• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Paso a dejarles un saludo. Además del fin de semana en el que no tengo tiempo, estoy teniendo algunos problemas de sueño (Estoy durmiendo mucho... Demasiado). Así que por eso no me he pasado mucho, pero espero poder estar más presente en estos días.

    Pero hago esta publicación principalmente porque quería compartirles esta imagen que Carol Walters me compartió de mi personaje y me encantó. Muchas gracias por este regalito.

    Siento mucha tentación de convertirla en la apariencia de mi cuenta. Lo único que me echa para atrás es que no podría o no sabría como conseguir más. Pero es tal cual como imaginaba a Celestine.

    ¿A ustedes qué les parece? ¿Les gusta?
    Paso a dejarles un saludo. Además del fin de semana en el que no tengo tiempo, estoy teniendo algunos problemas de sueño (Estoy durmiendo mucho... Demasiado). Así que por eso no me he pasado mucho, pero espero poder estar más presente en estos días. Pero hago esta publicación principalmente porque quería compartirles esta imagen que [ember_olive_bat_439] me compartió de mi personaje y me encantó. Muchas gracias por este regalito. Siento mucha tentación de convertirla en la apariencia de mi cuenta. Lo único que me echa para atrás es que no podría o no sabría como conseguir más. Pero es tal cual como imaginaba a Celestine. ¿A ustedes qué les parece? ¿Les gusta?
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    8
    2 comentarios 0 compartidos
  • Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar.

    Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide.

    Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado.

    ──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate.

    Oliver Grayson
    Ni siquiera tuvo tiempo de destruir por completo aquel restaurante; el cual tuvo el descaro de hacerla esperar más de lo que ella podía soportar. Una rafaga de energía lanzada de su palma bastó para destruir una cuarta parte del local. Nadie había escapado de entre las ruinas, por lo que podía suponerse que muchos murieron o estaban gravemente heridos. Sin importar su situación, el incendio provocado por la explosión ya estaba consumiendo lo que quedaba del miserable lugar. Pero lejos de poder jactarse, lo que pudo ser una escena de deleite puro para la mujer se vio interrumpido por un extraño llamado de atención que resaltó de entre la lluvia, los gritos de los civiles cercanos al lugar de la tragedia y los relámpagos. Esa voz parecía provenir de unos metros atrás, a espaldas de la androide. Sin poder evitarlo, giró sobre sí misma para encarar a la persona que había decidido interrumpirla. La lluvia no daba tregua, seguía cayendo con la misma intensidad desde el momento en que empezó. Lo detestaba. Detestaba cómo el agua arruinaba su ropa favorita, pero lo que más sufría era por su hermosa cabellera rubia, que terminaría hecha un desastre, completamente impresentable. Podría haber regresado a su hogar temporal para remediar su lamentable apariencia, pero cada segundo que pasaba se empapaba aún más, todo por culpa de ese muchacho recién llegado. ──── ¿Acaso eres estúpido, niño? Será mejor que corras con tus padres, antes de que te reduzca a cenizas. ──── empezó con un tono amenazante. Su frialdad era evidente, carecía completamente de empatía cuando estaba enojada. Cualquiera que se cruce en su camino acabaría muerto, sin importar de quien se trate. [vision_jade_snake_849]
    Me gusta
    Me endiabla
    Me shockea
    3
    3 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ****La Edad del Caos****
    -La calma antes del juicio

    Lejos de los templos, lejos de la guerra, existía un lugar donde el mundo aún respiraba, la aldea de los nómadas. Allí, el viento no llevaba plegarias a los dioses sino historias de supervivencia, Onix fue la primera en volver a casa. Su presencia, inesperada y marcada por el dolor, no pasó desapercibida. Entre los suyos aún quedaban rostros que recordaban y entre ellos, uno que no la había olvidado, su tío, el hermano de su padre.

    El mismo hombre que había sobrevivido cuando los Elunai arrasaron con su gente en otra aldea, llevándose a los niños como si fueran herramientas, como si sus vidas no tuvieran valor. Cuando vio a Onix no hizo preguntas simplemente la abrazó y eso fue suficiente.

    Yen llegó como una sombra ajena pero no fue rechazada. Su apariencia, su esencia, su forma de existir, la acercaban más a ellos que a cualquier templo. Para los nómadas, no era una aberración, era solo una niña y eso era suficiente.

    El tiempo, por primera vez desde la tragedia, comenzó a avanzar sin violencia, Yen aprendió a vivir, a caminar sin miedo constante, a comer sin mirar sobre su hombro, a dormir… sin gritar.

    Pero la paz no era completa nunca lo sería, el tío de Onix comenzó a entrenarlas, no como soldados, no como herramientas sino como sobrevivientes.

    Les enseñó a moverse, a resistir, a leer el entorno pero sobre todo, a entender algo que los templos jamás enseñaban: El mundo no era justo y nadie vendría a salvarlas.

    Mientras tanto en las alturas donde aún se aferraban los dioses, el miedo crecía, los restos del templo destruido no quedaron en silencio. Entre los escombros, entre los cuerpos, los registros sobrevivieron. Los Elunai los recuperaron y con ellos la verdad, Yen no era solo una anomalía, no era solo la hija de que ellos llamaban un “Señor del Caos”, era algo peor. Su esencia era pura, demasiado pura, compatible y capaz de unir lo que nunca debia mezclarse.

    Los informes eran claros, si crecía, si sobrevivía, si llegaba a engendrar no habría límite para lo que podría nacer de ella: Elunai, Nómadas, Demonios e Incluso… algo que superara a los propios dioses y ahí estaba el verdadero terror.

    Porque los demonios no eran simples criaturas, no como los mortales creían, ellos nacieron del poder original, del eco de aquello que dio origen a todo cuando los primeros fragmentos se separaron y tomaron forma.

    Los dioses alguna vez estuvieron conectados a ese poder pero lo perdieron, lo rompieron y con ello perdieron la capacidad de crear vida.

    Los demonios no, ellos heredaron ese derecho, por eso los dioses les temían. No por lo que eran sino por lo que podían llegar a ser y Yen era el puente.

    La decisión fue tomada sin discusión, no habría captura, no habría estudio, ya no habría segundas oportunidades... Yen debía morir.

    Mientras ese destino se sellaba en las alturas el mundo abajo ardía, Oz continuaba su avance. Templo tras templo caía, no había estrategia compleja, no había negociación solo destrucción. Cada santuario que caía era un golpe directo al dominio de los dioses, cada ruina un mensaje.

    El mundo ya no les pertenecía pero no era el único problema. En otro continente lejos de su alcance inmediato una nueva amenaza comenzaba a tomar forma.

    Una demonio poderosa, antigua en esencia aunque joven en forma, había reunido a los suyos, no como bestias, no como criaturas salvajes sino como un pueblo.

    Le dio un nombre: Ishtar. Y con él una intención, un reino. Los dioses ahora estaban atrapados.

    Si perseguían a Oz, perdían control sobre Ishtar, si atacaban a Ishtar, Oz seguiría destruyendo todo lo que quedaba.

    Y en medio de todo Yen, la pieza más peligrosa de todas. Sin saberlo la niña entrenaba en la aldea Nómada, Yen comenzaba a moverse con más seguridad. Su cuerpo aprendía… pero su mente avanzaba más rápido.

    Siempre más rápido, observaba, adaptaba, comprendía y en lo profundo de su ser aquel pensamiento seguía creciendo silencioso y firme: "Matar… no era incorrecto, era necesario".
    ****La Edad del Caos**** -La calma antes del juicio Lejos de los templos, lejos de la guerra, existía un lugar donde el mundo aún respiraba, la aldea de los nómadas. Allí, el viento no llevaba plegarias a los dioses sino historias de supervivencia, Onix fue la primera en volver a casa. Su presencia, inesperada y marcada por el dolor, no pasó desapercibida. Entre los suyos aún quedaban rostros que recordaban y entre ellos, uno que no la había olvidado, su tío, el hermano de su padre. El mismo hombre que había sobrevivido cuando los Elunai arrasaron con su gente en otra aldea, llevándose a los niños como si fueran herramientas, como si sus vidas no tuvieran valor. Cuando vio a Onix no hizo preguntas simplemente la abrazó y eso fue suficiente. Yen llegó como una sombra ajena pero no fue rechazada. Su apariencia, su esencia, su forma de existir, la acercaban más a ellos que a cualquier templo. Para los nómadas, no era una aberración, era solo una niña y eso era suficiente. El tiempo, por primera vez desde la tragedia, comenzó a avanzar sin violencia, Yen aprendió a vivir, a caminar sin miedo constante, a comer sin mirar sobre su hombro, a dormir… sin gritar. Pero la paz no era completa nunca lo sería, el tío de Onix comenzó a entrenarlas, no como soldados, no como herramientas sino como sobrevivientes. Les enseñó a moverse, a resistir, a leer el entorno pero sobre todo, a entender algo que los templos jamás enseñaban: El mundo no era justo y nadie vendría a salvarlas. Mientras tanto en las alturas donde aún se aferraban los dioses, el miedo crecía, los restos del templo destruido no quedaron en silencio. Entre los escombros, entre los cuerpos, los registros sobrevivieron. Los Elunai los recuperaron y con ellos la verdad, Yen no era solo una anomalía, no era solo la hija de que ellos llamaban un “Señor del Caos”, era algo peor. Su esencia era pura, demasiado pura, compatible y capaz de unir lo que nunca debia mezclarse. Los informes eran claros, si crecía, si sobrevivía, si llegaba a engendrar no habría límite para lo que podría nacer de ella: Elunai, Nómadas, Demonios e Incluso… algo que superara a los propios dioses y ahí estaba el verdadero terror. Porque los demonios no eran simples criaturas, no como los mortales creían, ellos nacieron del poder original, del eco de aquello que dio origen a todo cuando los primeros fragmentos se separaron y tomaron forma. Los dioses alguna vez estuvieron conectados a ese poder pero lo perdieron, lo rompieron y con ello perdieron la capacidad de crear vida. Los demonios no, ellos heredaron ese derecho, por eso los dioses les temían. No por lo que eran sino por lo que podían llegar a ser y Yen era el puente. La decisión fue tomada sin discusión, no habría captura, no habría estudio, ya no habría segundas oportunidades... Yen debía morir. Mientras ese destino se sellaba en las alturas el mundo abajo ardía, Oz continuaba su avance. Templo tras templo caía, no había estrategia compleja, no había negociación solo destrucción. Cada santuario que caía era un golpe directo al dominio de los dioses, cada ruina un mensaje. El mundo ya no les pertenecía pero no era el único problema. En otro continente lejos de su alcance inmediato una nueva amenaza comenzaba a tomar forma. Una demonio poderosa, antigua en esencia aunque joven en forma, había reunido a los suyos, no como bestias, no como criaturas salvajes sino como un pueblo. Le dio un nombre: Ishtar. Y con él una intención, un reino. Los dioses ahora estaban atrapados. Si perseguían a Oz, perdían control sobre Ishtar, si atacaban a Ishtar, Oz seguiría destruyendo todo lo que quedaba. Y en medio de todo Yen, la pieza más peligrosa de todas. Sin saberlo la niña entrenaba en la aldea Nómada, Yen comenzaba a moverse con más seguridad. Su cuerpo aprendía… pero su mente avanzaba más rápido. Siempre más rápido, observaba, adaptaba, comprendía y en lo profundo de su ser aquel pensamiento seguía creciendo silencioso y firme: "Matar… no era incorrecto, era necesario".
    Me encocora
    Me gusta
    5
    0 comentarios 2 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ACTUALIZADAS Y RE-BRANDS.
    ────────
    Apariencias actualizadas y algunas cambiadas.
    ACTUALIZADAS Y RE-BRANDS. ──────── Apariencias actualizadas y algunas cambiadas.
    𝗩𝗘𝗥𝗦𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦 𝗔𝗟𝗧𝗘𝗥𝗡𝗔𝗦 𝗙𝗧. 𝗞𝗜𝗬𝗢
    VERSIONES ALTERNAS DE KIYO.   UNIVERSOS JUJUTSU KAIZEN NOMBRE : Kiyomi Gojo Kikuchi EDAD : 16 Años ESTATURA : 1.72 Mtrs PROFESIÓN : Hechicera de Segundo Grado Estudiante del Colegio Técnico de Magia Metropolitana de Kioto. TÉCNICA RITUAL: ⌞ 呪われた破壊⌝ DESTRUCCIÓN MALDITA. ⌞La técnica maldita de Kiyo le permite manipular la...
    0 comentarios 0 compartidos
  • – Hoy fue un buen día, eh?

    Siempre aprecia los escasos momentos donde no le temen a su apariencia, luego de lidiar con lobos extraordinariamente grandes, le regalaron algunos filetes de pescado, aunque aún se veían completamente asustados.
    – Hoy fue un buen día, eh? Siempre aprecia los escasos momentos donde no le temen a su apariencia, luego de lidiar con lobos extraordinariamente grandes, le regalaron algunos filetes de pescado, aunque aún se veían completamente asustados.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • estar en las sombras es muy cómodo, naide sabe que estas ahi
    todo está en tu ventaja

    el problema es que a veces en las sombras hay más de uno usándolas a su beneficio los monstruos no quieren que sepas que estan ahi asi que suelen estar en donde no los veas, otros solo se esconden toman otra apariencia

    nada de esto era de mi incumbencia siempre evitaba que hubiera otro en mi oscuridad el problema es que el día de hoy estoy yo mismo detrás de mí
    estar en las sombras es muy cómodo, naide sabe que estas ahi todo está en tu ventaja el problema es que a veces en las sombras hay más de uno usándolas a su beneficio los monstruos no quieren que sepas que estan ahi asi que suelen estar en donde no los veas, otros solo se esconden toman otra apariencia nada de esto era de mi incumbencia siempre evitaba que hubiera otro en mi oscuridad el problema es que el día de hoy estoy yo mismo detrás de mí
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    OFF: Esto es totalmente Off, (Aviso porque... ps por si acaso con la redundancia), tengo de costumbre siempre revisar personajes nuevos, ver sus apariencias, si no tienen nada esperar a que describan sus historias o narrativas, incluso reviso personas conectadas para saber si a alguno posteo algo interesante, si soy un chismoso.....EN FIN, me desvio del tema... ¿Como se contacta a administradores aqui?, acabo de ver algo muy... directo en temas de sexualidad en un perfil...

    Vale entiendo que algunas personas crean personajes con intenciones directas para lemon, hasta mi personaje lo parece por el feed de presentación, pero al menos algo de sutileza y respeto NO MAMEN

    #Queja #Despotricando #OffRol #DolorDeOjos
    OFF: Esto es totalmente Off, (Aviso porque... ps por si acaso con la redundancia), tengo de costumbre siempre revisar personajes nuevos, ver sus apariencias, si no tienen nada esperar a que describan sus historias o narrativas, incluso reviso personas conectadas para saber si a alguno posteo algo interesante, si soy un chismoso.....EN FIN, me desvio del tema... ¿Como se contacta a administradores aqui?, acabo de ver algo muy... directo en temas de sexualidad en un perfil... Vale entiendo que algunas personas crean personajes con intenciones directas para lemon, hasta mi personaje lo parece por el feed de presentación, pero al menos algo de sutileza y respeto NO MAMEN #Queja #Despotricando #OffRol #DolorDeOjos
    Me enjaja
    Me shockea
    3
    5 comentarios 0 compartidos
  • Bueno cacería completa... Espero que su sabor sea mejor que su apariencia...

    Hmm debería guardar un poco para la familia?
    Bueno cacería completa... Espero que su sabor sea mejor que su apariencia... :STK-18: Hmm debería guardar un poco para la familia?
    Me gusta
    Me enjaja
    Me shockea
    7
    14 turnos 0 maullidos
  • Maki se quedó frente al espejo más tiempo del que habría querido admitir. No fue vanidad lo que la detuvo, sino algo más incómodo, más profundo. Sus ojos recorrieron su reflejo con una insistencia casi obsesiva.

    Había cambiado. No era una sospecha, ni una idea pasajera. Era un hecho que le oprimía el pecho.

    Nunca le importó demasiado su apariencia. Era algo secundario, irrelevante… casi invisible. Pero ahora no podía escapar de ello. Ahora su propia imagen parecía reclamar espacio, exigir ser vista, ser juzgada. Y lo peor no era eso… lo peor era imaginar las miradas ajenas, reconstruirlas en su mente, sentirlas recorrerla incluso cuando estaba sola.

    ¿Eso era lo que veían? ¿Eso era en lo que se había convertido?
    La incomodidad se le instaló bajo la piel, punzante, persistente. Quiso apartar la mirada, pero algo en ella la obligó a quedarse un segundo más, como si castigarse con esa visión fuera necesario.

    Soltó el aire de golpe. Sus dedos se enredaron en su cabello, acomodándolo con una brusquedad contenida, casi frustrada. Un gesto inútil.

    Entonces se apartó.

    Dejó atrás el espejo, pero no logró dejar atrás la sensación de que, de alguna forma, esa versión suya seguía observándola.
    Maki se quedó frente al espejo más tiempo del que habría querido admitir. No fue vanidad lo que la detuvo, sino algo más incómodo, más profundo. Sus ojos recorrieron su reflejo con una insistencia casi obsesiva. Había cambiado. No era una sospecha, ni una idea pasajera. Era un hecho que le oprimía el pecho. Nunca le importó demasiado su apariencia. Era algo secundario, irrelevante… casi invisible. Pero ahora no podía escapar de ello. Ahora su propia imagen parecía reclamar espacio, exigir ser vista, ser juzgada. Y lo peor no era eso… lo peor era imaginar las miradas ajenas, reconstruirlas en su mente, sentirlas recorrerla incluso cuando estaba sola. ¿Eso era lo que veían? ¿Eso era en lo que se había convertido? La incomodidad se le instaló bajo la piel, punzante, persistente. Quiso apartar la mirada, pero algo en ella la obligó a quedarse un segundo más, como si castigarse con esa visión fuera necesario. Soltó el aire de golpe. Sus dedos se enredaron en su cabello, acomodándolo con una brusquedad contenida, casi frustrada. Un gesto inútil. Entonces se apartó. Dejó atrás el espejo, pero no logró dejar atrás la sensación de que, de alguna forma, esa versión suya seguía observándola.
    Me gusta
    Me encocora
    Me entristece
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • Kazuo vio al pequeño kitsune. Era muy joven, un ser prácticamente recién creado. No pudo evitar que los recuerdos de sus propios comienzos afloraran, aunque estos eran algo difusos. En aquella etapa tan temprana aún era un zorro salvaje, y la conciencia de raciocinio, como la de los seres humanos, no la desarrollaría hasta que avanzara su edad… si sobrevivía hasta entonces.

    El pequeño zorro se acercó a Kazuo con la confianza de quien reconoce a un familiar, a uno de los suyos, incluso pese a aquella apariencia más humana.

    —Te queda un largo camino, pequeño… Solo espero que no tengas que pasar por el sufrimiento que yo he vivido. Que tu futuro sea más tranquilo. Japón, ahora mismo, atraviesa una transición más estable, por suerte.— Quizás el pequeño kitsune no entendía sus palabras, pero sí la energía que le transmitía.

    —Mi hogar es tu hogar… Tú y los tuyos siempre tendréis un lugar junto a mí. Os guiaré y os enseñaré vuestro cometido, algo de lo que yo no tuve el privilegio de tener.— Decía Kazuo con esa serenidad que tanto lo caracterizaba, a pesar de lo que la vida le había ofrecido.

    Kazuo era muy viejo. No había tantos como él. Los kitsune zenko de nueve colas eran una rareza en ese mundo, y por ello ayudaba a los más jóvenes. Enseñándoles cuál sería su cometido: ser mensajeros de Inari, un puente entre el mundo mortal y el reino de los espíritus, donde los ōkami habitaban.
    Kazuo vio al pequeño kitsune. Era muy joven, un ser prácticamente recién creado. No pudo evitar que los recuerdos de sus propios comienzos afloraran, aunque estos eran algo difusos. En aquella etapa tan temprana aún era un zorro salvaje, y la conciencia de raciocinio, como la de los seres humanos, no la desarrollaría hasta que avanzara su edad… si sobrevivía hasta entonces. El pequeño zorro se acercó a Kazuo con la confianza de quien reconoce a un familiar, a uno de los suyos, incluso pese a aquella apariencia más humana. —Te queda un largo camino, pequeño… Solo espero que no tengas que pasar por el sufrimiento que yo he vivido. Que tu futuro sea más tranquilo. Japón, ahora mismo, atraviesa una transición más estable, por suerte.— Quizás el pequeño kitsune no entendía sus palabras, pero sí la energía que le transmitía. —Mi hogar es tu hogar… Tú y los tuyos siempre tendréis un lugar junto a mí. Os guiaré y os enseñaré vuestro cometido, algo de lo que yo no tuve el privilegio de tener.— Decía Kazuo con esa serenidad que tanto lo caracterizaba, a pesar de lo que la vida le había ofrecido. Kazuo era muy viejo. No había tantos como él. Los kitsune zenko de nueve colas eran una rareza en ese mundo, y por ello ayudaba a los más jóvenes. Enseñándoles cuál sería su cometido: ser mensajeros de Inari, un puente entre el mundo mortal y el reino de los espíritus, donde los ōkami habitaban.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados