• 09 de abril, Mundo espiritual.
    Celda de almas peligrosas.

    -Nathaniel le envió un mensaje a Angyar.
    “ Angye debes venir, hay un motín de las almas peligrosas. Necesitamos tu ayuda”
    Angyar al leer eso en el hotel donde estaba en NY, suspiro rascándose la cabeza se levantó de la cama y se acercó al espejo cuerpo completo que había en la habitación, el material como si fuera líquido logró que la mujer pasará al otro lado llegando rápidamente al mundo espiritual. La ropa de la mujer era un vestido cuello cubierto estilo sirena mangas en globo transparente con espalda descubierta, con un adorno de tres cadenas en su hombro derecho y cabello tomado en tomate. En su mano derecha su arma se había convertido en un largo dije con punta que brillaba.
    El lugar llovía cuando la mujer llegó las almas al verla se dispersaron rápidamente, pero las almas más pesadas o de categoría más alta estaban al frente.
    El clima comenzó a cambiar, era más templado a cálido.
    Nathaniel, observó a la mujer y se colocó a su mano izquierda, mientras le daba los estatus avanzando hacia el frente-

    Nathaniel: los pilares 4 y 5 están bien, el pilar 1 tiene grietas muy grandes habrá que hacer reparación. El pilar 2 y 3 tenemos que recuperarlos

    -Angyar no comento nada solo avanzó su energía daba la orden necesaria “o vuelves o te desintegró”, las almas pequeñas se alejaban-

    Angyar: Drankun debe liderar esto, yo me encargo de eso, tú encárgate de Doomsy.
    Mantengamoslo separado, junto nos será un dolor de cabeza.

    -Nathaniel asintió y rápidamente se movió hacia la derecha de la mujer, mientras ella fue al frente donde claramente se veía un coloso gigante de cuatro brazos -

    Angyar: Hello Drankun vengo por mi abrazo de cumpleaños, tanto tiempo sin verte!! .. Así que aprovecho de darte tú bono por comportamiento..
    -Dijo la mujer con sarcasmo mientras, empuñaba su mano derecha dando un salto tan alto que alcanzo la mandíbula del coloso impactando directo en esta desestabilizandolo. Cuando aterrizó desplegó el dije que colgaba en su hombro y este se aferró a las piernas del gigante tirando de él con una fuerza sobrenatural derribandolo-

    Angyar: Vamos a dormir pequeño bebé.. Yo te aviso cuando venga papá Noel
    -Se escuchó un gran golpe seguido de una polvareda cuando el gigante cayó. La mujer se sacudió las manos suspirando, las otras almas la miraron con miedo-

    Angyar: Qué ¿Ustedes también quieren dormir?
    -Comenzaron a correr las almas en dirección a sus celdas mientras la mujer se comía un dulce. Nathaniel venía con un tipo parecido a una araña de muchos brazos alto envuelto en las sombras -

    Angyar: Espero tengas medialunas .. tengo hambre..
    -Nathaniel se rió, al ver a la mujer tan calmada-

    Angyar: Está no son formas de terminar la semana..

    Nathaniel: pues quejate con el sindicato.. y ¿ya encontraste tu crucifijo?

    -La mujer de masajeó la frente mientras iba arrastrando al coloso para su celda-

    Angyar: No.. ni siquiera sé quién lo tiene..Y ahora debo reparar 3 pilares… como si no tuviera nada que hacer..
    -Miró un momento al coloso y volvió a mirar hacia el camino-

    Angyar: Debería cortarle los brazos y hacerlo material para los pilares que rompió..
    -Nathaniel se rió fuertemente -

    Nathaniel: sería bueno, pero eres todo menos cruel..

    Angyar: lo sé, así que trabajará para restaurar los pilares, hasta que se le caigan los brazos.



    09 de abril, Mundo espiritual. Celda de almas peligrosas. -Nathaniel le envió un mensaje a Angyar. “ Angye debes venir, hay un motín de las almas peligrosas. Necesitamos tu ayuda” Angyar al leer eso en el hotel donde estaba en NY, suspiro rascándose la cabeza se levantó de la cama y se acercó al espejo cuerpo completo que había en la habitación, el material como si fuera líquido logró que la mujer pasará al otro lado llegando rápidamente al mundo espiritual. La ropa de la mujer era un vestido cuello cubierto estilo sirena mangas en globo transparente con espalda descubierta, con un adorno de tres cadenas en su hombro derecho y cabello tomado en tomate. En su mano derecha su arma se había convertido en un largo dije con punta que brillaba. El lugar llovía cuando la mujer llegó las almas al verla se dispersaron rápidamente, pero las almas más pesadas o de categoría más alta estaban al frente. El clima comenzó a cambiar, era más templado a cálido. Nathaniel, observó a la mujer y se colocó a su mano izquierda, mientras le daba los estatus avanzando hacia el frente- Nathaniel: los pilares 4 y 5 están bien, el pilar 1 tiene grietas muy grandes habrá que hacer reparación. El pilar 2 y 3 tenemos que recuperarlos -Angyar no comento nada solo avanzó su energía daba la orden necesaria “o vuelves o te desintegró”, las almas pequeñas se alejaban- Angyar: Drankun debe liderar esto, yo me encargo de eso, tú encárgate de Doomsy. Mantengamoslo separado, junto nos será un dolor de cabeza. -Nathaniel asintió y rápidamente se movió hacia la derecha de la mujer, mientras ella fue al frente donde claramente se veía un coloso gigante de cuatro brazos - Angyar: Hello Drankun vengo por mi abrazo de cumpleaños, tanto tiempo sin verte!! .. Así que aprovecho de darte tú bono por comportamiento.. -Dijo la mujer con sarcasmo mientras, empuñaba su mano derecha dando un salto tan alto que alcanzo la mandíbula del coloso impactando directo en esta desestabilizandolo. Cuando aterrizó desplegó el dije que colgaba en su hombro y este se aferró a las piernas del gigante tirando de él con una fuerza sobrenatural derribandolo- Angyar: Vamos a dormir pequeño bebé.. Yo te aviso cuando venga papá Noel -Se escuchó un gran golpe seguido de una polvareda cuando el gigante cayó. La mujer se sacudió las manos suspirando, las otras almas la miraron con miedo- Angyar: Qué ¿Ustedes también quieren dormir? -Comenzaron a correr las almas en dirección a sus celdas mientras la mujer se comía un dulce. Nathaniel venía con un tipo parecido a una araña de muchos brazos alto envuelto en las sombras - Angyar: Espero tengas medialunas .. tengo hambre.. -Nathaniel se rió, al ver a la mujer tan calmada- Angyar: Está no son formas de terminar la semana.. Nathaniel: pues quejate con el sindicato.. y ¿ya encontraste tu crucifijo? -La mujer de masajeó la frente mientras iba arrastrando al coloso para su celda- Angyar: No.. ni siquiera sé quién lo tiene..Y ahora debo reparar 3 pilares… como si no tuviera nada que hacer.. -Miró un momento al coloso y volvió a mirar hacia el camino- Angyar: Debería cortarle los brazos y hacerlo material para los pilares que rompió.. -Nathaniel se rió fuertemente - Nathaniel: sería bueno, pero eres todo menos cruel.. Angyar: lo sé, así que trabajará para restaurar los pilares, hasta que se le caigan los brazos.
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  • Ha caminado horas. No sabe cuántas, pero el sol ha bajado mucho desde que empezó a andar y el entumecimiento comienza a pasarle factura. Los pasos se han vuelto más lentos, y la espalda se ha ido encorvando. Un poco más cada hora.

    Sólo sigue el camino. Llevará a algún lugar.

    El sonido de unas ruedas de carro que se acerca le alerta. No se gira, mira por encima del hombro. Los ve y sus párpados se relajan.

    Se une a la familia por inercia. No les saluda, el carro le da alcance y al no resultar una amenaza, deciden viajar a su lado. Son tres: padre, madre e hija. Ella camina fuera del carro, cerca de él.

    La niña entonces tira de la manga de su túnica. Insiste. Hakon baja la mirada hasta ella. Rubia, pecosa y con una sonrisa enorme en la cara.

    La niña tira una tercera vez, ahora riendo. No deja de mirarlo.

    ―¡Señor! ¡Es usted muy alto! Y seguro que es guerrero. ¡Tiene una espada!

    Hakon sólo la mira. No hay respuesta.

    ―Y muy serio... ―añade después la niña, en un tono más contemplativo.

    Para él, esto se le escapa. Eleva la mirada, buscando la atención de sus padres. Hablan entre sí. Nadie acude a rescatarlo. Empieza a frotarse las manos. No encuentra sitio para ellas.

    La niña entonces suaviza la sonrisa, con comprensión, y suelta su manga.

    ―Igual es mudo. Mi tío Harold es mudo. Antes hablaba, pero un día volvió con el cuello cosido y dejó de hacerlo.

    La niña se encoge de hombros con naturalidad.

    Hakon entonces hace una mueca.

    ―No soy mudo.

    La niña abre mucho los ojos y la boca. Y da un salto pequeño en el sitio.

    ―¡Anda! ―exclama y luego se ríe―. ¡Sí hablas!

    Hakon asiente despacio. Varias veces.

    ―A veces.

    A la niña se le ilumina la mirada y vuelve a cogerle la manga de la túnica.

    La madre se baja entonces del carro y toma a la niña de la mano.

    —¡Hilda! ¡Déjalo en paz! —espeta la madre, mirando luego a Hakon. Le cuesta mirarle a los ojos y le tiembla un poco el timbre de la voz—. Por favor, discúlpela.

    —¡No le estoy molestando, mamá! —replica la pequeña—. Nos estamos haciendo amigos.

    Ese comentario provoca que algo tire de la comisura del labio de Hakon. Un gesto minúsculo.

    No para él.

    La madre la arrastra de allí. La pequeña se resiste, pero le despide con la mano mientras la intenta subir al carro.

    La mano de él se levanta sola, y baja después.

    Después de un gruñido, se pone bien la manga de la túnica. Sus dedos permanecen quietos en la tela un latido de más.

    Un sonido familiar le endereza la espalda. El padre cae al suelo con una flecha en el cuello. Escupe sangre, se retuerce.

    Da dos zancadas. De un empujón, deja a la niña con su madre tras el carro. La madre y Hakon se miran. Él arruga el ceño y hace un ademán de cabeza. Corto. Luego se aparta del carro y golpea el escudo con su espada. El sonido se transforma en desafío. Pero es una amenaza.

    Los hombres lo envuelven. Sortean el cadáver del padre. Uno se queda rezagado y coloca una flecha en la cuerda aún por tensar.

    Demasiados. Y tienen un arquero.

    El golpe le llega desde detrás. No lo ha visto, pero reacciona. Por instinto. El escudo absorbe el impacto. El temblor le sube hasta el hombro. Avanza, desvía y da un cabezazo. Le parte la nariz. La sangre le salpica la cara. La frente le escuece.

    Mueve su espada por debajo del escudo. Entra y sale fácil.

    Una flecha le silba cerca. No lo suficiente cerca. Echa a correr con los pulmones al límite, la espada dispuesta a un lado para no entorpecer su carrera y los ojos fijos en la cuerda que se vuelve a tensar.

    Lo huele antes de verle. Apesta a sudor rancio y alcohol. No ve su cara, sólo su hacha. Le sale al paso e intenta golpear. Falla. Lo despacha rápido. Una punzada letal en el cuello. Apenas se interrumpe en su avance.

    Otra flecha.

    Esta le obliga a levantar el escudo. Se clava con tanta fuerza que la punta asoma por el otro lado. El músculo de su brazo se vuelve a resentir. Sigue. Otro hombre le intercepta y los escudos colisionan. El hombre trata de golpearle con el hacha, Hakon desvía. Se separan, toman distancia y vuelven a golpear. Suena el metal. Saltan chispas y los escudos se astillan.

    Hakon respira hondo, mantiene distancia. El olor a sudor y hierro le golpea. Sus ojos se desvían un instante. El arquero prepara otro dardo.

    Hakon se mueve. Lo hace tan rápido que se vuelve borroso. El adversario lanza varios golpes. Los ojos de Hakon siguen su trayectoria. El momento preciso llega. Sólo se aparta como ha hecho mil veces. Una más. Se abre la brecha que quiere. Clava y saja. Las tripas se abren, la sangre brota.

    Su mano se tiñe de rojo.

    Usa el cuerpo del hombre para cubrirse, aún con su filo en las entrañas del moribundo. La flecha lo remata. Se clava en su nuca. Hakon empuja y el cuerpo cae hacia atrás. En un movimiento vertiginoso toma el hacha del caído antes de que se precipite al suelo. Coge impulso. La arroja.

    El arquero abre los ojos. También la boca. Casi dice algo.

    Cae con el pecho hundido.

    Silencio.

    Los brazos le pesan. Deja caer el escudo y mira hacia atrás. La niña y la mujer salen de detrás del carro. La niña corre y se echa sobre el padre.

    Su llanto es estremecedor.

    Hakon evita mirar.

    Su espada pesa más que nunca.

    Permanece inmóvil; una estatua de hierro y sangre en mitad de la carnicería. El silencio que queda tras el combate no es tal; los sollozos de Hilda ahogados contra el pecho de su madre, que apenas logra silenciar, es peor que el gemido de un moribundo.

    Con la bota le da la vuelta al escudo en el suelo, y se inclina a observar la punta de la flecha que asoma por la parte interior. La parte en la base. El hierro es caro. Luego se guarda la pieza de metal en el cinturón y camina hacia ellas.

    —Tenemos que irnos. El olor atraerá a los lobos —masculla, y hace una pausa cuando la madre de Hilda levanta la mirada hacia él. Tiene la cara empapada en lágrimas—. O algo peor.

    —Pero mi marido...

    La mirada de Hakon se endurece un momento y baja hacia el cuerpo.

    —Yo lo haré.

    Ella asiente y obliga a Hilda a ponerse en pie. Aunque Hakon la mira, ella no. Las dos arrastran los pies hacia el carro mientras él se deshace de su propia capa con un tirón. Cubre el cuerpo del padre y lo amortaja antes de cargarlo en brazos y dejarlo en el carro. Luego se sube y toma las riendas.

    El sol ha comenzado a ocultarse.

    Durante la travesía, Hilda ya no vuelve a tirarle de la manga de su túnica.
    Ha caminado horas. No sabe cuántas, pero el sol ha bajado mucho desde que empezó a andar y el entumecimiento comienza a pasarle factura. Los pasos se han vuelto más lentos, y la espalda se ha ido encorvando. Un poco más cada hora. Sólo sigue el camino. Llevará a algún lugar. El sonido de unas ruedas de carro que se acerca le alerta. No se gira, mira por encima del hombro. Los ve y sus párpados se relajan. Se une a la familia por inercia. No les saluda, el carro le da alcance y al no resultar una amenaza, deciden viajar a su lado. Son tres: padre, madre e hija. Ella camina fuera del carro, cerca de él. La niña entonces tira de la manga de su túnica. Insiste. Hakon baja la mirada hasta ella. Rubia, pecosa y con una sonrisa enorme en la cara. La niña tira una tercera vez, ahora riendo. No deja de mirarlo. ―¡Señor! ¡Es usted muy alto! Y seguro que es guerrero. ¡Tiene una espada! Hakon sólo la mira. No hay respuesta. ―Y muy serio... ―añade después la niña, en un tono más contemplativo. Para él, esto se le escapa. Eleva la mirada, buscando la atención de sus padres. Hablan entre sí. Nadie acude a rescatarlo. Empieza a frotarse las manos. No encuentra sitio para ellas. La niña entonces suaviza la sonrisa, con comprensión, y suelta su manga. ―Igual es mudo. Mi tío Harold es mudo. Antes hablaba, pero un día volvió con el cuello cosido y dejó de hacerlo. La niña se encoge de hombros con naturalidad. Hakon entonces hace una mueca. ―No soy mudo. La niña abre mucho los ojos y la boca. Y da un salto pequeño en el sitio. ―¡Anda! ―exclama y luego se ríe―. ¡Sí hablas! Hakon asiente despacio. Varias veces. ―A veces. A la niña se le ilumina la mirada y vuelve a cogerle la manga de la túnica. La madre se baja entonces del carro y toma a la niña de la mano. —¡Hilda! ¡Déjalo en paz! —espeta la madre, mirando luego a Hakon. Le cuesta mirarle a los ojos y le tiembla un poco el timbre de la voz—. Por favor, discúlpela. —¡No le estoy molestando, mamá! —replica la pequeña—. Nos estamos haciendo amigos. Ese comentario provoca que algo tire de la comisura del labio de Hakon. Un gesto minúsculo. No para él. La madre la arrastra de allí. La pequeña se resiste, pero le despide con la mano mientras la intenta subir al carro. La mano de él se levanta sola, y baja después. Después de un gruñido, se pone bien la manga de la túnica. Sus dedos permanecen quietos en la tela un latido de más. Un sonido familiar le endereza la espalda. El padre cae al suelo con una flecha en el cuello. Escupe sangre, se retuerce. Da dos zancadas. De un empujón, deja a la niña con su madre tras el carro. La madre y Hakon se miran. Él arruga el ceño y hace un ademán de cabeza. Corto. Luego se aparta del carro y golpea el escudo con su espada. El sonido se transforma en desafío. Pero es una amenaza. Los hombres lo envuelven. Sortean el cadáver del padre. Uno se queda rezagado y coloca una flecha en la cuerda aún por tensar. Demasiados. Y tienen un arquero. El golpe le llega desde detrás. No lo ha visto, pero reacciona. Por instinto. El escudo absorbe el impacto. El temblor le sube hasta el hombro. Avanza, desvía y da un cabezazo. Le parte la nariz. La sangre le salpica la cara. La frente le escuece. Mueve su espada por debajo del escudo. Entra y sale fácil. Una flecha le silba cerca. No lo suficiente cerca. Echa a correr con los pulmones al límite, la espada dispuesta a un lado para no entorpecer su carrera y los ojos fijos en la cuerda que se vuelve a tensar. Lo huele antes de verle. Apesta a sudor rancio y alcohol. No ve su cara, sólo su hacha. Le sale al paso e intenta golpear. Falla. Lo despacha rápido. Una punzada letal en el cuello. Apenas se interrumpe en su avance. Otra flecha. Esta le obliga a levantar el escudo. Se clava con tanta fuerza que la punta asoma por el otro lado. El músculo de su brazo se vuelve a resentir. Sigue. Otro hombre le intercepta y los escudos colisionan. El hombre trata de golpearle con el hacha, Hakon desvía. Se separan, toman distancia y vuelven a golpear. Suena el metal. Saltan chispas y los escudos se astillan. Hakon respira hondo, mantiene distancia. El olor a sudor y hierro le golpea. Sus ojos se desvían un instante. El arquero prepara otro dardo. Hakon se mueve. Lo hace tan rápido que se vuelve borroso. El adversario lanza varios golpes. Los ojos de Hakon siguen su trayectoria. El momento preciso llega. Sólo se aparta como ha hecho mil veces. Una más. Se abre la brecha que quiere. Clava y saja. Las tripas se abren, la sangre brota. Su mano se tiñe de rojo. Usa el cuerpo del hombre para cubrirse, aún con su filo en las entrañas del moribundo. La flecha lo remata. Se clava en su nuca. Hakon empuja y el cuerpo cae hacia atrás. En un movimiento vertiginoso toma el hacha del caído antes de que se precipite al suelo. Coge impulso. La arroja. El arquero abre los ojos. También la boca. Casi dice algo. Cae con el pecho hundido. Silencio. Los brazos le pesan. Deja caer el escudo y mira hacia atrás. La niña y la mujer salen de detrás del carro. La niña corre y se echa sobre el padre. Su llanto es estremecedor. Hakon evita mirar. Su espada pesa más que nunca. Permanece inmóvil; una estatua de hierro y sangre en mitad de la carnicería. El silencio que queda tras el combate no es tal; los sollozos de Hilda ahogados contra el pecho de su madre, que apenas logra silenciar, es peor que el gemido de un moribundo. Con la bota le da la vuelta al escudo en el suelo, y se inclina a observar la punta de la flecha que asoma por la parte interior. La parte en la base. El hierro es caro. Luego se guarda la pieza de metal en el cinturón y camina hacia ellas. —Tenemos que irnos. El olor atraerá a los lobos —masculla, y hace una pausa cuando la madre de Hilda levanta la mirada hacia él. Tiene la cara empapada en lágrimas—. O algo peor. —Pero mi marido... La mirada de Hakon se endurece un momento y baja hacia el cuerpo. —Yo lo haré. Ella asiente y obliga a Hilda a ponerse en pie. Aunque Hakon la mira, ella no. Las dos arrastran los pies hacia el carro mientras él se deshace de su propia capa con un tirón. Cubre el cuerpo del padre y lo amortaja antes de cargarlo en brazos y dejarlo en el carro. Luego se sube y toma las riendas. El sol ha comenzado a ocultarse. Durante la travesía, Hilda ya no vuelve a tirarle de la manga de su túnica.
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  • Capítulo 1.5: Incomodidades.
    Fandom Original
    Categoría Acción
    Con Shamriel

    [Registro]
    [ Tiempo Presente, una semana después de la primera interacción con Raziel | 4:30 p.m ]

    Milenios habían pasado desde que alguien se había referido a él por su nombre real. Mismo que enterró junto con su pasado en el momento en el que llegó a la Tierra.

    Esperaba que siguiera así para siempre, no tener que recordar esas cosas. Vivir la "condena" de vagar aburrido de lo mismo siempre, tal como Caín en sus inicios.

    Y sin embargo, ahí estaba. Un día, de la nada, apareció una de sus hermanas. Raziel, para ser precisos. Ella le puso al tanto de todo lo que había estado ocurriendo meses atrás. Los eventos coincidían con una serie de "irregularidades" de las que se había estado percatando, pero jamás imaginó que tuvieran tanto impacto y que fueran ese tipo de cosas.

    ¿Qué estaba ocurriendo? Él sabía que su hermana Mikhael estaba loca, siempre lo supo. Pero honestamente, ¿Por qué otra rebelión? ¿Por qué esta vez apoyando una causa contra la que estuvo en contra en la primera?

    Siempre detestó esas incongruencias, pero había algo peor que eso. De entre todos sus hermanos, siempre hubo una de ellos de quien menos se fiaba.

    Shamriel.

    Solo pensar el nombre le causaba escalofríos. No quería tener que lidiar con ella. Y aún así, sabía que estaba en la Tierra con los demás. Raziel se lo había dicho, que varios escaparon y que desconocía cuantos seguían con vida.

    Y que Shamriel había bajado con ellos...

    La ironía de la situación le hizo reír con amargura.
    Sus hermanos, que otrora miraban con desdén el mundo, terminaron ahí mismo, habitando la misma tierra que él.

    ¿Divinidad? Para él no existía. La había abandonado hacía muchísimo tiempo.
    ¿Padre? Les dio la espalda desde la resolución de La Primera Rebelión.
    ¿Todos sus hermanos? No los había visto desde el momento en el que los condenaron. No le interesaba verlos.

    Y aún así, ahí estaba.

    Le había ofrecido asilo a su hermana, para que pudiera descansar y tuviera un lugar dónde dormir.
    Y no entendía por qué.

    No había estado atendiendo el bar, de hecho, el lugar que le había dado para hospedar a su hermana, estaba bastante lejos. No quería que su familia se entrometiera en su vida personal.

    Irónicamente, sabía que tarde o temprano pasaría.
    Voló hasta lo más alto de una montaña, cuya cima quedaba inclusive por encima de las nubes. Uno de los puntos más altos y cercanos que tenía.

    Miró hacia el horizonte, apreciando la puesta de sol.
    Tomó un cigarrillo y lo encendió.
    Siempre que estaba estresado, enojado, preocupado o deprimido, terminaba por fumar.
    Esta no era la diferencia.

    Dio una calada lenta y profunda.
    Dejó salir el humo por sus labios con calma.
    Cerró los ojos.

    Dio un suspiro pesado, a raíz de su interacción con Raziel, podía detectar la presencia de sus hermanos.
    Y esta no fue la excepción.
    Reconoció una presencia antigua, pesada.. casi sofocante.
    No le veía, pero sabía que 𝓪𝓵𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷 𝓮𝓼𝓽𝓪𝓫𝓪 𝓬𝓮𝓻𝓬𝓪
    Con [Halo_of_Ruin] [Registro] [ Tiempo Presente, una semana después de la primera interacción con Raziel | 4:30 p.m ] Milenios habían pasado desde que alguien se había referido a él por su nombre real. Mismo que enterró junto con su pasado en el momento en el que llegó a la Tierra. Esperaba que siguiera así para siempre, no tener que recordar esas cosas. Vivir la "condena" de vagar aburrido de lo mismo siempre, tal como Caín en sus inicios. Y sin embargo, ahí estaba. Un día, de la nada, apareció una de sus hermanas. Raziel, para ser precisos. Ella le puso al tanto de todo lo que había estado ocurriendo meses atrás. Los eventos coincidían con una serie de "irregularidades" de las que se había estado percatando, pero jamás imaginó que tuvieran tanto impacto y que fueran ese tipo de cosas. ¿Qué estaba ocurriendo? Él sabía que su hermana Mikhael estaba loca, siempre lo supo. Pero honestamente, ¿Por qué otra rebelión? ¿Por qué esta vez apoyando una causa contra la que estuvo en contra en la primera? Siempre detestó esas incongruencias, pero había algo peor que eso. De entre todos sus hermanos, siempre hubo una de ellos de quien menos se fiaba. Shamriel. Solo pensar el nombre le causaba escalofríos. No quería tener que lidiar con ella. Y aún así, sabía que estaba en la Tierra con los demás. Raziel se lo había dicho, que varios escaparon y que desconocía cuantos seguían con vida. Y que Shamriel había bajado con ellos... La ironía de la situación le hizo reír con amargura. Sus hermanos, que otrora miraban con desdén el mundo, terminaron ahí mismo, habitando la misma tierra que él. ¿Divinidad? Para él no existía. La había abandonado hacía muchísimo tiempo. ¿Padre? Les dio la espalda desde la resolución de La Primera Rebelión. ¿Todos sus hermanos? No los había visto desde el momento en el que los condenaron. No le interesaba verlos. Y aún así, ahí estaba. Le había ofrecido asilo a su hermana, para que pudiera descansar y tuviera un lugar dónde dormir. Y no entendía por qué. No había estado atendiendo el bar, de hecho, el lugar que le había dado para hospedar a su hermana, estaba bastante lejos. No quería que su familia se entrometiera en su vida personal. Irónicamente, sabía que tarde o temprano pasaría. Voló hasta lo más alto de una montaña, cuya cima quedaba inclusive por encima de las nubes. Uno de los puntos más altos y cercanos que tenía. Miró hacia el horizonte, apreciando la puesta de sol. Tomó un cigarrillo y lo encendió. Siempre que estaba estresado, enojado, preocupado o deprimido, terminaba por fumar. Esta no era la diferencia. Dio una calada lenta y profunda. Dejó salir el humo por sus labios con calma. Cerró los ojos. Dio un suspiro pesado, a raíz de su interacción con Raziel, podía detectar la presencia de sus hermanos. Y esta no fue la excepción. Reconoció una presencia antigua, pesada.. casi sofocante. No le veía, pero sabía que 𝓪𝓵𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷 𝓮𝓼𝓽𝓪𝓫𝓪 𝓬𝓮𝓻𝓬𝓪
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  • << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando.

    La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van.

    —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.—

    Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes.

    Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres.

    — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? —

    Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse.

    — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? —

    Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar.

    Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo.

    — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar.
    — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —.
    — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!—

    Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry.

    — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. —

    Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba.

    — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación.
    — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía.
    — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry.

    — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento.
    — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry.
    — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. —

    En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo.

    — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos.
    — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló.
    — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso.
    — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación.
    — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo.

    Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark.

    — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado.

    — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
    << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando. La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van. —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.— Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes. Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres. — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? — Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse. — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? — Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar. Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo. — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar. — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —. — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!— Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry. — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. — Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba. — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación. — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía. — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry. — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento. — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry. — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. — En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo. — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos. — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló. — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso. — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación. — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo. Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark. — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado. — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
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    ✦ ISHTAR´S DEMONIC DÉESSE INFERNAL GLAMOUR ✦
    ╚══════════════════════════════════════╝

    🛡 FICHA EXTENDIDA DE REVISTA
    ✦ ISHTAR´S ORC ✦

    Lujo, poder… y letalidad en cada mirada

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Nombre de la Revista:
    ✦ Ishtar´s ORC

    🏛 Agencia:
    ✦ Ishtar´s Demonic Déesse Infernal Glamour

    ⚔ Edición Especial:
    ✦ Luxury & Lethality Collection

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    MODELOS ESTELARES
    Nelliel Tu Odelschwanck

    ✦ La Reina Salvaje del Campo de Batalla

    Portadora de una belleza indomable y una presencia que mezcla inocencia con ferocidad, Nelliel encarna el espíritu orco primigenio elevado al glamour infernal.

    Su estilo combina:
    🛡 Fuerza bruta
    Naturaleza salvaje
    Sensualidad dominante

    Su mirada no seduce… domina.

    Rider Diethel

    ✦ La Dama del Aura Violeta

    Envuelta en un aura mística y dominante, Rider proyecta una presencia que impone silencio y respeto con tan solo aparecer. Su energía violeta simboliza poder oculto, elegancia sobrenatural y control absoluto.

    Su estética:
    Aura violeta envolvente
    Elegancia oscura
    Poder contenido y letal
    Misterio hipnótico

    No necesita atacar para vencer…
    su presencia ya es suficiente para someter.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    CONCEPTO DE LA REVISTA

    Ishtar´s ORC redefine el concepto de lo salvaje, fusionando el mundo bélico y brutal de los orcos con el lujo extremo de la alta sociedad infernal.

    Ambientada en una mansión privada custodiada por reliquias de combate, la revista muestra a sus modelos como:

    ✦ Guerreras de élite
    ✦ Iconos de lujo peligroso
    ✦ Diosas del combate elegante

    Mientras una tormenta de paparazzi captura cada instante, el caos se convierte en arte.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ESTÉTICA VISUAL

    Colores dominantes

    Verde esmeralda salvaje
    Rojo vino imperial
    Negro profundo
    Dorado aristocrático
    Violeta energético

    Elementos clave

    ✦ Armaduras decorativas
    ✦ Reliquias de combate
    ✦ Mansión barroca
    ✦ Cámaras y flashes constantes
    ✦ Trofeos de guerra en las paredes

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ⚔ TEMÁTICAS DESTACADAS

    🛡 Luxury & Lethality:
    La dualidad entre riqueza y poder destructivo.

    The Unseen Paparazzi Pandemonium:
    El caos detrás de las cámaras donde la fama se vuelve una batalla.

    Combat Mansion Accessories:
    Reliquias y artefactos diseñados tanto para decorar… como para matar.

    Exclusive Interview – Beyond the Mask and the Rose:
    Un vistazo íntimo al lado oculto de Rider Diethel.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    NARRATIVA CENTRAL

    En esta edición, Nelliel y Rider no solo posan…
    reinan.

    Dos fuerzas opuestas pero complementarias:
    Lo salvaje
    Lo místico dominante

    Ambas convergen en un mismo dominio:
    la supremacía absoluta del poder femenino en el campo de batalla y la alta élite infernal.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    🕯 FRASE EMBLEMÁTICA

    "Entre el lujo y la guerra…
    nacen las verdaderas reinas."

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    RAREZA

    Clasificación: Royal War Edition

    Una de las ediciones más impactantes y visualmente dominantes, destacando por la combinación de estética orca, glamour infernal y poder aristocrático.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    LEMA DE ISHTAR´S ORC

    “La belleza puede gobernar…
    pero el poder conquista.”

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ╔══════════════════════════════════════╗ ✦ ISHTAR´S DEMONIC DÉESSE INFERNAL GLAMOUR ✦ ╚══════════════════════════════════════╝ 🛡🔥 FICHA EXTENDIDA DE REVISTA ✦ ISHTAR´S ORC ✦ Lujo, poder… y letalidad en cada mirada ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 👑 Nombre de la Revista: ✦ Ishtar´s ORC 🏛 Agencia: ✦ Ishtar´s Demonic Déesse Infernal Glamour ⚔ Edición Especial: ✦ Luxury & Lethality Collection ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🌑👑 MODELOS ESTELARES 🐉 Nelliel Tu Odelschwanck ✦ La Reina Salvaje del Campo de Batalla Portadora de una belleza indomable y una presencia que mezcla inocencia con ferocidad, Nelliel encarna el espíritu orco primigenio elevado al glamour infernal. Su estilo combina: 🛡 Fuerza bruta 🌿 Naturaleza salvaje 🔥 Sensualidad dominante Su mirada no seduce… domina. 🟣🌹 Rider Diethel ✦ La Dama del Aura Violeta Envuelta en un aura mística y dominante, Rider proyecta una presencia que impone silencio y respeto con tan solo aparecer. Su energía violeta simboliza poder oculto, elegancia sobrenatural y control absoluto. Su estética: 🟣 Aura violeta envolvente 🌹 Elegancia oscura 🩸 Poder contenido y letal 🎭 Misterio hipnótico No necesita atacar para vencer… su presencia ya es suficiente para someter. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🏰 CONCEPTO DE LA REVISTA Ishtar´s ORC redefine el concepto de lo salvaje, fusionando el mundo bélico y brutal de los orcos con el lujo extremo de la alta sociedad infernal. Ambientada en una mansión privada custodiada por reliquias de combate, la revista muestra a sus modelos como: ✦ Guerreras de élite ✦ Iconos de lujo peligroso ✦ Diosas del combate elegante Mientras una tormenta de paparazzi captura cada instante, el caos se convierte en arte. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🔥 ESTÉTICA VISUAL 🎨 Colores dominantes 🟢 Verde esmeralda salvaje 🩸 Rojo vino imperial ⚫ Negro profundo ✨ Dorado aristocrático 🟣 Violeta energético 🎭 Elementos clave ✦ Armaduras decorativas ✦ Reliquias de combate ✦ Mansión barroca ✦ Cámaras y flashes constantes ✦ Trofeos de guerra en las paredes ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ⚔ TEMÁTICAS DESTACADAS 🛡 Luxury & Lethality: La dualidad entre riqueza y poder destructivo. 📸 The Unseen Paparazzi Pandemonium: El caos detrás de las cámaras donde la fama se vuelve una batalla. 🏰 Combat Mansion Accessories: Reliquias y artefactos diseñados tanto para decorar… como para matar. 🌹 Exclusive Interview – Beyond the Mask and the Rose: Un vistazo íntimo al lado oculto de Rider Diethel. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 👑 NARRATIVA CENTRAL En esta edición, Nelliel y Rider no solo posan… reinan. Dos fuerzas opuestas pero complementarias: 🌿 Lo salvaje 🟣 Lo místico dominante Ambas convergen en un mismo dominio: la supremacía absoluta del poder femenino en el campo de batalla y la alta élite infernal. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🕯 FRASE EMBLEMÁTICA "Entre el lujo y la guerra… nacen las verdaderas reinas." ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💎 RAREZA 🔮 Clasificación: Royal War Edition Una de las ediciones más impactantes y visualmente dominantes, destacando por la combinación de estética orca, glamour infernal y poder aristocrático. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🔥 LEMA DE ISHTAR´S ORC “La belleza puede gobernar… pero el poder conquista.” ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
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  • Gruñe bajo la sombra de varios pinos mientras el viento trae consigo no solo el frío, los gritos de los infestados, lástimosamente, todo lo que respire o exista tarde o temprano, para el virus todo es comida por lo que todo animal, humano o planta cerca de la zona de impacto, debe asumir que debe exterminar todo lo que se encuentre a 5 Kilómetros a la redonda, limpio o infestado, una larga noche se avecina, con tal de evitar que la tecnocita cree una zona con ecosistema propio para el enjambre.
    Gruñe bajo la sombra de varios pinos mientras el viento trae consigo no solo el frío, los gritos de los infestados, lástimosamente, todo lo que respire o exista tarde o temprano, para el virus todo es comida por lo que todo animal, humano o planta cerca de la zona de impacto, debe asumir que debe exterminar todo lo que se encuentre a 5 Kilómetros a la redonda, limpio o infestado, una larga noche se avecina, con tal de evitar que la tecnocita cree una zona con ecosistema propio para el enjambre.
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    ✦ 𝕀𝕊𝕋ℍ𝔸ℝ´𝕊 𝔻𝔼𝕄𝕆ℕ𝕀ℂ 𝔻É𝔼𝕊𝕊𝔼 𝕀ℕ𝔽𝔼ℝℕ𝔸𝕃 𝔾𝕃𝔸𝕄𝕆𝕌ℝ ✦
    ╚══════════════════════════════════════╝
    ✦ FICHA EXTENDIDA DE REVISTA ✦
    「 𝑰𝑺𝑻𝑯𝑨𝑹´𝑺 𝑹𝒁 」

    ✦ The Power of the Eclipse ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ 𝑰𝒔𝒔𝒖𝒆: 12
    ✦ 𝑬𝒅𝒊𝒄𝒊ó𝒏: Eclipse Dominante
    ✦ 𝑪𝒐𝒍𝒆𝒄𝒄𝒊ó𝒏: Gothic Celestial Elite
    ✦ 𝑨𝒈𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂: Ishtar´s Demonic Déesse Infernal Glamour
    ✦ 𝑪𝒂𝒕𝒆𝒈𝒐𝒓í𝒂: Alta Moda Oscura / Gothic Divine Fashion
    ✦ 𝑭𝒆𝒄𝒉𝒂 𝒅𝒆 𝒑𝒖𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊ó𝒏: Edición Especial Eclipse
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ MODELO ESTELAR ✦

    Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar

    「El Demonio de la Luna Blanca」

    ✦ Una entidad envuelta en misterio, nacida bajo la luz fría de la luna eterna.
    ✦ Su presencia irradia elegancia oscura y una autoridad sobrenatural.
    ✦ En esta edición, su figura representa el equilibrio entre lo celestial y lo infernal bajo la mirada silenciosa de la luna.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ CONCEPTO VISUAL DE LA PORTADA ✦

    🜏 THE RISING ARCHETYPE
    La imagen de una figura que se eleva entre dos mundos: la pureza celestial y el poder infernal, dominando ambos con serenidad absoluta.

    🜏 GOTHIC LUXURY
    La estética gótica se transforma en lujo absoluto: trajes elegantes, tonos carmesí y negros profundos que resaltan la presencia dominante del modelo.

    🜏 FLIGHT & ASH
    Las alas contrastantes evocan transformación, poder espiritual y renacimiento entre sombras.

    🜏 EDEN'S NOCTURNE
    Un jardín oscuro donde la belleza florece bajo la luna blanca, guardando secretos antiguos y elegancia eterna.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ ESTÉTICA DEL MODELO ✦

    ✦ Cabello plateado lunar
    ✦ Ojos carmesí intensos
    ✦ Halo rojo eclipsado
    ✦ Alas duales (celestial / infernal)
    ✦ Atuendo aristocrático negro con detalles rojos

    ⚜ Estilo dominante:
    Dark Lunar Royalty

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ SIMBOLOGÍA DE LA PORTADA ✦

    La Luna Blanca
    Representa pureza fría, poder silencioso y dominio absoluto sobre la noche.

    🜂 Las Alas Bicolor
    • Blanca → origen celestial
    • Roja → naturaleza infernal y poder renacido

    🜃 El Trono
    El símbolo de soberanía absoluta sobre el destino.

    🜄 El Jardín Oscuro
    La belleza que solo florece en la penumbra eterna.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ IMPACTO EN LA AGENCIA ✦

    Esta edición fortaleció la imagen de Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar como una de las figuras más imponentes dentro del universo creativo de la agencia.

    Su estética redefine el concepto de modelo estelar fusionando:

    ✦ Elegancia aristocrática
    ✦ Oscuridad sofisticada
    ✦ Simbolismo celestial
    ✦ Poder narrativo visual

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ FRASE EMBLEMÁTICA DE LA EDICIÓN ✦

    ✦「Cuando la luna blanca se alza en silencio…
    las sombras inclinan la cabeza
    ante el demonio que gobierna la noche.」✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ╔══════════════════════════════════════╗ ✦ 𝕀𝕊𝕋ℍ𝔸ℝ´𝕊 𝔻𝔼𝕄𝕆ℕ𝕀ℂ 𝔻É𝔼𝕊𝕊𝔼 𝕀ℕ𝔽𝔼ℝℕ𝔸𝕃 𝔾𝕃𝔸𝕄𝕆𝕌ℝ ✦ ╚══════════════════════════════════════╝ ✦ FICHA EXTENDIDA DE REVISTA ✦ 「 𝑰𝑺𝑻𝑯𝑨𝑹´𝑺 𝑹𝒁 」 ✦ The Power of the Eclipse ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ 𝑰𝒔𝒔𝒖𝒆: 12 ✦ 𝑬𝒅𝒊𝒄𝒊ó𝒏: Eclipse Dominante ✦ 𝑪𝒐𝒍𝒆𝒄𝒄𝒊ó𝒏: Gothic Celestial Elite ✦ 𝑨𝒈𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂: Ishtar´s Demonic Déesse Infernal Glamour ✦ 𝑪𝒂𝒕𝒆𝒈𝒐𝒓í𝒂: Alta Moda Oscura / Gothic Divine Fashion ✦ 𝑭𝒆𝒄𝒉𝒂 𝒅𝒆 𝒑𝒖𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊ó𝒏: Edición Especial Eclipse ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MODELO ESTELAR ✦ 👑 Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar 「El Demonio de la Luna Blanca」 ✦ Una entidad envuelta en misterio, nacida bajo la luz fría de la luna eterna. ✦ Su presencia irradia elegancia oscura y una autoridad sobrenatural. ✦ En esta edición, su figura representa el equilibrio entre lo celestial y lo infernal bajo la mirada silenciosa de la luna. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ CONCEPTO VISUAL DE LA PORTADA ✦ 🜏 THE RISING ARCHETYPE La imagen de una figura que se eleva entre dos mundos: la pureza celestial y el poder infernal, dominando ambos con serenidad absoluta. 🜏 GOTHIC LUXURY La estética gótica se transforma en lujo absoluto: trajes elegantes, tonos carmesí y negros profundos que resaltan la presencia dominante del modelo. 🜏 FLIGHT & ASH Las alas contrastantes evocan transformación, poder espiritual y renacimiento entre sombras. 🜏 EDEN'S NOCTURNE Un jardín oscuro donde la belleza florece bajo la luna blanca, guardando secretos antiguos y elegancia eterna. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ESTÉTICA DEL MODELO ✦ ✦ Cabello plateado lunar ✦ Ojos carmesí intensos ✦ Halo rojo eclipsado ✦ Alas duales (celestial / infernal) ✦ Atuendo aristocrático negro con detalles rojos ⚜ Estilo dominante: Dark Lunar Royalty ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ SIMBOLOGÍA DE LA PORTADA ✦ 🌙 La Luna Blanca Representa pureza fría, poder silencioso y dominio absoluto sobre la noche. 🜂 Las Alas Bicolor • Blanca → origen celestial • Roja → naturaleza infernal y poder renacido 🜃 El Trono El símbolo de soberanía absoluta sobre el destino. 🜄 El Jardín Oscuro La belleza que solo florece en la penumbra eterna. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ IMPACTO EN LA AGENCIA ✦ Esta edición fortaleció la imagen de Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar como una de las figuras más imponentes dentro del universo creativo de la agencia. Su estética redefine el concepto de modelo estelar fusionando: ✦ Elegancia aristocrática ✦ Oscuridad sofisticada ✦ Simbolismo celestial ✦ Poder narrativo visual ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ FRASE EMBLEMÁTICA DE LA EDICIÓN ✦ ✦「Cuando la luna blanca se alza en silencio… las sombras inclinan la cabeza ante el demonio que gobierna la noche.」✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
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    ────────────────────────────────────────

    Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro.

    Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad.


    La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith.

    Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia.


    Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos.


    Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal.


    No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos.
    En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora.


    Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida.
    Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba.
    Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca.


    ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí?

    Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto.

    Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella.

    ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad.

    El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar.

    El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar.

    Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía.

    El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera.

    Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto.

    Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal.

    Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores.

    --Pero cometieron un error.--

    Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra.

    Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros.

    Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar.

    Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre.

    En menos de cinco muntos, el silencio regresó.

    El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo.

    Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada.


    Uno de los hombres aún respiraba.
    Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él.

    Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo.
    ─── La próxima vez…
    Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago.
    ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad.

    Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia.

    Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez.

    Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
    // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.// ──────────────────────────────────────── Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro. Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad. La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith. Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia. Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos. Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal. No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos. En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora. Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida. Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca. ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí? Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto. Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella. ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad. El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar. El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar. Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía. El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera. Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto. Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal. Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores. --Pero cometieron un error.-- Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra. Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros. Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar. Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre. En menos de cinco muntos, el silencio regresó. El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo. Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada. Uno de los hombres aún respiraba. Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él. Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo. ─── La próxima vez… Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago. ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad. Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia. Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez. Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
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  • -un universo distinto, sus poderes no funcionaban aparentmente, retiraron su mascara, hombres armados lo rodeaban a el y a sus aliados, mataron a 1 de ellos a golpes y a otros 3 a disparos, estaba impactado, no tenia miedo...sentia impotencia, no podria hacer nada, si lo intentara no lo matarian a el, si no a su hermana, a la que busco por mas de 300 universos distintos, una sabueso infernal, su pelaje era gris y sus ojos rojos iguales a los de su hermano ahora arrodillado, al ver a un hombre pasar serca de el, solo se le ocurrio una cosa por decir-

    Voy a matarte...

    -decia en un ligero susurro, su hermana lo volteo a ver con un rostro de miedo y confusión-

    Loona_: Logan...callate...aras que nos maten a todos...

    -decia la mujer asustada, pero su hermano no se retractaba. El hombre armado se aserco a el agachandose ligeramente preguntando "que mierda dijiste?" A lo que el se limito a contestar-


    ....voy a matarte...no sera hoy...ni mañana...pero voy a matarte...a todos ustedes...lentamente

    -mencionaba mirando a su alrededor, ninguno a paresia asustado y el solo continúo hablando-

    No tengo mis poderes...pero mis habilidades no me las quita nadie...preparate para morir..oh escondete...pero no duraras mucho...

    -el hombre no iso nada decidio seguir dando su discurso sobre como trabajarian para el, amenazando con matar a una soldado que el hombre habia reclutado para ayudarle a rescatar a su hermana de un infierno-
    -un universo distinto, sus poderes no funcionaban aparentmente, retiraron su mascara, hombres armados lo rodeaban a el y a sus aliados, mataron a 1 de ellos a golpes y a otros 3 a disparos, estaba impactado, no tenia miedo...sentia impotencia, no podria hacer nada, si lo intentara no lo matarian a el, si no a su hermana, a la que busco por mas de 300 universos distintos, una sabueso infernal, su pelaje era gris y sus ojos rojos iguales a los de su hermano ahora arrodillado, al ver a un hombre pasar serca de el, solo se le ocurrio una cosa por decir- Voy a matarte... -decia en un ligero susurro, su hermana lo volteo a ver con un rostro de miedo y confusión- Loona_: Logan...callate...aras que nos maten a todos... -decia la mujer asustada, pero su hermano no se retractaba. El hombre armado se aserco a el agachandose ligeramente preguntando "que mierda dijiste?" A lo que el se limito a contestar- ....voy a matarte...no sera hoy...ni mañana...pero voy a matarte...a todos ustedes...lentamente -mencionaba mirando a su alrededor, ninguno a paresia asustado y el solo continúo hablando- No tengo mis poderes...pero mis habilidades no me las quita nadie...preparate para morir..oh escondete...pero no duraras mucho... -el hombre no iso nada decidio seguir dando su discurso sobre como trabajarian para el, amenazando con matar a una soldado que el hombre habia reclutado para ayudarle a rescatar a su hermana de un infierno-
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  • 《 Mi familia no tenía mucho, pero la comida, el cobijo y la chimenea caliente no faltaban. No tenía juguetes como los demás, así que me distraía con lo que encontraba en la casa de mi abuela.

    Libros.
    Mi abuela tenía muchos libros.
    Entre ellos, uno captó mi atención, se llamaba "Notes on Hospitals"

    Todos los días, llegando de la escuela, me apresuraba a hacer mis tareas para poder leer todo lo que pudiera de aquel libro, asi fuera a escondidas junto a la chimenea.

    No entendía todo, había palabras que tenía que buscar varias veces, preguntarle a mi abuela o un profesor, habia párrafos que me tomaba mucho comprender.

    Pero entendía lo importante; alguien había decidido mirar el sufrimiento humano y no apartar la mirada.

    Florence Nightingale escribió sobre hospitales, higiene, organización, trataba de persona, de los que estaban heridos, de los que no podían levantarse y de los que nadie quería tocar...

    Recuerdo que pensaba "es una mujer muy valiente, en la escuela un profesor se desmayó viendo sangre"

    Pero Florence, tenia una valentia especial, no una valentía ruidosa, como la que aparece en las historias de guerra o las películas estadounidenses.

    Una valentía poderosa y silenciosa. La valentía de entrar en habitaciones llenas de dolor y permanecer allí con fuerza, temple y dedicación.


    La historia que nos enseñan en la escuela es tan aburrida y los nombres que se repiten suelen ser los de hombres: generales, estrategas, conquistadores...¿y las mujeres?

    Siempre hay mujeres sosteniendo el mundo desde lugares donde nadie las ve.

    Curando.
    Enseñando.
    Organizando el caos y manteniendo con vida a personas que otros ya habían dado por perdidas.

    Florence Nightingale no empuñó una pistola o un rifle, no fue una conquistadora, no cortó cabezas, no lidero personas en el campode batalla..

    Pero cambió la manera en que el mundo entiende el cuidado, la medicina y la dignidad de los pacientes. Eso… requiere un tipo de fuerza que rara vez se reconoce.

    No la conocí. Pero su trabajo llegó hasta mi, un niño que leía en silencio junto a una chimenea.

    Por eso, cuando escucho a alguien decir que el trabajo de las mujeres es pequeño o que su impacto es secundario… sé que están muy equivocados.

    La historia está llena de mujeres que cambiaron el mundo.
    Muchas de ellas sin pedir reconocimiento.

    Florence Nightingale fue una de ellas.

    Y gracias a mujeres como ella, algunos de nosotros aprendimos que salvar una vida también es una forma de valentía. 》
    《 Mi familia no tenía mucho, pero la comida, el cobijo y la chimenea caliente no faltaban. No tenía juguetes como los demás, así que me distraía con lo que encontraba en la casa de mi abuela. Libros. Mi abuela tenía muchos libros. Entre ellos, uno captó mi atención, se llamaba "Notes on Hospitals" Todos los días, llegando de la escuela, me apresuraba a hacer mis tareas para poder leer todo lo que pudiera de aquel libro, asi fuera a escondidas junto a la chimenea. No entendía todo, había palabras que tenía que buscar varias veces, preguntarle a mi abuela o un profesor, habia párrafos que me tomaba mucho comprender. Pero entendía lo importante; alguien había decidido mirar el sufrimiento humano y no apartar la mirada. Florence Nightingale escribió sobre hospitales, higiene, organización, trataba de persona, de los que estaban heridos, de los que no podían levantarse y de los que nadie quería tocar... Recuerdo que pensaba "es una mujer muy valiente, en la escuela un profesor se desmayó viendo sangre" Pero Florence, tenia una valentia especial, no una valentía ruidosa, como la que aparece en las historias de guerra o las películas estadounidenses. Una valentía poderosa y silenciosa. La valentía de entrar en habitaciones llenas de dolor y permanecer allí con fuerza, temple y dedicación. La historia que nos enseñan en la escuela es tan aburrida y los nombres que se repiten suelen ser los de hombres: generales, estrategas, conquistadores...¿y las mujeres? Siempre hay mujeres sosteniendo el mundo desde lugares donde nadie las ve. Curando. Enseñando. Organizando el caos y manteniendo con vida a personas que otros ya habían dado por perdidas. Florence Nightingale no empuñó una pistola o un rifle, no fue una conquistadora, no cortó cabezas, no lidero personas en el campode batalla.. Pero cambió la manera en que el mundo entiende el cuidado, la medicina y la dignidad de los pacientes. Eso… requiere un tipo de fuerza que rara vez se reconoce. No la conocí. Pero su trabajo llegó hasta mi, un niño que leía en silencio junto a una chimenea. Por eso, cuando escucho a alguien decir que el trabajo de las mujeres es pequeño o que su impacto es secundario… sé que están muy equivocados. La historia está llena de mujeres que cambiaron el mundo. Muchas de ellas sin pedir reconocimiento. Florence Nightingale fue una de ellas. Y gracias a mujeres como ella, algunos de nosotros aprendimos que salvar una vida también es una forma de valentía. 》
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