• —Llegas tarde, Viggo —la voz de Marion Shepperd llegó desde el otro lado de la mesa, mirándolo por encima de sus gafas de medialuna.

    Viggo esbozó una sonrisa tras sentarse a la mesa de reuniones, consciente de que todos los hombres allí reunidos lo estaban mirando.

    —Estaba... ocupado, papá. Pero, ya me tienes aqui -abrió ligeramente los brazos y después llevó una de sus manos hacia la carpeta de piel oscura que tenia delante de si— ¿No decías que la reunión era urgente? Pues vamos allá...
    —Llegas tarde, Viggo —la voz de Marion Shepperd llegó desde el otro lado de la mesa, mirándolo por encima de sus gafas de medialuna. Viggo esbozó una sonrisa tras sentarse a la mesa de reuniones, consciente de que todos los hombres allí reunidos lo estaban mirando. —Estaba... ocupado, papá. Pero, ya me tienes aqui -abrió ligeramente los brazos y después llevó una de sus manos hacia la carpeta de piel oscura que tenia delante de si— ¿No decías que la reunión era urgente? Pues vamos allá...
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¡Hola a todos! Antes de que sigan leyendo, quería pasar por aquí para avisarles que a partir de ahora el estilo de esta historia va a tener un "upgrade"🏽

    He decidido experimentar con una narrativa en tercera persona, pero con un giro: Reina va a estar rompiendo la cuarta pared, van a notar que ella tiene la capacidad de "intervenir" el relato, hablarnos directamente a nosotros o burlarse de lo que está pasando a su alrededor como si supiera que la estamos leyendo, esto es una mezcla entre el estilo cinematográfico de Tarantino y esa herencia caótica que le dejó su "tío" Wade, todo esto es intencional, muy al estilo Glitch Punk, para darle una voz única y sarcástica que tiene mi Reina Márquez, así que, si ven que la realidad del texto se "pixela" o ella nos lanza un comentario en medio de una escena, bueno ¡No es un error, es ella tomando el control!

    ¡Espero que disfruten de este nuevo caos tanto como yo!
    ¡Hola a todos! Antes de que sigan leyendo, quería pasar por aquí para avisarles que a partir de ahora el estilo de esta historia va a tener un "upgrade"💅🏽✨ He decidido experimentar con una narrativa en tercera persona, pero con un giro: Reina va a estar rompiendo la cuarta pared, van a notar que ella tiene la capacidad de "intervenir" el relato, hablarnos directamente a nosotros o burlarse de lo que está pasando a su alrededor como si supiera que la estamos leyendo, esto es una mezcla entre el estilo cinematográfico de Tarantino y esa herencia caótica que le dejó su "tío" Wade, todo esto es intencional, muy al estilo Glitch Punk, para darle una voz única y sarcástica que tiene mi Reina Márquez, así que, si ven que la realidad del texto se "pixela" o ella nos lanza un comentario en medio de una escena, bueno ¡No es un error, es ella tomando el control! ¡Espero que disfruten de este nuevo caos tanto como yo! 💋💥
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  • The Rake
    Fandom Sobrenatural
    Categoría Acción
    con Kyle Fritz

    Cinco días pasó en la ciudad.
    Sin dar señales de vida.
    Dando caza. Siguiendo el rastro.
    Sin embargo, su apariencia era tan pulcra como siempre.

    Saya entró con paso ligero.
    Su mirada delataba falta de sueño.
    El chisporroteo azul era intenso.
    Obsesión.

    No hubo preámbulos; se acercó a la barra y deslizó una tablet frente a Kyle.

    En la pantalla, un mapa de la ciudad estaba marcado con puntos de un azul eléctrico.
    Las ubicaciones de los ataques de The Rake formaban un patrón circular, dejando un vacío evidente en uno de los lados.

    ──── Está cerrando el círculo ────

    Habló. Voz baja, una nota de resentimiento. Firmeza y decisión.

    Señaló un punto medio donde cerraba el trayecto que las marcas sugerían.
    La temperatura a su alrededor subió un par de grados.

    ──── Si aún quieres usar una carnada, este es el lugar ────
    con [kyle_fritz] Cinco días pasó en la ciudad. Sin dar señales de vida. Dando caza. Siguiendo el rastro. Sin embargo, su apariencia era tan pulcra como siempre. Saya entró con paso ligero. Su mirada delataba falta de sueño. El chisporroteo azul era intenso. Obsesión. No hubo preámbulos; se acercó a la barra y deslizó una tablet frente a Kyle. En la pantalla, un mapa de la ciudad estaba marcado con puntos de un azul eléctrico. Las ubicaciones de los ataques de The Rake formaban un patrón circular, dejando un vacío evidente en uno de los lados. ──── Está cerrando el círculo ──── Habló. Voz baja, una nota de resentimiento. Firmeza y decisión. Señaló un punto medio donde cerraba el trayecto que las marcas sugerían. La temperatura a su alrededor subió un par de grados. ──── Si aún quieres usar una carnada, este es el lugar ────
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  • El ático en el piso cincuenta y dos de Manhattan olía a una mezcla costosa y decadente de perfume francés, tabaco frío y el rastro metálico del champán derramado. Deianira Zhorkeas estaba desplomada sobre el sofá de terciopelo esmeralda, con una pierna colgando hacia el suelo y la otra flexionada, revelando la silueta infinita que le había ganado portadas en las tres ediciones principales de Vogue solo ese año.

    La luz de la luna se filtraba por los ventanales de suelo a techo, iluminando las facciones de una mujer que parecía esculpida en mármol, si el mármol pudiera sudar ansiedad. Sus ojos, de un azul tan pálido que resultaba inquietante, estaban fijos en el techo, dilatados por algo más que la oscuridad. A su lado, sobre la mesa de cristal, descansaba su teléfono —estallando con notificaciones de su equipo de relaciones públicas y propuestas de negocios millonarios— junto a una línea de polvo blanco a medio terminar y una botella de whisky que costaba más que el alquiler mensual de la mayoría de la gente.

    —Qué aburrimiento... —susurró, su voz era una caricia áspera, dañada por los excesos—. Todo este maldito mundo a mis pies y sigo sintiendo que me falta el aire.

    Se incorporó con una gracia felina y peligrosa, el tirante de su vestido de seda deslizándose por su hombro. Deianira no solo era la cara de la moda internacional y la mente tras un imperio de cosméticos; era un agujero negro que devoraba todo a su paso. Su deseo no conocía límites, su sed no tenía fin, y su paciencia para la sobriedad se había agotado hacía años.

    Dio un trago largo directamente de la botella, sintiendo el ardor bajar por su garganta mientras buscaba a ciegas su bolso en busca de "el siguiente nivel". Necesitaba a alguien. No importaba quién, pero necesitaba un cuerpo contra el suyo, una distracción, una nueva forma de autodestruirse o, quizás, alguien que tuviera el valor de intentar seguirle el ritmo.

    Se giró hacia la puerta al escuchar un sonido, con una sonrisa depredadora dibujándose en sus labios pintados de carmín oscuro.

    —Llegas tarde —dijo, sin saber siquiera quién estaba allí, pero dispuesta a convertir a quien fuera en su próximo vicio—. Espero que traigas algo interesante, porque tengo una noche entera que olvidar.
    El ático en el piso cincuenta y dos de Manhattan olía a una mezcla costosa y decadente de perfume francés, tabaco frío y el rastro metálico del champán derramado. Deianira Zhorkeas estaba desplomada sobre el sofá de terciopelo esmeralda, con una pierna colgando hacia el suelo y la otra flexionada, revelando la silueta infinita que le había ganado portadas en las tres ediciones principales de Vogue solo ese año. La luz de la luna se filtraba por los ventanales de suelo a techo, iluminando las facciones de una mujer que parecía esculpida en mármol, si el mármol pudiera sudar ansiedad. Sus ojos, de un azul tan pálido que resultaba inquietante, estaban fijos en el techo, dilatados por algo más que la oscuridad. A su lado, sobre la mesa de cristal, descansaba su teléfono —estallando con notificaciones de su equipo de relaciones públicas y propuestas de negocios millonarios— junto a una línea de polvo blanco a medio terminar y una botella de whisky que costaba más que el alquiler mensual de la mayoría de la gente. —Qué aburrimiento... —susurró, su voz era una caricia áspera, dañada por los excesos—. Todo este maldito mundo a mis pies y sigo sintiendo que me falta el aire. Se incorporó con una gracia felina y peligrosa, el tirante de su vestido de seda deslizándose por su hombro. Deianira no solo era la cara de la moda internacional y la mente tras un imperio de cosméticos; era un agujero negro que devoraba todo a su paso. Su deseo no conocía límites, su sed no tenía fin, y su paciencia para la sobriedad se había agotado hacía años. Dio un trago largo directamente de la botella, sintiendo el ardor bajar por su garganta mientras buscaba a ciegas su bolso en busca de "el siguiente nivel". Necesitaba a alguien. No importaba quién, pero necesitaba un cuerpo contra el suyo, una distracción, una nueva forma de autodestruirse o, quizás, alguien que tuviera el valor de intentar seguirle el ritmo. Se giró hacia la puerta al escuchar un sonido, con una sonrisa depredadora dibujándose en sus labios pintados de carmín oscuro. —Llegas tarde —dijo, sin saber siquiera quién estaba allí, pero dispuesta a convertir a quien fuera en su próximo vicio—. Espero que traigas algo interesante, porque tengo una noche entera que olvidar.
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  • El vapor del té ascendía en finas espirales, desdibujándose en el aire como pensamientos que se niegan a tomar forma. Sentado con una elegancia casi antinatural, el Conejo Blanco sostenía la taza entre sus dedos enguantados, inclinándola apenas antes de dar un sorbo lento y medido.
    El mundo a su alrededor parecía irrelevante… distante.
    Sus ojos, ocultos tras aquella máscara inmutable, no observaban realmente la habitación. Miraban más allá. Siempre más allá.
    —Curioso…

    murmuró con una voz suave, apenas un hilo que rompía el silencio

    — Cómo incluso en la calma… el eco del caos persiste.

    Dejó la taza sobre el platillo con un leve clic, perfectamente alineada, como si incluso ese gesto formara parte de algún orden invisible que solo él comprendía.
    Sus pensamientos divagaban fragmentos de poder, ambición, recuerdos que no eran del todo suyos. La sensación de algo incompleto se enroscaba en su mente, insistente, como una melodía que no logra resolverse.
    Una risa baja escapó de sus labios.

    —Y, sin embargo… aquí estoy.

    Apoyó el mentón sobre su mano, ladeando ligeramente la cabeza

    -Jugando a la serenidad… como si el destino fuese algo que pudiera ignorarse con una simple taza de té.

    El silencio volvió a envolverlo.
    Pero no era paz.
    Nunca lo era.
    El vapor del té ascendía en finas espirales, desdibujándose en el aire como pensamientos que se niegan a tomar forma. Sentado con una elegancia casi antinatural, el Conejo Blanco sostenía la taza entre sus dedos enguantados, inclinándola apenas antes de dar un sorbo lento y medido. El mundo a su alrededor parecía irrelevante… distante. Sus ojos, ocultos tras aquella máscara inmutable, no observaban realmente la habitación. Miraban más allá. Siempre más allá. —Curioso… murmuró con una voz suave, apenas un hilo que rompía el silencio — Cómo incluso en la calma… el eco del caos persiste. Dejó la taza sobre el platillo con un leve clic, perfectamente alineada, como si incluso ese gesto formara parte de algún orden invisible que solo él comprendía. Sus pensamientos divagaban fragmentos de poder, ambición, recuerdos que no eran del todo suyos. La sensación de algo incompleto se enroscaba en su mente, insistente, como una melodía que no logra resolverse. Una risa baja escapó de sus labios. —Y, sin embargo… aquí estoy. Apoyó el mentón sobre su mano, ladeando ligeramente la cabeza -Jugando a la serenidad… como si el destino fuese algo que pudiera ignorarse con una simple taza de té. El silencio volvió a envolverlo. Pero no era paz. Nunca lo era.
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  • Dia de mi boda

    Mi abuelo Oz fue quien me entregó. No dijo mucho pero su mirada lo decía todo, lo note orgulloso y también un poco de preocupado, debe ser natural entre los mayores.

    Cuando llegue al altar tome la mano de mi amado Jason, Lili era la que ofició la boda. Nunca pensé que ella terminaría haciendo eso, pero todo fue perfecto, nos unió, sin rodeos, como si supiera exactamente lo que necesitábamos escuchar.

    Y entonces… Jason tomó mi mano. Su voz se suavizó. Salimos juntos, frente a todos, sin mirar atrás. Ya no importaba nada más.

    Levantó la vista, con una sonrisa tranquila. Solo nosotros… y la fiesta que nos esperaba.

    Jason Jaegerjaquez Ishtar Veythra Lili Queen Ishtar 𝐀yane 𝐈𝐬𝐡𝐭𝐚𝐫 Jenny Queen Orc Sasha Ishtar Albedo Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Yuna Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar Chantle Queen Ishtar ・❥・ Fenrir Queen・❥・ Ozma
    Dia de mi boda Mi abuelo Oz fue quien me entregó. No dijo mucho pero su mirada lo decía todo, lo note orgulloso y también un poco de preocupado, debe ser natural entre los mayores. Cuando llegue al altar tome la mano de mi amado Jason, Lili era la que ofició la boda. Nunca pensé que ella terminaría haciendo eso, pero todo fue perfecto, nos unió, sin rodeos, como si supiera exactamente lo que necesitábamos escuchar. Y entonces… Jason tomó mi mano. Su voz se suavizó. Salimos juntos, frente a todos, sin mirar atrás. Ya no importaba nada más. Levantó la vista, con una sonrisa tranquila. Solo nosotros… y la fiesta que nos esperaba. [Jason07] [Lili.Queen] [Ayane_Ishtar] [queen_0] [SashaIshtar] [Albedo1] [Yuna_Ishtar] [frost_platinum_hare_393] [Sury_Sakai_1724] [Oz_The_Chaos]
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  • *Cada cierto tiempo iba a visitar las tumbas de las que habían sido mi personita especial en su momento, y les dejo flores a las dos para que sepan que nunca las olvido.*

    "¿Cómo estás Ronova? ¿Cómo estás Yurei? Perdonen por no haberlas venido a ver. He estado un poco aplacando el dolor y la soledad con actividades para mantener mi mente ocupada. Conocí nuevos amigos, participé desastrozamente en un podcast, me convirtieron en gato y en rana temporalmente, e intenté formar una banda. Al principio había Quórum, Pero, creo que se ha ido diluyendo, supongo porque he sido muy mal director de orquesta y no he sabido motivar a quienes se tomaron la molestia de acompañarme. Pero quiero que sepan que Jamás dejo de pensar en ustedes. Me dieron los momentos más felices en mi vida y eso siempre lo atesoraré...

    *Con la voz quebrada y como estaba solo, me permití soltar un par de lágrimas para liberar un poco el dolor del alma. En ese momento les dije.*

    "Las amé...Las amo.....y las amaré.....por siempre.....Hasta pronto....mis hermosas estrellas en el firmamento.."

    *Cerré los ojos y me tomé un minuto de un solemne silencio solo interrumpido por el viento que ondea bajo un día nublado para honrar su memoria, y luego sequé mis lágrimas residuales para levantar la mirada y me retiré.*

    *Cada cierto tiempo iba a visitar las tumbas de las que habían sido mi personita especial en su momento, y les dejo flores a las dos para que sepan que nunca las olvido.* "¿Cómo estás Ronova? ¿Cómo estás Yurei? Perdonen por no haberlas venido a ver. He estado un poco aplacando el dolor y la soledad con actividades para mantener mi mente ocupada. Conocí nuevos amigos, participé desastrozamente en un podcast, me convirtieron en gato y en rana temporalmente, e intenté formar una banda. Al principio había Quórum, Pero, creo que se ha ido diluyendo, supongo porque he sido muy mal director de orquesta y no he sabido motivar a quienes se tomaron la molestia de acompañarme. Pero quiero que sepan que Jamás dejo de pensar en ustedes. Me dieron los momentos más felices en mi vida y eso siempre lo atesoraré... *Con la voz quebrada y como estaba solo, me permití soltar un par de lágrimas para liberar un poco el dolor del alma. En ese momento les dije.* "Las amé...Las amo.....y las amaré.....por siempre.....Hasta pronto....mis hermosas estrellas en el firmamento.." *Cerré los ojos y me tomé un minuto de un solemne silencio solo interrumpido por el viento que ondea bajo un día nublado para honrar su memoria, y luego sequé mis lágrimas residuales para levantar la mirada y me retiré.*
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  • Elizabeth se apoyó contra la madera de la puerta de su alcoba, con la espalda y el vientre aún conservando un calor residual que parecía una traición a su propia lógica.

    ​Estaba sola.

    Caminó hacia el centro de la estancia con la elegancia fracturada. Sus pies descalzos sentían la suavidad de las alfombras, un contraste doloroso con la piedra fría y la harina que había cubierto sus pies minutos antes.
    Sin darse cuenta quedó frente al gran espejo de bronce, lo que vio la dejó sin aliento.
    ​No era solo el desorden, era la mirada...Sus ojos rojos, habitualmente gélidos y calculadores, conservaban un brillo febril, una neblina de lujuria que no terminaba de disiparse. Se despojó de los jirones de su túnica con dedos temblorosos.​Había marcas de dedos en sus muslos, el rastro de los colmillos en su cuello

    ​✴ ─¿Qué has hecho Elizabeth? —susurró para sí misma, y su voz dulce y rasgada, todavía sonaba a esa mujer que habia sido protagonista esa madrugada.

    ​Se acercó a la palangana de agua y empezó a lavarse con una urgencia casi violenta. Necesitaba quitarse el olor a madera chamuscada, a especias y, sobre todo, el aroma del Kitsune que parecía haber saturado sus poros.

    ​Se sentó en su cama sin una pizca de sueño consciente de que la verdadera batalla no sería contra sus enemigos externos, sino contra la necesidad hambrienta de volver a esa oscuridad viciada para sentirse una vez más, simplemente una mujer frente a su igual.

    ​Había probado la fruta prohibida, y el sabor todavía permanecía en su lengua como una promesa de perdición.

    ──────────
    Epílogo de https://ficrol.com/posts/364285
    Elizabeth se apoyó contra la madera de la puerta de su alcoba, con la espalda y el vientre aún conservando un calor residual que parecía una traición a su propia lógica. ​Estaba sola. Caminó hacia el centro de la estancia con la elegancia fracturada. Sus pies descalzos sentían la suavidad de las alfombras, un contraste doloroso con la piedra fría y la harina que había cubierto sus pies minutos antes. Sin darse cuenta quedó frente al gran espejo de bronce, lo que vio la dejó sin aliento. ​No era solo el desorden, era la mirada...Sus ojos rojos, habitualmente gélidos y calculadores, conservaban un brillo febril, una neblina de lujuria que no terminaba de disiparse. Se despojó de los jirones de su túnica con dedos temblorosos.​Había marcas de dedos en sus muslos, el rastro de los colmillos en su cuello ​✴ ─¿Qué has hecho Elizabeth? —susurró para sí misma, y su voz dulce y rasgada, todavía sonaba a esa mujer que habia sido protagonista esa madrugada. ​Se acercó a la palangana de agua y empezó a lavarse con una urgencia casi violenta. Necesitaba quitarse el olor a madera chamuscada, a especias y, sobre todo, el aroma del Kitsune que parecía haber saturado sus poros. ​ ​Se sentó en su cama sin una pizca de sueño consciente de que la verdadera batalla no sería contra sus enemigos externos, sino contra la necesidad hambrienta de volver a esa oscuridad viciada para sentirse una vez más, simplemente una mujer frente a su igual. ​Había probado la fruta prohibida, y el sabor todavía permanecía en su lengua como una promesa de perdición. ────────── Epílogo de https://ficrol.com/posts/364285
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Maral Romanov mantuvo la mirada fija en Dharius, sus intensos ojos rojos brillando bajo la luz ámbar del bar. Él estaba allí, con su imponente presencia y una carpeta llena de información crucial sobre el contenedor de armamento perdido de la familia Romanov en Europa del Este. Maral escuchaba en silencio mientras él describía la ubicación y el estado de la carga, un Manhattan helado en su mano. Ella sabía que la información de Dharius era vital para proteger los intereses de su familia, pero también sabía que él no se detendría ante nada para obtener lo que quería. Su mente trabajaba a mil por hora, analizando cada palabra, cada gesto, buscando cualquier indicio de engaño o de debilidad.

    — Dharius—

    Dijo Maral, con un tono de voz suave y cortés, pero con una firmeza que hizo que él se estremeciera.

    — ¿Es necesario mover a mis hombres para recuperar el armamento, o hay una forma más sutil de resolver esto?—

    Ella sabía que la respuesta de Dharius revelaría sus verdaderas intenciones, y que de ella dependería el futuro de la familia Romanov en Europa del Este. Ella estaba dispuesta a utilizar cualquier medio para proteger los intereses de su familia.

    — Hey... Te estoy hablando ¿Qué miras? —

    Maral Romanov mantuvo la mirada fija en Dharius, sus intensos ojos rojos brillando bajo la luz ámbar del bar. Él estaba allí, con su imponente presencia y una carpeta llena de información crucial sobre el contenedor de armamento perdido de la familia Romanov en Europa del Este. Maral escuchaba en silencio mientras él describía la ubicación y el estado de la carga, un Manhattan helado en su mano. Ella sabía que la información de Dharius era vital para proteger los intereses de su familia, pero también sabía que él no se detendría ante nada para obtener lo que quería. Su mente trabajaba a mil por hora, analizando cada palabra, cada gesto, buscando cualquier indicio de engaño o de debilidad. — Dharius— Dijo Maral, con un tono de voz suave y cortés, pero con una firmeza que hizo que él se estremeciera. — ¿Es necesario mover a mis hombres para recuperar el armamento, o hay una forma más sutil de resolver esto?— Ella sabía que la respuesta de Dharius revelaría sus verdaderas intenciones, y que de ella dependería el futuro de la familia Romanov en Europa del Este. Ella estaba dispuesta a utilizar cualquier medio para proteger los intereses de su familia. — Hey... Te estoy hablando ¿Qué miras? —
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  • Lluvia
    Fandom Original
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    Con Nairis Tzélmur

    [ Registro ]
    [ Una semana después de que todo se fuera al carajo || 2:30 p.m || Habitación de Nairis, Fallen's ]

    Un día lluvioso, como últimamente los había, desde que el bar había cambiado de administración, Jason no había tenido la oportunidad de volver a hablar con Nairis. Lo último que ella le dijo, era que se iría y días después le preguntó si podía quedarse. Él le respondió que sería su decisión, mientras quisiera estar ahí sería bien recibida.

    El día que finalmente logró despejarse para poder hablar con ella, dejó la barra y caminó a la habitación de la joven en la trastienda. Pero ¿Qué le iba a decir? Había tantas cosas que habían quedado en un limbo todos esos días, que sencillamente no había por donde empezar a decir las cosas. Aún así, no importó. Cada paso que daba era el recordatorio de una plática pendiente. Decisiones, resoluciones, cambios,

    Una vez estuvo en la puerta de la habitación, levantó la mano. Estuvo a punto de llamar a la puerta, pero un impulso le frenó. Sus dedos apenas alcanzaron a detenerse a milímetros de la madera rústica de aquella puerta. Cerró los ojos unos instantes, procesando mentalmente cuál sería la primera cuestión que debería atender.

    "¿Qué tono debía usar? ¿Cómo debía empezar? ¿Es esto lo que debería hacer? ¿Estaré molestando?"... Las preguntas comenzaron a viajar por su cabeza, golpeando cada rincón de su mente, procesando la información. Y aun así, su cuerpo respondió antes.

    - ..Mierda... - Su voz fue un susurro cargado de enojo consigo mismo por haber actuado tan rápido, sin darle tiempo de pensar más. Lo dijo inmediatamente después de que sus dedos se hubieran movido por sí mismos.

    Dos golpes con el índice y el medio, ligeramente flexionados. El sonido había roto todo proceso de concentración y planificación.

    Resignado a que todas sus ideas se habían ido por la borda en el momento en el que llamó a la puerta, suspiró con resignación.

    Pese a que en ese momento no había nada que hiciera que reaccionara, que procesara la señal de un duelo, ese acto, por mínimo que fue, lo sacó del trance y la presunta depresión que estaba enfrentando.

    - Nai... - Pensó en la forma en la que él le decía. Al no sentir que fuera el momento para hablar de esa forma, concluyó. -..ris. ¿Cómo estás?

    Pregunta tonta, pero fue lo único que atinó a decir. Ni todas las posibilidades que llegó a pensar sirvieron en ese momento.
    Con [Possesed_By_Myself] [ Registro ] [ Una semana después de que todo se fuera al carajo || 2:30 p.m || Habitación de Nairis, Fallen's ] Un día lluvioso, como últimamente los había, desde que el bar había cambiado de administración, Jason no había tenido la oportunidad de volver a hablar con Nairis. Lo último que ella le dijo, era que se iría y días después le preguntó si podía quedarse. Él le respondió que sería su decisión, mientras quisiera estar ahí sería bien recibida. El día que finalmente logró despejarse para poder hablar con ella, dejó la barra y caminó a la habitación de la joven en la trastienda. Pero ¿Qué le iba a decir? Había tantas cosas que habían quedado en un limbo todos esos días, que sencillamente no había por donde empezar a decir las cosas. Aún así, no importó. Cada paso que daba era el recordatorio de una plática pendiente. Decisiones, resoluciones, cambios, Una vez estuvo en la puerta de la habitación, levantó la mano. Estuvo a punto de llamar a la puerta, pero un impulso le frenó. Sus dedos apenas alcanzaron a detenerse a milímetros de la madera rústica de aquella puerta. Cerró los ojos unos instantes, procesando mentalmente cuál sería la primera cuestión que debería atender. "¿Qué tono debía usar? ¿Cómo debía empezar? ¿Es esto lo que debería hacer? ¿Estaré molestando?"... Las preguntas comenzaron a viajar por su cabeza, golpeando cada rincón de su mente, procesando la información. Y aun así, su cuerpo respondió antes. - ..Mierda... - Su voz fue un susurro cargado de enojo consigo mismo por haber actuado tan rápido, sin darle tiempo de pensar más. Lo dijo inmediatamente después de que sus dedos se hubieran movido por sí mismos. Dos golpes con el índice y el medio, ligeramente flexionados. El sonido había roto todo proceso de concentración y planificación. Resignado a que todas sus ideas se habían ido por la borda en el momento en el que llamó a la puerta, suspiró con resignación. Pese a que en ese momento no había nada que hiciera que reaccionara, que procesara la señal de un duelo, ese acto, por mínimo que fue, lo sacó del trance y la presunta depresión que estaba enfrentando. - Nai... - Pensó en la forma en la que él le decía. Al no sentir que fuera el momento para hablar de esa forma, concluyó. -..ris. ¿Cómo estás? Pregunta tonta, pero fue lo único que atinó a decir. Ni todas las posibilidades que llegó a pensar sirvieron en ese momento.
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