• Italia llama, un nuevo sol
    Fandom Oc propio
    Categoría Romance
    Me desperté antes del amanecer con la sensación de cansancio más grande que alguna vez sentí, llevaba apenas 2 días en Italia y lo que debía ser relajante se sentía tan pesado, ¿talvez estava relajándome más de lo que debía?.

    Aún lo recuerdo el día que decidí irme de vacaciones largas la casa estaba en penumbra y silencio por no decir también que en desastre por tantas maletas, una caja de croquetas medio abierta, una manta doblada, miré a mis hijos —los que no hablan pero lo dicen todo— y supe que no podía dejarlos atrás. Los perros se acomodaron a mi lado como si entendieran que el viaje no era una escapada sino un descanso necesario, un descanso de las pasarelas, un descanso del estrés de la ciudad, del miedo; los gatos, con su indiferencia aristocrática, aceptaron la jaula como un nuevo trono temporal.

    Vine a Italia por muchas razones, y ninguna de ellas era simple. Parte fue por seguridad: vi algo que no debía ver, una imagen que se quedó pegada en la retina y que me obligó a moverme, a cambiar de escenario como quien cambia de piel. Parte fue por necesidad de aire, de distancia, de un lugar donde las calles olieran a pan recién hecho y Gelato dulce y como olvidar el aroma de la pizza recién hecha. Y otra parte, la más pequeña y la más obstinada, fue por una esperanza terca: darme otra oportunidad para creer en lo que creí que ya no existía.

    La casa que alquile por un mes estaba en la costa —una casa con ventanas que miraban al mar y una cocina que pedía ser usada a gritos— .Un mes era tiempo suficiente para observar, para esconderme cuando fuera necesario, para dejar que la ciudad me enseñara sus costumbres, sus colores, sus paisajes cada pequeño detalle. Los primeros días han sido un mapa de pequeñas certezas: la siesta de los gatos en la alfombra, los perros persiguiendo sombras en el jardín, yo aprendiendo a preparar un café que supiera a hogar —salio mal—

    Italia tiene un aire que se mete por los poros. No es solo la brisa salada ni el rumor de las olas; es la manera en que la luz cae sobre las fachadas, cómo los ancianos discuten con pasión sobre cosas que a nadie más le importan, cómo los sabores se vuelven recuerdos instantáneos. Caminé por calles empedradas y sentí que mi pecho se aflojaba, que la tensión que había traído conmigo se disolvía en el aroma del albahaca y el humo de la leña. Me sorprendió lo rápido que el país me aceptó: en dos días ya conocía la ruta al mercado, el bar donde el camarero me llamaba por mi nombre y la panadería que guardaba croissants tibios hasta el mediodía. La ciudad tiene esa capacidad de ofrecer segundas lecturas: lo que fue una herida puede convertirse en una cicatriz con historia.

    Fue así como me encontré, una tarde templada, con un volante en la mano que anunciaba un evento de citas rápidas en un restaurante céntrico. La idea me pareció absurda y, al mismo tiempo, irresistible: cinco minutos por persona, cambio de asiento, risas forzadas y miradas que intentan adivinar lo que el otro no dice. Me reí sola en la cocina mientras los perros me miraban con esa mezcla de reproche y curiosidad que solo ellos saben. “¿Otra vez, Lilian?”, parecía decirme el mayor, con la cabeza ladeada. “Sí”, le respondí en voz baja, como si la palabra tuviera pena y miedo al mismo tiempo.

    La preparación para ese día me hacía sentir nerviosa pues era como si fuera a mi primera cita, no quería disfrazarme de alguien que no era; no necesitaba un traje de gala ni joyas de más. Quería verme como yo, Lilian Carson. Elegí un vestido con un corte sencillo, color marfil con ligeros detalles de flores bordadas. Me peiné con cuidado, dejando que el rubio cayera en ondas que parecían casuales pero dando un toque lindo y coqueto. Me puse un perfume que olía a madera y a flores nocturnas, algo que me recordara a casa y a misterio. Antes de salir, miré a mis hijos: los acaricié uno por uno, les susurré que volvería pronto y que no se preocuparan. Los perros se estiraron, los gatos parpadearon con esa indiferencia que es, en realidad, amor concentrado.

    En el camino al restaurante, sentí un ambiente mágico, cautivante, dulce como si de un nuevo comienzo se tratara, las luces se encendían una a una, y el aire traía conversaciones en italiano que sonaban a música. Llegué con tiempo, porque la impuntualidad es un lujo que no me permito. El local era íntimo: mesas pequeñas, velas que temblaban con la brisa de la puerta, una mezcla de risas nerviosas y copas que tintineaban. Me registré con una sonrisa que no era ni demasiado amplia ni demasiado contenida; era la sonrisa de alguien que ha aprendido a protegerse de las miradas

    Me asignaron una mesa junto a una ventana. Desde allí veía entrar a la gente: hombres y mujeres con historias en los ojos, algunos con la esperanza escrita en la frente, otros con la cautela como armadura al estar estáticos en una esquina del restaurante. El organizador explicó las reglas con voz clara: cinco minutos por encuentro, campana, cambio de asiento. “Cinco minutos para decir lo que importa”, pensé, y me pareció una metáfora perfecta.

    El primer encuentro fue con un hombre que tenía la voz grave y una sonrisa que parecía ensayada. Hablamos de banalidades al principio —trabajo, ciudades favoritas— y luego, cuando la campana sonó, hubo un silencio que no supe llenar. “¿Qué buscas?”, me preguntó, directo no respondí pues una parte de mi sabía que buscaba algo, buscaba esa emoción de enamorarme de nuevo de conocer a alguien, pero también por otra parte tenía el miedo de salir lastimada de nuevo, aún que no respondí el asintió, con esa cortesía que no siempre llega a la sinceridad. Cinco minutos pasan como un latido. Cuando me levanté cambiando de asiento y llevando conmigo un vaso con una vela.

    El segundo encuentro fue distinto. Él tenía manos que hablaban; movía los dedos como si cada gesto fuera una frase. Me contó de su trabajo con una pasión que me recordó a los viejos amores: intensidad sin pretensión. “¿Y tú?”, me preguntó, y yo le hablé de mi viaje, de la casa alquilada, de mis perros y gatos, no quería dar muchos detalles además no hablaba muy buen el Italiano. Sus ojos se abrieron con una mezcla de sorpresa y ternura. “Eso suena a una vida con raíces”, dijo. “O a una vida que está aprendiendo a echar raíces”, corregí.

    Hubo un momento, en uno de los cambios, en que me quedé mirando la vela en mi mesa. La llama temblaba y, por un instante, pensé en todas las veces que había huido creyendo que la distancia era la solución. Ahora la distancia me había traído de vuelta a un lugar donde podía elegir. Elegir no es lo mismo que lanzarse; elegir es medir el riesgo y aceptar la posibilidad de caer. Y yo, por primera vez en mucho tiempo, no quería que el miedo decidiera por mí.

    Y nuevamente sonó la campana ... Otra cambio
    Me desperté antes del amanecer con la sensación de cansancio más grande que alguna vez sentí, llevaba apenas 2 días en Italia y lo que debía ser relajante se sentía tan pesado, ¿talvez estava relajándome más de lo que debía?. Aún lo recuerdo el día que decidí irme de vacaciones largas la casa estaba en penumbra y silencio por no decir también que en desastre por tantas maletas, una caja de croquetas medio abierta, una manta doblada, miré a mis hijos —los que no hablan pero lo dicen todo— y supe que no podía dejarlos atrás. Los perros se acomodaron a mi lado como si entendieran que el viaje no era una escapada sino un descanso necesario, un descanso de las pasarelas, un descanso del estrés de la ciudad, del miedo; los gatos, con su indiferencia aristocrática, aceptaron la jaula como un nuevo trono temporal. Vine a Italia por muchas razones, y ninguna de ellas era simple. Parte fue por seguridad: vi algo que no debía ver, una imagen que se quedó pegada en la retina y que me obligó a moverme, a cambiar de escenario como quien cambia de piel. Parte fue por necesidad de aire, de distancia, de un lugar donde las calles olieran a pan recién hecho y Gelato dulce y como olvidar el aroma de la pizza recién hecha. Y otra parte, la más pequeña y la más obstinada, fue por una esperanza terca: darme otra oportunidad para creer en lo que creí que ya no existía. La casa que alquile por un mes estaba en la costa —una casa con ventanas que miraban al mar y una cocina que pedía ser usada a gritos— .Un mes era tiempo suficiente para observar, para esconderme cuando fuera necesario, para dejar que la ciudad me enseñara sus costumbres, sus colores, sus paisajes cada pequeño detalle. Los primeros días han sido un mapa de pequeñas certezas: la siesta de los gatos en la alfombra, los perros persiguiendo sombras en el jardín, yo aprendiendo a preparar un café que supiera a hogar —salio mal— Italia tiene un aire que se mete por los poros. No es solo la brisa salada ni el rumor de las olas; es la manera en que la luz cae sobre las fachadas, cómo los ancianos discuten con pasión sobre cosas que a nadie más le importan, cómo los sabores se vuelven recuerdos instantáneos. Caminé por calles empedradas y sentí que mi pecho se aflojaba, que la tensión que había traído conmigo se disolvía en el aroma del albahaca y el humo de la leña. Me sorprendió lo rápido que el país me aceptó: en dos días ya conocía la ruta al mercado, el bar donde el camarero me llamaba por mi nombre y la panadería que guardaba croissants tibios hasta el mediodía. La ciudad tiene esa capacidad de ofrecer segundas lecturas: lo que fue una herida puede convertirse en una cicatriz con historia. Fue así como me encontré, una tarde templada, con un volante en la mano que anunciaba un evento de citas rápidas en un restaurante céntrico. La idea me pareció absurda y, al mismo tiempo, irresistible: cinco minutos por persona, cambio de asiento, risas forzadas y miradas que intentan adivinar lo que el otro no dice. Me reí sola en la cocina mientras los perros me miraban con esa mezcla de reproche y curiosidad que solo ellos saben. “¿Otra vez, Lilian?”, parecía decirme el mayor, con la cabeza ladeada. “Sí”, le respondí en voz baja, como si la palabra tuviera pena y miedo al mismo tiempo. La preparación para ese día me hacía sentir nerviosa pues era como si fuera a mi primera cita, no quería disfrazarme de alguien que no era; no necesitaba un traje de gala ni joyas de más. Quería verme como yo, Lilian Carson. Elegí un vestido con un corte sencillo, color marfil con ligeros detalles de flores bordadas. Me peiné con cuidado, dejando que el rubio cayera en ondas que parecían casuales pero dando un toque lindo y coqueto. Me puse un perfume que olía a madera y a flores nocturnas, algo que me recordara a casa y a misterio. Antes de salir, miré a mis hijos: los acaricié uno por uno, les susurré que volvería pronto y que no se preocuparan. Los perros se estiraron, los gatos parpadearon con esa indiferencia que es, en realidad, amor concentrado. En el camino al restaurante, sentí un ambiente mágico, cautivante, dulce como si de un nuevo comienzo se tratara, las luces se encendían una a una, y el aire traía conversaciones en italiano que sonaban a música. Llegué con tiempo, porque la impuntualidad es un lujo que no me permito. El local era íntimo: mesas pequeñas, velas que temblaban con la brisa de la puerta, una mezcla de risas nerviosas y copas que tintineaban. Me registré con una sonrisa que no era ni demasiado amplia ni demasiado contenida; era la sonrisa de alguien que ha aprendido a protegerse de las miradas Me asignaron una mesa junto a una ventana. Desde allí veía entrar a la gente: hombres y mujeres con historias en los ojos, algunos con la esperanza escrita en la frente, otros con la cautela como armadura al estar estáticos en una esquina del restaurante. El organizador explicó las reglas con voz clara: cinco minutos por encuentro, campana, cambio de asiento. “Cinco minutos para decir lo que importa”, pensé, y me pareció una metáfora perfecta. El primer encuentro fue con un hombre que tenía la voz grave y una sonrisa que parecía ensayada. Hablamos de banalidades al principio —trabajo, ciudades favoritas— y luego, cuando la campana sonó, hubo un silencio que no supe llenar. “¿Qué buscas?”, me preguntó, directo no respondí pues una parte de mi sabía que buscaba algo, buscaba esa emoción de enamorarme de nuevo de conocer a alguien, pero también por otra parte tenía el miedo de salir lastimada de nuevo, aún que no respondí el asintió, con esa cortesía que no siempre llega a la sinceridad. Cinco minutos pasan como un latido. Cuando me levanté cambiando de asiento y llevando conmigo un vaso con una vela. El segundo encuentro fue distinto. Él tenía manos que hablaban; movía los dedos como si cada gesto fuera una frase. Me contó de su trabajo con una pasión que me recordó a los viejos amores: intensidad sin pretensión. “¿Y tú?”, me preguntó, y yo le hablé de mi viaje, de la casa alquilada, de mis perros y gatos, no quería dar muchos detalles además no hablaba muy buen el Italiano. Sus ojos se abrieron con una mezcla de sorpresa y ternura. “Eso suena a una vida con raíces”, dijo. “O a una vida que está aprendiendo a echar raíces”, corregí. Hubo un momento, en uno de los cambios, en que me quedé mirando la vela en mi mesa. La llama temblaba y, por un instante, pensé en todas las veces que había huido creyendo que la distancia era la solución. Ahora la distancia me había traído de vuelta a un lugar donde podía elegir. Elegir no es lo mismo que lanzarse; elegir es medir el riesgo y aceptar la posibilidad de caer. Y yo, por primera vez en mucho tiempo, no quería que el miedo decidiera por mí. Y nuevamente sonó la campana ... Otra cambio
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    FICHA EXTENDIDA — REVISTA OFICIAL
    ISHTAR’S SLOWED

    Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour

    IDENTIDAD DE LA REVISTA
    -Nombre: ISHTAR’S SLOWED
    -Lema: Style & Speed — The Gold Standard of Elegance
    -Categoría: Moda ejecutiva, lujo urbano, lifestyle nocturno
    -Edición: Especial Las Vegas
    -Distribución: Internacional · Edición premium

    ISHTAR’S SLOWED representa el lujo que no corre, pero domina. Es la revista donde el tiempo se desacelera para quienes controlan cada paso, cada decisión y cada mirada.

    PROTAGONISTAS DE PORTADA
    ♠ Figura Masculina — El Arquitecto del Ritmo
    ♠ Rol: Ejecutivo élite · Imagen de poder moderno

    Un hombre que no necesita imponerse: su presencia lo hace por él. Elegante, reservado y calculador, encarna el equilibrio perfecto entre velocidad y control.

    Estilo:
    ♠ Traje oscuro de corte impecable
    ♠ Actitud sobria y dominante
    ♠ Elegancia silenciosa

    - Perfil:
    Representa al hombre que entiende que el verdadero poder no se acelera, se administra.

    ♣ Figura Femenina — La Estratega del Glamour

    Rol: Ejecutiva de alto nivel · Icono de sofisticación

    Intelectual, segura y refinada. Su imagen mezcla feminidad, inteligencia y ambición. No acompaña: lidera a la par.

    Estilo:
    - Vestido ejecutivo azul profundo
    - Gafas como símbolo de autoridad
    - Elegancia precisa y segura

    Perfil:
    Es la mente fría detrás de las decisiones calientes. Donde ella entra, el ambiente cambia.

    CONCEPTO VISUAL
    Ubicación: Las Vegas Strip — noche viva
    Elementos clave:

    -Superdeportivo negro de lujo
    -Neones icónicos (Bellagio, Caesars Palace, Mandalay Bay)
    -Iluminación cálida con reflejos dorados

    La escena simboliza una noche que no se olvida, dónde lujo, poder y deseo se cruzan en el asfalto iluminado.

    FILOSOFÍA ISHTAR
    Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour redefine el lujo como una experiencia mental antes que material.
    Aquí no se corre por llegar primero…
    Se llega porque se pertenece.

    ISHTAR’S SLOWED es para quienes entienden que el verdadero poder
    no hace ruido,
    solo deja huella.

    📖 FICHA EXTENDIDA — REVISTA OFICIAL ISHTAR’S SLOWED Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour ✨ IDENTIDAD DE LA REVISTA -Nombre: ISHTAR’S SLOWED -Lema: Style & Speed — The Gold Standard of Elegance -Categoría: Moda ejecutiva, lujo urbano, lifestyle nocturno -Edición: Especial Las Vegas -Distribución: Internacional · Edición premium ISHTAR’S SLOWED representa el lujo que no corre, pero domina. Es la revista donde el tiempo se desacelera para quienes controlan cada paso, cada decisión y cada mirada. 👥 PROTAGONISTAS DE PORTADA ♠ Figura Masculina — El Arquitecto del Ritmo ♠ Rol: Ejecutivo élite · Imagen de poder moderno Un hombre que no necesita imponerse: su presencia lo hace por él. Elegante, reservado y calculador, encarna el equilibrio perfecto entre velocidad y control. Estilo: ♠ Traje oscuro de corte impecable ♠ Actitud sobria y dominante ♠ Elegancia silenciosa - Perfil: Representa al hombre que entiende que el verdadero poder no se acelera, se administra. ♣ Figura Femenina — La Estratega del Glamour Rol: Ejecutiva de alto nivel · Icono de sofisticación Intelectual, segura y refinada. Su imagen mezcla feminidad, inteligencia y ambición. No acompaña: lidera a la par. Estilo: - Vestido ejecutivo azul profundo - Gafas como símbolo de autoridad - Elegancia precisa y segura Perfil: Es la mente fría detrás de las decisiones calientes. Donde ella entra, el ambiente cambia. 🏙️ CONCEPTO VISUAL Ubicación: Las Vegas Strip — noche viva Elementos clave: -Superdeportivo negro de lujo -Neones icónicos (Bellagio, Caesars Palace, Mandalay Bay) -Iluminación cálida con reflejos dorados La escena simboliza una noche que no se olvida, dónde lujo, poder y deseo se cruzan en el asfalto iluminado. 🖤 FILOSOFÍA ISHTAR Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour redefine el lujo como una experiencia mental antes que material. Aquí no se corre por llegar primero… Se llega porque se pertenece. ISHTAR’S SLOWED es para quienes entienden que el verdadero poder no hace ruido, solo deja huella.
    0 comentarios 2 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    FICHA EXTENDIDA — REVISTA OFICIAL
    ISHTAR’S BLACK

    Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour

    IDENTIDAD DE LA REVISTA

    ☾𖤓 Nombre: ISHTAR’S BLACK
    ☾𖤓 Lema: El imperio de la noche: poder, estilo y negocios
    ☾𖤓 Categoría: Alta moda, lujo oscuro, liderazgo élite
    ☾𖤓 Edición: Diciembre 2024
    ☾𖤓 Precio: $12.99 USD
    ☾𖤓 Distribución: Global · Edición coleccionista

    ISHTAR’S BLACK es la publicación insignia de la agencia Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour. Representa la cúspide del lujo nocturno, donde la moda se cruza con el poder empresarial, la ambición y el dominio absoluto del estilo.

    PROTAGONISTAS DE PORTADA
    Metphies

    ₊⊹ Cargo: CEO & Fundador
    ₊⊹ Título Honorífico: The King of Shadows

    Metphies encarna la visión absoluta de la agencia. Estratégico, elegante y letalmente carismático, es el arquitecto del imperio Ishtar. Su presencia transmite control, inteligencia y una autoridad que no necesita ser anunciada.

    Estilo:
    ₊⊹ Trajes negros con detalles dorados
    ₊⊹ Inspiración barroca y aristocracia oscura
    ₊⊹ Accesorios de poder: cadenas, anillos, gafas de firma

    .⋆♱⃓ Perfil:
    Metphies no sigue tendencias: las crea. Su liderazgo se basa en reglas propias, donde la elegancia es un arma y la imagen, un manifiesto.

    K Dash Farlegh
    -Cargo: Socio Estratégico & Director de Expansión Global.
    -Título Honorífico: The Crimson Executive.

    K Dash Farlegh es la fuerza audaz del dúo. Visionario, provocador y calculador, representa el crecimiento, la expansión y el impacto internacional de la marca.

    Estilo:
    -Trajes carmesí y negro
    -Silueta dominante y sofisticada
    -Elegancia moderna con actitud desafiante

    -Perfil:
    Donde Metphies diseña el tablero, K Dash mueve las piezas. Su imagen proyecta confianza, ambición y una sonrisa que anuncia victoria antes de comenzar el juego.

    - FILOSOFÍA ISHTAR
    Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour no representa belleza común. Representa dominación estética, elegancia peligrosa y el glamour de quienes gobiernan desde las sombras.

    ISHTAR’S BLACK no se lee.
    Se impone.

    CONCEPTO VISUAL DE PORTADA
    -Escenario: Rooftop nocturno, ciudad iluminada
    Elementos clave:

    -Superdeportivo de lujo

    -Skyline corporativo

    -Iluminación fría con acentos dorados y rojos

    La imagen simboliza el ascenso, el dominio y la exclusividad. No es una sesión de moda: es una declaración de poder.
    📖 FICHA EXTENDIDA — REVISTA OFICIAL ISHTAR’S BLACK Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour 🖤 IDENTIDAD DE LA REVISTA ☾𖤓 Nombre: ISHTAR’S BLACK ☾𖤓 Lema: El imperio de la noche: poder, estilo y negocios ☾𖤓 Categoría: Alta moda, lujo oscuro, liderazgo élite ☾𖤓 Edición: Diciembre 2024 ☾𖤓 Precio: $12.99 USD ☾𖤓 Distribución: Global · Edición coleccionista ISHTAR’S BLACK es la publicación insignia de la agencia Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour. Representa la cúspide del lujo nocturno, donde la moda se cruza con el poder empresarial, la ambición y el dominio absoluto del estilo. 👑 PROTAGONISTAS DE PORTADA 🔥 Metphies ₊⊹ Cargo: CEO & Fundador ₊⊹ Título Honorífico: The King of Shadows Metphies encarna la visión absoluta de la agencia. Estratégico, elegante y letalmente carismático, es el arquitecto del imperio Ishtar. Su presencia transmite control, inteligencia y una autoridad que no necesita ser anunciada. Estilo: ₊⊹ Trajes negros con detalles dorados ₊⊹ Inspiración barroca y aristocracia oscura ₊⊹ Accesorios de poder: cadenas, anillos, gafas de firma .⋆♱⃓ Perfil: Metphies no sigue tendencias: las crea. Su liderazgo se basa en reglas propias, donde la elegancia es un arma y la imagen, un manifiesto. 🩸 K Dash Farlegh -Cargo: Socio Estratégico & Director de Expansión Global. -Título Honorífico: The Crimson Executive. K Dash Farlegh es la fuerza audaz del dúo. Visionario, provocador y calculador, representa el crecimiento, la expansión y el impacto internacional de la marca. Estilo: -Trajes carmesí y negro -Silueta dominante y sofisticada -Elegancia moderna con actitud desafiante -Perfil: Donde Metphies diseña el tablero, K Dash mueve las piezas. Su imagen proyecta confianza, ambición y una sonrisa que anuncia victoria antes de comenzar el juego. -🖤 FILOSOFÍA ISHTAR Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour no representa belleza común. Representa dominación estética, elegancia peligrosa y el glamour de quienes gobiernan desde las sombras. ISHTAR’S BLACK no se lee. Se impone. 🏙️ CONCEPTO VISUAL DE PORTADA -Escenario: Rooftop nocturno, ciudad iluminada Elementos clave: -Superdeportivo de lujo -Skyline corporativo -Iluminación fría con acentos dorados y rojos La imagen simboliza el ascenso, el dominio y la exclusividad. No es una sesión de moda: es una declaración de poder.
    0 comentarios 1 compartido
  • Hace mucho tiempo, no me acuerdo cuánto, pero... Mucho... Nací cómo entidad cuyo nombre es Alan, con origen desconocido y de raza Adaptus se encuentra en algún lugar de este universo... No, el universo de la imagen no, solo la puse porque se encuentra mi amigo TB-4209, puedes verlo por ahí, ¡saluda a la cámara!
    Hace mucho tiempo, no me acuerdo cuánto, pero... Mucho... Nací cómo entidad cuyo nombre es Alan, con origen desconocido y de raza Adaptus se encuentra en algún lugar de este universo... No, el universo de la imagen no, solo la puse porque se encuentra mi amigo TB-4209, puedes verlo por ahí, ¡saluda a la cámara!
    Me encocora
    1
    3 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Antes de que se rían de mi, si la IA se paso de creepy conmigo de nuevo...
    Y esa imagen la hice cuando Vox me contó de que hasta en la sopa(?)
    Antes de que se rían de mi, si la IA se paso de creepy conmigo de nuevo... Y esa imagen la hice cuando Vox me contó de que hasta en la sopa(?)
    Me enjaja
    Me shockea
    2
    7 comentarios 0 compartidos
  • Se encontraba en su habitacion acostado mientras leia un libro humano, "el arte de la guerra"

    - Esto es... bastante entretenido


    (no encontre imagenes)
    Se encontraba en su habitacion acostado mientras leia un libro humano, "el arte de la guerra" - Esto es... bastante entretenido (no encontre imagenes)
    6 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ¿Alguien sabe cuál es el límite de lo permitido en una imagen subida de todo?
    Ya sé que nada explícito
    ¿Alguien sabe cuál es el límite de lo permitido en una imagen subida de todo? Ya sé que nada explícito
    3 comentarios 0 compartidos
  • ──── 𝘏𝘦 𝘥𝘪𝘤𝘩𝘰 : 𝘊𝘈𝘚𝘖 𝘊𝘌𝘙. . . 𝘈𝘩, 𝘯𝘰, 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘳𝘢. 𝘋𝘪𝘴𝘤𝘶𝘭𝘱𝘦𝘯. ────

    Busca entre las hojas hasta dar con la que era.

    ──── 𝘏𝘦 𝘥𝘪𝘤𝘩𝘰 : ¡𝘏𝘖𝘙𝘕𝘠! ────

    Golpea con el martillo dando el veredicto final.

    Imagen utilizada para dictaminar que lo que ve el espectador es Horny. Se aplicará mediante la ley. [?]
    ──── 𝘏𝘦 𝘥𝘪𝘤𝘩𝘰 : 𝘊𝘈𝘚𝘖 𝘊𝘌𝘙. . . 𝘈𝘩, 𝘯𝘰, 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘯𝘰 𝘦𝘳𝘢. 𝘋𝘪𝘴𝘤𝘶𝘭𝘱𝘦𝘯. ──── Busca entre las hojas hasta dar con la que era. ──── 𝘏𝘦 𝘥𝘪𝘤𝘩𝘰 : ¡𝘏𝘖𝘙𝘕𝘠! ──── Golpea con el martillo dando el veredicto final. Imagen utilizada para dictaminar que lo que ve el espectador es Horny. Se aplicará mediante la ley. [?]
    Me enjaja
    Me gusta
    Me endiabla
    13
    3 turnos 0 maullidos
  • — . . . . —

    Silencio. Silencio absoluto mientras con la sonrisa plantada en su rostro observaba al animalito. Incluso su sombra emergió a su lado y, juntos, ladearon la cabeza a la vez entrecerrando sus ojos... ¿Sería acaso imaginación suya?...

    Ni siquiera se molestó en tocarlo. Tan solo usó un tentáculo de sombra para alzarlo y verlo mejor.

    — Ugh, no tengo tiempo para mascotas —

    Soltó tan de repente como su forma de dejarlo caer al piso. Pero era un gato, teóricamente debería caer de pie así que no se molestó, dándole la espalda mientras comenzaba a alejarse. ¿Enserio Charlie creía que quería una mascota? Ya tenía una, con una correa muy firme y que era muy obediente a sus órdenes. ¿Para que quería una inútil?
    Se sentó en un asiento cerca de su tocador donde reposaba una botella de licor, sin embargo cuando estuvo dispuesto a servirse un vaso sintió un repentino peso en el regazo que le hizo sobresaltarse de sorpresa exclamando un sonido de ciervo. Con un gruñido bajó la mirada para encontrarse con el animal que parecía haberse acurrucado. Esta vez lo tomó él entre sus manos, levantandolo y haciendo que lo mirase a la cara.

    — ¿Qué crees que estás haciendo inútil bola de pelo? —

    Cuestionó como si el animal fuera a responder. Por supuesto, no solo no lo hizo sino que ladeó la cabeza antes de maullar y ronronear. ¿Parecía que estaba sonriendo? En su mente se le vino la imagen de Lucifer.... Era igual de adorable....
    Gruñendo, lo dejó finalmente sobre su regazo. Permitiendo que se acomodara de nuevo mientras él gruñía resignado y su sombra parecía burlarse detrás de él.
    — . . . . — Silencio. Silencio absoluto mientras con la sonrisa plantada en su rostro observaba al animalito. Incluso su sombra emergió a su lado y, juntos, ladearon la cabeza a la vez entrecerrando sus ojos... ¿Sería acaso imaginación suya?... Ni siquiera se molestó en tocarlo. Tan solo usó un tentáculo de sombra para alzarlo y verlo mejor. — Ugh, no tengo tiempo para mascotas — Soltó tan de repente como su forma de dejarlo caer al piso. Pero era un gato, teóricamente debería caer de pie así que no se molestó, dándole la espalda mientras comenzaba a alejarse. ¿Enserio Charlie creía que quería una mascota? Ya tenía una, con una correa muy firme y que era muy obediente a sus órdenes. ¿Para que quería una inútil? Se sentó en un asiento cerca de su tocador donde reposaba una botella de licor, sin embargo cuando estuvo dispuesto a servirse un vaso sintió un repentino peso en el regazo que le hizo sobresaltarse de sorpresa exclamando un sonido de ciervo. Con un gruñido bajó la mirada para encontrarse con el animal que parecía haberse acurrucado. Esta vez lo tomó él entre sus manos, levantandolo y haciendo que lo mirase a la cara. — ¿Qué crees que estás haciendo inútil bola de pelo? — Cuestionó como si el animal fuera a responder. Por supuesto, no solo no lo hizo sino que ladeó la cabeza antes de maullar y ronronear. ¿Parecía que estaba sonriendo? En su mente se le vino la imagen de Lucifer.... Era igual de adorable.... Gruñendo, lo dejó finalmente sobre su regazo. Permitiendo que se acomodara de nuevo mientras él gruñía resignado y su sombra parecía burlarse detrás de él.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Primera imagen de esta cuenta, no inventes, ya son 2 años
    Primera imagen de esta cuenta, no inventes, ya son 2 años
    0 comentarios 0 compartidos
Ver más resultados
Patrocinados