• Alessandro leía el periódico en línea en su cama cuando se topó con una fotografía suya y de Mike a toda página en primera plana. Hablaban de su compromiso.

    Alessandro Balissari y Mike Kim anuncian oficialmente su compromiso

    La noticia que ha comenzado a recorrer los círculos empresariales y sociales más exclusivos finalmente ha sido confirmada: Alessandro Balissari y Mike Kim están comprometidos.

    Lejos de los reflectores y de cualquier espectáculo cuidadosamente preparado para la prensa, la propuesta ocurrió en privado. Sin invitados, sin fotógrafos y sin una gran puesta en escena, fue un momento compartido únicamente por la pareja, tal como ellos deseaban.

    Quienes los conocen aseguran que la decisión no sorprendió a nadie de su entorno más cercano. Aunque su relación no lleva años, la conexión entre ambos ha sido evidente desde el principio. Amigos y familiares describen un vínculo profundo, una complicidad poco común y una devoción mutua que hace parecer que se conocen desde siempre.

    Ahora, tras aceptar dar el siguiente paso, Alessandro y Mike se preparan para celebrar oficialmente su compromiso con una exclusiva recepción que reunirá a familiares, amigos cercanos y distinguidos invitados del mundo empresarial, artístico y social. El evento servirá como la presentación formal de una noticia que hasta ahora había permanecido reservada para su círculo más íntimo.

    Fuentes cercanas afirman que los preparativos ya están en marcha y que la celebración reflejará la elegancia característica de la pareja, aunque los detalles continúan siendo un secreto cuidadosamente guardado.

    Mientras la expectativa crece en torno al anuncio oficial, quienes han sido testigos de su historia coinciden en algo: Alessandro Balissari y Mike Kim no tardaron años en encontrar aquello que muchas personas buscan durante toda una vida.

    Y ahora, están listos para construirla juntos.

    — Vaya, no sabía que íbamos a hacer eso...

    Se preocupó por Mike, él no era una persona pública y no quería que lo que debía ser el momento más hermoso de su vida se viera empañado por la prensa y los medios.
    Alessandro leía el periódico en línea en su cama cuando se topó con una fotografía suya y de Mike a toda página en primera plana. Hablaban de su compromiso. Alessandro Balissari y Mike Kim anuncian oficialmente su compromiso La noticia que ha comenzado a recorrer los círculos empresariales y sociales más exclusivos finalmente ha sido confirmada: Alessandro Balissari y Mike Kim están comprometidos. Lejos de los reflectores y de cualquier espectáculo cuidadosamente preparado para la prensa, la propuesta ocurrió en privado. Sin invitados, sin fotógrafos y sin una gran puesta en escena, fue un momento compartido únicamente por la pareja, tal como ellos deseaban. Quienes los conocen aseguran que la decisión no sorprendió a nadie de su entorno más cercano. Aunque su relación no lleva años, la conexión entre ambos ha sido evidente desde el principio. Amigos y familiares describen un vínculo profundo, una complicidad poco común y una devoción mutua que hace parecer que se conocen desde siempre. Ahora, tras aceptar dar el siguiente paso, Alessandro y Mike se preparan para celebrar oficialmente su compromiso con una exclusiva recepción que reunirá a familiares, amigos cercanos y distinguidos invitados del mundo empresarial, artístico y social. El evento servirá como la presentación formal de una noticia que hasta ahora había permanecido reservada para su círculo más íntimo. Fuentes cercanas afirman que los preparativos ya están en marcha y que la celebración reflejará la elegancia característica de la pareja, aunque los detalles continúan siendo un secreto cuidadosamente guardado. Mientras la expectativa crece en torno al anuncio oficial, quienes han sido testigos de su historia coinciden en algo: Alessandro Balissari y Mike Kim no tardaron años en encontrar aquello que muchas personas buscan durante toda una vida. Y ahora, están listos para construirla juntos. — Vaya, no sabía que íbamos a hacer eso... Se preocupó por Mike, él no era una persona pública y no quería que lo que debía ser el momento más hermoso de su vida se viera empañado por la prensa y los medios.
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  • ──── Esto comienza a ponerse complicado. Tendré que ser cuidadosa con las siguientes piezas. Respira, respira... que no me tiemble el pulso... –la mano le tembló un poco al elevar el bloque de madera hasta la parte más alta de la torre. La pieza encontró su lugar con un seco «toc», y Afro retiró la mano lentamente, milímetro a milímetro, segundo a segundo. La sola idea de que el más leve pestañeo bastara para derrumbar la torre le ponía los pelos de punta.

    A esas alturas, aquella estructura sinuosa sobrevivía de puro milagro. Tenía huecos por todas partes; una pronunciada curva en el medio que se inclinaba peligrosamente hacia la izquierda, y una increíble base cuyo soporte dependía de un solo bloque. Hasta el aleteo de una mariposa habría podido poner en peligro su estabilidad. Afortunadamente, ninguna mariposa maliciosa decidió aparecer. Afro contuvo la respiración.

    La torre permaneció inmóvil.

    ──── ¡Y ahí está! ¡Woooh! Eso sí que estuvo difícil. Si para mi próximo turno se cae, de una vez adelanto que, como castigo, entre verdad o reto, elijo verdad. Hoy me siento particularmente animada para responder cualquier pregunta. Eso sí, los únicos misterios del universo que no voy a responder son: cuál es el horario del fantasma que deambula por los pasillos del set. Ni el lugar en donde venden esas deliciosas chimichangas de frijol y queso.
    ──── Esto comienza a ponerse complicado. Tendré que ser cuidadosa con las siguientes piezas. Respira, respira... que no me tiemble el pulso... –la mano le tembló un poco al elevar el bloque de madera hasta la parte más alta de la torre. La pieza encontró su lugar con un seco «toc», y Afro retiró la mano lentamente, milímetro a milímetro, segundo a segundo. La sola idea de que el más leve pestañeo bastara para derrumbar la torre le ponía los pelos de punta. A esas alturas, aquella estructura sinuosa sobrevivía de puro milagro. Tenía huecos por todas partes; una pronunciada curva en el medio que se inclinaba peligrosamente hacia la izquierda, y una increíble base cuyo soporte dependía de un solo bloque. Hasta el aleteo de una mariposa habría podido poner en peligro su estabilidad. Afortunadamente, ninguna mariposa maliciosa decidió aparecer. Afro contuvo la respiración. La torre permaneció inmóvil. ──── ¡Y ahí está! ¡Woooh! Eso sí que estuvo difícil. Si para mi próximo turno se cae, de una vez adelanto que, como castigo, entre verdad o reto, elijo verdad. Hoy me siento particularmente animada para responder cualquier pregunta. Eso sí, los únicos misterios del universo que no voy a responder son: cuál es el horario del fantasma que deambula por los pasillos del set. Ni el lugar en donde venden esas deliciosas chimichangas de frijol y queso.
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  • {Las nieves perpetuas de las Montañas de Skalvik caían con suavidad sobre los tejados de piedra cuando Ivandore de Ebonhart atravesó las estrechas calles del antiguo poblado de Valdren. Montado sobre su fiel corcel, el caballero avanzaba lentamente entre los aldeanos, cuyos rostros reflejaban tanto respeto como curiosidad.}

    {Hacía semanas que viajaba por los caminos helados del norte, siguiendo rumores sobre antiguos santuarios olvidados y reliquias sagradas perdidas durante las grandes cruzadas. Su armadura, marcada por incontables batallas, crujía bajo el peso de la escarcha, mientras el viento de las montañas agitaba los desgastados estandartes con la cruz roja que aún portaba con orgullo.}

    {A lo lejos, sobre un promontorio rocoso, se alzaba la fortaleza de Frosthall, envuelta en niebla y leyendas. Allí, según las historias de los ancianos, reposaba un secreto capaz de cambiar el destino de Asteria.}

    {Sin embargo, aquella tarde no buscaba gloria ni combate. Solo deseaba encontrar refugio antes de que la tormenta cubriese los caminos y transformase las montañas en una prisión de hielo. Pero el destino, como siempre, parecía tener otros planes para el caballero de Ebonhart.}
    {Las nieves perpetuas de las Montañas de Skalvik caían con suavidad sobre los tejados de piedra cuando Ivandore de Ebonhart atravesó las estrechas calles del antiguo poblado de Valdren. Montado sobre su fiel corcel, el caballero avanzaba lentamente entre los aldeanos, cuyos rostros reflejaban tanto respeto como curiosidad.} {Hacía semanas que viajaba por los caminos helados del norte, siguiendo rumores sobre antiguos santuarios olvidados y reliquias sagradas perdidas durante las grandes cruzadas. Su armadura, marcada por incontables batallas, crujía bajo el peso de la escarcha, mientras el viento de las montañas agitaba los desgastados estandartes con la cruz roja que aún portaba con orgullo.} {A lo lejos, sobre un promontorio rocoso, se alzaba la fortaleza de Frosthall, envuelta en niebla y leyendas. Allí, según las historias de los ancianos, reposaba un secreto capaz de cambiar el destino de Asteria.} {Sin embargo, aquella tarde no buscaba gloria ni combate. Solo deseaba encontrar refugio antes de que la tormenta cubriese los caminos y transformase las montañas en una prisión de hielo. Pero el destino, como siempre, parecía tener otros planes para el caballero de Ebonhart.}
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  • La teoría de las cosas demasiado cerca
    Categoría Comedia
    —¿Un maullido tierno, a esta hora? Ja. ¿Por quién me toman?
    Me quedo con la lata en el aire, escuchando. Miro para la ventana, pero no veo un carajo. El atardecer, la cortina, el monitor apagado haciéndose el profundo. Nada más.
    Los lentes, andá a saber. Seguro cerca. Las cosas importantes siempre estaban cerca, pero del lado equivocado.
    —Taimado, el enemigo. Pero le erró de vieja.
    Me levanto rápido. Demasiado. La mesa ratona sigue donde estuvo siempre, supongo, pero mi rodilla no. Le doy de lleno contra la punta y veo estrellas. Estrellas feas, de entrecasa.
    La lata se me va.
    La manoteo antes del desastre.
    Menos mal. La rodilla era asunto de la rodilla. La cerveza era la última.
    —Hijos de puta —digo, apretando la rodilla como si eso cambiara algo sin soltar la lata—. Me quieren dejar ciega y sobria.
    Tomo un trago. Por las dudas. La rodilla late como si tuviera cosas para decir, pero no estaba la noche para quejarse por partes. Una sola desgracia a la vez.
    Voy hasta la ventana medio torcida, pegada a la pared. No por miedo. Por estrategia. Asomarse de frente era de principiante. O de mártir. Y yo no pensaba arrancar ninguna carrera nueva a esta altura.
    Corro la cortina con dos dedos.
    En el patio no se mueve nada.
    Después sí.
    Algo oscuro entre los arbustos. Dos ojos. O uno. Puede ser un gato. Puede ser una bolsa. Puede ser cualquier porquería, con esta luz.
    Me quedo quieta.
    Si era un gato, no estaba ahí porque sí. A esta altura de la vida, nada estaba porque sí. Ni el gato, ni la lata, ni la rodilla. Mucho menos la rodilla, que siempre había tenido opiniones de más.
    Apoyo la cerveza en el alféizar y señalo el jardín.
    —Escuchame bien. Si te mandaron mis antiguos perseguidores, avisales que La Fénix sigue en pie.
    Me miro la pierna.
    —Más o menos.
    El bulto no se mueve.
    —Si venís a matarme, hacé fila. Si venís a salvarme, llegás tarde. Y si sos una porquería del jardín, no me hagas quedar como una pelotuda.
    Espero.
    El arbusto se sacude apenas.
    Bajo la voz.
    —Dame una señal.
    La cosa maúlla.
    Cierro los ojos.
    —Una señal seria, animal. No me boludees.
    Cierro los ojos.
    Entonces algo golpea suave contra el vidrio.
    Abro un ojo.
    No fuerte. Peor. Educado.
    Tac.
    Manoteo los anteojos, le erro y caen por la ventana.
    —¡Pero será posible!
    El patio sigue igual de oscuro. El arbusto, quieto. La cortina, pegada a mi mano. En el alféizar, la lata transpira como un testigo débil.
    Tac.
    Esta vez lo veo. O creo que lo veo. Algo chiquito pega contra la ventana y cae del lado de afuera.
    Una piedrita.
    Me quedo mirando la piedrita como si acabara de firmar una confesión.
    —Ajá
    La rodilla late.
    El bulto se mueve entre las plantas. No sale. No entra. Espera. Como esperan los que saben que una ya entendió demasiado.
    Agarro la lata. Después la dejo. Una mano ocupada es una mano menos. Agarro, en cambio, el destapador que estaba sobre la mesa. No es un arma. Pero en manos de una mujer decidida, casi cualquier cosa puede serlo. No iba a malgastar la opción de mi brazo en cualquier cosa.
    Voy hasta la puerta del patio rengueando con dignidad irregular.
    —Buen... Si empezó el baile, tacos fuera.
    Abro la puerta.
    El aire de afuera entra frío, con olor a tierra mojada y a esa humedad vieja de los patios que no limpiamos ni en pedo.
    No hay nadie.
    Por supuesto.
    Doy un paso.
    Algo cruje bajo mi pantufla.
    Bajo la vista.
    Mis lentes.
    Enteros.
    Perfectamente acomodados sobre el felpudo, como si alguien los hubiera dejado ahí para mí.
    Me agacho despacio. La rodilla protesta con argumentos primarios. Levanto los lentes y me los pongo.
    El mundo vuelve de golpe. Feo, detallado, imperdonable.
    Y entonces veo lo que hay entre los arbustos.
    No es un gato.

    (Marta acaba de encontrar sus lentes afuera, sobre el felpudo. No sabe quién los dejó ahí ni qué hay entre los arbustos. Puede entrar cualquier personaje que tenga una razón —buena, mala o ridícula— para estar en ese patio.)
    —¿Un maullido tierno, a esta hora? Ja. ¿Por quién me toman? Me quedo con la lata en el aire, escuchando. Miro para la ventana, pero no veo un carajo. El atardecer, la cortina, el monitor apagado haciéndose el profundo. Nada más. Los lentes, andá a saber. Seguro cerca. Las cosas importantes siempre estaban cerca, pero del lado equivocado. —Taimado, el enemigo. Pero le erró de vieja. Me levanto rápido. Demasiado. La mesa ratona sigue donde estuvo siempre, supongo, pero mi rodilla no. Le doy de lleno contra la punta y veo estrellas. Estrellas feas, de entrecasa. La lata se me va. La manoteo antes del desastre. Menos mal. La rodilla era asunto de la rodilla. La cerveza era la última. —Hijos de puta —digo, apretando la rodilla como si eso cambiara algo sin soltar la lata—. Me quieren dejar ciega y sobria. Tomo un trago. Por las dudas. La rodilla late como si tuviera cosas para decir, pero no estaba la noche para quejarse por partes. Una sola desgracia a la vez. Voy hasta la ventana medio torcida, pegada a la pared. No por miedo. Por estrategia. Asomarse de frente era de principiante. O de mártir. Y yo no pensaba arrancar ninguna carrera nueva a esta altura. Corro la cortina con dos dedos. En el patio no se mueve nada. Después sí. Algo oscuro entre los arbustos. Dos ojos. O uno. Puede ser un gato. Puede ser una bolsa. Puede ser cualquier porquería, con esta luz. Me quedo quieta. Si era un gato, no estaba ahí porque sí. A esta altura de la vida, nada estaba porque sí. Ni el gato, ni la lata, ni la rodilla. Mucho menos la rodilla, que siempre había tenido opiniones de más. Apoyo la cerveza en el alféizar y señalo el jardín. —Escuchame bien. Si te mandaron mis antiguos perseguidores, avisales que La Fénix sigue en pie. Me miro la pierna. —Más o menos. El bulto no se mueve. —Si venís a matarme, hacé fila. Si venís a salvarme, llegás tarde. Y si sos una porquería del jardín, no me hagas quedar como una pelotuda. Espero. El arbusto se sacude apenas. Bajo la voz. —Dame una señal. La cosa maúlla. Cierro los ojos. —Una señal seria, animal. No me boludees. Cierro los ojos. Entonces algo golpea suave contra el vidrio. Abro un ojo. No fuerte. Peor. Educado. Tac. Manoteo los anteojos, le erro y caen por la ventana. —¡Pero será posible! El patio sigue igual de oscuro. El arbusto, quieto. La cortina, pegada a mi mano. En el alféizar, la lata transpira como un testigo débil. Tac. Esta vez lo veo. O creo que lo veo. Algo chiquito pega contra la ventana y cae del lado de afuera. Una piedrita. Me quedo mirando la piedrita como si acabara de firmar una confesión. —Ajá La rodilla late. El bulto se mueve entre las plantas. No sale. No entra. Espera. Como esperan los que saben que una ya entendió demasiado. Agarro la lata. Después la dejo. Una mano ocupada es una mano menos. Agarro, en cambio, el destapador que estaba sobre la mesa. No es un arma. Pero en manos de una mujer decidida, casi cualquier cosa puede serlo. No iba a malgastar la opción de mi brazo en cualquier cosa. Voy hasta la puerta del patio rengueando con dignidad irregular. —Buen... Si empezó el baile, tacos fuera. Abro la puerta. El aire de afuera entra frío, con olor a tierra mojada y a esa humedad vieja de los patios que no limpiamos ni en pedo. No hay nadie. Por supuesto. Doy un paso. Algo cruje bajo mi pantufla. Bajo la vista. Mis lentes. Enteros. Perfectamente acomodados sobre el felpudo, como si alguien los hubiera dejado ahí para mí. Me agacho despacio. La rodilla protesta con argumentos primarios. Levanto los lentes y me los pongo. El mundo vuelve de golpe. Feo, detallado, imperdonable. Y entonces veo lo que hay entre los arbustos. No es un gato. (Marta acaba de encontrar sus lentes afuera, sobre el felpudo. No sabe quién los dejó ahí ni qué hay entre los arbustos. Puede entrar cualquier personaje que tenga una razón —buena, mala o ridícula— para estar en ese patio.)
    Tipo
    Grupal
    Líneas
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    Estado
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  • Cierro los ojos.
    —Una señal seria, animal. No me boludees.
    Entonces algo golpea suave contra el vidrio.
    Abro un ojo.
    En el alféizar, al lado de la lata, están mis lentes.
    Entonces algo golpea contra el vidrio.
    No fuerte. Peor. Educado.
    Tac.
    Manoteo los anteojos, le erro y caen por la ventana.
    —¡Pero será posible!
    El patio sigue igual de oscuro. El arbusto, quieto. La cortina, pegada a mi mano. En el alféizar, la lata transpira como un testigo débil.
    Tac.
    Esta vez lo veo. O creo que lo veo. Algo chiquito pega contra la ventana y cae del lado de afuera.
    Una piedrita.
    Me quedo mirando la piedrita como si acabara de firmar una confesión.
    —Ajá
    La rodilla late.
    El bulto se mueve entre las plantas. No sale. No entra. Espera. Como esperan los que saben que una ya entendió demasiado.
    Agarro la lata. Después la dejo. Una mano ocupada es una mano menos. Agarro, en cambio, el destapador que estaba sobre la mesa. No es un arma. Pero en manos de una mujer decidida, casi cualquier cosa puede serlo. No iba a malgastar la opción de mi brazo en cualquier cosa.
    Voy hasta la puerta del patio rengueando con dignidad irregular.
    —Buen... Si empezó el baile, que suene la orquesta.
    Abro la puerta.
    El aire de afuera entra frío, con olor a tierra mojada y a esa humedad vieja de los patios que no limpiamos ni en pedo.
    No hay nadie.
    Por supuesto.
    Doy un paso.
    Algo cruje bajo mi pantufla.
    Bajo la vista.
    Mis lentes.
    Enteros.
    Perfectamente acomodados sobre el felpudo, como si alguien los hubiera dejado ahí para mí.
    Me agacho despacio. La rodilla protesta con argumentos primarios. Levanto los lentes y me los pongo.
    El mundo vuelve de golpe. Feo, detallado, imperdonable.
    Y entonces veo lo que hay entre los arbustos.
    No es un gato.
    Cierro los ojos. —Una señal seria, animal. No me boludees. Entonces algo golpea suave contra el vidrio. Abro un ojo. En el alféizar, al lado de la lata, están mis lentes. Entonces algo golpea contra el vidrio. No fuerte. Peor. Educado. Tac. Manoteo los anteojos, le erro y caen por la ventana. —¡Pero será posible! El patio sigue igual de oscuro. El arbusto, quieto. La cortina, pegada a mi mano. En el alféizar, la lata transpira como un testigo débil. Tac. Esta vez lo veo. O creo que lo veo. Algo chiquito pega contra la ventana y cae del lado de afuera. Una piedrita. Me quedo mirando la piedrita como si acabara de firmar una confesión. —Ajá La rodilla late. El bulto se mueve entre las plantas. No sale. No entra. Espera. Como esperan los que saben que una ya entendió demasiado. Agarro la lata. Después la dejo. Una mano ocupada es una mano menos. Agarro, en cambio, el destapador que estaba sobre la mesa. No es un arma. Pero en manos de una mujer decidida, casi cualquier cosa puede serlo. No iba a malgastar la opción de mi brazo en cualquier cosa. Voy hasta la puerta del patio rengueando con dignidad irregular. —Buen... Si empezó el baile, que suene la orquesta. Abro la puerta. El aire de afuera entra frío, con olor a tierra mojada y a esa humedad vieja de los patios que no limpiamos ni en pedo. No hay nadie. Por supuesto. Doy un paso. Algo cruje bajo mi pantufla. Bajo la vista. Mis lentes. Enteros. Perfectamente acomodados sobre el felpudo, como si alguien los hubiera dejado ahí para mí. Me agacho despacio. La rodilla protesta con argumentos primarios. Levanto los lentes y me los pongo. El mundo vuelve de golpe. Feo, detallado, imperdonable. Y entonces veo lo que hay entre los arbustos. No es un gato.
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  • {La lluvia golpeaba con fuerza los tejados de la aldea mientras el viento arrastraba el olor a humo y ceniza desde tierras lejanas. Tras semanas de viaje, Ivandore de Ebonhart había recorrido caminos olvidados, cruzado bosques oscuros y dejado atrás los ecos de una guerra que parecía no tener fin.}

    {Las puertas de la posada se abrieron lentamente, dejando entrar una ráfaga de aire frío. Las conversaciones cesaron por un instante cuando la figura del caballero apareció bajo la tenue luz de las velas. Su armadura mostraba las marcas de incontables batallas, y sobre su capa desgastada aún podía distinguirse la cruz roja de su orden.}

    {Sin pronunciar palabra, avanzó hasta el mostrador. El tintineo metálico de sus espuelas resonó en toda la sala. Sacó una pequeña bolsa de cuero y la dejó caer frente a la tabernera. El sonido de las monedas de oro chocando entre sí fue suficiente para captar toda su atención.}

    —Busco una habitación, comida caliente y un establo para mi montura.

    {La mujer observó la pesada bolsa antes de alzar la vista hacia el misterioso viajero.}

    —Parece que habéis recorrido un largo camino, mi señor.

    {Ivandore permaneció inmóvil unos segundos tras el visor de su yelmo.}

    —Más largo de lo que hubiese deseado.

    {Por primera vez en muchas jornadas, el caballero se encontraba bajo un techo seguro. Sin embargo, incluso allí, entre el calor de la chimenea y el aroma de la cerveza recién servida, las sombras del pasado seguían caminando a su lado.}
    {La lluvia golpeaba con fuerza los tejados de la aldea mientras el viento arrastraba el olor a humo y ceniza desde tierras lejanas. Tras semanas de viaje, Ivandore de Ebonhart había recorrido caminos olvidados, cruzado bosques oscuros y dejado atrás los ecos de una guerra que parecía no tener fin.} {Las puertas de la posada se abrieron lentamente, dejando entrar una ráfaga de aire frío. Las conversaciones cesaron por un instante cuando la figura del caballero apareció bajo la tenue luz de las velas. Su armadura mostraba las marcas de incontables batallas, y sobre su capa desgastada aún podía distinguirse la cruz roja de su orden.} {Sin pronunciar palabra, avanzó hasta el mostrador. El tintineo metálico de sus espuelas resonó en toda la sala. Sacó una pequeña bolsa de cuero y la dejó caer frente a la tabernera. El sonido de las monedas de oro chocando entre sí fue suficiente para captar toda su atención.} —Busco una habitación, comida caliente y un establo para mi montura. {La mujer observó la pesada bolsa antes de alzar la vista hacia el misterioso viajero.} —Parece que habéis recorrido un largo camino, mi señor. {Ivandore permaneció inmóvil unos segundos tras el visor de su yelmo.} —Más largo de lo que hubiese deseado. {Por primera vez en muchas jornadas, el caballero se encontraba bajo un techo seguro. Sin embargo, incluso allí, entre el calor de la chimenea y el aroma de la cerveza recién servida, las sombras del pasado seguían caminando a su lado.}
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  • X: Noticias nocturnas, después de 5 horas de no dar señales tenemos información sobre lo sucedió con el diseñador Theo Bennet.

    Xx: Y es cámaras de seguridad afirman que el joven salió del hospital universitario de NY, como se aprecia no iba en sus 5 sentidos, después de una hora caminando sin rumbo topo con pared y al darse la vuelta fue cuando una motocicleta le impacto por el costado

    El vídeo en la pantalla mostraba el accidente obviamente censurado pero se entia claramente la gravedad

    X:Después de algunas horas en reviso y espera a que saliera de un mini coma por fin despertó y está en estos momentos en cuidados intensiva, el doctor Ledesma Romo que estuvo atendiéndolo en todo este momento no trae más detalles

    Dr.Ledesma: Bueno el joven fue impactado, fue el golpe en la cabeza lo más grabe, aún que no uno lesión tuvimos que darle algunos medicamentos para bajar la inchason cerebral, por suerte no tuvimos que llegar a cirujia, por lo que de veía en las cámaras de puede dar paso a opinióned parecidas pero no, el joven no iba en estado de ebriedad ni mucho menos bajo efecto de las drogas, lo que ocasiono este estado fue que el joven entro en un ataque de panico, afortunadamente ya está fuera de peligro, solo hacen falta hacerle unos estudios para descsrtar cualquier secuela.

    X: Y en otras noticias un tráiler de carga fue abatido por fuerzas...

    Theo se encontraba en la habitación comiendo lo que parecía ser una sopa de garbanzos y un pudin de chocolate cuando sus padres entraron a su habitación, desde que se lo llevaron al hospital jamás pudieron verlo

    Arthur Bennet Stefano Sforza
    X: Noticias nocturnas, después de 5 horas de no dar señales tenemos información sobre lo sucedió con el diseñador Theo Bennet. Xx: Y es cámaras de seguridad afirman que el joven salió del hospital universitario de NY, como se aprecia no iba en sus 5 sentidos, después de una hora caminando sin rumbo topo con pared y al darse la vuelta fue cuando una motocicleta le impacto por el costado El vídeo en la pantalla mostraba el accidente obviamente censurado pero se entia claramente la gravedad X:Después de algunas horas en reviso y espera a que saliera de un mini coma por fin despertó y está en estos momentos en cuidados intensiva, el doctor Ledesma Romo que estuvo atendiéndolo en todo este momento no trae más detalles Dr.Ledesma: Bueno el joven fue impactado, fue el golpe en la cabeza lo más grabe, aún que no uno lesión tuvimos que darle algunos medicamentos para bajar la inchason cerebral, por suerte no tuvimos que llegar a cirujia, por lo que de veía en las cámaras de puede dar paso a opinióned parecidas pero no, el joven no iba en estado de ebriedad ni mucho menos bajo efecto de las drogas, lo que ocasiono este estado fue que el joven entro en un ataque de panico, afortunadamente ya está fuera de peligro, solo hacen falta hacerle unos estudios para descsrtar cualquier secuela. X: Y en otras noticias un tráiler de carga fue abatido por fuerzas... Theo se encontraba en la habitación comiendo lo que parecía ser una sopa de garbanzos y un pudin de chocolate cuando sus padres entraron a su habitación, desde que se lo llevaron al hospital jamás pudieron verlo [meteor_charcoal_turtle_877] [ember_pearl_mule_670]
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Primera parte: https://ficrol.com/posts/387250

    "La rata de los dormitorios"

    Después de terminar varias de las novelas de la profesora Loki, mi curiosidad terminó llevándome a buscar qué más había publicado. Pensé que encontraría más historias de fantasía, pero en realidad descubrí algo mucho más interesante. Loki tenía decenas de investigaciones publicadas sobre magia. Algunas hablaban de conjuros básicos, otras de invocaciones, control de maná, criaturas mágicas y teoría avanzada. Sin embargo, fueron sus trabajos sobre otros mundos los que captaron toda mi atención.

    Aquellos textos hablaban sobre la posibilidad de que existieran realidades diferentes a la Tierra, sobre conexiones dimensionales y sobre la teoría de viajar entre mundos. Al principio me parecieron fascinantes, pero seguían siendo eso: teorías e hipótesis acompañadas de cálculos, observaciones y advertencias sobre los enormes riesgos que implicaría intentar algo semejante. Todo estaba escrito de forma académica y cuidadosa, como si la propia autora admitiera que no tenía pruebas suficientes para confirmar ninguna de sus conclusiones.

    Seguí leyendo durante semanas y cuanto más avanzaba, más extraña era la sensación que tenía. Las investigaciones parecían incompletas, no porque estuvieran mal escritas, sino porque constantemente me daba la impresión de que faltaba información. Había vacíos, ideas que parecían conducir a algo importante pero que nunca terminaban de desarrollarse, entonces recordé las novelas.

    La idea me pareció ridícula. ¿Quién usaría novelas de fantasía para complementar investigaciones académicas? Aun así, la curiosidad pudo más que el sentido común. Volví a la biblioteca y comencé a releer algunas de las historias de Loki mientras comparaba ciertos pasajes con sus trabajos de investigación. Lo que encontré me dejó sin palabras.

    Las novelas llenaban los vacíos, situaciones que en los trabajos académicos aparecían como simples hipótesis, en las novelas eran narradas como experiencias. Errores que en las investigaciones apenas eran mencionados, en las historias aparecían convertidos en aventuras completas. Poco a poco empecé a comprender que ambos tipos de publicaciones estaban conectados.

    Las investigaciones contenían la teoría, las novelas contenían la práctica, por separado parecían incompletas, juntas formaban algo mucho más grande. Fue entonces cuando comencé a pedir prestados libros de ambas categorías, salía de la biblioteca cargando montones de novelas y tratados mágicos para leerlos en mi habitación. Con el tiempo dejé de asistir a varias clases y terminé encerrándome durante días enteros. Apenas salía para comer y muchas veces ni siquiera respondía cuando alguien llamaba a la puerta.

    La academia terminó notificando a mi madre, cuando Akane apareció en mi habitación parecía genuinamente preocupada. Creo que incluso llegó a pensar que me estaba costando adaptarme a la Tierra o que otros estudiantes me estaban molestando, pero siempre he sido previsora, entre todos los libros sobre portales y teoría dimensional también había pedido varios tratados sobre control de maná terrestre. Los dejé cuidadosamente visibles sobre mi escritorio y la trampa funcionó.

    Después de ver habitación, mi madre terminó convencida de que me había obsesionado con aprender a controlar mejor mi energía, que hasta incluso me felicitó. Me dijo que estaba orgullosa de mi dedicación y que era bueno verme esforzarme por adaptarme al mundo en el que ahora vivíamos. Lo único que me pidió fue que no siguiera faltando a clases.

    Yo acepté y me disculpé por preocuparla, por supuesto, solo le dije lo que quería escuchar, la verdad era que seguía sin interesarme la mayoría de las clases. A partir de entonces comencé a asistir con normalidad para evitar sospechas, pero eso solo significó que ahora tenía menos tiempo libre. Durante meses llevé una doble vida, en el día asistía a clases y fingía ser una estudiante normal pero en las noches permanecía despierta investigando, comparando textos, tomando notas y reconstruyendo poco a poco el verdadero significado de los escritos de Loki.

    Fueron meses agotadores pero finalmente encontré la pieza que faltaba, una teoría aparecía repetidamente tanto en las investigaciones como en las novelas. A veces era mencionada de forma directa y otras veces aparecía disfrazada dentro de una historia. Hablaba sobre la necesidad de una guía para los viajes dimensionales. Una referencia, una brújula capaz de indicar el camino correcto hacia el mundo de destino y de pronto lo entendí.

    Ese había sido el problema desde el principio, abrir una grieta entre mundos era posible, lo difícil era saber hacia dónde abrirla. Los desgarres dimensionales podían conectar cualquier lugar, cualquier época o cualquier realidad porque no tenían una referencia estable, necesitaban una brújula, algo que conociera el mundo que estaban buscando y entonces comprendí algo todavía más importante. Yo era esa brújula.

    Había nacido en Makyora, mi núcleo de maná se había formado allí. Mi energía todavía conservaba la huella de aquel mundo, no necesitaba buscar una referencia porque la llevaba dentro de mí desde el día en que nací.

    Por primera vez desde que había comenzado aquella investigación, vi una posibilidad real, no una hipótesis,, ni una teoría sino una posibilidad real, era posible regresar a Makyora y si las conclusiones de Loki eran correctas, también era posible hacerlo mediante portales estables, sin desgarres temporales, sin siglos perdidos y sin las anomalías que habían marcado la vida de mi familia. Por primera vez, el camino de regreso parecía existir.
    Primera parte: https://ficrol.com/posts/387250 "La rata de los dormitorios" Después de terminar varias de las novelas de la profesora Loki, mi curiosidad terminó llevándome a buscar qué más había publicado. Pensé que encontraría más historias de fantasía, pero en realidad descubrí algo mucho más interesante. Loki tenía decenas de investigaciones publicadas sobre magia. Algunas hablaban de conjuros básicos, otras de invocaciones, control de maná, criaturas mágicas y teoría avanzada. Sin embargo, fueron sus trabajos sobre otros mundos los que captaron toda mi atención. Aquellos textos hablaban sobre la posibilidad de que existieran realidades diferentes a la Tierra, sobre conexiones dimensionales y sobre la teoría de viajar entre mundos. Al principio me parecieron fascinantes, pero seguían siendo eso: teorías e hipótesis acompañadas de cálculos, observaciones y advertencias sobre los enormes riesgos que implicaría intentar algo semejante. Todo estaba escrito de forma académica y cuidadosa, como si la propia autora admitiera que no tenía pruebas suficientes para confirmar ninguna de sus conclusiones. Seguí leyendo durante semanas y cuanto más avanzaba, más extraña era la sensación que tenía. Las investigaciones parecían incompletas, no porque estuvieran mal escritas, sino porque constantemente me daba la impresión de que faltaba información. Había vacíos, ideas que parecían conducir a algo importante pero que nunca terminaban de desarrollarse, entonces recordé las novelas. La idea me pareció ridícula. ¿Quién usaría novelas de fantasía para complementar investigaciones académicas? Aun así, la curiosidad pudo más que el sentido común. Volví a la biblioteca y comencé a releer algunas de las historias de Loki mientras comparaba ciertos pasajes con sus trabajos de investigación. Lo que encontré me dejó sin palabras. Las novelas llenaban los vacíos, situaciones que en los trabajos académicos aparecían como simples hipótesis, en las novelas eran narradas como experiencias. Errores que en las investigaciones apenas eran mencionados, en las historias aparecían convertidos en aventuras completas. Poco a poco empecé a comprender que ambos tipos de publicaciones estaban conectados. Las investigaciones contenían la teoría, las novelas contenían la práctica, por separado parecían incompletas, juntas formaban algo mucho más grande. Fue entonces cuando comencé a pedir prestados libros de ambas categorías, salía de la biblioteca cargando montones de novelas y tratados mágicos para leerlos en mi habitación. Con el tiempo dejé de asistir a varias clases y terminé encerrándome durante días enteros. Apenas salía para comer y muchas veces ni siquiera respondía cuando alguien llamaba a la puerta. La academia terminó notificando a mi madre, cuando Akane apareció en mi habitación parecía genuinamente preocupada. Creo que incluso llegó a pensar que me estaba costando adaptarme a la Tierra o que otros estudiantes me estaban molestando, pero siempre he sido previsora, entre todos los libros sobre portales y teoría dimensional también había pedido varios tratados sobre control de maná terrestre. Los dejé cuidadosamente visibles sobre mi escritorio y la trampa funcionó. Después de ver habitación, mi madre terminó convencida de que me había obsesionado con aprender a controlar mejor mi energía, que hasta incluso me felicitó. Me dijo que estaba orgullosa de mi dedicación y que era bueno verme esforzarme por adaptarme al mundo en el que ahora vivíamos. Lo único que me pidió fue que no siguiera faltando a clases. Yo acepté y me disculpé por preocuparla, por supuesto, solo le dije lo que quería escuchar, la verdad era que seguía sin interesarme la mayoría de las clases. A partir de entonces comencé a asistir con normalidad para evitar sospechas, pero eso solo significó que ahora tenía menos tiempo libre. Durante meses llevé una doble vida, en el día asistía a clases y fingía ser una estudiante normal pero en las noches permanecía despierta investigando, comparando textos, tomando notas y reconstruyendo poco a poco el verdadero significado de los escritos de Loki. Fueron meses agotadores pero finalmente encontré la pieza que faltaba, una teoría aparecía repetidamente tanto en las investigaciones como en las novelas. A veces era mencionada de forma directa y otras veces aparecía disfrazada dentro de una historia. Hablaba sobre la necesidad de una guía para los viajes dimensionales. Una referencia, una brújula capaz de indicar el camino correcto hacia el mundo de destino y de pronto lo entendí. Ese había sido el problema desde el principio, abrir una grieta entre mundos era posible, lo difícil era saber hacia dónde abrirla. Los desgarres dimensionales podían conectar cualquier lugar, cualquier época o cualquier realidad porque no tenían una referencia estable, necesitaban una brújula, algo que conociera el mundo que estaban buscando y entonces comprendí algo todavía más importante. Yo era esa brújula. Había nacido en Makyora, mi núcleo de maná se había formado allí. Mi energía todavía conservaba la huella de aquel mundo, no necesitaba buscar una referencia porque la llevaba dentro de mí desde el día en que nací. Por primera vez desde que había comenzado aquella investigación, vi una posibilidad real, no una hipótesis,, ni una teoría sino una posibilidad real, era posible regresar a Makyora y si las conclusiones de Loki eran correctas, también era posible hacerlo mediante portales estables, sin desgarres temporales, sin siglos perdidos y sin las anomalías que habían marcado la vida de mi familia. Por primera vez, el camino de regreso parecía existir.
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    —–-✯ 𝑨𝒔𝒕𝒂𝒓𝒊𝒐𝒏 𝑨𝒄𝒖𝒏𝒊́𝒏

    — No puedo dejar de mirar ese lizo y hermoso cuello tuyo, esta pidiendo a gritos que le de un suave y cuidadoso mordisquito. Me da curiosidad a que podría saber tu sangre... solo dejame probar un poquito. —

    °•~━━✥
    ┏━━━━•❅•°•❈ - —–-✯ 𝑨𝒔𝒕𝒂𝒓𝒊𝒐𝒏 𝑨𝒄𝒖𝒏𝒊́𝒏 — No puedo dejar de mirar ese lizo y hermoso cuello tuyo, esta pidiendo a gritos que le de un suave y cuidadoso mordisquito. Me da curiosidad a que podría saber tu sangre... solo dejame probar un poquito. — °•~━━✥🦇
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  • Solo imploro al mundo que alguna de estas cartas encuentre un digno destinatario.

    -rogó la mujer al dejar que el viento llevase sus cartas a donde fuesen necesarias, con la información sobre aquel sitio seguro para aquellos olvidados.-
    Solo imploro al mundo que alguna de estas cartas encuentre un digno destinatario. -rogó la mujer al dejar que el viento llevase sus cartas a donde fuesen necesarias, con la información sobre aquel sitio seguro para aquellos olvidados.-
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