• A veces las misiones eran fáciles, rápidas. Otras, llevaban más tiempo o presentaban más obstáculos que le hacían tomar un camino diferente al planeado. No obstante, en ciertas ocasiones, los obstáculos eran más internos que externos, pequeñas dudas colándose en su mente que dejaban raíz.

    Había tenido una de esas. Y es que tuvo que purificar el centro de una maldición. Tan solo era un niño, pero le ordenaron poner un fin completo. Si el niño vivía, la maldición volvería sin cesar. Se deshizo del pequeño con tanta rapidez y limpieza posible, pero antes de ello se preguntó si en verdad era necesario. Aunque quiso proponer más la iglesia ya había dado sentencia.

    Todavía sentía el olor a humo y quemado en sus ropas. Pequeñas manchas de cenizas en sus manos, mezcladas con algunas salpicaduras de sangre ya seca.

    Y ahí, en la pequeña capilla que parecía más abandonada que habitada, con apenas algunas velas iluminando el área, se arrodilló y juntó sus manos, entrelazando los dedos. Agachó su cabeza, mas no rezó, no de la forma que se esperaba.

    Aún sin vista escuchaba los gritos del niño, de cómo le imploró que se detuviera. Dolía. No en su pecho, como antes ocurría, ahora dolía en las yemas de sus dedos, en la cabeza, en sus ojos, incluso sus pies. Era un dolor que adormecía el tacto.

    Quería centrarse, volver al presente. Tener la certeza que lo hizo por bien mayor, porque la iglesia siempre buscaba eso, porque siempre sabía cómo...

    —¿De verdad? —soltó en un susurro apagado— ¿De verdad fue esta la solución?

    Había pedido perdón incontables, pero ya no era suficiente. Todavía pesaba, todavía se sentía incorrecto. Un pecado.

    —Perdóname...
    A veces las misiones eran fáciles, rápidas. Otras, llevaban más tiempo o presentaban más obstáculos que le hacían tomar un camino diferente al planeado. No obstante, en ciertas ocasiones, los obstáculos eran más internos que externos, pequeñas dudas colándose en su mente que dejaban raíz. Había tenido una de esas. Y es que tuvo que purificar el centro de una maldición. Tan solo era un niño, pero le ordenaron poner un fin completo. Si el niño vivía, la maldición volvería sin cesar. Se deshizo del pequeño con tanta rapidez y limpieza posible, pero antes de ello se preguntó si en verdad era necesario. Aunque quiso proponer más la iglesia ya había dado sentencia. Todavía sentía el olor a humo y quemado en sus ropas. Pequeñas manchas de cenizas en sus manos, mezcladas con algunas salpicaduras de sangre ya seca. Y ahí, en la pequeña capilla que parecía más abandonada que habitada, con apenas algunas velas iluminando el área, se arrodilló y juntó sus manos, entrelazando los dedos. Agachó su cabeza, mas no rezó, no de la forma que se esperaba. Aún sin vista escuchaba los gritos del niño, de cómo le imploró que se detuviera. Dolía. No en su pecho, como antes ocurría, ahora dolía en las yemas de sus dedos, en la cabeza, en sus ojos, incluso sus pies. Era un dolor que adormecía el tacto. Quería centrarse, volver al presente. Tener la certeza que lo hizo por bien mayor, porque la iglesia siempre buscaba eso, porque siempre sabía cómo... —¿De verdad? —soltó en un susurro apagado— ¿De verdad fue esta la solución? Había pedido perdón incontables, pero ya no era suficiente. Todavía pesaba, todavía se sentía incorrecto. Un pecado. —Perdóname...
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || Tengo abandonadas muchas cuentas, ya es hora de activarse -se vuelve a ir- ¿?
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  • La lluvia caía con fuerza sobre los adoquines rotos de la fortaleza abandonada. El agua descendía por los muros derruidos como si la propia piedra sangrara siglos de miseria. Entre la niebla y el hedor de carne húmeda, avancé arrastrando las pesadas botas sobre el barro ennegrecido.

    El filo de mi gran hacha descansaba sobre mi hombro, aún goteando una mezcla espesa de sangre y podredumbre. El hierro viejo rechinaba con cada paso, como si el arma misma estuviera cansada de partir cuerpos huecos.

    Entonces los escuché.

    Ese maldito sonido.

    Huesos rozando piedra. Respiraciones inexistentes. Gargantas secas intentando imitar la vida.

    Los huecos comenzaron a emerger desde las
    sombras de las callejuelas; uno arrastraba una pierna
    casi desprendida, otro sostenía una espada oxidada

    que apenas podía levantar. Sus ojos vacíos me observaban con el hambre desesperada de quienes
    olvidaron hasta su propio nombre.

    Solté un gruñido dentro del yelmo.

    Uno de ellos se lanzó primero, chillando como anima herido. Alcé el hacha con ambas manos y dejé caer el filo con brutalidad. El impacto partió al hueco desde el hombro hasta el pecho, estrellándolo contrael suelo empapado.

    No hubo tiempo para respirar.

    Otro intentó abalanzarse sobre mí por el costado. Giré sobre mis pies y el mango del hacha golpeó su mandíbula con un crujido seco. Sentí los dedos huesudos rasgar mi armadura mientras retrocedía.

    Más figuras aparecieron entre la lluvia.

    Demasiados.

    El miedo quiso abrirse paso dentro de mi pecho... pero hacía mucho que aprendí a enterrarlo bajo acero y cerveza.

    Clavé el hacha en el suelo un instante y observé el círculo de monstruos acercándose lentamente.

    La tormenta rugió sobre nosotros. Entonces avancé yo primero para atacar.

    Después de aquella ordalia el último hueco cayó de rodillas frente a mí, atravesado por el filo de mi gran hacha. Permaneció inmóvil unos segundos antes de desplomarse sobre el barro junto a los demás cadáveres.

    La lluvia continuó golpeando mi armadura mientras observaba las ruinas en silencio.

    Solté un suspiro cansado dentro del yelmo y limpié el filo ensangrentado contra el suelo.

    —Sigo vivo… eso basta por esta noche.

    A lo lejos, una pequeña hoguera brillaba entre la niebla. Sin mirar atrás, comencé a caminar hacia ella mientras la tormenta devoraba lentamente el campo de batalla.
    La lluvia caía con fuerza sobre los adoquines rotos de la fortaleza abandonada. El agua descendía por los muros derruidos como si la propia piedra sangrara siglos de miseria. Entre la niebla y el hedor de carne húmeda, avancé arrastrando las pesadas botas sobre el barro ennegrecido. El filo de mi gran hacha descansaba sobre mi hombro, aún goteando una mezcla espesa de sangre y podredumbre. El hierro viejo rechinaba con cada paso, como si el arma misma estuviera cansada de partir cuerpos huecos. Entonces los escuché. Ese maldito sonido. Huesos rozando piedra. Respiraciones inexistentes. Gargantas secas intentando imitar la vida. Los huecos comenzaron a emerger desde las sombras de las callejuelas; uno arrastraba una pierna casi desprendida, otro sostenía una espada oxidada que apenas podía levantar. Sus ojos vacíos me observaban con el hambre desesperada de quienes olvidaron hasta su propio nombre. Solté un gruñido dentro del yelmo. Uno de ellos se lanzó primero, chillando como anima herido. Alcé el hacha con ambas manos y dejé caer el filo con brutalidad. El impacto partió al hueco desde el hombro hasta el pecho, estrellándolo contrael suelo empapado. No hubo tiempo para respirar. Otro intentó abalanzarse sobre mí por el costado. Giré sobre mis pies y el mango del hacha golpeó su mandíbula con un crujido seco. Sentí los dedos huesudos rasgar mi armadura mientras retrocedía. Más figuras aparecieron entre la lluvia. Demasiados. El miedo quiso abrirse paso dentro de mi pecho... pero hacía mucho que aprendí a enterrarlo bajo acero y cerveza. Clavé el hacha en el suelo un instante y observé el círculo de monstruos acercándose lentamente. La tormenta rugió sobre nosotros. Entonces avancé yo primero para atacar. Después de aquella ordalia el último hueco cayó de rodillas frente a mí, atravesado por el filo de mi gran hacha. Permaneció inmóvil unos segundos antes de desplomarse sobre el barro junto a los demás cadáveres. La lluvia continuó golpeando mi armadura mientras observaba las ruinas en silencio. Solté un suspiro cansado dentro del yelmo y limpié el filo ensangrentado contra el suelo. —Sigo vivo… eso basta por esta noche. A lo lejos, una pequeña hoguera brillaba entre la niebla. Sin mirar atrás, comencé a caminar hacia ella mientras la tormenta devoraba lentamente el campo de batalla.
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  • -En una de sus tantas patrullas, androide de Yorha, se encontró con Adam, uno de los seres que fueron creados por las maquinas de los invasores del espacio, las ordenes eran claras, si algún miembro de Yorha se encuentra ya sea con Adam y Eve, deben enfrentarlos, con intención de erradicarlos.

    Adam a ver a la joven androide, mostró una sonrisa, era su oportunidad de enfrentarse a un miembro de Yorha, sin mas comenzó a provocarla.

    Aunque no hacía falta, pues órdenes darlas por la comandante, es algo que se debe llevar acabo, todo sea por la gloria de la humanidad.

    Pese al paisaje desolado y destruido, ya dos figuras batiendose a un duelo de espadas se dejaba ver, el choque de las armas era lo único que quebraba ese silencio de aquella ciudad abandonada y destruida. *
    -En una de sus tantas patrullas, androide de Yorha, se encontró con Adam, uno de los seres que fueron creados por las maquinas de los invasores del espacio, las ordenes eran claras, si algún miembro de Yorha se encuentra ya sea con Adam y Eve, deben enfrentarlos, con intención de erradicarlos. Adam a ver a la joven androide, mostró una sonrisa, era su oportunidad de enfrentarse a un miembro de Yorha, sin mas comenzó a provocarla. Aunque no hacía falta, pues órdenes darlas por la comandante, es algo que se debe llevar acabo, todo sea por la gloria de la humanidad. Pese al paisaje desolado y destruido, ya dos figuras batiendose a un duelo de espadas se dejaba ver, el choque de las armas era lo único que quebraba ese silencio de aquella ciudad abandonada y destruida. *
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  • *A veces las grietas interdimensionales se esconden incluso en interiores y lugares muy rebuscados, por lo que tengo que indagar hasta el último rincón inclusive en estas profundas ruinas, y mientras me adentraba a las destruidas salas abandonadas de estas construcciones noté que el lector/a me iba siguiendo.*

    "¿Hmmm? ¿Qué haces aquí?..."
    *A veces las grietas interdimensionales se esconden incluso en interiores y lugares muy rebuscados, por lo que tengo que indagar hasta el último rincón inclusive en estas profundas ruinas, y mientras me adentraba a las destruidas salas abandonadas de estas construcciones noté que el lector/a me iba siguiendo.* "¿Hmmm? ¿Qué haces aquí?..."
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  • ── ¿Cuando será el dia que pueda entrar a un sitio y este limpio?

    Se queja mientras camina entre aquel caos, todo por buscar a una supuesta vampiro que dejaron abandonada y atada.
    ── ¿Cuando será el dia que pueda entrar a un sitio y este limpio? Se queja mientras camina entre aquel caos, todo por buscar a una supuesta vampiro que dejaron abandonada y atada.
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  • "El día de hoy marcaba un punto de inflexión tanto para el plano terrenal como para el espiritual. Yo, Alastor, el heraldo de la tortura y guardián de los secretos de lo desconocido, me encontraba en el centro de mi ritual anual. Mi poder no solo emana de mi propia esencia, sino de las innumerables almas que poseo; seres que sufrieron el infortunio de pertenecer a familias tan viles y mezquinas que no dudaron en sacrificarlos para saciar su propia avaricia.
    Cada año, bajo el velo de esta liturgia sombría, tomo posesión de una abadía abandonada. Allí, convoco a las almas de padres, madres, hijos y hermanos que fueron entregados al abismo. El escenario es desolador: cada espíritu sostiene una vela con una desesperación casi física, aferrándose a la tenue llama como si fuera el último rastro de esperanza en un océano de oscuridad.

    —No soy un ser de luz, ni pretendo ser un salvador celestial. Soy un Overlord con una reputación que mantener y una sed de poder inagotable. Sin embargo, incluso dentro de mi naturaleza, existe el capricho de otorgar una salida.—

    "Una vez que la congregación de espectros se reúne en el corazón del monasterio, el aire se satura con mi presencia. Mi voz comienza a resonar, distorsionada por la estática, creando un efecto paradójico: parece provenir de las paredes mismas y, al mismo tiempo, susurrar directamente al oído de cada alma presente.
    Bajo mi atuendo sacrílego de monja, que sirve como una burla constante a lo divino, comienzo el cántico. Las almas, en respuesta, elevan sus velas al unísono, mezclando sus rezos desesperados con la frecuencia de mi voz. La fe es el combustible de este juego; si es lo suficientemente pura, una sola alma —solo una entre miles— logrará cruzar el umbral hacia la libertad definitiva."


    https://youtu.be/kUFiIWDOaAQ?si=NCUPhW9O-2TP3xtC
    "El día de hoy marcaba un punto de inflexión tanto para el plano terrenal como para el espiritual. Yo, Alastor, el heraldo de la tortura y guardián de los secretos de lo desconocido, me encontraba en el centro de mi ritual anual. Mi poder no solo emana de mi propia esencia, sino de las innumerables almas que poseo; seres que sufrieron el infortunio de pertenecer a familias tan viles y mezquinas que no dudaron en sacrificarlos para saciar su propia avaricia. Cada año, bajo el velo de esta liturgia sombría, tomo posesión de una abadía abandonada. Allí, convoco a las almas de padres, madres, hijos y hermanos que fueron entregados al abismo. El escenario es desolador: cada espíritu sostiene una vela con una desesperación casi física, aferrándose a la tenue llama como si fuera el último rastro de esperanza en un océano de oscuridad. —No soy un ser de luz, ni pretendo ser un salvador celestial. Soy un Overlord con una reputación que mantener y una sed de poder inagotable. Sin embargo, incluso dentro de mi naturaleza, existe el capricho de otorgar una salida.— "Una vez que la congregación de espectros se reúne en el corazón del monasterio, el aire se satura con mi presencia. Mi voz comienza a resonar, distorsionada por la estática, creando un efecto paradójico: parece provenir de las paredes mismas y, al mismo tiempo, susurrar directamente al oído de cada alma presente. Bajo mi atuendo sacrílego de monja, que sirve como una burla constante a lo divino, comienzo el cántico. Las almas, en respuesta, elevan sus velas al unísono, mezclando sus rezos desesperados con la frecuencia de mi voz. La fe es el combustible de este juego; si es lo suficientemente pura, una sola alma —solo una entre miles— logrará cruzar el umbral hacia la libertad definitiva." https://youtu.be/kUFiIWDOaAQ?si=NCUPhW9O-2TP3xtC
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  • -habia aceptado un trabajo que psrecia relativamente sencillo era capturar y matar a un hechizero aparentemente falso. Habia engañado a muchas personas con posimas magicas y encantamientos que parecian no tener efecto al instante muchos lo odiaban asi que asepto traerlo muerto para no complicarse. El dinero era urgente por lo que fue contra el. -

    -pasarian unos minutos de caminata en un bosque para asi emcontrar una cabaña abandonada. Sabia que era esa porque se escuchaba a alguien murmurar cosas eh inventos y otras cosas. Entraba de golpe a la cabaña apuntandole a el hombre con su arma para asi comenzar a disparar. Pero este no ers un falso hechizero, era uno de verdad. -

    -El hechizero tomo un libro de encantamientos aparentmente y una posicion. La cual le lanzaba al enmascarado asiendo que se derramara en su cuerpo al estar destapada. El ultimo mencionado se quedaba quieto gruñendo. Para cuando estaba por hablar el hechizero sito un conjuro y lanzo una especie de luz contra Logan asiendo que este se desmaye. -

    -Al pasar las horas despertaba com un fuerte dolor de cabeza, sentia su pecho mas pesado de lo normal. Tenia una nota en la cabeza la cual tomaria y leeria, pero esta solo decia "karma perra" lo que dejo confundido a Logan y asi, al ver su cabello mas largo de lo normal que pasaba por su mascata se la retiraba eh iba de inmediato a verse en un espejo sercano. El maldito hechizero lo convirtió en una mujer. -

    Hijo de perra!

    -grito con una voz mas femenina notando sus pechos mas grandes y su figura con curvas pronunciadas-
    -habia aceptado un trabajo que psrecia relativamente sencillo era capturar y matar a un hechizero aparentemente falso. Habia engañado a muchas personas con posimas magicas y encantamientos que parecian no tener efecto al instante muchos lo odiaban asi que asepto traerlo muerto para no complicarse. El dinero era urgente por lo que fue contra el. - -pasarian unos minutos de caminata en un bosque para asi emcontrar una cabaña abandonada. Sabia que era esa porque se escuchaba a alguien murmurar cosas eh inventos y otras cosas. Entraba de golpe a la cabaña apuntandole a el hombre con su arma para asi comenzar a disparar. Pero este no ers un falso hechizero, era uno de verdad. - -El hechizero tomo un libro de encantamientos aparentmente y una posicion. La cual le lanzaba al enmascarado asiendo que se derramara en su cuerpo al estar destapada. El ultimo mencionado se quedaba quieto gruñendo. Para cuando estaba por hablar el hechizero sito un conjuro y lanzo una especie de luz contra Logan asiendo que este se desmaye. - -Al pasar las horas despertaba com un fuerte dolor de cabeza, sentia su pecho mas pesado de lo normal. Tenia una nota en la cabeza la cual tomaria y leeria, pero esta solo decia "karma perra" lo que dejo confundido a Logan y asi, al ver su cabello mas largo de lo normal que pasaba por su mascata se la retiraba eh iba de inmediato a verse en un espejo sercano. El maldito hechizero lo convirtió en una mujer. - Hijo de perra! -grito con una voz mas femenina notando sus pechos mas grandes y su figura con curvas pronunciadas-
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    ;; reportándome como viva porque ficrol me ha avisado de cuenta abandonada
    ;; reportándome como viva porque ficrol me ha avisado de cuenta abandonada 😂
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