• << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando.

    La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van.

    —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.—

    Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes.

    Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres.

    — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? —

    Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse.

    — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? —

    Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar.

    Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo.

    — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar.
    — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —.
    — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!—

    Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry.

    — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. —

    Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba.

    — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación.
    — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía.
    — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry.

    — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento.
    — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry.
    — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. —

    En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo.

    — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos.
    — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló.
    — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso.
    — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación.
    — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo.

    Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark.

    — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado.

    — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
    << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando. La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van. —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.— Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes. Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres. — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? — Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse. — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? — Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar. Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo. — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar. — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —. — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!— Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry. — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. — Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba. — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación. — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía. — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry. — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento. — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry. — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. — En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo. — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos. — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló. — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso. — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación. — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo. Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark. — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado. — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
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  • No es descanso, solo me preparo para hacer algo de ejercicio, deberías intentarlo ayuda a relajarse, puedes dormir perfecto en las noches sin importar que haya hecho.
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  • —— 𝑂𝑛 𝑎 𝑏𝑜𝑟𝑖𝑛𝑔 𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑎𝑛𝑦 𝑜𝑡ℎ𝑒𝑟, 21:42 𝑃𝑀.

    ⚲ — , 𝑜𝑢𝑡𝑠𝑘𝑖𝑟𝑡𝑠 𝑜𝑓 𝐵𝑎𝑟𝑐𝑒𝑙𝑜𝑛𝑎, 𝑎𝑡 𝑎 𝑠𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝑏𝑢𝑠 𝑠𝑡𝑜𝑝.

    La luz de neón del cartel publicitario parpadea con un zumbido eléctrico constante, tiñendo el pavimento de un azul artificial y frío. El chico está sentado en el banco metálico, con los hombros encogidos dentro de una chaqueta de mezclilla que ya ha visto mejores tiempos. En noches como esta, el cansancio en su mirada parece sumar una década más a su joven edad.

    A su lado, un vaso de café de cartón ya frío acumula gotas de lluvia en la tapa. No mira su teléfono, prefiere observar el rastro de las luces traseras de los autos que pasan a lo lejos, convirtiéndose en líneas rojas borrosas que se pierden en la neblina. Hay un silencio extraño, roto solo por el sonido de los neumáticos sobre el asfalto mojado y el goteo rítmico de una canaleta cercana.

    Saca un encendedor del bolsillo, lo hace girar entre sus dedos con una agilidad mecánica, pero no llega a encender nada. Simplemente escucha el ᴄʟɪᴄᴋ-ᴄʟᴀᴄᴋ del metal, un sonido que parece llenar el vacío de la calle. El autobús viene retrasado, pero a él no parece importarle. Hay algo en esa soledad urbana que le resulta extrañamente cómodo, como si fuera el único espectador de una película que nadie más está viendo.
    —— 𝑂𝑛 𝑎 𝑏𝑜𝑟𝑖𝑛𝑔 𝑆𝑢𝑛𝑑𝑎𝑦 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑎𝑛𝑦 𝑜𝑡ℎ𝑒𝑟, 21:42 𝑃𝑀. ⚲ — 🇪🇸, 𝑜𝑢𝑡𝑠𝑘𝑖𝑟𝑡𝑠 𝑜𝑓 𝐵𝑎𝑟𝑐𝑒𝑙𝑜𝑛𝑎, 𝑎𝑡 𝑎 𝑠𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝑏𝑢𝑠 𝑠𝑡𝑜𝑝. La luz de neón del cartel publicitario parpadea con un zumbido eléctrico constante, tiñendo el pavimento de un azul artificial y frío. El chico está sentado en el banco metálico, con los hombros encogidos dentro de una chaqueta de mezclilla que ya ha visto mejores tiempos. En noches como esta, el cansancio en su mirada parece sumar una década más a su joven edad. A su lado, un vaso de café de cartón ya frío acumula gotas de lluvia en la tapa. No mira su teléfono, prefiere observar el rastro de las luces traseras de los autos que pasan a lo lejos, convirtiéndose en líneas rojas borrosas que se pierden en la neblina. Hay un silencio extraño, roto solo por el sonido de los neumáticos sobre el asfalto mojado y el goteo rítmico de una canaleta cercana. Saca un encendedor del bolsillo, lo hace girar entre sus dedos con una agilidad mecánica, pero no llega a encender nada. Simplemente escucha el ᴄʟɪᴄᴋ-ᴄʟᴀᴄᴋ del metal, un sonido que parece llenar el vacío de la calle. El autobús viene retrasado, pero a él no parece importarle. Hay algo en esa soledad urbana que le resulta extrañamente cómodo, como si fuera el único espectador de una película que nadie más está viendo.
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  • esta vez quien acompañaba al cantante en el escenario no era nada mas ni anda menos que un Grimsnarl que nadie sabe como lograrlo hacerlo usar un traje mientras que Summer hiba vestido como un diablillo, pronto la musica comenzo y el pokemon elevo a Summer sobre sus hombros

    -Ladies and gentlemen, boys and girls...
    Welcome to the show! (Are ya ready?!)
    Whoo! (C'mon, c'mon)
    La, la-la, la-la, la-la, la-la-la
    La, la-la, la-la, la-la, la-la-la-la (all right)
    La, la-la-la-la, la-la-la, la, la, la, la-la
    Three, two, one (okay)-

    solto unas risitas antes de ser lanzado por el aire sin caer al ser sostenido en lo alto por el psiquico de un gallade, sus pokemon se movian en el escenario mientras el giraba y bailaba en el aire

    -Knock, knock, howdy, fellas! Here comes the trouble! (やっほー)
    We're by night the devil's half-time ragtime rustlers
    Untouchable charisma and spifflicated muscle
    Split the difference, ya get the real "honky-tonk hustle" (whoo!)
    Hell's unbroken stallions, valiant swing rapscallions
    Bringin' back the "okie-dokie, fuck off" mentality!
    An advantageous place of our own where "havin' fun" wins
    So uncourageous fakers best be knowin' their onions, okay?-

    el cantante parecia divertirse al igual que sus pokemon quienes bailaban con fluidez sin perder el ritmo sin importar que tan rpaido cantara su entrenador

    https://music.youtube.com/watch?v=KRQ3sKGQ2KQ&si=i6Ytz0IYlsx1FBCy
    esta vez quien acompañaba al cantante en el escenario no era nada mas ni anda menos que un Grimsnarl que nadie sabe como lograrlo hacerlo usar un traje mientras que Summer hiba vestido como un diablillo, pronto la musica comenzo y el pokemon elevo a Summer sobre sus hombros -Ladies and gentlemen, boys and girls... Welcome to the show! (Are ya ready?!) Whoo! (C'mon, c'mon) La, la-la, la-la, la-la, la-la-la La, la-la, la-la, la-la, la-la-la-la (all right) La, la-la-la-la, la-la-la, la, la, la, la-la Three, two, one (okay)- solto unas risitas antes de ser lanzado por el aire sin caer al ser sostenido en lo alto por el psiquico de un gallade, sus pokemon se movian en el escenario mientras el giraba y bailaba en el aire -Knock, knock, howdy, fellas! Here comes the trouble! (やっほー) We're by night the devil's half-time ragtime rustlers Untouchable charisma and spifflicated muscle Split the difference, ya get the real "honky-tonk hustle" (whoo!) Hell's unbroken stallions, valiant swing rapscallions Bringin' back the "okie-dokie, fuck off" mentality! An advantageous place of our own where "havin' fun" wins So uncourageous fakers best be knowin' their onions, okay?- el cantante parecia divertirse al igual que sus pokemon quienes bailaban con fluidez sin perder el ritmo sin importar que tan rpaido cantara su entrenador https://music.youtube.com/watch?v=KRQ3sKGQ2KQ&si=i6Ytz0IYlsx1FBCy
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  • -Jugemos-

    No era una pregunta, mucho menos una invitación, era una orden que no daba lugar a negativas.

    -Cada uno sacara tres cartas de la baraja y al mismo tiempo mostraremos solo una de las tres cartas, si las dos son pares o impares ganara la que tenga el numero más alto, si una es par y la otra es impar ganara dependiendo del símbolo, el corazón es el más alto, luego el diamante, la pica y por ultimo el trébol, las j, quinas y reyes le ganan a todas las anteriores sin importar su tipo, pero se vencen una a la otra dependiendo de si son reyes, quinas o j, si son iguales ganara en deacuerdo al simbolo y los ases ganan sin importar que, en dado caso de ambos sacar ases podremos sacar una segunda para determinar quien ganara-

    Explico las reglas con calma junto a un tono de ronroneo, sin quitar mi mirada de tus ojos. Quería ver tu rostro, quería ver como latía con fuerza aquella vena en tu cuello.

    -Las reglas son simples, pero en esta ocasión nuestra apuesta no será con dinero-

    Con un movimiento rápido saco un revolver de debajo de la mesa, con un movimiento fluido le tiro las balas de las recamaras dejando una única bala antes de perderla dandole vuelta al revolver y lo pongo en medio nuestra sin soltarlo ni por un momento.

    -Esta vez apostaremos nuestros cuerpos, como viste dentro hay una única bala y el ganador de cada mano le disparara al perdedor en donde quiera-

    Retiro mi mano del arma para así barajar el mazo de cartas con la habilidad de quien lo ha hecho miles de veces antes de repartir nuestras cartas y tomar una.

    -Muy bien empecemos. Más te vale no aburrirme, odio a los malos jugadores-

    #Original #Rol #+18 #Oc
    -Jugemos- No era una pregunta, mucho menos una invitación, era una orden que no daba lugar a negativas. -Cada uno sacara tres cartas de la baraja y al mismo tiempo mostraremos solo una de las tres cartas, si las dos son pares o impares ganara la que tenga el numero más alto, si una es par y la otra es impar ganara dependiendo del símbolo, el corazón es el más alto, luego el diamante, la pica y por ultimo el trébol, las j, quinas y reyes le ganan a todas las anteriores sin importar su tipo, pero se vencen una a la otra dependiendo de si son reyes, quinas o j, si son iguales ganara en deacuerdo al simbolo y los ases ganan sin importar que, en dado caso de ambos sacar ases podremos sacar una segunda para determinar quien ganara- Explico las reglas con calma junto a un tono de ronroneo, sin quitar mi mirada de tus ojos. Quería ver tu rostro, quería ver como latía con fuerza aquella vena en tu cuello. -Las reglas son simples, pero en esta ocasión nuestra apuesta no será con dinero- Con un movimiento rápido saco un revolver de debajo de la mesa, con un movimiento fluido le tiro las balas de las recamaras dejando una única bala antes de perderla dandole vuelta al revolver y lo pongo en medio nuestra sin soltarlo ni por un momento. -Esta vez apostaremos nuestros cuerpos, como viste dentro hay una única bala y el ganador de cada mano le disparara al perdedor en donde quiera- Retiro mi mano del arma para así barajar el mazo de cartas con la habilidad de quien lo ha hecho miles de veces antes de repartir nuestras cartas y tomar una. -Muy bien empecemos. Más te vale no aburrirme, odio a los malos jugadores- #Original #Rol #+18 #Oc
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  • La luz del atardecer cae en tonos cálidos sobre la ciudad, tiñendo los bordes de los edicios como si todo estuviera suspendido en un momento que no termina de irse. El arácnido permanece colgado boca abajo, balanceándose apenas, como si el tiempo también dudara en avanzar. El ruido de la ciudad se siente más lejano desde ahí, o tal vez simplemente deja de importar.

    La rosa tiembla suavemente entre sus dedos, iluminada por ese débil rayo de sol, y meciéndose de lado a lado con sutileza.

    —¿Sabes? Esto normalmente va acompañado de un plan mejor —comenta, con algo de reflexión—. Pero improvisar se me da bien... bueno, cuando no me están mirando así.

    Un pequeño silencio, aunque no incómodo. Desciende apenas un poco, sus dedos y pies adheridos a la estructura por encima del borde del edicio, midiendo la distancia entre ambos con más cuidado del que admitiría. Y ahora la rosa queda justo entre los dos, suspendida, casi ofrecida pero aún no entregada.

    —Y tú siempre haces eso... —inclina un poco la cabeza—, como si supieras exactamente cuándo dejar de moverte, para que yo dé el siguiente paso.

    Sus dedos se ajustan levemente al tallo, con decisión.

    —No es muy yo, ¿sabes? —murmura, más bajo—. Lo de las flores. No suelo tener ese tipo de detalle. Pero supongo que tú tampoco eres exactamente... el tipo de persona para la que hago lo que suelo hacer.

    La observa. No como héroe, no como alguien en una misión, en hacer su deber; solo como Peter. La rosa baja un poco más. Esta vez sí con la suficiencia para que ella pueda tomarla, si quiere.

    —No debería quedarme —la frase sale suave, casi sin peso. Como si ni él mismo se la creyera—. Pero si ya hice todo esto, supongo que mínimo es terminarlo bien. —silenció sus palabras, una pausa breve. —Así que... dime, Felicia —su voz baja apenas, de nuevo y con inciertidumbre—, ¿la tomas o me haces quedar como el tipo raro colgado con una flor?
    La luz del atardecer cae en tonos cálidos sobre la ciudad, tiñendo los bordes de los edicios como si todo estuviera suspendido en un momento que no termina de irse. El arácnido permanece colgado boca abajo, balanceándose apenas, como si el tiempo también dudara en avanzar. El ruido de la ciudad se siente más lejano desde ahí, o tal vez simplemente deja de importar. La rosa tiembla suavemente entre sus dedos, iluminada por ese débil rayo de sol, y meciéndose de lado a lado con sutileza. —¿Sabes? Esto normalmente va acompañado de un plan mejor —comenta, con algo de reflexión—. Pero improvisar se me da bien... bueno, cuando no me están mirando así. Un pequeño silencio, aunque no incómodo. Desciende apenas un poco, sus dedos y pies adheridos a la estructura por encima del borde del edicio, midiendo la distancia entre ambos con más cuidado del que admitiría. Y ahora la rosa queda justo entre los dos, suspendida, casi ofrecida pero aún no entregada. —Y tú siempre haces eso... —inclina un poco la cabeza—, como si supieras exactamente cuándo dejar de moverte, para que yo dé el siguiente paso. Sus dedos se ajustan levemente al tallo, con decisión. —No es muy yo, ¿sabes? —murmura, más bajo—. Lo de las flores. No suelo tener ese tipo de detalle. Pero supongo que tú tampoco eres exactamente... el tipo de persona para la que hago lo que suelo hacer. La observa. No como héroe, no como alguien en una misión, en hacer su deber; solo como Peter. La rosa baja un poco más. Esta vez sí con la suficiencia para que ella pueda tomarla, si quiere. —No debería quedarme —la frase sale suave, casi sin peso. Como si ni él mismo se la creyera—. Pero si ya hice todo esto, supongo que mínimo es terminarlo bien. —silenció sus palabras, una pausa breve. —Así que... dime, Felicia —su voz baja apenas, de nuevo y con inciertidumbre—, ¿la tomas o me haces quedar como el tipo raro colgado con una flor?
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  • - La vida pasa Pero el corazón no cambia y algunas cosas no dejarán de ser, por más que se busque, por más que se intente, por más que se niegue, por más distancia, nosotros somos esos, esos locos que se amaran en silencio sin importar cuánto pase el tiempo .
    - La vida pasa Pero el corazón no cambia y algunas cosas no dejarán de ser, por más que se busque, por más que se intente, por más que se niegue, por más distancia, nosotros somos esos, esos locos que se amaran en silencio sin importar cuánto pase el tiempo .
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  • 𝑉𝑒𝑛𝑡𝑖𝑠𝑐𝑎, 𝑒𝑙 𝑠𝑢𝑠𝑢𝑟𝑟𝑎𝑑𝑜𝑟
    Fandom Original
    Categoría Original
    ⸻⸻ krai de Jabárovsk, 11:40 pm
    ⸻⸻⸻ Jueves, 19 de septiembre

    Prólogo.

    𝑉𝑒𝑛𝑡𝑖𝑠𝑐𝑎, el recipiente maldito que fue liberado tras años de prisión. Una entidad que se alimenta de las pesadillas en el norte del continente Ruso y que, por obvias razones, no se ha podido eliminar.

    La misión aunque no era sencilla, dictaba la necesidad de la Iglesia y la fuerza de la armada para eliminar este mal a como diera lugar, sus soldados afectados por el insomnio comenzaban a perecer alucinaciones que atentaban contra sus propias vidas poniendo en riesgo futuras misiones.

    < Un arma siempre será lo que es, sin importar sus características están hechas para matar. >

    ⸻⸻⸻⸻

    De vez en cuando hubiera preferido la paz, pero aquello era un sueño nada más. Las ordenes (y por programación) eran absolutas, limitantes. Claude tenía una pésima costumbre de actuar solo, sin demandas ni manos que pudieran estropear su trabajo.

    Pero recientemente hicieron un llamado para él y un desconocido de la Iglesia. ¿Tan grave era el asunto para mezclar dos lados opuestos?. Pensó, más no se quejo, viajando desde Praga a Moscú donde el primer contacto se haría presente.

    Su aspecto irreversible, esa mirada de seriedad y la cicatriz expresaban casi a gritos que no lo molestaran. Su distancia se resume a pequeñas conversaciones necesarias y que solo por cortesía llegaba a expresar, nada más ni menos.

    El miércoles 18 de septiembre a las 3:45 pm llego al aeropuerto, un automóvil escoltado por la guardia nacional lo escoltó a la sede central donde la reunión se llevaría a cabo. Respetaban sus horarios y una suma generosa en un portafolio se le ofreció por adelantado.

    No más quejas de su parte.

    Cruzaron el puente y llegaron a una iglesia estilo barroco que tenia las puertas abiertas. Con el mismo silencio bajo y se adentro a las instalaciones donde ya lo estaban esperando.

    Cruzo el umbral y por su nombre fue llamado.

    "Claude, gracias por asistir a la reunión." Declaró el arzobispo Anton Smirnov con una túnica negra y lentes de botella que hacían ver graciosos sus ojos.

    Claude solo asintió. ⸻ Si. ¿Podemos ir directo al grano?.⸻ Pero antes de comenzar tenían que presentarle al hombre con quien iría a trabajar.

    Rol privado.
    ⸻⸻ krai de Jabárovsk, 11:40 pm ⸻⸻⸻ Jueves, 19 de septiembre Prólogo. 𝑉𝑒𝑛𝑡𝑖𝑠𝑐𝑎, el recipiente maldito que fue liberado tras años de prisión. Una entidad que se alimenta de las pesadillas en el norte del continente Ruso y que, por obvias razones, no se ha podido eliminar. La misión aunque no era sencilla, dictaba la necesidad de la Iglesia y la fuerza de la armada para eliminar este mal a como diera lugar, sus soldados afectados por el insomnio comenzaban a perecer alucinaciones que atentaban contra sus propias vidas poniendo en riesgo futuras misiones. < Un arma siempre será lo que es, sin importar sus características están hechas para matar. > ⸻⸻⸻⸻ De vez en cuando hubiera preferido la paz, pero aquello era un sueño nada más. Las ordenes (y por programación) eran absolutas, limitantes. Claude tenía una pésima costumbre de actuar solo, sin demandas ni manos que pudieran estropear su trabajo. Pero recientemente hicieron un llamado para él y un desconocido de la Iglesia. ¿Tan grave era el asunto para mezclar dos lados opuestos?. Pensó, más no se quejo, viajando desde Praga a Moscú donde el primer contacto se haría presente. Su aspecto irreversible, esa mirada de seriedad y la cicatriz expresaban casi a gritos que no lo molestaran. Su distancia se resume a pequeñas conversaciones necesarias y que solo por cortesía llegaba a expresar, nada más ni menos. El miércoles 18 de septiembre a las 3:45 pm llego al aeropuerto, un automóvil escoltado por la guardia nacional lo escoltó a la sede central donde la reunión se llevaría a cabo. Respetaban sus horarios y una suma generosa en un portafolio se le ofreció por adelantado. No más quejas de su parte. Cruzaron el puente y llegaron a una iglesia estilo barroco que tenia las puertas abiertas. Con el mismo silencio bajo y se adentro a las instalaciones donde ya lo estaban esperando. Cruzo el umbral y por su nombre fue llamado. "Claude, gracias por asistir a la reunión." Declaró el arzobispo Anton Smirnov con una túnica negra y lentes de botella que hacían ver graciosos sus ojos. Claude solo asintió. ⸻ Si. ¿Podemos ir directo al grano?.⸻ Pero antes de comenzar tenían que presentarle al hombre con quien iría a trabajar. Rol privado.
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  • ♡: Hace tiempo que no usaba mi color favorito, dicen que si te pierdes la mejor forma para buscarte es hacerlo a través de las cosas que amas.

    Tengo la peculiar costumbre de tomar una foto donde quiera que vea el número diecisiete, sin importar en dónde me encuentre, mi móvil está repleto con ellas y con fotos de gatos.
    ♡: Hace tiempo que no usaba mi color favorito, dicen que si te pierdes la mejor forma para buscarte es hacerlo a través de las cosas que amas. Tengo la peculiar costumbre de tomar una foto donde quiera que vea el número diecisiete, sin importar en dónde me encuentre, mi móvil está repleto con ellas y con fotos de gatos.
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  • Sin importar cómo sea el niño, el amor de una madre es el mismo siempre porque, ¿Debería haber una diferencia en el Amor?.
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