• -Rol para-Renne Mccamm

    Las jovenes estaban en la habitación del instituto organizando que ponerse de ropa para ir al primer dia de escuela, Chole estaba de intercambio en Argentina y como hacia calor se habian puesto las iconicas mini faladas con unas camperas en tonos rosa y negro , llevavban unas uñas largas de animal print de colores. Una vez listas salieron por los pasillos del instituto hasta llegar al aula de matemática donde se sentarian juntas en la ultima fila para poder ponerse gloss sin que las vean ,haciendo eso se sentian rebeledes aunque ellas eran muy aplicadas en sus estudios.
    El profesor llegó y comenzò a dar su presentación antes de comenzar la clase . Algunos prestaban atención y otros reian.

    Al salir de la calse ellas fueron a comer al gran comedor donde pidieron algo liviano ya que el calor era insoportable , entre caharla y chlarla las chicas pudieron conocerse mejor. Asi que Chloe porpuso ir a la una fiesta...

    -Oye vamos a una fiesta esta noche ?



    -Rol para-[stellar_olive_raven_271] Las jovenes estaban en la habitación del instituto organizando que ponerse de ropa para ir al primer dia de escuela, Chole estaba de intercambio en Argentina y como hacia calor se habian puesto las iconicas mini faladas con unas camperas en tonos rosa y negro , llevavban unas uñas largas de animal print de colores. Una vez listas salieron por los pasillos del instituto hasta llegar al aula de matemática donde se sentarian juntas en la ultima fila para poder ponerse gloss sin que las vean ,haciendo eso se sentian rebeledes aunque ellas eran muy aplicadas en sus estudios. El profesor llegó y comenzò a dar su presentación antes de comenzar la clase . Algunos prestaban atención y otros reian. Al salir de la calse ellas fueron a comer al gran comedor donde pidieron algo liviano ya que el calor era insoportable , entre caharla y chlarla las chicas pudieron conocerse mejor. Asi que Chloe porpuso ir a la una fiesta... -Oye vamos a una fiesta esta noche ?
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  • —A solo días antes de comenzar la escuela, ya era hora de renovar su flequillo. Los cortos cabellos se colaban en sus ojos y su madre ya le había reclamado más de una vez que debía cortarlo si no quería que estorbara en sus estudios.—

    —Buscó las viejas tijeras de la casa, guardadas en la alacena de la cocina y se dirigió al baño.
    Con cuidado, agarró los cabellos que colgaban en su frente y delante el espejo empezó a cortar lentamente, aguantando la respiración.—

    —Todo iba bien, hasta que un grito de su madre alegando por su desordenada habitacion le saco de su concentración, desviando la tijera y ahora en vez de una línea recta, su flequillo se conformaba de un lado más largo y otro más corto.—

    —Posterior al accidente, Mi-ae buscó a su madre por toda la casa para reclamarle "por arruinar" su aspecto, y luego de una larga discusión ambas llegaron a un acuerdo para dejar en manos de la señora Lee aquel desastre.—

    —La mañana siguiente. El primer día de clases, por fin llego. Y una vez lista con el uniforme se dirigió al baño para admirar su nueva apariencia.—

    Hmph... quizás si lo peino así....
    —A solo días antes de comenzar la escuela, ya era hora de renovar su flequillo. Los cortos cabellos se colaban en sus ojos y su madre ya le había reclamado más de una vez que debía cortarlo si no quería que estorbara en sus estudios.— —Buscó las viejas tijeras de la casa, guardadas en la alacena de la cocina y se dirigió al baño. Con cuidado, agarró los cabellos que colgaban en su frente y delante el espejo empezó a cortar lentamente, aguantando la respiración.— —Todo iba bien, hasta que un grito de su madre alegando por su desordenada habitacion le saco de su concentración, desviando la tijera y ahora en vez de una línea recta, su flequillo se conformaba de un lado más largo y otro más corto.— —Posterior al accidente, Mi-ae buscó a su madre por toda la casa para reclamarle "por arruinar" su aspecto, y luego de una larga discusión ambas llegaron a un acuerdo para dejar en manos de la señora Lee aquel desastre.— —La mañana siguiente. El primer día de clases, por fin llego. Y una vez lista con el uniforme se dirigió al baño para admirar su nueva apariencia.— Hmph... quizás si lo peino así....
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  • Pase lo que pase yo siempre voy a odiar a los monos, pero no le guardo rencor a nadie en la escuela.
    Pase lo que pase yo siempre voy a odiar a los monos, pero no le guardo rencor a nadie en la escuela.
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  • ─── Todo el mundo busca un lugar al cual llamar hogar pero no todo el mundo está dispuesto a soportar los altibajos, huir como cobardes después de prometer se volvió una costumbre... Menos mal y mi novio es de la vieja escuela, responsable y con carácter sin mencionar que es bueno en la cama.
    ─── Todo el mundo busca un lugar al cual llamar hogar pero no todo el mundo está dispuesto a soportar los altibajos, huir como cobardes después de prometer se volvió una costumbre... Menos mal y mi novio es de la vieja escuela, responsable y con carácter sin mencionar que es bueno en la cama.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ╔════════ ≪ • ❈ • ≫ ════════╗
    BUSCO ROL 1x1
    ╚════════ ≪ • ❈ • ≫ ════════╝
    Busco un Sesshomaru para desarrollar esta trama.

    La llevo trabajando desde hace muchos años; la he pulido con el tiempo y me gustaría, por fin, poder llevarla a cabo como merece.

    No busco una interpretación rígida o perfecta del personaje, sino a alguien que le aporte matices propios, gustos, detalles personales e ideas que enriquezcan la historia.

    El rol puede desarrollarse como prefieras:

    — pasivo
    — omega
    — ambos alfas

    Me encanta la idea de jugar con dinámicas distintas y profundizar en ellas narrativamente.

    Si te interesa, también podemos llevar dos tramas en paralelo o incluso un 2x2, si así lo deseas.

    Puedes escribirme por privado, donde te explicaré todo con más detalle.

    ✒ Sobre mi estilo de rol
    Mi estilo es extenso, narrativo y muy detallado.

    Busco alguien de la vieja escuela, apasionade por escenas profundas, vívidas y cargadas de tensión dramática.

    Puedo ofrecerte:

    — Narrativa cuidada de escenarios y atmósferas

    — Desarrollo emocional intenso

    — Conflictos bien construidos

    — Drama de calidad

    Antes de iniciar cualquier trama, me gusta conocer los gustos y límites de la otra persona. Cuéntame tus sí y no respecto a géneros o elementos que desees agregar.

    ⭑ ⎯⎯ ᨳ Manejo diversos géneros, especialmente dentro del ámbito psicológico.

    ⭑ ⎯⎯ ᨳ Resumen de la trama principal...

    ᨳᨳᨳLa idea central de esta historia...

    Kagome jamás volvió a cruzar el pozo. Pasaron casi quince años desde la última vez que sintió el viento del Sengoku Jidai rozarle la piel. El vínculo se había roto… o eso creyó. Con el tiempo, comenzó a percibir algo extraño en su interior: el poder de la Perla de Shikon seguía dentro de ella, pero ya no era sólido ni estable. Se consumía lentamente, como si estuviera transformándose en algo más.

    La respuesta llegó demasiado tarde.
    Kagome estaba embarazada.
    Había rehecho su vida y se había casado con un hombre amable, alguien que le ofrecía paz, aunque en ciertos gestos —en silencios específicos— le recordaba dolorosamente a Inuyasha. Nunca dejó de amar a su hanyō, pero aprendió a vivir con la ausencia… o a engañarse creyendo que lo había hecho.

    Entonces, el destino volvió a arrebatarle todo.

    Su esposo murió en un trágico accidente, dejándola sola, viuda y con un hijo creciendo dentro de ella. Un hijo que, desde el vientre, se sentía distinto.

    El parto fue catalogado como “prematuro”, pero nada encajaba. El bebé pesaba casi lo mismo que un niño de un año. Kagome, aferrándose a la lógica humana, intentó convencerse de que existía una explicación médica. Hasta que lo miró a los ojos.

    Lila.

    Un color imposible.

    Esos rasgos… eran idénticos a los de Kikyo.

    El pánico se apoderó de ella cuando los médicos comenzaron a hablar de mellizos. Le explicaron que el segundo bebé había nacido después y que se encontraba en cuidados intensivos. Pero Kagome apenas podía escucharlos. Todo su ser estaba concentrado en lo que sostenía entre sus brazos.

    Eso no era su hijo.

    Comprendió la verdad de golpe, como una herida abierta: la Perla de Shikon no había desaparecido, había tomado forma. Aquello que tenía frente a ella —ese cuerpo pequeño, de cabellos blancos y ojos lila intensos— era la Perla hecha carne.

    Sus manos temblaron.

    El poder que una vez había desatado guerras, deseos y tragedias… ahora respiraba. Lloraba. La miraba.
    Ya no era un objeto maldito.
    Era un ser vivo.

    Y Kagome entendió, con horror absoluto, que el verdadero precio del deseo jamás cumplido acababa de nacer.

    Los años pasaron, y los niños crecieron bajo la atenta mirada de Kagome.
    Kaede, el de cabello negro, era su reflejo más fiel: ojos color chocolate, sonrisa abierta y una mirada llena de vida. Kagome lo había nombrado así, y para él, ella era el centro de su mundo. En Kaede no había nada fuera de lo humano, nada que despertara temor… solo la calidez de un niño que crecía a su propio ritmo.

    Alucard, en cambio, siempre fue distinto.

    No podía decir que no fuera humano, pero su crecimiento era antinatural. Cuando debía aparentar dos años, su cuerpo ya parecía el de un niño de cinco. Cabellos blancos, facciones serenas y perturbadoramente familiares. Cada vez que Kagome lo observaba, sentía un nudo en el pecho: era como ver al hijo que Inuyasha jamás había tenido con Kikyo.

    Era idéntico a ella.

    Solo esos ojos lila rompían la ilusión.
    Con el paso de los años, el miedo de Kagome no hizo más que crecer.
    Cuando llegaron a la adolescencia, sabía que ambos debían tener trece años. Sin embargo, Alucard parecía de dieciséis: alto, de rasgos maduros, con una postura firme que imponía respeto. Se había inclinado naturalmente hacia el arco y la flecha, dominándolos con una precisión inquietante, como si el conocimiento ya estuviera grabado en su sangre.
    Kaede, por el contrario, parecía quedarse atrás. No era débil, pero siempre estaba un paso detrás de su mellizo.

    Eran como el agua y el aceite.
    La abuela no disimulaba su preferencia por Alucard, fascinada por su porte y habilidades, mientras Kagome hacía todo lo posible por reconfortar a Kaede, intentando equilibrar una balanza que se inclinaba cada vez más.

    Con dolor, Kagome comenzó a notar el paralelismo cruel: sus hijos repetían su propia historia con Kikyo, pero en una versión masculina, retorcida por el destino.

    Y Kaede… Kaede empezó a cambiar.
    Las emociones negativas comenzaron a germinar en su interior: celos, resentimiento, una sombra silenciosa que crecía cada vez que era comparado con Alucard. Cada mirada, cada elogio ajeno, era una herida más.
    Kagome lo supo entonces.

    El verdadero conflicto apenas estaba comenzando.

    Hizo todo lo posible por mantenerlos alejados de aquel lugar, como si la distancia pudiera contener al destino.

    Evitó enfrentamientos, separó discusiones, suavizó silencios… cualquier cosa con tal de que Kaede y Alucard no chocaran de frente. Sabía que algo terrible podía surgir de esa fricción.

    Pero no fue suficiente.

    El accidente ocurrió poco antes de que cumplieran dieciocho años. Su madre falleció de forma repentina; su abuelo había muerto muchos años atrás, y Kagome quedó nuevamente sola, rota por una pérdida que no vio venir. Desde el primer instante sintió algo más: el pozo latía.

    No como antes.

    Su poder ya no era el mismo, estaba debilitado, fragmentado… como si hubiera sido drenado durante años.
    El día del funeral fue insoportable. El aire pesaba, la lluvia caía sin pausa y el dolor se mezclaba con una tensión que Kagome no supo leer a tiempo. Los mellizos comenzaron a discutir, palabras cargadas de resentimiento y reproches acumulados. Ella no se dio cuenta de cuándo se alejaron.

    Solo sintió el llamado.

    El pozo se abrió.

    Kagome corrió bajo la lluvia, el corazón golpeándole el pecho con violencia.

    Cuando llegó, la escena la paralizó: Kaede había empujando a Alucard. El pelinegro la miraba con horror, llorando, suplicando sin palabras.

    Entonces ocurrió.

    Del pozo emergió algo imposible: un tentáculo oscuro se alzó y se enroscó alrededor de Kaede, arrastrándolo sin darle tiempo a gritar.

    Kagome gritó su nombre, buscó desesperadamente algo con qué defenderse, y cuando logró tomar un hacha para reaccionar…

    Ya era tarde.

    El pozo antiguo se los había devorado.

    El silencio que quedó fue peor que cualquier grito.

    Kagome cayó de rodillas, empapada por la lluvia, entendiendo por fin que el pozo no solo había esperado… había reclamado lo que siempre le perteneció.

    ┌─────── ⋆⋅☆⋅⋆ ───────┐
    Requisitos / Info sobre mi rol
    └─────── ⋆⋅☆⋅⋆ ───────┘
    ✧ Manejo múltiples personajes para que la historia nunca se estanque.
    ✧ Me adapto con facilidad a los personajes que me brindes.
    ✧ Ortografía cuidada y estética en cada respuesta.
    ✧ Horarios flexibles; tengo dos trabajos y universidad, pido paciencia .
    ✧ Nada de tramas planas ni excesivamente dulces.
    Busco drama, oscuridad, misterio y emociones intensas
    ╔════════ ≪ • ❈ • ≫ ════════╗ 🌑 BUSCO ROL 1x1 🌑 ╚════════ ≪ • ❈ • ≫ ════════╝ Busco un Sesshomaru para desarrollar esta trama. La llevo trabajando desde hace muchos años; la he pulido con el tiempo y me gustaría, por fin, poder llevarla a cabo como merece. No busco una interpretación rígida o perfecta del personaje, sino a alguien que le aporte matices propios, gustos, detalles personales e ideas que enriquezcan la historia. El rol puede desarrollarse como prefieras: — pasivo — omega — ambos alfas Me encanta la idea de jugar con dinámicas distintas y profundizar en ellas narrativamente. Si te interesa, también podemos llevar dos tramas en paralelo o incluso un 2x2, si así lo deseas. 📩 Puedes escribirme por privado, donde te explicaré todo con más detalle. ✒ Sobre mi estilo de rol Mi estilo es extenso, narrativo y muy detallado. Busco alguien de la vieja escuela, apasionade por escenas profundas, vívidas y cargadas de tensión dramática. Puedo ofrecerte: — Narrativa cuidada de escenarios y atmósferas — Desarrollo emocional intenso — Conflictos bien construidos — Drama de calidad Antes de iniciar cualquier trama, me gusta conocer los gustos y límites de la otra persona. Cuéntame tus sí y no respecto a géneros o elementos que desees agregar. ⭑ ⎯⎯ ᨳ Manejo diversos géneros, especialmente dentro del ámbito psicológico. ⭑ ⎯⎯ ᨳ Resumen de la trama principal... ᨳᨳᨳLa idea central de esta historia... Kagome jamás volvió a cruzar el pozo. Pasaron casi quince años desde la última vez que sintió el viento del Sengoku Jidai rozarle la piel. El vínculo se había roto… o eso creyó. Con el tiempo, comenzó a percibir algo extraño en su interior: el poder de la Perla de Shikon seguía dentro de ella, pero ya no era sólido ni estable. Se consumía lentamente, como si estuviera transformándose en algo más. La respuesta llegó demasiado tarde. Kagome estaba embarazada. Había rehecho su vida y se había casado con un hombre amable, alguien que le ofrecía paz, aunque en ciertos gestos —en silencios específicos— le recordaba dolorosamente a Inuyasha. Nunca dejó de amar a su hanyō, pero aprendió a vivir con la ausencia… o a engañarse creyendo que lo había hecho. Entonces, el destino volvió a arrebatarle todo. Su esposo murió en un trágico accidente, dejándola sola, viuda y con un hijo creciendo dentro de ella. Un hijo que, desde el vientre, se sentía distinto. El parto fue catalogado como “prematuro”, pero nada encajaba. El bebé pesaba casi lo mismo que un niño de un año. Kagome, aferrándose a la lógica humana, intentó convencerse de que existía una explicación médica. Hasta que lo miró a los ojos. Lila. Un color imposible. Esos rasgos… eran idénticos a los de Kikyo. El pánico se apoderó de ella cuando los médicos comenzaron a hablar de mellizos. Le explicaron que el segundo bebé había nacido después y que se encontraba en cuidados intensivos. Pero Kagome apenas podía escucharlos. Todo su ser estaba concentrado en lo que sostenía entre sus brazos. Eso no era su hijo. Comprendió la verdad de golpe, como una herida abierta: la Perla de Shikon no había desaparecido, había tomado forma. Aquello que tenía frente a ella —ese cuerpo pequeño, de cabellos blancos y ojos lila intensos— era la Perla hecha carne. Sus manos temblaron. El poder que una vez había desatado guerras, deseos y tragedias… ahora respiraba. Lloraba. La miraba. Ya no era un objeto maldito. Era un ser vivo. Y Kagome entendió, con horror absoluto, que el verdadero precio del deseo jamás cumplido acababa de nacer. Los años pasaron, y los niños crecieron bajo la atenta mirada de Kagome. Kaede, el de cabello negro, era su reflejo más fiel: ojos color chocolate, sonrisa abierta y una mirada llena de vida. Kagome lo había nombrado así, y para él, ella era el centro de su mundo. En Kaede no había nada fuera de lo humano, nada que despertara temor… solo la calidez de un niño que crecía a su propio ritmo. Alucard, en cambio, siempre fue distinto. No podía decir que no fuera humano, pero su crecimiento era antinatural. Cuando debía aparentar dos años, su cuerpo ya parecía el de un niño de cinco. Cabellos blancos, facciones serenas y perturbadoramente familiares. Cada vez que Kagome lo observaba, sentía un nudo en el pecho: era como ver al hijo que Inuyasha jamás había tenido con Kikyo. Era idéntico a ella. Solo esos ojos lila rompían la ilusión. Con el paso de los años, el miedo de Kagome no hizo más que crecer. Cuando llegaron a la adolescencia, sabía que ambos debían tener trece años. Sin embargo, Alucard parecía de dieciséis: alto, de rasgos maduros, con una postura firme que imponía respeto. Se había inclinado naturalmente hacia el arco y la flecha, dominándolos con una precisión inquietante, como si el conocimiento ya estuviera grabado en su sangre. Kaede, por el contrario, parecía quedarse atrás. No era débil, pero siempre estaba un paso detrás de su mellizo. Eran como el agua y el aceite. La abuela no disimulaba su preferencia por Alucard, fascinada por su porte y habilidades, mientras Kagome hacía todo lo posible por reconfortar a Kaede, intentando equilibrar una balanza que se inclinaba cada vez más. Con dolor, Kagome comenzó a notar el paralelismo cruel: sus hijos repetían su propia historia con Kikyo, pero en una versión masculina, retorcida por el destino. Y Kaede… Kaede empezó a cambiar. Las emociones negativas comenzaron a germinar en su interior: celos, resentimiento, una sombra silenciosa que crecía cada vez que era comparado con Alucard. Cada mirada, cada elogio ajeno, era una herida más. Kagome lo supo entonces. El verdadero conflicto apenas estaba comenzando. Hizo todo lo posible por mantenerlos alejados de aquel lugar, como si la distancia pudiera contener al destino. Evitó enfrentamientos, separó discusiones, suavizó silencios… cualquier cosa con tal de que Kaede y Alucard no chocaran de frente. Sabía que algo terrible podía surgir de esa fricción. Pero no fue suficiente. El accidente ocurrió poco antes de que cumplieran dieciocho años. Su madre falleció de forma repentina; su abuelo había muerto muchos años atrás, y Kagome quedó nuevamente sola, rota por una pérdida que no vio venir. Desde el primer instante sintió algo más: el pozo latía. No como antes. Su poder ya no era el mismo, estaba debilitado, fragmentado… como si hubiera sido drenado durante años. El día del funeral fue insoportable. El aire pesaba, la lluvia caía sin pausa y el dolor se mezclaba con una tensión que Kagome no supo leer a tiempo. Los mellizos comenzaron a discutir, palabras cargadas de resentimiento y reproches acumulados. Ella no se dio cuenta de cuándo se alejaron. Solo sintió el llamado. El pozo se abrió. Kagome corrió bajo la lluvia, el corazón golpeándole el pecho con violencia. Cuando llegó, la escena la paralizó: Kaede había empujando a Alucard. El pelinegro la miraba con horror, llorando, suplicando sin palabras. Entonces ocurrió. Del pozo emergió algo imposible: un tentáculo oscuro se alzó y se enroscó alrededor de Kaede, arrastrándolo sin darle tiempo a gritar. Kagome gritó su nombre, buscó desesperadamente algo con qué defenderse, y cuando logró tomar un hacha para reaccionar… Ya era tarde. El pozo antiguo se los había devorado. El silencio que quedó fue peor que cualquier grito. Kagome cayó de rodillas, empapada por la lluvia, entendiendo por fin que el pozo no solo había esperado… había reclamado lo que siempre le perteneció. ┌─────── ⋆⋅☆⋅⋆ ───────┐ 📌 Requisitos / Info sobre mi rol └─────── ⋆⋅☆⋅⋆ ───────┘ ✧ Manejo múltiples personajes para que la historia nunca se estanque. ✧ Me adapto con facilidad a los personajes que me brindes. ✧ Ortografía cuidada y estética en cada respuesta. ✧ Horarios flexibles; tengo dos trabajos y universidad, pido paciencia ⌛. ✧ Nada de tramas planas ni excesivamente dulces. 🔥 Busco drama, oscuridad, misterio y emociones intensas 🔥
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  • ♡: Leo tenía veintiún años cuando por fin encontró una forma de decir su nombre sin que sonara a una disculpa. Había pasado mucho tiempo desde el diagnóstico, desde aquella palabra clínica y absurda que los médicos usaron para nombrar su condición, "una alteración rarísima del metabolismo que lo hacía depender de la sangre humana para sobrevivir". No era una metáfora ni una invención suya, era una realidad y una necesidad física.

    Al principio nada parecía fuera de lo común, fué un niño "normal", uno que se desmayaba con facilidad, que enfermaba seguido, hasta que a los trece años su cuerpo empezó a fallar de maneras que nadie entendía. La sangre en pequeñas cantidades y controladas lo mantenía con vida. Sin ella, su corazón se volvía lento, su vista se nublaba y el mundo parecía alejarse como si estuviera hundiéndose en agua oscura.

    El problema no fue la condición, fueron las personas. A los dieciséis años, Leo todavía creía que podía ocultarlo. Que si caminaba con la cabeza baja y si fingía normalidad, el mundo le permitiría existir en silencio, pero se equivocó.

    Aquella tarde, hace cinco años, el cielo estaba gris y el patio trasero de la escuela olía a tierra mojada, es un recuerdo vívido. Leo salía por la reja lateral cuando escuchó pasos apresurados detrás de él.

    Ahí va el vampiro
    - Dijo una voz burlona -

    - Se detuvo. No por valentía, sino porque sabía que correr solo empeoraría las cosas -

    Déjenme en paz
    - Leo murmuró sin girarse y aquellas risas lo rodearon -

    ¿Escucharon eso?
    - Dijo otro chico -
    El monstruo sabe hablar

    - Uno de ellos lo empujó contra la pared. Leo sintió el golpe seco en la espalda y el aire salirle del pecho -

    ¿Es cierto que bebes sangre?
    - Preguntó uno, acercándose demasiado -
    ¿O solo eres un enfermo asqueroso?

    No es así…
    - Leo intentó decir con la voz temblándole -
    Yo no elegí esto...

    Claro que no
    - Respondió otro, dándole un golpe en el estómago -
    Nadie elige ser una cosa tan desagradable

    - Cayó al suelo y las rodillas le ardieron al chocar con el cemento. Aquellos golpes no eran constantes, sino caóticos, como si cada uno quisiera dejar su marca. Patadas, empujones, risas -

    ¿Y si nos muerde?
    - Dijo uno fingiendo miedo -
    Capaz y nos contagia

    Míralo
    - Aañadió otro -
    Da asco, deberían encerrarte

    - Leo se cubrió la cabeza con los brazos. No lloró. Aprendió muy pronto que llorar no detenía nada. Lo que dolía no eran los golpes, sino la certeza de que, para ellos, ya no era humano -

    ¡Fué suficiente!
    - Uno de ellos gritó al final -
    Lárgate, monstruo, no te acerques a nadie normal otra vez

    Cuando se fueron, el silencio fue peor, Leo se quedó ahí unos segundos, temblando, sintiendo cómo su cuerpo pedía aquello que tanto odiaba necesitar... sangre.

    Actualmente, Leo todavía recuerda esa escena con una claridad, la vida para él no siempre fué de color rosa pero aún así hay cosas que nunca se olvidan, nunca dejó de pensar en que tal vez todas las hadas tienen el cabello de dicho color.
    ♡: Leo tenía veintiún años cuando por fin encontró una forma de decir su nombre sin que sonara a una disculpa. Había pasado mucho tiempo desde el diagnóstico, desde aquella palabra clínica y absurda que los médicos usaron para nombrar su condición, "una alteración rarísima del metabolismo que lo hacía depender de la sangre humana para sobrevivir". No era una metáfora ni una invención suya, era una realidad y una necesidad física. Al principio nada parecía fuera de lo común, fué un niño "normal", uno que se desmayaba con facilidad, que enfermaba seguido, hasta que a los trece años su cuerpo empezó a fallar de maneras que nadie entendía. La sangre en pequeñas cantidades y controladas lo mantenía con vida. Sin ella, su corazón se volvía lento, su vista se nublaba y el mundo parecía alejarse como si estuviera hundiéndose en agua oscura. El problema no fue la condición, fueron las personas. A los dieciséis años, Leo todavía creía que podía ocultarlo. Que si caminaba con la cabeza baja y si fingía normalidad, el mundo le permitiría existir en silencio, pero se equivocó. Aquella tarde, hace cinco años, el cielo estaba gris y el patio trasero de la escuela olía a tierra mojada, es un recuerdo vívido. Leo salía por la reja lateral cuando escuchó pasos apresurados detrás de él. Ahí va el vampiro - Dijo una voz burlona - - Se detuvo. No por valentía, sino porque sabía que correr solo empeoraría las cosas - Déjenme en paz - Leo murmuró sin girarse y aquellas risas lo rodearon - ¿Escucharon eso? - Dijo otro chico - El monstruo sabe hablar - Uno de ellos lo empujó contra la pared. Leo sintió el golpe seco en la espalda y el aire salirle del pecho - ¿Es cierto que bebes sangre? - Preguntó uno, acercándose demasiado - ¿O solo eres un enfermo asqueroso? No es así… - Leo intentó decir con la voz temblándole - Yo no elegí esto... Claro que no - Respondió otro, dándole un golpe en el estómago - Nadie elige ser una cosa tan desagradable - Cayó al suelo y las rodillas le ardieron al chocar con el cemento. Aquellos golpes no eran constantes, sino caóticos, como si cada uno quisiera dejar su marca. Patadas, empujones, risas - ¿Y si nos muerde? - Dijo uno fingiendo miedo - Capaz y nos contagia Míralo - Aañadió otro - Da asco, deberían encerrarte - Leo se cubrió la cabeza con los brazos. No lloró. Aprendió muy pronto que llorar no detenía nada. Lo que dolía no eran los golpes, sino la certeza de que, para ellos, ya no era humano - ¡Fué suficiente! - Uno de ellos gritó al final - Lárgate, monstruo, no te acerques a nadie normal otra vez Cuando se fueron, el silencio fue peor, Leo se quedó ahí unos segundos, temblando, sintiendo cómo su cuerpo pedía aquello que tanto odiaba necesitar... sangre. Actualmente, Leo todavía recuerda esa escena con una claridad, la vida para él no siempre fué de color rosa pero aún así hay cosas que nunca se olvidan, nunca dejó de pensar en que tal vez todas las hadas tienen el cabello de dicho color.
    Me entristece
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  • -andaba de paso pero.... No pudo no evitar detenerse al ver algo tan casualmente aprovechoso su esclavo suplicando a gritos ser torturado como en la vieja escuela y por supuesto que no corto ni perezoso acorraló al demonio de la radio contra la silla, agradece al alma compasiva y caritativa que se lo sirvió en bandeja de oro-

    Así que quieres un reinicio violento ¿ O es así al?
    Te enseñaré el dolor uno que recordarás incluso después del reinicio jajajaja

    Alastor Dëmøń
    -andaba de paso pero.... No pudo no evitar detenerse al ver algo tan casualmente aprovechoso su esclavo suplicando a gritos ser torturado como en la vieja escuela y por supuesto que no corto ni perezoso acorraló al demonio de la radio contra la silla, agradece al alma compasiva y caritativa que se lo sirvió en bandeja de oro- Así que quieres un reinicio violento ¿ O es así al? Te enseñaré el dolor uno que recordarás incluso después del reinicio jajajaja [Dem0n]
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  • Nos conocimos cuando éramos niños, cuando las mochilas pesaban más que los sueños y la vida era simple. Yo estuve ahí desde el primer día: compartimos la sala, los recreos, las risas escondidas y los silencios que solo los mejores amigos entienden. Crecimos uno al lado del otro sin darnos cuenta de lo mucho que nos necesitábamos.
    Fuimos mejores amigos antes de saber qué era el amor. Fuiste mi refugio en los días difíciles y mi risa favorita en los días buenos. Conociste mis miedos antes que nadie y yo aprendí a leerte con solo mirarte. Entre cuadernos, tareas y tardes interminables, tu presencia se volvió parte de mi mundo.
    Un día algo cambió, sin aviso. Ya no eras solo mi mejor amiga, eras el lugar donde mi corazón se sentía en casa. Y entendí que el amor más bonito no aparece de golpe, se construye lento, con recuerdos, confianza y años compartidos.
    Hoy te miro y sigo viendo a esa niña que conocí en la escuela, pero también a la persona que elegí para caminar a mi lado. Porque antes de ser pareja, fuimos infancia, fuimos amistad… y eso hace que nuestro amor sea para siempre.

    Melínoe Fleur 🩷
    Nos conocimos cuando éramos niños, cuando las mochilas pesaban más que los sueños y la vida era simple. Yo estuve ahí desde el primer día: compartimos la sala, los recreos, las risas escondidas y los silencios que solo los mejores amigos entienden. Crecimos uno al lado del otro sin darnos cuenta de lo mucho que nos necesitábamos. Fuimos mejores amigos antes de saber qué era el amor. Fuiste mi refugio en los días difíciles y mi risa favorita en los días buenos. Conociste mis miedos antes que nadie y yo aprendí a leerte con solo mirarte. Entre cuadernos, tareas y tardes interminables, tu presencia se volvió parte de mi mundo. Un día algo cambió, sin aviso. Ya no eras solo mi mejor amiga, eras el lugar donde mi corazón se sentía en casa. Y entendí que el amor más bonito no aparece de golpe, se construye lento, con recuerdos, confianza y años compartidos. Hoy te miro y sigo viendo a esa niña que conocí en la escuela, pero también a la persona que elegí para caminar a mi lado. Porque antes de ser pareja, fuimos infancia, fuimos amistad… y eso hace que nuestro amor sea para siempre. [Melinoe_Fleur] 🩷
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    ¡Bienvenid@ a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡Chrissy Cunningham!
    Raza: Humana
    Fandom: Stranger Things
    Estudiante de la Escuela Secundaria Hawkins

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    ✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[glimmer_peach_octopus_818]! 🧬Raza: Humana 👾Fandom: Stranger Things 💼 Estudiante de la Escuela Secundaria Hawkins Es un placer tenerte por aquí 🍂. Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma. 🔎 Recursos útiles para empezar: Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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