• -okey está bien comprendo.... Se que llevas 20 años sintiéndote solitaria.... Pero mamá ¿enserio? ¡¿Un crío de 24?! Vaya que la crisis de mediana edad es fatal ¿eh? -
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    Sofía Callahan

    Edad: 25 años
    Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX)
    Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho.

    ✧ Apariencia

    No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano.
    Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas.

    Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela.

    ✧ Personalidad

    Doméstica sin ser sumisa.
    Reservada sin ser fría.

    Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno.

    Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo:
    — Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía.
    — Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella.
    — Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno.

    Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea.

    A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente.

    ✧ Vida cotidiana

    Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica.

    Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja.

    Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes.

    Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes.

    Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar.

    Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches.

    La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive.

    Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional.

    ✧ Conflictos internos

    Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela.

    Tiene miedo de volverse indiferente.

    A veces confunde soledad con vocación.

    No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente.

    ✧ Creencias

    No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe.
    Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda.
    Cree en la memoria como acto moral.
    Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.


    Sofía Callahan Edad: 25 años Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX) Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho. ✧ Apariencia No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano. Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas. Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela. ✧ Personalidad Doméstica sin ser sumisa. Reservada sin ser fría. Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno. Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo: — Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía. — Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella. — Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno. Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea. A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente. ✧ Vida cotidiana Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica. Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja. Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes. Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes. Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar. Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches. La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive. Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional. ✧ Conflictos internos Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela. Tiene miedo de volverse indiferente. A veces confunde soledad con vocación. No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente. ✧ Creencias No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe. Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda. Cree en la memoria como acto moral. Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.
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  • “Eterna es mi lealtad"

    Mi señor Ainz-sama…
    aunque la noche cubra el mundo
    y los mortales tiemblen ante su sombra,
    yo veo en usted la luz que gobierna las estrellas.

    Si el viento osa desafiar su trono,
    seré tempestad.
    Si el destino intenta oponerse,
    seré la espada que lo parta en dos.

    No dude, mi amado soberano,
    pues su voluntad es ley,
    su palabra es destino,
    y su existencia… mi razón de ser.

    Permítame sostener su mano,
    como en esta eternidad suspendida,
    y cargar con el peso de sus dudas
    antes de que siquiera rocen su corazón.

    Usted no camina solo.
    Tiene mi devoción,
    mi cuerpo,
    mi alma…
    y mil mundos caerían antes
    de que mi fe en usted vacilara.

    Levántese, Ainz Ooal Gown,
    Rey Supremo de Nazarick,
    porque mientras yo respire,
    su gloria jamás conocerá ocaso.

    — Su fiel guardiana,
    Albedo ♡
    “Eterna es mi lealtad" Mi señor Ainz-sama… aunque la noche cubra el mundo y los mortales tiemblen ante su sombra, yo veo en usted la luz que gobierna las estrellas. Si el viento osa desafiar su trono, seré tempestad. Si el destino intenta oponerse, seré la espada que lo parta en dos. No dude, mi amado soberano, pues su voluntad es ley, su palabra es destino, y su existencia… mi razón de ser. Permítame sostener su mano, como en esta eternidad suspendida, y cargar con el peso de sus dudas antes de que siquiera rocen su corazón. Usted no camina solo. Tiene mi devoción, mi cuerpo, mi alma… y mil mundos caerían antes de que mi fe en usted vacilara. Levántese, Ainz Ooal Gown, Rey Supremo de Nazarick, porque mientras yo respire, su gloria jamás conocerá ocaso. — Su fiel guardiana, Albedo ♡
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  • En mis ratos libres, suelo leer algo con una taza de café.

    Tantos años han pasado, la vida es tan efímera, que un día estás y al siguiente, sencillamente todo se acabó... Para algunos.

    Mientras otros, seguimos aquí. Día a día, con un café en la mano y un libro nuevo cada tercer día.

    Mientras los días pasan, y las historias de quienes llegan al bar se hacen presentes, estaré aquí, atendiendo su bar de confianza.

    Como siempre digo, la primera copa es de cortesía.
    Y si te preguntas ¿Qué hay de la segunda?...
    Bueno, esa es a decisión del barista. Dependiendo de lo que vea en ti.

    Después de un merecido descanso, y de tanto meditar sobre mi existencia misma volvemos a las actividades cotidianas.

    Así que...

    Buenas noches, apreciable cliente, te recibo con los brazos abiertos aquí, en Fallen's Bar, donde cualquier cosa puede suceder. ¿Qué te ofrezco de tomar? Puedo preparar cualquier bebida aunque no esté en la carta. La carta son... de mi propia autoría. Atrévete a probar una, o no. Ojalá las disfrutes al degustar, tanto como yo disfruto de prepararlas.
    En mis ratos libres, suelo leer algo con una taza de café. Tantos años han pasado, la vida es tan efímera, que un día estás y al siguiente, sencillamente todo se acabó... Para algunos. Mientras otros, seguimos aquí. Día a día, con un café en la mano y un libro nuevo cada tercer día. Mientras los días pasan, y las historias de quienes llegan al bar se hacen presentes, estaré aquí, atendiendo su bar de confianza. Como siempre digo, la primera copa es de cortesía. Y si te preguntas ¿Qué hay de la segunda?... Bueno, esa es a decisión del barista. Dependiendo de lo que vea en ti. Después de un merecido descanso, y de tanto meditar sobre mi existencia misma volvemos a las actividades cotidianas. Así que... Buenas noches, apreciable cliente, te recibo con los brazos abiertos aquí, en Fallen's Bar, donde cualquier cosa puede suceder. ¿Qué te ofrezco de tomar? Puedo preparar cualquier bebida aunque no esté en la carta. La carta son... de mi propia autoría. Atrévete a probar una, o no. Ojalá las disfrutes al degustar, tanto como yo disfruto de prepararlas.
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  • Misión acabar con el tráfico ilegal de mujeres
    Fandom Freerol
    Categoría Acción
    El siguiente starter contiene lenguaje obsceno y mal sonante. Si eres sensible a dicho contenido te recomiendo que te ahorres de leer.

    <<Hobbs (AU) >>

    Elena ha sido encontrada para suerte de todos con vida en una cuneta del desierto que lleva Las Vegas, pero para nuestra suerte no recuerda ni cuando ni como ha llegado al lugar. De nuevo un callejón sin salida, quienes estén metidos en el ajo saben muy bien cómo borrar su rastro. Lo bueno es eso que está viva, no como las anteriores infiltradas en la misión.
    Amy fue encontrada muerta y desmembrada de su parte inferior, Diana fue encontrada muerta en un pozo vacío.

    Mientras voy recordando estos anteriores intentos, se me enciende una bombilla Argent Mia era la típica agente que no había salido aún a una misión de manera directa.
    Ella solía ser soporte informatico con García Penélope, pero a diferencia de la segunda. Argent deseaba ya salir a demostrar que era una mujer de armas de tomar y tenía entendido de que sabía varios idiomas a parte de que practicaba pole dance.

    Por no hablar que era sumamente hermosa, tenía unos rasgos únicos, así que por fin su petición iba a ser escuchada, a parte también no estaría sola en el ultimo club de estuvo Elena no tendría más remedio de que mandar también a su pareja, el agente Williams.

    Camino hacia la área de informática, para mí grata suerte están ambos hablando.

    - Argent Williams tengo que hablar con vosotros de una misión, que quiero que cumplas -

    Digo sin rodeos a la rubia en mi mano sostengo varias carpetas. No teníamos tiempo que perder.

    Mia Argent
    Oliver Williams
    ⚠️ El siguiente starter contiene lenguaje obsceno y mal sonante. Si eres sensible a dicho contenido te recomiendo que te ahorres de leer. <<Hobbs (AU) >> Elena ha sido encontrada para suerte de todos con vida en una cuneta del desierto que lleva Las Vegas, pero para nuestra suerte no recuerda ni cuando ni como ha llegado al lugar. De nuevo un callejón sin salida, quienes estén metidos en el ajo saben muy bien cómo borrar su rastro. Lo bueno es eso que está viva, no como las anteriores infiltradas en la misión. Amy fue encontrada muerta y desmembrada de su parte inferior, Diana fue encontrada muerta en un pozo vacío. Mientras voy recordando estos anteriores intentos, se me enciende una bombilla Argent Mia era la típica agente que no había salido aún a una misión de manera directa. Ella solía ser soporte informatico con García Penélope, pero a diferencia de la segunda. Argent deseaba ya salir a demostrar que era una mujer de armas de tomar y tenía entendido de que sabía varios idiomas a parte de que practicaba pole dance. Por no hablar que era sumamente hermosa, tenía unos rasgos únicos, así que por fin su petición iba a ser escuchada, a parte también no estaría sola en el ultimo club de estuvo Elena no tendría más remedio de que mandar también a su pareja, el agente Williams. Camino hacia la área de informática, para mí grata suerte están ambos hablando. - Argent Williams tengo que hablar con vosotros de una misión, que quiero que cumplas - Digo sin rodeos a la rubia en mi mano sostengo varias carpetas. No teníamos tiempo que perder. [Thxhacker13] [Th_xSnow]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Terminado
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  • ⠀⠀
    ⠀⠀
    ⠀⠀Nunca fue de creer en la psicología, ni en esa clase de cosas. La vida era un sendero de posibilidades inesperadas, pero desde hace tiempo que estuvo experimentando molestias, del tipo onírico, ese que jamás entendió.
    ⠀⠀Combatía con fantasmas, usaba magia, no iba a decir que no había algo "más allá" tras los sueños, algunos lo usaban para predecir el futuro.

    ⠀⠀Pero en su pensar, no podía ser más que un juego enfermizo que jugaba su cabeza.
    ⠀⠀Intentó en varios lugares, aprender cosas y vivencias nuevas, pero esas imágenes seguían tan arraigadas a su cabeza como las hojas de un libro nuevo.

    ⠀⠀Así que hizo algo inaudito, ir al maldito psicólogo. Finalmente, el sonido del bolígrafo de dicho especialista comenzaba a tantear el papel, preparándose para anotar algo. El rubio yacía recostado en una silla, casi como un programa de esos de televisión. ⸻¿Y, por qué viniste, Leonardo?⸻ Respiró hondo, ¿sería un motivo válido?
    ⠀⠀⸻¿No se sentirá tomado del pelo si digo que estoy teniendo un sueño recurrente del cual no puedo escapar?⸻ El profesional rió, acercando una taza de café a sus labios arrugados. ⸻Los sueños son parte importante del ser humano, no te sientas menos. Cuéntame, algunos pueden reflejar traumas⸻ Pensándolo bien... ¿alguna vez padeció siquiera un trauma?

    ⠀⠀Daba igual, un hechicero no se consideraba mentalmente estable de todas maneras. ⸻Tengo esta imagen recurrente, me veo a mi pero no es mi cuerpo. Era alto, y ah...⸻ El anciano giró su cabeza, curioso. ⸻Ajá... ¿y...?⸻ El hechicero lo miró como quien cree caer en delirios. ⸻Tenía cuatro malditos brazos, es raro... ¿no?⸻ Se rascó la nuca, pero no parecía que al hombre le importaran detalles como esos, seguía escribiendo. El sonido del reloj y el bolígrafo entintando ese cuaderno era lo único que cubrían el silencio. ⸻Y estaba este niño con cabello blanco, su rostro no me es familiar, no sé quién es...⸻ El empleado cerró el cuaderno, irrumpiendo su habla.

    ⠀⠀⸻Y no debería preocuparte tampoco: es normal que usemos rostros de gente que vemos de forma cotidiana y no conozcamos para armar escenas en nuestro subconsciente⸻
    ⠀⠀⸻Eso dice, ¿pero cómo explica mi apariencia y el ambiente?⸻ El profesional se encogió de hombros, suspiró. ⸻A veces no todo tiene explicación, la cabeza es un caos que intenta ordenarse constantemente... o convencerse. Puedo darte una interpretación estrafalaria de que tu sueño refleja un trauma o una vivencia del pasado, si quieres me puedo poner místico, o hasta recetarte algo⸻ Leo no se veía convencido por ninguna de esas ideas, para la risa del profesional. ⸻¿Ves? Acerté⸻ Terminó finalmente su infusión.
    ⠀⠀⸻Lo que sí puedo decirte, es que en la creencia popular, esa clase de sueños reflejan un cambio de ideal. Una experiencia nueva, o quien sabe, quizá tuviste cuatro brazos alguna vez⸻ Qué cambio de tema tan repentino...

    ⠀⠀⸻¿Usted cree en la reencarnación?⸻ Tras un silencio, Leo lo interrogó. ⸻No⸻ Replicó el psicólogo.
    ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀Nunca fue de creer en la psicología, ni en esa clase de cosas. La vida era un sendero de posibilidades inesperadas, pero desde hace tiempo que estuvo experimentando molestias, del tipo onírico, ese que jamás entendió. ⠀⠀Combatía con fantasmas, usaba magia, no iba a decir que no había algo "más allá" tras los sueños, algunos lo usaban para predecir el futuro. ⠀⠀Pero en su pensar, no podía ser más que un juego enfermizo que jugaba su cabeza. ⠀⠀Intentó en varios lugares, aprender cosas y vivencias nuevas, pero esas imágenes seguían tan arraigadas a su cabeza como las hojas de un libro nuevo. ⠀⠀Así que hizo algo inaudito, ir al maldito psicólogo. Finalmente, el sonido del bolígrafo de dicho especialista comenzaba a tantear el papel, preparándose para anotar algo. El rubio yacía recostado en una silla, casi como un programa de esos de televisión. ⸻¿Y, por qué viniste, Leonardo?⸻ Respiró hondo, ¿sería un motivo válido? ⠀⠀⸻¿No se sentirá tomado del pelo si digo que estoy teniendo un sueño recurrente del cual no puedo escapar?⸻ El profesional rió, acercando una taza de café a sus labios arrugados. ⸻Los sueños son parte importante del ser humano, no te sientas menos. Cuéntame, algunos pueden reflejar traumas⸻ Pensándolo bien... ¿alguna vez padeció siquiera un trauma? ⠀⠀Daba igual, un hechicero no se consideraba mentalmente estable de todas maneras. ⸻Tengo esta imagen recurrente, me veo a mi pero no es mi cuerpo. Era alto, y ah...⸻ El anciano giró su cabeza, curioso. ⸻Ajá... ¿y...?⸻ El hechicero lo miró como quien cree caer en delirios. ⸻Tenía cuatro malditos brazos, es raro... ¿no?⸻ Se rascó la nuca, pero no parecía que al hombre le importaran detalles como esos, seguía escribiendo. El sonido del reloj y el bolígrafo entintando ese cuaderno era lo único que cubrían el silencio. ⸻Y estaba este niño con cabello blanco, su rostro no me es familiar, no sé quién es...⸻ El empleado cerró el cuaderno, irrumpiendo su habla. ⠀⠀⸻Y no debería preocuparte tampoco: es normal que usemos rostros de gente que vemos de forma cotidiana y no conozcamos para armar escenas en nuestro subconsciente⸻ ⠀⠀⸻Eso dice, ¿pero cómo explica mi apariencia y el ambiente?⸻ El profesional se encogió de hombros, suspiró. ⸻A veces no todo tiene explicación, la cabeza es un caos que intenta ordenarse constantemente... o convencerse. Puedo darte una interpretación estrafalaria de que tu sueño refleja un trauma o una vivencia del pasado, si quieres me puedo poner místico, o hasta recetarte algo⸻ Leo no se veía convencido por ninguna de esas ideas, para la risa del profesional. ⸻¿Ves? Acerté⸻ Terminó finalmente su infusión. ⠀⠀⸻Lo que sí puedo decirte, es que en la creencia popular, esa clase de sueños reflejan un cambio de ideal. Una experiencia nueva, o quien sabe, quizá tuviste cuatro brazos alguna vez⸻ Qué cambio de tema tan repentino... ⠀⠀⸻¿Usted cree en la reencarnación?⸻ Tras un silencio, Leo lo interrogó. ⸻No⸻ Replicó el psicólogo.
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    Akane, heredera del linaje de Ozma, carga en su vientre no solo una vida nueva, sino el destino de dos mundos enfrentados. La profecía la nombra Ozmira, aquella que el mundo temerá. Pero Akane ha roto el ciclo: ya no necesita su forma oni, aquella que encarnaba el poder salvaje de su bisabuelo Oz. En su lugar, ha abrazado la forma elunai, legado de su bisabuela Selin, guardiana de la luz ritual.

    Ahora, embarazada, Akane se convierte en un sello viviente. El poder oscuro de Ozma, que una vez devoró generaciones, busca transferirse a su hija aún no nacida. Pero Akane no cede. Con su dominio elunai, teje un ritual de contención, envolviendo su vientre en un campo de memoria y luz. Su hija crecerá con el poder elunai… y quizás, con una chispa del caos.

    El embarazo se acelera. En solo un día, la niña crece como si el tiempo obedeciera a fuerzas antiguas. Cada hora es una batalla silenciosa entre legado y redención. Akane, sentada en su jardín de rosas blancas, respira con calma. Ella sabe que el mundo la teme. Pero su hija será algo nuevo: no la sombra de Ozma, sino la promesa de Selin y Oz.
    Akane, heredera del linaje de Ozma, carga en su vientre no solo una vida nueva, sino el destino de dos mundos enfrentados. La profecía la nombra Ozmira, aquella que el mundo temerá. Pero Akane ha roto el ciclo: ya no necesita su forma oni, aquella que encarnaba el poder salvaje de su bisabuelo Oz. En su lugar, ha abrazado la forma elunai, legado de su bisabuela Selin, guardiana de la luz ritual. Ahora, embarazada, Akane se convierte en un sello viviente. El poder oscuro de Ozma, que una vez devoró generaciones, busca transferirse a su hija aún no nacida. Pero Akane no cede. Con su dominio elunai, teje un ritual de contención, envolviendo su vientre en un campo de memoria y luz. Su hija crecerá con el poder elunai… y quizás, con una chispa del caos. El embarazo se acelera. En solo un día, la niña crece como si el tiempo obedeciera a fuerzas antiguas. Cada hora es una batalla silenciosa entre legado y redención. Akane, sentada en su jardín de rosas blancas, respira con calma. Ella sabe que el mundo la teme. Pero su hija será algo nuevo: no la sombra de Ozma, sino la promesa de Selin y Oz.
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  • **La alienígena kryptoniana descansaba tranquilamente ante la luz de la tarde mientras la cuida su amiga Diana.**
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  • ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ────

    [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ]

    [] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀

    Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México.

    Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión.

    Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase.

    Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite.

    Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros.

    Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad:

    𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞

    Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina

    ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ───

    Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado.

    Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero.

    Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo.

    Caminó hacia el Zócalo sin prisa.

    La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes.

    A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro.

    Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia.

    Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol.

    Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón.

    Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible.

    Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa.

    Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna.

    Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba

    𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞

    Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes.

    Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos.

    Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez.

    Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida:

    Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real.

    ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ────

    Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada.

    Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara.

    El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche.

    Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado.

    De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
    ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ──── [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ] [🇲🇽] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀 Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México. Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión. Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase. Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite. Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros. Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad: 𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞ Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ─── Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado. Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero. Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo. Caminó hacia el Zócalo sin prisa. La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes. A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro. Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia. Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol. Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón. Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible. Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa. Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna. Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba 𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞ Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes. Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos. Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez. Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida: Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real. ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ──── Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada. Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara. El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche. Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado. De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
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  • Cuenta la leyenda que las tierras de los jardines del castillo Ishtar, fueron arrancadas del propio Edén.

    Algunos dicen que sus descendientes pueden usar su propio núcleo fusionando tierra y sangre para forgar obsidiana pura.

    Leyendas de tabernas...

    ...O quizás no...
    Cuenta la leyenda que las tierras de los jardines del castillo Ishtar, fueron arrancadas del propio Edén. Algunos dicen que sus descendientes pueden usar su propio núcleo fusionando tierra y sangre para forgar obsidiana pura. Leyendas de tabernas... ...O quizás no...
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