• Solo me da algo pereca en solo levantame asi , ggggrrr quiero seguir durmiendo
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  • —Adoro el sabor de tu sangre… cariño… Podría beber de ti por toda la eternidad…

    Murmuró contra su piel antes de apartarse apenas, dejando la marca de sus colmillos en su cuello.

    —No te asustes… —susurró —También sé ser delicada.


    Sus labios volverían hacia la zona afectada, más suaves esta vez, pasando por la marca con calma y limpiaría el rastro de sangre que salía de este con su lengua.
    —Adoro el sabor de tu sangre… cariño… Podría beber de ti por toda la eternidad… Murmuró contra su piel antes de apartarse apenas, dejando la marca de sus colmillos en su cuello. —No te asustes… —susurró —También sé ser delicada. Sus labios volverían hacia la zona afectada, más suaves esta vez, pasando por la marca con calma y limpiaría el rastro de sangre que salía de este con su lengua.
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  • -habia aceptado un trabajo que psrecia relativamente sencillo era capturar y matar a un hechizero aparentemente falso. Habia engañado a muchas personas con posimas magicas y encantamientos que parecian no tener efecto al instante muchos lo odiaban asi que asepto traerlo muerto para no complicarse. El dinero era urgente por lo que fue contra el. -

    -pasarian unos minutos de caminata en un bosque para asi emcontrar una cabaña abandonada. Sabia que era esa porque se escuchaba a alguien murmurar cosas eh inventos y otras cosas. Entraba de golpe a la cabaña apuntandole a el hombre con su arma para asi comenzar a disparar. Pero este no ers un falso hechizero, era uno de verdad. -

    -El hechizero tomo un libro de encantamientos aparentmente y una posicion. La cual le lanzaba al enmascarado asiendo que se derramara en su cuerpo al estar destapada. El ultimo mencionado se quedaba quieto gruñendo. Para cuando estaba por hablar el hechizero sito un conjuro y lanzo una especie de luz contra Logan asiendo que este se desmaye. -

    -Al pasar las horas despertaba com un fuerte dolor de cabeza, sentia su pecho mas pesado de lo normal. Tenia una nota en la cabeza la cual tomaria y leeria, pero esta solo decia "karma perra" lo que dejo confundido a Logan y asi, al ver su cabello mas largo de lo normal que pasaba por su mascata se la retiraba eh iba de inmediato a verse en un espejo sercano. El maldito hechizero lo convirtió en una mujer. -

    Hijo de perra!

    -grito con una voz mas femenina notando sus pechos mas grandes y su figura con curvas pronunciadas-
    -habia aceptado un trabajo que psrecia relativamente sencillo era capturar y matar a un hechizero aparentemente falso. Habia engañado a muchas personas con posimas magicas y encantamientos que parecian no tener efecto al instante muchos lo odiaban asi que asepto traerlo muerto para no complicarse. El dinero era urgente por lo que fue contra el. - -pasarian unos minutos de caminata en un bosque para asi emcontrar una cabaña abandonada. Sabia que era esa porque se escuchaba a alguien murmurar cosas eh inventos y otras cosas. Entraba de golpe a la cabaña apuntandole a el hombre con su arma para asi comenzar a disparar. Pero este no ers un falso hechizero, era uno de verdad. - -El hechizero tomo un libro de encantamientos aparentmente y una posicion. La cual le lanzaba al enmascarado asiendo que se derramara en su cuerpo al estar destapada. El ultimo mencionado se quedaba quieto gruñendo. Para cuando estaba por hablar el hechizero sito un conjuro y lanzo una especie de luz contra Logan asiendo que este se desmaye. - -Al pasar las horas despertaba com un fuerte dolor de cabeza, sentia su pecho mas pesado de lo normal. Tenia una nota en la cabeza la cual tomaria y leeria, pero esta solo decia "karma perra" lo que dejo confundido a Logan y asi, al ver su cabello mas largo de lo normal que pasaba por su mascata se la retiraba eh iba de inmediato a verse en un espejo sercano. El maldito hechizero lo convirtió en una mujer. - Hijo de perra! -grito con una voz mas femenina notando sus pechos mas grandes y su figura con curvas pronunciadas-
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  • Las luces ya se habían apagado y el tráiler de la primera película estaba a punto de terminar, pero Jack Ross aún estaba en la puerta, debatiéndose entre entrar o esperarla un poco más. Sus dedos ya habían empezado a saquear la bolsa de palomitas de maíz, el aroma a mantequilla caliente llenaba el aire nocturno alrededor de la entrada del cine.

    Miró su teléfono: ni un mensaje. Quizás se había equivocado de hora... o de día.

    — Bueno, más palomitas para mí si no viene... — murmuró para sí mismo, soltando un suspiro que empañó el aire frío. Se acomodó la capucha, sintiendo la duda. ¿Entraba solo o se quedaba un rato más?
    Las luces ya se habían apagado y el tráiler de la primera película estaba a punto de terminar, pero Jack Ross aún estaba en la puerta, debatiéndose entre entrar o esperarla un poco más. Sus dedos ya habían empezado a saquear la bolsa de palomitas de maíz, el aroma a mantequilla caliente llenaba el aire nocturno alrededor de la entrada del cine. Miró su teléfono: ni un mensaje. Quizás se había equivocado de hora... o de día. — Bueno, más palomitas para mí si no viene... — murmuró para sí mismo, soltando un suspiro que empañó el aire frío. Se acomodó la capucha, sintiendo la duda. ¿Entraba solo o se quedaba un rato más?
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  • Se queda sentado sobre una rama, dejando a Chroma en el piso, quieto como una estatua y su vulpafila durmiendo con su torso enrrollado como una gato en la base del mismo árbol, mientras contempla el atardecer de este planeta siglos antes de la era de los Orokins.
    Se queda sentado sobre una rama, dejando a Chroma en el piso, quieto como una estatua y su vulpafila durmiendo con su torso enrrollado como una gato en la base del mismo árbol, mientras contempla el atardecer de este planeta siglos antes de la era de los Orokins.
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  • Aikaterine Ouro

    ────¿Uh? Bueno, parece que oficialmente el clima exige que pida otra taza de chocolate caliente –murmuró mientras echaba un vistazo a la calle, difuminada tras las gotas que escurrían raudas por el cristal de la ventana–. Parece que tendré que esperar un poco más antes de volver a casa.

    Su dedo señaló el párrafo en su libreto dónde se había quedado leyendo. Se encontraba en la zona más apartada de la cafetería, justo donde sabía que podía encontrar la privacidad y comodidad que necesitaba tras un largo día. Desde su estancia en aquella ciudad, ese rincón se había convertido en un pequeño refugio del mundo. No solía ser frecuentado por la gente, a excepción de esos días en los que las ofertas especiales hacían rebosar al personal de órdenes nuevas. Quizá, se dijo, se debía a la distancia entre la mesa y el final de la barra dónde se recogían los pedidos.

    El aire llevaba el delicioso aroma del café recién tostado, mezclado con los panecillos humeantes de mantequilla recién salidos del horno. Una calma familiar la recorrió, vista desde lejos, cualquiera que la mirara habría pensado que se trataba de una chica común. No de una deidad que se exilió al mundo de los mortales, viviendo cómo una más de ellos.

    Dejó su nueva taza de chocolate enfriar al lado de su guitarra. Entre muchas cosas que le trajo el exilio, disfrutar de la cotidianidad de una vida normal era una de las que más apreciaba. Llevaba ya tanto tiempo en la esfera de los mortales que el momento en que anunció su exilio ante la sala del trono de los dioses se había vuelto un recuerdo difuso. No era la primera vez que se aventuraba a vivir como humana, pero eso, como muchos otros secretos que guardaba, era algo que los demás dioses no tendrían porque saberlo jamás.

    Mientras esperaba para poder probar de su bebida, continuó leyendo, limitándose a escuchar el repiqueteo insistente de la lluvia en el exterior.
    [Mercenary1x] ────¿Uh? Bueno, parece que oficialmente el clima exige que pida otra taza de chocolate caliente –murmuró mientras echaba un vistazo a la calle, difuminada tras las gotas que escurrían raudas por el cristal de la ventana–. Parece que tendré que esperar un poco más antes de volver a casa. Su dedo señaló el párrafo en su libreto dónde se había quedado leyendo. Se encontraba en la zona más apartada de la cafetería, justo donde sabía que podía encontrar la privacidad y comodidad que necesitaba tras un largo día. Desde su estancia en aquella ciudad, ese rincón se había convertido en un pequeño refugio del mundo. No solía ser frecuentado por la gente, a excepción de esos días en los que las ofertas especiales hacían rebosar al personal de órdenes nuevas. Quizá, se dijo, se debía a la distancia entre la mesa y el final de la barra dónde se recogían los pedidos. El aire llevaba el delicioso aroma del café recién tostado, mezclado con los panecillos humeantes de mantequilla recién salidos del horno. Una calma familiar la recorrió, vista desde lejos, cualquiera que la mirara habría pensado que se trataba de una chica común. No de una deidad que se exilió al mundo de los mortales, viviendo cómo una más de ellos. Dejó su nueva taza de chocolate enfriar al lado de su guitarra. Entre muchas cosas que le trajo el exilio, disfrutar de la cotidianidad de una vida normal era una de las que más apreciaba. Llevaba ya tanto tiempo en la esfera de los mortales que el momento en que anunció su exilio ante la sala del trono de los dioses se había vuelto un recuerdo difuso. No era la primera vez que se aventuraba a vivir como humana, pero eso, como muchos otros secretos que guardaba, era algo que los demás dioses no tendrían porque saberlo jamás. Mientras esperaba para poder probar de su bebida, continuó leyendo, limitándose a escuchar el repiqueteo insistente de la lluvia en el exterior.
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  • 𝗥𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗧𝘂𝗿𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹. 𝗘𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗘𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹: '𝗟𝗼𝘀 𝘀𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗴𝘂𝗮𝗿𝗱𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝘁𝗲𝗻𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗷𝗮𝗽𝗼𝗻𝗲́𝘀' (๑•̀ㅂ•́)و✧
    — 𝗣𝗮́𝗴𝗶𝗻𝗮 𝟰𝟳

    「¡𝐃𝐄𝐒𝐂𝐔𝐁𝐈𝐄𝐑𝐓𝐎ⵑ 𝐄𝐋 𝐇𝐎𝐒𝐓 𝐌𝐀́𝐒 𝐄𝐗𝐂𝐋𝐔𝐒𝐈𝐕𝐎 𝐃𝐄 𝐓𝐎𝐊𝐈𝐎」
    ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: 𝚈𝙾𝚂𝙷𝙸𝙼𝙸𝙽𝙴-𝚂𝙰𝙽 (ノ◕ヮ◕)ノ:・゚✧*
    Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (。♡‿♡。), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche.
    "𝙽𝚘 𝚎𝚜𝚙𝚎𝚛𝚊𝚋𝚊 𝚎𝚜𝚝𝚘 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎́", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "𝙻𝚕𝚎𝚐𝚞𝚎́ 𝚋𝚞𝚜𝚌𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚞𝚗 𝚠𝚑𝚒𝚜𝚔𝚢 𝚢 𝚜𝚊𝚕ɪ́ 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚊 𝚋𝚒𝚕𝚕𝚎𝚝𝚎𝚛𝚊 𝚟𝚊𝚌ɪ́𝚊, 𝚎𝚕 𝚌𝚘𝚛𝚊𝚣𝚘́𝚗 𝚙𝚎𝚜𝚊𝚍𝚘, 𝚢 𝚞𝚗 𝚏𝚎𝚕𝚒𝚗𝚘 𝚍𝚎 𝚌𝚊𝚜𝚒 𝚍𝚘𝚜 𝚖𝚎𝚝𝚛𝚘𝚜 𝚊𝚏𝚎𝚛𝚛𝚊́𝚗𝚍𝚘𝚜𝚎 𝚊 𝚖𝚒 𝚖𝚊𝚗𝚐𝚊 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚒𝚗𝚝𝚎𝚗𝚝𝚊𝚋𝚊 𝚒𝚛𝚖𝚎. 𝙽𝚘 𝚜𝚎́ 𝚜𝚒 𝚏𝚞𝚒 𝚊 𝚞𝚗 𝚑𝚘𝚜𝚝 𝚌𝚕𝚞𝚋 𝚘 𝚊 𝚊𝚍𝚘𝚙𝚝𝚊𝚛 𝚞𝚗 𝚐𝚊𝚝𝚘 𝚌𝚊𝚕𝚕𝚎𝚓𝚎𝚛𝚘 𝚌𝚘𝚗 𝚝𝚛𝚊𝚓𝚎 𝚍𝚎 𝚜𝚒𝚛𝚟𝚒𝚎𝚗𝚝𝚊".

    Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "𝚞𝚗 𝚝𝚜𝚞𝚗𝚍𝚎𝚛𝚎 𝚍𝚎 𝚖𝚊𝚗𝚞𝚊𝚕" (⁄ ⁄>⁄ ▽⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada.
    Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (┛◉Д◉)┛彡┻━┻.

    —¿𝗩𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝘃𝗶𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼?
    —𝗦𝗶 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲𝘃𝗶𝘃𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗻𝗼𝘁𝗮, 𝘀𝛊́ (◕‿◕)♡

    ⊹  ︶︶  ୨୧  ︶︶  ⊹

    ​—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua.
    ​Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello.

    ​𝗣𝗵𝗼𝘁𝗼𝘀𝗵𝗼𝗽.

    ​La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración.
    ​Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo?

    ​—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente.

    ​Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo.
    ​Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más.
    ​"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..."

    ​Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento.
    ​Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa?
    ​Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
    𝗥𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗧𝘂𝗿𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹. 𝗘𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗘𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹: '𝗟𝗼𝘀 𝘀𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗴𝘂𝗮𝗿𝗱𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝘁𝗲𝗻𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗷𝗮𝗽𝗼𝗻𝗲́𝘀' (๑•̀ㅂ•́)و✧ — 𝗣𝗮́𝗴𝗶𝗻𝗮 𝟰𝟳 「¡𝐃𝐄𝐒𝐂𝐔𝐁𝐈𝐄𝐑𝐓𝐎ⵑ 𝐄𝐋 𝐇𝐎𝐒𝐓 𝐌𝐀́𝐒 𝐄𝐗𝐂𝐋𝐔𝐒𝐈𝐕𝐎 𝐃𝐄 𝐓𝐎𝐊𝐈𝐎」 ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: 𝚈𝙾𝚂𝙷𝙸𝙼𝙸𝙽𝙴-𝚂𝙰𝙽 (ノ◕ヮ◕)ノ:・゚✧* Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (。♡‿♡。), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche. "𝙽𝚘 𝚎𝚜𝚙𝚎𝚛𝚊𝚋𝚊 𝚎𝚜𝚝𝚘 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎́", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "𝙻𝚕𝚎𝚐𝚞𝚎́ 𝚋𝚞𝚜𝚌𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚞𝚗 𝚠𝚑𝚒𝚜𝚔𝚢 𝚢 𝚜𝚊𝚕ɪ́ 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚊 𝚋𝚒𝚕𝚕𝚎𝚝𝚎𝚛𝚊 𝚟𝚊𝚌ɪ́𝚊, 𝚎𝚕 𝚌𝚘𝚛𝚊𝚣𝚘́𝚗 𝚙𝚎𝚜𝚊𝚍𝚘, 𝚢 𝚞𝚗 𝚏𝚎𝚕𝚒𝚗𝚘 𝚍𝚎 𝚌𝚊𝚜𝚒 𝚍𝚘𝚜 𝚖𝚎𝚝𝚛𝚘𝚜 𝚊𝚏𝚎𝚛𝚛𝚊́𝚗𝚍𝚘𝚜𝚎 𝚊 𝚖𝚒 𝚖𝚊𝚗𝚐𝚊 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚒𝚗𝚝𝚎𝚗𝚝𝚊𝚋𝚊 𝚒𝚛𝚖𝚎. 𝙽𝚘 𝚜𝚎́ 𝚜𝚒 𝚏𝚞𝚒 𝚊 𝚞𝚗 𝚑𝚘𝚜𝚝 𝚌𝚕𝚞𝚋 𝚘 𝚊 𝚊𝚍𝚘𝚙𝚝𝚊𝚛 𝚞𝚗 𝚐𝚊𝚝𝚘 𝚌𝚊𝚕𝚕𝚎𝚓𝚎𝚛𝚘 𝚌𝚘𝚗 𝚝𝚛𝚊𝚓𝚎 𝚍𝚎 𝚜𝚒𝚛𝚟𝚒𝚎𝚗𝚝𝚊". Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "𝚞𝚗 𝚝𝚜𝚞𝚗𝚍𝚎𝚛𝚎 𝚍𝚎 𝚖𝚊𝚗𝚞𝚊𝚕" (⁄ ⁄>⁄ ▽⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada. Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (┛◉Д◉)┛彡┻━┻. —¿𝗩𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝘃𝗶𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼? —𝗦𝗶 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲𝘃𝗶𝘃𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗻𝗼𝘁𝗮, 𝘀𝛊́ (◕‿◕)♡ ⊹  ︶︶  ୨୧  ︶︶  ⊹ ​—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua. ​Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello. ​𝗣𝗵𝗼𝘁𝗼𝘀𝗵𝗼𝗽. ​La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración. ​Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo? ​—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente. ​Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo. ​Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más. ​"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..." ​Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento. ​Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa? ​Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
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  • "Mercado Nocturno"
    Fandom Fantasia Medieval.
    Categoría Aventura
    -El Aroma de las especias Dulces y el humo del incienso llenaba el aire mientras caminabas entre los estrechos pasillos iluminados por faroles Flotantes, el lugar estaba lleno de puestos improvisados construidos con telas coloridas, madera antigua y objetos que no parecian pertenecer al mismo mundo-

    -Criaturas extrañas negociaban en voz alta y baja, podias notar como un ser de color rojizo con multiples brazos charlaba de manera agresiva con un hombre cubierto por capas de tela, lo que hacian que estuviera encorbado hacia adelante, asi podias ver a un centenar de criaturas sacadas de los cuentos de hadas, Licantropos, Vampiros, Elfos, Enanos, Orcos, Hombres Lagarto y hasta humanos, todas las especies estaban en ese mercado nocturno, el murmullo constante de conversaciones, monedas y pasos formaba una extraña armonia nocturna-

    -De pronto pudiste notar como un pequeño niño, con su ropa desprolija, con un poco de suciedad en sus mejillas tocaba tu pierna, y te señalaba en direccion a un Pequeño Puesto alejado del resto, si lo seguias verias. . . .-

    |Hombres y mujeres, todos son bienvenidos a rolear|
    -El Aroma de las especias Dulces y el humo del incienso llenaba el aire mientras caminabas entre los estrechos pasillos iluminados por faroles Flotantes, el lugar estaba lleno de puestos improvisados construidos con telas coloridas, madera antigua y objetos que no parecian pertenecer al mismo mundo- -Criaturas extrañas negociaban en voz alta y baja, podias notar como un ser de color rojizo con multiples brazos charlaba de manera agresiva con un hombre cubierto por capas de tela, lo que hacian que estuviera encorbado hacia adelante, asi podias ver a un centenar de criaturas sacadas de los cuentos de hadas, Licantropos, Vampiros, Elfos, Enanos, Orcos, Hombres Lagarto y hasta humanos, todas las especies estaban en ese mercado nocturno, el murmullo constante de conversaciones, monedas y pasos formaba una extraña armonia nocturna- -De pronto pudiste notar como un pequeño niño, con su ropa desprolija, con un poco de suciedad en sus mejillas tocaba tu pierna, y te señalaba en direccion a un Pequeño Puesto alejado del resto, si lo seguias verias. . . .- |Hombres y mujeres, todos son bienvenidos a rolear|
    Tipo
    Individual
    Líneas
    8
    Estado
    Disponible
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  • Desvió su mirada hacia la amplia cocina abierta. El Wampus estaba de espaldas a ella, moviéndose lentamente al ritmo de una cancion que sonaba en su equipo de música y tarareaba distraído mientras cortaba verduras y vigilaba el fuego. El humo del cigarrillo que tenia entre sus labios salía en pequeñas volutas entrecortadas al ritmo con el que tarareaba suavemente.

    Minerva tuvo un impulso. El de decirle... "Sueño contigo". Porque era cierto. "Sueño contigo, con lo que podríamos ser, con lo que quiero que seamos. Es tan facil ser yo contigo..."

    La auror apoyó un codo en el respaldo del sofá y su mejilla sobre los dedos propios. Sus ojos claros perdidos en los tatuajes que teñían aquella espalda desnuda. Ya habia empezado a soñar despierta con delinearlos con las yemas de sus dedos hasta quedarse dormida. O hasta que se durmiera él. Lo que antes sucediera...

    Dante Carrow
    Desvió su mirada hacia la amplia cocina abierta. El Wampus estaba de espaldas a ella, moviéndose lentamente al ritmo de una cancion que sonaba en su equipo de música y tarareaba distraído mientras cortaba verduras y vigilaba el fuego. El humo del cigarrillo que tenia entre sus labios salía en pequeñas volutas entrecortadas al ritmo con el que tarareaba suavemente. Minerva tuvo un impulso. El de decirle... "Sueño contigo". Porque era cierto. "Sueño contigo, con lo que podríamos ser, con lo que quiero que seamos. Es tan facil ser yo contigo..." La auror apoyó un codo en el respaldo del sofá y su mejilla sobre los dedos propios. Sus ojos claros perdidos en los tatuajes que teñían aquella espalda desnuda. Ya habia empezado a soñar despierta con delinearlos con las yemas de sus dedos hasta quedarse dormida. O hasta que se durmiera él. Lo que antes sucediera... [CARR0W]
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  • Entreteneos con lo que se ha escrito del Códice.
    Mientras, un tiempecito de vacaciones no tiene mal.
    Seguro que a Veythra Lili Queen Ishtar le encantaría pasear por California en un descapotable, durmiendo en un hotel de 5 estrellas con todos los gastos pagados y comiendo lo que le diese la gana...
    Entreteneos con lo que se ha escrito del Códice. Mientras, un tiempecito de vacaciones no tiene mal. Seguro que a [Lili.Queen] le encantaría pasear por California en un descapotable, durmiendo en un hotel de 5 estrellas con todos los gastos pagados y comiendo lo que le diese la gana...
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