• *La reliquia que contenía mi esencia antigua no resistió más las distorsiones que me acechaban y empezó a agrietarse. Ante su inminente destrucción, tomé la decisión de integrarla a mi propio cuerpo. La unión fue traumática: los recuerdos de mi vida pasada regresaron como un vendaval, robándome el aliento y haciéndome escupir sangre mientras mis canales de energía luchaban por estabilizarse. Debido al choque entre mi forma actual y mi antiguo poder, mis sentidos colapsaron, dejándome ciego temporalmente hasta que mi organismo logre asimilar por completo la magnitud de esta fuerza.*
    *La reliquia que contenía mi esencia antigua no resistió más las distorsiones que me acechaban y empezó a agrietarse. Ante su inminente destrucción, tomé la decisión de integrarla a mi propio cuerpo. La unión fue traumática: los recuerdos de mi vida pasada regresaron como un vendaval, robándome el aliento y haciéndome escupir sangre mientras mis canales de energía luchaban por estabilizarse. Debido al choque entre mi forma actual y mi antiguo poder, mis sentidos colapsaron, dejándome ciego temporalmente hasta que mi organismo logre asimilar por completo la magnitud de esta fuerza.*
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  • Un secuestro y nada más
    Fandom Hazbin hotel y helluvaboss
    Categoría Romance
    ༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒

    -El encargo no le interesaba.
    El pago, sí.
    Straker observaba el hotel desde la azotea del edificio contiguo, inmóvil, como una estatua tallada en sombra. El neón rojizo del Hazbin Hotel parpadeaba frente a él, bañando la calle con una luz enferma. No era un lugar que le agradara… demasiado ruido, demasiada excentricidad.
    Demasiada imprevisibilidad.
    Entre sus manos descansaba la herramienta del trabajo: una soga infernal trenzada con fibras antiguas, oscura como brea, marcada con sellos que pulsaban débilmente. No era un arma común. Era una jaula portátil. Una diseñada específicamente para presas que no podían ser contenidas por medios ordinarios.
    La probó tensándola con ambas manos.
    La cuerda vibró apenas, como si tuviera hambre.

    No eres invencible…

    murmuró para sí, con voz baja y seca.
    Sus ojos se clavaron en la puerta principal del hotel.El objetivo no tardaría en salir. Las rutinas, incluso en demonios poderosos, eran debilidades disfrazadas.
    Straker flexionó los dedos, calculando distancia. Ángulo. Tiempo de caída.
    Un solo intento,cuando la puerta comenzó a abrirse, él ya se había puesto en movimiento.
    [Alastor_rabbit] -El encargo no le interesaba. El pago, sí. Straker observaba el hotel desde la azotea del edificio contiguo, inmóvil, como una estatua tallada en sombra. El neón rojizo del Hazbin Hotel parpadeaba frente a él, bañando la calle con una luz enferma. No era un lugar que le agradara… demasiado ruido, demasiada excentricidad. Demasiada imprevisibilidad. Entre sus manos descansaba la herramienta del trabajo: una soga infernal trenzada con fibras antiguas, oscura como brea, marcada con sellos que pulsaban débilmente. No era un arma común. Era una jaula portátil. Una diseñada específicamente para presas que no podían ser contenidas por medios ordinarios. La probó tensándola con ambas manos. La cuerda vibró apenas, como si tuviera hambre. No eres invencible… murmuró para sí, con voz baja y seca. Sus ojos se clavaron en la puerta principal del hotel.El objetivo no tardaría en salir. Las rutinas, incluso en demonios poderosos, eran debilidades disfrazadas. Straker flexionó los dedos, calculando distancia. Ángulo. Tiempo de caída. Un solo intento,cuando la puerta comenzó a abrirse, él ya se había puesto en movimiento.
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  • || Estuvieron buenos los trauma-logs de Roathe, pedazos de Lore sobre la guerra antigua y lo rotos que podían ser los conscientes contra el imperio orokin
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  • La ceremonia transcurría con una perfección casi irritante. Las luces brillaban como llamas quietas, disciplinadas, como si incluso la luz hubiese sido instruida para no perturbar la paz artificial del lugar. Las copas de cristal viajaban de mano en mano, y las sonrisas, tan ensayadas como máscaras, se ofrecían como ofrendas sociales que nadie realmente sentía. Era una reunión de rostros conocidos, de presencias antiguas que se reencontraban bajo la excusa de celebrar la "vida".

    Lyra observaba desde su lugar, no participaba. Rara vez lo hacía, solo cuando algo realmente llamaba su atención.

    Había aprendido a existir en los bordes, donde el tiempo se volvía más honesto. Sus ojos recorrían el salón sin prisa, como quién no quiere la cosa, de esa forma lograba disimular su aburrimiento.

    Todo estaba donde debía estar. Todo… excepto una cosa.

    Al principio no supo qué era, no fue una imagen. Fue una sensación. Una interferencia.

    Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Una tensión leve en los dedos. Un frío suave escalando por su espalda. Un instinto antiguo, uno que no respondía al peligro inmediato, sino a algo peor. A lo incorrecto.

    Llevó la copa a sus labios, pero no bebió de ella. En su lugar, se dedicó a respirar de manera profunda, como si aquello le permitiera identificar que estaba pasando.

    Fue en ese momento que lo encontró. El olor.

    Sutil. Casi inexistente. Perdido entre el perfume de las flores muertas que adornaban el salón.

    Era carne quemada. No provenía de las velas, tampoco era reciente, ni externo.

    No se movió. No giró la cabeza. No permitió que nada en ella delatara el momento exacto en que lo comprendió. Solo dejó que su percepción se expandiera de manera silenciosa.

    Entre los cuerpos y las presencias. Lo vio.

    No directamente. No al principio. Fue el vacío a su alrededor lo que lo reveló. Las conversaciones evitaban rozarlo. Las miradas pasaban por encima sin detenerse. Como si algo en la naturaleza misma intentara negarlo, borrarlo, empujarlo fuera del orden al que pertenecían todos los demás.

    Pero la azabache sí podía verlo. Y lo peor no fue su presencia. Fue reconocerla. El tiempo no lo había cambiado.

    Lo había corrompido. Había algo consumiéndose, algo que no pertenecía ni al infierno ni a la tierra. Algo que ardía sin luz. Algo que lo estaba borrando lentamente, desde adentro hacia afuera.

    Supo entonces que algo había comenzado.

    Y por primera vez en siglos, el corazón que no necesitaba latir… se sintió en peligro.
    La ceremonia transcurría con una perfección casi irritante. Las luces brillaban como llamas quietas, disciplinadas, como si incluso la luz hubiese sido instruida para no perturbar la paz artificial del lugar. Las copas de cristal viajaban de mano en mano, y las sonrisas, tan ensayadas como máscaras, se ofrecían como ofrendas sociales que nadie realmente sentía. Era una reunión de rostros conocidos, de presencias antiguas que se reencontraban bajo la excusa de celebrar la "vida". Lyra observaba desde su lugar, no participaba. Rara vez lo hacía, solo cuando algo realmente llamaba su atención. Había aprendido a existir en los bordes, donde el tiempo se volvía más honesto. Sus ojos recorrían el salón sin prisa, como quién no quiere la cosa, de esa forma lograba disimular su aburrimiento. Todo estaba donde debía estar. Todo… excepto una cosa. Al principio no supo qué era, no fue una imagen. Fue una sensación. Una interferencia. Su cuerpo reaccionó antes que su mente. Una tensión leve en los dedos. Un frío suave escalando por su espalda. Un instinto antiguo, uno que no respondía al peligro inmediato, sino a algo peor. A lo incorrecto. Llevó la copa a sus labios, pero no bebió de ella. En su lugar, se dedicó a respirar de manera profunda, como si aquello le permitiera identificar que estaba pasando. Fue en ese momento que lo encontró. El olor. Sutil. Casi inexistente. Perdido entre el perfume de las flores muertas que adornaban el salón. Era carne quemada. No provenía de las velas, tampoco era reciente, ni externo. No se movió. No giró la cabeza. No permitió que nada en ella delatara el momento exacto en que lo comprendió. Solo dejó que su percepción se expandiera de manera silenciosa. Entre los cuerpos y las presencias. Lo vio. No directamente. No al principio. Fue el vacío a su alrededor lo que lo reveló. Las conversaciones evitaban rozarlo. Las miradas pasaban por encima sin detenerse. Como si algo en la naturaleza misma intentara negarlo, borrarlo, empujarlo fuera del orden al que pertenecían todos los demás. Pero la azabache sí podía verlo. Y lo peor no fue su presencia. Fue reconocerla. El tiempo no lo había cambiado. Lo había corrompido. Había algo consumiéndose, algo que no pertenecía ni al infierno ni a la tierra. Algo que ardía sin luz. Algo que lo estaba borrando lentamente, desde adentro hacia afuera. Supo entonces que algo había comenzado. Y por primera vez en siglos, el corazón que no necesitaba latir… se sintió en peligro.
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  • China Antigua.- EL sonido de una hermosa melodia sonaba en una de las lejanas habitaciones de aquella habitación en las montañas del antiguo templo, donde un joven Daozhang se encargaba de interpretar, nostalgica y curativa para todas las personas que padecian alguna desviacion de su energía y tambien fortalecer su espirítu.

    A pesar de su ceguera solía interpretar a puertas cerradas la flauta que habia sido obsequiada hace tiempo atrás y pasaba en ocasiones su tiempo libre.

    https://www.youtube.com/watch?v=-8QDpbE9d1g
    China Antigua.- EL sonido de una hermosa melodia sonaba en una de las lejanas habitaciones de aquella habitación en las montañas del antiguo templo, donde un joven Daozhang se encargaba de interpretar, nostalgica y curativa para todas las personas que padecian alguna desviacion de su energía y tambien fortalecer su espirítu. A pesar de su ceguera solía interpretar a puertas cerradas la flauta que habia sido obsequiada hace tiempo atrás y pasaba en ocasiones su tiempo libre. https://www.youtube.com/watch?v=-8QDpbE9d1g
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  • ──── Hay un tipo de dolor que lejos de la connotación negativa de la palabra; causa una sensación de liberación y paz.

    Es ese dolor catártico que surge al soltar lo que ya no puede sostenerse. No es la agonía de una herida, sino la vibración de un nudo desatándose tras años de tensión.

    Al aceptar una verdad difícil o dejar ir una versión antigua de nosotros, el sufrimiento se transforma en una limpieza profunda.

    Es la paz que queda tras la tormenta: un vacío fértil que no se siente como pérdida, sino como el espacio necesario para volver a respirar con ligereza.
    ──── Hay un tipo de dolor que lejos de la connotación negativa de la palabra; causa una sensación de liberación y paz. Es ese dolor catártico que surge al soltar lo que ya no puede sostenerse. No es la agonía de una herida, sino la vibración de un nudo desatándose tras años de tensión. Al aceptar una verdad difícil o dejar ir una versión antigua de nosotros, el sufrimiento se transforma en una limpieza profunda. Es la paz que queda tras la tormenta: un vacío fértil que no se siente como pérdida, sino como el espacio necesario para volver a respirar con ligereza.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Sofía Callahan

    Edad: 25 años
    Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX)
    Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho.

    ✧ Apariencia

    No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano.
    Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas.

    Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela.

    ✧ Personalidad

    Doméstica sin ser sumisa.
    Reservada sin ser fría.

    Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno.

    Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo:
    — Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía.
    — Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella.
    — Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno.

    Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea.

    A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente.

    ✧ Vida cotidiana

    Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica.

    Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja.

    Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes.

    Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes.

    Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar.

    Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches.

    La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive.

    Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional.

    ✧ Conflictos internos

    Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela.

    Tiene miedo de volverse indiferente.

    A veces confunde soledad con vocación.

    No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente.

    ✧ Creencias

    No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe.
    Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda.
    Cree en la memoria como acto moral.
    Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.


    Sofía Callahan Edad: 25 años Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX) Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho. ✧ Apariencia No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano. Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas. Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela. ✧ Personalidad Doméstica sin ser sumisa. Reservada sin ser fría. Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno. Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo: — Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía. — Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella. — Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno. Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea. A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente. ✧ Vida cotidiana Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica. Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja. Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes. Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes. Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar. Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches. La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive. Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional. ✧ Conflictos internos Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela. Tiene miedo de volverse indiferente. A veces confunde soledad con vocación. No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente. ✧ Creencias No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe. Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda. Cree en la memoria como acto moral. Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.
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    Ficha de Personaje
    (Actualizada el 16-2-26)

    Nombre: Loki Queen Ishtar.
    Alias: Ukyo Orihime.
    Alias antiguos: El Fragmento, Observador, Lo que no debe existir.

    Origen.

    Entidad primordial: Loki nació de Jennifer Queen (Madre/Madre) y Ayane Ishtar (Madre/Padre).
    Su alma era distinta, antigua y nueva al mismo tiempo, como una distorsión en el tiempo.
    Antes de que Jennifer pudiera grabar el apellido Queen en su alma, el nombre ya estaba allí, como si el tiempo lo hubiese tallado por sí solo. Jennifer lo aceptó sin dudar, Loki era carne de su carne, aunque su esencia fuera caos encarnado.

    Personalidad

    Provocadora: Loki no es buena ni mala, solo busca estímulos, esto la hace adicta a las emociones como amor, odio, éxtasis, etc. Lo que la vuelve curiosa y cruel, pero sin maldad. Su crueldad es inocente lo que es mucho peor que la misma maldad. Es como una niña que le arranca las alas a las mariposas por simple curiosidad. Después que su abuelo Oz sellara su poder para que fuera desbloqueándose a medida que aumenta su nivel, Loki se hizo un poco mas "consiente", o eso a su manera de pensar. Al no tener un verdadero sentido común entre lo que se separa el bien o el mal, la empatía con la crueldad, Loki aprendió (basado en los sellos que Oz le puso), a sellar sus emociones. Loki coloca sus dedos en la sien y dispara un sello que bloquea alguna emoción o deseo, de esa forma a ido moldeando su personalidad haciéndola ver como alguien dulce.
    Su naturaleza curiosa es un rasgo que heredo de su madre Jennifer. Loki a aprendido mucho sobre su poder, los sellos, ciencia, lo que la llevo a pedirle a su familia un laboratorio, aunque sus métodos científicos pueden resultar cuestionables.

    Pecado asociado: Lujuria
    Estos pecados moldean la personalidad y poder de cada descendiente de la familia Queen. La Lujuria de Loki, no por deseo físico, sino por adicción a sentir, cada emoción ajena es un banquete, cada reacción, un espectáculo.

    Poderes
    Manipulación de realidad.
    Puede alterar la estructura de la realidad a voluntad. Cuando lo hace, su cuerpo muestra distorsiones digitales, como errores de una matriz.
    No es transformación física, es la manifestación de lo que fue, que el ojo humano no puede procesar.

    Formas.

    Elunai corrompido (Versión incompleta).
    Aunque no nació con el poder Elunai, pero si con el potencial para desarrollarlo. Su versión era tosca, salvaje, desagradable, pero en realidad es Elunai en su estado más puro, sin filtros ni moral.

    Elunai (Versio completa).
    Cuando su abuelo sello su poder por niveles, el cuerpo de Loki se adapto al poder que ahora poseía. Su cuerpo paso en fracción de segundos de Goblina, Orc/Ogra hasta llegar a una forma Elunai evolucionada, tal como lo era su abuela Selin.

    Alteración de sexo y memoria.
    Puede cambiar el sexo de cualquier persona. La realidad se adapta: fotos, objetos, recuerdos de otros. Pero la persona conserva sus recuerdos originales, para que Loki pueda disfrutar de su reacción.
    Familiares con poder superior (como Jennifer y sus hijas) no son afectados por la alteración de memoria.

    Esta habilidad proviene de Ayane, su otra progenitora, quien también puede cambiar de forma y sexo. Esta habilidad genero ese nuevo poder o entendimiento de su poder del caos.

    Gracias especiales a Jenny Queen Orc y Veythra Lili Queen Ishtar de quienes tome ideas y roles para crear la ficha de mi personaje.

    Ficha de Personaje (Actualizada el 16-2-26) Nombre: Loki Queen Ishtar. Alias: Ukyo Orihime. Alias antiguos: El Fragmento, Observador, Lo que no debe existir. Origen. Entidad primordial: Loki nació de Jennifer Queen (Madre/Madre) y Ayane Ishtar (Madre/Padre). Su alma era distinta, antigua y nueva al mismo tiempo, como una distorsión en el tiempo. Antes de que Jennifer pudiera grabar el apellido Queen en su alma, el nombre ya estaba allí, como si el tiempo lo hubiese tallado por sí solo. Jennifer lo aceptó sin dudar, Loki era carne de su carne, aunque su esencia fuera caos encarnado. Personalidad Provocadora: Loki no es buena ni mala, solo busca estímulos, esto la hace adicta a las emociones como amor, odio, éxtasis, etc. Lo que la vuelve curiosa y cruel, pero sin maldad. Su crueldad es inocente lo que es mucho peor que la misma maldad. Es como una niña que le arranca las alas a las mariposas por simple curiosidad. Después que su abuelo Oz sellara su poder para que fuera desbloqueándose a medida que aumenta su nivel, Loki se hizo un poco mas "consiente", o eso a su manera de pensar. Al no tener un verdadero sentido común entre lo que se separa el bien o el mal, la empatía con la crueldad, Loki aprendió (basado en los sellos que Oz le puso), a sellar sus emociones. Loki coloca sus dedos en la sien y dispara un sello que bloquea alguna emoción o deseo, de esa forma a ido moldeando su personalidad haciéndola ver como alguien dulce. Su naturaleza curiosa es un rasgo que heredo de su madre Jennifer. Loki a aprendido mucho sobre su poder, los sellos, ciencia, lo que la llevo a pedirle a su familia un laboratorio, aunque sus métodos científicos pueden resultar cuestionables. Pecado asociado: Lujuria Estos pecados moldean la personalidad y poder de cada descendiente de la familia Queen. La Lujuria de Loki, no por deseo físico, sino por adicción a sentir, cada emoción ajena es un banquete, cada reacción, un espectáculo. Poderes Manipulación de realidad. Puede alterar la estructura de la realidad a voluntad. Cuando lo hace, su cuerpo muestra distorsiones digitales, como errores de una matriz. No es transformación física, es la manifestación de lo que fue, que el ojo humano no puede procesar. Formas. Elunai corrompido (Versión incompleta). Aunque no nació con el poder Elunai, pero si con el potencial para desarrollarlo. Su versión era tosca, salvaje, desagradable, pero en realidad es Elunai en su estado más puro, sin filtros ni moral. Elunai (Versio completa). Cuando su abuelo sello su poder por niveles, el cuerpo de Loki se adapto al poder que ahora poseía. Su cuerpo paso en fracción de segundos de Goblina, Orc/Ogra hasta llegar a una forma Elunai evolucionada, tal como lo era su abuela Selin. Alteración de sexo y memoria. Puede cambiar el sexo de cualquier persona. La realidad se adapta: fotos, objetos, recuerdos de otros. Pero la persona conserva sus recuerdos originales, para que Loki pueda disfrutar de su reacción. Familiares con poder superior (como Jennifer y sus hijas) no son afectados por la alteración de memoria. Esta habilidad proviene de Ayane, su otra progenitora, quien también puede cambiar de forma y sexo. Esta habilidad genero ese nuevo poder o entendimiento de su poder del caos. Gracias especiales a [queen_0] y [Lili.Queen] de quienes tome ideas y roles para crear la ficha de mi personaje.
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  • Avanzo con la frente en alto, aunque en mi pecho habiten recuerdos que aún susurran.
    Soy joven y valerosa, pero llevo nostalgias como antiguas cartas selladas en el corazón.
    He caído, y en cada herida templé mi espíritu con lealtad a quien fui y a quien sueño ser.
    No reniego del ayer: lo honro como a un viejo estandarte que aún guía mis pasos.
    Sigo adelante, caballerosa y firme, porque mi destino me aguarda más allá de la melancolía.
    Avanzo con la frente en alto, aunque en mi pecho habiten recuerdos que aún susurran. Soy joven y valerosa, pero llevo nostalgias como antiguas cartas selladas en el corazón. He caído, y en cada herida templé mi espíritu con lealtad a quien fui y a quien sueño ser. No reniego del ayer: lo honro como a un viejo estandarte que aún guía mis pasos. Sigo adelante, caballerosa y firme, porque mi destino me aguarda más allá de la melancolía.
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  • China Antigua.-
    Eran visperas del dia del amor, muchas de las parejas solían reunirse en hermosos festivales para ver los fuegos artificiales y encender velas juntos deseandose un hermoso futuro juntos. En esa época los jovenes solian regalar a sus doncellas peinetas con decorados hermosos como simbolo de su amor y permanecer juntos hasta que los cabellos se tiñeran de blanco.

    Para ese joven taoista cultivado en la modestia, todo aquello lucia muy hermoso, sin embargo deseaba poder compartir con su ser amado de una manera mas íntima y especial, desde que se conocian, su amado le habia enseñado muchos hermosos paisajes y aunque el taoista no podia verlos con sus propios ojos, que su destinado le explicacara y detallara su paisaje era mil veces mejor. Desde que le llevo hasta aquel paisaje de luciernagas, cada uno de esos momentos juntos era especial.

    Aun asi se las arreglo para poder tener un momento juntos, habia pedido en una posada una de las habitaciones con buenos manjares favoritos de su amado, y tambien un paseo a la luz de la luna acompañados de hermosos lotos flotantes.

    Xue Yang
    China Antigua.- Eran visperas del dia del amor, muchas de las parejas solían reunirse en hermosos festivales para ver los fuegos artificiales y encender velas juntos deseandose un hermoso futuro juntos. En esa época los jovenes solian regalar a sus doncellas peinetas con decorados hermosos como simbolo de su amor y permanecer juntos hasta que los cabellos se tiñeran de blanco. Para ese joven taoista cultivado en la modestia, todo aquello lucia muy hermoso, sin embargo deseaba poder compartir con su ser amado de una manera mas íntima y especial, desde que se conocian, su amado le habia enseñado muchos hermosos paisajes y aunque el taoista no podia verlos con sus propios ojos, que su destinado le explicacara y detallara su paisaje era mil veces mejor. Desde que le llevo hasta aquel paisaje de luciernagas, cada uno de esos momentos juntos era especial. Aun asi se las arreglo para poder tener un momento juntos, habia pedido en una posada una de las habitaciones con buenos manjares favoritos de su amado, y tambien un paseo a la luz de la luna acompañados de hermosos lotos flotantes. [XueChengmei]
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