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    *El nacimiento del Caos.*
    Vharkhul Braknak

    -La tormenta no cambió.

    Pero algo más sí lo hizo.

    No fue un sonido… no fue un movimiento… fue una sensación. Como si el propio aire se hubiera vuelto incorrecto de repente.

    Más pesado.

    Más denso.

    Más vivo.

    Un paso.

    Aparecí.

    No desde un lugar… sino desde todos a la vez. Mi figura se formó entre la lluvia como si siempre hubiera estado ahí, como si la realidad simplemente hubiera decidido recordarme.

    Pasé junto a Fenrir.

    Sin mirarla al principio.

    Sin detenerme.

    Pero mi presencia la atravesó como un golpe seco en el pecho.

    —Aparta, niña.

    Mi voz ya no era un susurro.

    Era materia.

    Era peso.

    —Se acabó el jugar a las enfermeras con tu tía.

    Mis ojos se alzaron hacia el ogro… y entonces sonreí.

    Una sonrisa torcida.

    Hambre.

    —La reina reclama este espécimen…

    Mis huesos crujieron.

    No como algo que se rompe…

    Como algo que se libera.

    Mi espalda se arqueó con violencia, los músculos se tensaron bajo la piel mientras el Caos emergía sin permiso, sin control, sin intención de ocultarse. La carne cambió, se adaptó, se deformó con elegancia brutal.

    La piel se endureció.

    Las venas se marcaron como ríos oscuros latiendo con poder.

    Mis colmillos asomaron lentamente entre mis labios mientras mi respiración se volvía más profunda… más pesada… más animal.

    Mis ojos dejaron de ser humanos.

    Y cuando volví a erguirme…

    Ya no era Lili.

    Era algo mucho más antiguo.

    Más correcto.

    —Yo te enseñaré… cómo se usa un alma de verdad.

    Me coloqué detrás del ogro.

    Mi mano se cerró sobre el mango de la espada.

    No dudé.

    No medí.

    No calculé.

    Empujé.

    La hoja se hundió aún más en su cuerpo con una estocada seca, brutal, definitiva. La carne cedió, los huesos crujieron, y la sangre brotó en un pulso caliente que se mezcló con la lluvia.

    El ogro apenas reaccionó.

    Solo una mueca.

    Solo un sonido contenido.

    Me incliné sobre él.

    Lento.

    Disfrutándolo.

    Mi lengua recorrió la sangre que escapaba de su boca, limpiándola con calma, saboreando cada matiz como si leyera su historia en ella.

    —Sí…

    Una risa baja escapó de mi garganta.

    —Este servirá…

    —Khkhehe…

    Levanté la mano izquierda.

    Y el cadáver cercano respondió.

    No con vida.

    Con violencia.

    Se elevó en el aire de forma antinatural, su cuerpo temblando como si algo dentro de él se resistiera. Mis dedos se cerraron en el vacío… y tiré.

    El alma salió.

    No como luz.

    Como algo que no quería ser arrancado.

    El cuerpo crujió.

    Los huesos estallaron dentro de la carne, uno tras otro, en una sinfonía grotesca que ahogó incluso el rugido de los truenos. La piel se tensó, se rasgó, colapsó… mientras aquello que era su esencia quedaba atrapado en mi mano.

    Vivo.

    Furioso.

    Inestable.

    Entonces…

    Arranqué la espada.

    De un solo tirón.

    El cuerpo del ogro colapsó al instante, la herida se abrió, la vida abandonándolo en un latido.

    Y ahí…

    Sin transición.

    Sin delicadeza.

    Hundí el alma dentro de la herida.

    No guié.

    No pedí permiso.

    La forcé.

    El impacto fue inmediato.

    La carne se cerró como si nunca hubiera sido abierta, los músculos se tensaron violentamente, la energía recorrió su cuerpo como una tormenta atrapada bajo la piel.

    Sellado.

    Forzado.

    Perfecto.

    Mi mano subió hasta uno de sus cuernos.

    Y tiré.

    Obligándolo a girarse.

    A mirarme.

    A entender.

    Mi rostro quedó frente al suyo, a escasos centímetros, mi sonrisa abierta, peligrosa… absoluta.

    —Mírame bien, Vharkhul Braknak…

    Mis ojos brillaban con una intensidad antinatural.

    —Estás frente a tu reina.

    ....

    No había duda.

    No había opción.

    —No te arrodilles nunca ante mí… ni ante nadie.

    Mi agarre se tensó ligeramente.

    —Porque mi gobierno no se rige desde la servidumbre…

    Mi voz bajó.

    Más grave.

    Más profunda.

    —…sino desde la lealtad a lo que nunca debió existir…

    Una sonrisa más amplia.

    Más oscura.

    —…pero decidió hacerlo.

    Mis ojos se clavaron en los suyos.

    —El Caos te reclama…

    Un susurro final.

    —…y a la vez te entrega.
    *El nacimiento del Caos.* [lunar_turquoise_elephant_284] -La tormenta no cambió. Pero algo más sí lo hizo. No fue un sonido… no fue un movimiento… fue una sensación. Como si el propio aire se hubiera vuelto incorrecto de repente. Más pesado. Más denso. Más vivo. Un paso. Aparecí. No desde un lugar… sino desde todos a la vez. Mi figura se formó entre la lluvia como si siempre hubiera estado ahí, como si la realidad simplemente hubiera decidido recordarme. Pasé junto a Fenrir. Sin mirarla al principio. Sin detenerme. Pero mi presencia la atravesó como un golpe seco en el pecho. —Aparta, niña. Mi voz ya no era un susurro. Era materia. Era peso. —Se acabó el jugar a las enfermeras con tu tía. Mis ojos se alzaron hacia el ogro… y entonces sonreí. Una sonrisa torcida. Hambre. —La reina reclama este espécimen… Mis huesos crujieron. No como algo que se rompe… Como algo que se libera. Mi espalda se arqueó con violencia, los músculos se tensaron bajo la piel mientras el Caos emergía sin permiso, sin control, sin intención de ocultarse. La carne cambió, se adaptó, se deformó con elegancia brutal. La piel se endureció. Las venas se marcaron como ríos oscuros latiendo con poder. Mis colmillos asomaron lentamente entre mis labios mientras mi respiración se volvía más profunda… más pesada… más animal. Mis ojos dejaron de ser humanos. Y cuando volví a erguirme… Ya no era Lili. Era algo mucho más antiguo. Más correcto. —Yo te enseñaré… cómo se usa un alma de verdad. Me coloqué detrás del ogro. Mi mano se cerró sobre el mango de la espada. No dudé. No medí. No calculé. Empujé. La hoja se hundió aún más en su cuerpo con una estocada seca, brutal, definitiva. La carne cedió, los huesos crujieron, y la sangre brotó en un pulso caliente que se mezcló con la lluvia. El ogro apenas reaccionó. Solo una mueca. Solo un sonido contenido. Me incliné sobre él. Lento. Disfrutándolo. Mi lengua recorrió la sangre que escapaba de su boca, limpiándola con calma, saboreando cada matiz como si leyera su historia en ella. —Sí… Una risa baja escapó de mi garganta. —Este servirá… —Khkhehe… Levanté la mano izquierda. Y el cadáver cercano respondió. No con vida. Con violencia. Se elevó en el aire de forma antinatural, su cuerpo temblando como si algo dentro de él se resistiera. Mis dedos se cerraron en el vacío… y tiré. El alma salió. No como luz. Como algo que no quería ser arrancado. El cuerpo crujió. Los huesos estallaron dentro de la carne, uno tras otro, en una sinfonía grotesca que ahogó incluso el rugido de los truenos. La piel se tensó, se rasgó, colapsó… mientras aquello que era su esencia quedaba atrapado en mi mano. Vivo. Furioso. Inestable. Entonces… Arranqué la espada. De un solo tirón. El cuerpo del ogro colapsó al instante, la herida se abrió, la vida abandonándolo en un latido. Y ahí… Sin transición. Sin delicadeza. Hundí el alma dentro de la herida. No guié. No pedí permiso. La forcé. El impacto fue inmediato. La carne se cerró como si nunca hubiera sido abierta, los músculos se tensaron violentamente, la energía recorrió su cuerpo como una tormenta atrapada bajo la piel. Sellado. Forzado. Perfecto. Mi mano subió hasta uno de sus cuernos. Y tiré. Obligándolo a girarse. A mirarme. A entender. Mi rostro quedó frente al suyo, a escasos centímetros, mi sonrisa abierta, peligrosa… absoluta. —Mírame bien, Vharkhul Braknak… Mis ojos brillaban con una intensidad antinatural. —Estás frente a tu reina. .... No había duda. No había opción. —No te arrodilles nunca ante mí… ni ante nadie. Mi agarre se tensó ligeramente. —Porque mi gobierno no se rige desde la servidumbre… Mi voz bajó. Más grave. Más profunda. —…sino desde la lealtad a lo que nunca debió existir… Una sonrisa más amplia. Más oscura. —…pero decidió hacerlo. Mis ojos se clavaron en los suyos. —El Caos te reclama… Un susurro final. —…y a la vez te entrega.
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  • EL DUELO SANGRIENTO DE LAS SOMBRAS: CRISANA VS. EL ABISMO
    Escenario: La Cámara del Espejo Negro.

    En Un anfiteatro subterráneo de basalto pulido, tan oscuro que parece tragar la luz. En el centro, una única columna de luz blanca que me ilumina. Mi armadura de plata y el corsé con detalles de telaraña brillan intensamente, proyectando una sombra nítida y profunda que parece tener vida propia sobre el suelo de piedra negra.

    ajustando mi posición. Mis botas metálica golpea el basalto con un eco seco. Pone su mano izquierda sobre su nuca, asegurando la caída de su trenza, mientras la derecha se cierne sobre el pomo de su espada. Respira hondo. Sus ojos turquesa se clavan en la mancha oscura a sus pies.

    "No eres mi reflejo. Eres mi duda. Eres mi debilidad. La razón por la que me siguen viendo cómo una chiquilla pero esto se termina hoy."

    Sin previo aviso, el suelo bajo mis pies oscila. Con un sonido sibilante, la sombra de ella misma se levanta. Es una silueta tridimensional de oscuridad absoluta que imita exactamente la armadura de dragón y mi figura. Ella sonríe de forma depredadora; el entrenamiento ha comenzado.

    Ambas se mueven a la vez. El estallido es instantáneo desenvaino, mi hoja es una línea de plata pura, mientras la Sombra genera una hoja idéntica hecha de noche líquida. Chocan con un estruendo sordo que vibra en mis huesos.

    Ella lanza una estocada rápida al abdomen. La Sombra hace un parry perfecto e inmediatamente lanza un tajo horizontal al cuello. Me agacho, sintiendo el frío de la oscuridad rozar su cabello, y usa el impulso para lanzar una patada giratoria con su rodillera blindada. Su bota atraviesa el pecho de la Sombra, que se disipa en humo solo para reformarse un milisegundo después a su espalda.

    El combate se vuelve un borrón de velocidad sobrehumana. bailando entre destellos de plata y ráfagas de oscuridad, su capa púrpura ondeando violentamente. La Sombra es despiadada: conoce cada truco de Crisana porque es ella. Sangre real salpica el basalto cuando la Sombra logra rozar el brazo expuesto de la joven. no retrocedo; el dolor solo aviva mi enfoque.
    Están atrapadas en un torbellino. Usando la pared para impulsarme, lanzando un ataque descendente que la Sombra bloquea, obligando a ambas a retroceder por la fuerza del impacto.

    Cambiando mi postura. No ataca; espera. La Sombra, imitando la impulsividad que Crisana lucha por controlar, se lanza a un ataque final. Es exactamente lo que ella esperaba.
    En lugar de bloquear, me dejo caer, deslizándose por el suelo pulido justo por debajo del acero oscuro. Mientras pasa, agarra con fuerza la armadura de humo de su oponente y gira con violencia. Con un grito que resuena en toda la cámara, empalo a la Sombra desde la espalda, hundiendo su hoja de plata justo donde late el origen de esa oscuridad.

    La Sombra se congela y un sonido como cristal rompiéndose llena el aire. La oscuridad se resquebraja, dejando que la luz blanca de la cámara la consuma desde dentro. Con un último suspiro, la silueta colapsa y vuelve a ser una simple mancha inanimada a sus pies

    ella se queda de pie, jadeando, con el sudor mezclándose con la herida de su brazo. Envaina su espada con un "clic" firme y se limpia la boca con el dorso de su guantelete de plata. Mira a su sombra, ahora pacífica y sumisa.

    "Gracias por la lección y dejar que me desahogara un poco, supongo que Hasta mañana."

    De forma calmada deshago la trenza que ataba mi cabello después de aquella pelea, como dando mis cabellos mientras mi respiración se ajusta poco a poco para regresar a la normalidad
    EL DUELO SANGRIENTO DE LAS SOMBRAS: CRISANA VS. EL ABISMO Escenario: La Cámara del Espejo Negro. En Un anfiteatro subterráneo de basalto pulido, tan oscuro que parece tragar la luz. En el centro, una única columna de luz blanca que me ilumina. Mi armadura de plata y el corsé con detalles de telaraña brillan intensamente, proyectando una sombra nítida y profunda que parece tener vida propia sobre el suelo de piedra negra. ajustando mi posición. Mis botas metálica golpea el basalto con un eco seco. Pone su mano izquierda sobre su nuca, asegurando la caída de su trenza, mientras la derecha se cierne sobre el pomo de su espada. Respira hondo. Sus ojos turquesa se clavan en la mancha oscura a sus pies. "No eres mi reflejo. Eres mi duda. Eres mi debilidad. La razón por la que me siguen viendo cómo una chiquilla pero esto se termina hoy." Sin previo aviso, el suelo bajo mis pies oscila. Con un sonido sibilante, la sombra de ella misma se levanta. Es una silueta tridimensional de oscuridad absoluta que imita exactamente la armadura de dragón y mi figura. Ella sonríe de forma depredadora; el entrenamiento ha comenzado. Ambas se mueven a la vez. El estallido es instantáneo desenvaino, mi hoja es una línea de plata pura, mientras la Sombra genera una hoja idéntica hecha de noche líquida. Chocan con un estruendo sordo que vibra en mis huesos. Ella lanza una estocada rápida al abdomen. La Sombra hace un parry perfecto e inmediatamente lanza un tajo horizontal al cuello. Me agacho, sintiendo el frío de la oscuridad rozar su cabello, y usa el impulso para lanzar una patada giratoria con su rodillera blindada. Su bota atraviesa el pecho de la Sombra, que se disipa en humo solo para reformarse un milisegundo después a su espalda. El combate se vuelve un borrón de velocidad sobrehumana. bailando entre destellos de plata y ráfagas de oscuridad, su capa púrpura ondeando violentamente. La Sombra es despiadada: conoce cada truco de Crisana porque es ella. Sangre real salpica el basalto cuando la Sombra logra rozar el brazo expuesto de la joven. no retrocedo; el dolor solo aviva mi enfoque. Están atrapadas en un torbellino. Usando la pared para impulsarme, lanzando un ataque descendente que la Sombra bloquea, obligando a ambas a retroceder por la fuerza del impacto. Cambiando mi postura. No ataca; espera. La Sombra, imitando la impulsividad que Crisana lucha por controlar, se lanza a un ataque final. Es exactamente lo que ella esperaba. En lugar de bloquear, me dejo caer, deslizándose por el suelo pulido justo por debajo del acero oscuro. Mientras pasa, agarra con fuerza la armadura de humo de su oponente y gira con violencia. Con un grito que resuena en toda la cámara, empalo a la Sombra desde la espalda, hundiendo su hoja de plata justo donde late el origen de esa oscuridad. La Sombra se congela y un sonido como cristal rompiéndose llena el aire. La oscuridad se resquebraja, dejando que la luz blanca de la cámara la consuma desde dentro. Con un último suspiro, la silueta colapsa y vuelve a ser una simple mancha inanimada a sus pies ella se queda de pie, jadeando, con el sudor mezclándose con la herida de su brazo. Envaina su espada con un "clic" firme y se limpia la boca con el dorso de su guantelete de plata. Mira a su sombra, ahora pacífica y sumisa. "Gracias por la lección y dejar que me desahogara un poco, supongo que Hasta mañana." De forma calmada deshago la trenza que ataba mi cabello después de aquella pelea, como dando mis cabellos mientras mi respiración se ajusta poco a poco para regresar a la normalidad
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  • — No importa cuántos envíes… todos caen igual de rápido —La idea era clara. Jamás volvería...

    El eco de los disparos todavía vibraba entre los muros agrietados cuando Katherina se dejó caer detrás de una columna partida. El aire olía a pólvora y a hierro. Respiró hondo, una vez… dos… obligando a su pulso a desacelerarse mientras contaba mentalmente.

    Silencio.

    Demasiado silencio.

    Entonces sintió el ardor.

    Bajó la mirada. Una línea roja se abría paso por su antebrazo, delgada pero insistente, como si la bala hubiera querido llevarse un recuerdo de ella. No había sido un impacto limpio, solo un roce…

    —Perfecto… —murmuró irritada.

    Con movimientos rápidos, rasgó un trozo del borde de su vestido. La tela cedió con un sonido seco, desigual. No era la primera vez que convertía algo elegante en algo útil. Nunca lo sería.
    — No importa cuántos envíes… todos caen igual de rápido —La idea era clara. Jamás volvería... El eco de los disparos todavía vibraba entre los muros agrietados cuando Katherina se dejó caer detrás de una columna partida. El aire olía a pólvora y a hierro. Respiró hondo, una vez… dos… obligando a su pulso a desacelerarse mientras contaba mentalmente. Silencio. Demasiado silencio. Entonces sintió el ardor. Bajó la mirada. Una línea roja se abría paso por su antebrazo, delgada pero insistente, como si la bala hubiera querido llevarse un recuerdo de ella. No había sido un impacto limpio, solo un roce… —Perfecto… —murmuró irritada. Con movimientos rápidos, rasgó un trozo del borde de su vestido. La tela cedió con un sonido seco, desigual. No era la primera vez que convertía algo elegante en algo útil. Nunca lo sería.
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    ****Edad del Caos****
    "Elun’Kaor, la Hija del Monstruo"

    La guerra había cambiado, ya no era solo Ozma contra los dioses ahora eran pueblos enteros luchando por sobrevivir, razas obligadas a elegir un bando y traiciones nacidas del miedo.

    Yen lo sabía por eso, cuando recibió el aviso de que una de las ciudades liberadas estaba a punto de caer, no dudó.

    Ozma no iría con ella, Helior Prime había aparecido y eso solo significaba una cosa:
    era una trampa. Los Dioses querian dividir sus fuerzas pero aun asi Yen avanzó.

    No tenía opción, los ciudadanos no corrían, no gritaban, esperaban. Fue entonces cuando lo entendió.

    Esto no es un rescate -Murmuró Yen.-

    Las puertas se abrieron s lo que salió de ellas no eran refugiados, eran enemigos, humanos armados, criaturas deformadas, Demonios con marcas que no les pertenecían.

    Nos vendieron… -Susurró uno de los Kijin.-

    No... No nos vendieron, eligieron un bando. -Respondio Yen.-

    Los dioses les habían ofrecido poder y ellos aceptaron. La batalla comenzó sin tregua. Fue un día entero sin descanso, sin pausas.

    Yen luchaba al frente, como siempre, su espada cortaba, su cuerpo resistía, su mente calculaba pero no era suficiente. Los demonios no caían como deberían, se regeneraban, se retorcían y se levantaban. El poder de los dioses mezclado con el poder oscuro de estos. Era una aberración.

    Al caer la noche los Kijin empezaron a caer uno a uno, Onix seguía en pie, cubierta de sangre y agotada. Yen respiraba con dificultad, su brazo mecánico crujía, su cuerpo ya no respondía igual y por primera vez en años penso que esta vez nadie de su grupo se salvaría

    -Pero entonces levanto la vista a la luna llena observándola.- Padre… -Susurró, apretando los dientes- Dame fuerza.

    -Pero no fue a él a quien sintió, fue calor suave y familiar.- Madre…?! -La luz la envolvió, su piel cambió, la oscuridad verde desapareció y en su lugar… una figura de luz plateada emergio

    Su cabello era plateado y brillante, ojos claros... Una Elunai completa. Los Kijin retrocedieron, porque no entendían lo que veían pero aun asi, lo sabian en el fondo.

    "Es ella…"

    Yen no dudó, se lanzó, ahora diferente, su espada ya no solo cortaba, Quemaba y purificaba. La magia de sanación fluía por su cuerpo pero no sanaba... Destruía.

    Los demonios gritaban, sus cuerpos se deshacían bajo una luz que no debería matar. Y ahí, algo comenzó a romperse dentro de ella. La luna no estaba hecha para eso, ese poder no era para destruir, Yen lo forzó, lo torció y lo usó como arma.

    -Su cabello plateado se oscureció, al lado de sus ojos se marcaba en rojo. Los Elunai que observaban desde lejos lo entendieron al instante.- "Elun’Kaor… Una corrupta… La hija del monstruo".

    Pero Yen ya no escuchaba, ni siquiera era consiente de su propio apariencia, solo avanzaba y destruía. Un demonio mayor cargó contra ella.

    Gigantesco, deforme, gritando, Yen levantó su brazo mecánico y lo detuvo en seco con un poderoso golpe. El impacto rompió el suelo, el aire explotó y luego del golpeó el cuerpo del demonio se desintegró.

    Pero algo más también se rompió, su brazo mecánico estalló en pedazos. Onix lo vio y grito asustada: ¡YEN!

    Pero Yen no se detuvo, gritó. Fue un grito que no era de este mundo, su poder se disparó, su cuerpo creció, músculos, fuerza, furia y entonces… sintió algo nuevo donde no había nada. Algo nació, era carne, hueso, sangre... Su brazo regenerándose demasiado rápido,, demasiado violento.

    Yen estaba completa, vio a sus enemigos y sonrió con sed de sangre... La batalla terminó poco después no porque ganaran, sino porque no quedó nada con que combatir.

    Yen cayó de rodillas, su cuerpo volvió a la normalidad. Piel verde, respiración rota.
    Había ganado, sí, pero en el fondo algo no estaba bien.
    ****Edad del Caos**** "Elun’Kaor, la Hija del Monstruo" La guerra había cambiado, ya no era solo Ozma contra los dioses ahora eran pueblos enteros luchando por sobrevivir, razas obligadas a elegir un bando y traiciones nacidas del miedo. Yen lo sabía por eso, cuando recibió el aviso de que una de las ciudades liberadas estaba a punto de caer, no dudó. Ozma no iría con ella, Helior Prime había aparecido y eso solo significaba una cosa: era una trampa. Los Dioses querian dividir sus fuerzas pero aun asi Yen avanzó. No tenía opción, los ciudadanos no corrían, no gritaban, esperaban. Fue entonces cuando lo entendió. Esto no es un rescate -Murmuró Yen.- Las puertas se abrieron s lo que salió de ellas no eran refugiados, eran enemigos, humanos armados, criaturas deformadas, Demonios con marcas que no les pertenecían. Nos vendieron… -Susurró uno de los Kijin.- No... No nos vendieron, eligieron un bando. -Respondio Yen.- Los dioses les habían ofrecido poder y ellos aceptaron. La batalla comenzó sin tregua. Fue un día entero sin descanso, sin pausas. Yen luchaba al frente, como siempre, su espada cortaba, su cuerpo resistía, su mente calculaba pero no era suficiente. Los demonios no caían como deberían, se regeneraban, se retorcían y se levantaban. El poder de los dioses mezclado con el poder oscuro de estos. Era una aberración. Al caer la noche los Kijin empezaron a caer uno a uno, Onix seguía en pie, cubierta de sangre y agotada. Yen respiraba con dificultad, su brazo mecánico crujía, su cuerpo ya no respondía igual y por primera vez en años penso que esta vez nadie de su grupo se salvaría -Pero entonces levanto la vista a la luna llena observándola.- Padre… -Susurró, apretando los dientes- Dame fuerza. -Pero no fue a él a quien sintió, fue calor suave y familiar.- Madre…?! -La luz la envolvió, su piel cambió, la oscuridad verde desapareció y en su lugar… una figura de luz plateada emergio Su cabello era plateado y brillante, ojos claros... Una Elunai completa. Los Kijin retrocedieron, porque no entendían lo que veían pero aun asi, lo sabian en el fondo. "Es ella…" Yen no dudó, se lanzó, ahora diferente, su espada ya no solo cortaba, Quemaba y purificaba. La magia de sanación fluía por su cuerpo pero no sanaba... Destruía. Los demonios gritaban, sus cuerpos se deshacían bajo una luz que no debería matar. Y ahí, algo comenzó a romperse dentro de ella. La luna no estaba hecha para eso, ese poder no era para destruir, Yen lo forzó, lo torció y lo usó como arma. -Su cabello plateado se oscureció, al lado de sus ojos se marcaba en rojo. Los Elunai que observaban desde lejos lo entendieron al instante.- "Elun’Kaor… Una corrupta… La hija del monstruo". Pero Yen ya no escuchaba, ni siquiera era consiente de su propio apariencia, solo avanzaba y destruía. Un demonio mayor cargó contra ella. Gigantesco, deforme, gritando, Yen levantó su brazo mecánico y lo detuvo en seco con un poderoso golpe. El impacto rompió el suelo, el aire explotó y luego del golpeó el cuerpo del demonio se desintegró. Pero algo más también se rompió, su brazo mecánico estalló en pedazos. Onix lo vio y grito asustada: ¡YEN! Pero Yen no se detuvo, gritó. Fue un grito que no era de este mundo, su poder se disparó, su cuerpo creció, músculos, fuerza, furia y entonces… sintió algo nuevo donde no había nada. Algo nació, era carne, hueso, sangre... Su brazo regenerándose demasiado rápido,, demasiado violento. Yen estaba completa, vio a sus enemigos y sonrió con sed de sangre... La batalla terminó poco después no porque ganaran, sino porque no quedó nada con que combatir. Yen cayó de rodillas, su cuerpo volvió a la normalidad. Piel verde, respiración rota. Había ganado, sí, pero en el fondo algo no estaba bien.
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  • Second hunt
    Fandom Freerol
    Categoría Acción
    En el siguiente starter contiene los siguientes avisos : violencia gráfica, lenguaje fuerte y tortura. Además de que hay una escena que tiene que ver con un pequeño roedor. Si eres una persona sensible no lo leas.


    Había pasado varios días de que hicimos nuestra primera caza, hemos tardado en volver a tomar las riendas a por nuestro siguiente objetivo. Debido a que Unrich me confesó algo que me dejó impactada, pero el tiempo corre y con ello no nos debemos parar.

    Estamos en Boston según el diario de Unrich aquí Jonás sigue haciendo cosas por y para el proyecto... Va siendo hora de hacerle una visita, mientras en el coche voy mirando el GPS en silencio.

    𝐆𝐑𝐀𝐘𝐒𝐎𝐍 𝐀𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓
    Markus De Lioncourt au de Jonás
    ⚠️ En el siguiente starter contiene los siguientes avisos : violencia gráfica, lenguaje fuerte y tortura. Además de que hay una escena que tiene que ver con un pequeño roedor. Si eres una persona sensible no lo leas. Había pasado varios días de que hicimos nuestra primera caza, hemos tardado en volver a tomar las riendas a por nuestro siguiente objetivo. Debido a que Unrich me confesó algo que me dejó impactada, pero el tiempo corre y con ello no nos debemos parar. Estamos en Boston según el diario de Unrich aquí Jonás sigue haciendo cosas por y para el proyecto... Va siendo hora de hacerle una visita, mientras en el coche voy mirando el GPS en silencio. [ThxArgent] [Thxpocionboy] au de Jonás
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Terminado
    48 turnos 0 maullidos
  • █▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒
    ░▌█░ El Sueñ̷o̷ de un M̷o̷n̷s̷t̷r̷u̷o̷ ░█▐░
    █▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓░

    ╔════════════════════════════════════╗
    ║ “Hubo una vez un monstruo que soñó ser humano…
    ║ y en ese sueño fue feliz. Pero un día despertó.”
    ╚════════════════════════════════════╝

    La casa estaba en silencio, es tipo de silencio profundo que solo existe cuando el mundo duerme y todo parece en calma, hasta que no lo está.

    Un llanto suave, distante, rompió la quietud, Loki abrió los ojos con pesadez, aún envuelta en el calor de las sábanas y el cuerpo de Jason a su lado. Su mente tardó unos segundos en reaccionar… hasta que el sonido volvió a colarse por el monitor del bebé.

    Mh… Fenrir, ya voy… -murmuró, apenas consciente.-

    Con movimientos torpes se incorporó y salió de la habitación. El pasillo estaba oscuro, apenas iluminado por la tenue luz que entraba por la ventana, pero entonces… La vio,una luna roja.

    El mundo pareció detenerse, un mareo repentino la golpeó, obligándola a apoyarse contra la pared. Su respiración se volvió irregulary su mente se rompió en fragmentos, en visiones, ventanas, en recuerdos que no eran recuerdos.

    Habia una niña, Jennifer, apenas de unos cuatro años a lo mucho. Sus pequeños dientes apretados, sus ojos llenos de rabia, lanzándose contra soldados que la triplicaban en tamaño. Pero luego, un golpe, despues otro, su cuerpo pequeño estrellándose contra el suelo para quedar inmóvil.

    Noo!! -Susurró Loki, con la voz quebrándose, la escena cambió a Selin protegiéndola desesperada y sola, despues el brillo del acero, sangre y un silencio que provoca sudor frio.

    Selin… -Murmuro antes de sentir un dolor punzante le atravesó el pecho, como si algo intentara romperse desde dentro.

    La Elunia reacciono al notar que el llanto de Fenrir había desaparecido, sus Loki se abrieron de golpe, el miedo la consumió en un instante.

    Corrió sin pensar, sin respirar, solo corrió, empujó la puerta de la habitación y vio la cuna cuna vacía. El mundo se le cayó encima.

    No… no, no, no… -Su mirada se movió frenéticamente hasta detenerse en la ventana, y ahí estaba, de pie como si nada, una mujer de cabello rubio pálido, casi cenizo, brillando bajo la luz roja de la luna, ojos dorados y con la misma distorsión en su cuerpo, esos pequeños “glitches” en la realidad que parpadeaban como errores en la existencia.

    Loki lo supo al instante, era ella, la otra, esa con la que temía encontrarse de nuevo. La mujer inclinó ligeramente la cabeza y sonrió, la saludó con la mano como si fuera una visita cualquiera, como si no hubiera hecho nada.

    Hola, Loki… -El aire se volvió pesado, Loki buscó a Fenrir pero su presencia, su esencia, no habia nada, solo vacío. Eso rompió lo último que quedaba de su cordura en ese momento.

    El miedo se transformó en rabia y atacó, se lanzó contra ella sin dudarlo pero no pudo alcanzarla. Una mano la atrapó del cuello, el agarre fue firme, frio, Inamovible y al siguiente segundo el impacto contra el suelo sacudió la habitación.

    El aire abandonó sus pulmones, un dolor intenso era el el eco de algo familiar, demasiado familiar... Jennifer, la misma escena, el mismo resultado. Un cuerpo pequeño incapaz de hacer algo contra algo mucho más grande.

    La otra Loki caminó lentamente a su alrededor, como si inspeccionara algo roto.

    ¿Sabes…? -Le dijo con un tono casi aburrido, pero cargado de burla- Esto ya lo he visto antes.

    -Se detuvo a su lado, la miró desde arriba, sus ojos dorados reflejaban la luna roja.- ¿Cuánto tiempo más vas a fingir? -Hizo una pausa

    ¿Cuánto tiempo más vas a jugar a la familia feliz… a la paz… a ser “normal”?

    -Se inclinó un poco, acercándose a su rostro.- No perteneces aquí. -Una sonrisa torcida se formó en sus labios.- Nunca lo hiciste.

    -Su voz se volvió más baja, más fría, mas cruel.- Tu lugar… es con los monstruos.... con las bestias.

    -Sus ojos brillaron levemente.- Con lo que realmente eres.

    -Desde el suelo, Loki la observaba, su imagen se volvió borrosa por culpa de las lagrimas que inundaron su ojos.- Jason....

    Jason Jaegerjaquez Ishtar
    █▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒ ░▌█░ El Sueñ̷o̷ de un M̷o̷n̷s̷t̷r̷u̷o̷ ░█▐░ █▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓▒░█▓░ ╔════════════════════════════════════╗ ║ “Hubo una vez un monstruo que soñó ser humano… ║ y en ese sueño fue feliz. Pero un día despertó.” ╚════════════════════════════════════╝ La casa estaba en silencio, es tipo de silencio profundo que solo existe cuando el mundo duerme y todo parece en calma, hasta que no lo está. Un llanto suave, distante, rompió la quietud, Loki abrió los ojos con pesadez, aún envuelta en el calor de las sábanas y el cuerpo de Jason a su lado. Su mente tardó unos segundos en reaccionar… hasta que el sonido volvió a colarse por el monitor del bebé. Mh… Fenrir, ya voy… -murmuró, apenas consciente.- Con movimientos torpes se incorporó y salió de la habitación. El pasillo estaba oscuro, apenas iluminado por la tenue luz que entraba por la ventana, pero entonces… La vio,una luna roja. El mundo pareció detenerse, un mareo repentino la golpeó, obligándola a apoyarse contra la pared. Su respiración se volvió irregulary su mente se rompió en fragmentos, en visiones, ventanas, en recuerdos que no eran recuerdos. Habia una niña, Jennifer, apenas de unos cuatro años a lo mucho. Sus pequeños dientes apretados, sus ojos llenos de rabia, lanzándose contra soldados que la triplicaban en tamaño. Pero luego, un golpe, despues otro, su cuerpo pequeño estrellándose contra el suelo para quedar inmóvil. Noo!! -Susurró Loki, con la voz quebrándose, la escena cambió a Selin protegiéndola desesperada y sola, despues el brillo del acero, sangre y un silencio que provoca sudor frio. Selin… -Murmuro antes de sentir un dolor punzante le atravesó el pecho, como si algo intentara romperse desde dentro. La Elunia reacciono al notar que el llanto de Fenrir había desaparecido, sus Loki se abrieron de golpe, el miedo la consumió en un instante. Corrió sin pensar, sin respirar, solo corrió, empujó la puerta de la habitación y vio la cuna cuna vacía. El mundo se le cayó encima. No… no, no, no… -Su mirada se movió frenéticamente hasta detenerse en la ventana, y ahí estaba, de pie como si nada, una mujer de cabello rubio pálido, casi cenizo, brillando bajo la luz roja de la luna, ojos dorados y con la misma distorsión en su cuerpo, esos pequeños “glitches” en la realidad que parpadeaban como errores en la existencia. Loki lo supo al instante, era ella, la otra, esa con la que temía encontrarse de nuevo. La mujer inclinó ligeramente la cabeza y sonrió, la saludó con la mano como si fuera una visita cualquiera, como si no hubiera hecho nada. Hola, Loki… -El aire se volvió pesado, Loki buscó a Fenrir pero su presencia, su esencia, no habia nada, solo vacío. Eso rompió lo último que quedaba de su cordura en ese momento. El miedo se transformó en rabia y atacó, se lanzó contra ella sin dudarlo pero no pudo alcanzarla. Una mano la atrapó del cuello, el agarre fue firme, frio, Inamovible y al siguiente segundo el impacto contra el suelo sacudió la habitación. El aire abandonó sus pulmones, un dolor intenso era el el eco de algo familiar, demasiado familiar... Jennifer, la misma escena, el mismo resultado. Un cuerpo pequeño incapaz de hacer algo contra algo mucho más grande. La otra Loki caminó lentamente a su alrededor, como si inspeccionara algo roto. ¿Sabes…? -Le dijo con un tono casi aburrido, pero cargado de burla- Esto ya lo he visto antes. -Se detuvo a su lado, la miró desde arriba, sus ojos dorados reflejaban la luna roja.- ¿Cuánto tiempo más vas a fingir? -Hizo una pausa ¿Cuánto tiempo más vas a jugar a la familia feliz… a la paz… a ser “normal”? -Se inclinó un poco, acercándose a su rostro.- No perteneces aquí. -Una sonrisa torcida se formó en sus labios.- Nunca lo hiciste. -Su voz se volvió más baja, más fría, mas cruel.- Tu lugar… es con los monstruos.... con las bestias. -Sus ojos brillaron levemente.- Con lo que realmente eres. -Desde el suelo, Loki la observaba, su imagen se volvió borrosa por culpa de las lagrimas que inundaron su ojos.- Jason.... [Jason07]
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  • Cuando Fenrir nació…
    lo supe.

    Nada volvería a ser igual.

    No era duda.
    No era miedo.
    Era certeza.

    Necesitaba poder.

    Para protegerla.

    Para protegerme.

    Para dominar.

    …Pero yo ya tenía poder.

    No había sido bendecido por la Luna Violeta.
    Aquella entidad… poderosa, codiciosa, egoísta…
    me veía como poco más que un instrumento.
    Un siervo útil en su tablero.

    Y, sin embargo…
    yo sabía lo que era.

    Siempre lo había sabido.

    Conocía mi lugar.

    Y era la hora de, por fin, ponerse un poco serio.

    Entonces…
    los recuerdos regresaron.

    No como fragmentos.
    No como ecos.

    Sino como una verdad enterrada demasiado tiempo.

    El poder de creación contenido en las lunas…
    no era más que una fracción.

    Una parte ínfima… de algo mucho más antiguo.

    Mucho más profundo.

    Había aceptado mi naturaleza como catástrofe.
    Como maldición.

    …Pero aún no había aceptado lo que realmente era.

    Un demonio.

    Y lo más irónico…

    es que nunca había dejado de serlo.

    Ni siquiera hizo falta que pronunciara su nombre.

    Porque ya estaba allí.

    Esperando.

    Y entonces…
    con una calma que recorrió cada valle,
    que rozó cada brisa…

    el mundo se estremeció.

    No hubo explosión.
    No hubo ruido.

    Sólo presencia.

    La tierra tembló…
    no por impacto,
    sino por reconocimiento.

    El aire… desapareció.
    Convertido en un vacío que devoraba incluso los nombres.

    Los océanos… se replegaron.
    No por miedo…

    sino porque, por un instante,
    algo infinitamente más antiguo que ellos
    había reclamado la existencia.

    Y en ese silencio absoluto…

    todo se arrodilló.

    Incluso el rey del inframundo.

    Porque lo que emergía…

    no era poder.

    Era autoridad.

    Una espada.

    Olvidada.
    Arcana.
    Rota.

    No forjada como un arte…
    sino nacida de la furia de una bestia.

    Su tamaño… suficiente para ocultarme dos veces tras su hoja.
    Su forma… imperfecta, brutal.

    Y su filo…

    maldito.

    Cada corte no sólo destruía…
    alteraba la presión misma de la realidad,
    colapsándola sin vacilación.

    No dejaba heridas.

    Borraba la existencia.

    Y ante ella…

    incliné la cabeza.

    No por sumisión.

    Sino por respeto.

    Porque ese poder…
    siempre había sido mío.

    Y entonces…

    la voz que no necesitaba ser pronunciada…
    atravesó el mundo.

    "Arrasa, Leviatán."
    Cuando Fenrir nació… lo supe. Nada volvería a ser igual. No era duda. No era miedo. Era certeza. Necesitaba poder. Para protegerla. Para protegerme. Para dominar. …Pero yo ya tenía poder. No había sido bendecido por la Luna Violeta. Aquella entidad… poderosa, codiciosa, egoísta… me veía como poco más que un instrumento. Un siervo útil en su tablero. Y, sin embargo… yo sabía lo que era. Siempre lo había sabido. Conocía mi lugar. Y era la hora de, por fin, ponerse un poco serio. Entonces… los recuerdos regresaron. No como fragmentos. No como ecos. Sino como una verdad enterrada demasiado tiempo. El poder de creación contenido en las lunas… no era más que una fracción. Una parte ínfima… de algo mucho más antiguo. Mucho más profundo. Había aceptado mi naturaleza como catástrofe. Como maldición. …Pero aún no había aceptado lo que realmente era. Un demonio. Y lo más irónico… es que nunca había dejado de serlo. Ni siquiera hizo falta que pronunciara su nombre. Porque ya estaba allí. Esperando. Y entonces… con una calma que recorrió cada valle, que rozó cada brisa… el mundo se estremeció. No hubo explosión. No hubo ruido. Sólo presencia. La tierra tembló… no por impacto, sino por reconocimiento. El aire… desapareció. Convertido en un vacío que devoraba incluso los nombres. Los océanos… se replegaron. No por miedo… sino porque, por un instante, algo infinitamente más antiguo que ellos había reclamado la existencia. Y en ese silencio absoluto… todo se arrodilló. Incluso el rey del inframundo. Porque lo que emergía… no era poder. Era autoridad. Una espada. Olvidada. Arcana. Rota. No forjada como un arte… sino nacida de la furia de una bestia. Su tamaño… suficiente para ocultarme dos veces tras su hoja. Su forma… imperfecta, brutal. Y su filo… maldito. Cada corte no sólo destruía… alteraba la presión misma de la realidad, colapsándola sin vacilación. No dejaba heridas. Borraba la existencia. Y ante ella… incliné la cabeza. No por sumisión. Sino por respeto. Porque ese poder… siempre había sido mío. Y entonces… la voz que no necesitaba ser pronunciada… atravesó el mundo. "Arrasa, Leviatán."
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  • “EL ENCUENTRO CON YRUS”

    Aquel día que la conocí… tenía apenas seis años y estaba con mamá y papá de viaje, en uno de los tantos mundos que solíamos visitar, nunca nos quedábamos demasiado tiempo en un mismo lugar, siempre había algo que los mantenía alerta, algo que yo no terminaba de entender, recuerdo que estaban distraídos, hablando entre ellos con esa seriedad que a veces tenían, y como siempre, me habían dicho que no me alejara, que no saliera porque ese mundo podía ser peligroso… pero entonces la vi, una leve luz a lo lejos, tan suave que casi parecía un espejismo, rosada, con pequeños destellos en verde menta que parpadeaban como si estuvieran vivos, no sabía qué era, no entendía por qué, pero me llamaba, no de una forma normal, no era simple curiosidad… era como si algo dentro de mí la reconociera, como si ya la hubiera visto antes aunque fuera imposible, miré una vez más hacia atrás, ellos seguían sin darse cuenta, y en ese instante supe que no iba a obedecer, que no podía quedarme ahí, así que sin pensarlo demasiado di un paso, luego otro, y antes de darme cuenta ya me estaba alejando de ellos, avanzando hacia aquella luz sin su permiso, mientras el ambiente a mi alrededor empezaba a cambiar, el aire se volvía más frío, más denso, el silencio lo envolvía todo de una forma extraña, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración…y entonces la veo….Ya no es una simple luz.

    — E-eres tú??….

    Suspendida en el aire, como si no perteneciera a ese mundo, como si la realidad misma no supiera cómo sostenerla, su forma cambia constantemente, fragmentos de energía rosada y verde menta giran a su alrededor como si estuvieran vivos, como si respiraran, como si me estuvieran observando incluso antes de que yo pueda reaccionar, mi cuerpo debería tener miedo, debería salir corriendo, debería gritar… pero no lo hago, no puedo, porque en el momento en que la miro… lo entiendo, no sé cómo explicarlo, no tiene sentido, pero lo siento con una claridad aterradora

    —Q-que… eres?… —

    El aire se vuelve aún más pesado, el tiempo parece detenerse, y sin moverse realmente… se acerca, no caminando, no flotando… simplemente estando cada vez más cerca, como si la distancia dejara de existir, y entonces lo siento, no es un toque, no es algo físico, es algo mucho más profundo, algo que atraviesa todo mi cuerpo, mi mente, mi alma, imágenes que no entiendo, emociones que no son mías, una soledad inmensa, un poder contenido, algo antiguo… algo que ha estadoesperando y una voz que no escucho con los oídos… Pero la siento dentro de mí.

    “Por fin…”

    …y entonces la veo, ya no es una simple luz, está ahí, frente a mí, pero no es tranquila, no es suave… es inestable, su forma se expande de manera violenta como si estuviera conteniéndose a sí misma, fragmentos de energía rosa oscuro y verde menta profundo se agitan a su alrededor chocando entre sí como si fueran llamas vivas, su presencia presiona el aire, lo rompe, lo distorsiona, y por un instante entiendo por qué mis padres nunca querían que me acercara a cosas como esta, es peligrosa… muy peligrosa, sus “ojos” brillan con una intensidad imposible de ignorar, no es ira exactamente pero tampoco es calma, es algo más primitivo, más instintivo, como si estuviera lista para reaccionar ante cualquier cosa que no reconozca, y aun así no retrocedo, no sé por qué, no debería acercarme, todo en mi cuerpo debería estar gritándome que huya pero no lo hace, al contrario, levanto la mano lentamente, sin pensar, como si algo dentro de mí supiera exactamente lo que estaba haciendo, y en el momento en que mi palma queda frente a ella todo cambia, su energía se detiene, no desaparece ni se apaga pero deja de ser caótica, como si me estuviera escuchando, como si me reconociera, el movimiento violento de su forma empieza a ralentizarse, los colores oscuros comienzan a aclararse poco a poco, el rosa profundo se vuelve más suave, el verde menta deja de ser agresivo y pasa a brillar con una luz más limpia, su tamaño empieza a reducirse, como si ya no necesitara imponerse, como si ya no tuviera que defenderse, y entonces se acerca, esta vez sin presión, sin amenaza… solo hacia mí, y cuando finalmente toca la palma de mi mano no hay dolor, no hay impacto, solo un silencio absoluto que lo envuelve todo, su forma colapsa suavemente sobre sí misma, la enorme presencia que llenaba el espacio desaparece en un instante, transformándose en algo pequeño, ligero… algo que cabe perfectamente en mi mano, ahora está tranquila, completamente calmada, como si nunca hubiera sido peligrosa… pero en ese mismo instante entiendo algo que no sabría explicar con palabras, algo que siento más que pienso… que podría volver a serlo en cualquier momento… pero no conmigo
    “EL ENCUENTRO CON YRUS” Aquel día que la conocí… tenía apenas seis años y estaba con mamá y papá de viaje, en uno de los tantos mundos que solíamos visitar, nunca nos quedábamos demasiado tiempo en un mismo lugar, siempre había algo que los mantenía alerta, algo que yo no terminaba de entender, recuerdo que estaban distraídos, hablando entre ellos con esa seriedad que a veces tenían, y como siempre, me habían dicho que no me alejara, que no saliera porque ese mundo podía ser peligroso… pero entonces la vi, una leve luz a lo lejos, tan suave que casi parecía un espejismo, rosada, con pequeños destellos en verde menta que parpadeaban como si estuvieran vivos, no sabía qué era, no entendía por qué, pero me llamaba, no de una forma normal, no era simple curiosidad… era como si algo dentro de mí la reconociera, como si ya la hubiera visto antes aunque fuera imposible, miré una vez más hacia atrás, ellos seguían sin darse cuenta, y en ese instante supe que no iba a obedecer, que no podía quedarme ahí, así que sin pensarlo demasiado di un paso, luego otro, y antes de darme cuenta ya me estaba alejando de ellos, avanzando hacia aquella luz sin su permiso, mientras el ambiente a mi alrededor empezaba a cambiar, el aire se volvía más frío, más denso, el silencio lo envolvía todo de una forma extraña, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración…y entonces la veo….Ya no es una simple luz. — E-eres tú??…. Suspendida en el aire, como si no perteneciera a ese mundo, como si la realidad misma no supiera cómo sostenerla, su forma cambia constantemente, fragmentos de energía rosada y verde menta giran a su alrededor como si estuvieran vivos, como si respiraran, como si me estuvieran observando incluso antes de que yo pueda reaccionar, mi cuerpo debería tener miedo, debería salir corriendo, debería gritar… pero no lo hago, no puedo, porque en el momento en que la miro… lo entiendo, no sé cómo explicarlo, no tiene sentido, pero lo siento con una claridad aterradora —Q-que… eres?… — El aire se vuelve aún más pesado, el tiempo parece detenerse, y sin moverse realmente… se acerca, no caminando, no flotando… simplemente estando cada vez más cerca, como si la distancia dejara de existir, y entonces lo siento, no es un toque, no es algo físico, es algo mucho más profundo, algo que atraviesa todo mi cuerpo, mi mente, mi alma, imágenes que no entiendo, emociones que no son mías, una soledad inmensa, un poder contenido, algo antiguo… algo que ha estadoesperando y una voz que no escucho con los oídos… Pero la siento dentro de mí. “Por fin…” …y entonces la veo, ya no es una simple luz, está ahí, frente a mí, pero no es tranquila, no es suave… es inestable, su forma se expande de manera violenta como si estuviera conteniéndose a sí misma, fragmentos de energía rosa oscuro y verde menta profundo se agitan a su alrededor chocando entre sí como si fueran llamas vivas, su presencia presiona el aire, lo rompe, lo distorsiona, y por un instante entiendo por qué mis padres nunca querían que me acercara a cosas como esta, es peligrosa… muy peligrosa, sus “ojos” brillan con una intensidad imposible de ignorar, no es ira exactamente pero tampoco es calma, es algo más primitivo, más instintivo, como si estuviera lista para reaccionar ante cualquier cosa que no reconozca, y aun así no retrocedo, no sé por qué, no debería acercarme, todo en mi cuerpo debería estar gritándome que huya pero no lo hace, al contrario, levanto la mano lentamente, sin pensar, como si algo dentro de mí supiera exactamente lo que estaba haciendo, y en el momento en que mi palma queda frente a ella todo cambia, su energía se detiene, no desaparece ni se apaga pero deja de ser caótica, como si me estuviera escuchando, como si me reconociera, el movimiento violento de su forma empieza a ralentizarse, los colores oscuros comienzan a aclararse poco a poco, el rosa profundo se vuelve más suave, el verde menta deja de ser agresivo y pasa a brillar con una luz más limpia, su tamaño empieza a reducirse, como si ya no necesitara imponerse, como si ya no tuviera que defenderse, y entonces se acerca, esta vez sin presión, sin amenaza… solo hacia mí, y cuando finalmente toca la palma de mi mano no hay dolor, no hay impacto, solo un silencio absoluto que lo envuelve todo, su forma colapsa suavemente sobre sí misma, la enorme presencia que llenaba el espacio desaparece en un instante, transformándose en algo pequeño, ligero… algo que cabe perfectamente en mi mano, ahora está tranquila, completamente calmada, como si nunca hubiera sido peligrosa… pero en ese mismo instante entiendo algo que no sabría explicar con palabras, algo que siento más que pienso… que podría volver a serlo en cualquier momento… pero no conmigo
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  • 09 de abril, Mundo espiritual.
    Celda de almas peligrosas.

    -Nathaniel le envió un mensaje a Angyar.
    “ Angye debes venir, hay un motín de las almas peligrosas. Necesitamos tu ayuda”
    Angyar al leer eso en el hotel donde estaba en NY, suspiro rascándose la cabeza se levantó de la cama y se acercó al espejo cuerpo completo que había en la habitación, el material como si fuera líquido logró que la mujer pasará al otro lado llegando rápidamente al mundo espiritual. La ropa de la mujer era un vestido cuello cubierto estilo sirena mangas en globo transparente con espalda descubierta, con un adorno de tres cadenas en su hombro derecho y cabello tomado en tomate. En su mano derecha su arma se había convertido en un largo dije con punta que brillaba.
    El lugar llovía cuando la mujer llegó las almas al verla se dispersaron rápidamente, pero las almas más pesadas o de categoría más alta estaban al frente.
    El clima comenzó a cambiar, era más templado a cálido.
    Nathaniel, observó a la mujer y se colocó a su mano izquierda, mientras le daba los estatus avanzando hacia el frente-

    Nathaniel: los pilares 4 y 5 están bien, el pilar 1 tiene grietas muy grandes habrá que hacer reparación. El pilar 2 y 3 tenemos que recuperarlos

    -Angyar no comento nada solo avanzó su energía daba la orden necesaria “o vuelves o te desintegró”, las almas pequeñas se alejaban-

    Angyar: Drankun debe liderar esto, yo me encargo de eso, tú encárgate de Doomsy.
    Mantengamoslo separado, junto nos será un dolor de cabeza.

    -Nathaniel asintió y rápidamente se movió hacia la derecha de la mujer, mientras ella fue al frente donde claramente se veía un coloso gigante de cuatro brazos -

    Angyar: Hello Drankun vengo por mi abrazo de cumpleaños, tanto tiempo sin verte!! .. Así que aprovecho de darte tú bono por comportamiento..
    -Dijo la mujer con sarcasmo mientras, empuñaba su mano derecha dando un salto tan alto que alcanzo la mandíbula del coloso impactando directo en esta desestabilizandolo. Cuando aterrizó desplegó el dije que colgaba en su hombro y este se aferró a las piernas del gigante tirando de él con una fuerza sobrenatural derribandolo-

    Angyar: Vamos a dormir pequeño bebé.. Yo te aviso cuando venga papá Noel
    -Se escuchó un gran golpe seguido de una polvareda cuando el gigante cayó. La mujer se sacudió las manos suspirando, las otras almas la miraron con miedo-

    Angyar: Qué ¿Ustedes también quieren dormir?
    -Comenzaron a correr las almas en dirección a sus celdas mientras la mujer se comía un dulce. Nathaniel venía con un tipo parecido a una araña de muchos brazos alto envuelto en las sombras -

    Angyar: Espero tengas medialunas .. tengo hambre..
    -Nathaniel se rió, al ver a la mujer tan calmada-

    Angyar: Está no son formas de terminar la semana..

    Nathaniel: pues quejate con el sindicato.. y ¿ya encontraste tu crucifijo?

    -La mujer de masajeó la frente mientras iba arrastrando al coloso para su celda-

    Angyar: No.. ni siquiera sé quién lo tiene..Y ahora debo reparar 3 pilares… como si no tuviera nada que hacer..
    -Miró un momento al coloso y volvió a mirar hacia el camino-

    Angyar: Debería cortarle los brazos y hacerlo material para los pilares que rompió..
    -Nathaniel se rió fuertemente -

    Nathaniel: sería bueno, pero eres todo menos cruel..

    Angyar: lo sé, así que trabajará para restaurar los pilares, hasta que se le caigan los brazos.



    09 de abril, Mundo espiritual. Celda de almas peligrosas. -Nathaniel le envió un mensaje a Angyar. “ Angye debes venir, hay un motín de las almas peligrosas. Necesitamos tu ayuda” Angyar al leer eso en el hotel donde estaba en NY, suspiro rascándose la cabeza se levantó de la cama y se acercó al espejo cuerpo completo que había en la habitación, el material como si fuera líquido logró que la mujer pasará al otro lado llegando rápidamente al mundo espiritual. La ropa de la mujer era un vestido cuello cubierto estilo sirena mangas en globo transparente con espalda descubierta, con un adorno de tres cadenas en su hombro derecho y cabello tomado en tomate. En su mano derecha su arma se había convertido en un largo dije con punta que brillaba. El lugar llovía cuando la mujer llegó las almas al verla se dispersaron rápidamente, pero las almas más pesadas o de categoría más alta estaban al frente. El clima comenzó a cambiar, era más templado a cálido. Nathaniel, observó a la mujer y se colocó a su mano izquierda, mientras le daba los estatus avanzando hacia el frente- Nathaniel: los pilares 4 y 5 están bien, el pilar 1 tiene grietas muy grandes habrá que hacer reparación. El pilar 2 y 3 tenemos que recuperarlos -Angyar no comento nada solo avanzó su energía daba la orden necesaria “o vuelves o te desintegró”, las almas pequeñas se alejaban- Angyar: Drankun debe liderar esto, yo me encargo de eso, tú encárgate de Doomsy. Mantengamoslo separado, junto nos será un dolor de cabeza. -Nathaniel asintió y rápidamente se movió hacia la derecha de la mujer, mientras ella fue al frente donde claramente se veía un coloso gigante de cuatro brazos - Angyar: Hello Drankun vengo por mi abrazo de cumpleaños, tanto tiempo sin verte!! .. Así que aprovecho de darte tú bono por comportamiento.. -Dijo la mujer con sarcasmo mientras, empuñaba su mano derecha dando un salto tan alto que alcanzo la mandíbula del coloso impactando directo en esta desestabilizandolo. Cuando aterrizó desplegó el dije que colgaba en su hombro y este se aferró a las piernas del gigante tirando de él con una fuerza sobrenatural derribandolo- Angyar: Vamos a dormir pequeño bebé.. Yo te aviso cuando venga papá Noel -Se escuchó un gran golpe seguido de una polvareda cuando el gigante cayó. La mujer se sacudió las manos suspirando, las otras almas la miraron con miedo- Angyar: Qué ¿Ustedes también quieren dormir? -Comenzaron a correr las almas en dirección a sus celdas mientras la mujer se comía un dulce. Nathaniel venía con un tipo parecido a una araña de muchos brazos alto envuelto en las sombras - Angyar: Espero tengas medialunas .. tengo hambre.. -Nathaniel se rió, al ver a la mujer tan calmada- Angyar: Está no son formas de terminar la semana.. Nathaniel: pues quejate con el sindicato.. y ¿ya encontraste tu crucifijo? -La mujer de masajeó la frente mientras iba arrastrando al coloso para su celda- Angyar: No.. ni siquiera sé quién lo tiene..Y ahora debo reparar 3 pilares… como si no tuviera nada que hacer.. -Miró un momento al coloso y volvió a mirar hacia el camino- Angyar: Debería cortarle los brazos y hacerlo material para los pilares que rompió.. -Nathaniel se rió fuertemente - Nathaniel: sería bueno, pero eres todo menos cruel.. Angyar: lo sé, así que trabajará para restaurar los pilares, hasta que se le caigan los brazos.
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