• Si pudiera hablar de las ventajas de ser de N.E.P.S. podría ser que la justicia jamás desaparece aquí.
    Trabajamos día y noche para que tú y tu familia estén a salvo y todo gracias al poderoso cuerpo de oficia... Les...

    *Se ha dado cuenta que no tiene una playera/camisa puesta mientras hablaba para un comercial promocional de la policía*

    O-Oye ¿Podemos grabarlo otra vez? Per-Pero ahora con la camisa puesta... Este video no puede ver la luz
    Si pudiera hablar de las ventajas de ser de N.E.P.S. podría ser que la justicia jamás desaparece aquí. Trabajamos día y noche para que tú y tu familia estén a salvo y todo gracias al poderoso cuerpo de oficia... Les... *Se ha dado cuenta que no tiene una playera/camisa puesta mientras hablaba para un comercial promocional de la policía* O-Oye ¿Podemos grabarlo otra vez? Per-Pero ahora con la camisa puesta... Este video no puede ver la luz
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  • //2do intento. Por favor señor Ficrol no se enoje, solo quería hacer un rol de comedia para los amigos. :(

    *Al ir de vuelta a la ciudad por provisiones me di cuenta de la increíble verdad, quedando en shock por lo que acabo de ver.*

    Narrador: ¡Así es! ¡Las chicas que normalmente tienen sus trabajos y ocupaciones cotidianas, también tienen un secreto para luchar contra las fuerzas del mal! ¡Ellas son las SAILOR BOOM!

    Con la participación de Sailor Alien (Bianca Auditore) La Sailor Scout más paranoica. Experta en sucesos "para normales" (no paranormales) con poderes increíbles como, pagar vivienda y vehículo, entrar en internet y sacar información de las redes sociales.

    Sailor Cola (Shane Miller) ¡La Sailor scout Más Enérgica. Enemiga mortal de la Pepsi, tiene el poder de manipular y controlar cada refresco de cola a voluntad, ya sea en botellas, latas, o incluso regada en el piso, sin duda un poder muy útil!

    Sailor Forest (Marielle ) La Sailor Scout más Sabía, tiene la habilidad de dominar las plantas y comunicarse con los animales...
    JERO: *Me metí sin permiso a la cabina del narrador.* "¡TE AMO SAILOR FOREST! ¡CASATE CONMIGO!¡EMBARAZAME Y DAME UN HIJO!"
    Narrador: ¡Oiga salga de mi cabina y déjeme hacer mi trabajo! *Saca a Jero a Patadas de la cabina.*

    Narrador: *ejem* Continuemos...

    Sailor Dream (Lady Céleste) La Sailor Scout Más adorable~ ¡Con su espejo puede entrar en los sueños de la gente, y puede comunicarse con cualquier peluche que pueda encontrarse. Si dulzura es innegable y su sonrisa enamora a todos el mundo!

    Y por último Sailor Smart (・❥・ Fenrir Queen・❥・) La Sailor scout más inteligente. Puede aprender cualquier tipo de magia con solo leer un tomo, un libro o incluso una revista. Con 39383 de IQ sus enemigos no podrán engañarle con trucos mentales.

    Narrador: ¡No lo olviden! ¡Ellas luchan por el amor y la Justicia! (y por llegar a fin de més) ¡Son las SAILOR BOOM!

    *Sonido de explosión épica.*

    Jero: "¿Pero qué rayos es eso?"
    PD: "¡Sailor Forest es la más hermosa!"
    //2do intento. Por favor señor Ficrol no se enoje, solo quería hacer un rol de comedia para los amigos. :( *Al ir de vuelta a la ciudad por provisiones me di cuenta de la increíble verdad, quedando en shock por lo que acabo de ver.* :STK-98: Narrador: ¡Así es! ¡Las chicas que normalmente tienen sus trabajos y ocupaciones cotidianas, también tienen un secreto para luchar contra las fuerzas del mal! ¡Ellas son las SAILOR BOOM! Con la participación de Sailor Alien ([Freaky_Ghost_Ovni_531]) La Sailor Scout más paranoica. Experta en sucesos "para normales" (no paranormales) con poderes increíbles como, pagar vivienda y vehículo, entrar en internet y sacar información de las redes sociales. Sailor Cola ([ShaneMiller2000]) ¡La Sailor scout Más Enérgica. Enemiga mortal de la Pepsi, tiene el poder de manipular y controlar cada refresco de cola a voluntad, ya sea en botellas, latas, o incluso regada en el piso, sin duda un poder muy útil! Sailor Forest ([legend_salmon_squirrel_826]) La Sailor Scout más Sabía, tiene la habilidad de dominar las plantas y comunicarse con los animales... JERO: *Me metí sin permiso a la cabina del narrador.* "¡TE AMO SAILOR FOREST! ¡CASATE CONMIGO!¡EMBARAZAME Y DAME UN HIJO!" Narrador: ¡Oiga salga de mi cabina y déjeme hacer mi trabajo! *Saca a Jero a Patadas de la cabina.* Narrador: *ejem* Continuemos... Sailor Dream ([LadyCeleste2008]) La Sailor Scout Más adorable~ ¡Con su espejo puede entrar en los sueños de la gente, y puede comunicarse con cualquier peluche que pueda encontrarse. Si dulzura es innegable y su sonrisa enamora a todos el mundo! Y por último Sailor Smart ([Sury_Sakai_1724]) La Sailor scout más inteligente. Puede aprender cualquier tipo de magia con solo leer un tomo, un libro o incluso una revista. Con 39383 de IQ sus enemigos no podrán engañarle con trucos mentales. Narrador: ¡No lo olviden! ¡Ellas luchan por el amor y la Justicia! (y por llegar a fin de més) ¡Son las SAILOR BOOM! *Sonido de explosión épica.* Jero: "¿Pero qué rayos es eso?" PD: "¡Sailor Forest es la más hermosa!"
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  • ⸻ Hemos de ver por siempre la injusticia que dejo la imagen y semejanza de Padre, hasta sus creaciones más "hermosas" sufren su calvario.⸻
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  • 𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐞𝐠𝐦𝐞𝐲𝐞𝐫 "𝐆𝐮𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐜𝐢𝐯𝐢𝐥". (𝐍𝐚𝐫𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐭𝐚𝐛𝐞𝐫𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐥𝐚𝐦𝐮𝐞𝐭𝐞, 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐩𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐦𝐚𝐬)

    La lluvia de flechas oscureció el cielo por un instante. Yo avanzaba entre el barro y los cuerpos caídos, la espada larga en la mano derecha y el escudo negro en la izquierda. El tabardo azul sobre la armadura estaba ya rasgado y cubierto de sangre ajena. No sentía nada. Solo el peso del acero, el crujido de las placas al moverse y el olor metálico que impregnaba el aire.

    Habíamos marchado tres días sin descanso para llegar a las murallas de Valthar. El señor de la ciudad había traicionado a su propio rey y ahora sus huestes defendían el castillo en la colina. Yo no luchaba por el rey, ni por la justicia. Solo caminaba hacia donde el camino me llevaba, y ese día el camino terminaba allí.
    Choqué contra la primera línea enemiga. Mi espada atravesó el yelmo de un hombre que gritaba algo que no me importó escuchar. El siguiente intentó cortarme las piernas; le abrí el pecho desde el hombro hasta la cadera con un solo golpe descendente. El acero entraba y salía sin resistencia.

    Una lanza me atravesó el muslo izquierdo. La arranqué sin detenerme. La sangre corría por dentro de la greba, tibia al principio, fría después. Seguí avanzando, un hacha me golpeó el hombro derecho y sentí cómo se rompía la clavícula. El dolor era distante, como un recuerdo viejo. Giré y decapité al portador del hacha. Su cabeza rodó entre las piernas de sus compañeros.

    Llegué hasta el pie de la muralla, los defensores arrojaban piedras y aceite hirviendo. Una roca del tamaño de un torso me impactó en pleno pecho y me derribó. El mundo se volvió negro por un segundo. Me levanté. La armadura estaba abollada, pero el cuerpo ya se estaba reparando. Siempre lo hacía.

    Subí por una escalera de asedio que apenas se sostenía. En la muralla, un caballero con sobrevesta roja me esperaba. Cruzamos espadas, sus golpes eran precisos, entrenados, los míos eran simples, mecánicos. Le atravesé el visor del yelmo en el quinto choque. Cayó hacia atrás, sobre sus propios hombres. Entonces llegó la flecha, entró por debajo del casco, justo en la base del cráneo. Sentí el metal romper hueso y luego la oscuridad absoluta. Caí desde lo alto de la muralla.

    Solo habia silencio. Minutos después abrí los ojos. Estaba tirado entre los muertos, con el cuello torcido en un ángulo imposible. Los huesos crujieron al recolocarse. Me puse de pie lentamente. La flecha seguía clavada; la arranqué sin prisa. Sangre fresca brotó y se detuvo casi al instante.

    A mi alrededor la batalla continuaba. Nadie había notado que un hombre había muerto y regresado. Tomé la espada que yacía junto a un cadáver sin cabeza y seguí caminando hacia la puerta principal del castillo. En mi no habiarabia ni cansancio. Solo el siguiente paso, y el siguiente, y el siguiente. Mientras los vivos gritaban y morían, yo simplemente seguía existiendo.
    𝐂𝐫𝐨́𝐧𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐢𝐞𝐠𝐦𝐞𝐲𝐞𝐫 "𝐆𝐮𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐜𝐢𝐯𝐢𝐥". (𝐍𝐚𝐫𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐭𝐚𝐛𝐞𝐫𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐚𝐥𝐚𝐦𝐮𝐞𝐭𝐞, 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐩𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐦𝐚𝐬) La lluvia de flechas oscureció el cielo por un instante. Yo avanzaba entre el barro y los cuerpos caídos, la espada larga en la mano derecha y el escudo negro en la izquierda. El tabardo azul sobre la armadura estaba ya rasgado y cubierto de sangre ajena. No sentía nada. Solo el peso del acero, el crujido de las placas al moverse y el olor metálico que impregnaba el aire. Habíamos marchado tres días sin descanso para llegar a las murallas de Valthar. El señor de la ciudad había traicionado a su propio rey y ahora sus huestes defendían el castillo en la colina. Yo no luchaba por el rey, ni por la justicia. Solo caminaba hacia donde el camino me llevaba, y ese día el camino terminaba allí. Choqué contra la primera línea enemiga. Mi espada atravesó el yelmo de un hombre que gritaba algo que no me importó escuchar. El siguiente intentó cortarme las piernas; le abrí el pecho desde el hombro hasta la cadera con un solo golpe descendente. El acero entraba y salía sin resistencia. Una lanza me atravesó el muslo izquierdo. La arranqué sin detenerme. La sangre corría por dentro de la greba, tibia al principio, fría después. Seguí avanzando, un hacha me golpeó el hombro derecho y sentí cómo se rompía la clavícula. El dolor era distante, como un recuerdo viejo. Giré y decapité al portador del hacha. Su cabeza rodó entre las piernas de sus compañeros. Llegué hasta el pie de la muralla, los defensores arrojaban piedras y aceite hirviendo. Una roca del tamaño de un torso me impactó en pleno pecho y me derribó. El mundo se volvió negro por un segundo. Me levanté. La armadura estaba abollada, pero el cuerpo ya se estaba reparando. Siempre lo hacía. Subí por una escalera de asedio que apenas se sostenía. En la muralla, un caballero con sobrevesta roja me esperaba. Cruzamos espadas, sus golpes eran precisos, entrenados, los míos eran simples, mecánicos. Le atravesé el visor del yelmo en el quinto choque. Cayó hacia atrás, sobre sus propios hombres. Entonces llegó la flecha, entró por debajo del casco, justo en la base del cráneo. Sentí el metal romper hueso y luego la oscuridad absoluta. Caí desde lo alto de la muralla. Solo habia silencio. Minutos después abrí los ojos. Estaba tirado entre los muertos, con el cuello torcido en un ángulo imposible. Los huesos crujieron al recolocarse. Me puse de pie lentamente. La flecha seguía clavada; la arranqué sin prisa. Sangre fresca brotó y se detuvo casi al instante. A mi alrededor la batalla continuaba. Nadie había notado que un hombre había muerto y regresado. Tomé la espada que yacía junto a un cadáver sin cabeza y seguí caminando hacia la puerta principal del castillo. En mi no habiarabia ni cansancio. Solo el siguiente paso, y el siguiente, y el siguiente. Mientras los vivos gritaban y morían, yo simplemente seguía existiendo.
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  • Hace muchos años, una pequeña aldea ha sido atacada por un numeroso ejército enviado por un tirano aterrador, un tipo que se graduó de genocida. Un pobre aldeano pese a sus súplicas de piedad hacia los fríos soldados, ellos solamente respondieron con el peor nivel de violencia posible, para su suerte, Dohanna intervino de inmediato para salvar la vida de aquél joven, luego de haberla invocado usando las escrituras antiguas a la luz de la Luna, por desgracia, no llegó a tiempo para salvar a los demás, pero sí prometió hacer justicia por él y por los aldeanos inocentes.
    Hace muchos años, una pequeña aldea ha sido atacada por un numeroso ejército enviado por un tirano aterrador, un tipo que se graduó de genocida. Un pobre aldeano pese a sus súplicas de piedad hacia los fríos soldados, ellos solamente respondieron con el peor nivel de violencia posible, para su suerte, Dohanna intervino de inmediato para salvar la vida de aquél joven, luego de haberla invocado usando las escrituras antiguas a la luz de la Luna, por desgracia, no llegó a tiempo para salvar a los demás, pero sí prometió hacer justicia por él y por los aldeanos inocentes.
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  • ---

    Y la muerte dejó marcas en mi cuerpo;
    en ese mi claroscuro;
    Y yo que era apenas párvulo, tenía de caballero no más que el ropaje que en esos ayeres portaba;
    augusta angustia;
    de ciénaga lustrosa;

    Sobre mí la vi danzar como un hada; una bruja; una artista;
    Ella era mi dama; mi luciérnaga de los deseos;
    Y me vi tensar en su tiempo merecido, ella muy a la espera de todos mis susurros;
    anheló y depositó un gesto sobre mi frente;
    Y mi ser se vio sumergido entre puentes y ventanas; que no callaban, que no cerraban sus lienzos,
    Si no que en cambio se lanzaban al frenesí del sentir.

    Y entonces conocí sus secretos: que ella ya soñaba conmigo.
    Mucho antes de yo nacer;
    Un clérigo; un caballero;

    Oh, ella tan rara, tan amante, tan demente;
    ella como un río de ideas que no tienen nombre;
    Más que merecer ser del ser amado.
    Más que el corromper el de lo resquebrajado con la añoranza de una Luna;
    ya mecida por vientos; por rebeldía inquieta; pura.
    Ella tan muda al despertar y yo tan liviano al yacer el duermevela.

    Oh, tan raro Amor.
    Tan de llanto esclarecido;
    Soy tan ciego; Señor, yo éste ser de tan indóciles pactos;

    Tendí en mi catre sus ilusiones;
    yo entre la justicia que derramó sobre mí; el candor de una sonrisa que vivía por y para mí;
    me vi si acaso en la misma gloria alucinada; en la que ella me habría buscado;

    Y yo sería la sombra de ese ser amado que entre sus rascacielos de pasión inevitable;
    Como un suspiro que llega tarde;
    Sería la tersa mañana en que la busqué;
    Y ella me envolvió entre sus brazos y me hizo el amor;
    como una doncella de tan frágil templar;

    Oh, ella tan inocente;
    Como un rosa de la tarde; esa mi cruz más dulce,
    bríndame un poco de tus atavíos serenos;
    Y has de este ciego tu más cándido amorío.

    Como un sueño que el angelado fantasma;
    en el que me convertí por su existir;
    Oh, tan caprichoso es el amor; que tiñe de estatuas; sus diseños del errar de los sueños:
    como un llanto de regadíos mansos;
    Y al despertar me despojé de sus heridas;
    y vagué mucho en el tiempo en que los árboles fueron acérrimos dueños; de la Tierra.

    A la muerte más no la vi; quizá vivía en mí como de un sino;
    Entonces armé un rosal; y encendí las lámparas del cielo;
    para que pudiera encontrarme;
    si acaso se habría alejado de mí;
    no lo sabía; estaba desnudo en ese reino de belleza;
    con el rigor mortis en los labios; y el calor que le habría entregado; como un inocente muchacho;
    Ya sin fuerzas;

    Ah, pero aún mi memoria cimbra entre sus hálitos y sus hábitos tan de sinuosa diligencia;
    Entre toda reverencia;
    Mi soberana amante;
    pero en mí; la inmortalidad de sus suspiros.
    --- Y la muerte dejó marcas en mi cuerpo; en ese mi claroscuro; Y yo que era apenas párvulo, tenía de caballero no más que el ropaje que en esos ayeres portaba; augusta angustia; de ciénaga lustrosa; Sobre mí la vi danzar como un hada; una bruja; una artista; Ella era mi dama; mi luciérnaga de los deseos; Y me vi tensar en su tiempo merecido, ella muy a la espera de todos mis susurros; anheló y depositó un gesto sobre mi frente; Y mi ser se vio sumergido entre puentes y ventanas; que no callaban, que no cerraban sus lienzos, Si no que en cambio se lanzaban al frenesí del sentir. Y entonces conocí sus secretos: que ella ya soñaba conmigo. Mucho antes de yo nacer; Un clérigo; un caballero; Oh, ella tan rara, tan amante, tan demente; ella como un río de ideas que no tienen nombre; Más que merecer ser del ser amado. Más que el corromper el de lo resquebrajado con la añoranza de una Luna; ya mecida por vientos; por rebeldía inquieta; pura. Ella tan muda al despertar y yo tan liviano al yacer el duermevela. Oh, tan raro Amor. Tan de llanto esclarecido; Soy tan ciego; Señor, yo éste ser de tan indóciles pactos; Tendí en mi catre sus ilusiones; yo entre la justicia que derramó sobre mí; el candor de una sonrisa que vivía por y para mí; me vi si acaso en la misma gloria alucinada; en la que ella me habría buscado; Y yo sería la sombra de ese ser amado que entre sus rascacielos de pasión inevitable; Como un suspiro que llega tarde; Sería la tersa mañana en que la busqué; Y ella me envolvió entre sus brazos y me hizo el amor; como una doncella de tan frágil templar; Oh, ella tan inocente; Como un rosa de la tarde; esa mi cruz más dulce, bríndame un poco de tus atavíos serenos; Y has de este ciego tu más cándido amorío. Como un sueño que el angelado fantasma; en el que me convertí por su existir; Oh, tan caprichoso es el amor; que tiñe de estatuas; sus diseños del errar de los sueños: como un llanto de regadíos mansos; Y al despertar me despojé de sus heridas; y vagué mucho en el tiempo en que los árboles fueron acérrimos dueños; de la Tierra. A la muerte más no la vi; quizá vivía en mí como de un sino; Entonces armé un rosal; y encendí las lámparas del cielo; para que pudiera encontrarme; si acaso se habría alejado de mí; no lo sabía; estaba desnudo en ese reino de belleza; con el rigor mortis en los labios; y el calor que le habría entregado; como un inocente muchacho; Ya sin fuerzas; Ah, pero aún mi memoria cimbra entre sus hálitos y sus hábitos tan de sinuosa diligencia; Entre toda reverencia; Mi soberana amante; pero en mí; la inmortalidad de sus suspiros.
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    ****Edad del Caos****
    El Árbol de las Almas"

    Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo".

    Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer.

    Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza.

    No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas".

    No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado.

    Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado.

    Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo.

    Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos.

    Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia.

    La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado.

    Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija.

    Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
    ****Edad del Caos**** El Árbol de las Almas" Con el paso de los meses, el nombre de Yen dejó de ser solo un susurro entre enemigos y se convirtió en un símbolo, "La Hija del Monstruo". Así la llamaban los Elunai, los soldados, incluso los demonios que habían sobrevivido a su furia. Lo que nació como un insulto terminó transformándose en un título que Yen portaba con orgullo. Cada vez que lo escuchaba, no sentía vergüenza sino una extraña satisfacción. Era la prueba de que su existencia pesaba en el mundo. De que ya no era la niña olvidada en un calabozo sino que era alguien a quien temer. Pero mientras su leyenda crecía, la de los Elunai comenzaba a desmoronarse, las generaciones dejaron de renovarse. Los nacimientos disminuyeron. Los templos ya no podían ocultarlo: algo estaba fallando en la raíz misma de su raza. No sabían que su destino ya había sido sellado mucho antes. En las sombras de la guerra, Ozma había descubierto el secreto mejor guardado de los dioses: "El Árbol de las Almas". No era un símbolo ni un mito, era una prisión. Cada Elunai que moría no regresaba al flujo natural de la existencia. Su alma era arrastrada hacia ese árbol, atrapada, reciclada y obligada a renacer una y otra vez como parte de la misma raza. Un ciclo cerrado, perfecto, controlado. Los dioses no otorgaban vida, la administraban, así evitaban compartir su poder con nuevas almas. Así mantenían intacto el número de aquellos bendecidos. Así aseguraban que su dominio jamás fuera desafiado. Ozma no buscó ese árbol por odio, lo buscó por amor. Durante años, entre ruinas y templos destruidos, reunió fragmentos de conocimiento, persiguió rumores, desenterró secretos con un solo objetivo: Encontrar el alma de Selin y devolverla para darle un nuevo cuerpo. Pero cuando finalmente encontró el Árbol de las Almas no la halló, no estaba allí, no había rastro de ella, ni esencia o eco, tampoco fragmentos. Era como si Selin jamás hubiese existido. En ese instante algo en Ozma se quebró de forma irreversible, porque la muerte y el tiempo podía aceptarlos, pero aquello era peor que la muerte, era el olvido absoluto, la negación de toda existencia. La furia que nació en él no fue como las anteriores, no fue un estallido, fue algo más frío y profundo. Ozma no destruyó el Árbol, lo corrompió silenciosamente sin que los dioses lo notaran. Alteró su esencia, envenenó su función, rompió su ciclo desde dentro. Las almas ya no serían reclamadas, ya no regresarían, ya no alimentarían el sistema que los dioses habían creado. Los Elunai seguirían viviendo pero lentamente se extinguirían. No lo hizo solo por venganza, también lo hizo por Yen, porque comprendió algo aterrador: Si los dioses pudieron borrar a Selin… También podrían borrar a su hija. Y eso eso era algo que jamás permitiría, ya había perdido a Selin y a su hija no nacida, no perdería a Yen. Desde ese momento, la guerra dejó de ser una lucha contra templos o ejércitos. Se convirtió en algo mucho más oscuro, Ozma ya no peleaba por justicia ni siquiera por venganza, ahora peleaba contra el propio orden del mundo y mientras él se hundía cada vez más en esa oscuridad, Yen, la Hija del Monstruo… Caminaba sin saber que el destino que la aguardaba era incluso más cruel que el de su padre.
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    CURIOSIDADES
    DE
    ℒℐℒℒℐ𝒯ℋ 𝒮𝒲𝒜𝒩

    1- Es una apasionada de la moda
    2- Su mayor pasión es el dibujó
    3- Lo primero que hace al levantarse es servirse una taza de café
    4- Le encanta vestirse completamente de negro
    5- Esta perdidamente enamorada de su novio
    6- Detesta que la mientan
    7- Una de sus diseñadoras favoritas es la reina Vivienne Westwood
    8- Se marea en los barcos
    9- Hace poco ha vuelto al gimnasio
    10- No soporta las injusticias
    CURIOSIDADES DE ℒℐℒℒℐ𝒯ℋ 𝒮𝒲𝒜𝒩 1- Es una apasionada de la moda 2- Su mayor pasión es el dibujó 3- Lo primero que hace al levantarse es servirse una taza de café 4- Le encanta vestirse completamente de negro 5- Esta perdidamente enamorada de su novio 6- Detesta que la mientan 7- Una de sus diseñadoras favoritas es la reina Vivienne Westwood 8- Se marea en los barcos 9- Hace poco ha vuelto al gimnasio 10- No soporta las injusticias
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    CURIOSIDADES
    DE
    𝒜𝒩𝒩ℰ ℋ𝒜ℒℒℐ𝒲ℰℒℒ

    1- Le encanta ponerse mona
    2- Antes sentía bastante inseguridad con su cuerpo
    3- No soporta las injusticias
    4- Puede convertirse en una gata pelirroja
    5- Es bastante torpe
    6- Le encanta vestirse como una princesita
    7- No tiene ningún problema en ensuciarse las manos
    8- Uno de los viajes que quiere hacer, es conocer Escocia y vestir como las mujeres vestían antiguamente
    9- Después del accidente que tuvo le va acostar volver a conducir por miedo
    10- Sus hobbies favoritos son la escritura y la lectura
    CURIOSIDADES DE 𝒜𝒩𝒩ℰ ℋ𝒜ℒℒℐ𝒲ℰℒℒ 1- Le encanta ponerse mona 2- Antes sentía bastante inseguridad con su cuerpo 3- No soporta las injusticias 4- Puede convertirse en una gata pelirroja 5- Es bastante torpe 6- Le encanta vestirse como una princesita 7- No tiene ningún problema en ensuciarse las manos 8- Uno de los viajes que quiere hacer, es conocer Escocia y vestir como las mujeres vestían antiguamente 9- Después del accidente que tuvo le va acostar volver a conducir por miedo 10- Sus hobbies favoritos son la escritura y la lectura
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  • — Tu triste historia me llega al corazón... « como quisiera arrancar el tuyo » ... Escuchaste eso pero es muy tarde, la ayuda no llegará. Sabes, siempre he amado la moral de dudosa procedencia. Aquellos que más se levantan en un pedestal son los peores, como tú. Los que ayudan, los que se consideran puros e intachables. — Camino en círculos alrededor de su cena, una sacerdotisa que pecaba de hipócrita. — Pero esa no es la razón para tenerte aquí. — Sonrió, aspirando el miedo sobre el aire.

    — No, tampoco estoy haciendo justicia por todos aquellos que perecieron bajo tus manos. — Nego, haciendo un sonido de negación chocando su lengua con el interior de su boca.— Tierna criatura de Dios, no estoy aquí para juzgarte. Solo me divierte la cara de idiota incomprendida que tienes en este momento, haciéndote la martir hasta que por fin encontraste quien pueda darte, la dicha de sentir la carne viva segregando carne. ¡Uhm! Tus lágrimas, tu sangre, tus gritos y todo de ti serán un festín para quitarme este aburrimiento, siéntete vigorosa « al final si serás útil ».
    — Tu triste historia me llega al corazón... « como quisiera arrancar el tuyo » ... Escuchaste eso pero es muy tarde, la ayuda no llegará. Sabes, siempre he amado la moral de dudosa procedencia. Aquellos que más se levantan en un pedestal son los peores, como tú. Los que ayudan, los que se consideran puros e intachables. — Camino en círculos alrededor de su cena, una sacerdotisa que pecaba de hipócrita. — Pero esa no es la razón para tenerte aquí. — Sonrió, aspirando el miedo sobre el aire. — No, tampoco estoy haciendo justicia por todos aquellos que perecieron bajo tus manos. — Nego, haciendo un sonido de negación chocando su lengua con el interior de su boca.— Tierna criatura de Dios, no estoy aquí para juzgarte. Solo me divierte la cara de idiota incomprendida que tienes en este momento, haciéndote la martir hasta que por fin encontraste quien pueda darte, la dicha de sentir la carne viva segregando carne. ¡Uhm! Tus lágrimas, tu sangre, tus gritos y todo de ti serán un festín para quitarme este aburrimiento, siéntete vigorosa « al final si serás útil ».
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