• —¡Era una niña, Kira! —fue lo último que le dije a Voss al volver de la misión con menos de la mitad de los efectivos.

    Acheronte se llevó a la cría.

    Se llevó a sus muertos.

    Se esfumó después.

    No me quité ni el puto equipo. Sólo dejé las armas. Salí de allí a pesar de que intentaron detenerme.

    No bastó.

    Ahora el chaleco, los guantes y las botas están en el suelo. Todo esparcido como proyectiles de una bomba de racimo.

    Estoy sentado en el viejo sofá. La cabeza apoyada en la mano que sujeta un cigarro que se consume solo.

    Hace media hora que apagué el teléfono de trabajo. Y luego el personal. Kira vino a golpear la puerta de mi apartamento. Ha estado gritando un buen rato hasta que se cansó y se largó.

    No me quito de la cabeza la imagen de esa niña rota en el suelo junto a su oso de peluche.

    Me descubro mordiéndome el pulgar. Me he hecho sangre. Observo la pequeña herida y la gota de carmín resbalar por la yema.

    Los monstruos existen.

    Y sangran.
    —¡Era una niña, Kira! —fue lo último que le dije a Voss al volver de la misión con menos de la mitad de los efectivos. Acheronte se llevó a la cría. Se llevó a sus muertos. Se esfumó después. No me quité ni el puto equipo. Sólo dejé las armas. Salí de allí a pesar de que intentaron detenerme. No bastó. Ahora el chaleco, los guantes y las botas están en el suelo. Todo esparcido como proyectiles de una bomba de racimo. Estoy sentado en el viejo sofá. La cabeza apoyada en la mano que sujeta un cigarro que se consume solo. Hace media hora que apagué el teléfono de trabajo. Y luego el personal. Kira vino a golpear la puerta de mi apartamento. Ha estado gritando un buen rato hasta que se cansó y se largó. No me quito de la cabeza la imagen de esa niña rota en el suelo junto a su oso de peluche. Me descubro mordiéndome el pulgar. Me he hecho sangre. Observo la pequeña herida y la gota de carmín resbalar por la yema. Los monstruos existen. Y sangran.
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  • [Imagen basada en el "spin off" de la academia Absalon]

    -Esa engreída de Auditore. No me quitará el puesto a la profesora favorita de los alumnos.
    [Imagen basada en el "spin off" de la academia Absalon] -Esa engreída de Auditore. No me quitará el puesto a la profesora favorita de los alumnos.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    La llegada.

    La primera vez que vi aquella luz fue hace tres años. Al principio parecía una estrella más, era algo extraño pero distante, pero con el paso del tiempo comenzó a crecer, cada noche era un poco más grande, un poco más brillante, y cada vez que la observaba sentía una incomodidad difícil de explicar. Aquella noche me encontraba en una gala organizada por una familia noble. Había música, y aburridas conversaciones sobre política. Todo era tan normal como siempre. Salí al balcón para tomar aire mientras me preguntaba porque me enviaron a mi y no a mi hermano mayor, el es el que esta mas interesado en estas cosas. Y entonces la vi otra vez. La luz seguía ahí, suspendida en el cielo nocturno, pero esta vez era enorme. Un escalofrío recorrió mi espalda y me abracé a mí misma mientras dirigía mi vista las dos lunas, por alguna razón, siempre que las veía me tranquilizaban, como si al verlas algo me dijera que todo iba estar bien. Según las historias, en la Luna Blanca y la Luna Negra en ellas descansaban las almas de los amantes que le dieron origen a la "Heroína Sin Nombre", aquella mujer cuyo nombre los dioses borraron de la historia. Aunque me decía a mi misma que todo iba estar bien, la sensación extraña en mi pecho no se fue.

    De pronto un rayo descendió desde aquella luz, atravesó el cielo como una lanza y comenzó a arrasar todo a su paso. Me quedé paralizada durante un instante antes de reaccionar. Corrí hacia el interior de la mansión para avisar a todos, para gritarles que escaparan, pero antes de que pudiera abrir la boca el mundo entero estalló.

    Cuando recuperé la conciencia ya no estaba en la mansión. Me encontraba tendida sobre el suelo de una enorme biblioteca que jamás había visto. Había libros por todas partes, estanterías gigantescas y una sensación extraña que impregnaba el aire. Me incorporé lentamente, todavía mareada. Entonces la sentí aquella energía, era desconocida, pero al mismo tiempo me resultaba inquietantemente familiar. A mi mente vino la imagen de las reliquias selladas por mi familia, los objetos que supuestamente pertenecieron a los Ishtar, los traidores. La energía de aquel lugar era parecida, pero infinitamente más intensa. Intenté ponerme de pie para comprender dónde estaba cuando una punzada brutal atravesó mi cuerpo.

    Caí de rodillas. Sentí como si algo estuviera desgarrándose dentro de mí. El dolor me hizo gritar y al mirar mi mano sentí un miedo que jamás había experimentado. Mi brazo había cambiado. La piel se había oscurecido, mis dedos eran más largos y mis uñas parecían garras monstruosas. Intenté mover la mano mientras el dolor aumentaba, pero cada segundo era peor. Sentía una presión insoportable en el pecho, como si algo quisiera abrirse paso desde mi interior. Volví a gritar y fue entonces cuando escuché pasos como si fuera una marcha cada vez mas cerca.

    Las puertas de la biblioteca se abrieron de golpe y varios guardias armados irrumpieron en la sala. Uno de ellos levantó su espada hacia mí.

    -¡En nombre de la Emperatriz Sasha, identifíquese!

    Mi mente se quedó en blanco, "Sasha", de veras había dicho Sasha? El nombre de la Reina Maldita, la misma que vivió hace miles de años?

    El miedo se apoderó de mí por completo. No entendía dónde estaba, no entendía qué estaba pasando. Mi respiración se acelero y el dolor aumentó hasta un punto insoportable. Sentí algo romperse dentro de mí y, antes de darme cuenta, una explosión de energía surgió de mi cuerpo.

    Las estanterías estallaron, los libros salieron despedidos por los aires, las ventanas se hicieron añicos y los guardias fueron arrojados violentamente contra las paredes. El suelo se agrietó bajo mis pies mientras la biblioteca se llenaba de escombros. Cuando logré volver a mirar mis manos descubrí que la otra también se había transformado. Las dos eran monstruosas ahora.

    Retrocedí aterrada entre los restos de la sala. Mi cuerpo seguía cambiando, sentía aquella energía recorriendo mis venas, volviéndose cada vez más salvaje. Los libros ardían entre los escombros y los guardias intentaban ponerse de pie entre los restos mientras yo apenas podía mantenerme en pie. Solo había una idea en mi cabeza. -Tengo que escapar!-

    Porque cuanto más tiempo permanecía en aquel lugar, más sentía que mi poder se estaba descontrolando. Y lo peor de todo era que comenzaba a tener la aterradora sensación de que ya no era yo quien estaba controlando ese poder, sino que era él quien estaba comenzando a controlarme a mí.
    La llegada. La primera vez que vi aquella luz fue hace tres años. Al principio parecía una estrella más, era algo extraño pero distante, pero con el paso del tiempo comenzó a crecer, cada noche era un poco más grande, un poco más brillante, y cada vez que la observaba sentía una incomodidad difícil de explicar. Aquella noche me encontraba en una gala organizada por una familia noble. Había música, y aburridas conversaciones sobre política. Todo era tan normal como siempre. Salí al balcón para tomar aire mientras me preguntaba porque me enviaron a mi y no a mi hermano mayor, el es el que esta mas interesado en estas cosas. Y entonces la vi otra vez. La luz seguía ahí, suspendida en el cielo nocturno, pero esta vez era enorme. Un escalofrío recorrió mi espalda y me abracé a mí misma mientras dirigía mi vista las dos lunas, por alguna razón, siempre que las veía me tranquilizaban, como si al verlas algo me dijera que todo iba estar bien. Según las historias, en la Luna Blanca y la Luna Negra en ellas descansaban las almas de los amantes que le dieron origen a la "Heroína Sin Nombre", aquella mujer cuyo nombre los dioses borraron de la historia. Aunque me decía a mi misma que todo iba estar bien, la sensación extraña en mi pecho no se fue. De pronto un rayo descendió desde aquella luz, atravesó el cielo como una lanza y comenzó a arrasar todo a su paso. Me quedé paralizada durante un instante antes de reaccionar. Corrí hacia el interior de la mansión para avisar a todos, para gritarles que escaparan, pero antes de que pudiera abrir la boca el mundo entero estalló. Cuando recuperé la conciencia ya no estaba en la mansión. Me encontraba tendida sobre el suelo de una enorme biblioteca que jamás había visto. Había libros por todas partes, estanterías gigantescas y una sensación extraña que impregnaba el aire. Me incorporé lentamente, todavía mareada. Entonces la sentí aquella energía, era desconocida, pero al mismo tiempo me resultaba inquietantemente familiar. A mi mente vino la imagen de las reliquias selladas por mi familia, los objetos que supuestamente pertenecieron a los Ishtar, los traidores. La energía de aquel lugar era parecida, pero infinitamente más intensa. Intenté ponerme de pie para comprender dónde estaba cuando una punzada brutal atravesó mi cuerpo. Caí de rodillas. Sentí como si algo estuviera desgarrándose dentro de mí. El dolor me hizo gritar y al mirar mi mano sentí un miedo que jamás había experimentado. Mi brazo había cambiado. La piel se había oscurecido, mis dedos eran más largos y mis uñas parecían garras monstruosas. Intenté mover la mano mientras el dolor aumentaba, pero cada segundo era peor. Sentía una presión insoportable en el pecho, como si algo quisiera abrirse paso desde mi interior. Volví a gritar y fue entonces cuando escuché pasos como si fuera una marcha cada vez mas cerca. Las puertas de la biblioteca se abrieron de golpe y varios guardias armados irrumpieron en la sala. Uno de ellos levantó su espada hacia mí. -¡En nombre de la Emperatriz Sasha, identifíquese! Mi mente se quedó en blanco, "Sasha", de veras había dicho Sasha? El nombre de la Reina Maldita, la misma que vivió hace miles de años? El miedo se apoderó de mí por completo. No entendía dónde estaba, no entendía qué estaba pasando. Mi respiración se acelero y el dolor aumentó hasta un punto insoportable. Sentí algo romperse dentro de mí y, antes de darme cuenta, una explosión de energía surgió de mi cuerpo. Las estanterías estallaron, los libros salieron despedidos por los aires, las ventanas se hicieron añicos y los guardias fueron arrojados violentamente contra las paredes. El suelo se agrietó bajo mis pies mientras la biblioteca se llenaba de escombros. Cuando logré volver a mirar mis manos descubrí que la otra también se había transformado. Las dos eran monstruosas ahora. Retrocedí aterrada entre los restos de la sala. Mi cuerpo seguía cambiando, sentía aquella energía recorriendo mis venas, volviéndose cada vez más salvaje. Los libros ardían entre los escombros y los guardias intentaban ponerse de pie entre los restos mientras yo apenas podía mantenerme en pie. Solo había una idea en mi cabeza. -Tengo que escapar!- Porque cuanto más tiempo permanecía en aquel lugar, más sentía que mi poder se estaba descontrolando. Y lo peor de todo era que comenzaba a tener la aterradora sensación de que ya no era yo quien estaba controlando ese poder, sino que era él quien estaba comenzando a controlarme a mí.
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    𝕋𝕙𝕖 𝕣𝕖𝕧𝕖𝕣𝕤𝕖 𝕠𝕗 𝕥𝕙𝕖 𝕥𝕠𝕣𝕟 𝕡𝕒𝕘𝕖 - - - - - - - - - - - - - Part: 1
    𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛

    «Hay fragmentos que no se escriben con tinta, sino con el dolor sordo de lo que nace condenado a la distancia. En este rincón del nexo, la belleza es una trampa de cristal». — Ren.

    De una crisálida tejida con el polvo de estrellas muertas y silencios antiguos, brotó la primera pulsación de vida. Era una criatura pequeña, una delicada arquitectura cuadrúpeda de cuerpo esbelto y pelaje tan suave que parecía humo suspendido en el aire. Sus orejas, traslúcidas y rosadas como el primer rubor de un amanecer inexistente, temblaban ante el peso del vacío. Nació muda, desprovista de palabras para nombrar su propio asombro, pero en su pecho latía una curiosidad voraz por los retazos de aquel mundo etéreo que se desplegaba, como un lienzo herido, ante sus pies.

    Yo la llamé Anunaki, bautizándola en el secreto de mi mente, pues ella ignoraba mi existencia tanto como el papel ignora la mano del escritor. Vagaba maldita y solitaria, cargando en su rostro el peso de dos grandes ojos amarillentos; faros de un oro viejo capaces de desnudarlo todo, de verlo todo, pero sentenciados a parpadear bajo el negro azabache de una noche perpetua. Un cielo opresivo que se cernía sobre ella como un manto de terciopelo sin fin. Y abajo, justo debajo de sus garras temblorosas, se extendía un lago infinito de agua dulce. Un espejo líquido, cristalino y cruel, en el cual su cuerpo jamás pudo sumergirse, rechazado por una barrera invisible que convertía la superficie en una línea inflexible de dolor.

    Atrapada en esa soledad que se muerde la cola, Anunaki vio pasar los eones contando los inviernos en su propia piel. Se sentaba a la orilla del abismo líquido, cautivada y horrorizada por los cambios fisiológicos que la madurez empezaba a trazar en su silueta. Su cuerpo se estiraba, sus formas se volvían más afiladas, y el reflejo en el agua le devolvía la imagen de una criatura hermosa, pero trágicamente incompleta.

    El melodrama del cosmos, sin embargo, aborrece los escenarios vacíos. Y fue durante una noche donde la tinta del cielo pareció volverse más espesa cuando la superficie del lago devolvió un reflejo extraño. No era el rostro de Anunaki, sino otra cosa, algo deforme y visiblemente lejano.

    Desde las profundidades inalcanzables del agua dulce, allí donde ella solo podía mirar pero nunca descender, emergió otra silueta. Un ser de la misma estirpe, pero moldeado por la geografía del abismo subacuático. Su pelaje no era humo, sino hilos de plata que flotaban como algas en la corriente; sus ojos, en lugar del oro cálido de Anunaki, eran de un azul helado, como estrellas atrapadas en el fondo de un pozo sin fondo. Yo lo llamé Apzu, el habitante del reverso.

    El encuentro fue un choque silencioso de texturas imposibles. Anunaki pegó su hocico rosado a la superficie lisa del lago; desde el otro lado, a milímetros de distancia pero separados por lo intangible de dos dimensiones incompatibles, Apzu imitó su gesto. Sus miradas se encadenaron en un lazo de hierro forjado. Por primera vez, el dolor de la madurez encontró un eco. Aprendieron a tocarse a través del reflejo: cuando ella corría por la orilla, él nadaba pegado al cristal de agua, calcando sus pasos, compartiendo un baile coreografiado por la más pura de las frustraciones.

    El tiempo se volvió un verdugo poético. Crecieron juntos, viéndose cambiar, florecer y desearse a través de la ventana insalvable que los dividía. El melodrama alcanzó su punto más álgido cuando el instinto de la madurez los empujó a buscar algo más que sombras simétricas. Anunaki rascaba el agua hasta hacerse sangrar las garras, dejando hilos escarlatas que flotaban sobre la superficie invisible, mientras Apzu golpeaba el cristal desde abajo, abriendo sus fauces en un grito sordo que solo provocaba burbujas de desesperación en su prisión líquida.

    Eran dos amantes destinados a compartir el mismo espacio, pero jamás el mismo plano. Se amaban con la violencia de los náufragos que ven la tierra firme a través de un muro de hielo. Se pertenecían, pero no podían reclamarse.

    Una tarde olvidada en el tiempo, la desesperación cambió de ritmo. Anunaki, con los ojos nublados por las lágrimas de oro que resbalaban por su hocico, se puso de pie sobre sus patas traserass y lanzó un lamento que hizo vibrar el manto azabache del cielo. Apzu, desde abajo, pareció entender el mensaje de esa música trágica. Juntaron sus frentes una vez más, separados apenas por la película molecular del lago, y entonces sucedió lo impensable.

    Una línea. Una fisura roja y brillante, como una vena abierta en el espacio, comenzó a extenderse justo en el punto de contacto de sus nexos. El agua dulce empezó a emitir un zumbido sónico que amenazaba con romper la cordura de la creación entera.

    La barrera se estaba agrietando, pero al mismo tiempo el agua se revolcaba dentro de sí con fuertes corrientes que ataban al segundo como hilos de plata. Por supuesto, hizo hasta lo imposible para resistir la fricción de las fuerzas y en consecuencia de sus puras intenciones sucedió lo inimaginable...

    « Continuará en las próximas crónicas... »
    𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛 𝕋𝕙𝕖 𝕣𝕖𝕧𝕖𝕣𝕤𝕖 𝕠𝕗 𝕥𝕙𝕖 𝕥𝕠𝕣𝕟 𝕡𝕒𝕘𝕖 - - - - - - - - - - - - - Part: 1 𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛𝄛 «Hay fragmentos que no se escriben con tinta, sino con el dolor sordo de lo que nace condenado a la distancia. En este rincón del nexo, la belleza es una trampa de cristal». — Ren. De una crisálida tejida con el polvo de estrellas muertas y silencios antiguos, brotó la primera pulsación de vida. Era una criatura pequeña, una delicada arquitectura cuadrúpeda de cuerpo esbelto y pelaje tan suave que parecía humo suspendido en el aire. Sus orejas, traslúcidas y rosadas como el primer rubor de un amanecer inexistente, temblaban ante el peso del vacío. Nació muda, desprovista de palabras para nombrar su propio asombro, pero en su pecho latía una curiosidad voraz por los retazos de aquel mundo etéreo que se desplegaba, como un lienzo herido, ante sus pies. Yo la llamé Anunaki, bautizándola en el secreto de mi mente, pues ella ignoraba mi existencia tanto como el papel ignora la mano del escritor. Vagaba maldita y solitaria, cargando en su rostro el peso de dos grandes ojos amarillentos; faros de un oro viejo capaces de desnudarlo todo, de verlo todo, pero sentenciados a parpadear bajo el negro azabache de una noche perpetua. Un cielo opresivo que se cernía sobre ella como un manto de terciopelo sin fin. Y abajo, justo debajo de sus garras temblorosas, se extendía un lago infinito de agua dulce. Un espejo líquido, cristalino y cruel, en el cual su cuerpo jamás pudo sumergirse, rechazado por una barrera invisible que convertía la superficie en una línea inflexible de dolor. Atrapada en esa soledad que se muerde la cola, Anunaki vio pasar los eones contando los inviernos en su propia piel. Se sentaba a la orilla del abismo líquido, cautivada y horrorizada por los cambios fisiológicos que la madurez empezaba a trazar en su silueta. Su cuerpo se estiraba, sus formas se volvían más afiladas, y el reflejo en el agua le devolvía la imagen de una criatura hermosa, pero trágicamente incompleta. El melodrama del cosmos, sin embargo, aborrece los escenarios vacíos. Y fue durante una noche donde la tinta del cielo pareció volverse más espesa cuando la superficie del lago devolvió un reflejo extraño. No era el rostro de Anunaki, sino otra cosa, algo deforme y visiblemente lejano. Desde las profundidades inalcanzables del agua dulce, allí donde ella solo podía mirar pero nunca descender, emergió otra silueta. Un ser de la misma estirpe, pero moldeado por la geografía del abismo subacuático. Su pelaje no era humo, sino hilos de plata que flotaban como algas en la corriente; sus ojos, en lugar del oro cálido de Anunaki, eran de un azul helado, como estrellas atrapadas en el fondo de un pozo sin fondo. Yo lo llamé Apzu, el habitante del reverso. El encuentro fue un choque silencioso de texturas imposibles. Anunaki pegó su hocico rosado a la superficie lisa del lago; desde el otro lado, a milímetros de distancia pero separados por lo intangible de dos dimensiones incompatibles, Apzu imitó su gesto. Sus miradas se encadenaron en un lazo de hierro forjado. Por primera vez, el dolor de la madurez encontró un eco. Aprendieron a tocarse a través del reflejo: cuando ella corría por la orilla, él nadaba pegado al cristal de agua, calcando sus pasos, compartiendo un baile coreografiado por la más pura de las frustraciones. El tiempo se volvió un verdugo poético. Crecieron juntos, viéndose cambiar, florecer y desearse a través de la ventana insalvable que los dividía. El melodrama alcanzó su punto más álgido cuando el instinto de la madurez los empujó a buscar algo más que sombras simétricas. Anunaki rascaba el agua hasta hacerse sangrar las garras, dejando hilos escarlatas que flotaban sobre la superficie invisible, mientras Apzu golpeaba el cristal desde abajo, abriendo sus fauces en un grito sordo que solo provocaba burbujas de desesperación en su prisión líquida. Eran dos amantes destinados a compartir el mismo espacio, pero jamás el mismo plano. Se amaban con la violencia de los náufragos que ven la tierra firme a través de un muro de hielo. Se pertenecían, pero no podían reclamarse. Una tarde olvidada en el tiempo, la desesperación cambió de ritmo. Anunaki, con los ojos nublados por las lágrimas de oro que resbalaban por su hocico, se puso de pie sobre sus patas traserass y lanzó un lamento que hizo vibrar el manto azabache del cielo. Apzu, desde abajo, pareció entender el mensaje de esa música trágica. Juntaron sus frentes una vez más, separados apenas por la película molecular del lago, y entonces sucedió lo impensable. Una línea. Una fisura roja y brillante, como una vena abierta en el espacio, comenzó a extenderse justo en el punto de contacto de sus nexos. El agua dulce empezó a emitir un zumbido sónico que amenazaba con romper la cordura de la creación entera. La barrera se estaba agrietando, pero al mismo tiempo el agua se revolcaba dentro de sí con fuertes corrientes que ataban al segundo como hilos de plata. Por supuesto, hizo hasta lo imposible para resistir la fricción de las fuerzas y en consecuencia de sus puras intenciones sucedió lo inimaginable... « Continuará en las próximas crónicas... »
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || Si de casualidad le apretas a una imagen, ¿Cuenta como visita al perfil?
    Es que soy bastante chismoso...
    Pero no de los que cuentan los chismes... Soy de los que les gusta saber (?)
    || Si de casualidad le apretas a una imagen, ¿Cuenta como visita al perfil? Es que soy bastante chismoso... Pero no de los que cuentan los chismes... Soy de los que les gusta saber 👀 (?)
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  • Camino en la noche como una sombra más que huye de las luces de neón.

    Llueve. La lluvia tiene la fea manía de bañar esta ciudad cuando menos falta hace. Últimamente, cada jodida noche. Y hoy es una de esas noches y tengo la chaqueta empapada. El cuero se queja cuando me muevo.

    Me subo el cuello de la chaqueta. La humedad del ambiente se cuela debajo igualmente. Pero es una sensación agradable. Es un frío suave que acaricia.

    Llevo la mano izquierda en el bolsillo de la cazadora, cómoda y seca. Juego en su interior con el encendedor. La otra saca el cigarro de mis labios antes de expulsar un soplo de denso humo.

    Cuando este se disuelve ante mis ojos, ella. Un color chillón en un mundo monocromático.

    Mis pies quieren frenar. Se lo impido.

    No sé si me mira.

    Yo he dejado de hacerlo un latido después de cegarme.

    Paso por su lado. Huelo su fragancia. Aprieto los párpados sin dejar de poner un paso delante del otro.

    Un espejismo solo es real mientras dura su imagen.
    Camino en la noche como una sombra más que huye de las luces de neón. Llueve. La lluvia tiene la fea manía de bañar esta ciudad cuando menos falta hace. Últimamente, cada jodida noche. Y hoy es una de esas noches y tengo la chaqueta empapada. El cuero se queja cuando me muevo. Me subo el cuello de la chaqueta. La humedad del ambiente se cuela debajo igualmente. Pero es una sensación agradable. Es un frío suave que acaricia. Llevo la mano izquierda en el bolsillo de la cazadora, cómoda y seca. Juego en su interior con el encendedor. La otra saca el cigarro de mis labios antes de expulsar un soplo de denso humo. Cuando este se disuelve ante mis ojos, ella. Un color chillón en un mundo monocromático. Mis pies quieren frenar. Se lo impido. No sé si me mira. Yo he dejado de hacerlo un latido después de cegarme. Paso por su lado. Huelo su fragancia. Aprieto los párpados sin dejar de poner un paso delante del otro. Un espejismo solo es real mientras dura su imagen.
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  • Hoy en "ALBUMES CON EL TIO JERO " (Edición especial, Origen de nuestra querida y adorable Cynthia Jane☀️)

    GENESIS - "Nursery Cryme." (1971)

    Género: Rock Progresivo.

    "Seré Breve en lo musical, aunque está es una obra maestra del género con arreglos pastorales mezclados con la complejidad del Rock progresivo setentero como si fuese de la época victoriana. Con la fantasmal voz de Peter Gabriel y las baterías de Phill Collins. Un imprescindible del Rock Progresivo."

    ¿Quién es realmente Cynthia Jane?

    "Primero que todo, ella, la original aparece en la portada del álbum (que tuve que censurar porque se ve el cercenamiento de Henry) y es la protagonista de la historia relatada en el épico track 'The Musical Box.' La cual Narra como de la caja musical aparece Henry, el niño asesinado por Cynthia Jane (su hermana) de un martillazo y decapitándolo en el acto, el cual toma la forma espectral de un viejo pervertido que desea sexualmente a Cynthia (por eso el rol de ella se basó en esta historia y otras referencias al mismo álbum)."

    "El personaje de Cynthia aquí en Ficrol fue basado físicamente como mencionaba anteriormente en la carátula de este DISCAZO."

    "Su acento Británico se debe más que nada porque la Banda Génesis es de Inglaterra, duh...."

    "Su personalidad por parte refinada es porque la imagen delata que es una muchacha de alta alcurnia, y su lado más adorable lo basé en mi querida hermanita Lady Céleste a quien le mando un enorme abrazo y gratitud por inspirarme a crear la personalidad de la adorable Cynthia."

    "Finalmente el modus operandi de su rol es hacer algunas referencias oscuras al Rock progresivo de los 70, y alusiones al álbum donde está adorable muchacha se origina."

    "A pesar de tener un sonido añejo, recomiendo está obra maestra que me ha acompañado toda la vida 10/10."

    Canciones destacadas:

    -The Musical Box (La Caja Musical)
    -The Return of The Giant Hogweed (El Regreso del Perejil Gigante)
    -The Fountain of Salmacis (La Fuente de Salmacis)

    https://youtu.be/jGZaH0JEiic?si=6fEbndoLJzbeV7hh
    Hoy en "ALBUMES CON EL TIO JERO 😎💀" (Edición especial, Origen de nuestra querida y adorable [CynthiaJane21]) GENESIS - "Nursery Cryme." (1971) Género: Rock Progresivo. "Seré Breve en lo musical, aunque está es una obra maestra del género con arreglos pastorales mezclados con la complejidad del Rock progresivo setentero como si fuese de la época victoriana. Con la fantasmal voz de Peter Gabriel y las baterías de Phill Collins. Un imprescindible del Rock Progresivo." ¿Quién es realmente Cynthia Jane? "Primero que todo, ella, la original aparece en la portada del álbum (que tuve que censurar porque se ve el cercenamiento de Henry) y es la protagonista de la historia relatada en el épico track 'The Musical Box.' La cual Narra como de la caja musical aparece Henry, el niño asesinado por Cynthia Jane (su hermana) de un martillazo y decapitándolo en el acto, el cual toma la forma espectral de un viejo pervertido que desea sexualmente a Cynthia (por eso el rol de ella se basó en esta historia y otras referencias al mismo álbum)." "El personaje de Cynthia aquí en Ficrol fue basado físicamente como mencionaba anteriormente en la carátula de este DISCAZO." "Su acento Británico se debe más que nada porque la Banda Génesis es de Inglaterra, duh...." "Su personalidad por parte refinada es porque la imagen delata que es una muchacha de alta alcurnia, y su lado más adorable lo basé en mi querida hermanita [LadyCeleste2008] a quien le mando un enorme abrazo y gratitud por inspirarme a crear la personalidad de la adorable Cynthia." "Finalmente el modus operandi de su rol es hacer algunas referencias oscuras al Rock progresivo de los 70, y alusiones al álbum donde está adorable muchacha se origina." "A pesar de tener un sonido añejo, recomiendo está obra maestra que me ha acompañado toda la vida 10/10." Canciones destacadas: -The Musical Box (La Caja Musical) -The Return of The Giant Hogweed (El Regreso del Perejil Gigante) -The Fountain of Salmacis (La Fuente de Salmacis) https://youtu.be/jGZaH0JEiic?si=6fEbndoLJzbeV7hh
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  • Bianca Auditore

    ¡𝘋𝘐𝘕𝘌𝘙𝘖! ¡𝘌𝘴𝘰 𝘴í 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘭𝘰, 𝘤𝘢𝘳𝘢𝘫𝘰! 𝘕𝘰 𝘱𝘰𝘥𝘳í𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘮á𝘴 𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘰. 𝘊𝘰𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘺𝘢 𝘱𝘰𝘥𝘳é 𝘱𝘢𝘨𝘢𝘳 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘢 𝘮𝘪 𝘢𝘶𝘵𝘰𝘳 𝘺 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳é 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰𝘳 (𝘯𝘰 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘣𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘮í𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘥𝘢). ¡𝘋𝘦𝘧𝘪𝘯𝘪𝘵𝘪𝘷𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘴 𝘳𝘦𝘱𝘶𝘨𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘴𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰𝘴!

    [OFF: Se me olvido poner la imagen del regalo en la primera publi, sorry xD.]
    [Freaky_Ghost_Ovni] ¡𝘋𝘐𝘕𝘌𝘙𝘖! ¡𝘌𝘴𝘰 𝘴í 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴 𝘶𝘯 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘭𝘰, 𝘤𝘢𝘳𝘢𝘫𝘰! 𝘕𝘰 𝘱𝘰𝘥𝘳í𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘮á𝘴 𝘢𝘨𝘳𝘢𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘰. 𝘊𝘰𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘰 𝘺𝘢 𝘱𝘰𝘥𝘳é 𝘱𝘢𝘨𝘢𝘳 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘢 𝘮𝘪 𝘢𝘶𝘵𝘰𝘳 𝘺 𝘯𝘰 𝘵𝘦𝘯𝘥𝘳é 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘳𝘦𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰𝘳 (𝘯𝘰 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘣𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘮í𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘥𝘢). ¡𝘋𝘦𝘧𝘪𝘯𝘪𝘵𝘪𝘷𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘴 𝘳𝘦𝘱𝘶𝘨𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘴𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰𝘴! [OFF: Se me olvido poner la imagen del regalo en la primera publi, sorry xD.]
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  • -La noche habia caido hacia horas sobre la ciudad, cubriendo los edificios con un manto de sombras y luces dispersas. Desde uno de los Balcones mas altos, una figura permanecia apoyada contra la baranda de hierro forjado, observando el movimiento lejano de las calles, El viento agitaba suavemente su cabello negro mientras sus ojos dorados recorrian el horizonte con una tranquilidad totalmente inquietante-

    -Vestia impecablemente, como siempre. Cada detalle parecia calculado, desde la caida de su abrigo oscuro hasta la forma que sostenia una copa entre sus dedos. La imagen perfecta de un Caballero, y sin embargo.. Habia algo en el, que no encajaba. Algo que hacia que las personas se preguntaran si aquella sonrisa amable era genuina o simplemente otra de las muchas mascaras que utilizaba-

    "Curioso.." -Su voz rompio el silencio apenas por encima de un murmullo- "La Gente suele decir que los monstruos se enconden en la oscuridad." -Una sonrisa lenta aparecio en sus labios- "Pero la verdad es que los mas peligrosos aprenden a caminar bajo la luz."

    -Giro apenas el rostro, como si hubiera percibido una presencia cercana mucho antes de escucharla. Sus ojos dorados se encontraron con los de aquella persona desconocida (Quien este leyendo el rol, eres tu), no hubo sorpresa, tampoco incomodidad, solo una calma extraña-

    "Buenas noches."-Su voz era suave, Educada y Agradable- "Digame en que puedo ayudarle?"
    -La noche habia caido hacia horas sobre la ciudad, cubriendo los edificios con un manto de sombras y luces dispersas. Desde uno de los Balcones mas altos, una figura permanecia apoyada contra la baranda de hierro forjado, observando el movimiento lejano de las calles, El viento agitaba suavemente su cabello negro mientras sus ojos dorados recorrian el horizonte con una tranquilidad totalmente inquietante- -Vestia impecablemente, como siempre. Cada detalle parecia calculado, desde la caida de su abrigo oscuro hasta la forma que sostenia una copa entre sus dedos. La imagen perfecta de un Caballero, y sin embargo.. Habia algo en el, que no encajaba. Algo que hacia que las personas se preguntaran si aquella sonrisa amable era genuina o simplemente otra de las muchas mascaras que utilizaba- "Curioso.." -Su voz rompio el silencio apenas por encima de un murmullo- "La Gente suele decir que los monstruos se enconden en la oscuridad." -Una sonrisa lenta aparecio en sus labios- "Pero la verdad es que los mas peligrosos aprenden a caminar bajo la luz." -Giro apenas el rostro, como si hubiera percibido una presencia cercana mucho antes de escucharla. Sus ojos dorados se encontraron con los de aquella persona desconocida (Quien este leyendo el rol, eres tu), no hubo sorpresa, tampoco incomodidad, solo una calma extraña- "Buenas noches."-Su voz era suave, Educada y Agradable- "Digame en que puedo ayudarle?"
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  • Las luces del estudio brillaban con intensidad mientras las cámaras recorrían el escenario principal. Decenas de personas ocupaban sus asientos entre aplausos y vítores, esperando el inicio de la transmisión. Del otro lado de las pantallas, miles de hogares permanecían atentos al programa más visto de la noche.
    La música de apertura resonó por todo el estudio y, segundos después, Vincent apareció caminando con una sonrisa impecable y una presencia imposible de ignorar. Su traje estaba perfectamente acomodado, su cabello arreglado con esmero y su voz irradiaba el carisma que lo había convertido en una de las figuras más reconocidas de la televisión.

    —¡Muy buenas noches, damas y caballeros!

    El público respondió con una fuerte ovación mientras él extendía los brazos con confianza.

    —Bienvenidos una vez más a su programa favorito. Soy Vincent, su anfitrión de esta maravillosa velada, y les aseguro que esta noche tenemos sorpresas, invitados y momentos que nadie querrá perderse.

    Las cámaras enfocaron su sonrisa mientras avanzaba por el escenario principal.

    —Así que acomódense en sus asientos, preparen sus bebidas y disfruten del espectáculo. Porque esta noche... será una que recordarán durante mucho tiempo.

    Los aplausos volvieron a llenar el estudio mientras la transmisión continuaba, sin saber que décadas después, aquella misma imagen seguiría existiendo en viejas grabaciones observadas incluso desde el Infierno.
    Las luces del estudio brillaban con intensidad mientras las cámaras recorrían el escenario principal. Decenas de personas ocupaban sus asientos entre aplausos y vítores, esperando el inicio de la transmisión. Del otro lado de las pantallas, miles de hogares permanecían atentos al programa más visto de la noche. La música de apertura resonó por todo el estudio y, segundos después, Vincent apareció caminando con una sonrisa impecable y una presencia imposible de ignorar. Su traje estaba perfectamente acomodado, su cabello arreglado con esmero y su voz irradiaba el carisma que lo había convertido en una de las figuras más reconocidas de la televisión. —¡Muy buenas noches, damas y caballeros! El público respondió con una fuerte ovación mientras él extendía los brazos con confianza. —Bienvenidos una vez más a su programa favorito. Soy Vincent, su anfitrión de esta maravillosa velada, y les aseguro que esta noche tenemos sorpresas, invitados y momentos que nadie querrá perderse. Las cámaras enfocaron su sonrisa mientras avanzaba por el escenario principal. —Así que acomódense en sus asientos, preparen sus bebidas y disfruten del espectáculo. Porque esta noche... será una que recordarán durante mucho tiempo. Los aplausos volvieron a llenar el estudio mientras la transmisión continuaba, sin saber que décadas después, aquella misma imagen seguiría existiendo en viejas grabaciones observadas incluso desde el Infierno.
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