• ────Vaya, es increíble ver toda esa nieve caer. Bueno, a disfrutar de los últimos días de invierno. Parece que no quiere irse, así que habrá que darle motivos para quedarse un poco más. Invierno, quédate justo ahí... todavía me debes un par de caminatas largas y una canción con guitarra en mano, en una cafetería.
    ────Vaya, es increíble ver toda esa nieve caer. Bueno, a disfrutar de los últimos días de invierno. Parece que no quiere irse, así que habrá que darle motivos para quedarse un poco más. Invierno, quédate justo ahí... todavía me debes un par de caminatas largas y una canción con guitarra en mano, en una cafetería.
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  • Algún día aprenderé a usarla pero pase lo que pase no dejaré que el culero de Abel se quede con esta guitarra

    -su boca se abrió lo suficiente para escupir una bocanada de sangre dorada causará por el impacto que recibió con esa arma. En ese momento es en dónde se arrepiente por no haber aprendido como Adán usaba la guitarra aún más para la lucha -

    Tch!!
    Algún día aprenderé a usarla pero pase lo que pase no dejaré que el culero de Abel se quede con esta guitarra -su boca se abrió lo suficiente para escupir una bocanada de sangre dorada causará por el impacto que recibió con esa arma. En ese momento es en dónde se arrepiente por no haber aprendido como Adán usaba la guitarra aún más para la lucha - Tch!!
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  • —El truco está en la guitarra y el cabello largo, háganme caso. (?)
    —El truco está en la guitarra y el cabello largo, háganme caso. (?)
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  • |•
    Lucid dreams like electricity, the current flies through me,
    and in my fantasies I rise above it
    And way up there, I actually love it
    I hate it here so I will go to
    Secret gardens in my mind
    People need a key to get to
    The only one is mine
    I read about it in a book when I was a precocious child
    No mid-sized city hopes and small town fears
    I'm there most of the year
    Cause I hate it here
    I hate it here
    •••••
    Quick quick
    Tell me something awful
    Like you are a poet trapped inside the body of a finance guy |•

    *Día nublado, prueba de vestuario y un ensayo más, musiquita, mucho guitarreo y churritos con azúcar por encima para reponer fuerzas..... Sobre todo churritos. *
    |• Lucid dreams like electricity, the current flies through me, and in my fantasies I rise above it And way up there, I actually love it I hate it here so I will go to Secret gardens in my mind People need a key to get to The only one is mine I read about it in a book when I was a precocious child No mid-sized city hopes and small town fears I'm there most of the year Cause I hate it here I hate it here ••••• Quick quick Tell me something awful Like you are a poet trapped inside the body of a finance guy |• *Día nublado, prueba de vestuario y un ensayo más, musiquita, mucho guitarreo y churritos con azúcar por encima para reponer fuerzas..... Sobre todo churritos. *
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  • La plaza estaba viva. El sol del mediodía brillaba fuerte sobre las piedras del suelo, calentándolas apenas, y las palomas revoloteaban entre los bancos y las fuentes. Pero lo que realmente llenaba el aire no era el calor ni los pasos apresurados de los transeúntes, sino la música.

    Un grupo de músicos se había instalado en el corazón del lugar: un contrabajo viejo, una guitarra desgastada pero afinada con esmero, una trompeta brillante y una caja rítmica que marcaba el compás como el latido de un corazón animado. La gente se detenía, sonreía, lanzaba unas monedas al sombrero que habían dejado abierto frente a ellos. El ambiente estaba envuelto en melodía y alegría.

    Fue entonces que apareció el Vermilinguo Sniffles.

    Con su mochila tras la espalda, ropa clásica que lo hacen ver más mayor de que es, este se detuvo a unos metros del grupo, completamente maravillado. Aunque su expresión era más apática con su característica seriedad.
    La plaza estaba viva. El sol del mediodía brillaba fuerte sobre las piedras del suelo, calentándolas apenas, y las palomas revoloteaban entre los bancos y las fuentes. Pero lo que realmente llenaba el aire no era el calor ni los pasos apresurados de los transeúntes, sino la música. Un grupo de músicos se había instalado en el corazón del lugar: un contrabajo viejo, una guitarra desgastada pero afinada con esmero, una trompeta brillante y una caja rítmica que marcaba el compás como el latido de un corazón animado. La gente se detenía, sonreía, lanzaba unas monedas al sombrero que habían dejado abierto frente a ellos. El ambiente estaba envuelto en melodía y alegría. Fue entonces que apareció el Vermilinguo Sniffles. Con su mochila tras la espalda, ropa clásica que lo hacen ver más mayor de que es, este se detuvo a unos metros del grupo, completamente maravillado. Aunque su expresión era más apática con su característica seriedad.
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  • -La comida chatarra es mala...si la comes todos los días, así que siéntate y te vas a comer todo. Piensa en los niños de África que no tienen nada que comer.
    -La comida chatarra es mala...si la comes todos los días, así que siéntate y te vas a comer todo. Piensa en los niños de África que no tienen nada que comer.
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  • *Lleva toda la mañana escribiendo y escribiendo sin parar , boli ,guitarra, teclado y grabadora en mano,pero al menos ha conseguido hacerle un puente decente a la melodía, así que ... Minipunto o maxipunto, según cómo se mire.*
    *Lleva toda la mañana escribiendo y escribiendo sin parar , boli ,guitarra, teclado y grabadora en mano,pero al menos ha conseguido hacerle un puente decente a la melodía, así que ... Minipunto o maxipunto, según cómo se mire.*
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  • ────Y como en toda buena función, siempre hay una última escena –acomodó su guitarra sobre su regazo, un par de cuerdas empezaron a vibrar suavemente. Dejó que estas hablaran por ella–. Esta es la última canción del año, y prometo que esta vez será una canción alegre. Han habido cambios a mi alrededor que jamás imaginé, y momentos que me han llenado de felicidad, así que he decidido guardar esta canción junto a esos recuerdos bonitos. Después de todo, ¿qué mejor forma de despedir el año que con una sonrisa?
    ────Y como en toda buena función, siempre hay una última escena –acomodó su guitarra sobre su regazo, un par de cuerdas empezaron a vibrar suavemente. Dejó que estas hablaran por ella–. Esta es la última canción del año, y prometo que esta vez será una canción alegre. Han habido cambios a mi alrededor que jamás imaginé, y momentos que me han llenado de felicidad, así que he decidido guardar esta canción junto a esos recuerdos bonitos. Después de todo, ¿qué mejor forma de despedir el año que con una sonrisa?
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  • Crímenes de guerra
    Fandom Mercenaries
    Categoría Fantasía
    Se dice que las grandes historias comienzan con un héroe defendiendo al desprotegido, haciendo gala de sus habilidades en combate y su perspicaz lengua de oro en las discusiones. Pero esta historia no es igual, no comienza en ninguna guerra, ni un espectacular combate mano a mano con el villano de turno. Ésta historia tiene su origen en un pequeño poblado perteneciente al reino de Fenris, en una aldea en su mayoría habitada por campesinos, peleteros y zapateros. Rodeada de verdes praderas y extensas tierras de cultivo, dónde la gente prosperaba con el sudor de su frente y las ampollas en sus manos, rogando por sobrevivir a los fríos inviernos y a los calurosos veranos.

    En una posada poco visitada por extranjeros, ya que casi siempre era un lugar tranquilo.
    El murmullo de la muchedumbre dentro del local era audible desde unos metros de la puerta de madera gruesa abierta al público. El sol había caído hacía un par de horas.
    Varias antorchas alumbraban la entrada de la posada invitando a la gente a entrar.
    En aquel entonces era poco común el que una posada ofreciera bebida y comida a cualquier persona. Para poder comer y beber en las posadas, debías hospedarte en ellas, pero en aquel pueblo fueron más visionarios y permitían a cualquiera con monedas para pagar el consumo de las viandas.

    Una muchacha de cabellos rubios y baja estatura entró al lugar, portaba una vestimenta un tanto extraña para los ojos que le seguían con la mirada: una especie de peto corto rojo, un faldón y unas pierneras del mismo color que cubrían sus muslos, espinillas y botas. Aunque lo que más llamaría la atención, era la espada que llevaba en la espalda, de un tamaño normal, pero debido a la estatura de su portadora, se veía enorme.

    Dio unos pasos hasta llegar a la barra y tomar asiento escalando la silla. El posadero, quién a diferencia de ella era enorme, calvo y malencarado le sonrió, curioso por su apariencia.

    ─¿Qué le sirvo, señorita? ─preguntó con voz ronca.

    ─Una cerveza y una habitación para pasar la noche.

    ─Tengo dos tipos de cerveza; una fuerte y una más ligera. Tengo una habitación disponible subiendo las escaleras. Son 2 monedas de oro o 10 de plata, pago por adelantado ─ respondió expectante.

    La mujer se arqueó hacia su costado derecho, desamarrando y cogiendo un saco con monedas, se veía gordo y guardado peligrosamente. Tomó de el saco un par de monedas de oro y las puso sobre la húmeda madera.
    ─Cerveza ligera y la habitación. ¿Cuánto es de la cerveza?

    El hombre tomó las monedas, pero se notó una incomodidad en su rostro que no pudo contener haciendo una mueca de preocupación.
    ─No debería de andar con ese saco tan a la vista, es peligroso. La cerveza cuesta una moneda de plata, pero por pagar con oro, le daré esta cómo parte del hospedaje.

    ─Oh, gracias. Qué amable de su parte. Tendré en cuenta lo que me ha dicho del dinero ─sonrió con amabilidad y cogió el tarro y bebió de él un gran trago.
    Se dice que las grandes historias comienzan con un héroe defendiendo al desprotegido, haciendo gala de sus habilidades en combate y su perspicaz lengua de oro en las discusiones. Pero esta historia no es igual, no comienza en ninguna guerra, ni un espectacular combate mano a mano con el villano de turno. Ésta historia tiene su origen en un pequeño poblado perteneciente al reino de Fenris, en una aldea en su mayoría habitada por campesinos, peleteros y zapateros. Rodeada de verdes praderas y extensas tierras de cultivo, dónde la gente prosperaba con el sudor de su frente y las ampollas en sus manos, rogando por sobrevivir a los fríos inviernos y a los calurosos veranos. En una posada poco visitada por extranjeros, ya que casi siempre era un lugar tranquilo. El murmullo de la muchedumbre dentro del local era audible desde unos metros de la puerta de madera gruesa abierta al público. El sol había caído hacía un par de horas. Varias antorchas alumbraban la entrada de la posada invitando a la gente a entrar. En aquel entonces era poco común el que una posada ofreciera bebida y comida a cualquier persona. Para poder comer y beber en las posadas, debías hospedarte en ellas, pero en aquel pueblo fueron más visionarios y permitían a cualquiera con monedas para pagar el consumo de las viandas. Una muchacha de cabellos rubios y baja estatura entró al lugar, portaba una vestimenta un tanto extraña para los ojos que le seguían con la mirada: una especie de peto corto rojo, un faldón y unas pierneras del mismo color que cubrían sus muslos, espinillas y botas. Aunque lo que más llamaría la atención, era la espada que llevaba en la espalda, de un tamaño normal, pero debido a la estatura de su portadora, se veía enorme. Dio unos pasos hasta llegar a la barra y tomar asiento escalando la silla. El posadero, quién a diferencia de ella era enorme, calvo y malencarado le sonrió, curioso por su apariencia. ─¿Qué le sirvo, señorita? ─preguntó con voz ronca. ─Una cerveza y una habitación para pasar la noche. ─Tengo dos tipos de cerveza; una fuerte y una más ligera. Tengo una habitación disponible subiendo las escaleras. Son 2 monedas de oro o 10 de plata, pago por adelantado ─ respondió expectante. La mujer se arqueó hacia su costado derecho, desamarrando y cogiendo un saco con monedas, se veía gordo y guardado peligrosamente. Tomó de el saco un par de monedas de oro y las puso sobre la húmeda madera. ─Cerveza ligera y la habitación. ¿Cuánto es de la cerveza? El hombre tomó las monedas, pero se notó una incomodidad en su rostro que no pudo contener haciendo una mueca de preocupación. ─No debería de andar con ese saco tan a la vista, es peligroso. La cerveza cuesta una moneda de plata, pero por pagar con oro, le daré esta cómo parte del hospedaje. ─Oh, gracias. Qué amable de su parte. Tendré en cuenta lo que me ha dicho del dinero ─sonrió con amabilidad y cogió el tarro y bebió de él un gran trago.
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  • Ensayando con su guitarra esta. Todo está muy tranquilo eñ el cielo, es un coñazo.
    Ensayando con su guitarra esta. Todo está muy tranquilo eñ el cielo, es un coñazo.
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