorita, caballeros. Uno de aquellos tipos se giró hacia Chris. -¿Quién va a enseñarnos, pues? ¿Tú? -preguntó. Chris se encogió de hombros con una expresión bastante confiada, pues no habia habido pelea que no hubiese ganado. -Alguien tendrá que hacerlo… Y ahí empezó todo…
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  • Un nuevo capítulo.
    Fandom Supernatural
    CategorĆ­a Drama
    sᓛᓀʀᓛᓇʀ į“˜į“€Ź€į“€: š‘“š’‚š’† ·š‘ŗš’‚š’Žš’‚š’†š’š’Šš’•š’‰· š‘«š’–š’ƒš’š’Šš’”

    Habían sobrevivido a todo. A absolutamente todo. Literalmente. Si, literalmente. Porque a esas alturas de su vida, Sam y Dean Winchester habían derrotado al propio Dios. Al mismísimo DIOS, en mayúsculas. Al hombre que habia orquestado cada desgracia que habia acontecido en sus vidas. Al hombre que, por capricho y divertimento habia matado a sus padres, amigos y familia. Al hombre que los habia condenado a una vida de dolor, a una vida fugitiva, a una vida sin más futuro que el de morir cazando. Al hombre que habia dictaminado cada aspecto de sus vidas. Pero ahora… Ahora eran libres. Se acabó. Libres para ser quienes les diera la gana.

    -Libres, Sammy -habia dicho Dean, con más optimismo del que sentía, cuando había regresado al bunker aquel día.

    Porque aunque habían derrotado a Chuck y habían devuelto la vida a la tierra gracias a Jack… Las perdidas eran todavia dolorosas. Castiel nunca regresaría. Y Jack… tampoco. Habia dicho que siempre estaría con ellos, que estaría en el viento y Dean no sabía cuántas mierdas más. Pero al cazador no le valía con eso. Habia criado a ese chico desde que habia llegado al mundo. Era prácticamente un hijo para él. Lo habia acogido y lo habia criado igual que hicieron otros hombres con el propio Dean. Porque, aunque ya era adulto cuando Bobby Singer regresó a sus vidas, Dean estaba seguro de que no seria la persona que era a día de hoy si no hubiera tenido al viejo Singer.

    Bobby. Castiel. Jack. Mary Winchester… Demasiadas perdidas en muy poco tiempo. Y ahora el bunker estaba en silencio. La primera semana se la tomaron de reflexión, para asumir qué hacer a partir de ahora. Podían hacer sus vidas sin la mano de Chuck oprimiéndoles la garganta, pero… ¿podían olvidarse de la caza? Seria perfecto, ¿no? Sam podría regresar a la universidad. Y Dean… Seguro que encontraría un taller en el pueblo donde trabajar como mecánico por doscientos pavos a la semana. Vidas normales.

    Pero ellos no eran normales. No era ego. Era certeza.

    Aquella mañana, Dean estaba leyendo, sin demasiada emoción las ofertas de trabajos normales en Lebanon gracias a la versión digital del periódico local. Pero el bloc de notas a su lado en la mesa estaba vacío.

    ¿Queria ser normal? ¿De verdad?

    Resopló y se apartó del ordenador echándose hacia atrás en la silla mientras echaba mano de su vaso donde se habia servido tres dedos de whisky. Su ceño estaba fruncido, estaba mosqueado.

    Entonces su teléfono sonó y leer el nombre “Jody Mills” en la pantalla casi lo animó. ¿Esa esa una señal divina? ¿Era cosa de Jack? ¿Le estaba ayudando el nuevo “Dios” a tomar una decisión? ¿Era esa una de esa clase de cosas para las que “Jack siempre estaría ahí”? ¿Quién diablos podía saberlo? Descolgó el teléfono y se lo llevó a la oreja mientras se reclinaba en la silla.

    -¿Jody? -preguntó- ¿Qué tal? ¿Estás bien? -preguntó el cazador.

    -Dean, hola… -dijo, se la notaba apesadumbrada.

    -¿Estás bien? -preguntó el cazador frunciendo las cejas.

    -Se supone que las cosas se habían calmado desde que tu amigo, el chico estaba en el cielo, ¿no? -preguntó Jody.

    -Hmm…- Dean profirió un dudoso sonido afirmativo- ¿A qué te refieres?

    Jody suspiró.

    -¿Te acuerdas de esa cacería a la que no fuisteis? –preguntó ella.

    -¿La de los niños secuestrados? -preguntó Dean de vuelta incorporándose en la silla.

    -Resulta que era una trampa para vosotros. Dos amigos mios, Carl y Rafe se ocuparon… Eran vampiros y no les gustó que Sam y tú no os presentarais. Están todos muertos, no te preocupes. Pero mi amigo Rafe no sobrevivió.

    Dean sintió un nudo en el estómago, pues repentinamente tuvo la sensación de acabar de eludir una muerte segura.

    -Lo siento, Jody… ¿Hay algo que…? -empezó a decir el cazador.

    Jody profirió un sonido suave de negativa.

    -No… Lo siento por Rafe, ¿sabes? Pero no hubiera soportado que os ocurriera nada a vosotros dos, idiotas…- dijo la sheriff de Sioux Falls- Por eso… Me siento mal al decirte esto, pero… Creo que algo está pasando en Pocatello, Idaho. Varios cazadores están yendo hacia allí. He controlado a Claire de puro milagro. Dicen que hay una criatura desconocida…. Te mando todo lo que tengo, ¿vale?

    Dean asintió dando después un largo trago a su vaso.

    -Vale, tranquila. Vamos para allá. Y, oye… Jody. De verdad que siento lo de tu amigo…

    Colgó el teléfono antes de ponerse en pie.

    -¡Sam! -llamó Dean -¡Sammy! ¡Tenemos trabajo! -dijo, ahora sí, con optimismo- ¡Nos vamos a Idaho! ¡Guarda tu champú favorito! -rio entre dientes mientras caminaba hacia la salida de la biblioteca que conducía hacia los dormitorios y la cocina.

    ᓄʀᓇᓅɪᓛs ÉŖį“į“€É¢į“‡É“ sᓛᓀʀᓛᓇʀ: deanlenalove
    sᓛᓀʀᓛᓇʀ į“˜į“€Ź€į“€: [SAMAEL1TH] Habían sobrevivido a todo. A absolutamente todo. Literalmente. Si, literalmente. Porque a esas alturas de su vida, Sam y Dean Winchester habían derrotado al propio Dios. Al mismísimo DIOS, en mayúsculas. Al hombre que habia orquestado cada desgracia que habia acontecido en sus vidas. Al hombre que, por capricho y divertimento habia matado a sus padres, amigos y familia. Al hombre que los habia condenado a una vida de dolor, a una vida fugitiva, a una vida sin más futuro que el de morir cazando. Al hombre que habia dictaminado cada aspecto de sus vidas. Pero ahora… Ahora eran libres. Se acabó. Libres para ser quienes les diera la gana. -Libres, Sammy -habia dicho Dean, con más optimismo del que sentía, cuando había regresado al bunker aquel día. Porque aunque habían derrotado a Chuck y habían devuelto la vida a la tierra gracias a Jack… Las perdidas eran todavia dolorosas. Castiel nunca regresaría. Y Jack… tampoco. Habia dicho que siempre estaría con ellos, que estaría en el viento y Dean no sabía cuántas mierdas más. Pero al cazador no le valía con eso. Habia criado a ese chico desde que habia llegado al mundo. Era prácticamente un hijo para él. Lo habia acogido y lo habia criado igual que hicieron otros hombres con el propio Dean. Porque, aunque ya era adulto cuando Bobby Singer regresó a sus vidas, Dean estaba seguro de que no seria la persona que era a día de hoy si no hubiera tenido al viejo Singer. Bobby. Castiel. Jack. Mary Winchester… Demasiadas perdidas en muy poco tiempo. Y ahora el bunker estaba en silencio. La primera semana se la tomaron de reflexión, para asumir qué hacer a partir de ahora. Podían hacer sus vidas sin la mano de Chuck oprimiéndoles la garganta, pero… ¿podían olvidarse de la caza? Seria perfecto, ¿no? Sam podría regresar a la universidad. Y Dean… Seguro que encontraría un taller en el pueblo donde trabajar como mecánico por doscientos pavos a la semana. Vidas normales. Pero ellos no eran normales. No era ego. Era certeza. Aquella mañana, Dean estaba leyendo, sin demasiada emoción las ofertas de trabajos normales en Lebanon gracias a la versión digital del periódico local. Pero el bloc de notas a su lado en la mesa estaba vacío. ¿Queria ser normal? ¿De verdad? Resopló y se apartó del ordenador echándose hacia atrás en la silla mientras echaba mano de su vaso donde se habia servido tres dedos de whisky. Su ceño estaba fruncido, estaba mosqueado. Entonces su teléfono sonó y leer el nombre “Jody Mills” en la pantalla casi lo animó. ¿Esa esa una señal divina? ¿Era cosa de Jack? ¿Le estaba ayudando el nuevo “Dios” a tomar una decisión? ¿Era esa una de esa clase de cosas para las que “Jack siempre estaría ahí”? ¿Quién diablos podía saberlo? Descolgó el teléfono y se lo llevó a la oreja mientras se reclinaba en la silla. -¿Jody? -preguntó- ¿Qué tal? ¿Estás bien? -preguntó el cazador. -Dean, hola… -dijo, se la notaba apesadumbrada. -¿Estás bien? -preguntó el cazador frunciendo las cejas. -Se supone que las cosas se habían calmado desde que tu amigo, el chico estaba en el cielo, ¿no? -preguntó Jody. -Hmm…- Dean profirió un dudoso sonido afirmativo- ¿A qué te refieres? Jody suspiró. -¿Te acuerdas de esa cacería a la que no fuisteis? –preguntó ella. -¿La de los niños secuestrados? -preguntó Dean de vuelta incorporándose en la silla. -Resulta que era una trampa para vosotros. Dos amigos mios, Carl y Rafe se ocuparon… Eran vampiros y no les gustó que Sam y tú no os presentarais. Están todos muertos, no te preocupes. Pero mi amigo Rafe no sobrevivió. Dean sintió un nudo en el estómago, pues repentinamente tuvo la sensación de acabar de eludir una muerte segura. -Lo siento, Jody… ¿Hay algo que…? -empezó a decir el cazador. Jody profirió un sonido suave de negativa. -No… Lo siento por Rafe, ¿sabes? Pero no hubiera soportado que os ocurriera nada a vosotros dos, idiotas…- dijo la sheriff de Sioux Falls- Por eso… Me siento mal al decirte esto, pero… Creo que algo está pasando en Pocatello, Idaho. Varios cazadores están yendo hacia allí. He controlado a Claire de puro milagro. Dicen que hay una criatura desconocida…. Te mando todo lo que tengo, ¿vale? Dean asintió dando después un largo trago a su vaso. -Vale, tranquila. Vamos para allá. Y, oye… Jody. De verdad que siento lo de tu amigo… Colgó el teléfono antes de ponerse en pie. -¡Sam! -llamó Dean -¡Sammy! ¡Tenemos trabajo! -dijo, ahora sí, con optimismo- ¡Nos vamos a Idaho! ¡Guarda tu champú favorito! -rio entre dientes mientras caminaba hacia la salida de la biblioteca que conducía hacia los dormitorios y la cocina. ᓄʀᓇᓅɪᓛs ÉŖį“į“€É¢į“‡É“ sᓛᓀʀᓛᓇʀ: deanlenalove
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    No puedo poner todos los juegos rpg horror maker porque son una banda pero si quieren usar un personaje de otro juego rpg horror siempre estoy encantada y siempre van a ser recibidos con los brazos abiertos ojala esta nostálgica y bella comunidad logre atraer mas gente.
    Buscamos personajes para esta bella comunidad¡~ todos son bienvenidos. šŸ°-š•øš–”š–Œš–Šš–š–” š–ˆš–†š–˜š–™š–‘š–Š-šŸ° •yonaka kurai •mogeko defectuoso •shinya kurai •hada del prosciutto 🌳-š•ŗš–’š–”š–—š–Ž-🌳 •sunny/omori •aubrey •kel •basil •hero •mari •mewo •capt.spaceboy •sweetheart šŸ„-š–„š–šš–’š–Š š–“š–Žš–š–š–ž-šŸ„ •madotsuki •poniko •uboa •monoe šŸŽØ-š•“š–‡-šŸŽØ •ib •garry •mary šŸ’œ-š•¬š–” š–”š–“š–Ž-šŸ’œ •ao oni •hiroshi •Mika •takuro •ana •ai ———— No puedo poner todos los juegos rpg horror maker porque son una banda pero si quieren usar un personaje de otro juego rpg horror siempre estoy encantada y siempre van a ser recibidos con los brazos abiertos ✨ ojala esta nostálgica y bella comunidad logre atraer mas gente.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Nah dude... I'm tapping out.
    I'm tired of gary stu and mary sue behaviors..
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    Pues este es mi precario art summary de este año, eñ mi abandonado Instagram de dibujo. Por si a alguien le interesa es este: https://www.instagram.com/angry_nevidim?igsh=MW9qeWpjenpkNXA3ZA%3D%3D&utm_source=qr

    Y aqui el enlace al webcomic ecos de Umbra: https://www.faneo.es/comics/ecos-de-umbra/
    Pues este es mi precario art summary de este año, eñ mi abandonado Instagram de dibujo. Por si a alguien le interesa es este: https://www.instagram.com/angry_nevidim?igsh=MW9qeWpjenpkNXA3ZA%3D%3D&utm_source=qr Y aqui el enlace al webcomic ecos de Umbra: https://www.faneo.es/comics/ecos-de-umbra/
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  • "La salida"
    Fandom Supernatural
    CategorĆ­a Drama
    慤慤慤
    ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤āˆ½ć€Žš—¦š—§š—”š—„š—§š—˜š—„ć€āˆ½
    慤慤慤慤慤慤慤慤慤 Ė›‍ ‍šƒš„š€š š–šˆšš‚š‡š„š’š“š„š‘
    慤
    慤
    慤
    慤慤慤慤慤Ya no recordaba como era el mundo antes de que se desatara el apocalipsis. No recordaba la sensación de la luz del sol sobre la piel, o el olor del aire puro. Los recuerdos de aquella vida se iban disipando poco a poco cada día a pesar de que Holly Singer se esforzaba por mantenerlos vivos en sus recuerdos. “Mamá, Daniel, la pizza los sábados, el Roadhouse de los Harvelle, la tarta de manzana de mamá, gofres, cumpleaños”. Cada día intentaba variar esa lista. Cada día intentaba recordar algo distinto. Pero día tras día, año tras año, era más y más difícil.

    El mundo no era el mismo, su pueblo ya no existía, su casa apenas era un cascarón vacío. Y ella era diferente. Había aprendido tantas cosas que una chica de su edad no debería de haber aprendido: armas, mitología, enoquiano, el cielo, el infierno… Al principio su padre había intentado protegerla, mantenerla al margen pero fue un amigo de la familia, Gideon (a quien Holly llamaba cariñosamente “tío Gideon”, quien le dio un rapapolvo a Bobby y le hizo ver que el único modo de proteger a Holly era enseñarla a sobrevivir.

    No había sido fácil y apenas divertido. Huesos rotos, esguinces y magulladuras fueron su bandera durante aquellos primeros años. Pero mejoró. Holly dejó de ser una simple aprendiz que limpiaba pistolas y dagas para ser una rastreadora. Después su puntería la hizo destacar entre los cazadores y supervivientes. Y más tarde era de las primeras en vanguardia en los enfrentamientos contra las huestes de Miguel.

    ¿Quién iba a decir que los demonios serian el menor de los problemas de cazadores y humanos? ¿Quién iba a decir que Miguel, después de vencer a su hermano Lucifer, provocaría un genocidio en masa y esclavizaría a todos los humanos que se le pusieran a tiro?

    El mundo se había echado a perder tan rapido que costaba creer que todo aquello podría tener un final o luz después de un túnel demasiado largo.

    Los rostros nuevos no eran habituales, por eso cuando su padre regresó un día, meses atrás, con dos personas tras él, se convirtieron en novedad. Mary Winchester y Jack Kline. Aparentemente normales, con el paso de las semanas terminaron confesando la realidad. Venían de otro mundo, por loco y desquiciado que sonase. Y Jack era un nefilim. Contra todo pronóstico, lo único que resonaba extraño para Holly en todo aquello era que existieran mundos paralelos. En cuanto a la realidad de Jack… Lo cierto era que los nefilim eran algo a lo que Holly y Bobby estaban acostumbrados. Y es que meses atrás habían acogido en su grupo al grupo de supervivientes al cual pertenecían Gideon y su novia, Elle. Y Elle guardaban un secreto enorme…

    -Mis hijos vendrán a buscarme

    Eso era lo que repetía Mary una y otra vez. Y, con el paso del tiempo con mayor preocupación a medida que todos eran conscientes del peligro que todos enfrentaban en aquel planeta. Miguel buscaba a Mary y al chico y para ellos sus medidas eran cada vez más y más sanguinarias y muy poco humanitarias. Tortura física. Dolor psicológico…

    Poco después de Mary y Jack llegó un hombre llamado Arthur Ketch quien, al parecer compartía un pasado con la propia Mary. Aunque ninguno hablaba de aquello. Era educado, serio y frustrantemente inglés. Y había algo en él que a Holly no terminaba de gustarle del todo. Puede que por esa razon, el británico se ofreciera voluntario para las tareas más complicadas: misiones de rescate, de reconocimiento…

    Cuando, aquella mañana, las protecciones y los hechizos advirtieron de la presencia de ángeles en la frontera del campamento todos se temían lo peor. No podían imaginar, por supuesto, que quienes habían llegado a sus “puertas” eran hombres y ángeles llegados de otro mundo. Dean Winchester, Castiel (quien nada tenía que ver con el Castiel que era mano derecha de Miguel, su torturador de primera), Gabriel…

    慤

    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #Supernatural
    慤慤慤 ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤āˆ½ć€Žš—¦š—§š—”š—„š—§š—˜š—„ć€āˆ½ 慤慤慤慤慤慤慤慤慤 [IMPALA67] 慤 慤 慤 慤慤慤慤慤Ya no recordaba como era el mundo antes de que se desatara el apocalipsis. No recordaba la sensación de la luz del sol sobre la piel, o el olor del aire puro. Los recuerdos de aquella vida se iban disipando poco a poco cada día a pesar de que Holly Singer se esforzaba por mantenerlos vivos en sus recuerdos. “Mamá, Daniel, la pizza los sábados, el Roadhouse de los Harvelle, la tarta de manzana de mamá, gofres, cumpleaños”. Cada día intentaba variar esa lista. Cada día intentaba recordar algo distinto. Pero día tras día, año tras año, era más y más difícil. El mundo no era el mismo, su pueblo ya no existía, su casa apenas era un cascarón vacío. Y ella era diferente. Había aprendido tantas cosas que una chica de su edad no debería de haber aprendido: armas, mitología, enoquiano, el cielo, el infierno… Al principio su padre había intentado protegerla, mantenerla al margen pero fue un amigo de la familia, Gideon (a quien Holly llamaba cariñosamente “tío Gideon”, quien le dio un rapapolvo a Bobby y le hizo ver que el único modo de proteger a Holly era enseñarla a sobrevivir. No había sido fácil y apenas divertido. Huesos rotos, esguinces y magulladuras fueron su bandera durante aquellos primeros años. Pero mejoró. Holly dejó de ser una simple aprendiz que limpiaba pistolas y dagas para ser una rastreadora. Después su puntería la hizo destacar entre los cazadores y supervivientes. Y más tarde era de las primeras en vanguardia en los enfrentamientos contra las huestes de Miguel. ¿Quién iba a decir que los demonios serian el menor de los problemas de cazadores y humanos? ¿Quién iba a decir que Miguel, después de vencer a su hermano Lucifer, provocaría un genocidio en masa y esclavizaría a todos los humanos que se le pusieran a tiro? El mundo se había echado a perder tan rapido que costaba creer que todo aquello podría tener un final o luz después de un túnel demasiado largo. Los rostros nuevos no eran habituales, por eso cuando su padre regresó un día, meses atrás, con dos personas tras él, se convirtieron en novedad. Mary Winchester y Jack Kline. Aparentemente normales, con el paso de las semanas terminaron confesando la realidad. Venían de otro mundo, por loco y desquiciado que sonase. Y Jack era un nefilim. Contra todo pronóstico, lo único que resonaba extraño para Holly en todo aquello era que existieran mundos paralelos. En cuanto a la realidad de Jack… Lo cierto era que los nefilim eran algo a lo que Holly y Bobby estaban acostumbrados. Y es que meses atrás habían acogido en su grupo al grupo de supervivientes al cual pertenecían Gideon y su novia, Elle. Y Elle guardaban un secreto enorme… -Mis hijos vendrán a buscarme Eso era lo que repetía Mary una y otra vez. Y, con el paso del tiempo con mayor preocupación a medida que todos eran conscientes del peligro que todos enfrentaban en aquel planeta. Miguel buscaba a Mary y al chico y para ellos sus medidas eran cada vez más y más sanguinarias y muy poco humanitarias. Tortura física. Dolor psicológico… Poco después de Mary y Jack llegó un hombre llamado Arthur Ketch quien, al parecer compartía un pasado con la propia Mary. Aunque ninguno hablaba de aquello. Era educado, serio y frustrantemente inglés. Y había algo en él que a Holly no terminaba de gustarle del todo. Puede que por esa razon, el británico se ofreciera voluntario para las tareas más complicadas: misiones de rescate, de reconocimiento… Cuando, aquella mañana, las protecciones y los hechizos advirtieron de la presencia de ángeles en la frontera del campamento todos se temían lo peor. No podían imaginar, por supuesto, que quienes habían llegado a sus “puertas” eran hombres y ángeles llegados de otro mundo. Dean Winchester, Castiel (quien nada tenía que ver con el Castiel que era mano derecha de Miguel, su torturador de primera), Gabriel… 慤 #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #Supernatural
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  • Ha recibido el siguiente presente en su casa, pero al ver que se trataba de un regalo de š€šš“š‡šŽšš˜ šš‘šˆšƒš†š„š‘š“šŽš quiso abrirlo en su habitación, lejos de la mirada de Mary y Edwina.

    Una vez sola, tuvo que hundir su rostro en la almohada de su cama para ahogar el grito que le vino.
    Ha recibido el siguiente presente en su casa, pero al ver que se trataba de un regalo de [CROCODILCROCK] quiso abrirlo en su habitación, lejos de la mirada de Mary y Edwina. Una vez sola, tuvo que hundir su rostro en la almohada de su cama para ahogar el grito que le vino.
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  • Casi inicio la semana así, preferí salir a la playa, es lindo disfrutar esta noche

    +Contento bebía mi Bloody Mary+
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  • š‘°š’•'š’” š’š’š’• š’‚š’š’š’•š’‰š’†š’“ š’‰š’‚š’–š’š’•š’†š’… š’Žš’š’•š’†š’
    Fandom Supernatural
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    慤慤慤慤
    ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤šøš‘  š‘šš‘¢š‘¦ š‘š‘œš‘šš‘š‘™š‘–š‘š‘Žš‘‘š‘œ š‘šš‘Žš‘›š‘”š‘’š‘›š‘’š‘Ÿ š‘’š‘›š‘”š‘Ÿš‘’š‘”š‘’š‘›š‘–š‘‘š‘œ
    ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤š‘Ž š‘¢š‘›š‘Ž š‘’š‘›š‘”š‘–š‘‘š‘Žš‘‘ š‘š‘œĢš‘ š‘šš‘–š‘š‘Ž š‘¦ š‘š‘Žš‘š‘Ÿš‘œš‘›š‘Ž,
    慤慤慤慤¿š‘›š‘œ š‘”š‘’ š‘š‘Žš‘Ÿš‘’š‘š‘’?
    慤慤慤慤 ā§½ š’š“š€š‘š“š„š‘
    慤慤慤 ˹ Claire Novak

    慤
    慤慤慤慤慤La revelación de Chuck de que era un dios que se entretenía viendo su programa de televisión favorito donde ellos eran los protagonistas, su reciente asesinato de Jack, la reciente muerte de Mary, el mosqueo eterno que tenia con Cass… todo aquello retumbaba en la cabeza del cazador, quien no se veia en su mejor momento por aquellos dias. La verdad era que se sentía cansado. Había lidiado con mucha mierda desde que era un niño y siempre había sabido tragar con ello, barrerlo debajo de la escoba y salir adelante. Pero ahora toda esa mierda pesaba más que nunca, como una pesada losa de la cual era incapaz de deshacerse.

    Claire era, probablemente, la única persona que conseguía que no se volviera loco en esos momentos. Su optimismo, contra todo pronóstico, y por raro que pareciera, era lo único que conseguía que todavía Dean recordase su lema familiar. Era lo único que lograba que Dean siguiera en pie. “Las cosas no están como para tirar cohetes, pero lo solucionaremos”, había dicho Claire un par de dias atrás después de que Dean mandase a paseo a Castiel. ¿Cuántas veces no habían hecho hasta lo imposible y habían logrado resolver la situación? De un modo u otro, eso es verdad… Pero habían desencadenado el apocalipsis tantas veces, habían estado a punto de morir tantas veces que… de ser otra persona, a día de hoy podría considerarse intocable. Pero, uno, Dean no era asi. Y dos, habían cabreado al showrunner de su propia seria, que resultaba ser… Dios. Y ahora corrían riesgo de… cancelación. Por irónico que sonase.

    Y costaba mucho trabajo creer que cada una de sus decisiones fuera libre albedrio y no constructo del propio Chuck. Porque… alguien que mataba a Mary Winchester del modo en que Chuck lo escribió, alguien que sometía a dos niños a una vida como la que vivieron con John tal y como Chuck lo escribió, alguien que deseaba tanto mal a sus propias creaciones tal y como Chuck lo escribió debía de tener una mente demasiado retorcida… Y ahora, cada vez que Dean se despertaba por las mañanas y miraba a su lado, por un momento sentía detenerse su corazón al imaginar no ver a Claire al otro lado de su cama. Por lo que sabían Chuck se había largado, o eso parecía… Había una serie de augurios que Sam había investigado que decían que Dios no estaba en la tierra ni se le esperaba, presuntamente. Pero… ¿y si un día regresaba y decidía eliminar a “su” Claire de la historia? Aquel pensamiento no dejaba a Dean descansar más de diez minutos seguidos. Intentaba aparentar que todo estaba bien, que él estaba bien, pero Sam y Claire lo conocían y sabían que no era asi.

    La muerte de Jack, la muerte de Mary, la ausencia de Cass y el miedo de perder a Claire pesaban más sobre el Winchester que cualquier otra cosa que hubiera acarreado antes…

    Y, como digo, estaba cansado…

    Aquella mañana, como otra cualquiera se levantó sin demasiadas ganas de afrontar el día. A cada paso que daba por los pasillos mas miedo sentía de no encontrar allí a Claire. No la había visto en la cama al despertar y, aunque una parte de sí mismo le decía que Chuck no la haría desaparecer de un modo tan sutil, el miedo le hacía preguntarse un monton de espantosos “¿Y si…?”

    Para alivio del cazador, quien entró en la cocina con aspecto despeinado y su pijama consistente en un pantalón lleno de dibujos de perritos calientes y una camiseta de manga corta negra, Claire estaba allí. Sentada a una de las mesas de la cocina, la rubia desayunaba una tostada con, lo que parecía, aguacate mientras repasaba noticias en la tablet. Dean se acercó hasta ella y dejó un beso sobre su cabeza.

    -Buenos dias… -dijo con la voz todavía tomada por el sueño antes de deslizarse como un ente moribundo hacia la cafetera, esperando que el café le diera algo de energía para afrontar otro día más- ¿Qué lees? ¿Chuck ha vuelto a causar estragos? ¿Le queda más felicidad por destruir en alguna parte? Es muy complicado mantener entretenido a una entidad cósmica y cabrona, ¿no te parece? -ironizó Dean haciendo referencia a la revelación de… Dios, sobre ellos y la estafa de ser poco mas que un programa de televisión para él.
    慤慤慤慤 ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤šøš‘  š‘šš‘¢š‘¦ š‘š‘œš‘šš‘š‘™š‘–š‘š‘Žš‘‘š‘œ š‘šš‘Žš‘›š‘”š‘’š‘›š‘’š‘Ÿ š‘’š‘›š‘”š‘Ÿš‘’š‘”š‘’š‘›š‘–š‘‘š‘œ ć…¤ć…¤ć…¤ć…¤š‘Ž š‘¢š‘›š‘Ž š‘’š‘›š‘”š‘–š‘‘š‘Žš‘‘ š‘š‘œĢš‘ š‘šš‘–š‘š‘Ž š‘¦ š‘š‘Žš‘š‘Ÿš‘œš‘›š‘Ž, 慤慤慤慤¿š‘›š‘œ š‘”š‘’ š‘š‘Žš‘Ÿš‘’š‘š‘’? 慤慤慤慤 ā§½ š’š“š€š‘š“š„š‘ 慤慤慤 ˹ [WxywardGrl] 慤 慤慤慤慤慤La revelación de Chuck de que era un dios que se entretenía viendo su programa de televisión favorito donde ellos eran los protagonistas, su reciente asesinato de Jack, la reciente muerte de Mary, el mosqueo eterno que tenia con Cass… todo aquello retumbaba en la cabeza del cazador, quien no se veia en su mejor momento por aquellos dias. La verdad era que se sentía cansado. Había lidiado con mucha mierda desde que era un niño y siempre había sabido tragar con ello, barrerlo debajo de la escoba y salir adelante. Pero ahora toda esa mierda pesaba más que nunca, como una pesada losa de la cual era incapaz de deshacerse. Claire era, probablemente, la única persona que conseguía que no se volviera loco en esos momentos. Su optimismo, contra todo pronóstico, y por raro que pareciera, era lo único que conseguía que todavía Dean recordase su lema familiar. Era lo único que lograba que Dean siguiera en pie. “Las cosas no están como para tirar cohetes, pero lo solucionaremos”, había dicho Claire un par de dias atrás después de que Dean mandase a paseo a Castiel. ¿Cuántas veces no habían hecho hasta lo imposible y habían logrado resolver la situación? De un modo u otro, eso es verdad… Pero habían desencadenado el apocalipsis tantas veces, habían estado a punto de morir tantas veces que… de ser otra persona, a día de hoy podría considerarse intocable. Pero, uno, Dean no era asi. Y dos, habían cabreado al showrunner de su propia seria, que resultaba ser… Dios. Y ahora corrían riesgo de… cancelación. Por irónico que sonase. Y costaba mucho trabajo creer que cada una de sus decisiones fuera libre albedrio y no constructo del propio Chuck. Porque… alguien que mataba a Mary Winchester del modo en que Chuck lo escribió, alguien que sometía a dos niños a una vida como la que vivieron con John tal y como Chuck lo escribió, alguien que deseaba tanto mal a sus propias creaciones tal y como Chuck lo escribió debía de tener una mente demasiado retorcida… Y ahora, cada vez que Dean se despertaba por las mañanas y miraba a su lado, por un momento sentía detenerse su corazón al imaginar no ver a Claire al otro lado de su cama. Por lo que sabían Chuck se había largado, o eso parecía… Había una serie de augurios que Sam había investigado que decían que Dios no estaba en la tierra ni se le esperaba, presuntamente. Pero… ¿y si un día regresaba y decidía eliminar a “su” Claire de la historia? Aquel pensamiento no dejaba a Dean descansar más de diez minutos seguidos. Intentaba aparentar que todo estaba bien, que él estaba bien, pero Sam y Claire lo conocían y sabían que no era asi. La muerte de Jack, la muerte de Mary, la ausencia de Cass y el miedo de perder a Claire pesaban más sobre el Winchester que cualquier otra cosa que hubiera acarreado antes… Y, como digo, estaba cansado… Aquella mañana, como otra cualquiera se levantó sin demasiadas ganas de afrontar el día. A cada paso que daba por los pasillos mas miedo sentía de no encontrar allí a Claire. No la había visto en la cama al despertar y, aunque una parte de sí mismo le decía que Chuck no la haría desaparecer de un modo tan sutil, el miedo le hacía preguntarse un monton de espantosos “¿Y si…?” Para alivio del cazador, quien entró en la cocina con aspecto despeinado y su pijama consistente en un pantalón lleno de dibujos de perritos calientes y una camiseta de manga corta negra, Claire estaba allí. Sentada a una de las mesas de la cocina, la rubia desayunaba una tostada con, lo que parecía, aguacate mientras repasaba noticias en la tablet. Dean se acercó hasta ella y dejó un beso sobre su cabeza. -Buenos dias… -dijo con la voz todavía tomada por el sueño antes de deslizarse como un ente moribundo hacia la cafetera, esperando que el café le diera algo de energía para afrontar otro día más- ¿Qué lees? ¿Chuck ha vuelto a causar estragos? ¿Le queda más felicidad por destruir en alguna parte? Es muy complicado mantener entretenido a una entidad cósmica y cabrona, ¿no te parece? -ironizó Dean haciendo referencia a la revelación de… Dios, sobre ellos y la estafa de ser poco mas que un programa de televisión para él.
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