• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Momentos Random

    Me duele el qlo :v

    Fin de momentos random

    Atte: la que aporta con el alivio cómico (?)
    Momentos Random Me duele el qlo :v Fin de momentos random Atte: la que aporta con el alivio cómico (?)
    Me enjaja
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • •Las Crónicas De Fenrir Queen•

    Capítulo 2: Dos heridas, un mismo rastro

    La conversación se fue apagando poco a poco después de aquello. No porque alguno quisiera marcharse, sino porque ambos parecíamos estar procesando lo que acabábamos de descubrir. Durante semanas había recorrido caminos, pueblos y ciudades enteras buscando respuestas para unas heridas que nadie sabía explicar, y ahora, por primera vez desde que había comenzado mi viaje, me encontraba frente a alguien que cargaba con algo parecido.

    El sonido de la chimenea crepitaba suavemente a nuestra izquierda mientras la mayoría de los viajeros continuaban con sus conversaciones. La lámpara situada entre nosotros proyectaba una luz cálida sobre la mesa de madera y, aunque el ambiente de la posada era acogedor, no podía dejar de mirar aquellas grietas que recorrían su brazo. Eran diferentes a las mías. Mucho más pequeñas. Mucho más localizadas. Sin embargo, se parecían demasiado para ser una simple coincidencia.

    Fenrir: —Cuánto tiempo llevas así?

    El muchacho bajó la mirada hacia su brazo vendado y permaneció pensativo durante unos segundos antes de responder.

    Desconocido: —No estoy seguro… algunas semanas.

    Asentí lentamente por las coincidencias y similitudes.

    Fenrir: —Entonces te encontraste con él hace poco.

    Desconocido: —Sí.

    Volvió a hacerse el silencio.

    No era incómodo.

    Simplemente ninguno parecía saber cómo continuar una conversación sobre alguien de quien no conocíamos absolutamente nada. No teníamos un nombre. No teníamos una explicación. Ni siquiera sabíamos si aquel muchacho estaba buscando algo o simplemente destruía todo lo que encontraba a su paso.

    Bajé la mirada hacia mis manos. Las vendas asomaban ligeramente por debajo de las mangas y, aunque intentaba ignorarlo, el dolor seguía ahí. Había aprendido a convivir con él durante las últimas semanas, pero eso no significaba que me gustara.

    Fenrir: —Yo ni siquiera pude hacerle frente.

    El muchacho levantó la vista.

    Desconocido: —Qué ocurrió?

    Solté una pequeña risa sin humor mientras observaba las llamas de la chimenea.

    Fenrir: —Lo que ocurrió es que me superó completamente.

    Mis dedos se cerraron ligeramente alrededor del borde de la mesa.

    Fenrir: —Intenté defenderme. Levanté barreras, utilicé todo lo que sabía hacer, pero ni siquiera entendía qué estaba ocurriendo. Sentía cómo el suelo se rompía bajo mis pies y cómo el aire se agrietaba a mi alrededor. Cuando quise darme cuenta ya estaba en el suelo.—

    Durante unos segundos permanecí observando la luz de la lámpara.

    Fenrir: —Ni siquiera fui capaz de herirlo.—

    El muchacho no respondió inmediatamente.
    Parecía analizar cada una de mis palabras.
    Finalmente habló.

    Desconocido: —Sigues viva.

    Parpadeé. No era la respuesta que esperaba.

    Fenrir: —¿Eh?

    Desconocido: —Sigues viva.

    Su voz permanecía tan tranquila como antes.

    Desconocido: —Eso significa que hiciste algo bien.

    Me quedé observándolo en silencio, durante todo aquel tiempo había pensado en mi derrota. Había pensado en mis errores. En lo débil que era. En todo lo que me faltaba por aprender. Nunca me había detenido a pensar en el simple hecho de que había sobrevivido. No sabía si aquello debía hacerme sentir mejor. Pero, de alguna manera, ayudaba.

    La conversación volvió a apagarse mientras varios clientes abandonaban la posada para retirarse a descansar. Poco a poco el lugar comenzó a vaciarse. Las voces se hicieron menos numerosas y el ambiente más tranquilo. Fue entonces cuando una conversación cercana llamó mi atención.

    Dos viajeros estaban sentados junto a la barra hablando en voz baja. Al principio no les presté demasiada atención, hasta que una frase consiguió que levantara ligeramente la cabeza.

    Viajero 1: —Dicen que volvió a aparecer.

    Mi cuerpo se tensó de inmediato. Frente a mí, el muchacho también pareció escucharlo.

    Viajero 2: —Otra vez?

    Viajero 1: —Sí.

    Viajero 2: —Pensé que eran rumores.

    El hombre negó con la cabeza.

    Viajero 1: —Esta vez ocurrió al norte.

    El silencio se instaló entre nuestra mesa. Ambos escuchábamos y sabíamos que aquella conversación podía ser importante.

    Viajero 2: —Y qué pasó?

    Viajero 1: —Un bosque entero quedó destrozado.

    Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, el muchacho levantó ligeramente la mirada, yo hice lo mismo. No hacía falta decirlo los dos estábamos pensando exactamente en lo mismo.

    Viajero 2: —Un incendio?

    Viajero 1: —No.

    El hombre bajó la voz.

    Viajero 1: —Dicen que el terreno estaba lleno de grietas.

    Mi respiración se detuvo durante un instante.
    Las mismas palabras. Las mismas señales El mismo rastro.

    Cuando los viajeros continuaron hablando ya apenas podía escucharlos. Mi atención estaba completamente centrada en lo que acababa de oír. Volví a mirar al muchacho pero el ya me estaba mirando.

    Fenrir: —¿Crees que es él?

    El silencio duró varios segundos. Finalmente respondió.

    Desconocido: —No lo sé.

    Sus ojos se desviaron hacia la ventana de la posada. Hacia la oscuridad del exterior.

    Desconocido: —Pero quiero averiguarlo.

    Aquellas palabras quedaron suspendidas en el aire. Por primera vez desde que había comenzado mi viaje sentí algo diferente no era esperanza, no era alivio, era curiosidad.
    Porque una parte de mí había abandonado casa buscando una cura pero otra parte…

    La parte que seguía recordando aquel combate cada vez que cerraba los ojos, necesitaba respuestas.

    Necesitaba entender quién era aquel muchacho y por qué nos había atacado y por qué las heridas que nos había dejado se negaban a desaparecer.

    Miré nuevamente las grietas que recorrían el brazo del desconocido y después observé las vendas que cubrían mis propias manos. Fuera quien fuese aquel muchacho, seguía ahí fuera. Y si realmente había vuelto a aparecer al norte, significaba que el rastro aún estaba caliente. Quizás mi viaje ya no consistía únicamente en encontrar una cura.

    Quizás acababa de convertirse en algo mucho más peligroso. Y por primera vez desde que entré en aquella posada, tuve la sensación de que el destino acababa de unir dos caminos que jamás debieron cruzarse.
    •Las Crónicas De Fenrir Queen• Capítulo 2: Dos heridas, un mismo rastro La conversación se fue apagando poco a poco después de aquello. No porque alguno quisiera marcharse, sino porque ambos parecíamos estar procesando lo que acabábamos de descubrir. Durante semanas había recorrido caminos, pueblos y ciudades enteras buscando respuestas para unas heridas que nadie sabía explicar, y ahora, por primera vez desde que había comenzado mi viaje, me encontraba frente a alguien que cargaba con algo parecido. El sonido de la chimenea crepitaba suavemente a nuestra izquierda mientras la mayoría de los viajeros continuaban con sus conversaciones. La lámpara situada entre nosotros proyectaba una luz cálida sobre la mesa de madera y, aunque el ambiente de la posada era acogedor, no podía dejar de mirar aquellas grietas que recorrían su brazo. Eran diferentes a las mías. Mucho más pequeñas. Mucho más localizadas. Sin embargo, se parecían demasiado para ser una simple coincidencia. Fenrir: —Cuánto tiempo llevas así? El muchacho bajó la mirada hacia su brazo vendado y permaneció pensativo durante unos segundos antes de responder. Desconocido: —No estoy seguro… algunas semanas. Asentí lentamente por las coincidencias y similitudes. Fenrir: —Entonces te encontraste con él hace poco. Desconocido: —Sí. Volvió a hacerse el silencio. No era incómodo. Simplemente ninguno parecía saber cómo continuar una conversación sobre alguien de quien no conocíamos absolutamente nada. No teníamos un nombre. No teníamos una explicación. Ni siquiera sabíamos si aquel muchacho estaba buscando algo o simplemente destruía todo lo que encontraba a su paso. Bajé la mirada hacia mis manos. Las vendas asomaban ligeramente por debajo de las mangas y, aunque intentaba ignorarlo, el dolor seguía ahí. Había aprendido a convivir con él durante las últimas semanas, pero eso no significaba que me gustara. Fenrir: —Yo ni siquiera pude hacerle frente. El muchacho levantó la vista. Desconocido: —Qué ocurrió? Solté una pequeña risa sin humor mientras observaba las llamas de la chimenea. Fenrir: —Lo que ocurrió es que me superó completamente. Mis dedos se cerraron ligeramente alrededor del borde de la mesa. Fenrir: —Intenté defenderme. Levanté barreras, utilicé todo lo que sabía hacer, pero ni siquiera entendía qué estaba ocurriendo. Sentía cómo el suelo se rompía bajo mis pies y cómo el aire se agrietaba a mi alrededor. Cuando quise darme cuenta ya estaba en el suelo.— Durante unos segundos permanecí observando la luz de la lámpara. Fenrir: —Ni siquiera fui capaz de herirlo.— El muchacho no respondió inmediatamente. Parecía analizar cada una de mis palabras. Finalmente habló. Desconocido: —Sigues viva. Parpadeé. No era la respuesta que esperaba. Fenrir: —¿Eh? Desconocido: —Sigues viva. Su voz permanecía tan tranquila como antes. Desconocido: —Eso significa que hiciste algo bien. Me quedé observándolo en silencio, durante todo aquel tiempo había pensado en mi derrota. Había pensado en mis errores. En lo débil que era. En todo lo que me faltaba por aprender. Nunca me había detenido a pensar en el simple hecho de que había sobrevivido. No sabía si aquello debía hacerme sentir mejor. Pero, de alguna manera, ayudaba. La conversación volvió a apagarse mientras varios clientes abandonaban la posada para retirarse a descansar. Poco a poco el lugar comenzó a vaciarse. Las voces se hicieron menos numerosas y el ambiente más tranquilo. Fue entonces cuando una conversación cercana llamó mi atención. Dos viajeros estaban sentados junto a la barra hablando en voz baja. Al principio no les presté demasiada atención, hasta que una frase consiguió que levantara ligeramente la cabeza. Viajero 1: —Dicen que volvió a aparecer. Mi cuerpo se tensó de inmediato. Frente a mí, el muchacho también pareció escucharlo. Viajero 2: —Otra vez? Viajero 1: —Sí. Viajero 2: —Pensé que eran rumores. El hombre negó con la cabeza. Viajero 1: —Esta vez ocurrió al norte. El silencio se instaló entre nuestra mesa. Ambos escuchábamos y sabíamos que aquella conversación podía ser importante. Viajero 2: —Y qué pasó? Viajero 1: —Un bosque entero quedó destrozado. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, el muchacho levantó ligeramente la mirada, yo hice lo mismo. No hacía falta decirlo los dos estábamos pensando exactamente en lo mismo. Viajero 2: —Un incendio? Viajero 1: —No. El hombre bajó la voz. Viajero 1: —Dicen que el terreno estaba lleno de grietas. Mi respiración se detuvo durante un instante. Las mismas palabras. Las mismas señales El mismo rastro. Cuando los viajeros continuaron hablando ya apenas podía escucharlos. Mi atención estaba completamente centrada en lo que acababa de oír. Volví a mirar al muchacho pero el ya me estaba mirando. Fenrir: —¿Crees que es él? El silencio duró varios segundos. Finalmente respondió. Desconocido: —No lo sé. Sus ojos se desviaron hacia la ventana de la posada. Hacia la oscuridad del exterior. Desconocido: —Pero quiero averiguarlo. Aquellas palabras quedaron suspendidas en el aire. Por primera vez desde que había comenzado mi viaje sentí algo diferente no era esperanza, no era alivio, era curiosidad. Porque una parte de mí había abandonado casa buscando una cura pero otra parte… La parte que seguía recordando aquel combate cada vez que cerraba los ojos, necesitaba respuestas. Necesitaba entender quién era aquel muchacho y por qué nos había atacado y por qué las heridas que nos había dejado se negaban a desaparecer. Miré nuevamente las grietas que recorrían el brazo del desconocido y después observé las vendas que cubrían mis propias manos. Fuera quien fuese aquel muchacho, seguía ahí fuera. Y si realmente había vuelto a aparecer al norte, significaba que el rastro aún estaba caliente. Quizás mi viaje ya no consistía únicamente en encontrar una cura. Quizás acababa de convertirse en algo mucho más peligroso. Y por primera vez desde que entré en aquella posada, tuve la sensación de que el destino acababa de unir dos caminos que jamás debieron cruzarse.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Everything’s blurry, I don’t wanna worry
    Fandom Hellaverse
    Categoría Otros
    —𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: Husk
    —𝙋𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙖𝙨𝙖𝙙𝙤
    —𝙡𝙪𝙜𝙖𝙧: Casino Magic Cat.

    Siempre odió el negocio familiar. En vida, habría dado cualquier cosa para huir de ellos, lejos bien lejos. Pero una vez en el infierno…

    Si, se había reencontrado con su padre, al que en poco tiempo desbancó como cabeza de familia, impresionando así a los antepasados (puesto que prácticamente toda su familia había acabado allí abajo desde hacía generaciones), demostrándole a todos que; Anthony en realidad siempre fue un más que apto hijo de la familia Greco. Solo que no le había dado la real gana. Y realmente, seguía sin ser lo que Anthony, quien ahora era conocido como Ángel Dust quiso pero, si lo que necesitó para sobrevivir. De modo, que finalmente habia acabado por pillarle el gusto; conspiraciones, asesinatos, negocios sucios, engaños, drogas, armas ilegales… Para ahora aquello era su “Gran teatro” y él la estrella que hacía su propio show. Si, ese fue su modo de sobrellevar aquel deseo que siempre tuvo de ser actor y que jamás pudo cumplir, ahora su nueva “vida” era una eterna actuación, llena de glamour y sangre.

    Pero, esa noche se encontraba en el casino no por obligación, si no por cortesía. Tras una reunión de overlords, Husk; el rey de los casinos le había invitado a una noche distendida, jugando y contemplando los espectáculos en compañía del amo del lugar. En opinión de Angel; un viejo cascarrabias pero bastante sexy. Y como el caballero italiano que Ángel era, esa noche acudió acompañado de su escolta y entre ellos su hombre de más confianza: Su hermano mayor, Arackniss. Quien fue el ultimo en morir y acabar en el infierno (aunque fue unos meses después que Ángel) y simplemente se encontró con el percal de que Henroin, su padre ahora era poco más que un “viejo chocho” Segun palabras del propio Ángel y que, era su hermano pequeño, quien nunca quiso nada, quien lo tenía ahora todo ¿La reacción del hermano mayor? Encogerse de hombros y aceptarlo sin más. Pues esa había sido siempre la forma en la que Arackniss se adaptó a un destino que tampoco pidió entre los Greco, pero con el alivio de que ya no tenía que heredar nada, solo ser leal a su hermano menor.

    Con elegancia y presencia, Ángel Dust se adentró en el local con sus hombres, y los trabajadores del casino no tardaron en correr a informar al propietario del lugar que su invitado de honor ya había llegado.
    —𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: [HuSk1] —𝙋𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙖𝙨𝙖𝙙𝙤 —𝙡𝙪𝙜𝙖𝙧: Casino Magic Cat. Siempre odió el negocio familiar. En vida, habría dado cualquier cosa para huir de ellos, lejos bien lejos. Pero una vez en el infierno… Si, se había reencontrado con su padre, al que en poco tiempo desbancó como cabeza de familia, impresionando así a los antepasados (puesto que prácticamente toda su familia había acabado allí abajo desde hacía generaciones), demostrándole a todos que; Anthony en realidad siempre fue un más que apto hijo de la familia Greco. Solo que no le había dado la real gana. Y realmente, seguía sin ser lo que Anthony, quien ahora era conocido como Ángel Dust quiso pero, si lo que necesitó para sobrevivir. De modo, que finalmente habia acabado por pillarle el gusto; conspiraciones, asesinatos, negocios sucios, engaños, drogas, armas ilegales… Para ahora aquello era su “Gran teatro” y él la estrella que hacía su propio show. Si, ese fue su modo de sobrellevar aquel deseo que siempre tuvo de ser actor y que jamás pudo cumplir, ahora su nueva “vida” era una eterna actuación, llena de glamour y sangre. Pero, esa noche se encontraba en el casino no por obligación, si no por cortesía. Tras una reunión de overlords, Husk; el rey de los casinos le había invitado a una noche distendida, jugando y contemplando los espectáculos en compañía del amo del lugar. En opinión de Angel; un viejo cascarrabias pero bastante sexy. Y como el caballero italiano que Ángel era, esa noche acudió acompañado de su escolta y entre ellos su hombre de más confianza: Su hermano mayor, Arackniss. Quien fue el ultimo en morir y acabar en el infierno (aunque fue unos meses después que Ángel) y simplemente se encontró con el percal de que Henroin, su padre ahora era poco más que un “viejo chocho” Segun palabras del propio Ángel y que, era su hermano pequeño, quien nunca quiso nada, quien lo tenía ahora todo ¿La reacción del hermano mayor? Encogerse de hombros y aceptarlo sin más. Pues esa había sido siempre la forma en la que Arackniss se adaptó a un destino que tampoco pidió entre los Greco, pero con el alivio de que ya no tenía que heredar nada, solo ser leal a su hermano menor. Con elegancia y presencia, Ángel Dust se adentró en el local con sus hombres, y los trabajadores del casino no tardaron en correr a informar al propietario del lugar que su invitado de honor ya había llegado.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    3 turnos 0 maullidos
  • Conocerte le devolvió el sentido a la vida.
    Billy Maximoff
    Conocerte le devolvió el sentido a la vida. [haze_olive_buffalo_621]
    Me encocora
    Me gusta
    4
    1 turno 0 maullidos
  • 𝐒𝗂ᥣ𝖾𐓣𝖼𝗂ⱺ, αᥣ 𝖿𝗂𐓣.
    Categoría Otros
    El sol se estaba poniendo en el horizonte, poco a poco. Los últimos rayos del atardecer daban una luz cálida y preciosa al área. Los árboles y el pasto se veían más verdes y las lápidas con más brillo.

    Alaska detuvo sus pasos, amortiguados por la hierba debajo de sus botines, justo frente a dos lápidas. En los grabados se podían ver los nombres: Anika Goldberg-Crowley y Dylan Crowley. Sus padres.

    No era el aniversario de sus muertes, pero necesitaba estar ahí. Las últimas semanas se sintieron más infierno que lo usual. Muchas veces iba allí para hablar con ellos, si es que acaso la escuchaban. Le gustaba pensar que sí. Le gustaba pensar que la veían aunque ella no podía verlos a ellos. Que, al menos en ese lugar, podían estar presentes.

    Se arrodilló, dejando dos rosas blancas en cada tumba, luego usó ambas manos para limpiar un poco la tierra y hojas de las lápidas.

    —Espero que estén bien... Estos días fueron... más duros de lo usual. Quise hablar con Owen, pero, bueno, ya saben cómo es. Al menos ustedes son buenos escuchando. —intentó bromear para evitar sentirse triste, aunque ese sentimiento siempre estaba ahí cada vez que los visitaba. También la culpa y algo de miedo.

    —¿ᴾᵒʳ ૧ᵘé ʳᵃᶻóⁿ ᵗᵉ ᵉˢᶜᵘᶜʰᵃʳíᵃⁿ? ᵀᵉ ᵒᵈⁱᵃⁿ. —un susurro que no venía de afuera, sino desde el interior de su cabeza; había aprendido a distinguir eso hacía tiempo. Era molesto. Siempre que estaba allí las voces no dejaban de decirle esa clase de cosas, pero siempre las ignoraba. Sin embargo, estaban especialmente activas hoy.

    —ᴇʀᴇs ᴍᴏʟᴇsᴛᴀ. sɪ ᴍᴜᴇʀᴇs sᴇɢᴜʀᴏ ǫᴜᴇ ᴛᴀᴍᴘᴏᴄᴏ ᴠᴀɴ ᴀ ǫᴜᴇʀᴇʀ ᴠᴇʀᴛᴇ.

    —¡𝗗𝗲𝗷𝗮 𝗱𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼❟ 𝗲𝘀𝘁á𝗻 𝗱𝗲𝗺𝗮𝘀𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗼𝗰𝘂𝗽𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗮𝗿𝗱𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗶𝗻𝗳𝗶𝗲𝗿𝗻𝗼! —Alaska cerró los ojos con esa frase, pues un sonido de interferencia le hizo doler los oídos. Llevó ambas manos a las orejas, quejándose apenas. Las voces empezaron a gritar al mismo tiempo, no podía distinguir demasiado bien, pero eso no quitaba que fuera una horrible experiencia cada vez.

    Y, de repente, todo quedó en silencio ensordecedor. Abrió los ojos, notando que su respiración se había acelerado un poco mientras bajó las manos lentamente. Parpadeó una, dos, tres veces. Tenía una sensación extraña. Nunca quedaba tan en silencio, era muy... raro, pero a la vez daba alivio.

    —ᴱˢᵗᵃ ᵃ૧ᵘⁱ... —miró alrededor de inmediato, viendo algunas personas a lo lejos, en otras tumbas. Pero no era ninguno de ellos. Fue entonces que giró un poco su cabeza y cuerpo para ver hacia atrás, buscando la respuesta a lo que sea que la voz se refirió.

    Angyar Marwolaeth
    El sol se estaba poniendo en el horizonte, poco a poco. Los últimos rayos del atardecer daban una luz cálida y preciosa al área. Los árboles y el pasto se veían más verdes y las lápidas con más brillo. Alaska detuvo sus pasos, amortiguados por la hierba debajo de sus botines, justo frente a dos lápidas. En los grabados se podían ver los nombres: Anika Goldberg-Crowley y Dylan Crowley. Sus padres. No era el aniversario de sus muertes, pero necesitaba estar ahí. Las últimas semanas se sintieron más infierno que lo usual. Muchas veces iba allí para hablar con ellos, si es que acaso la escuchaban. Le gustaba pensar que sí. Le gustaba pensar que la veían aunque ella no podía verlos a ellos. Que, al menos en ese lugar, podían estar presentes. Se arrodilló, dejando dos rosas blancas en cada tumba, luego usó ambas manos para limpiar un poco la tierra y hojas de las lápidas. —Espero que estén bien... Estos días fueron... más duros de lo usual. Quise hablar con Owen, pero, bueno, ya saben cómo es. Al menos ustedes son buenos escuchando. —intentó bromear para evitar sentirse triste, aunque ese sentimiento siempre estaba ahí cada vez que los visitaba. También la culpa y algo de miedo. —¿ᴾᵒʳ ૧ᵘé ʳᵃᶻóⁿ ᵗᵉ ᵉˢᶜᵘᶜʰᵃʳíᵃⁿ? ᵀᵉ ᵒᵈⁱᵃⁿ. —un susurro que no venía de afuera, sino desde el interior de su cabeza; había aprendido a distinguir eso hacía tiempo. Era molesto. Siempre que estaba allí las voces no dejaban de decirle esa clase de cosas, pero siempre las ignoraba. Sin embargo, estaban especialmente activas hoy. —ᴇʀᴇs ᴍᴏʟᴇsᴛᴀ. sɪ ᴍᴜᴇʀᴇs sᴇɢᴜʀᴏ ǫᴜᴇ ᴛᴀᴍᴘᴏᴄᴏ ᴠᴀɴ ᴀ ǫᴜᴇʀᴇʀ ᴠᴇʀᴛᴇ. —¡𝗗𝗲𝗷𝗮 𝗱𝗲 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼❟ 𝗲𝘀𝘁á𝗻 𝗱𝗲𝗺𝗮𝘀𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗼𝗰𝘂𝗽𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗮𝗿𝗱𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗶𝗻𝗳𝗶𝗲𝗿𝗻𝗼! —Alaska cerró los ojos con esa frase, pues un sonido de interferencia le hizo doler los oídos. Llevó ambas manos a las orejas, quejándose apenas. Las voces empezaron a gritar al mismo tiempo, no podía distinguir demasiado bien, pero eso no quitaba que fuera una horrible experiencia cada vez. Y, de repente, todo quedó en silencio ensordecedor. Abrió los ojos, notando que su respiración se había acelerado un poco mientras bajó las manos lentamente. Parpadeó una, dos, tres veces. Tenía una sensación extraña. Nunca quedaba tan en silencio, era muy... raro, pero a la vez daba alivio. —ᴱˢᵗᵃ ᵃ૧ᵘⁱ... —miró alrededor de inmediato, viendo algunas personas a lo lejos, en otras tumbas. Pero no era ninguno de ellos. Fue entonces que giró un poco su cabeza y cuerpo para ver hacia atrás, buscando la respuesta a lo que sea que la voz se refirió. [Angyar_Marwolaeth]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    5
    9 turnos 0 maullidos
  • —¿Te das cuenta de que sales con una improbabilidad cósmica y que juntos somos una improbabilidad cósmica al cuadrado? -preguntó Hope mientras rastreaban a aquel bicho. Su hechizo de seguimiento funcionaba a las mil maravillas así que no necesitaban prestar demasiada atención a pistas o detalles dentro de aquella fábrica.

    —Piénsalo. Técnicamente yo no debería existir. Y en teoría deberíamos odiarnos a muerte... -añadió con más optimismo y alegría del que uno esperaría de esa conversación- Me encanta ser improbable a tu lado...- le dedicó una radiante sonrisa a Dean Winchester antes de alzar las cejas con sorpresa- ¡Cuidado que viene! -exclamó mientras por el pasillo entre las estanterías a su diestra se escuchaban las fuertes pisadas de ese bicho que parecía sacado de las mismas entrañas de Malivore.
    —¿Te das cuenta de que sales con una improbabilidad cósmica y que juntos somos una improbabilidad cósmica al cuadrado? -preguntó Hope mientras rastreaban a aquel bicho. Su hechizo de seguimiento funcionaba a las mil maravillas así que no necesitaban prestar demasiada atención a pistas o detalles dentro de aquella fábrica. —Piénsalo. Técnicamente yo no debería existir. Y en teoría deberíamos odiarnos a muerte... -añadió con más optimismo y alegría del que uno esperaría de esa conversación- Me encanta ser improbable a tu lado...- le dedicó una radiante sonrisa a [BxbyDriver] antes de alzar las cejas con sorpresa- ¡Cuidado que viene! -exclamó mientras por el pasillo entre las estanterías a su diestra se escuchaban las fuertes pisadas de ese bicho que parecía sacado de las mismas entrañas de Malivore.
    Me enjaja
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • - caminando por las calles con dificultad y anciedad, miedo bajo las uñas y un sentimiento de traición, Billy estaba en su casa, no sabía que hacía el pero al entrar en su habitación y ponerse a buscar desespero encontré un cuadro con flores azules secas, sonriendo aliviado, todo seguía bajo control y en su lugar, solo su cuerpo se vio alterado, ¿Qué pasó?, la energía liberada por el exceso de emociones fuertes descontrolada, la magia del caos de su madre estaba en su hijo, Billy, así que el caos intento salir pero al mismo tiempo por el miedo deformo lo primero que tuvo cerca, su cuerpo regresando lo a lo que realmente era— Lorenzo...no lo entiendo -dije llorando abrazando el cuadro con el recuerdo de nuestra primera cita, en el suelo con ese sentimiento todavía en la sangre, se sentía mal por celarlo pero parecía su amado no se estaba esforzando-
    - caminando por las calles con dificultad y anciedad, miedo bajo las uñas y un sentimiento de traición, Billy estaba en su casa, no sabía que hacía el pero al entrar en su habitación y ponerse a buscar desespero encontré un cuadro con flores azules secas, sonriendo aliviado, todo seguía bajo control y en su lugar, solo su cuerpo se vio alterado, ¿Qué pasó?, la energía liberada por el exceso de emociones fuertes descontrolada, la magia del caos de su madre estaba en su hijo, Billy, así que el caos intento salir pero al mismo tiempo por el miedo deformo lo primero que tuvo cerca, su cuerpo regresando lo a lo que realmente era— Lorenzo...no lo entiendo -dije llorando abrazando el cuadro con el recuerdo de nuestra primera cita, en el suelo con ese sentimiento todavía en la sangre, se sentía mal por celarlo pero parecía su amado no se estaba esforzando-
    Me entristece
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ☲ | ❖⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯ ❝ El primer paso es arrancarle la quijada tras cercenar los ligamentos temporomandibulares. Así nos aseguramos de que pueda tragarse sus testículos mientras tiro de su lengua sin oponer resistencia. Aunque si se mueve, probablemente terminaré arrancándosela también. Espero que lo hayas amarrado bien.

    ¡Ah! Y nada de dejarlo quedarse inconsciente; vamos a bombearle las venas llenas de metanfetamina para mantenerlo despierto en todo momento. Aunque claro, está la cuestión de que tarde o temprano, su cuerpo va a entrar en shock cuando no pueda resistir más.

    Pero en ese momento que sienta el alivio de su inminente muerte, esos fríos dedos colándose entre sus costillas para tomar su corazón, me voy a encargar de traerlo de vuelta a la vida.

    Y vamos a hacerlo todo de nuevo. Una y otra vez. Hasta que no quede nada. ⁠❞
    ☲ | ❖⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯⎯ ❝ El primer paso es arrancarle la quijada tras cercenar los ligamentos temporomandibulares. Así nos aseguramos de que pueda tragarse sus testículos mientras tiro de su lengua sin oponer resistencia. Aunque si se mueve, probablemente terminaré arrancándosela también. Espero que lo hayas amarrado bien. ¡Ah! Y nada de dejarlo quedarse inconsciente; vamos a bombearle las venas llenas de metanfetamina para mantenerlo despierto en todo momento. Aunque claro, está la cuestión de que tarde o temprano, su cuerpo va a entrar en shock cuando no pueda resistir más. Pero en ese momento que sienta el alivio de su inminente muerte, esos fríos dedos colándose entre sus costillas para tomar su corazón, me voy a encargar de traerlo de vuelta a la vida. Y vamos a hacerlo todo de nuevo. Una y otra vez. Hasta que no quede nada. ⁠❞
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    Me shockea
    Me enjaja
    21
    5 turnos 0 maullidos
  • Voy a extrañar mi etapa de embarazo, pero al menos me siento aliviada de que mis dos pequeñas hayan nacido bien, ahora, me dedicaré a darles el amor de madre que necesitan para que crezcan felices, aunque... Pronto tengamos una importante misión, ¿Me preocupa? Sí, pero el hecho de volver a ver a mis hijas, harán que ganemos esta batalla, no importa que sean Dioses, el Consejo está con la fortaleza al máximo, separadas somos fuertes, pero juntas... Somos invencibles.
    Voy a extrañar mi etapa de embarazo, pero al menos me siento aliviada de que mis dos pequeñas hayan nacido bien, ahora, me dedicaré a darles el amor de madre que necesitan para que crezcan felices, aunque... Pronto tengamos una importante misión, ¿Me preocupa? Sí, pero el hecho de volver a ver a mis hijas, harán que ganemos esta batalla, no importa que sean Dioses, el Consejo está con la fortaleza al máximo, separadas somos fuertes, pero juntas... Somos invencibles.
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    21
    1 turno 0 maullidos
  • — Sé que existen apps de delivery que traen todo a casa muy convenientemente pero, me gusta ir al mercado local, comprar todo yo misma, salir a caminar un poco y saludar a los vecinos. ¿Me acompañas?
    — Sé que existen apps de delivery que traen todo a casa muy convenientemente pero, me gusta ir al mercado local, comprar todo yo misma, salir a caminar un poco y saludar a los vecinos. ¿Me acompañas?
    Me encocora
    Me gusta
    15
    3 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados