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    se busca al Principe Henry Fox para otp basada tanto en el libro como en la película. Se pide mínimo conocimiento del personaje, ganas de escribir, y compromiso.

    Para tramas desde el canon hasta roles improvisados donde podamos explorar diferentes fases de la relación entre Henry y Alexander Claremont Díaz

    fc sugerido : Joe Alwyn.
    se busca al Principe Henry Fox para otp basada tanto en el libro como en la película. Se pide mínimo conocimiento del personaje, ganas de escribir, y compromiso. Para tramas desde el canon hasta roles improvisados donde podamos explorar diferentes fases de la relación entre Henry y [AMERIC4NBOY] fc sugerido : Joe Alwyn.
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  • MIRROR ESOTÉRICA
    ✦ Arte · Antigüedades · Conocimiento oculto ✦

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    Mirror Esotérica abre vacantes para quienes sienten curiosidad por lo antiguo, lo simbólico y lo que permanece más allá del tiempo.
    Buscamos personas discretas, observadoras y con respeto por el arte esotérico y las piezas rituales.

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    Seúl · Milán · Londres · Tokio · Hong Kong · Dubái

    Contacto directo:
    Jaejun Sanren
    +82 1034 2345

    Mirror Esotérica no busca simples empleados. Busca custodios de historias.
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  • — Luana

    Cuatro años.
    Cuatro ciclos completos desde la noche en que dejé de ser algo a medio hacer y me convertí en lo que soy ahora. Cuatro años desde que mi sangre terminó de sellarse con la suya, desde que mi cuerpo aceptó la transformación total… y desde que me fui.
    El vínculo nunca se rompió.
    Eso lo supe desde el primer día.

    No importa cuánta distancia puse entre nosotros, cuántos territorios crucé, cuántas lunas ignoré su llamado. El lazo seguía ahí, silencioso, constante, como un latido ajeno escondido bajo el mío. No me ordenaba. No me arrastraba. Solo existía. Y quizá por eso me molestaba tanto.
    Porque yo no quería deberle nada a nadie.

    Estoy de pie junto a la ventana, la luz del atardecer cortando mi piel en franjas irregulares. Sombra y claridad. Siempre lo mismo. Paso los dedos por mi brazo, sintiendo la fuerza contenida bajo la superficie, el control que me costó años ganar. Ya no tiemblo cuando la bestia se mueve dentro de mí. Ya no le temo. La conozco.

    Es mía
    Durante mucho tiempo creí que el vínculo era una cadena.
    Una forma más de control.
    Una voz esperando el momento para reclamarme.
    Me equivoqué… o quizá nunca quise entenderlo.

    No obedecí. Nunca lo hice del todo. Y aun así, el lazo no se volvió castigo ni amenaza. Simplemente permaneció. Como si la creación no exigiera sumisión, solo reconocimiento. Y eso era lo que yo me negaba a dar.

    Porque quería ser libre.
    Porque estaba cansada de existir bajo expectativas ajenas.
    Porque no me transformé para convertirme en la sombra de otro.

    Cierro los ojos y respiro hondo. Mi mente ya no se fragmenta como antes. La loba no empuja, no araña. Observa conmigo. Hemos aprendido a caminar juntas, no una sobre la otra. Esa fue mi verdadera victoria. No huir No romper Integrar
    Si el vínculo sigue ahí, no es porque me controle.

    Es porque me recuerda lo que soy… y lo que sobreviví.

    No le debo lealtad ciega a nadie.
    No nací para obedecer órdenes disfrazadas de destino.
    Soy Luana
    No la creación.
    No la herencia
    No el error ni el experimento.
    Solo yo.

    Y por primera vez desde aquella noche, esa certeza pesa menos que la libertad que siento al pronunciarla en silencio.
    — Luana Cuatro años. Cuatro ciclos completos desde la noche en que dejé de ser algo a medio hacer y me convertí en lo que soy ahora. Cuatro años desde que mi sangre terminó de sellarse con la suya, desde que mi cuerpo aceptó la transformación total… y desde que me fui. El vínculo nunca se rompió. Eso lo supe desde el primer día. No importa cuánta distancia puse entre nosotros, cuántos territorios crucé, cuántas lunas ignoré su llamado. El lazo seguía ahí, silencioso, constante, como un latido ajeno escondido bajo el mío. No me ordenaba. No me arrastraba. Solo existía. Y quizá por eso me molestaba tanto. Porque yo no quería deberle nada a nadie. Estoy de pie junto a la ventana, la luz del atardecer cortando mi piel en franjas irregulares. Sombra y claridad. Siempre lo mismo. Paso los dedos por mi brazo, sintiendo la fuerza contenida bajo la superficie, el control que me costó años ganar. Ya no tiemblo cuando la bestia se mueve dentro de mí. Ya no le temo. La conozco. Es mía Durante mucho tiempo creí que el vínculo era una cadena. Una forma más de control. Una voz esperando el momento para reclamarme. Me equivoqué… o quizá nunca quise entenderlo. No obedecí. Nunca lo hice del todo. Y aun así, el lazo no se volvió castigo ni amenaza. Simplemente permaneció. Como si la creación no exigiera sumisión, solo reconocimiento. Y eso era lo que yo me negaba a dar. Porque quería ser libre. Porque estaba cansada de existir bajo expectativas ajenas. Porque no me transformé para convertirme en la sombra de otro. Cierro los ojos y respiro hondo. Mi mente ya no se fragmenta como antes. La loba no empuja, no araña. Observa conmigo. Hemos aprendido a caminar juntas, no una sobre la otra. Esa fue mi verdadera victoria. No huir No romper Integrar Si el vínculo sigue ahí, no es porque me controle. Es porque me recuerda lo que soy… y lo que sobreviví. No le debo lealtad ciega a nadie. No nací para obedecer órdenes disfrazadas de destino. Soy Luana No la creación. No la herencia No el error ni el experimento. Solo yo. Y por primera vez desde aquella noche, esa certeza pesa menos que la libertad que siento al pronunciarla en silencio.
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  • QUIERO DEJAR UN AVISO:

    Se esta buscando una persona que atienda una posada, que tenga conocimientos de preparar te y bocadillos para los viajeros.

    El lugar se llama Tianshan.
    QUIERO DEJAR UN AVISO: Se esta buscando una persona que atienda una posada, que tenga conocimientos de preparar te y bocadillos para los viajeros. El lugar se llama Tianshan.
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  • EL SUSURRÓ DE LOS GRIMORIOS
    Categoría Acción
    Rol con: Dante Son Of Sparda
    Vergil Sparda
    Sparda The King Devil
    León Scott Kennedy
    Striker Assasin Cowboy

    -Me encontraba sumido en la penumbra de mi estudio, rodeado del aroma a papel viejo y cera quemada. Me permití un momento de quietud para memorizar nuevos rituales, pues el conocimiento es una ambición que nunca se sacia. Mientras mis ojos recorrían las líneas de los grimorios, mi mano descendió de forma instintiva hacia mi vientre, recorriéndolo con una caricia suave, casi protectora. Me detuve a reflexionar sobre la composición de la fórmula: la pureza de ciertas hierbas en contraste con la corrupción de las cenizas de un clérigo condenado. Era una alquimia blasfema; al combinar ambos elementos, el elixir resultante poseería una potencia fascinante, un secreto que solo aquellos que desafían lo sagrado pueden comprender.-
    Rol con: [solar_yellow_frog_924] [Vergil_Sparda_Oficial] [vortex_yellow_pigeon_115] [Leon_scottkennedy241319] [solar_brass_dolphin_556] -Me encontraba sumido en la penumbra de mi estudio, rodeado del aroma a papel viejo y cera quemada. Me permití un momento de quietud para memorizar nuevos rituales, pues el conocimiento es una ambición que nunca se sacia. Mientras mis ojos recorrían las líneas de los grimorios, mi mano descendió de forma instintiva hacia mi vientre, recorriéndolo con una caricia suave, casi protectora. Me detuve a reflexionar sobre la composición de la fórmula: la pureza de ciertas hierbas en contraste con la corrupción de las cenizas de un clérigo condenado. Era una alquimia blasfema; al combinar ambos elementos, el elixir resultante poseería una potencia fascinante, un secreto que solo aquellos que desafían lo sagrado pueden comprender.-
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  • "La ciencia es el padre del conocimiento, pero las opiniones son las que engendran la ignorancia."
    "La ciencia es el padre del conocimiento, pero las opiniones son las que engendran la ignorancia."
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  • ‎ — ¿Hmm? —El joven pelirrojo apenas abría los ojos por... ¿tercera vez en las doce horas transcurridas? No estaba seguro.



    ‎***Plic... Plic... Plic... Plic...***



    ‎ * El tenue sonido del suero goteando era lo único que se escuchaba en aquella sala de piedra. Aquel ruido era como un metrónomo, uno que le recordaba a Elijah que ya no estaba en el caos del campo de batalla que hace unas cuantas horas le parecía su perdición. Vítkov se mantenía sentado con los ojos entreabiertos, mirando la lámpara que iluminaba fuertemente aquel lugar, pero principalmente el sitio donde él se encontraba. Sus manos se hallaban débilmente apoyadas en la mesa, boca arriba; sus nudillos, enrojecidos, estaban destrozados y aún quedaban restos de esa ceniza grisácea que no parecía humana en el pantalón de su uniforme.
    ‎Su mirada descendió hasta su brazo derecho, que tenía aquella intravenosa que lo conectaba al suero; luego pasó a la de la otra persona presente en el lugar. No era cualquiera... Era un Censor, cuya silueta apenas se recortaba contra la puerta. El hombre golpeó la mesa con una carpeta que llevaba el sello de cera roja de la oficina en que trabajaba *



    ‎ — Veo que volviste a abrir los ojos, Vítkov... Vamos a repetirlo una vez más. El activo del Gladius Dei, Caspian, fue reportado como desaparecido en combate. Tú eres el único que hasta ahora se mantiene consciente de los otros siete que regresaron conti... — Elijah veía al Censor con una seriedad absoluta. No le importaba si sus palabras intentaban sonar como un halago; él no estaba dispuesto a continuar con esto y se lo iba a dejar en claro interrumpiéndolo de forma respetuosa:



    ‎ — Sí, eso ya me lo dejó en claro, monseñor. Pero me temo que, sin importar cuántas veces venga a mí con las mismas preguntas, yo no puedo decirle lo que quiere; pues todo lo que he hablado y repetido hasta ahora es todo lo que sé, señor...



    ‎ * El Censor miraba con reproche al joven que le había interrumpido. Si las circunstancias fueran diferentes, seguro que le habría reprendido por su osadía, pero esta vez era distinto; tenía que ser cuidadoso con lo que hacía. Por eso, a pesar de lo que sabía, optó por mencionarle al joven eslovaco algo que podría refrescar su memoria: *



    ‎ — Está bien, joven Vítkov. Yo no te pido que te inventes una historia alterna de todos los acontecimientos que me contaste desde que tuvieron contacto con el objetivo hasta que llegaron a los sótanos de esta catedral. No; ahora te pido algo más simple que, de hecho, has omitido... Cuéntame sobre la mujer que encontraron.



    ‎ * La voz del Censor se tornaba más seria al hablar de "la mujer". Los ojos de Elijah se abrieron un poco ante la mención de esa cosa como si fuera humana siquiera. Una sonrisa cínica, pero adolorida se hizo presente en el rostro magullado del joven eslovaco mientras acercaba lentamente su torso vendado —que hasta ahora se había mantenido cuidadosamente recostado del espaldar de la silla— a la mesa para contestarle *



    ‎ — Oh... Discúlpeme, monseñor, pero no sé de qué "mujer" me habla. En aquel maldito lugar solo nos encontramos con monstruos, no hubo mujer alguna. Y si se refiere a esa cosa de aspecto femenino pues... sí, la he omitido pues no estaba seguro de qué decir al respecto. Esa cosa no estaba relacionada con la misión. ¿Y es por eso que está aquí, no? Quiere saber por qué se jodió toda la misión, ¿cierto



    ‎* Elijah miraba fijamente a los ojos del Censor. Su tono, aunque pudiera considerarse rebelde, en realidad no tenía intención de serlo; realmente hacía aquella pregunta con profundo interés y sin motivos ocultos. Si no fuera porque aquel inquisidor era consciente de su actitud, esto ya sería un problema aún más complicado; así que, por el momento, decidió seguirle la corriente para no levantar sospechas *



    ‎ — Exactamente, Elijah. La oficina me envió aquí para descubrir qué ocurrió exactamente con la misión y nada más. Pero me llamó la atención que uno de tus compañeros, que se encuentra en estado de shock, no deja de mencionar a cierta "mujer". Ya si lo era o no, solo tú puedes decírmelo. Incluso si no tiene mucho que ver con la misión, lo cierto es que aquella presencia tuvo algo que ver con lo catastrófica que resultó la situación... ¿o me equivoco?



    ‎ * Elijah bajaba la mirada mientras apretaba los dientes al recordar cómo todo pasó de un reconocimiento a un desorden de sombra y sangre. De repente, sintió una punzada de dolor en su nuca, justo en el lugar donde recibió aquel golpe que lo dejó inconsciente. En su mente, todavía veía con recelo la misteriosa presencia y la mirada de Caspian que, por un segundo antes del desastre, no pareció de fe... sino de terror puro *



    ‎ — Ah... Está bien, voy a contarle. Pero le digo de una vez que todo eso me es confuso incluso a mí, pues para cuando nos encontramos con esa cosa, el caballero ya se encontraba en el lugar, por lo que la mayor interacción con esa cosa la tuvo el mismísimo Caspian...



    ‎ * Elijah procedió a contar nuevamente los acontecimientos de la misión, pero esta vez incluyendo a cierto individuo que, para su desconocimiento, tenía mucho más que ver con lo ocurrido de lo que dejaba pensar *
    ‎ — ¿Hmm? —El joven pelirrojo apenas abría los ojos por... ¿tercera vez en las doce horas transcurridas? No estaba seguro. ‎ ‎ ‎ ‎***Plic... Plic... Plic... Plic...*** ‎ ‎ ‎ ‎ * El tenue sonido del suero goteando era lo único que se escuchaba en aquella sala de piedra. Aquel ruido era como un metrónomo, uno que le recordaba a Elijah que ya no estaba en el caos del campo de batalla que hace unas cuantas horas le parecía su perdición. Vítkov se mantenía sentado con los ojos entreabiertos, mirando la lámpara que iluminaba fuertemente aquel lugar, pero principalmente el sitio donde él se encontraba. Sus manos se hallaban débilmente apoyadas en la mesa, boca arriba; sus nudillos, enrojecidos, estaban destrozados y aún quedaban restos de esa ceniza grisácea que no parecía humana en el pantalón de su uniforme. ‎Su mirada descendió hasta su brazo derecho, que tenía aquella intravenosa que lo conectaba al suero; luego pasó a la de la otra persona presente en el lugar. No era cualquiera... Era un Censor, cuya silueta apenas se recortaba contra la puerta. El hombre golpeó la mesa con una carpeta que llevaba el sello de cera roja de la oficina en que trabajaba * ‎ ‎ ‎ ‎ — Veo que volviste a abrir los ojos, Vítkov... Vamos a repetirlo una vez más. El activo del Gladius Dei, Caspian, fue reportado como desaparecido en combate. Tú eres el único que hasta ahora se mantiene consciente de los otros siete que regresaron conti... — Elijah veía al Censor con una seriedad absoluta. No le importaba si sus palabras intentaban sonar como un halago; él no estaba dispuesto a continuar con esto y se lo iba a dejar en claro interrumpiéndolo de forma respetuosa: ‎ ‎ ‎ ‎ — Sí, eso ya me lo dejó en claro, monseñor. Pero me temo que, sin importar cuántas veces venga a mí con las mismas preguntas, yo no puedo decirle lo que quiere; pues todo lo que he hablado y repetido hasta ahora es todo lo que sé, señor... ‎ ‎ ‎ ‎ * El Censor miraba con reproche al joven que le había interrumpido. Si las circunstancias fueran diferentes, seguro que le habría reprendido por su osadía, pero esta vez era distinto; tenía que ser cuidadoso con lo que hacía. Por eso, a pesar de lo que sabía, optó por mencionarle al joven eslovaco algo que podría refrescar su memoria: * ‎ ‎ ‎ ‎ — Está bien, joven Vítkov. Yo no te pido que te inventes una historia alterna de todos los acontecimientos que me contaste desde que tuvieron contacto con el objetivo hasta que llegaron a los sótanos de esta catedral. No; ahora te pido algo más simple que, de hecho, has omitido... Cuéntame sobre la mujer que encontraron. ‎ ‎ ‎ ‎ * La voz del Censor se tornaba más seria al hablar de "la mujer". Los ojos de Elijah se abrieron un poco ante la mención de esa cosa como si fuera humana siquiera. Una sonrisa cínica, pero adolorida se hizo presente en el rostro magullado del joven eslovaco mientras acercaba lentamente su torso vendado —que hasta ahora se había mantenido cuidadosamente recostado del espaldar de la silla— a la mesa para contestarle * ‎ ‎ ‎ ‎ — Oh... Discúlpeme, monseñor, pero no sé de qué "mujer" me habla. En aquel maldito lugar solo nos encontramos con monstruos, no hubo mujer alguna. Y si se refiere a esa cosa de aspecto femenino pues... sí, la he omitido pues no estaba seguro de qué decir al respecto. Esa cosa no estaba relacionada con la misión. ¿Y es por eso que está aquí, no? Quiere saber por qué se jodió toda la misión, ¿cierto ‎ ‎ ‎ ‎* Elijah miraba fijamente a los ojos del Censor. Su tono, aunque pudiera considerarse rebelde, en realidad no tenía intención de serlo; realmente hacía aquella pregunta con profundo interés y sin motivos ocultos. Si no fuera porque aquel inquisidor era consciente de su actitud, esto ya sería un problema aún más complicado; así que, por el momento, decidió seguirle la corriente para no levantar sospechas * ‎ ‎ ‎ ‎ — Exactamente, Elijah. La oficina me envió aquí para descubrir qué ocurrió exactamente con la misión y nada más. Pero me llamó la atención que uno de tus compañeros, que se encuentra en estado de shock, no deja de mencionar a cierta "mujer". Ya si lo era o no, solo tú puedes decírmelo. Incluso si no tiene mucho que ver con la misión, lo cierto es que aquella presencia tuvo algo que ver con lo catastrófica que resultó la situación... ¿o me equivoco? ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah bajaba la mirada mientras apretaba los dientes al recordar cómo todo pasó de un reconocimiento a un desorden de sombra y sangre. De repente, sintió una punzada de dolor en su nuca, justo en el lugar donde recibió aquel golpe que lo dejó inconsciente. En su mente, todavía veía con recelo la misteriosa presencia y la mirada de Caspian que, por un segundo antes del desastre, no pareció de fe... sino de terror puro * ‎ ‎ ‎ ‎ — Ah... Está bien, voy a contarle. Pero le digo de una vez que todo eso me es confuso incluso a mí, pues para cuando nos encontramos con esa cosa, el caballero ya se encontraba en el lugar, por lo que la mayor interacción con esa cosa la tuvo el mismísimo Caspian... ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah procedió a contar nuevamente los acontecimientos de la misión, pero esta vez incluyendo a cierto individuo que, para su desconocimiento, tenía mucho más que ver con lo ocurrido de lo que dejaba pensar *
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  • "La salida"
    Fandom Supernatural
    Categoría Drama
    ㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ∽『𝗦𝗧𝗔𝗥𝗧𝗘𝗥』∽
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ˛‍ ‍𝐃𝐄𝐀𝐍 𝐖𝐈𝐍𝐂𝐇𝐄𝐒𝐓𝐄𝐑



    ㅤㅤㅤㅤㅤYa no recordaba como era el mundo antes de que se desatara el apocalipsis. No recordaba la sensación de la luz del sol sobre la piel, o el olor del aire puro. Los recuerdos de aquella vida se iban disipando poco a poco cada día a pesar de que Holly Singer se esforzaba por mantenerlos vivos en sus recuerdos. “Mamá, Daniel, la pizza los sábados, el Roadhouse de los Harvelle, la tarta de manzana de mamá, gofres, cumpleaños”. Cada día intentaba variar esa lista. Cada día intentaba recordar algo distinto. Pero día tras día, año tras año, era más y más difícil.

    El mundo no era el mismo, su pueblo ya no existía, su casa apenas era un cascarón vacío. Y ella era diferente. Había aprendido tantas cosas que una chica de su edad no debería de haber aprendido: armas, mitología, enoquiano, el cielo, el infierno… Al principio su padre había intentado protegerla, mantenerla al margen pero fue un amigo de la familia, Gideon (a quien Holly llamaba cariñosamente “tío Gideon”, quien le dio un rapapolvo a Bobby y le hizo ver que el único modo de proteger a Holly era enseñarla a sobrevivir.

    No había sido fácil y apenas divertido. Huesos rotos, esguinces y magulladuras fueron su bandera durante aquellos primeros años. Pero mejoró. Holly dejó de ser una simple aprendiz que limpiaba pistolas y dagas para ser una rastreadora. Después su puntería la hizo destacar entre los cazadores y supervivientes. Y más tarde era de las primeras en vanguardia en los enfrentamientos contra las huestes de Miguel.

    ¿Quién iba a decir que los demonios serian el menor de los problemas de cazadores y humanos? ¿Quién iba a decir que Miguel, después de vencer a su hermano Lucifer, provocaría un genocidio en masa y esclavizaría a todos los humanos que se le pusieran a tiro?

    El mundo se había echado a perder tan rapido que costaba creer que todo aquello podría tener un final o luz después de un túnel demasiado largo.

    Los rostros nuevos no eran habituales, por eso cuando su padre regresó un día, meses atrás, con dos personas tras él, se convirtieron en novedad. Mary Winchester y Jack Kline. Aparentemente normales, con el paso de las semanas terminaron confesando la realidad. Venían de otro mundo, por loco y desquiciado que sonase. Y Jack era un nefilim. Contra todo pronóstico, lo único que resonaba extraño para Holly en todo aquello era que existieran mundos paralelos. En cuanto a la realidad de Jack… Lo cierto era que los nefilim eran algo a lo que Holly y Bobby estaban acostumbrados. Y es que meses atrás habían acogido en su grupo al grupo de supervivientes al cual pertenecían Gideon y su novia, Elle. Y Elle guardaban un secreto enorme…

    -Mis hijos vendrán a buscarme

    Eso era lo que repetía Mary una y otra vez. Y, con el paso del tiempo con mayor preocupación a medida que todos eran conscientes del peligro que todos enfrentaban en aquel planeta. Miguel buscaba a Mary y al chico y para ellos sus medidas eran cada vez más y más sanguinarias y muy poco humanitarias. Tortura física. Dolor psicológico…

    Poco después de Mary y Jack llegó un hombre llamado Arthur Ketch quien, al parecer compartía un pasado con la propia Mary. Aunque ninguno hablaba de aquello. Era educado, serio y frustrantemente inglés. Y había algo en él que a Holly no terminaba de gustarle del todo. Puede que por esa razon, el británico se ofreciera voluntario para las tareas más complicadas: misiones de rescate, de reconocimiento…

    Cuando, aquella mañana, las protecciones y los hechizos advirtieron de la presencia de ángeles en la frontera del campamento todos se temían lo peor. No podían imaginar, por supuesto, que quienes habían llegado a sus “puertas” eran hombres y ángeles llegados de otro mundo. Dean Winchester, Castiel (quien nada tenía que ver con el Castiel que era mano derecha de Miguel, su torturador de primera), Gabriel…



    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #Supernatural
    ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ∽『𝗦𝗧𝗔𝗥𝗧𝗘𝗥』∽ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [IMPALA67] ㅤ ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤYa no recordaba como era el mundo antes de que se desatara el apocalipsis. No recordaba la sensación de la luz del sol sobre la piel, o el olor del aire puro. Los recuerdos de aquella vida se iban disipando poco a poco cada día a pesar de que Holly Singer se esforzaba por mantenerlos vivos en sus recuerdos. “Mamá, Daniel, la pizza los sábados, el Roadhouse de los Harvelle, la tarta de manzana de mamá, gofres, cumpleaños”. Cada día intentaba variar esa lista. Cada día intentaba recordar algo distinto. Pero día tras día, año tras año, era más y más difícil. El mundo no era el mismo, su pueblo ya no existía, su casa apenas era un cascarón vacío. Y ella era diferente. Había aprendido tantas cosas que una chica de su edad no debería de haber aprendido: armas, mitología, enoquiano, el cielo, el infierno… Al principio su padre había intentado protegerla, mantenerla al margen pero fue un amigo de la familia, Gideon (a quien Holly llamaba cariñosamente “tío Gideon”, quien le dio un rapapolvo a Bobby y le hizo ver que el único modo de proteger a Holly era enseñarla a sobrevivir. No había sido fácil y apenas divertido. Huesos rotos, esguinces y magulladuras fueron su bandera durante aquellos primeros años. Pero mejoró. Holly dejó de ser una simple aprendiz que limpiaba pistolas y dagas para ser una rastreadora. Después su puntería la hizo destacar entre los cazadores y supervivientes. Y más tarde era de las primeras en vanguardia en los enfrentamientos contra las huestes de Miguel. ¿Quién iba a decir que los demonios serian el menor de los problemas de cazadores y humanos? ¿Quién iba a decir que Miguel, después de vencer a su hermano Lucifer, provocaría un genocidio en masa y esclavizaría a todos los humanos que se le pusieran a tiro? El mundo se había echado a perder tan rapido que costaba creer que todo aquello podría tener un final o luz después de un túnel demasiado largo. Los rostros nuevos no eran habituales, por eso cuando su padre regresó un día, meses atrás, con dos personas tras él, se convirtieron en novedad. Mary Winchester y Jack Kline. Aparentemente normales, con el paso de las semanas terminaron confesando la realidad. Venían de otro mundo, por loco y desquiciado que sonase. Y Jack era un nefilim. Contra todo pronóstico, lo único que resonaba extraño para Holly en todo aquello era que existieran mundos paralelos. En cuanto a la realidad de Jack… Lo cierto era que los nefilim eran algo a lo que Holly y Bobby estaban acostumbrados. Y es que meses atrás habían acogido en su grupo al grupo de supervivientes al cual pertenecían Gideon y su novia, Elle. Y Elle guardaban un secreto enorme… -Mis hijos vendrán a buscarme Eso era lo que repetía Mary una y otra vez. Y, con el paso del tiempo con mayor preocupación a medida que todos eran conscientes del peligro que todos enfrentaban en aquel planeta. Miguel buscaba a Mary y al chico y para ellos sus medidas eran cada vez más y más sanguinarias y muy poco humanitarias. Tortura física. Dolor psicológico… Poco después de Mary y Jack llegó un hombre llamado Arthur Ketch quien, al parecer compartía un pasado con la propia Mary. Aunque ninguno hablaba de aquello. Era educado, serio y frustrantemente inglés. Y había algo en él que a Holly no terminaba de gustarle del todo. Puede que por esa razon, el británico se ofreciera voluntario para las tareas más complicadas: misiones de rescate, de reconocimiento… Cuando, aquella mañana, las protecciones y los hechizos advirtieron de la presencia de ángeles en la frontera del campamento todos se temían lo peor. No podían imaginar, por supuesto, que quienes habían llegado a sus “puertas” eran hombres y ángeles llegados de otro mundo. Dean Winchester, Castiel (quien nada tenía que ver con el Castiel que era mano derecha de Miguel, su torturador de primera), Gabriel… ㅤ #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #Supernatural
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  • La luz en la estancia es apenas un susurro, una penumbra cálida que se aferra a las texturas del cuero y el terciopelo. Alberto descansa en el sillón, no con la rigidez de un guardia, sino con la soltura de un depredador que sabe que no tiene nada que temer. Su cuerpo se hunde en el asiento, una pierna cruzada sobre la otra, en una pose de absoluta y perturbadora confianza.

    El silencio es denso, sólo interrumpido por el sonido rítmico y húmedo de su lengua recorriendo la palma de su mano. Hay algo profundamente magnético y prohibido en la forma en que lo hace; no es un acto de necesidad, sino de puro placer sensorial. Sus ojos, entornados por el deleite, parecen seguir el rastro carmesí que se extiende por su piel como si fuera un manjar prohibido. La sangre cae con la densidad de la miel, despacio.

    La escena exhala un erotismo oscuro. Cada movimiento de su garganta al tragar es pausado, deliberado, invitando a la mirada a detenerse en el contraste de sus dedos largos contra la piel manchada. La luz tenue acaricia el perfil de su rostro y la curva de sus cuernos, resaltando una belleza que no pertenece a este mundo.

    Él no busca compañía, pero su sola presencia es una invitación al abismo. Se lame los labios, dejando un rastro brillante y húmedo, mientras una chispa de satisfacción egoísta baila en su mirada. Alberto sabe que está siendo observado, y ese conocimiento parece intensificar su propio ritual, transformando el acto de limpiar la sangre en una danza de seducción silenciosa y letal.
    La luz en la estancia es apenas un susurro, una penumbra cálida que se aferra a las texturas del cuero y el terciopelo. Alberto descansa en el sillón, no con la rigidez de un guardia, sino con la soltura de un depredador que sabe que no tiene nada que temer. Su cuerpo se hunde en el asiento, una pierna cruzada sobre la otra, en una pose de absoluta y perturbadora confianza. El silencio es denso, sólo interrumpido por el sonido rítmico y húmedo de su lengua recorriendo la palma de su mano. Hay algo profundamente magnético y prohibido en la forma en que lo hace; no es un acto de necesidad, sino de puro placer sensorial. Sus ojos, entornados por el deleite, parecen seguir el rastro carmesí que se extiende por su piel como si fuera un manjar prohibido. La sangre cae con la densidad de la miel, despacio. La escena exhala un erotismo oscuro. Cada movimiento de su garganta al tragar es pausado, deliberado, invitando a la mirada a detenerse en el contraste de sus dedos largos contra la piel manchada. La luz tenue acaricia el perfil de su rostro y la curva de sus cuernos, resaltando una belleza que no pertenece a este mundo. Él no busca compañía, pero su sola presencia es una invitación al abismo. Se lame los labios, dejando un rastro brillante y húmedo, mientras una chispa de satisfacción egoísta baila en su mirada. Alberto sabe que está siendo observado, y ese conocimiento parece intensificar su propio ritual, transformando el acto de limpiar la sangre en una danza de seducción silenciosa y letal.
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  • Siento fascinación cómo médico y científico de poder ayudar a quienes más lo necesitan y expandir más mis conocimientos.
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