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    Holis, estoy buscando gente para armar una familia, aproximadamente 5 personas, dos que serán los padres y ter hermanas o hermanos, ahorita hay dos personas que están planeando entrar, si te interesa porfi avísame, busco que hagamos cositas creativas y divertidas al igual que formemos una linda union
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  • Sury vs Kael

    Las grietas recorrían el aire mientras fragmentos de roca flotaban alrededor de la cueva. El hielo cubría lentamente el suelo a cada paso que daba, extendiéndose como una marea silenciosa bajo mis pies. Al otro lado de las fracturas violetas distinguía una silueta inmóvil suspendida entre los restos de una realidad que parecía incapaz de soportar su presencia. Durante unos segundos observé aquella figura sin decir nada. Había escuchado demasiadas historias sobre él. Algunas parecían exageradas. Otras directamente imposibles. Y aun así, después de todo lo que había visto en mi vida, ninguna sonaba tan absurda como debería.

    Sury: Así que eras tú…

    La nieve comenzó a girar a mi alrededor mientras pequeños cristales nacían junto a la hoja de mi espada. El frío se extendió por toda la cueva, cubriendo las paredes con una fina capa de escarcha. No sentía miedo. Tampoco rabia. Solo curiosidad. Quería ver con mis propios ojos si aquel monstruo era realmente tan aterrador como contaban.

    Sury: He escuchado bastante sobre ti.

    Las grietas vibraron lentamente.

    Kael: ¿Y qué es lo que cuentan?

    Una pequeña sonrisa apareció en mi rostro. El hielo siguió extendiéndose mientras las fracturas del aire respondían a la presión de ambos poderes.

    Sury: Curioso… siempre que escucho hablar de ti, la historia termina igual.

    Miles de cristales aparecieron detrás de mí.

    Sury: Una chica de cabello plateado.

    La temperatura descendió varios grados.

    Sury: Ojos azules.

    La escarcha cubrió completamente las paredes.

    Sury: Orejas puntiagudas.

    Las grietas permanecieron inmóviles durante un instante.

    Sury: Y una costumbre bastante molesta de intentar resolver sola problemas que claramente la superan.

    Solté una pequeña risa mientras apoyaba la espada sobre mi hombro.

    Sury: Sinceramente… empieza a preocuparme cuánto habla de ti.

    Por primera vez la figura al otro lado de las grietas pareció reaccionar. No por el hielo. No por la presión. Sino por aquellas palabras. Fragmentos de roca comenzaron a girar a su alrededor mientras el aire volvía a agrietarse.

    Kael: Ya veo…

    La presión aumentó ligeramente.

    Kael: Así que has hablado con ella.

    Una nueva grieta atravesó la cueva de lado a lado.

    Kael: Debí imaginarlo.

    Las grietas avanzaron lentamente mientras la presión aumentaba por toda la cueva. Durante unos segundos el silencio regresó. Un silencio incómodo. El hielo continuó extendiéndose bajo mis pies mientras observaba la silueta suspendida entre las fracturas del aire.

    Kael: Entonces ya sabes cómo termina esta historia.

    Fragmentos de roca comenzaron a girar a su alrededor.

    Kael: No importa cuánto corra.

    Una nueva grieta atravesó el aire.

    Kael: No importa cuántos intenten protegerla.

    Las fracturas violetas se expandieron por las paredes.

    Kael: La sangre de su familia acabará pagando la deuda que dejaron atrás.

    El hielo crujió bajo mis pies.

    Kael: Y ella…

    La presión aumentó.

    Kael: Apenas puede protegerse a sí misma.

    Por primera vez mi sonrisa desapareció. La nieve dejó de girar. El frío descendió varios grados de golpe mientras observaba aquellas grietas durante unos segundos sin apartar la mirada.

    Sury: Eso es algo muy complicado para una niña.

    El silencio volvió a llenar la cueva.

    Sury: Apenas está comenzando su historia.

    Miles de cristales aparecieron detrás de mí.

    Sury: Apenas está aprendiendo quién quiere ser.

    La escarcha cubrió completamente el techo.

    Sury: Y sinceramente…

    El invierno absoluto despertó.

    Sury: Creo que ya tiene suficientes problemas sin que alguien de tu nivel siga intentando arrastrarla a los errores de generaciones anteriores.

    Las grietas vibraron.

    La nieve explotó a mi alrededor.

    Sury: Por eso estoy aquí.

    Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada. El hielo avanzaba. Las grietas respondían. Dos fuerzas completamente opuestas luchaban por dominar el mismo espacio mientras la cueva comenzaba a temblar bajo la presión de ambos.

    Entonces, por primera vez, Kael sonrió. La realidad volvió a fracturarse alrededor de su cuerpo y nuevas grietas recorrieron el aire como si el propio mundo estuviera cediendo ante su presencia.

    Kael: Entonces deja de hablar.

    Las fracturas avanzaron hacia mí devorando todo lo que encontraban a su paso.

    Kael: Ven y compruébalo.

    La nieve comenzó a arremolinarse violentamente a mi alrededor. Miles de cristales iluminaron la oscuridad de la cueva mientras llevaba lentamente la espada a una posición de combate. El invierno absoluto despertó por completo dentro de mí. La temperatura cayó en picado y la escarcha cubrió cada rincón de aquel lugar.

    Sury: Apenas está comenzando su historia.

    Los cristales flotaron alrededor de la hoja de mi espada mientras el hielo se extendía por las paredes.

    Sury: Y yo me aseguraré de que llegue a ver el siguiente capítulo.

    Las grietas vibraron.

    La nieve explotó.

    El frío descendió todavía más.

    Sury: Aunque tenga que derribar una grieta para conseguirlo.

    Durante un instante el propio mundo pareció contener la respiración. El hielo y las fracturas chocaban entre sí incluso antes de que nosotros nos moviéramos. Entonces desaparecimos al mismo tiempo. La tormenta de hielo estalló a mi alrededor mientras las grietas devoraban el espacio entre nosotros. La cueva entera tembló bajo el impacto de ambos poderes y el primer choque entre la Reina del Hielo y el portador de las grietas hizo que el cielo se resquebrajara sobre sus cabezas
    ⚠️Sury vs Kael⚠️ Las grietas recorrían el aire mientras fragmentos de roca flotaban alrededor de la cueva. El hielo cubría lentamente el suelo a cada paso que daba, extendiéndose como una marea silenciosa bajo mis pies. Al otro lado de las fracturas violetas distinguía una silueta inmóvil suspendida entre los restos de una realidad que parecía incapaz de soportar su presencia. Durante unos segundos observé aquella figura sin decir nada. Había escuchado demasiadas historias sobre él. Algunas parecían exageradas. Otras directamente imposibles. Y aun así, después de todo lo que había visto en mi vida, ninguna sonaba tan absurda como debería. Sury: Así que eras tú… La nieve comenzó a girar a mi alrededor mientras pequeños cristales nacían junto a la hoja de mi espada. El frío se extendió por toda la cueva, cubriendo las paredes con una fina capa de escarcha. No sentía miedo. Tampoco rabia. Solo curiosidad. Quería ver con mis propios ojos si aquel monstruo era realmente tan aterrador como contaban. Sury: He escuchado bastante sobre ti. Las grietas vibraron lentamente. Kael: ¿Y qué es lo que cuentan? Una pequeña sonrisa apareció en mi rostro. El hielo siguió extendiéndose mientras las fracturas del aire respondían a la presión de ambos poderes. Sury: Curioso… siempre que escucho hablar de ti, la historia termina igual. Miles de cristales aparecieron detrás de mí. Sury: Una chica de cabello plateado. La temperatura descendió varios grados. Sury: Ojos azules. La escarcha cubrió completamente las paredes. Sury: Orejas puntiagudas. Las grietas permanecieron inmóviles durante un instante. Sury: Y una costumbre bastante molesta de intentar resolver sola problemas que claramente la superan. Solté una pequeña risa mientras apoyaba la espada sobre mi hombro. Sury: Sinceramente… empieza a preocuparme cuánto habla de ti. Por primera vez la figura al otro lado de las grietas pareció reaccionar. No por el hielo. No por la presión. Sino por aquellas palabras. Fragmentos de roca comenzaron a girar a su alrededor mientras el aire volvía a agrietarse. Kael: Ya veo… La presión aumentó ligeramente. Kael: Así que has hablado con ella. Una nueva grieta atravesó la cueva de lado a lado. Kael: Debí imaginarlo. Las grietas avanzaron lentamente mientras la presión aumentaba por toda la cueva. Durante unos segundos el silencio regresó. Un silencio incómodo. El hielo continuó extendiéndose bajo mis pies mientras observaba la silueta suspendida entre las fracturas del aire. Kael: Entonces ya sabes cómo termina esta historia. Fragmentos de roca comenzaron a girar a su alrededor. Kael: No importa cuánto corra. Una nueva grieta atravesó el aire. Kael: No importa cuántos intenten protegerla. Las fracturas violetas se expandieron por las paredes. Kael: La sangre de su familia acabará pagando la deuda que dejaron atrás. El hielo crujió bajo mis pies. Kael: Y ella… La presión aumentó. Kael: Apenas puede protegerse a sí misma. Por primera vez mi sonrisa desapareció. La nieve dejó de girar. El frío descendió varios grados de golpe mientras observaba aquellas grietas durante unos segundos sin apartar la mirada. Sury: Eso es algo muy complicado para una niña. El silencio volvió a llenar la cueva. Sury: Apenas está comenzando su historia. Miles de cristales aparecieron detrás de mí. Sury: Apenas está aprendiendo quién quiere ser. La escarcha cubrió completamente el techo. Sury: Y sinceramente… El invierno absoluto despertó. Sury: Creo que ya tiene suficientes problemas sin que alguien de tu nivel siga intentando arrastrarla a los errores de generaciones anteriores. Las grietas vibraron. La nieve explotó a mi alrededor. Sury: Por eso estoy aquí. Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada. El hielo avanzaba. Las grietas respondían. Dos fuerzas completamente opuestas luchaban por dominar el mismo espacio mientras la cueva comenzaba a temblar bajo la presión de ambos. Entonces, por primera vez, Kael sonrió. La realidad volvió a fracturarse alrededor de su cuerpo y nuevas grietas recorrieron el aire como si el propio mundo estuviera cediendo ante su presencia. Kael: Entonces deja de hablar. Las fracturas avanzaron hacia mí devorando todo lo que encontraban a su paso. Kael: Ven y compruébalo. La nieve comenzó a arremolinarse violentamente a mi alrededor. Miles de cristales iluminaron la oscuridad de la cueva mientras llevaba lentamente la espada a una posición de combate. El invierno absoluto despertó por completo dentro de mí. La temperatura cayó en picado y la escarcha cubrió cada rincón de aquel lugar. Sury: Apenas está comenzando su historia. Los cristales flotaron alrededor de la hoja de mi espada mientras el hielo se extendía por las paredes. Sury: Y yo me aseguraré de que llegue a ver el siguiente capítulo. Las grietas vibraron. La nieve explotó. El frío descendió todavía más. Sury: Aunque tenga que derribar una grieta para conseguirlo. Durante un instante el propio mundo pareció contener la respiración. El hielo y las fracturas chocaban entre sí incluso antes de que nosotros nos moviéramos. Entonces desaparecimos al mismo tiempo. La tormenta de hielo estalló a mi alrededor mientras las grietas devoraban el espacio entre nosotros. La cueva entera tembló bajo el impacto de ambos poderes y el primer choque entre la Reina del Hielo y el portador de las grietas hizo que el cielo se resquebrajara sobre sus cabezas
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  • Desde que perdí la memoria todo ha sido muy confuso, un lienzo en blanco donde los recuerdos del pasado simplemente se desvanecieron sin dejar rastro hace algún tiempo. Sin embargo, al fijar la mirada en el rostro de Leah Ruiz en su teléfono, algo dentro de su pecho se sacude con una violencia silenciosa. No hay un nombre claro en su cabeza, ni una escena precisa que su memoria herida pueda recuperar, pero la forma en que Siente que la conoce desde siempre, que su historia está entrelazada a la de esa chica por hilos invisibles que su accidente no logró cortar del todo, aunque su cerebro insista en mostrarle solo un muro de oscuridad, me hace estremecer.


    Un recuerdo fugaz cruzó por mi mente, algo familiar y cálido se instaló en mi pecho sintiendo cómo recordaba un poco y cómo lograba verte mucho mejor en mi imagen mental, sin duda alguna te conocía desde hace muchos años.


    — Debo averiguar cómo o de dónde la conozco...
    Desde que perdí la memoria todo ha sido muy confuso, un lienzo en blanco donde los recuerdos del pasado simplemente se desvanecieron sin dejar rastro hace algún tiempo. Sin embargo, al fijar la mirada en el rostro de [drift_indigo_owl_431] en su teléfono, algo dentro de su pecho se sacude con una violencia silenciosa. No hay un nombre claro en su cabeza, ni una escena precisa que su memoria herida pueda recuperar, pero la forma en que Siente que la conoce desde siempre, que su historia está entrelazada a la de esa chica por hilos invisibles que su accidente no logró cortar del todo, aunque su cerebro insista en mostrarle solo un muro de oscuridad, me hace estremecer. Un recuerdo fugaz cruzó por mi mente, algo familiar y cálido se instaló en mi pecho sintiendo cómo recordaba un poco y cómo lograba verte mucho mejor en mi imagen mental, sin duda alguna te conocía desde hace muchos años. — Debo averiguar cómo o de dónde la conozco...
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  • Un hombre conversaba por teléfono mientras permanecía en las gradas de un estadio de fútbol americano escolar. Su semblante apenas se alteró cuando escuchó la noticia al otro lado de la línea.

    ○¿Qué? ¿Moriarty ha muerto?

    En aquel instante resonó el estridente pitido que señalaba una nueva anotación. El público estalló en vítores. Su hijo acababa de marcar para el equipo.

    ○Al menos recuperaron lo que nos pertenece. Nunca soporté a ese calvo. Siempre observaba a mi esposa de una manera extraña.

    Disimuló una celebración junto al resto de los progenitores, alzando una mano para saludar a su hijo, la indiscutible estrella del encuentro.

    ○En fin, ¿para eso me llamabas? ¿De verdad no pueden encargarse de un par de alimañas?

    Volvió a acomodarse en su asiento mientras contemplaba el terreno de juego.

    ○Está bien... Está bien. Convocaré a los Caballeros. Están algo herrumbrosos, pero creo que aún pueden finiquitar el asunto.

    La llamada concluyó. Guardó el teléfono y descendió para felicitar a su hijo. Le habló de lo emocionante que había sido el partido, de cómo había sentido el corazón galopar en su pecho y de lo orgulloso que estaba de verlo triunfar.

    Todo era una patraña. No sentía nada. Ni orgullo. Ni emoción. Ni afecto.

    Finalmente llegó el momento de la fotografía. Su hijo sonreía mostrando la medalla de oro con legítimo orgullo. A su derecha se encontraba su padre. A la izquierda, su esposa y sus hijas.

    La luz del sol incidía de tal manera que ocultaba parcialmente los rostros de las mujeres tras un resplandor blanquecino. Y en el centro de aquella imagen familiar perfecta permanecía él. Erguido. Impecable. Con una sonrisa inmóvil, vacía y mortecina, semejante a la de un cadáver que hubiese aprendido a fingir que aún seguía vivo.
    Un hombre conversaba por teléfono mientras permanecía en las gradas de un estadio de fútbol americano escolar. Su semblante apenas se alteró cuando escuchó la noticia al otro lado de la línea. ○¿Qué? ¿Moriarty ha muerto? En aquel instante resonó el estridente pitido que señalaba una nueva anotación. El público estalló en vítores. Su hijo acababa de marcar para el equipo. ○Al menos recuperaron lo que nos pertenece. Nunca soporté a ese calvo. Siempre observaba a mi esposa de una manera extraña. Disimuló una celebración junto al resto de los progenitores, alzando una mano para saludar a su hijo, la indiscutible estrella del encuentro. ○En fin, ¿para eso me llamabas? ¿De verdad no pueden encargarse de un par de alimañas? Volvió a acomodarse en su asiento mientras contemplaba el terreno de juego. ○Está bien... Está bien. Convocaré a los Caballeros. Están algo herrumbrosos, pero creo que aún pueden finiquitar el asunto. La llamada concluyó. Guardó el teléfono y descendió para felicitar a su hijo. Le habló de lo emocionante que había sido el partido, de cómo había sentido el corazón galopar en su pecho y de lo orgulloso que estaba de verlo triunfar. Todo era una patraña. No sentía nada. Ni orgullo. Ni emoción. Ni afecto. Finalmente llegó el momento de la fotografía. Su hijo sonreía mostrando la medalla de oro con legítimo orgullo. A su derecha se encontraba su padre. A la izquierda, su esposa y sus hijas. La luz del sol incidía de tal manera que ocultaba parcialmente los rostros de las mujeres tras un resplandor blanquecino. Y en el centro de aquella imagen familiar perfecta permanecía él. Erguido. Impecable. Con una sonrisa inmóvil, vacía y mortecina, semejante a la de un cadáver que hubiese aprendido a fingir que aún seguía vivo.
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  • En un intento por levantar la moral, la soldado más joven se acercó finalmente, aunque no fueran a reconocerla en esa ocasión. No era importante mostrarse con la armadura y el rostro cubierto por el casco, solo que su voz fuera escuchada por aquellos compañeros que en algún momento le habían confiado sus vidas.
    Serena, como solamente alguien con poder podría acercarse, ella mantuvo la mirada.

    — Si no es posible... que sea, y si deberá ser será, si Dios es todo no es solo lo que consideráis bueno, sino que también es la luz en la oscuridad: iluminará tanto al justo como al injusto en el camino del libre albedrío y no dará castigo hasta el juicio final.
    Todos nuestros días son, entonces, una oportunidad para elegir un camino justo, y mientras los injustos dejan ese tiempo pasar como arena entre sus dedos, el justo sufrirá cada segundo como un siglo.
    No se sigue a Dios para hacer el bien, vosotros hacéis el bien porque es lo que Dios ha sembrado en vosotros.

    Toda vuestra bondad y disciplina que ha sido dada por él, a él volverá, y su reino será entonces una familia unida en un abrazo que solo el mortal puede soñar.
    En un intento por levantar la moral, la soldado más joven se acercó finalmente, aunque no fueran a reconocerla en esa ocasión. No era importante mostrarse con la armadura y el rostro cubierto por el casco, solo que su voz fuera escuchada por aquellos compañeros que en algún momento le habían confiado sus vidas. Serena, como solamente alguien con poder podría acercarse, ella mantuvo la mirada. — Si no es posible... que sea, y si deberá ser será, si Dios es todo no es solo lo que consideráis bueno, sino que también es la luz en la oscuridad: iluminará tanto al justo como al injusto en el camino del libre albedrío y no dará castigo hasta el juicio final. Todos nuestros días son, entonces, una oportunidad para elegir un camino justo, y mientras los injustos dejan ese tiempo pasar como arena entre sus dedos, el justo sufrirá cada segundo como un siglo. No se sigue a Dios para hacer el bien, vosotros hacéis el bien porque es lo que Dios ha sembrado en vosotros. Toda vuestra bondad y disciplina que ha sido dada por él, a él volverá, y su reino será entonces una familia unida en un abrazo que solo el mortal puede soñar.
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    Ayer estuve ausente porque anduve visitando a la familia y me fui a ver a BTS...pero hoy estaré aquí haciendo de las mías jajaja//
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  • No eres nada sin aquellos que estimas. Ellos son quiénes deseo proteger y que me protegen a mi.
    Daría mi vida por ellos y sé que ellos harían lo mismo por mi. Ellos son mis compañeros, mis amigos, mi familia. Son mi motivación, el núcleo de mi fuerza, mi apoyo. Los amo y amaré por siempre con todo mi corazón y alma.
    No eres nada sin aquellos que estimas. Ellos son quiénes deseo proteger y que me protegen a mi. Daría mi vida por ellos y sé que ellos harían lo mismo por mi. Ellos son mis compañeros, mis amigos, mi familia. Son mi motivación, el núcleo de mi fuerza, mi apoyo. Los amo y amaré por siempre con todo mi corazón y alma.
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  • ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    -: ❈ :- 𝔼𝕝 𝕡𝕣𝕖𝕔𝕚𝕠 𝕕𝕖𝕝 𝕒𝕟𝕠𝕟𝕚𝕞𝕒𝕥𝕠

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    El olor a ozono quemado y a yeso húmedo flotaba en el aire estancado del apartamento, mezclándose de forma pesada con el rastro metálico de la sangre. Kenji dejó caer los brazos a los lados, sintiendo el latido sordo en sus nudillos y el frío de la camisa de lino pegándosele a la espalda tras el esfuerzo. El último espíritu del sótano se había disuelto hacía apenas unos instantes, dejando tras de sí un silencio que parecía demasiado grande para las cuatro paredes del lugar, como si la violencia de la pelea hubiera desgastado el ambiente hasta dejarlo sin aire.

    Al dar un paso al frente, el crujido de los tablones viejos bajo sus zapatos fue el único sonido que interrumpió la quietud del salón donde descansaban los cuerpos de la familia. Un poco más apartado, cerca de la ventana, estaba el niño que apenas unas horas antes había tocado a su puerta buscando una ayuda que, al final, no llegó a tiempo. Kenji contempló la escena sin la desesperación de un lamento dramático, sino con esa fijeza seria y cansada de quien sabe que un error en el planteamiento inicial arruina todo el proceso, dejándole en la boca un sabor amargo que no lograba quitarse.

    Fue en ese momento cuando la tormenta del exterior se apagó por completo, no de manera gradual, sino como si el mundo de afuera hubiera dejado de existir de un segundo a otro. El tic-tac de su reloj de pulsera se detuvo y el color rojo que manchaba la alfombra comenzó a desteñirse lentamente, perdiendo su brillo hasta quedar reducido a un tono grisáceo y apagado. El aire se volvió espeso, frío y completamente estático, transformando el apartamento en un espacio suspendido, una brecha donde el tiempo ordinario ya no tenía validez.

    Kenji no se alteró ante el cambio, pero sus ojos se entornaron detrás de sus lentes mientras asimilaba las nuevas reglas del entorno. Con un movimiento pausado y mecánico, se acomodó el puente de las gafas con el dedo índice, despojándose de la postura de combate para adoptar una calma tensa y vigilante. Sabía que los heraldos no tardaban en aparecer cuando la vitalidad de un lugar se extinguía, por lo que clavó su mirada directamente en la penumbra del pasillo principal, esperando el momento exacto en que la dueña de aquel dominio decidiera dar el primer paso.

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰
    Co: 「 𝐀 𝐥 𝐥 𝐚 𝐧 𝐢 ‧ 𝐀 𝐧 𝐞 𝐭 𝐭 𝐞 」
    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ -: ❈ :- 𝔼𝕝 𝕡𝕣𝕖𝕔𝕚𝕠 𝕕𝕖𝕝 𝕒𝕟𝕠𝕟𝕚𝕞𝕒𝕥𝕠 ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ El olor a ozono quemado y a yeso húmedo flotaba en el aire estancado del apartamento, mezclándose de forma pesada con el rastro metálico de la sangre. Kenji dejó caer los brazos a los lados, sintiendo el latido sordo en sus nudillos y el frío de la camisa de lino pegándosele a la espalda tras el esfuerzo. El último espíritu del sótano se había disuelto hacía apenas unos instantes, dejando tras de sí un silencio que parecía demasiado grande para las cuatro paredes del lugar, como si la violencia de la pelea hubiera desgastado el ambiente hasta dejarlo sin aire. Al dar un paso al frente, el crujido de los tablones viejos bajo sus zapatos fue el único sonido que interrumpió la quietud del salón donde descansaban los cuerpos de la familia. Un poco más apartado, cerca de la ventana, estaba el niño que apenas unas horas antes había tocado a su puerta buscando una ayuda que, al final, no llegó a tiempo. Kenji contempló la escena sin la desesperación de un lamento dramático, sino con esa fijeza seria y cansada de quien sabe que un error en el planteamiento inicial arruina todo el proceso, dejándole en la boca un sabor amargo que no lograba quitarse. Fue en ese momento cuando la tormenta del exterior se apagó por completo, no de manera gradual, sino como si el mundo de afuera hubiera dejado de existir de un segundo a otro. El tic-tac de su reloj de pulsera se detuvo y el color rojo que manchaba la alfombra comenzó a desteñirse lentamente, perdiendo su brillo hasta quedar reducido a un tono grisáceo y apagado. El aire se volvió espeso, frío y completamente estático, transformando el apartamento en un espacio suspendido, una brecha donde el tiempo ordinario ya no tenía validez. Kenji no se alteró ante el cambio, pero sus ojos se entornaron detrás de sus lentes mientras asimilaba las nuevas reglas del entorno. Con un movimiento pausado y mecánico, se acomodó el puente de las gafas con el dedo índice, despojándose de la postura de combate para adoptar una calma tensa y vigilante. Sabía que los heraldos no tardaban en aparecer cuando la vitalidad de un lugar se extinguía, por lo que clavó su mirada directamente en la penumbra del pasillo principal, esperando el momento exacto en que la dueña de aquel dominio decidiera dar el primer paso. ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ Co: [Deadly.Lady]
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  • El enorme aviario se extendía frente a mí como una pequeña porción de naturaleza encapsulada. La luz atravesaba los paneles de cristal, bañando las ramas y los nidos artificiales con tonos dorados. Por una vez, el bullicio del mundo humano parecía distante.

    Mis ojos recorrieron cada rincón con evidente fascinación. Había observado estrellas naciendo y muriendo, contemplado secretos cósmicos imposibles para los mortales, y aun así... aquellas aves conseguían despertar una extraña calidez en mi pecho.

    —Qué criaturas tan hermosas...

    Extendí una mano hacia una lechuza posada cerca. No intenté tocarla; simplemente permanecí inmóvil, permitiéndole decidir si deseaba acercarse. Después de todo, los búhos siempre habían sido seres dignos de respeto.

    La pequeña inclinó la cabeza, observándome con curiosidad. No pude evitar reír suavemente.

    —Sí, lo sé. Yo también soy un búho... bueno, algo parecido.

    Varias aves revoloteaban entre las ramas. Algunas emitían cantos suaves mientras otras permanecían vigilantes, observándolo todo con aquellos ojos redondos y atentos que tanto me recordaban a mi propia especie.

    Me acomodé sobre un banco de madera cercano, cruzando las piernas con elegancia. Una de las aves descendió hasta el respaldo y se posó detrás de mí. Otra se aventuró sobre mi hombro, acomodando sus plumas con total tranquilidad.

    Mi sonrisa se volvió genuina, libre de protocolos reales, intrigas demoníacas o preocupaciones familiares.

    —¿Saben? A veces los mortales creen que la sabiduría proviene de los libros o de las estrellas. Pero creo que ustedes entienden algo mucho más simple... disfrutar de la calma cuando esta se presenta.

    Levanté la vista hacia el techo del aviario, donde algunas aves cruzaban el aire en amplios círculos.

    —Quizás por eso siempre he sentido tanta afinidad con ustedes.

    Por un momento permanecí en silencio, escuchando únicamente el batir de alas y los suaves cantos que llenaban el recinto. Era una paz poco común para alguien como yo, y precisamente por eso resultaba tan valiosa.
    El enorme aviario se extendía frente a mí como una pequeña porción de naturaleza encapsulada. La luz atravesaba los paneles de cristal, bañando las ramas y los nidos artificiales con tonos dorados. Por una vez, el bullicio del mundo humano parecía distante. Mis ojos recorrieron cada rincón con evidente fascinación. Había observado estrellas naciendo y muriendo, contemplado secretos cósmicos imposibles para los mortales, y aun así... aquellas aves conseguían despertar una extraña calidez en mi pecho. —Qué criaturas tan hermosas... Extendí una mano hacia una lechuza posada cerca. No intenté tocarla; simplemente permanecí inmóvil, permitiéndole decidir si deseaba acercarse. Después de todo, los búhos siempre habían sido seres dignos de respeto. La pequeña inclinó la cabeza, observándome con curiosidad. No pude evitar reír suavemente. —Sí, lo sé. Yo también soy un búho... bueno, algo parecido. Varias aves revoloteaban entre las ramas. Algunas emitían cantos suaves mientras otras permanecían vigilantes, observándolo todo con aquellos ojos redondos y atentos que tanto me recordaban a mi propia especie. Me acomodé sobre un banco de madera cercano, cruzando las piernas con elegancia. Una de las aves descendió hasta el respaldo y se posó detrás de mí. Otra se aventuró sobre mi hombro, acomodando sus plumas con total tranquilidad. Mi sonrisa se volvió genuina, libre de protocolos reales, intrigas demoníacas o preocupaciones familiares. —¿Saben? A veces los mortales creen que la sabiduría proviene de los libros o de las estrellas. Pero creo que ustedes entienden algo mucho más simple... disfrutar de la calma cuando esta se presenta. Levanté la vista hacia el techo del aviario, donde algunas aves cruzaban el aire en amplios círculos. —Quizás por eso siempre he sentido tanta afinidad con ustedes. Por un momento permanecí en silencio, escuchando únicamente el batir de alas y los suaves cantos que llenaban el recinto. Era una paz poco común para alguien como yo, y precisamente por eso resultaba tan valiosa.
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    *Últimamente, Elina a estado teniendo encuentro con varios de sus familiares, resulta ser que es hija de Akane Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar, lo que explica el poder demoníaco que desprende cuando libera su forma de dragón. Aún el destino no las a puesto frente a frente, sin embargo, el tiempo está preparando el tablero para que esto suceda tarde o temprano*
    *Últimamente, Elina a estado teniendo encuentro con varios de sus familiares, resulta ser que es hija de [akane_qi], lo que explica el poder demoníaco que desprende cuando libera su forma de dragón. Aún el destino no las a puesto frente a frente, sin embargo, el tiempo está preparando el tablero para que esto suceda tarde o temprano*
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