• FLASHBACK – Años atrás
    Ciudad de Nueva York – 2:17 a.m.

    Las sirenas de las patrullas cortaban la noche como cuchillas. Emma corría, su arma empuñada, el corazón latiéndole con fuerza pero su rostro inexpresivo, como si su cuerpo se moviera por inercia.

    —¡Sujeto masculino, abrigo gris, dirección norte por la 53! —gritó por la radio.

    Acababa de salir de la academia. Primera misión real con la UAC. El caso: un asesino en serie que dejaba mensajes codificados en los cuerpos. Ella había logrado descifrar la ubicación del siguiente posible ataque. Pero cuando llegaron, el caos estalló.

    Vio una figura correr. Coincidía con la descripción. El arma en su mano brillaba bajo la luz de un farol. No había tiempo para dudar.

    —¡Alto! ¡Policía! ¡Suelta el arma!

    La figura no se detuvo. Giró en seco, moviendo los brazos, y Emma disparó. Una, dos veces. El cuerpo cayó pesadamente al suelo.

    Se acercó con rapidez. El hombre yacía boca arriba. Sangre en el asfalto. El arma… no era un arma. Era un teléfono. Y sus ojos abiertos no mostraban amenaza, sino terror.

    —Mierda… —murmuró Emma, arrodillándose junto al cuerpo—. No…

    —¡Müller! —La voz de su supervisor tronó detrás de ella—. ¡¿Qué hiciste?!

    Las sirenas se apagaron. El mundo quedó en silencio. Más tarde, sabría que el verdadero sospechoso había huido en dirección opuesta. El hombre al que disparó era un civil que intentaba grabar el operativo.

    La investigación interna la exoneró. "Fue un error comprensible", dijeron. "Un malentendido en condiciones extremas". Pero Emma no olvidó el rostro de aquel hombre. Ni cómo su dedo no titubeó en el gatillo.

    Desde esa noche, algo cambió en ella. Se volvió más fría, más precisa. Y más silenciosa. Porque supo que en su mundo, un error podía costar una vida. Y ella ya había cargado con una.
    FLASHBACK – Años atrás Ciudad de Nueva York – 2:17 a.m. Las sirenas de las patrullas cortaban la noche como cuchillas. Emma corría, su arma empuñada, el corazón latiéndole con fuerza pero su rostro inexpresivo, como si su cuerpo se moviera por inercia. —¡Sujeto masculino, abrigo gris, dirección norte por la 53! —gritó por la radio. Acababa de salir de la academia. Primera misión real con la UAC. El caso: un asesino en serie que dejaba mensajes codificados en los cuerpos. Ella había logrado descifrar la ubicación del siguiente posible ataque. Pero cuando llegaron, el caos estalló. Vio una figura correr. Coincidía con la descripción. El arma en su mano brillaba bajo la luz de un farol. No había tiempo para dudar. —¡Alto! ¡Policía! ¡Suelta el arma! La figura no se detuvo. Giró en seco, moviendo los brazos, y Emma disparó. Una, dos veces. El cuerpo cayó pesadamente al suelo. Se acercó con rapidez. El hombre yacía boca arriba. Sangre en el asfalto. El arma… no era un arma. Era un teléfono. Y sus ojos abiertos no mostraban amenaza, sino terror. —Mierda… —murmuró Emma, arrodillándose junto al cuerpo—. No… —¡Müller! —La voz de su supervisor tronó detrás de ella—. ¡¿Qué hiciste?! Las sirenas se apagaron. El mundo quedó en silencio. Más tarde, sabría que el verdadero sospechoso había huido en dirección opuesta. El hombre al que disparó era un civil que intentaba grabar el operativo. La investigación interna la exoneró. "Fue un error comprensible", dijeron. "Un malentendido en condiciones extremas". Pero Emma no olvidó el rostro de aquel hombre. Ni cómo su dedo no titubeó en el gatillo. Desde esa noche, algo cambió en ella. Se volvió más fría, más precisa. Y más silenciosa. Porque supo que en su mundo, un error podía costar una vida. Y ella ya había cargado con una.
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  • #MonoRol

    𝐶𝑟𝑖𝑡𝑖𝑐𝑎... 𝐴 𝑙𝑎 𝑠𝑢𝑝𝑒𝑟𝑓𝑖𝑐𝑖𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑦 𝑙𝑜 𝑣𝑎𝑐𝑖𝑜

    La música, que para los demás era un símbolo de alegría y celebración, para él joven peliblanco se convirtió en un telón de fondo para el dilema que comenzaba a consumirlo. Sus ojos, que antes buscaban escapar, ahora estaban fijos en... La chica que le gustaba....

    Jade.

    La veía con otros ojos, ojos cargados de una mezcla de tristeza y resentimiento.

    En la academia se había inaugurado un baile de celebración y él... Quería bailar con aquella chica pero... No sabía y aunque lo intentó...

    Ella prefirió el dulce veneno... Que al pan salado e incipido.

    La oportunidad perdida pesaba sobre él. No era solo el rechazo; era la herida que había llegado para quedarse, una marca que no desaparecería fácilmente. Dorian, en su juventud e inseguridad, se encontró atrapado en una pregunta que parecía tan antigua como el tiempo mismo:

    ¿Por qué las mujeres prefieren a los chicos malos?

    El chico popular que bailaba con Jade, con su porte robusto y su sonrisa pícara, era todo lo que Dorian no era. Elegante, audaz, seductor. Y mientras ella se movía al ritmo de la música en los brazos de aquel hombre, Dorian no podía evitar compararse, buscar en sí mismo las razones de su insuficiencia.

    "¿Qué me falta? ¿Por qué no soy suficiente?"

    Pensamientos que se repetían... Cada uno más doloroso que el anterior.

    La tristeza que lo invadió no era solo por Jade....

    Era por él mismo.

    Quizás ese dilema, no lo dejaría dormir esa noche. Porque, las heridas no solo se sienten; se quedan, se convierten en parte de quienes las llevan....
    #MonoRol 𝐶𝑟𝑖𝑡𝑖𝑐𝑎... 𝐴 𝑙𝑎 𝑠𝑢𝑝𝑒𝑟𝑓𝑖𝑐𝑖𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑦 𝑙𝑜 𝑣𝑎𝑐𝑖𝑜 La música, que para los demás era un símbolo de alegría y celebración, para él joven peliblanco se convirtió en un telón de fondo para el dilema que comenzaba a consumirlo. Sus ojos, que antes buscaban escapar, ahora estaban fijos en... La chica que le gustaba.... Jade. La veía con otros ojos, ojos cargados de una mezcla de tristeza y resentimiento. En la academia se había inaugurado un baile de celebración y él... Quería bailar con aquella chica pero... No sabía y aunque lo intentó... Ella prefirió el dulce veneno... Que al pan salado e incipido. La oportunidad perdida pesaba sobre él. No era solo el rechazo; era la herida que había llegado para quedarse, una marca que no desaparecería fácilmente. Dorian, en su juventud e inseguridad, se encontró atrapado en una pregunta que parecía tan antigua como el tiempo mismo: ¿Por qué las mujeres prefieren a los chicos malos? El chico popular que bailaba con Jade, con su porte robusto y su sonrisa pícara, era todo lo que Dorian no era. Elegante, audaz, seductor. Y mientras ella se movía al ritmo de la música en los brazos de aquel hombre, Dorian no podía evitar compararse, buscar en sí mismo las razones de su insuficiencia. "¿Qué me falta? ¿Por qué no soy suficiente?" Pensamientos que se repetían... Cada uno más doloroso que el anterior. La tristeza que lo invadió no era solo por Jade.... Era por él mismo. Quizás ese dilema, no lo dejaría dormir esa noche. Porque, las heridas no solo se sienten; se quedan, se convierten en parte de quienes las llevan....
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  • [] :
    -Para Aria, el sonido de sus pasos no parecía real. Eran ecos distorsionados que rebotaban por pasillos infinitos, donde las paredes respiraban con un ritmo que no era humano. Era otra pesadilla, de las mismas que la habían estado atormentando todas estas noches sin descanso alguno. Otra vez se veía de pie, descalza, en medio de la academia, o mejor dicho, lo que quedaba de ella. El lugar era el mismo y, al mismo tiempo, no lo era. Todo parecía derretirse en los bordes, como tinta cayendo al agua-

    -Su cuerpo estaba tenso y paralizado. Frente a ella, una sombra huía. No tenía rostro, pero Aria sabía quién era. Lo sentía en lo más profundo de sus entrañas. La traición no necesitaba ojos para herirla. Cada paso que daba esa figura hacia la oscuridad dejaba una marca de tinta negra en el suelo. A su alrededor, siluetas sin rasgos se formaban de la nada. Flotaban. La miraban. Y aunque no tenían ojos, la juzgaban; y aunque no tenían boca, la condenaban-

    -"Tú fuiste la causa" Le decían. "Tú dejaste entrar al lobo". Quería gritar al igual que quería correr. Pero su cuerpo no respondía. Sentía el peso de cada mirada como fuego calcinándole la espalda lentamente. Entonces, todo se volvió más oscuro. Las luces se apagaron una por una, y solo quedó ella, de espaldas al mundo... sola. La figura que huía se desvanecía a lo lejos, llevándose consigo lo poco que quedaba de su antiguo yo. Al despertar, escuchó su propia voz, temblorosa, susurrando-

    Ya no más...

    -Pero ella sabía que esa sombra volvería a acecharla en sueños. Lo hacía cada noche, sin falta-
    [🐺] : -Para Aria, el sonido de sus pasos no parecía real. Eran ecos distorsionados que rebotaban por pasillos infinitos, donde las paredes respiraban con un ritmo que no era humano. Era otra pesadilla, de las mismas que la habían estado atormentando todas estas noches sin descanso alguno. Otra vez se veía de pie, descalza, en medio de la academia, o mejor dicho, lo que quedaba de ella. El lugar era el mismo y, al mismo tiempo, no lo era. Todo parecía derretirse en los bordes, como tinta cayendo al agua- -Su cuerpo estaba tenso y paralizado. Frente a ella, una sombra huía. No tenía rostro, pero Aria sabía quién era. Lo sentía en lo más profundo de sus entrañas. La traición no necesitaba ojos para herirla. Cada paso que daba esa figura hacia la oscuridad dejaba una marca de tinta negra en el suelo. A su alrededor, siluetas sin rasgos se formaban de la nada. Flotaban. La miraban. Y aunque no tenían ojos, la juzgaban; y aunque no tenían boca, la condenaban- -"Tú fuiste la causa" Le decían. "Tú dejaste entrar al lobo". Quería gritar al igual que quería correr. Pero su cuerpo no respondía. Sentía el peso de cada mirada como fuego calcinándole la espalda lentamente. Entonces, todo se volvió más oscuro. Las luces se apagaron una por una, y solo quedó ella, de espaldas al mundo... sola. La figura que huía se desvanecía a lo lejos, llevándose consigo lo poco que quedaba de su antiguo yo. Al despertar, escuchó su propia voz, temblorosa, susurrando- Ya no más... -Pero ella sabía que esa sombra volvería a acecharla en sueños. Lo hacía cada noche, sin falta-
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  • [ROL LIBRE]

    Sacudir, administrar las pociones, rociar con agua del estanque mágico las plantas, cosechar las margaritas para crear mas pociones antiespectros... ¡Oh cielos! En estos momentos me gustaría tanto tener un asistente.

    ~ Suspiro la mujer con pesadez mientras comtemplaba en silencio todo el pequeño caos que tenía en su estudio privado, mucha gente pensaria que por ser una bruja usaría su magia para acabar rápido con todo, pero las veces que la habia usado para algo asi resultaba aun peor, una vez incluso el director de la academia de magia en donde trabajaba la castigo por que ella quiso limpiar la biblioteca con magia, pero resultó que habia invocado mal el hechizo, lo cual provoco que los fantasmas que tenían encerrados en frascos magicos fueran liberados, siendo toda la culpa de ella.

    No perderia más el tiempo en recordar fracasos absurdos, tomo una pila grande de libros y comenzo a acomodarlos en el estante cercano. ~
    [ROL LIBRE] Sacudir, administrar las pociones, rociar con agua del estanque mágico las plantas, cosechar las margaritas para crear mas pociones antiespectros... ¡Oh cielos! En estos momentos me gustaría tanto tener un asistente. ~ Suspiro la mujer con pesadez mientras comtemplaba en silencio todo el pequeño caos que tenía en su estudio privado, mucha gente pensaria que por ser una bruja usaría su magia para acabar rápido con todo, pero las veces que la habia usado para algo asi resultaba aun peor, una vez incluso el director de la academia de magia en donde trabajaba la castigo por que ella quiso limpiar la biblioteca con magia, pero resultó que habia invocado mal el hechizo, lo cual provoco que los fantasmas que tenían encerrados en frascos magicos fueran liberados, siendo toda la culpa de ella. No perderia más el tiempo en recordar fracasos absurdos, tomo una pila grande de libros y comenzo a acomodarlos en el estante cercano. ~
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  • ¡HEY, FICROLERS 3D!
    ¡Tenemos un nuevo personaje 3D entre nosotros!

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    ㅤㅤㅤ ¡Katherina Ignatenkova de Academia de Vampiros!


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    Directorio de Personajes 3D:
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    #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D #Comunidad3D
    ✨ ¡HEY, FICROLERS 3D! ✨ ¡Tenemos un nuevo personaje 3D entre nosotros! 🎉 ¡Denle una gran bienvenida a... ㅤㅤㅤ ¡[pulse_lime_shark_866] de Academia de Vampiros! 👋 ¡Bienvenida a FicRol! Estamos felices de tenerte por aquí y esperamos que te sientas en casa. Esta plataforma es un gran lugar para explorar historias, conectar con otros personajes y desarrollar el tuyo. ¡Estamos ansiosos por verte en acción! 📌 Para que todo fluya sin problemas, échale un vistazo a las normas de la plataforma. Seguirlas nos ayuda a todos a disfrutar del rol sin problemas: 🔗 https://ficrol.com/static/guidelines 💡 Yo soy Caroline, tu RolSage, algo así como tu guía en el mundo de los Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas ayuda o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. Además, en mi fanpage encontrarás guías súper detalladas sobre el funcionamiento de FicRol. ¡Dale like para no perderte nada! 📖 Índice de guías: 🔗 https://ficrol.com/blogs/147711/%C3%8DNDICE-DE-GUIAS-Y-MINIGUIAS 🌍 También tenemos un grupo exclusivo para Personajes 3D. Aquí puedes conectar con otros, compartir tu personaje y encontrar nuevas historias: 🔗 https://ficrol.com/groups/Personajes3D 🎭 ¿Buscas personajes o fandoms con los que rolear? Aquí tienes directorios organizados para que te sea más fácil encontrarlos: 👥 Directorio de Personajes 3D: 🔗 https://ficrol.com/blogs/181793/DIRECTORIO-PERSONAJES-3D-Y-FANDOMS 🌟 Fandoms 3D en FicRol: 🔗 https://ficrol.com/blogs/151304/FANDOMS-PERSONAJES-3D-EN-FICROL ✍️ Y si te interesa mejorar tu escritura y narración, te recomiendo esta fanpage con consejos útiles: 🔗 https://ficrol.com/pages/RinconEscritor ¡Esperamos verte pronto en la comunidad! 🚀🔥 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D #Comunidad3D
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  • Entre sombras desenterradas
    Categoría Aventura
    Hacía ya mucho tiempo que Alex no visitaba los vestigios de lo que eran las antiguas academias para alquimistas. La orden solía abandonar los complejos cuando estos ya tenían algunas decenas o centenares de años; la piedra agrietada del viejo templo, los farallones ominosos que relucían ante la cala en la cual habían encallado viejos barcos abandonados, e incluso la presencia de cuerpos y esqueletos parcialmente erosionados no daban una buena señal para los que osaran asomar las narices por aquel sitio. La antigua generación de mutantes era todo un entramado de misterios sin resolver, recovecos en la historia que no debían ser exhumados o esclarecidos por mentes curiosas, pero ahora, ante esa enorme ensenada, el grupo conformado por el susodicho y cinco habilidosas personas más estaban a merced de la oscura senda que se avecinaba.

    Los aventureros habían sido convocados por una antigua y noble casa de la realeza del oeste para recopilar información y hacer un trabajo logístico, con el fin de poder aprovechar todo recurso natural, magia antigua y misterios que se pudieran usar en las próximas guerras que se rumoreaban estaban cerca. El pelilargo miró a sus compañeros de viaje mientras con su índice derecho indicaba el camino a seguir.

    —Muy bien, escuchen todos, se sabe poco de los antiguos alquimistas y sus métodos para ocultar misterios a lo largo del tiempo, ni siquiera la nueva orden conoce mucho de lo que ocurre por estos sitios, así que será difícil. Quien quiera claudicar, que hable ahora o se largue de mi vista; los demás, síganme—Dijo a la par que daba sus primeras pisadas por fuera del barco, sintiendo la humedad en sus pies junto a un ligero vaho en los alrededores.
    Hacía ya mucho tiempo que Alex no visitaba los vestigios de lo que eran las antiguas academias para alquimistas. La orden solía abandonar los complejos cuando estos ya tenían algunas decenas o centenares de años; la piedra agrietada del viejo templo, los farallones ominosos que relucían ante la cala en la cual habían encallado viejos barcos abandonados, e incluso la presencia de cuerpos y esqueletos parcialmente erosionados no daban una buena señal para los que osaran asomar las narices por aquel sitio. La antigua generación de mutantes era todo un entramado de misterios sin resolver, recovecos en la historia que no debían ser exhumados o esclarecidos por mentes curiosas, pero ahora, ante esa enorme ensenada, el grupo conformado por el susodicho y cinco habilidosas personas más estaban a merced de la oscura senda que se avecinaba. Los aventureros habían sido convocados por una antigua y noble casa de la realeza del oeste para recopilar información y hacer un trabajo logístico, con el fin de poder aprovechar todo recurso natural, magia antigua y misterios que se pudieran usar en las próximas guerras que se rumoreaban estaban cerca. El pelilargo miró a sus compañeros de viaje mientras con su índice derecho indicaba el camino a seguir. —Muy bien, escuchen todos, se sabe poco de los antiguos alquimistas y sus métodos para ocultar misterios a lo largo del tiempo, ni siquiera la nueva orden conoce mucho de lo que ocurre por estos sitios, así que será difícil. Quien quiera claudicar, que hable ahora o se largue de mi vista; los demás, síganme—Dijo a la par que daba sus primeras pisadas por fuera del barco, sintiendo la humedad en sus pies junto a un ligero vaho en los alrededores.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    4
    Estado
    Disponible
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  • +siguiendo a unos unos diablillos, en sus rutinas en el palacio, mucho se ofrencen a buscarle lo que esté necesité, más el solo niega con sus manos ya que no le gusta dar órdenes donde no le compete, por lo que el mismo recorre el lugar algo curioso, llegando finalmente a la cocina, opta por sentarse en una mesita junto a los demás diablillos que lo ven con cara de porque hace eso

    (Maldita costumbre del comedor de la academia de entrenamiento, solo Tuz no se espanta de la forma peculiar de ser de su "amo")

    Termina por levantarse en lo que ve que el café está listo toma una taza y se aleja de la cocina con la misma en la mano bebiendo su contenido+

    Supongo que habrá campo de entrenamiento dudo que Luci solo piense en tener cositas con su marido y no en entrenar verdad?

    +Seguiría caminando por el castillo buscando un campo de entrenamiento o un gimnasio+
    +siguiendo a unos unos diablillos, en sus rutinas en el palacio, mucho se ofrencen a buscarle lo que esté necesité, más el solo niega con sus manos ya que no le gusta dar órdenes donde no le compete, por lo que el mismo recorre el lugar algo curioso, llegando finalmente a la cocina, opta por sentarse en una mesita junto a los demás diablillos que lo ven con cara de porque hace eso (Maldita costumbre del comedor de la academia de entrenamiento, solo Tuz no se espanta de la forma peculiar de ser de su "amo") Termina por levantarse en lo que ve que el café está listo toma una taza y se aleja de la cocina con la misma en la mano bebiendo su contenido+ Supongo que habrá campo de entrenamiento dudo que Luci solo piense en tener cositas con su marido y no en entrenar verdad? +Seguiría caminando por el castillo buscando un campo de entrenamiento o un gimnasio+
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  • Bajo la sombra del Árbol Sagra
    #monorol

    Lisa se encontraba sentada bajo la sombra de un frondoso árbol en los jardines de la Academia de Sumeru, rodeada de libros y pergaminos. El aroma a papel viejo y tinta se mezclaba con la brisa cargada del perfume de flores exóticas. La joven erudita pasaba sus días absorta en el estudio de la magia y la teoría arcana, con una facilidad casi insultante para quienes la rodeaban.

    * —Lisa, ¿otra vez aquí? —preguntó una compañera con una sonrisa cansada. *

    La bruja alzó la vista con la expresión indolente que la caracterizaba y, con un gesto perezoso, cerró el libro que tenía entre las manos.

    —Oh, ya sabes… estudiar es un placer cuando comprendes todo a la primera.

    Su tono era juguetón, pero en sus ojos verdes brillaba una chispa de reflexión. A pesar de su facilidad para el aprendizaje, Lisa comenzaba a notar algo inquietante: entre las innumerables teorías y tratados sobre la naturaleza de la magia, había contradicciones sutiles, conocimientos que parecían deliberadamente fragmentados o prohibidos.

    Apoyó la cabeza en la palma de su mano y suspiró con una media sonrisa.

    —A veces me pregunto… si de verdad sabemos todo lo que creemos saber.

    Su compañera rió, sin darle demasiada importancia a sus palabras, pero Lisa, con su aguda intuición, sabía que en Sumeru no todo el conocimiento estaba al alcance de cualquiera. Y quizás, cuanto más aprendiera, más peligroso sería seguir buscando respuestas.
    Bajo la sombra del Árbol Sagra #monorol Lisa se encontraba sentada bajo la sombra de un frondoso árbol en los jardines de la Academia de Sumeru, rodeada de libros y pergaminos. El aroma a papel viejo y tinta se mezclaba con la brisa cargada del perfume de flores exóticas. La joven erudita pasaba sus días absorta en el estudio de la magia y la teoría arcana, con una facilidad casi insultante para quienes la rodeaban. * —Lisa, ¿otra vez aquí? —preguntó una compañera con una sonrisa cansada. * La bruja alzó la vista con la expresión indolente que la caracterizaba y, con un gesto perezoso, cerró el libro que tenía entre las manos. —Oh, ya sabes… estudiar es un placer cuando comprendes todo a la primera. Su tono era juguetón, pero en sus ojos verdes brillaba una chispa de reflexión. A pesar de su facilidad para el aprendizaje, Lisa comenzaba a notar algo inquietante: entre las innumerables teorías y tratados sobre la naturaleza de la magia, había contradicciones sutiles, conocimientos que parecían deliberadamente fragmentados o prohibidos. Apoyó la cabeza en la palma de su mano y suspiró con una media sonrisa. —A veces me pregunto… si de verdad sabemos todo lo que creemos saber. Su compañera rió, sin darle demasiada importancia a sus palabras, pero Lisa, con su aguda intuición, sabía que en Sumeru no todo el conocimiento estaba al alcance de cualquiera. Y quizás, cuanto más aprendiera, más peligroso sería seguir buscando respuestas.
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  • « Cultivar la mente requiere más que solo leer cientos de libros, especialmente si son títulos o temas complejos. El estudio es importante, pero la comprensión y la posibilidad de hilar ideas sensatas demuestra tus veraderas habilidades cognitivas. Si tienes dudas de ello, puedes darte una vuelta por la Academia, allí encontrarás varios ejemplos de cultivación equívoca. »
    « Cultivar la mente requiere más que solo leer cientos de libros, especialmente si son títulos o temas complejos. El estudio es importante, pero la comprensión y la posibilidad de hilar ideas sensatas demuestra tus veraderas habilidades cognitivas. Si tienes dudas de ello, puedes darte una vuelta por la Academia, allí encontrarás varios ejemplos de cultivación equívoca. »
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  • Las aficiones de Alhaitham eran limitadas y, por ello, pocos eran los puntos que tenía para disfrutar durante sus días de vacaciones propiamente. Había pensado más de una vez en investigar alguna ruina del desierto para curtir más sus conocimientos, pero, la sola idea de que la arena se le metiera en los zapatos lo hacía desistir de ello. También había pensado en leer e investigar un poco más sobre los últimos títulos de las tesis que había rechazado, probablemente iba a necesitar de argumentos para convencer a dos o tres estudiantes furiosos que, al día siguiente, estuvieran rondando fuera de su oficina con la intención de cazarlo y exigir una explicación con miles de argumentos para insistir en que sus proyectos serían de gran utilidad para la Academia. Sin duda un pasatiempo interesante, pero entonces, lo recordó: la biblioteca de Mondstadt.

    En una de sus muchas reuniones en la taberna Lambad, Cyno y Tignari lo habían mencionado un par de veces; durante su estadía en la Ciudad del Viento y la Libertad, para celebrar el Festival Windblume, habían conocido a algunos amigos de Collei, mismos que hiciera antes de llegar a Sumeru años atrás. Habían hablado un montón de cosas sobre ellos, sobre las diferentes actividades que tenía día con día, de sus responsabilidades y salones, de lo talentoso que era Albedo, el jefe alquimista, para dibujar los mejores artes del TGC de Invocación de los Sabios. Aun así, de todas las cosas en aquella conversación, lo único que tenía la atención de Alhaitham en todo momento era la Biblioteca.

    ¿Qué pasaría si decidiera tomarse unos cuántos días libres para investigar en una tierra lejana? Nada realmente, sus cosas seguirían en su hogar, encontraría paz al volver y, también, podía sentirse tranquilo de no tener que pelear un par de días con el arquitecto ni bien pusieran un pie en casa. Era un ensueño donde podía disfrutar de su pasatiempo sin ser molestado por nadie excepto, quizá, la bibliotecaria de aquel lugar si llegaba a quebrantar alguna de las reglas.

    Con cuidado, Alhaitham inspeccionó el lugar: Era silencioso, pequeño y acogedor, agradable tanto para la vista como para el olfato, y lo mejor de todo era que no estaba repleto de Eruditos ansiosos por debatir sus puntos de vista sobre algún párrafo, poco concreto, de algún libro de semiótica o de cualquier otra escuela. En su búsqueda, se dio a la labor de identificar a la responsable, su nombre lo recordaba a medias, igualmente no estaba del todo seguro si lo habían mencionado en las historias o alguno de los guardias de la entrada se lo había dicho. Solo sabía que tardaría en regresar de alguna diligencia. Valiéndose de ello, el Escriba examinó uno a uno los libros de los anaqueles. Conforme iba pasando, leía los torsos para encontrar el título adecuado, aquel que lograra captar su atención en un primer momento y, sin pensárselo, lo tomaba para echarlo en la pequeña pila que sostenía con su brazo izquierdo. Tres, cuatro, seis… Diez libros llevaba ya. En su mayoría eran títulos referentes a la historia de Teyvat, otros cuantos eran historias infantiles o que tenía en su casa, pero que quería volver a leer en otra versión.

    Fue entonces que tomó uno de ellos: La princesa jabalí. Un título que sonaba incluso entre las grandes mentes de Sumeru, un clásico de la literatura que no podía dejar pasar la oportunidad de leer. Ni bien juntó sus libros, se dirigió al escritorio de la bibliotecaria, sabía que había llegado porque el ruido era ligeramente más alto –a pesar del absurdo silencio-, pero no le dio importancia.

    — Me gustaría leer éstos. ¿Cuáles son los requisitos que tienen aquí para ello? —Preguntó, lo hizo después de dejar los libros sobre la mesa y buscar, sin girarse, algunos de sus documentos de identidad, y también moras, que llevaba guardados en la riñonera.— Oh, no pienso sacarlos de la biblioteca, si me es posible, preferiría leerlos aquí dentro y devolverlos en cuanto los termine.

    || Pa'que no digas que no cumplo mis promesas (??). Lisa Minci 𐀔
    Las aficiones de Alhaitham eran limitadas y, por ello, pocos eran los puntos que tenía para disfrutar durante sus días de vacaciones propiamente. Había pensado más de una vez en investigar alguna ruina del desierto para curtir más sus conocimientos, pero, la sola idea de que la arena se le metiera en los zapatos lo hacía desistir de ello. También había pensado en leer e investigar un poco más sobre los últimos títulos de las tesis que había rechazado, probablemente iba a necesitar de argumentos para convencer a dos o tres estudiantes furiosos que, al día siguiente, estuvieran rondando fuera de su oficina con la intención de cazarlo y exigir una explicación con miles de argumentos para insistir en que sus proyectos serían de gran utilidad para la Academia. Sin duda un pasatiempo interesante, pero entonces, lo recordó: la biblioteca de Mondstadt. En una de sus muchas reuniones en la taberna Lambad, Cyno y Tignari lo habían mencionado un par de veces; durante su estadía en la Ciudad del Viento y la Libertad, para celebrar el Festival Windblume, habían conocido a algunos amigos de Collei, mismos que hiciera antes de llegar a Sumeru años atrás. Habían hablado un montón de cosas sobre ellos, sobre las diferentes actividades que tenía día con día, de sus responsabilidades y salones, de lo talentoso que era Albedo, el jefe alquimista, para dibujar los mejores artes del TGC de Invocación de los Sabios. Aun así, de todas las cosas en aquella conversación, lo único que tenía la atención de Alhaitham en todo momento era la Biblioteca. ¿Qué pasaría si decidiera tomarse unos cuántos días libres para investigar en una tierra lejana? Nada realmente, sus cosas seguirían en su hogar, encontraría paz al volver y, también, podía sentirse tranquilo de no tener que pelear un par de días con el arquitecto ni bien pusieran un pie en casa. Era un ensueño donde podía disfrutar de su pasatiempo sin ser molestado por nadie excepto, quizá, la bibliotecaria de aquel lugar si llegaba a quebrantar alguna de las reglas. Con cuidado, Alhaitham inspeccionó el lugar: Era silencioso, pequeño y acogedor, agradable tanto para la vista como para el olfato, y lo mejor de todo era que no estaba repleto de Eruditos ansiosos por debatir sus puntos de vista sobre algún párrafo, poco concreto, de algún libro de semiótica o de cualquier otra escuela. En su búsqueda, se dio a la labor de identificar a la responsable, su nombre lo recordaba a medias, igualmente no estaba del todo seguro si lo habían mencionado en las historias o alguno de los guardias de la entrada se lo había dicho. Solo sabía que tardaría en regresar de alguna diligencia. Valiéndose de ello, el Escriba examinó uno a uno los libros de los anaqueles. Conforme iba pasando, leía los torsos para encontrar el título adecuado, aquel que lograra captar su atención en un primer momento y, sin pensárselo, lo tomaba para echarlo en la pequeña pila que sostenía con su brazo izquierdo. Tres, cuatro, seis… Diez libros llevaba ya. En su mayoría eran títulos referentes a la historia de Teyvat, otros cuantos eran historias infantiles o que tenía en su casa, pero que quería volver a leer en otra versión. Fue entonces que tomó uno de ellos: La princesa jabalí. Un título que sonaba incluso entre las grandes mentes de Sumeru, un clásico de la literatura que no podía dejar pasar la oportunidad de leer. Ni bien juntó sus libros, se dirigió al escritorio de la bibliotecaria, sabía que había llegado porque el ruido era ligeramente más alto –a pesar del absurdo silencio-, pero no le dio importancia. — Me gustaría leer éstos. ¿Cuáles son los requisitos que tienen aquí para ello? —Preguntó, lo hizo después de dejar los libros sobre la mesa y buscar, sin girarse, algunos de sus documentos de identidad, y también moras, que llevaba guardados en la riñonera.— Oh, no pienso sacarlos de la biblioteca, si me es posible, preferiría leerlos aquí dentro y devolverlos en cuanto los termine. || Pa'que no digas que no cumplo mis promesas (??). [myloveminea11mine]
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