• -Ya te habia dicho que esta vez seria yo quien te preparará algo, solo dime, ¿dulce o salado?
    ¿Mi cabello? Ah si he olvidado cortarlo, deja de desviar el tema y responde la pregunta

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  • Presentación de la nueva colección — Marina Angelis "Elegía de alas rotas"

    Las luces bajan suavemente. El murmullo del público se desvanece mientras una figura elegante avanza al centro de la pasarela. Marina Angelis sonríe, segura, impecable.

    — Buenas tardes.

    — Hoy no solo quiero mostrarles una colección… quiero contarles una historia.

    — Esta línea nació de una idea muy simple… la caída. No como un final, sino como una transformación. Como ese momento en el que algo deja de ser perfecto… para volverse real.

    Hace una pausa breve, su mirada recorre la sala.

    — Los cuervos siempre han sido símbolos de misterio, de inteligencia… de lo que observa en silencio. Y quise capturar eso. La elegancia oscura, el poder que no necesita ser explicado, la belleza que no pide permiso.

    Un leve gesto hacia los diseños.

    — Cada prenda que ven aquí está pensada para alguien que no teme ser visto… pero tampoco necesita ser comprendido.

    Respira con suavidad, y entonces su expresión cambia apenas, más íntima.

    — Pero la verdad… es que esta colección no nació sola.

    Una pequeña sonrisa.

    — Está inspirada en una persona muy importante para mí.

    El ambiente se vuelve más atento.

    — Elliot Moreau… mi novio… y también el modelo que han visto esta noche.

    Un murmullo recorre el público.

    — En él encontré esa dualidad que quería capturar… fuerza y silencio, elegancia y oscuridad, presencia sin esfuerzo. Esa sensación de alguien que parece haber caído… pero que en realidad solo está caminando en un mundo distinto.

    Mira hacia donde él estuvo en pasarela.

    — Esta colección es, en muchos sentidos… una forma de verlo.

    Se endereza con gracia.

    — Así que gracias por estar aquí, por mirar más allá de la tela… y por permitir que la moda, por un momento, sea también emoción.

    Sonríe.

    — Bienvenidos al universo de Marina Angelis.

    Las luces suben lentamente mientras la música regresa.
    Presentación de la nueva colección — Marina Angelis "Elegía de alas rotas" Las luces bajan suavemente. El murmullo del público se desvanece mientras una figura elegante avanza al centro de la pasarela. Marina Angelis sonríe, segura, impecable. — Buenas tardes. — Hoy no solo quiero mostrarles una colección… quiero contarles una historia. — Esta línea nació de una idea muy simple… la caída. No como un final, sino como una transformación. Como ese momento en el que algo deja de ser perfecto… para volverse real. Hace una pausa breve, su mirada recorre la sala. — Los cuervos siempre han sido símbolos de misterio, de inteligencia… de lo que observa en silencio. Y quise capturar eso. La elegancia oscura, el poder que no necesita ser explicado, la belleza que no pide permiso. Un leve gesto hacia los diseños. — Cada prenda que ven aquí está pensada para alguien que no teme ser visto… pero tampoco necesita ser comprendido. Respira con suavidad, y entonces su expresión cambia apenas, más íntima. — Pero la verdad… es que esta colección no nació sola. Una pequeña sonrisa. — Está inspirada en una persona muy importante para mí. El ambiente se vuelve más atento. — Elliot Moreau… mi novio… y también el modelo que han visto esta noche. Un murmullo recorre el público. — En él encontré esa dualidad que quería capturar… fuerza y silencio, elegancia y oscuridad, presencia sin esfuerzo. Esa sensación de alguien que parece haber caído… pero que en realidad solo está caminando en un mundo distinto. Mira hacia donde él estuvo en pasarela. — Esta colección es, en muchos sentidos… una forma de verlo. Se endereza con gracia. — Así que gracias por estar aquí, por mirar más allá de la tela… y por permitir que la moda, por un momento, sea también emoción. Sonríe. — Bienvenidos al universo de Marina Angelis. Las luces suben lentamente mientras la música regresa.
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  • ㅤㅤㅤㅤ“𝑬𝒔𝒕𝒐𝒚 𝒕𝒂𝒏 𝒐𝒓𝒈𝒖𝒍𝒍𝒐𝒔𝒐…

    ㅤㅤㅤㅤㅤ𝒕𝒂𝒏 𝒐𝒓𝒈𝒖𝒍𝒍𝒐𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒕𝒊.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑻𝒆 𝒂𝒎𝒐, 𝑹𝒐𝒔𝒆.”


    Las últimas palabras que le dedicó a su hija antes de desvanecerse, antes que todo dejara de tener sentido. Excepto una cosa: el querer protegerla.

    Tal vez Rose creyó que ese había sido el final, una despedida. Y, durante un tiempo, también lo fue para él. Pero Ethan no pudo aceptarlo.

    Pasó más tiempo del que hubiera querido. Aun así, siguió ahí… observando desde algún lugar que no terminaba de comprender. Hasta que, de alguna forma, encontró el camino de regreso. No se lo cuestionó, no esta vez.

    El Moho le dio otra oportunidad y no dudó en tomarla, todo por ella. Una vez más iba a poder protegerla, pero a distancia.

    Pudo haber vuelto con ella, y tal vez con Mia. Sin embargo, había demasiado en juego; habrían demasiados ojos, preguntas a las que no tenía respuesta, ni siquiera si llegaban a preguntarle de sí mismo.

    No lo entendía, el volver a existir. Y eso sería un problema también, llamaría demasiado la atención.

    Quedarse oculto fue lo más lógico. O tal vez se trató de su paranoia hablando. De cualquier forma, se mantuvo así, lejos de ser visto o reconocido. Pero sabía que solo era cuestión de tiempo porque nada duraba para siempre.
    ㅤㅤㅤㅤ“𝑬𝒔𝒕𝒐𝒚 𝒕𝒂𝒏 𝒐𝒓𝒈𝒖𝒍𝒍𝒐𝒔𝒐… ㅤㅤㅤㅤㅤ𝒕𝒂𝒏 𝒐𝒓𝒈𝒖𝒍𝒍𝒐𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝒕𝒊. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑻𝒆 𝒂𝒎𝒐, 𝑹𝒐𝒔𝒆.” Las últimas palabras que le dedicó a su hija antes de desvanecerse, antes que todo dejara de tener sentido. Excepto una cosa: el querer protegerla. Tal vez Rose creyó que ese había sido el final, una despedida. Y, durante un tiempo, también lo fue para él. Pero Ethan no pudo aceptarlo. Pasó más tiempo del que hubiera querido. Aun así, siguió ahí… observando desde algún lugar que no terminaba de comprender. Hasta que, de alguna forma, encontró el camino de regreso. No se lo cuestionó, no esta vez. El Moho le dio otra oportunidad y no dudó en tomarla, todo por ella. Una vez más iba a poder protegerla, pero a distancia. Pudo haber vuelto con ella, y tal vez con Mia. Sin embargo, había demasiado en juego; habrían demasiados ojos, preguntas a las que no tenía respuesta, ni siquiera si llegaban a preguntarle de sí mismo. No lo entendía, el volver a existir. Y eso sería un problema también, llamaría demasiado la atención. Quedarse oculto fue lo más lógico. O tal vez se trató de su paranoia hablando. De cualquier forma, se mantuvo así, lejos de ser visto o reconocido. Pero sabía que solo era cuestión de tiempo porque nada duraba para siempre.
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    ****Edad del Caos****
    -La Primera Anomalía

    Lejos del alcance inmediato de su padre, Yen’naferiel fue trasladada a un templo secundario por orden de Arcyelle Veltharys. No fue un acto de traición, sino de desesperación. La Santa buscaba ganar tiempo, desviando su destino para poder rescatarla después. Sin embargo, el error fue sutil y fatal: aquel templo no estaba vacío, sino ocupado por investigadores Elunai que esperaban su traslado.

    Sin saberlo, Arcyelle la había entregado directamente en manos de quienes no debían encontrarla.

    La niña fue llevada a un laboratorio oculto, donde su consciencia fue apagada mediante magia de sueño. Bajo hechizos de evaluación, los Elunai comenzaron a estudiar su esencia. Los resultados los inquietaron desde el inicio: su capacidad de aprendizaje superaba incluso la de los magos más dotados. Uno de ellos, en un intento de restar peso a lo que observaba, bromeó con que la niña parecía poseer una insaciable hambre de conocimiento, una "Gula" según sus palabras.

    Su estructura era anómala. Su “pureza” no significaba perfección, sino compatibilidad absoluta. Yen’naferiel no estaba limitada por las barreras que regían a los Elunai. En teoría, podría engendrar descendencia con cualquier raza: Elunai, Nómadas… incluso demonios.

    Ese pensamiento sembró temor, no por lo que era… sino por lo que podría llegar a crear.

    Cuando despertó, no fue recibida por cadenas ni interrogatorios, sino por una ilusión cuidadosamente diseñada. Ante ella apareció una vasta biblioteca, y junto a ella, la figura de su madre, Selin, construida con magia.

    Yen no dudó, corrió hacia ella, la ilusión respondió con dulzura, guiándola hacia los libros, observando y esperando. Aquello no era compasión, sino experimento. Querían medir cuánto podía aprender y qué tan rápido.

    La niña tomó un libro. Sus páginas estaban llenas de complejos círculos mágicos, diseñados para producir un efecto trivial: pequeñas burbujas de agua. Hechizos inútiles, usados solo como prueba de comprensión.

    Los ojos de Yen recorrieron las líneas y sonrió, sin pronunciar palabra, trazó el círculo con su propio maná bajo los pies de la falsa Selin. Las burbujas comenzaron a emerger, flotando suavemente en el aire. Los observadores, ocultos tras su velo de invisibilidad contuvieron la respiración, aquello ya era impresionante, pero luego algo cambió.

    Las burbujas dejaron de ser transparentes. Su color se tornó rojo, espeso, como si cada una estuviera hecha de sangre. La más grande envolvió a la falsa Selin, sellándola en su interior. El aire desapareció y la ilusión comenzó a fallar, el cuerpo que la sostenía, la Elunai real, no podía escapar.

    No había oxígeno, no había forma de romper la prisión. Yen la observaba ya no como una niña.

    La voz que salió de ella no era furiosa, sino fría, precisa y sobre todo molesta. Aquella figura no era su madre, podía sentirlo, su maná era incorrecto, incompleto, además faltaba algo. Faltaba la vida que Selin llevaba dentro.

    Yen le expreso el asco que sintió por ella al sentir su mana sucio y falso. Los investigadores emergieron entonces, abandonando su escondite e intentaron contenerla, pero ya era tarde. Las mismas burbujas que consideraban inofensivas se convirtieron en jaulas mortales. Uno a uno, fueron atrapados en esferas donde el aire no existía.

    El experimento había terminado y el resultado era claro. Tuvieron que intervenir soldados para someterla por la fuerza. No fue fácil e incluso siendo una niña, su control era preciso, casi instintivo pero finalmente, fue contenida y encerrada.

    Los informes posteriores fueron unánimes... Yen’naferiel no era solo una anomalía, era un peligro, no solo por su poder bruto… sino por su capacidad de comprender, alterar y perfeccionar.

    Donde otros veían un hechizo inútil… ella veía una herramienta, donde otros seguían reglas… ella las reescribía.

    Y en medio del silencio que siguió a aquel incidente, uno de los Elunai se atrevió a decir lo que muchos ya pensaban pero ninguno quería admitir. Aquello que habitaba en la niña no podía ser llamado poder, no en el sentido puro que ellos conocían. No era la luz de los dioses, ni la armonía del maná. Era algo distinto, algo que tomaba lo simple, lo inocente y lo deformaba en algo peligroso. Un hechizo infantil convertido en una trampa mortal. Una risa suave escondiendo una mente que analizaba sin emoción. Para ellos, eso no era el don de una niña… sino la manifestación de algo oscuro. Algo que corrompía desde su origen. Y fue entonces cuando, por primera vez, comenzaron a llamarla en susurros: La hija del monstruo.

    No porque conocieran la verdad… sino porque, incluso antes de que el caos descendiera sobre ellos, ya temían aquello que la había creado.
    ****Edad del Caos**** -La Primera Anomalía Lejos del alcance inmediato de su padre, Yen’naferiel fue trasladada a un templo secundario por orden de Arcyelle Veltharys. No fue un acto de traición, sino de desesperación. La Santa buscaba ganar tiempo, desviando su destino para poder rescatarla después. Sin embargo, el error fue sutil y fatal: aquel templo no estaba vacío, sino ocupado por investigadores Elunai que esperaban su traslado. Sin saberlo, Arcyelle la había entregado directamente en manos de quienes no debían encontrarla. La niña fue llevada a un laboratorio oculto, donde su consciencia fue apagada mediante magia de sueño. Bajo hechizos de evaluación, los Elunai comenzaron a estudiar su esencia. Los resultados los inquietaron desde el inicio: su capacidad de aprendizaje superaba incluso la de los magos más dotados. Uno de ellos, en un intento de restar peso a lo que observaba, bromeó con que la niña parecía poseer una insaciable hambre de conocimiento, una "Gula" según sus palabras. Su estructura era anómala. Su “pureza” no significaba perfección, sino compatibilidad absoluta. Yen’naferiel no estaba limitada por las barreras que regían a los Elunai. En teoría, podría engendrar descendencia con cualquier raza: Elunai, Nómadas… incluso demonios. Ese pensamiento sembró temor, no por lo que era… sino por lo que podría llegar a crear. Cuando despertó, no fue recibida por cadenas ni interrogatorios, sino por una ilusión cuidadosamente diseñada. Ante ella apareció una vasta biblioteca, y junto a ella, la figura de su madre, Selin, construida con magia. Yen no dudó, corrió hacia ella, la ilusión respondió con dulzura, guiándola hacia los libros, observando y esperando. Aquello no era compasión, sino experimento. Querían medir cuánto podía aprender y qué tan rápido. La niña tomó un libro. Sus páginas estaban llenas de complejos círculos mágicos, diseñados para producir un efecto trivial: pequeñas burbujas de agua. Hechizos inútiles, usados solo como prueba de comprensión. Los ojos de Yen recorrieron las líneas y sonrió, sin pronunciar palabra, trazó el círculo con su propio maná bajo los pies de la falsa Selin. Las burbujas comenzaron a emerger, flotando suavemente en el aire. Los observadores, ocultos tras su velo de invisibilidad contuvieron la respiración, aquello ya era impresionante, pero luego algo cambió. Las burbujas dejaron de ser transparentes. Su color se tornó rojo, espeso, como si cada una estuviera hecha de sangre. La más grande envolvió a la falsa Selin, sellándola en su interior. El aire desapareció y la ilusión comenzó a fallar, el cuerpo que la sostenía, la Elunai real, no podía escapar. No había oxígeno, no había forma de romper la prisión. Yen la observaba ya no como una niña. La voz que salió de ella no era furiosa, sino fría, precisa y sobre todo molesta. Aquella figura no era su madre, podía sentirlo, su maná era incorrecto, incompleto, además faltaba algo. Faltaba la vida que Selin llevaba dentro. Yen le expreso el asco que sintió por ella al sentir su mana sucio y falso. Los investigadores emergieron entonces, abandonando su escondite e intentaron contenerla, pero ya era tarde. Las mismas burbujas que consideraban inofensivas se convirtieron en jaulas mortales. Uno a uno, fueron atrapados en esferas donde el aire no existía. El experimento había terminado y el resultado era claro. Tuvieron que intervenir soldados para someterla por la fuerza. No fue fácil e incluso siendo una niña, su control era preciso, casi instintivo pero finalmente, fue contenida y encerrada. Los informes posteriores fueron unánimes... Yen’naferiel no era solo una anomalía, era un peligro, no solo por su poder bruto… sino por su capacidad de comprender, alterar y perfeccionar. Donde otros veían un hechizo inútil… ella veía una herramienta, donde otros seguían reglas… ella las reescribía. Y en medio del silencio que siguió a aquel incidente, uno de los Elunai se atrevió a decir lo que muchos ya pensaban pero ninguno quería admitir. Aquello que habitaba en la niña no podía ser llamado poder, no en el sentido puro que ellos conocían. No era la luz de los dioses, ni la armonía del maná. Era algo distinto, algo que tomaba lo simple, lo inocente y lo deformaba en algo peligroso. Un hechizo infantil convertido en una trampa mortal. Una risa suave escondiendo una mente que analizaba sin emoción. Para ellos, eso no era el don de una niña… sino la manifestación de algo oscuro. Algo que corrompía desde su origen. Y fue entonces cuando, por primera vez, comenzaron a llamarla en susurros: La hija del monstruo. No porque conocieran la verdad… sino porque, incluso antes de que el caos descendiera sobre ellos, ya temían aquello que la había creado.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    OFF: Esto es totalmente Off, (Aviso porque... ps por si acaso con la redundancia), tengo de costumbre siempre revisar personajes nuevos, ver sus apariencias, si no tienen nada esperar a que describan sus historias o narrativas, incluso reviso personas conectadas para saber si a alguno posteo algo interesante, si soy un chismoso.....EN FIN, me desvio del tema... ¿Como se contacta a administradores aqui?, acabo de ver algo muy... directo en temas de sexualidad en un perfil...

    Vale entiendo que algunas personas crean personajes con intenciones directas para lemon, hasta mi personaje lo parece por el feed de presentación, pero al menos algo de sutileza y respeto NO MAMEN

    #Queja #Despotricando #OffRol #DolorDeOjos
    OFF: Esto es totalmente Off, (Aviso porque... ps por si acaso con la redundancia), tengo de costumbre siempre revisar personajes nuevos, ver sus apariencias, si no tienen nada esperar a que describan sus historias o narrativas, incluso reviso personas conectadas para saber si a alguno posteo algo interesante, si soy un chismoso.....EN FIN, me desvio del tema... ¿Como se contacta a administradores aqui?, acabo de ver algo muy... directo en temas de sexualidad en un perfil... Vale entiendo que algunas personas crean personajes con intenciones directas para lemon, hasta mi personaje lo parece por el feed de presentación, pero al menos algo de sutileza y respeto NO MAMEN #Queja #Despotricando #OffRol #DolorDeOjos
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  • ᆖ 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚢 𝚇𝚇𝚇 : 𝚗𝚎𝚗𝚒𝚘𝚔𝚎𝚛𝚗𝚘, 𝚙𝚊𝚛𝚝 𝟶𝚇 . . .

    «02 de Enero.
    Empezó en una comunidad rural al sur de Fukuoka. "Alguien instaló un domo blanco en mi propiedad", fue la llamada que la policía recibió a las seis de la mañana. El viejo vivía solo, a kilómetros de su vecino más cercano, en medio de la nada. Sin familia, sin amigos, sin la mejor de las reputaciones. Ignorarlo fue fácil.

    Las llamadas diarias continuaron. "El maldito domo se está haciendo más grande, ¿cuándo van a hacer algo?" Nunca, por supuesto. Nada más eran los desvaríos de un viejo loco, después de todo.

    El 11 de Febrero, las llamadas cesaron. El 15, sólo por curiosidad, sabiendo lo testarudo que era el viejo, un agente fue a la propiedad.

    El primer reporte oficial: Treinta metros de alto, quince kilómetros de circunferencia. Un blanco frío, aperlado, que no parecía totalmente de este mundo. Completamente liso, sin una entrada, sin remaches, puertas, ventanas. Opaco, helado al contacto.

    No, 'contacto' no era la palabra exacta. Lo más bizarro era que tocarlo era imposible. "Es difícil explicarlo a menos que estés frente a él", una grabación diez días después del primer reporte explicaba. "Puedes acercar la mano, pero cuando te faltan sólo milímetros, es como... Sientes como si siguieras acercándote por minutos, por horas si ahí quieres estar parado tanto tiempo. Pero la sensación de contacto nunca llega".

    El 23 de Abril se declaró oficialmente el primer estado de alerta. Seguir ocultándolo se volvió imposible. ¿Qué era de quienes quedaban atrapados adentro, los que se negaron a las evacuaciones? La comunicación era imposible, como era cualquier intento de romperlo, de abrirlo, de analizarlo. Esta última, quizás, la más inquietante de sus propiedades: En lo que concernía a todas las máquinas humanas, ahí no había nada. Ni temperatura, ni radiación, ni un campo electromagnético por analizar.

    Y la paradoja de Zeno que hacía imposible tocarlo impedía analizar el material.

    No había respuestas, pero sí hipótesis, creencias, conspiraciones. Sobraba, sobre todo, caos.

    El domo seguía creciendo. Seguía consumiendo. Porque tocarlo, por voluntad propia, era imposible, pero la calma, la aceptación y la inacción, culminaban en ser devorado. En ser absorbido. Como si un capricho estuviera expresando, como si únicamente bajo sus condiciones pudiera uno al domo unirse.

    Sectas se formaron, con el blanco perfecto de su superficie como centro de su adoración. Colándose entre las barricadas impuestas por el gobierno, se dejaban devorar voluntariamente, con la creencia de que el paraíso estaba ahí dentro.

    Un castigo de Dios, tecnología extraterrestre, un proyecto secreto gubernamental, una vacuna de la realidad misma a la enfermedad de la vida sentiente. Racionalizaciones que buscaban darle reconfortante lógica a un caos global sin precedentes.

    Cuatrocientos días después de esa llamada del 02 de Enero, todo el Sur de Japón había sido consumido. El domo alcanzó la costa de Surcorea. Presa del pánico, la humanidad volvió a recurrir a sus más inhumanas armas, intentar destruir al misterio del que sabían incluso menos ahora que en el día cero.

    Infértil esfuerzo, pero no menos comprensible.

    Mas no dejó de crecer. No iba a parar de consumir.»
    ᆖ 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚢 𝚇𝚇𝚇 : 𝚗𝚎𝚗𝚒𝚘𝚔𝚎𝚛𝚗𝚘, 𝚙𝚊𝚛𝚝 𝟶𝚇 . . . «02 de Enero. Empezó en una comunidad rural al sur de Fukuoka. "Alguien instaló un domo blanco en mi propiedad", fue la llamada que la policía recibió a las seis de la mañana. El viejo vivía solo, a kilómetros de su vecino más cercano, en medio de la nada. Sin familia, sin amigos, sin la mejor de las reputaciones. Ignorarlo fue fácil. Las llamadas diarias continuaron. "El maldito domo se está haciendo más grande, ¿cuándo van a hacer algo?" Nunca, por supuesto. Nada más eran los desvaríos de un viejo loco, después de todo. El 11 de Febrero, las llamadas cesaron. El 15, sólo por curiosidad, sabiendo lo testarudo que era el viejo, un agente fue a la propiedad. El primer reporte oficial: Treinta metros de alto, quince kilómetros de circunferencia. Un blanco frío, aperlado, que no parecía totalmente de este mundo. Completamente liso, sin una entrada, sin remaches, puertas, ventanas. Opaco, helado al contacto. No, 'contacto' no era la palabra exacta. Lo más bizarro era que tocarlo era imposible. "Es difícil explicarlo a menos que estés frente a él", una grabación diez días después del primer reporte explicaba. "Puedes acercar la mano, pero cuando te faltan sólo milímetros, es como... Sientes como si siguieras acercándote por minutos, por horas si ahí quieres estar parado tanto tiempo. Pero la sensación de contacto nunca llega". El 23 de Abril se declaró oficialmente el primer estado de alerta. Seguir ocultándolo se volvió imposible. ¿Qué era de quienes quedaban atrapados adentro, los que se negaron a las evacuaciones? La comunicación era imposible, como era cualquier intento de romperlo, de abrirlo, de analizarlo. Esta última, quizás, la más inquietante de sus propiedades: En lo que concernía a todas las máquinas humanas, ahí no había nada. Ni temperatura, ni radiación, ni un campo electromagnético por analizar. Y la paradoja de Zeno que hacía imposible tocarlo impedía analizar el material. No había respuestas, pero sí hipótesis, creencias, conspiraciones. Sobraba, sobre todo, caos. El domo seguía creciendo. Seguía consumiendo. Porque tocarlo, por voluntad propia, era imposible, pero la calma, la aceptación y la inacción, culminaban en ser devorado. En ser absorbido. Como si un capricho estuviera expresando, como si únicamente bajo sus condiciones pudiera uno al domo unirse. Sectas se formaron, con el blanco perfecto de su superficie como centro de su adoración. Colándose entre las barricadas impuestas por el gobierno, se dejaban devorar voluntariamente, con la creencia de que el paraíso estaba ahí dentro. Un castigo de Dios, tecnología extraterrestre, un proyecto secreto gubernamental, una vacuna de la realidad misma a la enfermedad de la vida sentiente. Racionalizaciones que buscaban darle reconfortante lógica a un caos global sin precedentes. Cuatrocientos días después de esa llamada del 02 de Enero, todo el Sur de Japón había sido consumido. El domo alcanzó la costa de Surcorea. Presa del pánico, la humanidad volvió a recurrir a sus más inhumanas armas, intentar destruir al misterio del que sabían incluso menos ahora que en el día cero. Infértil esfuerzo, pero no menos comprensible. Mas no dejó de crecer. No iba a parar de consumir.»
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  • // Escena cerrada. Referente a https://ficrol.com/posts/364285 Enlace con contenido explícito //

    Kazuo acababa de llegar a su alcoba justo cuando los primeros rayos del sol comenzaban a abrirse paso en aquel nuevo amanecer sobre las tierras de Brattvåg.

    El día prometía ser largo; estaba más que seguro de que pronto sería llamado para un extenso interrogatorio, pues habían encontrado una de sus prendas allí donde la soberana del reino y él habían compartido un encuentro clandestino, tan prohibido como exquisito.

    Su piel aún ardía con el recuerdo de lo vivido junto a Elizabeth, además del rastro de quemaduras que se desvanecían con rapidez sobre su cuerpo. Nunca antes se había sentido tan pleno, tan satisfecho, tan deseado… tan vivo.

    Un calor profundo y un estremecimiento constante recorrían su ser cada vez que los recuerdos de aquella noche irrumpían en su mente, intensos, indómitos, sin pedir permiso, haciendo casi imposible apaciguar la excitación y el deseo que aún reclamaba su cuerpo.

    Aquello no era una simple atracción física; era algo primario, visceral… como si todo hubiese sido inevitable desde el principio.

    Entre todas sus habilidades, habría deseado poseer el don de detener el tiempo, de convertir aquella noche en un instante eterno solo para ambos.

    Sentado en su alcoba, sobre un banco de piedra en la esquina, sonreía con una satisfacción serena y, al mismo tiempo, casi peligrosa.

    —No pienso renunciar a ti… jamás… —se hizo aquella promesa a sí mismo.

    Un ser incapaz de mentir, atado por un mandato divino de sus propios dioses. Aquella era, por tanto, una promesa inquebrantable, incluso si ella decidía no volver a sentir o repetir lo ocurrido. Él sería capaz de conformarse con contemplarla desde la distancia.

    Pero las palabras de ella, aquella noche, habían sido claras: “Si te vas... te esperaré”.

    La soberana de cabellos carmesí se estaba convirtiendo en su obsesión… una tan intensa como difícil de saciar, dadas las circunstancias que envolvían a ambos.
    // Escena cerrada. Referente a ➡️ https://ficrol.com/posts/364285 ⚠️🔞Enlace con contenido explícito 🔞⚠️ // Kazuo acababa de llegar a su alcoba justo cuando los primeros rayos del sol comenzaban a abrirse paso en aquel nuevo amanecer sobre las tierras de Brattvåg. El día prometía ser largo; estaba más que seguro de que pronto sería llamado para un extenso interrogatorio, pues habían encontrado una de sus prendas allí donde la soberana del reino y él habían compartido un encuentro clandestino, tan prohibido como exquisito. Su piel aún ardía con el recuerdo de lo vivido junto a Elizabeth, además del rastro de quemaduras que se desvanecían con rapidez sobre su cuerpo. Nunca antes se había sentido tan pleno, tan satisfecho, tan deseado… tan vivo. Un calor profundo y un estremecimiento constante recorrían su ser cada vez que los recuerdos de aquella noche irrumpían en su mente, intensos, indómitos, sin pedir permiso, haciendo casi imposible apaciguar la excitación y el deseo que aún reclamaba su cuerpo. Aquello no era una simple atracción física; era algo primario, visceral… como si todo hubiese sido inevitable desde el principio. Entre todas sus habilidades, habría deseado poseer el don de detener el tiempo, de convertir aquella noche en un instante eterno solo para ambos. Sentado en su alcoba, sobre un banco de piedra en la esquina, sonreía con una satisfacción serena y, al mismo tiempo, casi peligrosa. —No pienso renunciar a ti… jamás… —se hizo aquella promesa a sí mismo. Un ser incapaz de mentir, atado por un mandato divino de sus propios dioses. Aquella era, por tanto, una promesa inquebrantable, incluso si ella decidía no volver a sentir o repetir lo ocurrido. Él sería capaz de conformarse con contemplarla desde la distancia. Pero las palabras de ella, aquella noche, habían sido claras: “Si te vas... te esperaré”. La soberana de cabellos carmesí se estaba convirtiendo en su obsesión… una tan intensa como difícil de saciar, dadas las circunstancias que envolvían a ambos.
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  • —Saludos, mis queridos y pecaminosos oyentes! Buenos días, tardes o noches... aunque en este rincón del olvido, el tiempo es solo una sugerencia, ¿no creen?
    Aquí su anfitrión, transmitiendo en vivo desde el corazón del caos. Debo admitir que me siento extrañamente conmovido. Recibimos una avalancha de peticiones musicales y deseos tan dulces que casi me hacen olvidar el hedor a azufre. Me halaga que, entre grito y grito de agonía, aún tengan el buen gusto de apreciar mi impecable estilo. ¡Qué detalle tan encantador de su parte!
    Parece que hoy el ambiente apesta a nostalgia. Esa vieja y pesada cadena que arrastran porque sus conciencias —esas pequeñas cosas marchitas— se niegan a soltar el pasado. Pero, ¡vaya!, ¿quién soy yo para juzgarlos? Solo soy un humilde espectador de su decadencia. ¡Jxjxjxjx! ---

    —Hoy cumpliremos el capricho de un alma desventurada del Anillo de la Pereza. ¡Pobrecilla! Tan falta de energía que incluso su elección musical resulta... decepcionante. ¿Algo tan desmotivador? ¡Por favor! Necesitas un poco de fuego en las venas, un ritmo que te haga sentir que tus pecados valen la pena.
    Tengo el tema perfecto para sacudirte el polvo de la tumba. Disfruten, mis pequeños demonios...—

    Me recliné en mi asiento con una sonrisa de oreja a oreja, dejando que la estática del radio llenara el vacío. De pronto, las sombras cobraron vida. Figuras de una existencia más que dudosa emergieron de los rincones más oscuros, atraídas por el compás de la música como polillas a una hoguera.
    Sentí sus garras —frías, afiladas y cargadas de una intención peligrosamente seductora— deslizándose por mi espalda y mi torso, trazando un mapa de deseos prohibidos mientras el ritmo tomaba el control de la transmisión.

    "~~Mantengan la sintonía, queridos... esto apenas comienza a ponerse divertido.~~"





    https://youtu.be/VokRh68b6tI?si=WsNyvN2c32A0-t6n
    🎙️—Saludos, mis queridos y pecaminosos oyentes! Buenos días, tardes o noches... aunque en este rincón del olvido, el tiempo es solo una sugerencia, ¿no creen? Aquí su anfitrión, transmitiendo en vivo desde el corazón del caos. Debo admitir que me siento extrañamente conmovido. Recibimos una avalancha de peticiones musicales y deseos tan dulces que casi me hacen olvidar el hedor a azufre. Me halaga que, entre grito y grito de agonía, aún tengan el buen gusto de apreciar mi impecable estilo. ¡Qué detalle tan encantador de su parte! Parece que hoy el ambiente apesta a nostalgia. Esa vieja y pesada cadena que arrastran porque sus conciencias —esas pequeñas cosas marchitas— se niegan a soltar el pasado. Pero, ¡vaya!, ¿quién soy yo para juzgarlos? Solo soy un humilde espectador de su decadencia. ¡Jxjxjxjx! --- —Hoy cumpliremos el capricho de un alma desventurada del Anillo de la Pereza. ¡Pobrecilla! Tan falta de energía que incluso su elección musical resulta... decepcionante. ¿Algo tan desmotivador? ¡Por favor! Necesitas un poco de fuego en las venas, un ritmo que te haga sentir que tus pecados valen la pena. Tengo el tema perfecto para sacudirte el polvo de la tumba. Disfruten, mis pequeños demonios...— Me recliné en mi asiento con una sonrisa de oreja a oreja, dejando que la estática del radio llenara el vacío. De pronto, las sombras cobraron vida. Figuras de una existencia más que dudosa emergieron de los rincones más oscuros, atraídas por el compás de la música como polillas a una hoguera. Sentí sus garras —frías, afiladas y cargadas de una intención peligrosamente seductora— deslizándose por mi espalda y mi torso, trazando un mapa de deseos prohibidos mientras el ritmo tomaba el control de la transmisión. "~~Mantengan la sintonía, queridos... esto apenas comienza a ponerse divertido.~~" https://youtu.be/VokRh68b6tI?si=WsNyvN2c32A0-t6n
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  • Es... Es... El auténtico...señor Goliath... Líder...líder del clan Manhattan. Y..yo... Estoy... Estoy, me siento tan afortunado de...tener su presencia aquí !

    Goliath

    -hay un atisvo de rubor y ansias de poder quizás tocarlo y conversar. El joven orco adora las gargolas como nunca .-
    Es... Es... El auténtico...señor Goliath... Líder...líder del clan Manhattan. Y..yo... Estoy... Estoy, me siento tan afortunado de...tener su presencia aquí ! [legend_sapphire_panda_555] -hay un atisvo de rubor y ansias de poder quizás tocarlo y conversar. El joven orco adora las gargolas como nunca .-
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  • —Muy buenas Días , tardes y noches mis creyentes ocasionales.
    Qué admirable su devoción efímera: durante esta semana especial, colman templos, calles y procesiones con una fe aparentemente intachable... lástima que, el resto del año, no consigan siquiera sostener una conducta digna sin recurrir al disfraz de una virtud superficial.
    Pero no se preocupen, al fin y al cabo su moral también es estacional... irrumpe con solemnidad, se exhibe con esmero y luego se desvanece con la misma ligereza con la que llegó.—
    🎙️—Muy buenas Días , tardes y noches mis creyentes ocasionales. Qué admirable su devoción efímera: durante esta semana especial, colman templos, calles y procesiones con una fe aparentemente intachable... lástima que, el resto del año, no consigan siquiera sostener una conducta digna sin recurrir al disfraz de una virtud superficial. Pero no se preocupen, al fin y al cabo su moral también es estacional... irrumpe con solemnidad, se exhibe con esmero y luego se desvanece con la misma ligereza con la que llegó.—🎙️
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