• Alastor Dëmøń ..
    Yo quiero saber quien es...es esa persona con dientes gigantes...
    Lord Sesshomaru me incomoda..el no saber como tratarle * se ha escondido para no verle de nuevo.*
    [Dem0n] .. Yo quiero saber quien es...es esa persona con dientes gigantes... [Sesshomaru1234] me incomoda..el no saber como tratarle * se ha escondido para no verle de nuevo.*
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  • Parte de crecer es saber y asimilar que habrá situaciones que no saldrán como quieres o esperabas
    Parte de crecer es saber y asimilar que habrá situaciones que no saldrán como quieres o esperabas
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  • – Señor Llerworth, estoy seguro de que le incomoda esta situación tanto como a mí, le entiendo.

    Danniel dejó de dar vueltas alrededor de él para colocarse a su espalda, pasos lentos y deliberados y una sonrisa tranquila, de quién tiene todo bajo control.

    – Mi cliente solo quiere saber dónde está el dinero que usted injustificadamente le robó, luego de eso podrá irse.

    Mr. Ll': "¿V... Vivo?"

    Danniel mantuvo su sonrisa, sin apartar la mirada, clavada en su "invitado."

    – Le dejaremos en su casa junto con su familia.
    – Señor Llerworth, estoy seguro de que le incomoda esta situación tanto como a mí, le entiendo. Danniel dejó de dar vueltas alrededor de él para colocarse a su espalda, pasos lentos y deliberados y una sonrisa tranquila, de quién tiene todo bajo control. – Mi cliente solo quiere saber dónde está el dinero que usted injustificadamente le robó, luego de eso podrá irse. Mr. Ll': "¿V... Vivo?" Danniel mantuvo su sonrisa, sin apartar la mirada, clavada en su "invitado." – Le dejaremos en su casa junto con su familia.
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  • Sabia que los chicos estaban en casa porque escuchaba perfectamente la voz de Sam y Dean hablando en la biblioteca. Y, al llegar, Hope dejó caer las bolsas con malas pulgas sobre la mesa.

    -¿Qué es lo que te pedí? Que no hicieras ninguna gilipollez -dijo la tríbrida intentando controlar su mosqueo por las absurdeces que a Dean se le pasaban por la cabeza, y su frustración por la reciente muerte de su padre- Solo una cosa, Winchester… Y te las has ingeniado para volver a ser poseído por un arcángel homicida y… planear tu suicidio… Porque quieres salvar el mundo…- abrió sus brazos mientras caminaba hacia él- Bien… pues ahora yo vengo a salvarte a ti…- dijo golpeándole con un dedo en el pecho- ¿Cuándo vas a dejar de poner la otra puñetera mejilla, Dean Winchester…?

    — No era ninguna gilipollez, y digamos que yo no elegí que Miguel se hiciera una copia de la llave de mi coco para poder entrar las veces que quisiera… — Dean bajó la mirada cuando ella le dio aquellos golpecitos en el pecho y sin decir nada más, a pesar de saber que estaba realmente enfadada con él, cogió la muñeca femenina, y tiró de ella, para acercarla y poder abrazarla.— Yo no elegí esto, no elegí ser el recipiente perfecto de un arcángel, pero si debo hacer esto para salvaros, para salvarte, lo haré, y no voy a arrepentirme por ello.

    “Maldita sea, cállate Dean”, pensó ella. “No necesito que me salven, ¿Cuándo vas a darte cuenta?”

    Hope se refugió en aquel abrazo de Dean y cuando este estuvo próximo a terminar se limpió rápidamente las lágrimas del rostro, aunque su nariz y sus mejillas seguían ligeramente enrojecidas.

    ㅤㅤㅤ⸻ extracto de mi rol con Dean Winchester
    Sabia que los chicos estaban en casa porque escuchaba perfectamente la voz de Sam y Dean hablando en la biblioteca. Y, al llegar, Hope dejó caer las bolsas con malas pulgas sobre la mesa. -¿Qué es lo que te pedí? Que no hicieras ninguna gilipollez -dijo la tríbrida intentando controlar su mosqueo por las absurdeces que a Dean se le pasaban por la cabeza, y su frustración por la reciente muerte de su padre- Solo una cosa, Winchester… Y te las has ingeniado para volver a ser poseído por un arcángel homicida y… planear tu suicidio… Porque quieres salvar el mundo…- abrió sus brazos mientras caminaba hacia él- Bien… pues ahora yo vengo a salvarte a ti…- dijo golpeándole con un dedo en el pecho- ¿Cuándo vas a dejar de poner la otra puñetera mejilla, Dean Winchester…? — No era ninguna gilipollez, y digamos que yo no elegí que Miguel se hiciera una copia de la llave de mi coco para poder entrar las veces que quisiera… — Dean bajó la mirada cuando ella le dio aquellos golpecitos en el pecho y sin decir nada más, a pesar de saber que estaba realmente enfadada con él, cogió la muñeca femenina, y tiró de ella, para acercarla y poder abrazarla.— Yo no elegí esto, no elegí ser el recipiente perfecto de un arcángel, pero si debo hacer esto para salvaros, para salvarte, lo haré, y no voy a arrepentirme por ello. “Maldita sea, cállate Dean”, pensó ella. “No necesito que me salven, ¿Cuándo vas a darte cuenta?” Hope se refugió en aquel abrazo de Dean y cuando este estuvo próximo a terminar se limpió rápidamente las lágrimas del rostro, aunque su nariz y sus mejillas seguían ligeramente enrojecidas. ㅤㅤㅤ⸻ extracto de mi rol con [BxbyDriver] ⸻
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  • Tanto tiempo sin saber de ti, que ya te pienso y deseo verte pronto.
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  • Vitaligrafo, sobre los vulpafilas, criaturas afortunadamente estériles proveniente de las colmenas infestadas de la luna de Deimos, en Marte, ignoran por completo la voluntad de la colmena y funcionan bajo su propia voluntad, por lo que son considerados neutrales y valiosos para quizá algún día encontrar una cura.

    Hoy compartiré uno de los rasgos más increíbles de supervivencia de estos compañeros infestados, he sido testigo de su virtual inmortalidad y puedo dar fe con mis observaciones, grabaciones y demás evidencia de las muchas veces que escapan del beso de la muerte.

    Cuando su cuerpo es sometido a un daño letal, fatal o explosivo que haría trizas a muchas formas de vida, una nueva herida se abre, una nueva larva con todos los recuerdos, los datos genéticos y habilidades sale expulsado hacia la dirección más lejana posible, lejos de la fuente del daño, por lo que esa larva se esconde y sobrevive lo suficiente para volver a crecer, y no se tardan en crecer.

    El vulpafila mío, tiene la mala costumbre de adherirse al torso de Chroma cuando ocurre esa eventualidad, usando el cuerpo del Warframe como fuente de nutrientes y protección mientras vuelve poco a poco a recuperar su cuerpo original, toma alrededor de una hora volver a la normalidad y se desprende del Warframe cuando ya desarrolla sus extremidades y cola.

    Por supuesto la primera vez me asusto demasiado pensando que perdería también a mi Warframe, sin embargo, mi hipótesis fue errónea y debo admitir que me cuesta contener el deseo del cuerpo de Chroma de quemar al vulpafila en sus primeras resurrecciones, sin embargo, me alivia saber que nunca más volví a sentir incomodidad.
    Vitaligrafo, sobre los vulpafilas, criaturas afortunadamente estériles proveniente de las colmenas infestadas de la luna de Deimos, en Marte, ignoran por completo la voluntad de la colmena y funcionan bajo su propia voluntad, por lo que son considerados neutrales y valiosos para quizá algún día encontrar una cura. Hoy compartiré uno de los rasgos más increíbles de supervivencia de estos compañeros infestados, he sido testigo de su virtual inmortalidad y puedo dar fe con mis observaciones, grabaciones y demás evidencia de las muchas veces que escapan del beso de la muerte. Cuando su cuerpo es sometido a un daño letal, fatal o explosivo que haría trizas a muchas formas de vida, una nueva herida se abre, una nueva larva con todos los recuerdos, los datos genéticos y habilidades sale expulsado hacia la dirección más lejana posible, lejos de la fuente del daño, por lo que esa larva se esconde y sobrevive lo suficiente para volver a crecer, y no se tardan en crecer. El vulpafila mío, tiene la mala costumbre de adherirse al torso de Chroma cuando ocurre esa eventualidad, usando el cuerpo del Warframe como fuente de nutrientes y protección mientras vuelve poco a poco a recuperar su cuerpo original, toma alrededor de una hora volver a la normalidad y se desprende del Warframe cuando ya desarrolla sus extremidades y cola. Por supuesto la primera vez me asusto demasiado pensando que perdería también a mi Warframe, sin embargo, mi hipótesis fue errónea y debo admitir que me cuesta contener el deseo del cuerpo de Chroma de quemar al vulpafila en sus primeras resurrecciones, sin embargo, me alivia saber que nunca más volví a sentir incomodidad.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    —Hice lo que todo ser humano debe evitar....



    ¡¡¡¡CORTARSE EL CABELLO SIN SABER CORTAR!!!

    En fin, crecerá...
    —Hice lo que todo ser humano debe evitar.... ¡¡¡¡CORTARSE EL CABELLO SIN SABER CORTAR!!! En fin, crecerá...
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  • Jamás se había caracterizado por ser un médico petulante, ni había abusado de su autoridad frente a sus colegas, a pesar del abrumador peso que suponía ostentar la Jefatura de Cirugía a su edad. Poseía la facultad de delegar el trabajo, pero su estoica devoción siempre lo empujaba a colocarse en la primera línea de los casos más críticos.

    Hacía todo lo humana y científicamente posible. El noventa por ciento de sus intervenciones culminaba en éxito, desafiando a menudo las nefastas estadísticas... Elias se desvivía por ser un cirujano de excelencia, un buen hombre, un ser humano competente. ¿Entonces por qué? ¿Por qué el universo se ensañaba con él? ¿Por qué siempre era su rostro el que recibía el repudio y la furia de las familias cuando la muerte ganaba la partida?

    El impacto lo había derribado contra el frío linóleo del pasillo, y el latido punzante en el centro de su rostro le advertía que, muy probablemente, le habían fracturado la nariz. Estaba aturdido. La sangre caliente comenzaba a resbalar por su labio superior mientras escuchaba, como si estuviera sumergido bajo el agua, los alaridos rotos y las preguntas incriminatorias del hombre enfurecido frente a él. ¿Por qué su hija no había salido viva del quirófano?

    Elias también anhelaba saberlo. Había seguido cada protocolo con precisión milimétrica, e incluso se había aventurado en terrenos que otros cirujanos temían: ejecutó una craneotomía descompresiva de emergencia combinada con un bypass extracraneal-intracraneal de altísimo riesgo, navegando a ciegas entre el tejido para drenar una hemorragia masiva que ya estaba asfixiando el tronco encefálico. Había suturado arterias microscópicas durante ocho agónicas horas... pero fue inútil. La necrosis fue inclemente.

    Sin embargo, lo que le helaba la sangre y le aceleraba el pulso no era la amenaza de recibir un segundo golpe por parte de aquel hombre. Era esa macabra y asfixiante sensación de déjà vu. La escena le resultaba tan familiar... tan dolorosamente calcada de su pasado.

    Tirado en el suelo, llevándose una mano temblorosa al rostro ensangrentado, Elias se sintió minúsculo. Volvía a tener diez años en lugar de 28. El pasillo del hospital se desvaneció, siendo reemplazado por la lúgubre sala de su infancia. Y el hombre que le gritaba ya no era un padre en duelo, sino la imponente y aterradora sombra de su propio progenitor, moliéndolo a golpes sin piedad, castigando con furia el más mínimo error en una práctica de disección.
    Jamás se había caracterizado por ser un médico petulante, ni había abusado de su autoridad frente a sus colegas, a pesar del abrumador peso que suponía ostentar la Jefatura de Cirugía a su edad. Poseía la facultad de delegar el trabajo, pero su estoica devoción siempre lo empujaba a colocarse en la primera línea de los casos más críticos. Hacía todo lo humana y científicamente posible. El noventa por ciento de sus intervenciones culminaba en éxito, desafiando a menudo las nefastas estadísticas... Elias se desvivía por ser un cirujano de excelencia, un buen hombre, un ser humano competente. ¿Entonces por qué? ¿Por qué el universo se ensañaba con él? ¿Por qué siempre era su rostro el que recibía el repudio y la furia de las familias cuando la muerte ganaba la partida? El impacto lo había derribado contra el frío linóleo del pasillo, y el latido punzante en el centro de su rostro le advertía que, muy probablemente, le habían fracturado la nariz. Estaba aturdido. La sangre caliente comenzaba a resbalar por su labio superior mientras escuchaba, como si estuviera sumergido bajo el agua, los alaridos rotos y las preguntas incriminatorias del hombre enfurecido frente a él. ¿Por qué su hija no había salido viva del quirófano? Elias también anhelaba saberlo. Había seguido cada protocolo con precisión milimétrica, e incluso se había aventurado en terrenos que otros cirujanos temían: ejecutó una craneotomía descompresiva de emergencia combinada con un bypass extracraneal-intracraneal de altísimo riesgo, navegando a ciegas entre el tejido para drenar una hemorragia masiva que ya estaba asfixiando el tronco encefálico. Había suturado arterias microscópicas durante ocho agónicas horas... pero fue inútil. La necrosis fue inclemente. Sin embargo, lo que le helaba la sangre y le aceleraba el pulso no era la amenaza de recibir un segundo golpe por parte de aquel hombre. Era esa macabra y asfixiante sensación de déjà vu. La escena le resultaba tan familiar... tan dolorosamente calcada de su pasado. Tirado en el suelo, llevándose una mano temblorosa al rostro ensangrentado, Elias se sintió minúsculo. Volvía a tener diez años en lugar de 28. El pasillo del hospital se desvaneció, siendo reemplazado por la lúgubre sala de su infancia. Y el hombre que le gritaba ya no era un padre en duelo, sino la imponente y aterradora sombra de su propio progenitor, moliéndolo a golpes sin piedad, castigando con furia el más mínimo error en una práctica de disección.
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  • ❝Tenemos un trato❞
    Fandom The Originals || OC
    Categoría Fantasía
    La lluvia golpeaba el parabrisas con insistencia mientras el limpiaparabrisas arrastraba el agua de un lado a otro en un movimiento casi hipnótico. Rue llevaba demasiadas horas en carretera. Café frío. Gasolineras perdidas. El mapa lleno de marcas y nombres tachados. Y, aun asi, aquella pista era la primera real en semanas: Jebediah Voss había vuelto. Solo pensar en aquel nombre le revolvía algo oscuro en el pecho y le provocaba náuseas. Porque recordaba perfectamente la noche en la que le clavó una estaca en el corazón la primera vez. Recordaba la sangre. La sonrisa enferma de aquel vampiro incluso mientras moría. Recordaba el cuerpo de Logan tirado sobre el suelo del salón de su propia casa.

    Todavia seguía soñando con ello.

    Y ahora alguien estaba trayendo monstruos de vuelta de entre los muertos. Vampiros. Hombres lobo. Brujas. Criaturas que deberían haberse quedado pudriéndose bajo tierra. Todos con la misma marca grabada en la piel. Como ganado marcado antes del sacrificio. La última pista la habia llevado hasta un pueblo perdido entre montañas y bosque. No muy diferente al pueblo donde se habría criado: Uno de esos lugares donde las calles quedan vacías demasiado pronto y donde la gente evita mirar a los desconocidos demasiado tiempo. Un lugar donde nunca pasaba nada…

    >> Llevaba en ese pueblo apenas unas horas y ya habia encontrado suficiente sangre como para saber que Jebediah estaba cerca. Muy cerca. El problema fue darse cuenta demasiado tarde de que él también la había encontrado a ella.

    Rue avanzaba entre los árboles con la estaba de madera bien aferrada a su mano derecha y la linterna temblando ligeramente entre sus dedos. El bosque estaba demasiado silencioso. Sin grillos, ni viento, ni animales. Mala señal. Una rama crujió detrás de ella a pesar de la maleza húmeda por la lluvia.

    La mujer reaccionó rápido, girándose con la estaca ya en mano, pero no fue suficientemente rápida. Jebediah apareció de entre un par de árboles como una sombra siniestra, estampándola contra el tronco de un árbol con una fuerza brutal. El golpe le arrancó el aire de los pulmones.

    -Oh…. -dijo Jebediah en un tétrico arrullo- Cuanto te he echado de menos, Rue -la voz del vampiro sonó pegada a su oído, suave, enfermiza- Aunque debo admitir que esperaba que el duelo te hubiese envejecido peor.

    Rue forcejeó, intentando mover la mano que sostenía la estaca, a pesar de que él le sujetaba la muñeca con fuerza sobrenatural.

    -Debería haberte arrancado la cabeza aquella noche -escupió ella entre dientes.

    Jebediah sonrió. Y aquella sonrisa, a pesar de la lluvia que empapaba el rostro del vampiro seguía siendo exactamente igual que años atrás.

    -Y aun así aquí me tienes. Una estupenda segunda oportunidad… Para mí… Por fin sabré a qué sabe tu sangre…


    Ansel
    La lluvia golpeaba el parabrisas con insistencia mientras el limpiaparabrisas arrastraba el agua de un lado a otro en un movimiento casi hipnótico. Rue llevaba demasiadas horas en carretera. Café frío. Gasolineras perdidas. El mapa lleno de marcas y nombres tachados. Y, aun asi, aquella pista era la primera real en semanas: Jebediah Voss había vuelto. Solo pensar en aquel nombre le revolvía algo oscuro en el pecho y le provocaba náuseas. Porque recordaba perfectamente la noche en la que le clavó una estaca en el corazón la primera vez. Recordaba la sangre. La sonrisa enferma de aquel vampiro incluso mientras moría. Recordaba el cuerpo de Logan tirado sobre el suelo del salón de su propia casa. Todavia seguía soñando con ello. Y ahora alguien estaba trayendo monstruos de vuelta de entre los muertos. Vampiros. Hombres lobo. Brujas. Criaturas que deberían haberse quedado pudriéndose bajo tierra. Todos con la misma marca grabada en la piel. Como ganado marcado antes del sacrificio. La última pista la habia llevado hasta un pueblo perdido entre montañas y bosque. No muy diferente al pueblo donde se habría criado: Uno de esos lugares donde las calles quedan vacías demasiado pronto y donde la gente evita mirar a los desconocidos demasiado tiempo. Un lugar donde nunca pasaba nada… >> Llevaba en ese pueblo apenas unas horas y ya habia encontrado suficiente sangre como para saber que Jebediah estaba cerca. Muy cerca. El problema fue darse cuenta demasiado tarde de que él también la había encontrado a ella. Rue avanzaba entre los árboles con la estaba de madera bien aferrada a su mano derecha y la linterna temblando ligeramente entre sus dedos. El bosque estaba demasiado silencioso. Sin grillos, ni viento, ni animales. Mala señal. Una rama crujió detrás de ella a pesar de la maleza húmeda por la lluvia. La mujer reaccionó rápido, girándose con la estaca ya en mano, pero no fue suficientemente rápida. Jebediah apareció de entre un par de árboles como una sombra siniestra, estampándola contra el tronco de un árbol con una fuerza brutal. El golpe le arrancó el aire de los pulmones. -Oh…. -dijo Jebediah en un tétrico arrullo- Cuanto te he echado de menos, Rue -la voz del vampiro sonó pegada a su oído, suave, enfermiza- Aunque debo admitir que esperaba que el duelo te hubiese envejecido peor. Rue forcejeó, intentando mover la mano que sostenía la estaca, a pesar de que él le sujetaba la muñeca con fuerza sobrenatural. -Debería haberte arrancado la cabeza aquella noche -escupió ella entre dientes. Jebediah sonrió. Y aquella sonrisa, a pesar de la lluvia que empapaba el rostro del vampiro seguía siendo exactamente igual que años atrás. -Y aun así aquí me tienes. Una estupenda segunda oportunidad… Para mí… Por fin sabré a qué sabe tu sangre… [THEFIRST.ALPHA]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • -algo que no suelo mencionar es el como llegan los humanos a los territorios de las brujas, y resulta ser algo simple, cada bruja representa un concepto o accion y las almas son atraidas a estos si son afines, Yo soy la bruja de la niebla represento el deseo por lo desconocido y el conocimiento, en mi territorio vives personas con mentes curiosas amantes de lo oculto que solo desean ver mas alla de la niebla que cubre el saber, crees ser alguien afin a mi territorio?-
    -algo que no suelo mencionar es el como llegan los humanos a los territorios de las brujas, y resulta ser algo simple, cada bruja representa un concepto o accion y las almas son atraidas a estos si son afines, Yo soy la bruja de la niebla represento el deseo por lo desconocido y el conocimiento, en mi territorio vives personas con mentes curiosas amantes de lo oculto que solo desean ver mas alla de la niebla que cubre el saber, crees ser alguien afin a mi territorio?-
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