• (Momento lore)

    [Debido a que le recomendaron hacer reposo unos dias, Gyuseki se encontraria en su departamento, se había quedado dormido en el sofá mientras leía un libro, para su mala suerte le tocaría tener una extraña pesadilla]

    Aagh mí cabeza~
    ¿Hmm? Pero que clase de sitio es este.. ¿Donde estoy..?

    ×me levantaría del suelo para poder ver mejor la zona pero solo pude observar varios árboles carbonizados, crucifijos de gran tamaño y una densa niebla, sin mencionar que el cielo estaba teñido de rojo×

    Debe ser una pesadilla ¿Verdad? Claramente me quedé dormido leyendo ese estupido libro.

    ???: para mí se siente muy real, ¿Cuál sería la pesadilla?~

    ×al escuchar aquella voz me voltearia rápidamente para prepararme en caso de verme obligado a atacar pero terminaría abriendo mis ojos de par en par al ver a un sujeto idéntico a mi×

    Esto no puede ser real es imposible que lo sea.. ¿Quien eres..?

    Gyuseki 2: la pregunta ofende muchísimo, ¿Quien soy? Obviamente soy tu pero sin duda soy la mejor versión de ti.

    ×ambos quedaríamos de pie mirándonos mutuamente pero en mi caso solo estaba alerta pues no sabía las intenciones de aquel ser desconocido×

    Gyuseki 2: soy mucho más fuerte que tu. Mucho más veloz que tu. Mucho más inteligente que tu. Muchisimo más serio y despiadado que tu.

    Ya veo tu eres mí yo del pasado ¿No es así? Creí haberte sepultado en lo más profundo de mis recuerdos, justo donde no pudiera recordar nada de ti.

    Gyuseki 2: exacto eso hiciste pero no sirvió ¿Verdad? Aquí me tienes.. tu pedazo de escoria, cobarde, bueno para nada, debilucho. ¿Para que viniste al mundo? Lo único que haces es estorbarle a personas como yo

    Di todo lo que quieras pero quien siempre tendrá el control seré yo ¡Jamás voy a liberar a alguien como tu!

    Gyuseki 2: descuida eso es cuestión de tiempo las agujas del reloj ya empezaron a moverse, y una vez que el detonante aparezca frente a ti yo seré libre.

    ×en solo un segundo aquel otro Gyuseki apareció delante de mí y me atravezo el vientre usando su mano como cuchilla. para mí sorpresa el dolor de sentio tan real que no pude evitar soltar un fuerte grito de dolor al mismo tiempo que la sangre salía por mí boca×

    Gyuseki 2: no me importa si son humanos, dragones o incluso elfos.. los voy a destrozar y les quitaré sus corazones para comermelos

    ¡Aagh! ¡Ahhhh! ¡Maldito!
    No voy a dejarte hacer tal cosa.. alguien como tu no va a vencerme..

    Gyuseki 2: eso ya lo veremos..

    ×todo se oscureció de repente y al rato desperté de aquella pesadilla llevando rápidamente mí mano a la zona de mí vientre revisando que todo estuviera bien×

    Carajo.. eso fue demasiado real (¿Las agujas comenzaron a moverse? Esto no me gusta.. que me está sucediendo..)
    (Momento lore) [Debido a que le recomendaron hacer reposo unos dias, Gyuseki se encontraria en su departamento, se había quedado dormido en el sofá mientras leía un libro, para su mala suerte le tocaría tener una extraña pesadilla] Aagh mí cabeza~ ¿Hmm? Pero que clase de sitio es este.. ¿Donde estoy..? ×me levantaría del suelo para poder ver mejor la zona pero solo pude observar varios árboles carbonizados, crucifijos de gran tamaño y una densa niebla, sin mencionar que el cielo estaba teñido de rojo× Debe ser una pesadilla ¿Verdad? Claramente me quedé dormido leyendo ese estupido libro. ???: para mí se siente muy real, ¿Cuál sería la pesadilla?~ ×al escuchar aquella voz me voltearia rápidamente para prepararme en caso de verme obligado a atacar pero terminaría abriendo mis ojos de par en par al ver a un sujeto idéntico a mi× Esto no puede ser real es imposible que lo sea.. ¿Quien eres..? Gyuseki 2: la pregunta ofende muchísimo, ¿Quien soy? Obviamente soy tu pero sin duda soy la mejor versión de ti. ×ambos quedaríamos de pie mirándonos mutuamente pero en mi caso solo estaba alerta pues no sabía las intenciones de aquel ser desconocido× Gyuseki 2: soy mucho más fuerte que tu. Mucho más veloz que tu. Mucho más inteligente que tu. Muchisimo más serio y despiadado que tu. Ya veo tu eres mí yo del pasado ¿No es así? Creí haberte sepultado en lo más profundo de mis recuerdos, justo donde no pudiera recordar nada de ti. Gyuseki 2: exacto eso hiciste pero no sirvió ¿Verdad? Aquí me tienes.. tu pedazo de escoria, cobarde, bueno para nada, debilucho. ¿Para que viniste al mundo? Lo único que haces es estorbarle a personas como yo Di todo lo que quieras pero quien siempre tendrá el control seré yo ¡Jamás voy a liberar a alguien como tu! Gyuseki 2: descuida eso es cuestión de tiempo las agujas del reloj ya empezaron a moverse, y una vez que el detonante aparezca frente a ti yo seré libre. ×en solo un segundo aquel otro Gyuseki apareció delante de mí y me atravezo el vientre usando su mano como cuchilla. para mí sorpresa el dolor de sentio tan real que no pude evitar soltar un fuerte grito de dolor al mismo tiempo que la sangre salía por mí boca× Gyuseki 2: no me importa si son humanos, dragones o incluso elfos.. los voy a destrozar y les quitaré sus corazones para comermelos ¡Aagh! ¡Ahhhh! ¡Maldito! No voy a dejarte hacer tal cosa.. alguien como tu no va a vencerme.. Gyuseki 2: eso ya lo veremos.. ×todo se oscureció de repente y al rato desperté de aquella pesadilla llevando rápidamente mí mano a la zona de mí vientre revisando que todo estuviera bien× Carajo.. eso fue demasiado real (¿Las agujas comenzaron a moverse? Esto no me gusta.. que me está sucediendo..)
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  • ── Esto tampoco estaba aquí....¿qué o quién lo hizo? ──
    Enojada, frustrada, la mujer búho dibujaba y trazaba nuevos caminos mientras revisa su alrededor.

    ── Gracias por cuidarme y acompañarme Ꭺꮮꭼꮖꮪꭲꭼꭱ Lamento que te extraviaras, mis mapas ya son inútiles. ── menciona mientras dibuja deprisa, debe aprovechar todo rayo de luz solar.


    El carboncillo crujió con fuerza contra el pergamino arrugado, dejando un trazo grueso y desesperado justo sobre el relieve de un camino que, hasta hace unas horas, se suponía libre de peligro.

    La realidad a su alrededor se burlaba de sus registros, frente a ellos no había una llanura despejada, sino un abismo de vegetación colosal, un santuario olvidado donde los árboles centenarios se entrelazaban con arcos de piedra tan titánicos que parecían las costillas de un dios caído.

    La luz del sol moría deprisa, filtrándose entre las copas de los árboles en haces dorados y densos que iluminaban el polvo en suspensión y encendían el suelo en un tono carmesí brillante, cubierto por una alfombra de flores rojas que no figuraban en ningún tratado botánico.

    El aire allí abajo era espeso, húmedo y cargado de un olor a tierra antigua y magia estancada que erizaba las plumas de su nuca.


    Consciente de que la penumbra avanzaba como una marea silenciosa por el sendero, la mujer búho levantó la mirada hacia las colosales estructuras de piedra cubiertas de musgo, tratando de buscar un patrón, una lógica que explicara cómo semejante monumento había brotado de la nada.

    ── No es una simple alteración geográfica... ──
    murmuró en un hilo de voz, rompiendo el denso silencio del bosque mientras sus grandes ojos captaban el último haz de luz útil.

    ── Es como si el bosque estuviera reescribiéndose a sí mismo para mantenernos atrapados.──
    Guardó el mapa a medio terminar con un gesto brusco, ajustando su equipo mientras se giraba hacia su acompañante. El bosque parecía cerrarse tras ellos, y las sombras entre los arcos de piedra comenzaban a alargarse de forma antinatural.
    ── Esto tampoco estaba aquí....¿qué o quién lo hizo? ── Enojada, frustrada, la mujer búho dibujaba y trazaba nuevos caminos mientras revisa su alrededor. ── Gracias por cuidarme y acompañarme [Runner.Champion] Lamento que te extraviaras, mis mapas ya son inútiles. ── menciona mientras dibuja deprisa, debe aprovechar todo rayo de luz solar. El carboncillo crujió con fuerza contra el pergamino arrugado, dejando un trazo grueso y desesperado justo sobre el relieve de un camino que, hasta hace unas horas, se suponía libre de peligro. La realidad a su alrededor se burlaba de sus registros, frente a ellos no había una llanura despejada, sino un abismo de vegetación colosal, un santuario olvidado donde los árboles centenarios se entrelazaban con arcos de piedra tan titánicos que parecían las costillas de un dios caído. La luz del sol moría deprisa, filtrándose entre las copas de los árboles en haces dorados y densos que iluminaban el polvo en suspensión y encendían el suelo en un tono carmesí brillante, cubierto por una alfombra de flores rojas que no figuraban en ningún tratado botánico. El aire allí abajo era espeso, húmedo y cargado de un olor a tierra antigua y magia estancada que erizaba las plumas de su nuca. Consciente de que la penumbra avanzaba como una marea silenciosa por el sendero, la mujer búho levantó la mirada hacia las colosales estructuras de piedra cubiertas de musgo, tratando de buscar un patrón, una lógica que explicara cómo semejante monumento había brotado de la nada. ── No es una simple alteración geográfica... ── murmuró en un hilo de voz, rompiendo el denso silencio del bosque mientras sus grandes ojos captaban el último haz de luz útil. ── Es como si el bosque estuviera reescribiéndose a sí mismo para mantenernos atrapados.── Guardó el mapa a medio terminar con un gesto brusco, ajustando su equipo mientras se giraba hacia su acompañante. El bosque parecía cerrarse tras ellos, y las sombras entre los arcos de piedra comenzaban a alargarse de forma antinatural.
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  • Mi amigo pecador: El tanque volcado crujía bajo el viento. Más allá de aquel refugio improvisado, el campo de batalla se extendía como un desierto de cenizas. La tierra estaba teñida de gris, los árboles reducidos a esqueletos carbonizados y el aire olía a humo, sangre y pólvora.

    Dos jóvenes habían sobrevivido a lo imposible o eso parecía...

    Zelkova Legasov, el joven cura, respiraba agitadamente. Su rostro estaba manchado de hollín y sudor. Miró hacia la entrada del casco destrozado y apretó los dientes.

    ●Esos malditos nos engañaron...

    Se volvió hacia su compañero.

    ●¿Estás...?

    Las palabras murieron en su garganta.

    Hart Soger estaba apoyado contra una pared metálica. Una de sus manos presionaba desesperadamente su abdomen. La sangre brotaba entre sus dedos a borbotones, formando un charco oscuro bajo él.

    ○Me duele...

    Susurró Hart con una mueca de agonía.

    ○Me duele mucho... Voy a morir.

    ●¡No!

    Zelkova cayó de rodillas junto a él.

    ●Déjame revisarte. Intentaré cauterizar la herida.

    Hart soltó una risa débil y amarga.

    ○Es inútil, Zel... Intenté ayudarte, pero parece que la cagué... Ja...

    El cura comenzó a presionar la herida con ambas manos. Los guantes negros se empaparon de rojo en cuestión de segundos.

    ●Te sacaré de aquí. ¿Recuerdas? Me enseñaste la foto de tu novia. La verás pronto. Solo resiste...

    Hart emitió un quejido que terminó convirtiéndose en una carcajada rota.

    ○No hay ninguna novia.

    Zelkova parpadeó.

    ●¿Qué?

    ○Esa foto... se la robé a un amigo muerto. Estaba enamorado de ella. Lo envidiaba tanto...

    Su respiración empezó a volverse irregular.

    ○Compartí contigo esa historia porque... yo también quería presumir de un amor verdadero. Quería poner celosos a nuestros compañeros...

    Su mirada vagó hacia el exterior, donde los cadáveres yacían entre las cenizas.

    ○Y míralos... todos muertos.

    Una lágrima descendió por su rostro.

    ○Solo faltaba yo.

    Zelkova no encontró respuesta.

    Hart tragó saliva.

    ○He pecado... Iré al infierno junto a esos bastardos...

    Entonces comenzó a llorar.

    ●¿Por qué lloras?

    Preguntó Zelkova en voz baja.

    Hart cerró los ojos.

    ○Porque tengo miedo.

    Su voz temblaba.

    ○No quiero ir al infierno. Me arrepiento de todo lo que hice en mi vida. Ojalá pudiera ser tan recto como tú.

    Soltó una risa ahogada.

    ○Te envidio. Y eso me enerva porque eres amable con todos...

    Las lágrimas seguían cayendo.

    ○Si pudiera comenzar de cero, cambiaría todo...

    Miró sus manos ensangrentadas.

    ○Y ahora es demasiado tarde.

    Zelkova apoyó la espalda contra la pared metálica del tanque. Su mirada permaneció fija en su amigo.

    ●Nunca es tarde.

    Hart negó lentamente con la cabeza.

    ○No hay cielo para mí.

    Hubo un silencio pesado.

    El joven cura preguntó:

    ●¿Por qué temes al amor de Dios?

    Hart no respondió durante varios segundos. Sus labios temblaron.

    ○Por favor... léeme algo.

    Zelkova asintió.

    Con una voz firme, aunque quebrada por la emoción, recitó:

    ●"Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: No temas, yo te ayudaré."

    Hart escuchó aquellas palabras como un hombre perdido en medio de una tormenta. Sus ojos estaban rojos e inundados de lágrimas.

    ○¿Por qué somos tan terribles?

    Preguntó.

    Zelkova guardó silencio un instante antes de responder:

    ●Somos larvas solamente, hechas para formar mariposas angélicas que algún día mirarán a Dios de frente.

    Hart sonrió débilmente. Su corazón latía cada vez más lento.

    ○Quédate conmigo...

    Buscó la mano de su amigo.

    ○No me dejes.

    Zelkova la sujetó con fuerza.

    ●Estoy aquí.

    Entonces dijo:

    ●Repite conmigo.

    Hart lo observó.

    Y el cura comenzó a recitar:

    ●"Busqué al Señor y Él me respondió; me libró de todos mis temores."

    Los labios de Hart se movieron.

    ○Busqué... al Señor... y Él me respondió...

    Su voz era apenas un susurro.

    ○Me libró... de todos mis temores...

    Una última exhalación escapó de sus labios. Después llegó el silencio. El viento siguió soplando entre los árboles carbonizados. La mano de Hart perdió toda fuerza. Y cayó inmóvil.

    Zelkova permaneció allí, sujetándola. Esperó. Un segundo. Dos. Diez. Como si se negara a aceptar lo evidente. Por fin comprendió que estaba solo. Las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas ennegrecidas. Luego vino un sollozo. Y después otro hasta que el joven cura alzó el rostro hacia el cielo gris y lanzó un aullido desgarrador.

    ●¡HAAAAART!

    Su voz atravesó el campo muerto.

    ●¡HART!

    Refulgió el eco de un nombre pronunciado por alguien que acababa de perder a su mejor amigo.
    Mi amigo pecador: El tanque volcado crujía bajo el viento. Más allá de aquel refugio improvisado, el campo de batalla se extendía como un desierto de cenizas. La tierra estaba teñida de gris, los árboles reducidos a esqueletos carbonizados y el aire olía a humo, sangre y pólvora. Dos jóvenes habían sobrevivido a lo imposible o eso parecía... Zelkova Legasov, el joven cura, respiraba agitadamente. Su rostro estaba manchado de hollín y sudor. Miró hacia la entrada del casco destrozado y apretó los dientes. ●Esos malditos nos engañaron... Se volvió hacia su compañero. ●¿Estás...? Las palabras murieron en su garganta. Hart Soger estaba apoyado contra una pared metálica. Una de sus manos presionaba desesperadamente su abdomen. La sangre brotaba entre sus dedos a borbotones, formando un charco oscuro bajo él. ○Me duele... Susurró Hart con una mueca de agonía. ○Me duele mucho... Voy a morir. ●¡No! Zelkova cayó de rodillas junto a él. ●Déjame revisarte. Intentaré cauterizar la herida. Hart soltó una risa débil y amarga. ○Es inútil, Zel... Intenté ayudarte, pero parece que la cagué... Ja... El cura comenzó a presionar la herida con ambas manos. Los guantes negros se empaparon de rojo en cuestión de segundos. ●Te sacaré de aquí. ¿Recuerdas? Me enseñaste la foto de tu novia. La verás pronto. Solo resiste... Hart emitió un quejido que terminó convirtiéndose en una carcajada rota. ○No hay ninguna novia. Zelkova parpadeó. ●¿Qué? ○Esa foto... se la robé a un amigo muerto. Estaba enamorado de ella. Lo envidiaba tanto... Su respiración empezó a volverse irregular. ○Compartí contigo esa historia porque... yo también quería presumir de un amor verdadero. Quería poner celosos a nuestros compañeros... Su mirada vagó hacia el exterior, donde los cadáveres yacían entre las cenizas. ○Y míralos... todos muertos. Una lágrima descendió por su rostro. ○Solo faltaba yo. Zelkova no encontró respuesta. Hart tragó saliva. ○He pecado... Iré al infierno junto a esos bastardos... Entonces comenzó a llorar. ●¿Por qué lloras? Preguntó Zelkova en voz baja. Hart cerró los ojos. ○Porque tengo miedo. Su voz temblaba. ○No quiero ir al infierno. Me arrepiento de todo lo que hice en mi vida. Ojalá pudiera ser tan recto como tú. Soltó una risa ahogada. ○Te envidio. Y eso me enerva porque eres amable con todos... Las lágrimas seguían cayendo. ○Si pudiera comenzar de cero, cambiaría todo... Miró sus manos ensangrentadas. ○Y ahora es demasiado tarde. Zelkova apoyó la espalda contra la pared metálica del tanque. Su mirada permaneció fija en su amigo. ●Nunca es tarde. Hart negó lentamente con la cabeza. ○No hay cielo para mí. Hubo un silencio pesado. El joven cura preguntó: ●¿Por qué temes al amor de Dios? Hart no respondió durante varios segundos. Sus labios temblaron. ○Por favor... léeme algo. Zelkova asintió. Con una voz firme, aunque quebrada por la emoción, recitó: ●"Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: No temas, yo te ayudaré." Hart escuchó aquellas palabras como un hombre perdido en medio de una tormenta. Sus ojos estaban rojos e inundados de lágrimas. ○¿Por qué somos tan terribles? Preguntó. Zelkova guardó silencio un instante antes de responder: ●Somos larvas solamente, hechas para formar mariposas angélicas que algún día mirarán a Dios de frente. Hart sonrió débilmente. Su corazón latía cada vez más lento. ○Quédate conmigo... Buscó la mano de su amigo. ○No me dejes. Zelkova la sujetó con fuerza. ●Estoy aquí. Entonces dijo: ●Repite conmigo. Hart lo observó. Y el cura comenzó a recitar: ●"Busqué al Señor y Él me respondió; me libró de todos mis temores." Los labios de Hart se movieron. ○Busqué... al Señor... y Él me respondió... Su voz era apenas un susurro. ○Me libró... de todos mis temores... Una última exhalación escapó de sus labios. Después llegó el silencio. El viento siguió soplando entre los árboles carbonizados. La mano de Hart perdió toda fuerza. Y cayó inmóvil. Zelkova permaneció allí, sujetándola. Esperó. Un segundo. Dos. Diez. Como si se negara a aceptar lo evidente. Por fin comprendió que estaba solo. Las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas ennegrecidas. Luego vino un sollozo. Y después otro hasta que el joven cura alzó el rostro hacia el cielo gris y lanzó un aullido desgarrador. ●¡HAAAAART! Su voz atravesó el campo muerto. ●¡HART! Refulgió el eco de un nombre pronunciado por alguien que acababa de perder a su mejor amigo.
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  • *El can luego de una larga travesía de búsqueda y armado logró conseguir todos los ingredientes, objetos, símbolos ceremoniales de sus antiguas costumbres para llamar al bosque a Verónica Valentine dándole unas prendas blancas antiguas y llevándola frente a una fogata recién encendida con fuego del centro del infierno*

    Verónica... Espero seas disfrutes de esta velada... Verónica, ante el fuego ardiente de dónde soy oriundo te ofrezco mi sangre, pelaje y colmillos; te ofrezco la aire y el agua de la tierra, te ofrezco la piel y la carne del ganado, te ofrezco la cosecha y la semilla de los cultivos. En esta copa te entrego mi voluntad de proveer y servir a tus deseos y sueños, si la aceptas, tendrás parte de mi alma... Verónica, quieres unir tu alma con la mía...♥

    *Este le extiende una copa con un liquido rojo espeso sin olor, pareciera estar frío pero de alguna forma tiene burbujas como si se encontrara carbonatado. La mirada del can es esperanzadora y una pequeña sonrisa intenta salir de su rostro*
    *El can luego de una larga travesía de búsqueda y armado logró conseguir todos los ingredientes, objetos, símbolos ceremoniales de sus antiguas costumbres para llamar al bosque a [fire_ruby_bull_303] dándole unas prendas blancas antiguas y llevándola frente a una fogata recién encendida con fuego del centro del infierno* Verónica... Espero seas disfrutes de esta velada... Verónica, ante el fuego ardiente de dónde soy oriundo te ofrezco mi sangre, pelaje y colmillos; te ofrezco la aire y el agua de la tierra, te ofrezco la piel y la carne del ganado, te ofrezco la cosecha y la semilla de los cultivos. En esta copa te entrego mi voluntad de proveer y servir a tus deseos y sueños, si la aceptas, tendrás parte de mi alma... Verónica, quieres unir tu alma con la mía...♥ *Este le extiende una copa con un liquido rojo espeso sin olor, pareciera estar frío pero de alguna forma tiene burbujas como si se encontrara carbonatado. La mirada del can es esperanzadora y una pequeña sonrisa intenta salir de su rostro*
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  • Hoy, a pesar de las circunstancias y de lo funestos y aciagos que parecían sobrevenir sus próximos dias, la rubia se ha levantado de bastante buen humor. Tanto que hasta ha tenido ganas de darse una ducha revitalizante y preparar un desayuno a base de muchísimos hidratos de carbono. Esa era la parte buena del vampirismo...

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ #SeductiveSunday

    ㅤㅤㅤㅤㅤ #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    Hoy, a pesar de las circunstancias y de lo funestos y aciagos que parecían sobrevenir sus próximos dias, la rubia se ha levantado de bastante buen humor. Tanto que hasta ha tenido ganas de darse una ducha revitalizante y preparar un desayuno a base de muchísimos hidratos de carbono. Esa era la parte buena del vampirismo... ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ #SeductiveSunday ㅤㅤㅤㅤㅤ #Personajes3D #3D #Comunidad3D
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  • La mañana en Brattvåg comenzó con un murmullo inquietante que recorrió los pasillos de servicio hasta llegar a los oídos de Gunnar. El capitán fue informado por dos de sus hombres encargados de hacer guardia la noche anterior

    ​—Capitán —dijo uno de ellos, extendiendo un pedazo de tela de algodón fino—Anoche encontramos esto en la cocina, no vimos a nadie entrar ni salir, señor —aseguró el guardia, nervioso— Pero el aire ahí dentro todavía se siente... cargado y está todo hecho un desastre.

    Gunnar tomó el fajín, reconociendo de inmediato que la calidad del tejido y el tinte no eran locales. Pero lo que lo hizo apretar la mandíbula fue el informe de la servidumbre. Los cocineros hablaban de una escena de caos absoluto... sacos de grano reventados, una capa de harina cubriendo el suelo y lo más alarmante, la madera de la puerta de la alacena estaba carbonizada.
    Con el fajín apretado en el puño, se dirigió a los aposentos reales

    Dentro de su alcoba Elizabeth acababa de despertar, disponiéndose para empezar a cumplir sus labores a pesar del dolor que recorría todo su cuerpo se sentía con energías de sobra.

    ​Un golpe seco en la puerta la hizo sobresaltarse.

    ​—¡Mi Reina! —la voz de Gunnar sonó desesperada a través de la puerta — No ingresaré, asumo que está en paños menores, pero necesito que se presente en el Gran Salón de inmediato. He convocado a los siete consejeros. Tenemos un asunto de seguridad que necesita su atención urgente

    ​Elizabeth cerró los ojos un instante, respirando hondo. El corazón le golpeaba el pecho con latidos fuertes.

    ✴ ─ Muy bien Gunnar, iré de inmediato.

    ​Descartó sus túnicas habituales por un vestido de terciopelo pesado que la hacía ver imponente, pero el problema eran las marcas... Se miró al espejo, viendo las huellas púrpuras de su piel, las pruebas físicas de su "traición" a la corona.
    Entonces, tomó una decisión inusual, buscó en un cofre olvidado una gargantilla de encaje negro, una pieza de joyería intrincada con incrustaciones de obsidiana y pedrería que cubría su cuello por completo.
    ​Sentía el peso de las joyas como una cadena mientras caminaba hacia el Gran Salón, cada paso era una lucha por mantener la espalda recta.

    Al entrar, el aire se volvió pesado. Los siete consejeros ya estaban allí, y Milenka la observaba desde su posición habitual.

    Elizabeth hizo su entrada, sus músculos protestaban mientra daba pasos firmes hasta el fondo de la habitación. Se sentó en el trono con una elegancia que rozaba la soberbia.
    La gargantilla de encaje negro con incrustaciones de pedrería que cubría su cuello desde la base hasta la mandíbula llamó de inmediato la atención de Milenka causándole dudas, era una pieza hermosa, pero extraña en una mujer como la reina que despreciaba los adornos.

    Gunnar dio un paso al frente.
    ​—Majestad, honorables consejeros —el gran hombre mostró el fajín con un gesto violento— Anoche, este castillo fue escenario de un desorden inexplicable. La alacena ha sido destruida. Esta tela de algodón no es de Brattvåg y estaba en el suelo de las cocinas... ¡ la prueba de quién es el culpable de todo! ¡TRAIGAN AL ACUSADO!

    Cuando las puertas se abrieron y Kazuo entró escoltado, Elizabeth sintió que el mundo se encogía. Al verlo caminando tan sereno a pesar de la situación, el recuerdo de la noche anterior la asaltó con una fuerza devastadora. Se obligó a clavar las uñas en los brazos del trono para no flaquear.

    ​—Este extranjero parece haber confundido vuestra hospitalidad con una licencia para el vandalismo o algo peor. Juzguen ustedes ─ Dijo Gunnar al consejo claramente exaltado mientras azotaba el fajín delante del rostro de Kazuo quien había llegado a su lado mientras los soldados que lo traían se retiraban a los costados.

    ​Elizabeth tomó la palabra. Su voz salió fría, cortante, una máscara perfecta que ocultaba el volcán que sentía por dentro.

    ✴ ─Kazuo —dijo, interpelándolo directamente—El Capitán Gunnar ha presentado una prueba física que te sitúa en el centro de un incidente vandálico en mis dependencias. La alacena está en ruinas y tu prenda estaba allí.

    ​Hizo una pausa, su mirada chocaba con la de él, tratando de comunicarle mil cosas en un solo segundo sin que nadie lo notara

    ​✴ ─¿Qué tienes que decir en tu defensa?
    La mañana en Brattvåg comenzó con un murmullo inquietante que recorrió los pasillos de servicio hasta llegar a los oídos de Gunnar. El capitán fue informado por dos de sus hombres encargados de hacer guardia la noche anterior ​—Capitán —dijo uno de ellos, extendiendo un pedazo de tela de algodón fino—Anoche encontramos esto en la cocina, no vimos a nadie entrar ni salir, señor —aseguró el guardia, nervioso— Pero el aire ahí dentro todavía se siente... cargado y está todo hecho un desastre. Gunnar tomó el fajín, reconociendo de inmediato que la calidad del tejido y el tinte no eran locales. Pero lo que lo hizo apretar la mandíbula fue el informe de la servidumbre. Los cocineros hablaban de una escena de caos absoluto... sacos de grano reventados, una capa de harina cubriendo el suelo y lo más alarmante, la madera de la puerta de la alacena estaba carbonizada. Con el fajín apretado en el puño, se dirigió a los aposentos reales Dentro de su alcoba Elizabeth acababa de despertar, disponiéndose para empezar a cumplir sus labores a pesar del dolor que recorría todo su cuerpo se sentía con energías de sobra. ​Un golpe seco en la puerta la hizo sobresaltarse. ​—¡Mi Reina! —la voz de Gunnar sonó desesperada a través de la puerta — No ingresaré, asumo que está en paños menores, pero necesito que se presente en el Gran Salón de inmediato. He convocado a los siete consejeros. Tenemos un asunto de seguridad que necesita su atención urgente ​Elizabeth cerró los ojos un instante, respirando hondo. El corazón le golpeaba el pecho con latidos fuertes. ✴ ─ Muy bien Gunnar, iré de inmediato. ​Descartó sus túnicas habituales por un vestido de terciopelo pesado que la hacía ver imponente, pero el problema eran las marcas... Se miró al espejo, viendo las huellas púrpuras de su piel, las pruebas físicas de su "traición" a la corona. Entonces, tomó una decisión inusual, buscó en un cofre olvidado una gargantilla de encaje negro, una pieza de joyería intrincada con incrustaciones de obsidiana y pedrería que cubría su cuello por completo. ​Sentía el peso de las joyas como una cadena mientras caminaba hacia el Gran Salón, cada paso era una lucha por mantener la espalda recta. Al entrar, el aire se volvió pesado. Los siete consejeros ya estaban allí, y Milenka la observaba desde su posición habitual. Elizabeth hizo su entrada, sus músculos protestaban mientra daba pasos firmes hasta el fondo de la habitación. Se sentó en el trono con una elegancia que rozaba la soberbia. La gargantilla de encaje negro con incrustaciones de pedrería que cubría su cuello desde la base hasta la mandíbula llamó de inmediato la atención de Milenka causándole dudas, era una pieza hermosa, pero extraña en una mujer como la reina que despreciaba los adornos. Gunnar dio un paso al frente. ​—Majestad, honorables consejeros —el gran hombre mostró el fajín con un gesto violento— Anoche, este castillo fue escenario de un desorden inexplicable. La alacena ha sido destruida. Esta tela de algodón no es de Brattvåg y estaba en el suelo de las cocinas... ¡ la prueba de quién es el culpable de todo! ¡TRAIGAN AL ACUSADO! Cuando las puertas se abrieron y [8KazuoAihara8] entró escoltado, Elizabeth sintió que el mundo se encogía. Al verlo caminando tan sereno a pesar de la situación, el recuerdo de la noche anterior la asaltó con una fuerza devastadora. Se obligó a clavar las uñas en los brazos del trono para no flaquear. ​—Este extranjero parece haber confundido vuestra hospitalidad con una licencia para el vandalismo o algo peor. Juzguen ustedes ─ Dijo Gunnar al consejo claramente exaltado mientras azotaba el fajín delante del rostro de Kazuo quien había llegado a su lado mientras los soldados que lo traían se retiraban a los costados. ​Elizabeth tomó la palabra. Su voz salió fría, cortante, una máscara perfecta que ocultaba el volcán que sentía por dentro. ​ ✴ ─Kazuo —dijo, interpelándolo directamente—El Capitán Gunnar ha presentado una prueba física que te sitúa en el centro de un incidente vandálico en mis dependencias. La alacena está en ruinas y tu prenda estaba allí. ​Hizo una pausa, su mirada chocaba con la de él, tratando de comunicarle mil cosas en un solo segundo sin que nadie lo notara ​✴ ─¿Qué tienes que decir en tu defensa?
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  • El sol resplandecía como si estuviera presumiendo su derecho a brillar, la suave brisa corría entre los techos y los callejones de la ciudad de la libertad.

    El olor a pan recién orneado anunciaba las primeras tandas de desayunos junto con el dulce y carbonizado aroma de la carne a la miel del Gran Cazador, los guardias del turno de la noche pasaban al restaurante a comer antes de ir a la sede a dar reporte y terminar turno, el eco de los feroces y precisos golpeteos del martillo de wagner contra el yunke resonaban a distancia, parecía una día animado y tranquilo como siempre, hasta que...

    -¡Woo hoo!

    Se escuchó un grito de adrenalina, acompañado del potente rugido de una maquinaria muy poco común en ese mundo, un "corcel de acero". Aquella calma se vio momentáneamente interrumpida por aquel rugido metálico. Una sombra a gran velocidad pasó varios metros sobre la fuente central a la entrada de Mondstadt hasta impactarse en el suelo frente a la puerta de entrada a la ciudad. El peso de la moto y la velocidad la habían llevado a frenar hasta el puente saliendo de Mondstadt en un perfecto derrape, si, Jean había bajado a toda velocidad desde la explanada de la iglesia en aquella moto prestada.

    -....Por...el Gran Arconte Anemo....

    Dijo agitada sobre la motocicleta, sus mejillas estaban ruborizadas por la adrenalina ante el vehículo que le habían prestado incluso había perdido por ese momento su rígida postura como Gran Maestra Interina dejando ver a aquella alma rebelde y risueña por la que siempre era identificada en la academia.

    -Tendré que pedirle a la Señorita Mavuika la posibilidad de tener una para mi... -Dijo mientras usaba sus manos como abanicos sentada en la moto echándose aire en el rostro aún sintiendo como su corazón golpeaba contra su pecho-
    El sol resplandecía como si estuviera presumiendo su derecho a brillar, la suave brisa corría entre los techos y los callejones de la ciudad de la libertad. El olor a pan recién orneado anunciaba las primeras tandas de desayunos junto con el dulce y carbonizado aroma de la carne a la miel del Gran Cazador, los guardias del turno de la noche pasaban al restaurante a comer antes de ir a la sede a dar reporte y terminar turno, el eco de los feroces y precisos golpeteos del martillo de wagner contra el yunke resonaban a distancia, parecía una día animado y tranquilo como siempre, hasta que... -¡Woo hoo! Se escuchó un grito de adrenalina, acompañado del potente rugido de una maquinaria muy poco común en ese mundo, un "corcel de acero". Aquella calma se vio momentáneamente interrumpida por aquel rugido metálico. Una sombra a gran velocidad pasó varios metros sobre la fuente central a la entrada de Mondstadt hasta impactarse en el suelo frente a la puerta de entrada a la ciudad. El peso de la moto y la velocidad la habían llevado a frenar hasta el puente saliendo de Mondstadt en un perfecto derrape, si, Jean había bajado a toda velocidad desde la explanada de la iglesia en aquella moto prestada. -....Por...el Gran Arconte Anemo.... Dijo agitada sobre la motocicleta, sus mejillas estaban ruborizadas por la adrenalina ante el vehículo que le habían prestado incluso había perdido por ese momento su rígida postura como Gran Maestra Interina dejando ver a aquella alma rebelde y risueña por la que siempre era identificada en la academia. -Tendré que pedirle a la Señorita Mavuika la posibilidad de tener una para mi... -Dijo mientras usaba sus manos como abanicos sentada en la moto echándose aire en el rostro aún sintiendo como su corazón golpeaba contra su pecho-
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  • 祟 𝑯𝒊𝒎𝒂𝒓𝒊

    ¿Himari, si un día decido explotar e inmolar todo, te comerías mi cadáver carbonizado?

    Me gustaría que fueses tú.
    [black.cat] ¿Himari, si un día decido explotar e inmolar todo, te comerías mi cadáver carbonizado? Me gustaría que fueses tú.
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  • Llevaba un par de días con aquello, y toda aquella noche en vela, llenándose las manos de carboncillo y borrando los errores con la miga del pan de la cena, que había rehusado comerse para poder usarlo como material de arte.

    Si, aquello era una soberanisima mierda. Pero era lo mejor que tenia, y tenia que agradecerle a Judith el carboncillo y el papel para poder dibujar, porque si no, no tendría absolutamente nada.
    Justamente al pensar en ella, la niña aparece como si la hubiera invocado, sentada a lo indio en el suelo de calle, frente a los barrotes de su ventana.

    —Eso es... ¿un dibujo? — La voz de la pequeña Grimes llena la celda con un toque de diversión y de incredulidad. — Déjame verlo.

    Negan podría negarse, pero con un suspiro se levanta de su lugar en el suelo de la celda y se acerca a la ventana, pasando por los barrotes el papel.
    Judith lo observa, como si realmente entendiera algo de dibujo, aunque para ser justos, él tampoco lo hacía.

    — Es... curioso....

    —¡Exacto! Es arte moderno.

    — Es para Becca, ¿verdad?

    Negan recupera el papel y lo mira frunciendo el ceño mientras se encoge de hombros, que hubiera hecho aquello tan solo con el recuerdo de la médico tendría que darle algo mas de puntos, ¿no?

    — Me dijiste que hoy era su cumpleaños, pensé que se merecía algo... horrible, pero único. Tampoco tengo muchas mas opciones...

    >> Horas mas tarde, el preso dejaba pasar las horas en su catre, con el dibujo boca abajo encima de su torso, con el carboncillo completamente agotado en el suelo y pensando que quizás Becca no bajaría aquel día a verle, podría pasar perfectamente, seguramente ella no estaría pensando tanto en él, como él en ella.

    Ella tenia mucha mas gente a su alrededor que él. Pero aún así no pierde la esperanza, y la sonrisa que se dibuja en su rostro cuando escucha la puerta del sótano y ve bajar a la cumpleañera.

    — ¡Feliz cumpleaños, Becca! ¿Qué se te ha perdido por aquí en un día tan soleado como el de hoy, y donde todos deberían estar montándote una super fiesta de cumpleaños?


    𝙱𝙴𝙲𝙲𝙰 𝙷𝙰𝙻𝙴
    Llevaba un par de días con aquello, y toda aquella noche en vela, llenándose las manos de carboncillo y borrando los errores con la miga del pan de la cena, que había rehusado comerse para poder usarlo como material de arte. Si, aquello era una soberanisima mierda. Pero era lo mejor que tenia, y tenia que agradecerle a Judith el carboncillo y el papel para poder dibujar, porque si no, no tendría absolutamente nada. Justamente al pensar en ella, la niña aparece como si la hubiera invocado, sentada a lo indio en el suelo de calle, frente a los barrotes de su ventana. —Eso es... ¿un dibujo? — La voz de la pequeña Grimes llena la celda con un toque de diversión y de incredulidad. — Déjame verlo. Negan podría negarse, pero con un suspiro se levanta de su lugar en el suelo de la celda y se acerca a la ventana, pasando por los barrotes el papel. Judith lo observa, como si realmente entendiera algo de dibujo, aunque para ser justos, él tampoco lo hacía. — Es... curioso.... —¡Exacto! Es arte moderno. — Es para Becca, ¿verdad? Negan recupera el papel y lo mira frunciendo el ceño mientras se encoge de hombros, que hubiera hecho aquello tan solo con el recuerdo de la médico tendría que darle algo mas de puntos, ¿no? — Me dijiste que hoy era su cumpleaños, pensé que se merecía algo... horrible, pero único. Tampoco tengo muchas mas opciones... >> Horas mas tarde, el preso dejaba pasar las horas en su catre, con el dibujo boca abajo encima de su torso, con el carboncillo completamente agotado en el suelo y pensando que quizás Becca no bajaría aquel día a verle, podría pasar perfectamente, seguramente ella no estaría pensando tanto en él, como él en ella. Ella tenia mucha mas gente a su alrededor que él. Pero aún así no pierde la esperanza, y la sonrisa que se dibuja en su rostro cuando escucha la puerta del sótano y ve bajar a la cumpleañera. — ¡Feliz cumpleaños, Becca! ¿Qué se te ha perdido por aquí en un día tan soleado como el de hoy, y donde todos deberían estar montándote una super fiesta de cumpleaños? [JSTSURVIVE.BECCA]
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  • "Por favor, no hagas ninguna gilipollez"
    Fandom Supernatural
    Categoría Drama
    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 𝐕𝐈𝐈𝐈
    ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ Dean Winchester
    ㅤㅤ

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ-Dean…- comenzó a decir la Mikaelson. Entró de forma pausada en el dormitorio del cazador. Sus pasos eran cortos, algo erráticos, ya que su cabeza parecía estar algo lejos del bunker en ese momento. En sus manos sostenía el teléfono móvil y se daba pequeños toquecitos con este en la mano, pues no estaba demasiado segura de cómo abordar aquella situación.

    Hacía algunos días que habían regresado de Pennsylvania y todo había marchado… bien. Todo lo bien que pueden ir las cosas en el mundo de los Winchester. La amenaza de Miguel seguía siendo un peligro potencial, y eso sin contar a Lucifer…

    Como digo, todo había marchado bien sino contamos con que Lucifer, ansiando recuperar de nuevo sus poderes de arcángel había engañado a Jack semanas atrás y le había robado su propia gracia angelical. Y lo que pareció un incidente sin mayores consecuencias en su momento, a esas alturas se había convertido en un punto de inflexión para los habitantes del bunker. Hope fue de las primeras en sospechar que algo no marchaba bien con Jack. Hati y Cass la secundaron. Algo no estaba bien con Jack… Se moría. Esas fueron las palabras de Rowena… Las mismas que Hope no queria pronunciar para no hacer daño a Dean y las personas que queria.

    Por todo eso, porque las cosas estaban muy tensas y complicadas en casa, Hope había optado por callar su propio drama familiar. Si bien Dean ya sabia que su tio Elijah y su padre habían regresado a la vida, no había sabido como decirle que tambien su madre estaba viva, que seres sobrenaturales poderosos estaban regresando cada vez más rapido… Pero ahora, después de la llamada de Freya… no tenia otra opción…

    -Tengo… algo que contarte… -titubeó un momento- Cuando estuvimos en Phillipsburg… recibí una llamada de teléfono. Era mi… madre. Ella tambien ha regresado… Todos están regresando…- le dijo- Y aunque la echo de menos y me duele el alma por cada día que paso sin abrazarla, en el fondo sé que todo esto es parte de un problema mayor y he intentado apartarlo… Aparcarlo en un espacio donde si no lo veo, me convenzo de que no está ocurriendo, pero… -se sentó en la cama del cazador y dio una palmada sobre el colchón para que Dean se sentara a su lado.

    -No puedo seguir haciendo oídos sordos, Dean. Mi tía Freya ha llamado… Mi madre y el tio Elijah fueron a Londres en busca de un resucitado y… mi tio… lo mató. Mamá y Freya creen que algo lo ha afectado…-chasqueó la lengua y se pasó las manos por el rostro- Papá fue a Mystic Falls a ver si en el internado Salvatore o en la basta librería de Alaric había algo… Según los manuscritos que guarda Alaric, la marca con la que todos han regresado es… una marca antigua. La marca de Morgana. Una peligrosa nigromante procedente de antes de los tiempos de Arturo… La amante y enemiga de Merlín -al ver la cara de sorpresa de Dean, ella asintió- Sí. Esa Morgana. Y ese Merlín…

    -Invocaron a Morgana. Hace dos dias. Y el resucitado que trajeron Freya y Keelan de Alaska intentó atacarla… Y estalló en llamas. Carbonizándose en segundos. La marca protege a Morgana de sus resucitados. No pueden dañarla…

    Hizo una suave pausa alargando una mano hacia la de Dean.

    -Me duele en el alma dejarte ahora, Dean. Con lo de Jack y… bueno, todo lo demás…- señaló la puerta con una mano como si asi abarcase el bunker entero- Pero mi familia me necesita ahora, Dean. El mundo sobrenatural se va a la mierda. Y me necesitan en casa. No puedo darles la espalda… Volveré en cuanto salvemos el mundo y mande a esa bruja milenaria al infierno. La mataré y volveré contigo… -llevó ahora sus dos manos al rostro del cazador- Intenta seguir de una pieza cuando eso ocurra. Y prométeme que no harás ninguna gilipollez… -sonrió suavemente, entre divertida por sus ultimas palabras y emocionada pero desgarrada por abandonar al hombre que amaba en un momento tan delicado- Sabes que te quiero, ¿verdad? Por favor, dime que no soy una mala persona por irme ahora… Dime que estarás bien, que estaréis bien…



    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #Supernatural #NuevoStarter
    ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 𝐕𝐈𝐈𝐈 ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ [BxbyDriver] ㅤㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ-Dean…- comenzó a decir la Mikaelson. Entró de forma pausada en el dormitorio del cazador. Sus pasos eran cortos, algo erráticos, ya que su cabeza parecía estar algo lejos del bunker en ese momento. En sus manos sostenía el teléfono móvil y se daba pequeños toquecitos con este en la mano, pues no estaba demasiado segura de cómo abordar aquella situación. Hacía algunos días que habían regresado de Pennsylvania y todo había marchado… bien. Todo lo bien que pueden ir las cosas en el mundo de los Winchester. La amenaza de Miguel seguía siendo un peligro potencial, y eso sin contar a Lucifer… Como digo, todo había marchado bien sino contamos con que Lucifer, ansiando recuperar de nuevo sus poderes de arcángel había engañado a Jack semanas atrás y le había robado su propia gracia angelical. Y lo que pareció un incidente sin mayores consecuencias en su momento, a esas alturas se había convertido en un punto de inflexión para los habitantes del bunker. Hope fue de las primeras en sospechar que algo no marchaba bien con Jack. Hati y Cass la secundaron. Algo no estaba bien con Jack… Se moría. Esas fueron las palabras de Rowena… Las mismas que Hope no queria pronunciar para no hacer daño a Dean y las personas que queria. Por todo eso, porque las cosas estaban muy tensas y complicadas en casa, Hope había optado por callar su propio drama familiar. Si bien Dean ya sabia que su tio Elijah y su padre habían regresado a la vida, no había sabido como decirle que tambien su madre estaba viva, que seres sobrenaturales poderosos estaban regresando cada vez más rapido… Pero ahora, después de la llamada de Freya… no tenia otra opción… -Tengo… algo que contarte… -titubeó un momento- Cuando estuvimos en Phillipsburg… recibí una llamada de teléfono. Era mi… madre. Ella tambien ha regresado… Todos están regresando…- le dijo- Y aunque la echo de menos y me duele el alma por cada día que paso sin abrazarla, en el fondo sé que todo esto es parte de un problema mayor y he intentado apartarlo… Aparcarlo en un espacio donde si no lo veo, me convenzo de que no está ocurriendo, pero… -se sentó en la cama del cazador y dio una palmada sobre el colchón para que Dean se sentara a su lado. -No puedo seguir haciendo oídos sordos, Dean. Mi tía Freya ha llamado… Mi madre y el tio Elijah fueron a Londres en busca de un resucitado y… mi tio… lo mató. Mamá y Freya creen que algo lo ha afectado…-chasqueó la lengua y se pasó las manos por el rostro- Papá fue a Mystic Falls a ver si en el internado Salvatore o en la basta librería de Alaric había algo… Según los manuscritos que guarda Alaric, la marca con la que todos han regresado es… una marca antigua. La marca de Morgana. Una peligrosa nigromante procedente de antes de los tiempos de Arturo… La amante y enemiga de Merlín -al ver la cara de sorpresa de Dean, ella asintió- Sí. Esa Morgana. Y ese Merlín… -Invocaron a Morgana. Hace dos dias. Y el resucitado que trajeron Freya y Keelan de Alaska intentó atacarla… Y estalló en llamas. Carbonizándose en segundos. La marca protege a Morgana de sus resucitados. No pueden dañarla… Hizo una suave pausa alargando una mano hacia la de Dean. -Me duele en el alma dejarte ahora, Dean. Con lo de Jack y… bueno, todo lo demás…- señaló la puerta con una mano como si asi abarcase el bunker entero- Pero mi familia me necesita ahora, Dean. El mundo sobrenatural se va a la mierda. Y me necesitan en casa. No puedo darles la espalda… Volveré en cuanto salvemos el mundo y mande a esa bruja milenaria al infierno. La mataré y volveré contigo… -llevó ahora sus dos manos al rostro del cazador- Intenta seguir de una pieza cuando eso ocurra. Y prométeme que no harás ninguna gilipollez… -sonrió suavemente, entre divertida por sus ultimas palabras y emocionada pero desgarrada por abandonar al hombre que amaba en un momento tan delicado- Sabes que te quiero, ¿verdad? Por favor, dime que no soy una mala persona por irme ahora… Dime que estarás bien, que estaréis bien… #Personajes3D #3D #Comunidad3D #Supernatural #NuevoStarter
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