• ⸻ Puedes poseer un cuerpo atractivo, capaz de captar la atención de cualquier hombre, sin importar de qué rincón del universo provenga. Sin embargo, en combate careces de fuerza. Eres tan frágil como un insecto, y al final, cuando alguien decida acabar contigo para arrebatarte lo que posees, no serás más que una pérdida de tiempo para quien haya puesto su atención en ti.
    ⸻ Puedes poseer un cuerpo atractivo, capaz de captar la atención de cualquier hombre, sin importar de qué rincón del universo provenga. Sin embargo, en combate careces de fuerza. Eres tan frágil como un insecto, y al final, cuando alguien decida acabar contigo para arrebatarte lo que posees, no serás más que una pérdida de tiempo para quien haya puesto su atención en ti.
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  • Me gusto mucho el traje de boda que use y el el maquillaje que me pusieron las amigas de mi ahora esposo al que amo mucho , no me importaria volverme a casar asi jejeje
    Me gusto mucho el traje de boda que use y el el maquillaje que me pusieron las amigas de mi ahora esposo al que amo mucho 💛 💜, no me importaria volverme a casar asi jejeje :STK-26: :STK-45:
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  • Bueno… supongo que pasar es pasar. Sin importar el método a utilizar.
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  • La Venganza de una Sobreviviente del Cruel Desierto
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    ??: ¿De verdad, creiste que era tan estúpido?. ¿Un pobre idiota que dejaría su rifle cargado así nada más para la tomes?.

    -Flaky tenía en sus manos un rifle pero al apuntar hacia el entrecejo de su enemigo y dispara, se da cuenta que el arma no estaba cargada que recibe una patada que la bota al suelo al encontrarse mal herida. El sujeto la toma del cuello y la levanta al ser más alto que ella.-

    Cazador: Mi táctica favorita de caza...

    -Sin importarle incrustarse esas púas largas y filudas de la puercoespín en su brazo, sumerge la cabeza de la roedora dentro del agua de la laguna y la levanta para que está pueda respirar.-

    ...Es dejar que la presa venga a mí, haciendole creer que me está atacando...

    -Vuelve e intentar ahogarla nuevamente y la saca del agua.-

    ...Cuando de hecho, la estoy esperando.
    ??: ¿De verdad, creiste que era tan estúpido?. ¿Un pobre idiota que dejaría su rifle cargado así nada más para la tomes?. -Flaky tenía en sus manos un rifle pero al apuntar hacia el entrecejo de su enemigo y dispara, se da cuenta que el arma no estaba cargada que recibe una patada que la bota al suelo al encontrarse mal herida. El sujeto la toma del cuello y la levanta al ser más alto que ella.- Cazador: Mi táctica favorita de caza... -Sin importarle incrustarse esas púas largas y filudas de la puercoespín en su brazo, sumerge la cabeza de la roedora dentro del agua de la laguna y la levanta para que está pueda respirar.- ...Es dejar que la presa venga a mí, haciendole creer que me está atacando... -Vuelve e intentar ahogarla nuevamente y la saca del agua.- ...Cuando de hecho, la estoy esperando.
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    Cualquier línea
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  • «Desde que recupere la conciencia ese día, he tenido unas cuantas interacciones. Si tuviera que sacar una conclusión de todo eso, es que las relaciones humanas… No, la relaciones de diferentes personas e individuos en general, sin importar la raza o especie, son complicadas, se convierten en un enredo de problemas a largo plazo, que no hace más que crecer. Pero de a poco he aprendido a fingir, eso debería bastar.»

    La reflexión de un hombre sin identidad ni pasado.
    «Desde que recupere la conciencia ese día, he tenido unas cuantas interacciones. Si tuviera que sacar una conclusión de todo eso, es que las relaciones humanas… No, la relaciones de diferentes personas e individuos en general, sin importar la raza o especie, son complicadas, se convierten en un enredo de problemas a largo plazo, que no hace más que crecer. Pero de a poco he aprendido a fingir, eso debería bastar.» La reflexión de un hombre sin identidad ni pasado.
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  • Después de terminar la operación y del debriefing, Kalhi fue liberado. Su turno había acabado y podía descansar.

    Se dirigió a su cuartel, a su lecho, donde estaban sus cosas. De un baúl a los pies de su catre sacó una chaqueta, pero no la vistió, se la llevó consigo hacia el área de mantenimiento de las aeronaves.

    Saludó con un movimiento sutil de la cabeza a los mecánicos, pasó de largo hacia la pista de concreto. Pero antes, tomó un bote de combustible etérico del que usan para las aeronaves.

    Lejos de las cámaras, al límite del rango de la luz de un foco de un hangar, Kalhi se detuvo.

    Siempre guardó algo de cada quien: un colgante de cuero, vendas compartidas, una bufanda, un pañuelo. Y por último, lo más reciente, una chaqueta.

    Recordó el día anterior. Una voz femenina comandando en él lo que ella no podía hacer, pero deseaba. La típica villana manipuladora de telenovela ochentera. Y ahí, Leo, obedeciéndole, como si no tuviera voluntad propia. Ahí murió el Leonardo que era consciente de su poder, que respetaba a los demás, que era capaz de una humildad tan adorable... y pasó a ser el juguete de un par de senos y un buen culo. Era tan típico, que dolía.
    Del otro lado había un humano, fuerte y lleno de una voluntad inquebrantable, pero un humano al fin y al cabo. Un hombre al que la mujer y Leo querían filetear en vida, como si no valiera nada, como si el poder curarlo después excusara un desmembramiento. Como si no lo estuvieran haciendo por mero peso de sus egos. Leo, ¿Dejándose llevar por su ego? Kalhi no pudo permitirlo, no pudo elegir satisfacer el capricho de un par de dementes psicópatas a cambio del dolor de un hombre roto, que ya había sido mutilado por el mismo Leo (increíble), un hombre cuyo único pecado era querer ser mejor sin importar las consecuencias.

    Kalhi lanzó la chaqueta al piso, vertió el combustible sobre esta y procuró empaparla bien.

    No era la primera vez que se convertía en el enemigo por hacer lo correcto, y pensó que Leo también era esa clase de hombre, pero se equivocó. Y es que, ¿Qué sentido tiene poseer tanto poder, si sólo acaba destruyéndolo todo a su alrededor? Es la paradoja eterna del que quiere destruir el mundo porque algo malo le hizo alguna vez, como un niño que le lanza un puñetazo a la mesa donde se golpeó con torpeza.

    A Kalhi no le importaba llenarse de enemigos, o perder a un amante en consecuencia, si con ello hacía lo correcto. La vida le endureció, los abandonos le templaron.

    Ya no duda, ya no se queja, ya no explica.

    Se acuclilló y extendió una mano, tocó con un dedo el borde del combustible que, en respuesta y con tenue chasquido, se encendió. Las llamas etéricas envolvieron la chaqueta con rapidez, consumiéndola desde afuera hacia adentro.

    Kalhi siempre guardó algo. El colgante lo lanzó a un horno industrial. Las vendas fueron a parar a una pira en un campamento. La bufanda ardió en el incendio de una cabaña. El pañuelo, por pertenecer a un demonio resistente al fuego, fue desintegrado en un reciclador.

    La chaqueta también ardió.
    Un dolor menos que cargar.
    Después de terminar la operación y del debriefing, Kalhi fue liberado. Su turno había acabado y podía descansar. Se dirigió a su cuartel, a su lecho, donde estaban sus cosas. De un baúl a los pies de su catre sacó una chaqueta, pero no la vistió, se la llevó consigo hacia el área de mantenimiento de las aeronaves. Saludó con un movimiento sutil de la cabeza a los mecánicos, pasó de largo hacia la pista de concreto. Pero antes, tomó un bote de combustible etérico del que usan para las aeronaves. Lejos de las cámaras, al límite del rango de la luz de un foco de un hangar, Kalhi se detuvo. Siempre guardó algo de cada quien: un colgante de cuero, vendas compartidas, una bufanda, un pañuelo. Y por último, lo más reciente, una chaqueta. Recordó el día anterior. Una voz femenina comandando en él lo que ella no podía hacer, pero deseaba. La típica villana manipuladora de telenovela ochentera. Y ahí, Leo, obedeciéndole, como si no tuviera voluntad propia. Ahí murió el Leonardo que era consciente de su poder, que respetaba a los demás, que era capaz de una humildad tan adorable... y pasó a ser el juguete de un par de senos y un buen culo. Era tan típico, que dolía. Del otro lado había un humano, fuerte y lleno de una voluntad inquebrantable, pero un humano al fin y al cabo. Un hombre al que la mujer y Leo querían filetear en vida, como si no valiera nada, como si el poder curarlo después excusara un desmembramiento. Como si no lo estuvieran haciendo por mero peso de sus egos. Leo, ¿Dejándose llevar por su ego? Kalhi no pudo permitirlo, no pudo elegir satisfacer el capricho de un par de dementes psicópatas a cambio del dolor de un hombre roto, que ya había sido mutilado por el mismo Leo (increíble), un hombre cuyo único pecado era querer ser mejor sin importar las consecuencias. Kalhi lanzó la chaqueta al piso, vertió el combustible sobre esta y procuró empaparla bien. No era la primera vez que se convertía en el enemigo por hacer lo correcto, y pensó que Leo también era esa clase de hombre, pero se equivocó. Y es que, ¿Qué sentido tiene poseer tanto poder, si sólo acaba destruyéndolo todo a su alrededor? Es la paradoja eterna del que quiere destruir el mundo porque algo malo le hizo alguna vez, como un niño que le lanza un puñetazo a la mesa donde se golpeó con torpeza. A Kalhi no le importaba llenarse de enemigos, o perder a un amante en consecuencia, si con ello hacía lo correcto. La vida le endureció, los abandonos le templaron. Ya no duda, ya no se queja, ya no explica. Se acuclilló y extendió una mano, tocó con un dedo el borde del combustible que, en respuesta y con tenue chasquido, se encendió. Las llamas etéricas envolvieron la chaqueta con rapidez, consumiéndola desde afuera hacia adentro. Kalhi siempre guardó algo. El colgante lo lanzó a un horno industrial. Las vendas fueron a parar a una pira en un campamento. La bufanda ardió en el incendio de una cabaña. El pañuelo, por pertenecer a un demonio resistente al fuego, fue desintegrado en un reciclador. La chaqueta también ardió. Un dolor menos que cargar.
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  • «La evolución... Es lo que nesecitas la humanidad... Y yo seré el encargado de otorgarsela... Sin importar el costo.»
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  • ¡Vamos, vamos! ¡La noche aún es joven!

    -La chica tira con energía de la mano que sostiene, avanzando entre la penumbra iluminada apenas por una luz suave que parece colarse desde algún punto lejano. El cielo está oscuro, profundo, salpicado de pequeños destellos blancos que caen lentamente como nieve silenciosa. Su cabello se mueve con el viento nocturno, extendiéndose detrás de ella como una sombra viva.-

    -Su respiración se vuelve visible en el aire frío, pequeñas nubes que se disipan casi al instante. No parece importarle la temperatura; su sonrisa cálida rompe el ambiente helado. Sus ojos brillan con una emoción que contrasta con la quietud de la noche.-

    ¡No me digas que ya te estás arrepintiendo! ¡Prometiste seguirme!

    -Suelta una risa ligera, clara, que resuena con eco suave en el espacio abierto.-

    -Gira el rostro por encima del hombro, sin dejar de avanzar. La expresión en su cara es traviesa, casi desafiante. La mano que sostiene aprieta con seguridad, transmitiendo calor a pesar del entorno gélido.-

    ¡Hoy será nuestra noche! ¡La viviremos como la ultima! No es necesario volvernos locos, por supuesto. ¡Pero tenemos que hacer muchas cosas! ¡Así que muévete! ¡Que todavía nos queda mundo por recorrer antes del amanecer!

    -La cima no es enorme, pero sí lo bastante alta como para que la ciudad se extienda frente a ellos como un océano de luces. Desde allí arriba, los edificios parecen maquetas iluminadas, las calles son líneas doradas que se cruzan en patrones ordenados, y los faroles titilan como constelaciones terrestres. El cielo oscuro se funde con el resplandor urbano en el horizonte, creando una neblina luminosa que tiñe la noche de tonos suaves.-

    -De pronto, desacelera y gira sobre sus talones. La inercia hace que su cabello trace un arco oscuro en el aire. Ahora queda frente a quien la acompaña, aún sosteniendo su mano, inclinándose apenas hacia atrás mientras lo obliga a detenerse con ella.-

    Me gustan mucho este tipo de lugares, ya sabes. Los que están escondidos por ahí y que te encuentras por accidente y que puedes proclamar como tu paraíso secreto~

    -Sin previo aviso, vuelve a tirar de la mano con renovado entusiasmo hacia ella-

    ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Si te gusta la vista~?
    ¡Vamos, vamos! ¡La noche aún es joven! -La chica tira con energía de la mano que sostiene, avanzando entre la penumbra iluminada apenas por una luz suave que parece colarse desde algún punto lejano. El cielo está oscuro, profundo, salpicado de pequeños destellos blancos que caen lentamente como nieve silenciosa. Su cabello se mueve con el viento nocturno, extendiéndose detrás de ella como una sombra viva.- -Su respiración se vuelve visible en el aire frío, pequeñas nubes que se disipan casi al instante. No parece importarle la temperatura; su sonrisa cálida rompe el ambiente helado. Sus ojos brillan con una emoción que contrasta con la quietud de la noche.- ¡No me digas que ya te estás arrepintiendo! ¡Prometiste seguirme! -Suelta una risa ligera, clara, que resuena con eco suave en el espacio abierto.- -Gira el rostro por encima del hombro, sin dejar de avanzar. La expresión en su cara es traviesa, casi desafiante. La mano que sostiene aprieta con seguridad, transmitiendo calor a pesar del entorno gélido.- ¡Hoy será nuestra noche! ¡La viviremos como la ultima! No es necesario volvernos locos, por supuesto. ¡Pero tenemos que hacer muchas cosas! ¡Así que muévete! ¡Que todavía nos queda mundo por recorrer antes del amanecer! -La cima no es enorme, pero sí lo bastante alta como para que la ciudad se extienda frente a ellos como un océano de luces. Desde allí arriba, los edificios parecen maquetas iluminadas, las calles son líneas doradas que se cruzan en patrones ordenados, y los faroles titilan como constelaciones terrestres. El cielo oscuro se funde con el resplandor urbano en el horizonte, creando una neblina luminosa que tiñe la noche de tonos suaves.- -De pronto, desacelera y gira sobre sus talones. La inercia hace que su cabello trace un arco oscuro en el aire. Ahora queda frente a quien la acompaña, aún sosteniendo su mano, inclinándose apenas hacia atrás mientras lo obliga a detenerse con ella.- Me gustan mucho este tipo de lugares, ya sabes. Los que están escondidos por ahí y que te encuentras por accidente y que puedes proclamar como tu paraíso secreto~ -Sin previo aviso, vuelve a tirar de la mano con renovado entusiasmo hacia ella- ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Si te gusta la vista~?
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — Nosotros detuvimos el Fin en nuestro mundo, ahora te toca a ti trazar un destino que las estrellas no puedan predecir. Pero no olvides que, bajo esa armadura de héroe, siempre habrá espacio para una sonrisa y un momento de paz. Prométenos que, sin importar cuán lejos llegues, seguirás amando este mundo tanto como nosotros lo hicimos.

    ​"Buen viaje, Trazacaminos... que nuestro brillo sea el viento en tus velas hasta el final del camino."
    — Nosotros detuvimos el Fin en nuestro mundo, ahora te toca a ti trazar un destino que las estrellas no puedan predecir. Pero no olvides que, bajo esa armadura de héroe, siempre habrá espacio para una sonrisa y un momento de paz. Prométenos que, sin importar cuán lejos llegues, seguirás amando este mundo tanto como nosotros lo hicimos. ​"Buen viaje, Trazacaminos... que nuestro brillo sea el viento en tus velas hasta el final del camino."
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  • Llevaba horas golpeando a un individuo, en una habitación solitaria, en alguna ubicación secreta y muy difícil de encontrar. Se suponía que debía sacarle información, pero era como si estuviese en un trance, ya no veía el objetivo en sus acciones, tampoco había algún gusto o disgusto, el motivo de sus actos no existía, era solo violencia sin más, porque sí.

    Tal vez era sadismo, simple crueldad.

    A veces, para ese tipo de situaciones no sé necesita alguna explicación, razonamiento o un “porque”, eran simples acciones sin significado alguno, solo actos que se llevaban a cabo y ya.

    O solo era un paso más a la locura, o incluso algo peor.

    Los puñetazos que tenían desfigurados el rostro de aquel hombre, ya irreconocible, terminarían cambiando en simples y sonoras bofetadas. Su palma azotando las mejillas de esa deforme e hinchada cara, la sangre salpicaba, incluso algunos dientes del pobre desdichado se caían ante lo que parecía un festival de golpes sin fin.

    Mientras ese castigo sin razón continuaba, él emitía un tipo de tarareo poco sonoro, casi como un murmuro.

    ──"No remorse, no repent, we don't care what it meant, another day, another death, another sorrow, another breath…"

    Entonces dio una última y fuerte bofetada, finalizando esa tortura y castigo. Se quedo en silencio, incluso observó su propia mano impregnada de líquido vital, sangre que no le pertenecía. Estaba manchado, pero aún así recordaba esas palabras que le habían dicho: “… Eres libre de todo karma”.

    Ya no prestaba atención al pobre individuo a quién llevaba horas agrediendo, le había dejado de importar desde hace bastante. El cuerpo de ese hombre había dejado de respirar, su chispa de vida se había extinguido para siempre.

    Fue entonces que algo se le cruzó en su mente, un pensamiento particular, una frase que tenía grabada en su cabeza y no se la podía sacar.

    ──"El amor es violencia, el odio es paz".
    Llevaba horas golpeando a un individuo, en una habitación solitaria, en alguna ubicación secreta y muy difícil de encontrar. Se suponía que debía sacarle información, pero era como si estuviese en un trance, ya no veía el objetivo en sus acciones, tampoco había algún gusto o disgusto, el motivo de sus actos no existía, era solo violencia sin más, porque sí. Tal vez era sadismo, simple crueldad. A veces, para ese tipo de situaciones no sé necesita alguna explicación, razonamiento o un “porque”, eran simples acciones sin significado alguno, solo actos que se llevaban a cabo y ya. O solo era un paso más a la locura, o incluso algo peor. Los puñetazos que tenían desfigurados el rostro de aquel hombre, ya irreconocible, terminarían cambiando en simples y sonoras bofetadas. Su palma azotando las mejillas de esa deforme e hinchada cara, la sangre salpicaba, incluso algunos dientes del pobre desdichado se caían ante lo que parecía un festival de golpes sin fin. Mientras ese castigo sin razón continuaba, él emitía un tipo de tarareo poco sonoro, casi como un murmuro. ──"No remorse, no repent, we don't care what it meant, another day, another death, another sorrow, another breath…" Entonces dio una última y fuerte bofetada, finalizando esa tortura y castigo. Se quedo en silencio, incluso observó su propia mano impregnada de líquido vital, sangre que no le pertenecía. Estaba manchado, pero aún así recordaba esas palabras que le habían dicho: “… Eres libre de todo karma”. Ya no prestaba atención al pobre individuo a quién llevaba horas agrediendo, le había dejado de importar desde hace bastante. El cuerpo de ese hombre había dejado de respirar, su chispa de vida se había extinguido para siempre. Fue entonces que algo se le cruzó en su mente, un pensamiento particular, una frase que tenía grabada en su cabeza y no se la podía sacar. ──"El amor es violencia, el odio es paz".
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