• Para todos esos amables nuevos amigos qué recién me agregan, es un gusto conocerlos, me presento, mi nombre es Haku, perteneciente al Clan Yuki y originario de la aldea oculta entre la neblina, es un placer

    >Contento<
    Para todos esos amables nuevos amigos qué recién me agregan, es un gusto conocerlos, me presento, mi nombre es Haku, perteneciente al Clan Yuki y originario de la aldea oculta entre la neblina, es un placer >Contento<
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  • — En un pequeño motel de Brick Lane, tan mundano como cualquier otro, sucede algo extraordinario. La habitación 205, usualmente cerrada para el público en general, sangra. ¡Sangra, sí! Sangre densa, de un rojo intenso y vívido, emana del techo, de las paredes, de todas las hendiduras y recovecos por las que puede.

    Cada catorce días, exactamente a las once de la noche en punto. ¿El motivo? Nadie sabe, ni los dueños. O, si lo saben, el secreto han sepultado, como decidieron sepultar el problema prohibiendo el acceso a la Habitación 205 y pagándole a los medios para que dejasen de hablar de ello.

    Si no he escrito sobre ello, es porque aún no tengo datos suficientes para hacer de esta una historia digna de mis lectores. Ah... Necesito un pase de prensa. ¿Será difícil obtener uno prestado?
    — En un pequeño motel de Brick Lane, tan mundano como cualquier otro, sucede algo extraordinario. La habitación 205, usualmente cerrada para el público en general, sangra. ¡Sangra, sí! Sangre densa, de un rojo intenso y vívido, emana del techo, de las paredes, de todas las hendiduras y recovecos por las que puede. Cada catorce días, exactamente a las once de la noche en punto. ¿El motivo? Nadie sabe, ni los dueños. O, si lo saben, el secreto han sepultado, como decidieron sepultar el problema prohibiendo el acceso a la Habitación 205 y pagándole a los medios para que dejasen de hablar de ello. Si no he escrito sobre ello, es porque aún no tengo datos suficientes para hacer de esta una historia digna de mis lectores. Ah... Necesito un pase de prensa. ¿Será difícil obtener uno prestado?
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  • -El paisaje urbano de la era moderna no era más que un recordatorio constante de la decadencia. El ruido incesante, la debilidad disfrazada de progreso y el andar de la gente común solo provocaban un profundo desdén. La sola existencia de este mundo actual resultaba insultante. Sin embargo, el aburrimiento y la monotonía se rompieron en el momento en que una presencia diferente cruzó el umbral de aquel lugar. No era un humano común, ni una maldición ordinaria arrastrándose por los rincones. era...- Vienes arrastrando el peso de unos sellos que te quedan chicos no? Te interesa un pacto? Laplus Darkness
    -El paisaje urbano de la era moderna no era más que un recordatorio constante de la decadencia. El ruido incesante, la debilidad disfrazada de progreso y el andar de la gente común solo provocaban un profundo desdén. La sola existencia de este mundo actual resultaba insultante. Sin embargo, el aburrimiento y la monotonía se rompieron en el momento en que una presencia diferente cruzó el umbral de aquel lugar. No era un humano común, ni una maldición ordinaria arrastrándose por los rincones. era...- Vienes arrastrando el peso de unos sellos que te quedan chicos no? Te interesa un pacto? [glow_lavender_mouse_820]
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  • —Vale, ahora supera este perfil. —peleando con sus enemigos imaginarios. (?)
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  • Esto se volvió lo ordinario, golpes, sangre y gritos. Nunca se olvida, el miedo se convierte en un refugio cuando los grilletes te destruyen los tobillos.
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  • 𝖨𝖿 𝗅𝗈𝗏𝖾 𝖼𝖺𝗇 𝗅𝖺𝗌𝗍 𝖿𝗈𝗋𝖾𝗏𝖾𝗋, 𝖨 𝗁𝗈𝗉𝖾 𝗂𝗍 𝗅𝗈𝗈𝗄𝗌 𝗅𝗂𝗄𝖾 𝗎𝗌.

    Ha-Rin había escuchado muchas veces que el amor eterno se parecía a los grandes gestos.

    A las promesas bajo la lluvia.

    A los besos dramáticos en aeropuertos.

    A las declaraciones capaces de detener el tiempo.

    Pero, mientras intentaba mantener el equilibrio sobre la espalda de Ji-Hyun en medio de la sala, llegó a la conclusión de que quizás todos estaban equivocados.

    —No te muevas —ordenó con una sonrisa mientras extendía los brazos y se inclinaba ligeramente hacia adelante.

    Aquella escena, vista desde afuera, debía parecer absurda. Cualquiera pensaría que estaban jugando o perdiendo el tiempo de la forma más ridícula que se les podría haber ocurrido. Y, tal vez, era exactamente eso y, sin embargo, ninguno quería estar en otro lugar o hacer otra cosa.

    —¿Sabes qué es gracioso? —preguntó el joven artista, aún concentrado en no caer.

    —Antes de que existiera un nosotros, pensaba que las parejas felices hacían cosas mucho más interesantes que esto: viajes románticos, cenas elegantes, flores, promesas solemnes, momentos perfectos... Cosas de películas y, a pesar de que hacemos esas cosas, luego tenemos momentos como estos y me gustan mucho más.

    Años atrás, ambos habían creído que el amor se medía por los momentos extraordinarios. Ahora sabían que se trataba de cosas simples.

    En las mañanas compartidas.

    En las compras del supermercado.

    En las series que nunca terminaban porque se quedaban dormidos a mitad del capítulo.

    En las fotografías borrosas.

    En los silencios cómodos.

    En una mirada compartida.

    En la confianza absoluta de poder ser ridículos frente al otro sin sentir vergüenza.

    En la tranquilidad de saber que siempre habría alguien esperando al final del día.

    Ha-Rin volvió a centrar su atención en Ji-Hyun. Lo observó allí, relajado, sin ninguna prisa por levantarse, como si aquella posición fuese lo más cómodo del mundo.

    Entonces comprendió algo.

    Quizás el amor eterno no tenía una apariencia espectacular.

    Quizás no era una fotografía perfecta ni una historia extraordinaria.

    Quizás era esto.

    Porque, al final, el amor no se medía en la intensidad de un instante.

    Se medía en la permanencia.

    En las risas compartidas sin motivo.

    En la facilidad de existir juntos a pesar de la rutina.

    En la confianza.

    En no sentir la necesidad de demostrar nada.

    En los años pasando sin que ninguno deje de elegir al otro.

    Ha-Rin sonrió una vez más y finalmente se dejó caer de rodillas al lado de Ji-Hyun. Acomodó alguno de los mechones rebeldes del cabello de su pareja y luego besó suavemente su sien.

    —Si el amor puede durar para siempre, espero que se parezca a nosotros.


                                                       ≽(•⩊ •マ≼  𖾕𖾝꙼ᩚ𛲕𖾟
    💕 𝖨𝖿 𝗅𝗈𝗏𝖾 𝖼𝖺𝗇 𝗅𝖺𝗌𝗍 𝖿𝗈𝗋𝖾𝗏𝖾𝗋, 𝖨 𝗁𝗈𝗉𝖾 𝗂𝗍 𝗅𝗈𝗈𝗄𝗌 𝗅𝗂𝗄𝖾 𝗎𝗌. Ha-Rin había escuchado muchas veces que el amor eterno se parecía a los grandes gestos. A las promesas bajo la lluvia. A los besos dramáticos en aeropuertos. A las declaraciones capaces de detener el tiempo. Pero, mientras intentaba mantener el equilibrio sobre la espalda de Ji-Hyun en medio de la sala, llegó a la conclusión de que quizás todos estaban equivocados. —No te muevas —ordenó con una sonrisa mientras extendía los brazos y se inclinaba ligeramente hacia adelante. Aquella escena, vista desde afuera, debía parecer absurda. Cualquiera pensaría que estaban jugando o perdiendo el tiempo de la forma más ridícula que se les podría haber ocurrido. Y, tal vez, era exactamente eso y, sin embargo, ninguno quería estar en otro lugar o hacer otra cosa. —¿Sabes qué es gracioso? —preguntó el joven artista, aún concentrado en no caer. —Antes de que existiera un nosotros, pensaba que las parejas felices hacían cosas mucho más interesantes que esto: viajes románticos, cenas elegantes, flores, promesas solemnes, momentos perfectos... Cosas de películas y, a pesar de que hacemos esas cosas, luego tenemos momentos como estos y me gustan mucho más. Años atrás, ambos habían creído que el amor se medía por los momentos extraordinarios. Ahora sabían que se trataba de cosas simples. En las mañanas compartidas. En las compras del supermercado. En las series que nunca terminaban porque se quedaban dormidos a mitad del capítulo. En las fotografías borrosas. En los silencios cómodos. En una mirada compartida. En la confianza absoluta de poder ser ridículos frente al otro sin sentir vergüenza. En la tranquilidad de saber que siempre habría alguien esperando al final del día. Ha-Rin volvió a centrar su atención en Ji-Hyun. Lo observó allí, relajado, sin ninguna prisa por levantarse, como si aquella posición fuese lo más cómodo del mundo. Entonces comprendió algo. Quizás el amor eterno no tenía una apariencia espectacular. Quizás no era una fotografía perfecta ni una historia extraordinaria. Quizás era esto. Porque, al final, el amor no se medía en la intensidad de un instante. Se medía en la permanencia. En las risas compartidas sin motivo. En la facilidad de existir juntos a pesar de la rutina. En la confianza. En no sentir la necesidad de demostrar nada. En los años pasando sin que ninguno deje de elegir al otro. Ha-Rin sonrió una vez más y finalmente se dejó caer de rodillas al lado de Ji-Hyun. Acomodó alguno de los mechones rebeldes del cabello de su pareja y luego besó suavemente su sien. —Si el amor puede durar para siempre, espero que se parezca a nosotros.                                                    ≽(•⩊ •マ≼  𖾕𖾝꙼ᩚ𛲕𖾟
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ✦༺ ISHTAR'S DEMONIC DÉESSE INFERNAL GLAMOUR ༻✦
    FICHA OFICIAL DE REVISTA: "ISHTAR'S McDONALDS"

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    EDICIÓN ESPECIAL INFERNAL FAST FOOD
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Nombre de la Revista:
    ISHTAR'S McDONALDS

    Agencia Responsable:
    Ishtar's Demonic Déesse Infernal Glamour

    Fecha de Publicación:
    Edición Exclusiva de Colección

    Temática Principal:
    Las reinas más populares del Fast Food reunidas en una sola edición para revelar sus secretos de éxito, trabajo en equipo y glamour infernal.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    MODELOS ESTELARES
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Rias Gremory
    Reina Demoníaca del Carisma
    Especialista en liderazgo y elegancia.
    Portadora de una presencia que ilumina cualquier escenario.

    Akira Ogata
    La Belleza Misteriosa
    Destaca por su inteligencia, encanto y profesionalismo.
    La estratega perfecta detrás del éxito del equipo.

    Anna Nishinomiya
    La Perfección Encantadora
    Dulzura, creatividad y energía positiva.
    Considerada una de las modelos más queridas de la agencia.

    Yuna Yunis
    La Estrella Radiante
    Simpatía, entusiasmo y espíritu competitivo.
    Siempre lista para conquistar nuevos desafíos.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    CONTENIDO DESTACADO
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ¡Conoce a las Reinas del Fast Food!

    Galería fotográfica exclusiva.

    Entrevista especial con las cuatro modelos.

    Secretos para convertirse en las más populares.

    Un recorrido detrás de cámaras por la cocina.

    Momentos inolvidables y anécdotas exclusivas.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    DATOS ÉPICOS
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Popularidad: ★★★★★

    Nivel de Glamour: Máximo

    Nivel de Carisma: Legendario

    Trabajo en Equipo: Supremo

    Exclusividad: Edición Limitada

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    FRASE OFICIAL DE LA PORTADA
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    "No somos solo modelos... somos leyendas capaces de convertir lo cotidiano en algo extraordinario."

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ESLOGAN ISHTAR'S
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    "Donde la belleza, el glamour y la elegancia trascienden los límites de la realidad."

    ✦༺ ISHTAR'S DEMONIC DÉESSE INFERNAL GLAMOUR ༻✦
    Las Diosas del Glamour Infernal
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  • La reparación terminó siendo mucho más sencilla de lo que Masthian había esperado. Quizás porque la bicicleta realmente no estaba tan mal, o quizás porque llevaba tanto rato revisando cada detalle que cualquier desperfecto habría acabado cediendo por puro cansancio. Aun así, no se apresuró. Revisó los frenos una vez más, tensó la cadena, comprobó las ruedas y volvió a hacerlo todo por segunda ocasión, incapaz de ignorar la energía inquieta que llevaba instalada en el pecho desde aquella mañana.

    Era ridículo.

    Después de todo lo que habían vivido, después de años enteros imaginando cómo sería volver a verla, lo que tenía por delante era un simple paseo en bicicleta. Nada extraordinario. Nada que justificara aquella sonrisa que se negaba a desaparecer de sus labios.

    Y sin embargo ahí estaba, disimulando el temblor de sus manos haciendo girar una llave inglesa. Era ella. Era saber que aquella tarde le pertenecía a ambos. Era verla al otro lado de la habitación mientras fingía concentrarse en una tarea que había dejado de necesitar atención hacía varios minutos. Era poder pensar en planes a futuro sin que una despedida inevitable se escondiera al final de cada conversación.

    Cuando finalmente se incorporó, dejó las herramientas a un lado y observó su trabajo con evidente satisfacción. La bicicleta estaba lista. Nicole podría haber salido a recorrer media ciudad con ella sin problemas.
    Alzó la vista en su dirección y la sonrisa regresó por sí sola.
    No sabía en qué momento se había acostumbrado tanto a echarla de menos, pero ahora que la tenía allí resultaba imposible no buscarla constantemente con la mirada.

    Se acercó despacio, limpiándose las manos sobre el pantalón antes de tomar las llaves que había dejado cerca de la mesa. La emoción seguía allí, vibrando silenciosamente bajo las costillas. La misma que había intentado contener durante toda la mañana mientras repasaba mentalmente cada detalle de la ruta.

    — Listo, preciosa. ¿Te falta algo? — Comenzó a guardar las herramientas en una mochila, apenas lo esencial por si tenían algún problema en el camino. Había dejado una botella de agua en cada bicicleta también. — Te voy a robar toda la tarde, así que más vale que vayas preparada.


    Nicole Rendaia
    La reparación terminó siendo mucho más sencilla de lo que Masthian había esperado. Quizás porque la bicicleta realmente no estaba tan mal, o quizás porque llevaba tanto rato revisando cada detalle que cualquier desperfecto habría acabado cediendo por puro cansancio. Aun así, no se apresuró. Revisó los frenos una vez más, tensó la cadena, comprobó las ruedas y volvió a hacerlo todo por segunda ocasión, incapaz de ignorar la energía inquieta que llevaba instalada en el pecho desde aquella mañana. Era ridículo. Después de todo lo que habían vivido, después de años enteros imaginando cómo sería volver a verla, lo que tenía por delante era un simple paseo en bicicleta. Nada extraordinario. Nada que justificara aquella sonrisa que se negaba a desaparecer de sus labios. Y sin embargo ahí estaba, disimulando el temblor de sus manos haciendo girar una llave inglesa. Era ella. Era saber que aquella tarde le pertenecía a ambos. Era verla al otro lado de la habitación mientras fingía concentrarse en una tarea que había dejado de necesitar atención hacía varios minutos. Era poder pensar en planes a futuro sin que una despedida inevitable se escondiera al final de cada conversación. Cuando finalmente se incorporó, dejó las herramientas a un lado y observó su trabajo con evidente satisfacción. La bicicleta estaba lista. Nicole podría haber salido a recorrer media ciudad con ella sin problemas. Alzó la vista en su dirección y la sonrisa regresó por sí sola. No sabía en qué momento se había acostumbrado tanto a echarla de menos, pero ahora que la tenía allí resultaba imposible no buscarla constantemente con la mirada. Se acercó despacio, limpiándose las manos sobre el pantalón antes de tomar las llaves que había dejado cerca de la mesa. La emoción seguía allí, vibrando silenciosamente bajo las costillas. La misma que había intentado contener durante toda la mañana mientras repasaba mentalmente cada detalle de la ruta. — Listo, preciosa. ¿Te falta algo? — Comenzó a guardar las herramientas en una mochila, apenas lo esencial por si tenían algún problema en el camino. Había dejado una botella de agua en cada bicicleta también. — Te voy a robar toda la tarde, así que más vale que vayas preparada. [vortex_emerald_pigeon_594]
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  • Oh vamos, no soy como los otros sujetos de corporación

    +Sirve ruidosamente un vaso con soda mientras apoya los codos sobre una mesa+

    Soy mucho peor, al menos cuando se trata de revisar maquinaria
    Oh vamos, no soy como los otros sujetos de corporación +Sirve ruidosamente un vaso con soda mientras apoya los codos sobre una mesa+ Soy mucho peor, al menos cuando se trata de revisar maquinaria
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  • Un joven rubio de cabello corto permanecía de pie frente al hombre. Sus manos temblaban apenas perceptiblemente y su voz sonaba quebradiza, como si cada palabra le costara un esfuerzo descomunal.

    °¿De verdad tengo que hacerlo?... ¿Es la única manera?

    El otro lo observó con aquella expresión vacía que parecía incapaz de transmitir emoción alguna.

    ○Tú mismo te metiste en este embrollo. Viniste a pedirme ayuda sabiendo perfectamente que te advertí de las consecuencias.

    El muchacho chasqueó la lengua con frustración.

    °Tch...

    Con movimientos lentos se remangó la chaqueta, dejando al descubierto el brazo.

    °Al menos... les dirás que la amo. Que jamás quise hacerle daño.

    Por primera vez el hombre desvió la mirada hacia la extremidad descubierta. Extrajo una jeringa de un pequeño estuche metálico y examinó el líquido oscuro que reposaba en su interior.

    ○Es tu destino formar parte del Drive.

    Su tono era tan indiferente que resultaba inquietante.

    ○Todo por andar husmeando donde no debías. Vaya hombre se enamoro mi estúpida hija.

    El joven apretó la mandíbula con fuerza. Intentó contener las lágrimas, pero sus ojos ya brillaban por la angustia. Sabía lo que ocurriría después. Sabía que aquella inyección marcaría el final de su vida tal como la conocía.

    Todos sus planes, sus sueños y las promesas que había compartido con ella se desvanecerían en cuestión de minutos.

    Frente a él, el hombre introdujo la aguja con la misma naturalidad con la que otros firmaban un documento. No había compasión en su mirada. No había odio tampoco. Solo una fría aceptación.

    Y mientras el contenido de la jeringa desaparecía lentamente de su interior, el muchacho comprendió que estaba cruzando un umbral del que nadie regresaba siendo la misma persona. Quizá sobreviviría. Quizá despertaría algún poder extraordinario. O quizá terminaría convertido en una aberración.

    Pero, en cualquier caso, el hombre que había amado a aquella muchacha acababa de comenzar a desaparecer.
    Un joven rubio de cabello corto permanecía de pie frente al hombre. Sus manos temblaban apenas perceptiblemente y su voz sonaba quebradiza, como si cada palabra le costara un esfuerzo descomunal. °¿De verdad tengo que hacerlo?... ¿Es la única manera? El otro lo observó con aquella expresión vacía que parecía incapaz de transmitir emoción alguna. ○Tú mismo te metiste en este embrollo. Viniste a pedirme ayuda sabiendo perfectamente que te advertí de las consecuencias. El muchacho chasqueó la lengua con frustración. °Tch... Con movimientos lentos se remangó la chaqueta, dejando al descubierto el brazo. °Al menos... les dirás que la amo. Que jamás quise hacerle daño. Por primera vez el hombre desvió la mirada hacia la extremidad descubierta. Extrajo una jeringa de un pequeño estuche metálico y examinó el líquido oscuro que reposaba en su interior. ○Es tu destino formar parte del Drive. Su tono era tan indiferente que resultaba inquietante. ○Todo por andar husmeando donde no debías. Vaya hombre se enamoro mi estúpida hija. El joven apretó la mandíbula con fuerza. Intentó contener las lágrimas, pero sus ojos ya brillaban por la angustia. Sabía lo que ocurriría después. Sabía que aquella inyección marcaría el final de su vida tal como la conocía. Todos sus planes, sus sueños y las promesas que había compartido con ella se desvanecerían en cuestión de minutos. Frente a él, el hombre introdujo la aguja con la misma naturalidad con la que otros firmaban un documento. No había compasión en su mirada. No había odio tampoco. Solo una fría aceptación. Y mientras el contenido de la jeringa desaparecía lentamente de su interior, el muchacho comprendió que estaba cruzando un umbral del que nadie regresaba siendo la misma persona. Quizá sobreviviría. Quizá despertaría algún poder extraordinario. O quizá terminaría convertido en una aberración. Pero, en cualquier caso, el hombre que había amado a aquella muchacha acababa de comenzar a desaparecer.
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