• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    // ¡Por favor! ¡Es que es inadmisible, dantesco, descabellado! ¡Un atentado directo contra la paz mental y la dignidad humana! Tres horas, doce minutos y treinta y dos segundos, segundo arriba, segundo abajo, ¡que el dolor no me deja contar! ¿Cuánto ha pasado desde que mi mensaje quedó flotando en el vacío cósmico de su desinterés? ¿Qué hace Anyel Martnes ? ¿Acaso está buscando la cura del hambre para salvar a los niños de África? ¿O es que ha decidido emprender un viaje espiritual de iluminación ascética en el Tíbet justo en el maldito instante en que presioné "enviar"? No, no hay excusa telúrica que justifique semejante abandono.

    Es un ultraje de proporciones bíblicas, una falta de respeto que rasga las vestiduras de nuestra convivencia. Mientras el maldito reloj avanzaba con su tictac tortuoso, yo contemplo la pantalla como quien espera una señal divina en medio del desierto, viendo cómo mi juventud se marchita y mis esperanzas se desmoronan como un castillo de naipes en pleno huracán. Tres horas y doce minutos son suficientes para que caigan imperios, para que se extingan especies, ¡para que se congele el mismísimo núcleo de la Tierra! Pero para Anyel Martnes no, claro que no, el tiempo debe de ser una mera sugerencia abstracta, un lienzo en blanco donde pintar su soberana y absoluta indiferencia ante nuestros ojos mortales.

    ¡Exijo venganza! Porque dejar a alguien esperando tres horas, doce minutos y treinta y dos segundos, y pasearse frente a sus narices sin soltar una sola letra, no es un simple despiste; es un acto de guerra psicológica, una estrategia maquiavélica diseñada para minar mi cordura. Me imagino a Anyel Martnes mirando el teléfono, viendo la notificación aparecer con el brillo de mi desesperación, y diciendo: "Oh, mírale, sufriendo... dejémosle un rato más, que tres horas y once minutos me parece poco castigo". ¡Qué audacia, qué desplante, qué absoluto desdén por el prójimo y por las leyes más elementales de la cortesía rolera!

    El mundo sigue girando, la gente nace, crece y se reproduce, las estrellas colapsan en agujeros negros, y yo... yo sigo aquí, momificada en la antesala de su bendita respuesta que nunca llega, convertida en una estatua de la cual burlarse. Es que se me agotan los adjetivos y me hierve la sangre ante este vacío existencial que me ha impuesto. No sé si reír por no llorar, o si convocar a los elementos de la naturaleza para que desaten una tormenta que refleje el caos que su tardanza ha provocado en mi espíritu herido.

    Y lo peor, lo verdaderamente trágico y ridículo de este drama shakesperiano que estoy viviendo en absoluta soledad y a su entera merced, es que cuando por fin se digne a aparecer... Voy a recibirle con los brazos abiertos, porque es jodidamente irresistible.

    #NotReal
    // ¡Por favor! ¡Es que es inadmisible, dantesco, descabellado! ¡Un atentado directo contra la paz mental y la dignidad humana! Tres horas, doce minutos y treinta y dos segundos, segundo arriba, segundo abajo, ¡que el dolor no me deja contar! ¿Cuánto ha pasado desde que mi mensaje quedó flotando en el vacío cósmico de su desinterés? ¿Qué hace [anyelm1heru] ? ¿Acaso está buscando la cura del hambre para salvar a los niños de África? ¿O es que ha decidido emprender un viaje espiritual de iluminación ascética en el Tíbet justo en el maldito instante en que presioné "enviar"? No, no hay excusa telúrica que justifique semejante abandono. Es un ultraje de proporciones bíblicas, una falta de respeto que rasga las vestiduras de nuestra convivencia. Mientras el maldito reloj avanzaba con su tictac tortuoso, yo contemplo la pantalla como quien espera una señal divina en medio del desierto, viendo cómo mi juventud se marchita y mis esperanzas se desmoronan como un castillo de naipes en pleno huracán. Tres horas y doce minutos son suficientes para que caigan imperios, para que se extingan especies, ¡para que se congele el mismísimo núcleo de la Tierra! Pero para [anyelm1heru] no, claro que no, el tiempo debe de ser una mera sugerencia abstracta, un lienzo en blanco donde pintar su soberana y absoluta indiferencia ante nuestros ojos mortales. ¡Exijo venganza! Porque dejar a alguien esperando tres horas, doce minutos y treinta y dos segundos, y pasearse frente a sus narices sin soltar una sola letra, no es un simple despiste; es un acto de guerra psicológica, una estrategia maquiavélica diseñada para minar mi cordura. Me imagino a [anyelm1heru] mirando el teléfono, viendo la notificación aparecer con el brillo de mi desesperación, y diciendo: "Oh, mírale, sufriendo... dejémosle un rato más, que tres horas y once minutos me parece poco castigo". ¡Qué audacia, qué desplante, qué absoluto desdén por el prójimo y por las leyes más elementales de la cortesía rolera! El mundo sigue girando, la gente nace, crece y se reproduce, las estrellas colapsan en agujeros negros, y yo... yo sigo aquí, momificada en la antesala de su bendita respuesta que nunca llega, convertida en una estatua de la cual burlarse. Es que se me agotan los adjetivos y me hierve la sangre ante este vacío existencial que me ha impuesto. No sé si reír por no llorar, o si convocar a los elementos de la naturaleza para que desaten una tormenta que refleje el caos que su tardanza ha provocado en mi espíritu herido. Y lo peor, lo verdaderamente trágico y ridículo de este drama shakesperiano que estoy viviendo en absoluta soledad y a su entera merced, es que cuando por fin se digne a aparecer... Voy a recibirle con los brazos abiertos, porque es jodidamente irresistible. #NotReal
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  • 𝑬𝒑𝒑𝒖𝒓 𝒔𝒊 𝑴𝒖𝒐𝒗𝒆
    Fandom OC
    Categoría Terror
    𝕮𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖎𝖓𝖊

    "Soy todo aquello que he perdido. Soy todo aquello que perdí sin siquiera conocerlo".

    La brasa siseó,y del crujir de la madera, una última advertencia pareció provenir. La ignoró, como tantas señales de alarma había ignorado.

    ¿Pues qué eran para alguien como él, sino vagas sugerencias? En la línea del crepúsculo entre la razón y el delirio, donde seres como él habitaban, no había lugar para la sensatez tradicional.

    Fue por eso que, en esa noche calurosa de verano, siguiendo las instrucciones de un moribundo delirante, a 𝙚𝙡𝙡𝙖 decidió acudir. A invocar.

    ¿O era, realmente, así? ¿Era él quien la llamaba, o era él quien a ella acudía? Como una polilla a una flama que amenaza con ultimadamente consumirlo.

    Y los ingredientes, las ofrendas había alistado. Sangre, tanto suya como ajena. ¿De quién, exactamente? No sabía. No importaba.

    Un objeto de valor. Un cántico garabateado a las prisas en un pedazo de papel, que de esos dedos helados y rígidos había arrancado. "No la llames si no estás completamente seguro de que eso es lo que quieres".

    ¿E iría a funcionar? Ah, quizás solamente desperdició una perfectamente decente fogata. Quizás hacer que el fuego conociese la sangre, la carne y el objeto valioso -su más preciado recuerdo, ahora una ofrenda para ella-, había sido una mala idea.

    ¿Y eso no la hacía más digna de ser intentada?

    —Muéstrate.

    Una superstición, nada más. No era manera de llamar a alguien como ella. Eso pensó cuando los segundos se extendieron y de su ritual no había quedado más que silencio, humo de pútrido aroma, y las cenizas de lo que alguna vez fuera su más preciado recuerdo.

    A ella los había ofrecido. Por ella esperaba.

    Pues ya era lo único que le quedaba.
    [Cath_The_Witch] "Soy todo aquello que he perdido. Soy todo aquello que perdí sin siquiera conocerlo". La brasa siseó,y del crujir de la madera, una última advertencia pareció provenir. La ignoró, como tantas señales de alarma había ignorado. ¿Pues qué eran para alguien como él, sino vagas sugerencias? En la línea del crepúsculo entre la razón y el delirio, donde seres como él habitaban, no había lugar para la sensatez tradicional. Fue por eso que, en esa noche calurosa de verano, siguiendo las instrucciones de un moribundo delirante, a 𝙚𝙡𝙡𝙖 decidió acudir. A invocar. ¿O era, realmente, así? ¿Era él quien la llamaba, o era él quien a ella acudía? Como una polilla a una flama que amenaza con ultimadamente consumirlo. Y los ingredientes, las ofrendas había alistado. Sangre, tanto suya como ajena. ¿De quién, exactamente? No sabía. No importaba. Un objeto de valor. Un cántico garabateado a las prisas en un pedazo de papel, que de esos dedos helados y rígidos había arrancado. "No la llames si no estás completamente seguro de que eso es lo que quieres". ¿E iría a funcionar? Ah, quizás solamente desperdició una perfectamente decente fogata. Quizás hacer que el fuego conociese la sangre, la carne y el objeto valioso -su más preciado recuerdo, ahora una ofrenda para ella-, había sido una mala idea. ¿Y eso no la hacía más digna de ser intentada? —Muéstrate. Una superstición, nada más. No era manera de llamar a alguien como ella. Eso pensó cuando los segundos se extendieron y de su ritual no había quedado más que silencio, humo de pútrido aroma, y las cenizas de lo que alguna vez fuera su más preciado recuerdo. A ella los había ofrecido. Por ella esperaba. Pues ya era lo único que le quedaba.
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    Individual
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    || Después de crear al Tio buena onda, me veré obligada a hacerme un personaje femenino, ya fue mucho tornillo.
    Asi que se aceptan sugerencias.
    || Después de crear al Tio buena onda, me veré obligada a hacerme un personaje femenino, ya fue mucho tornillo. Asi que se aceptan sugerencias.
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  • ¡Oh! ¡Justo me pillaste en ensayo! ¡Dame un momento! -El chico, ya entusiasmado y encendido por la pasión del momento, empezó a rasgar la guitarra, terminando de dar forma al riff, que pasó en poco de ser la mera sugerencia de algo a una verdadera marcha marcada a golpe de púa y amplificada en distorsión.-
    ¡Oh! ¡Justo me pillaste en ensayo! ¡Dame un momento! -El chico, ya entusiasmado y encendido por la pasión del momento, empezó a rasgar la guitarra, terminando de dar forma al riff, que pasó en poco de ser la mera sugerencia de algo a una verdadera marcha marcada a golpe de púa y amplificada en distorsión.-
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  • Este lindo minino entro hoy al set de grabación y mi equipo y yo decidimos adoptarlo hasta descubrir al dueño, será de algún colega??
    Cómo sea, por el miomento acepto sugerencias para llamar a esta dulzura
    Este lindo minino entro hoy al set de grabación y mi equipo y yo decidimos adoptarlo hasta descubrir al dueño, será de algún colega?? Cómo sea, por el miomento acepto sugerencias para llamar a esta dulzura 💖💖
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  • ¡Bueno mis queridos peluchitos achuchables, habiendo experimentado el aspecto de cómo os gustaría verme ya es hora de volver a mi forma original, ha sido divertido y curioso a la vez, ahora he de seguir con mis labores de director del circo, aventuras en las que pensar, eventos que planear y sobre todo lo más importante haceros a todos sonreír!

    *Desapareciendo de escena después de volver a mi forma de siempre, dejando un cartel virtual con un aviso que desaparecería también a los segundos*

    Aviso: Si desean alguna que otra cosa, socializar, sugerencias, etc; no olviden darle una voz a su queridísimo, espectacular, asombroso y genial Director~.
    ¡Bueno mis queridos peluchitos achuchables, habiendo experimentado el aspecto de cómo os gustaría verme ya es hora de volver a mi forma original, ha sido divertido y curioso a la vez, ahora he de seguir con mis labores de director del circo, aventuras en las que pensar, eventos que planear y sobre todo lo más importante haceros a todos sonreír! *Desapareciendo de escena después de volver a mi forma de siempre, dejando un cartel virtual con un aviso que desaparecería también a los segundos* Aviso: Si desean alguna que otra cosa, socializar, sugerencias, etc; no olviden darle una voz a su queridísimo, espectacular, asombroso y genial Director~.
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  • El tintinear suave de una cucharilla contra la cerámica fue, por un momento, el sonido más importante del mundo, el placer más grande que podía experimentar. Masthian apoyó el codo sobre la barra, girando distraídamente una taza entre sus dedos, hasta dejarla perfectamente alineada con el patrón del platito. La cafetería respiraba en calma: un par de mesas ocupadas, murmullos bajos, nada caótico aún, a diferencia de cómo eran las mañanas.
    —Ojalá siempre fuera época de exámenes… —murmuró para sí, escondiéndose detrás de la vitrina con pastelitos, observando de reojo a las muchachas que estudiaban frente a la barra, unas cuantas mesas más allá.


    Disfrutaba la vista, disfrutaba el pasar de aquellas chicas sin más preocupaciones que las notas de clase, las fiestas sabatinas y algún que otro romance. No eran menores a él, de hecho estaba seguro que la mayoría serían unos cuantos años por los menos más grandes, pero ahí estaba él con una cafetería propia recién abierta y todo el tiempo del mundo para sacar más de un número telefónico de alguna que otra universitaria.
    La campanilla de la puerta sonó y Masthian solo tuvó que ver de reojo para reconocer la caballera negra. No sabía cómo se llamaba, pero sus ojos serían inconfundibles. Una sonrisa le cruzó el rostro y en automático estiró la mano para poner la taza en la cafetera.

    — ¿Esta vez si vas a aceptar la sugerencia de la casa o te sirvo lo mismo? —
    El tintinear suave de una cucharilla contra la cerámica fue, por un momento, el sonido más importante del mundo, el placer más grande que podía experimentar. Masthian apoyó el codo sobre la barra, girando distraídamente una taza entre sus dedos, hasta dejarla perfectamente alineada con el patrón del platito. La cafetería respiraba en calma: un par de mesas ocupadas, murmullos bajos, nada caótico aún, a diferencia de cómo eran las mañanas. —Ojalá siempre fuera época de exámenes… —murmuró para sí, escondiéndose detrás de la vitrina con pastelitos, observando de reojo a las muchachas que estudiaban frente a la barra, unas cuantas mesas más allá. Disfrutaba la vista, disfrutaba el pasar de aquellas chicas sin más preocupaciones que las notas de clase, las fiestas sabatinas y algún que otro romance. No eran menores a él, de hecho estaba seguro que la mayoría serían unos cuantos años por los menos más grandes, pero ahí estaba él con una cafetería propia recién abierta y todo el tiempo del mundo para sacar más de un número telefónico de alguna que otra universitaria. La campanilla de la puerta sonó y Masthian solo tuvó que ver de reojo para reconocer la caballera negra. No sabía cómo se llamaba, pero sus ojos serían inconfundibles. Una sonrisa le cruzó el rostro y en automático estiró la mano para poner la taza en la cafetera. — ¿Esta vez si vas a aceptar la sugerencia de la casa o te sirvo lo mismo? —
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  • Está vez una sugerencia de Caine fue tomaba. Todos los integrantes del Circo Digital se encontraban en el lago digital, cada uno hacia lo que más le apetecía.

    Hinata se encontraba en el agua disfrutando del sol y de la frescura que la abrazaba.

    —¡Caine! ¿Qué hace allí arriba? ¿Por qué no baja con nosotros?
    Está vez una sugerencia de [C41NE] fue tomaba. Todos los integrantes del Circo Digital se encontraban en el lago digital, cada uno hacia lo que más le apetecía. Hinata se encontraba en el agua disfrutando del sol y de la frescura que la abrazaba. —¡Caine! ¿Qué hace allí arriba? ¿Por qué no baja con nosotros?
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  • El silencio que de pronto envolvió el momento le incomodó. Demasiado emocional, demasiado íntimo. Retiró su mano después de unos segundos del hombro de su hijo mayor, asintiendo una única vez en su dirección.

    — Necesitas comer, ahora. El viaje será largo. —No era una pregunta ni sugerencia. Su tono lo dejó en claro, pero el caminito de arena que dejó cuando sus pies se elevaron del suelo lo reafirmó. — Mark, ¿Puedes volar ya?

    Y dicho eso, le hizo una señal a Oliver para que se acercara a su hermano, para que sirviera de apoyo.

    El peso de la angustia que había cargado en sus hombros el último par de meses se fue diezmando poco a poco, pero no había tiempo de festejar el alivio, la vida de su primogénito. La guerra los alcanzaría si no se apuraban y sabía que la Coalición no resistiría. Era su única oportunidad de terminar con el Imperio Viltrumita y ya habían perdido suficiente tiempo.

    No se quedó a esperar como es que Oliver ayudaba - O no - a Mark. Alzó el vuelo rápidamente hacia su refugio, para cortar unas lonchas de carne y servir rápido lo que podría ser su última cena en aquel lugar. Sin que lo vieran, se pasó la mano por la barba crecida, ahí donde el menor le había dado el golpe y tuvo que disimular la sonrisa de satisfacción.
    El silencio que de pronto envolvió el momento le incomodó. Demasiado emocional, demasiado íntimo. Retiró su mano después de unos segundos del hombro de su hijo mayor, asintiendo una única vez en su dirección. — Necesitas comer, ahora. El viaje será largo. —No era una pregunta ni sugerencia. Su tono lo dejó en claro, pero el caminito de arena que dejó cuando sus pies se elevaron del suelo lo reafirmó. — Mark, ¿Puedes volar ya? Y dicho eso, le hizo una señal a Oliver para que se acercara a su hermano, para que sirviera de apoyo. El peso de la angustia que había cargado en sus hombros el último par de meses se fue diezmando poco a poco, pero no había tiempo de festejar el alivio, la vida de su primogénito. La guerra los alcanzaría si no se apuraban y sabía que la Coalición no resistiría. Era su única oportunidad de terminar con el Imperio Viltrumita y ya habían perdido suficiente tiempo. No se quedó a esperar como es que Oliver ayudaba - O no - a Mark. Alzó el vuelo rápidamente hacia su refugio, para cortar unas lonchas de carne y servir rápido lo que podría ser su última cena en aquel lugar. Sin que lo vieran, se pasó la mano por la barba crecida, ahí donde el menor le había dado el golpe y tuvo que disimular la sonrisa de satisfacción.
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  • —Saludos, mis queridos y pecaminosos oyentes! Buenos días, tardes o noches... aunque en este rincón del olvido, el tiempo es solo una sugerencia, ¿no creen?
    Aquí su anfitrión, transmitiendo en vivo desde el corazón del caos. Debo admitir que me siento extrañamente conmovido. Recibimos una avalancha de peticiones musicales y deseos tan dulces que casi me hacen olvidar el hedor a azufre. Me halaga que, entre grito y grito de agonía, aún tengan el buen gusto de apreciar mi impecable estilo. ¡Qué detalle tan encantador de su parte!
    Parece que hoy el ambiente apesta a nostalgia. Esa vieja y pesada cadena que arrastran porque sus conciencias —esas pequeñas cosas marchitas— se niegan a soltar el pasado. Pero, ¡vaya!, ¿quién soy yo para juzgarlos? Solo soy un humilde espectador de su decadencia. ¡Jxjxjxjx! ---

    —Hoy cumpliremos el capricho de un alma desventurada del Anillo de la Pereza. ¡Pobrecilla! Tan falta de energía que incluso su elección musical resulta... decepcionante. ¿Algo tan desmotivador? ¡Por favor! Necesitas un poco de fuego en las venas, un ritmo que te haga sentir que tus pecados valen la pena.
    Tengo el tema perfecto para sacudirte el polvo de la tumba. Disfruten, mis pequeños demonios...—

    Me recliné en mi asiento con una sonrisa de oreja a oreja, dejando que la estática del radio llenara el vacío. De pronto, las sombras cobraron vida. Figuras de una existencia más que dudosa emergieron de los rincones más oscuros, atraídas por el compás de la música como polillas a una hoguera.
    Sentí sus garras —frías, afiladas y cargadas de una intención peligrosamente seductora— deslizándose por mi espalda y mi torso, trazando un mapa de deseos prohibidos mientras el ritmo tomaba el control de la transmisión.

    "~~Mantengan la sintonía, queridos... esto apenas comienza a ponerse divertido.~~"





    https://youtu.be/VokRh68b6tI?si=WsNyvN2c32A0-t6n
    🎙️—Saludos, mis queridos y pecaminosos oyentes! Buenos días, tardes o noches... aunque en este rincón del olvido, el tiempo es solo una sugerencia, ¿no creen? Aquí su anfitrión, transmitiendo en vivo desde el corazón del caos. Debo admitir que me siento extrañamente conmovido. Recibimos una avalancha de peticiones musicales y deseos tan dulces que casi me hacen olvidar el hedor a azufre. Me halaga que, entre grito y grito de agonía, aún tengan el buen gusto de apreciar mi impecable estilo. ¡Qué detalle tan encantador de su parte! Parece que hoy el ambiente apesta a nostalgia. Esa vieja y pesada cadena que arrastran porque sus conciencias —esas pequeñas cosas marchitas— se niegan a soltar el pasado. Pero, ¡vaya!, ¿quién soy yo para juzgarlos? Solo soy un humilde espectador de su decadencia. ¡Jxjxjxjx! --- —Hoy cumpliremos el capricho de un alma desventurada del Anillo de la Pereza. ¡Pobrecilla! Tan falta de energía que incluso su elección musical resulta... decepcionante. ¿Algo tan desmotivador? ¡Por favor! Necesitas un poco de fuego en las venas, un ritmo que te haga sentir que tus pecados valen la pena. Tengo el tema perfecto para sacudirte el polvo de la tumba. Disfruten, mis pequeños demonios...— Me recliné en mi asiento con una sonrisa de oreja a oreja, dejando que la estática del radio llenara el vacío. De pronto, las sombras cobraron vida. Figuras de una existencia más que dudosa emergieron de los rincones más oscuros, atraídas por el compás de la música como polillas a una hoguera. Sentí sus garras —frías, afiladas y cargadas de una intención peligrosamente seductora— deslizándose por mi espalda y mi torso, trazando un mapa de deseos prohibidos mientras el ritmo tomaba el control de la transmisión. "~~Mantengan la sintonía, queridos... esto apenas comienza a ponerse divertido.~~" https://youtu.be/VokRh68b6tI?si=WsNyvN2c32A0-t6n
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