• Las pesadillas desde ese día no paraban, ni una sola ocasión la abandonó el rencor y añoranza de aquello que apenas se iba concretando. Lo extrañaba, ¿Cómo podía echar de menos tanto a alguien que estuvo tan poco tiempo?... ¿Por qué extrañaría a un demonio?

    Y ahí estaba, dando vueltas en su cama, igual que cada noche desde hacía tres meses. Jinu, su sacrificio, las últimas palabras que le dijo antes de partir. Le había dado lo más valioso que tenía y aun así, parecía no ser suficiente para aliviar el dolor de su pérdida.

    Le enseñó a no esconderse, a aceptar y encontrar un camino diferente para lograr su misión, era verdad, pero en el proceso perdió otra igual de importante, le falló a él, no pudo protegerlo y ahora, aquellas marcas que nunca más deberían de ser motivo de vergüenza eran un constante recordatorio de que alguna vez amó y perdió a un demonio.

    Se levantó de un salto de la cama, caminando hacia el balcón de su habitación, pensando en lo cruel e irónica que podía ser la vida. El cielo nocturno convertía el cristal en un espejo casi perfecto, donde el rostro de la guerrera se dibujó con líneas tristes y melancólicas.

    — Cuando te veo, todo empieza a cambiar… — susurró con tristeza, contemplando las marcas lilas en su piel, las mismas que adornaron alguna vez al pelinegro que ahora era el dueño de sus lamentos.
    Las pesadillas desde ese día no paraban, ni una sola ocasión la abandonó el rencor y añoranza de aquello que apenas se iba concretando. Lo extrañaba, ¿Cómo podía echar de menos tanto a alguien que estuvo tan poco tiempo?... ¿Por qué extrañaría a un demonio? Y ahí estaba, dando vueltas en su cama, igual que cada noche desde hacía tres meses. Jinu, su sacrificio, las últimas palabras que le dijo antes de partir. Le había dado lo más valioso que tenía y aun así, parecía no ser suficiente para aliviar el dolor de su pérdida. Le enseñó a no esconderse, a aceptar y encontrar un camino diferente para lograr su misión, era verdad, pero en el proceso perdió otra igual de importante, le falló a él, no pudo protegerlo y ahora, aquellas marcas que nunca más deberían de ser motivo de vergüenza eran un constante recordatorio de que alguna vez amó y perdió a un demonio. Se levantó de un salto de la cama, caminando hacia el balcón de su habitación, pensando en lo cruel e irónica que podía ser la vida. El cielo nocturno convertía el cristal en un espejo casi perfecto, donde el rostro de la guerrera se dibujó con líneas tristes y melancólicas. — Cuando te veo, todo empieza a cambiar… — susurró con tristeza, contemplando las marcas lilas en su piel, las mismas que adornaron alguna vez al pelinegro que ahora era el dueño de sus lamentos.
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    PORTADA OFICIAL — AGENCIA Ishtar’s Demonic Déesse · Infernal Glamour
    Edición Especial · ISTHARLUST SS

    ISTHARLUST
    Fashion & Romance in Paris

    Subtítulo Emblemático:

    “The Flame and the Flower”

    Donde el fuego indomable y la belleza delicada caminan tomados de la mano.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA PORTADA

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    La portada presenta una escena cinematográfica de alto glamour ambientada en una elegante calle parisina bañada por la luz dorada del atardecer. La arquitectura clásica de París enmarca el momento como si fuera un desfile espontáneo entre adoquines, cafés refinados y balcones de hierro forjado.

    En el centro absoluto de la composición, la pareja Istharlust avanza con paso seguro, tomada de la mano, dominando la escena mientras una lluvia de flashes captura cada instante. La imagen transmite poder, romance prohibido y estatus absoluto, una declaración visual de supremacía estética y emocional.

    — “LA FLAMA” "IGNIA ISHTAR"

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    -Cabello rubio dorado, ligeramente despeinado, símbolo de rebeldía elegante.

    -Mirada firme, segura, con una expresión de dominio natural.

    -Atuendo negro de cuero y tela estructurada, con detalles metálicos y cadenas que evocan un aura infernal sofisticada.

    -Tatuajes carmesí que ascienden por su cuello y brazos, recordatorios de un linaje demoníaco antiguo.

    Representa:
    Poder
    Pasión
    Protección
    Fuego indomable

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    — “LA FLOR” "RACHEL VAGGIS ASTAROTH"

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    -Cabello largo y oscuro en delicadas coletas, adornado con lazos suaves que contrastan con su presencia dominante.

    -Vestido rosa con escote delicado y corsé negro, una fusión perfecta entre inocencia y seducción.

    -Medias translúcidas y botas altas que estilizan su figura con elegancia letal.

    -Sonrisa sutil, mirada dulce pero peligrosa: la belleza que hechiza y condena.

    Representa:
    Encanto
    Tentación
    Gracia letal
    Romance infernal

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    -Fotógrafos rodean a la pareja como devotos ante deidades modernas. No persiguen solo moda: capturan una leyenda viva.
    La escena sugiere exclusividad, escándalo y deseo, como si el mundo entero se hubiera detenido para observarlos caminar.

    -Los titulares refuerzan la narrativa:

    “Exclusive: Istharlust Couple Revealed!”

    “Behind the Scenes of the New SS Collection”

    “Fashion & Romance in Paris”

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ESENCIA DE LA AGENCIA

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Ishtar’s Demonic Déesse · Infernal Glamour no vende moda:
    Vende poder
    Vende pecado elegante
    Vende amor que arde

    Esta portada no anuncia una colección…
    proclama una era

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    FRASE FINAL DE PORTADA
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    “Cuando el infierno ama, París observa.”

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✨ PORTADA OFICIAL — AGENCIA Ishtar’s Demonic Déesse · Infernal Glamour ✨ Edición Especial · ISTHARLUST SS ISTHARLUST Fashion & Romance in Paris Subtítulo Emblemático: “The Flame and the Flower” Donde el fuego indomable y la belleza delicada caminan tomados de la mano. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🌹 DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA PORTADA 🌹 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ La portada presenta una escena cinematográfica de alto glamour ambientada en una elegante calle parisina bañada por la luz dorada del atardecer. La arquitectura clásica de París enmarca el momento como si fuera un desfile espontáneo entre adoquines, cafés refinados y balcones de hierro forjado. En el centro absoluto de la composición, la pareja Istharlust avanza con paso seguro, tomada de la mano, dominando la escena mientras una lluvia de flashes captura cada instante. La imagen transmite poder, romance prohibido y estatus absoluto, una declaración visual de supremacía estética y emocional. — “LA FLAMA” 🔥 "IGNIA ISHTAR" ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ -Cabello rubio dorado, ligeramente despeinado, símbolo de rebeldía elegante. -Mirada firme, segura, con una expresión de dominio natural. -Atuendo negro de cuero y tela estructurada, con detalles metálicos y cadenas que evocan un aura infernal sofisticada. -Tatuajes carmesí que ascienden por su cuello y brazos, recordatorios de un linaje demoníaco antiguo. Representa: 🔥 Poder 🔥 Pasión 🔥 Protección 🔥 Fuego indomable ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ — “LA FLOR” 🌸 "RACHEL VAGGIS ASTAROTH" ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ -Cabello largo y oscuro en delicadas coletas, adornado con lazos suaves que contrastan con su presencia dominante. -Vestido rosa con escote delicado y corsé negro, una fusión perfecta entre inocencia y seducción. -Medias translúcidas y botas altas que estilizan su figura con elegancia letal. -Sonrisa sutil, mirada dulce pero peligrosa: la belleza que hechiza y condena. Representa: 🌸 Encanto 🌸 Tentación 🌸 Gracia letal 🌸 Romance infernal ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ -Fotógrafos rodean a la pareja como devotos ante deidades modernas. No persiguen solo moda: capturan una leyenda viva. La escena sugiere exclusividad, escándalo y deseo, como si el mundo entero se hubiera detenido para observarlos caminar. -Los titulares refuerzan la narrativa: “Exclusive: Istharlust Couple Revealed!” “Behind the Scenes of the New SS Collection” “Fashion & Romance in Paris” ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🩸 ESENCIA DE LA AGENCIA 🩸 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Ishtar’s Demonic Déesse · Infernal Glamour no vende moda: 🔻 Vende poder 🔻 Vende pecado elegante 🔻 Vende amor que arde Esta portada no anuncia una colección… ✨ proclama una era ✨ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🖤 FRASE FINAL DE PORTADA 🖤 ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ “Cuando el infierno ama, París observa.” ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
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    /recordatorio de que busco a otros personajes de mogeko castle como yonaka o mogeko defectuoso
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    Incluso las cazadoras del destino tienen sus rituales matutinos. El aroma del café, la quietud que precede al caos... y la insistencia de una sombra felina que, en su simplicidad, me recuerda que incluso el universo más complejo aprecia una buena taza y una caricia. Un recordatorio sutil de que, aunque el camino ya esté trazado, siempre hay espacio para pequeñas desviaciones... o para un segundo sorbo.
    Incluso las cazadoras del destino tienen sus rituales matutinos. El aroma del café, la quietud que precede al caos... y la insistencia de una sombra felina que, en su simplicidad, me recuerda que incluso el universo más complejo aprecia una buena taza y una caricia. Un recordatorio sutil de que, aunque el camino ya esté trazado, siempre hay espacio para pequeñas desviaciones... o para un segundo sorbo.
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  • [ ⊹ lInstagram ⋆ 𝐏𝐎𝐒𝐓 ]
    @𝚔𝚊.𝚣𝚞.𝚑𝚊

    ¡Alto a todo! Con todo el ajetreo playero casi cometo el imperdonable error de olvidar mi recordatorio diario. Les informo a mis 6 fieles seguidores que faltan seis días exactos para mí cumpleaños (?)
    [ ⊹ lInstagram ⋆ 𝐏𝐎𝐒𝐓 ] @𝚔𝚊.𝚣𝚞.𝚑𝚊 ¡Alto a todo! Con todo el ajetreo playero casi cometo el imperdonable error de olvidar mi recordatorio diario. Les informo a mis 6 fieles seguidores que faltan seis días exactos para mí cumpleaños (?)
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    Quiero dejarles de recordatorio que no roleo a Rafayel de Love and Deep Space.
    Si no un personaje "semi original"
    ¿Por qué? Por obvio amor al personaje de Rafayel.

    Odiaría que alguien llegase y me dijera "Rafayel no sería así" "Rafayel no haria eso!"
    Por lo que mejor, hago mi versión ~

    Quiero dejarles de recordatorio que no roleo a Rafayel de Love and Deep Space. Si no un personaje "semi original" ¿Por qué? Por obvio amor al personaje de Rafayel. Odiaría que alguien llegase y me dijera "Rafayel no sería así" "Rafayel no haria eso!" Por lo que mejor, hago mi versión ~ 💜🤭
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  • —¿Ya les dije que faltan siete días para mi cumpleaños? ... es un recordatorio amistoso, nada más (?)
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  • La mosca en la nuca
    Categoría Contemporáneo
    El asfalto mojado bajo las ruedas de la motocicleta parecía un espejo oscuro que reflejaba un cielo que no le pertenecía. Alberto apretó el embrague, sintiendo la vibración del motor entre sus muslos como un recordatorio de que, en este mundo, todo era mecánico, tangible y finito. Exactamente como él quería que fuera.

    Había dejado atrás la ciudad hacía tres horas, pero el olor a ozono y azufre —ese rastro invisible que solo los de su clase podían detectar— no se despegaba de su nuca. No era una persecución ruidosa; era una sombra que se alargaba, un susurro entre el viento que le recordaba que la sangre de Belcebú no se limpia con agua, ni se esconde con identidades falsas.

    Se detuvo en una gasolinera olvidada, una mancha de luces de neón parpadeantes en mitad de la carretera nacional. Al bajar de la moto, sus manos temblaron ligeramente. No de miedo, sino de fatiga. Cada vez que usaba su don, cada vez que esa "anomalía" de su linaje brotaba para salvar una vida humana, su rastro en el mapa infernal brillaba como una bengala en la noche.

    «Curar es destruir el orden natural de la decadencia», le decía su ancestro. Alberto escupió a un lado, desafiando a la memoria.

    Entró en el pequeño local, compró un café aguado que sabía a plástico y regresó a su moto. El silencio del lugar era absoluto, roto solo por el clic metálico del motor enfriándose. Fue entonces cuando sintió la vibración en el bolsillo de su chaqueta de cuero.

    Sacó el móvil. No había número de remitente. No había prefijo. Solo un mensaje de texto que iluminó su rostro cansado con una luz blanca y aséptica.

    [Desconocido]: "La podredumbre siempre vuelve a su origen, Alberto. No importa cuántas veces remiendes la carne, el alma sigue teniendo nuestra marca. Mira detrás de ti."

    Alberto no se giró. Bloqueó la pantalla, guardó el teléfono y arrancó la moto de una patada, haciendo que el motor rugiera contra la oscuridad del bosque circundante. Sabía que la tregua se había terminado. Otro mensaje le llegó, pero ésta vez no se trataba de uno hostil:
    El asfalto mojado bajo las ruedas de la motocicleta parecía un espejo oscuro que reflejaba un cielo que no le pertenecía. Alberto apretó el embrague, sintiendo la vibración del motor entre sus muslos como un recordatorio de que, en este mundo, todo era mecánico, tangible y finito. Exactamente como él quería que fuera. Había dejado atrás la ciudad hacía tres horas, pero el olor a ozono y azufre —ese rastro invisible que solo los de su clase podían detectar— no se despegaba de su nuca. No era una persecución ruidosa; era una sombra que se alargaba, un susurro entre el viento que le recordaba que la sangre de Belcebú no se limpia con agua, ni se esconde con identidades falsas. Se detuvo en una gasolinera olvidada, una mancha de luces de neón parpadeantes en mitad de la carretera nacional. Al bajar de la moto, sus manos temblaron ligeramente. No de miedo, sino de fatiga. Cada vez que usaba su don, cada vez que esa "anomalía" de su linaje brotaba para salvar una vida humana, su rastro en el mapa infernal brillaba como una bengala en la noche. «Curar es destruir el orden natural de la decadencia», le decía su ancestro. Alberto escupió a un lado, desafiando a la memoria. Entró en el pequeño local, compró un café aguado que sabía a plástico y regresó a su moto. El silencio del lugar era absoluto, roto solo por el clic metálico del motor enfriándose. Fue entonces cuando sintió la vibración en el bolsillo de su chaqueta de cuero. Sacó el móvil. No había número de remitente. No había prefijo. Solo un mensaje de texto que iluminó su rostro cansado con una luz blanca y aséptica. [Desconocido]: "La podredumbre siempre vuelve a su origen, Alberto. No importa cuántas veces remiendes la carne, el alma sigue teniendo nuestra marca. Mira detrás de ti." Alberto no se giró. Bloqueó la pantalla, guardó el teléfono y arrancó la moto de una patada, haciendo que el motor rugiera contra la oscuridad del bosque circundante. Sabía que la tregua se había terminado. Otro mensaje le llegó, pero ésta vez no se trataba de uno hostil:
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • Su mirada fija en su muñeca dorada, ortopédica, fijando su atención en una decoración que hasta hacía no mucho había portado pero que ahora misteriosamente había desaparecido; la aureola de Adán. Estaba segura, recordaba perfectamente, cómo aquel día que lo dió por muerto había tomado aquel halo de su cabeza antes de dar la orden de retirada al resto de exterminadoras. Un halo que hasta entonces había adornado su muñeca como un recordatorio constante de su ausencia en el que había buscado consuelo incontables veces al tocarlo cuando su corazón dolía demasiado.

    ¿Adán tendría razón? ¿Sería acaso que todo había sido una pesadilla? Sin embargo, allí estaba la prueba de la batalla en su brazo faltante. La pelea que había tenido lugar en el hotel de la princesita infernal y que le había arrancado una extremidad a manos de su patética novia.
    Además, estaba su pesar que era tan real como la vida misma pues jamás podría olvidar el momento cuando, sosteniéndolo en brazos, Adán se desvaneció frente a ella tan solo sonriéndole una última vez antes de cerrar sus ojos. Había visto su sangre dorada y se había manchado con ella. Sera también había admitido su muerte tras poner al inútil de su hijo en su lugar... Uno que parecía haber invocado. Pues, sin ver el camino por el que iba, acabó por chocar contra alguien, levantando la mirada con ceño fruncido.

    — Ugh... —

    Fue lo primero que soltó, su rostro denotando irritación al ver que, precisamente, se trataba de 𝑨𝒃𝒆𝒍 𝑨𝒅𝒂𝒏𝒔 𝑺𝒆𝒄𝒐𝒏𝒅 𝑺𝒐𝒏 , a su lado, un desconocido que no reconoció (Maximilian ).
    Lo único que impidió que se cruzara de brazos con espada erguida era que, en su única mano buena, aún llevaba su espada. Así que, limitándose a chasquear la lengua continuó su camino no sin antes golpearlo con el hombro de forma deliberada.

    — No molestes, inútil —

    Siseó por lo bajo al pasar por su lado, por supuesto, ignorando de forma adrede al otro ángel que no reconoció
    Su mirada fija en su muñeca dorada, ortopédica, fijando su atención en una decoración que hasta hacía no mucho había portado pero que ahora misteriosamente había desaparecido; la aureola de Adán. Estaba segura, recordaba perfectamente, cómo aquel día que lo dió por muerto había tomado aquel halo de su cabeza antes de dar la orden de retirada al resto de exterminadoras. Un halo que hasta entonces había adornado su muñeca como un recordatorio constante de su ausencia en el que había buscado consuelo incontables veces al tocarlo cuando su corazón dolía demasiado. ¿Adán tendría razón? ¿Sería acaso que todo había sido una pesadilla? Sin embargo, allí estaba la prueba de la batalla en su brazo faltante. La pelea que había tenido lugar en el hotel de la princesita infernal y que le había arrancado una extremidad a manos de su patética novia. Además, estaba su pesar que era tan real como la vida misma pues jamás podría olvidar el momento cuando, sosteniéndolo en brazos, Adán se desvaneció frente a ella tan solo sonriéndole una última vez antes de cerrar sus ojos. Había visto su sangre dorada y se había manchado con ella. Sera también había admitido su muerte tras poner al inútil de su hijo en su lugar... Uno que parecía haber invocado. Pues, sin ver el camino por el que iba, acabó por chocar contra alguien, levantando la mirada con ceño fruncido. — Ugh... — Fue lo primero que soltó, su rostro denotando irritación al ver que, precisamente, se trataba de [Adans_Least_Favorite_Son], a su lado, un desconocido que no reconoció ([Maxi8]). Lo único que impidió que se cruzara de brazos con espada erguida era que, en su única mano buena, aún llevaba su espada. Así que, limitándose a chasquear la lengua continuó su camino no sin antes golpearlo con el hombro de forma deliberada. — No molestes, inútil — Siseó por lo bajo al pasar por su lado, por supuesto, ignorando de forma adrede al otro ángel que no reconoció
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  • Las doradas cadenas envolvieron su cuello así como una serpiente constrictora a su presa, de nuevo su libertad arrebatada por un nuevo contrato pese a que sabía cuánto le había costado romper el que había formado con Rosie. Cuántos años tuvo que soportar el seguir órdenes que no le agradaban, saberse la mascota de alguien más para que, ahora libre, volviera a caer en garras angelicales esta vez.
    Y, sin embargo, en su interior se debatía el por qué aquellas cadenas que lo atrapaban ahora no se sentían tan pesadas como otras que portó. Por qué no las sentía asfixiantes alrededor de su cuello como se suponía debía ser... ¿Realmente había hecho aquello por poder? Tal y como Lucifer le había preguntado... ¿Realmente estaba tan desesperado por mantener lo obtenido como para rebajarse a vender su alma por la eternidad sin oportunidad de retorno está vez? Y aunque mantenía sus orejas abajo y de forma leve su ceño fruncido, cuando su mirada pasó de la cadena dorada a los ojos ajenos la respuesta había llegado tan rápido que incluso lo asustó; sí. Sí lo estaba. Más no estaba desesperado por retener en su alcance el poder que Lucifer le había dado, no, estaba desesperado por mantener al ángel a su lado así él tuviera que rebajarse a no más que cualquier miserable demonio.

    Antes de que su mente pudiera seguir dándole vueltas al asunto, sintió el tirón en su cuello que le hizo agacharse. Una acción que frunció su ceño y casi le arrebató un gruñido de desagrado... Casi. Pues antes de que un sólo sonido pudiera salir de sus labios se encontró silenciado. Sorprendido. De nuevo aquella suavidad de los labios ajenos sobre los suyos que apenas si le dejó abrir sus ojos ampliamente con sorpresa antes de verlo salir corriendo, siguiéndolo con su mirada hasta que desapareció por el balcón.
    Escuchó el aletear de sus alas hasta que el silencio volvió a rodearlo, observando la ventana abierta ya vacía, una suave ventizca que apenas movía las cortinas. Cuando una de sus manos ascendió, acariciando casi imperceptible sus labios de forma inconsciente, su sombra emergió a su lado mirándolo con una sonrisa. Ignorando su presencia y su mirada cuando tras varios minutos de pie en el mismo lugar logró dar un paso, alejándose.
    Sus pasos se sentían pesados ¿O tal vez eran livianos? Una mano en su pecho cuando comenzó a sentir su corazón latir acelerado ¿Por qué pasaba aquello? De nuevo las interrogantes, tal vez incluso la inseguridad o el estrés. Sus manos apoyándose con demasiada brusquedad sobre la superficie de su tocador cuando trastabilló al llegar, su respiración casi acelerada al no conseguir las respuestas a sus preguntas o tal vez no deseando admitirlas. Levantando su mirada, observando su reflejo en el espejo, logró ver el brillo dorado que ahora rodeaba su cuello. Una joyería delicada, preciosa y brillante que contrastaba demasiado con su estilo pero que, ahora, era un vivo recordatorio de a quién pertenecía...

    Una de sus manos se alzó, ascendiendo lentamente hasta que finalmente sus dedos rosaron la serpiente que rodeaba su cuello, acariciando la joyera como si temiera romperla... ¿Temiera romperla? De nuevo su ceño fruncido. ¿Cómo no quería que eso ocurriera? Si después de todo era la prueba de que ahora él no era un alma libre...
    Y su mirada pareció suavizarse, su sombra apareciendo de nuevo a su lado mirándole en silencio en lo que él bajaba su mano para servirse una copa de whisky y beber hasta el fondo antes de volver a ver su reflejo. A su mente llegó de nuevo aquel beso, ambos besos pero sin duda un poco más aquel más reciente. Su mano libre acarició sus propios labios aunque con más seguridad está vez. Sí, ahora le pertenecía a alguien y, aunque lo negara, la idea no le desagradara más no por el hecho de volverse mascota sino más bien por saber en manos de quién estaba... Y con ello también llegó una nueva frustración. Sí, ahora él pertenecía a Lucifer ¿Pero qué había del ángel? Pues él también lo quería en su poder más ya no para someterlo o dañarlo. Ni siquiera para humillarlo.

    La codicia que siempre lo había impulsado, aquella que siempre rugía ambrienta en su alma, de nuevo sintiéndose insatisfecha. Él que todo lo quería aunque todo lo tenía, esta vez anhelaba mucho más de lo que creyó imaginar alguna vez. Quería tener en su poder a Lucifer, quería tenerlo entre sus garras más no se refería a algo carnal.
    Al igual que el soberano tenía su alma, él quería la ajena. Quería su alma, sus pensamientos, su risa, su aliento, sus penas y su alegría... Quería su corazón y sus sentimientos.
    Su mirada brilló de un rojo intenso al ver una vez más su reflejo y su sombra sonrió a su lado. Aún a pesar del orgullo que no le permitía aún admitir una verdad tan cierta como la vida misma, ya tenía una meta que alcanzar pues, determinado, había decidido que quería a Lucifer.
    Las doradas cadenas envolvieron su cuello así como una serpiente constrictora a su presa, de nuevo su libertad arrebatada por un nuevo contrato pese a que sabía cuánto le había costado romper el que había formado con Rosie. Cuántos años tuvo que soportar el seguir órdenes que no le agradaban, saberse la mascota de alguien más para que, ahora libre, volviera a caer en garras angelicales esta vez. Y, sin embargo, en su interior se debatía el por qué aquellas cadenas que lo atrapaban ahora no se sentían tan pesadas como otras que portó. Por qué no las sentía asfixiantes alrededor de su cuello como se suponía debía ser... ¿Realmente había hecho aquello por poder? Tal y como Lucifer le había preguntado... ¿Realmente estaba tan desesperado por mantener lo obtenido como para rebajarse a vender su alma por la eternidad sin oportunidad de retorno está vez? Y aunque mantenía sus orejas abajo y de forma leve su ceño fruncido, cuando su mirada pasó de la cadena dorada a los ojos ajenos la respuesta había llegado tan rápido que incluso lo asustó; sí. Sí lo estaba. Más no estaba desesperado por retener en su alcance el poder que Lucifer le había dado, no, estaba desesperado por mantener al ángel a su lado así él tuviera que rebajarse a no más que cualquier miserable demonio. Antes de que su mente pudiera seguir dándole vueltas al asunto, sintió el tirón en su cuello que le hizo agacharse. Una acción que frunció su ceño y casi le arrebató un gruñido de desagrado... Casi. Pues antes de que un sólo sonido pudiera salir de sus labios se encontró silenciado. Sorprendido. De nuevo aquella suavidad de los labios ajenos sobre los suyos que apenas si le dejó abrir sus ojos ampliamente con sorpresa antes de verlo salir corriendo, siguiéndolo con su mirada hasta que desapareció por el balcón. Escuchó el aletear de sus alas hasta que el silencio volvió a rodearlo, observando la ventana abierta ya vacía, una suave ventizca que apenas movía las cortinas. Cuando una de sus manos ascendió, acariciando casi imperceptible sus labios de forma inconsciente, su sombra emergió a su lado mirándolo con una sonrisa. Ignorando su presencia y su mirada cuando tras varios minutos de pie en el mismo lugar logró dar un paso, alejándose. Sus pasos se sentían pesados ¿O tal vez eran livianos? Una mano en su pecho cuando comenzó a sentir su corazón latir acelerado ¿Por qué pasaba aquello? De nuevo las interrogantes, tal vez incluso la inseguridad o el estrés. Sus manos apoyándose con demasiada brusquedad sobre la superficie de su tocador cuando trastabilló al llegar, su respiración casi acelerada al no conseguir las respuestas a sus preguntas o tal vez no deseando admitirlas. Levantando su mirada, observando su reflejo en el espejo, logró ver el brillo dorado que ahora rodeaba su cuello. Una joyería delicada, preciosa y brillante que contrastaba demasiado con su estilo pero que, ahora, era un vivo recordatorio de a quién pertenecía... Una de sus manos se alzó, ascendiendo lentamente hasta que finalmente sus dedos rosaron la serpiente que rodeaba su cuello, acariciando la joyera como si temiera romperla... ¿Temiera romperla? De nuevo su ceño fruncido. ¿Cómo no quería que eso ocurriera? Si después de todo era la prueba de que ahora él no era un alma libre... Y su mirada pareció suavizarse, su sombra apareciendo de nuevo a su lado mirándole en silencio en lo que él bajaba su mano para servirse una copa de whisky y beber hasta el fondo antes de volver a ver su reflejo. A su mente llegó de nuevo aquel beso, ambos besos pero sin duda un poco más aquel más reciente. Su mano libre acarició sus propios labios aunque con más seguridad está vez. Sí, ahora le pertenecía a alguien y, aunque lo negara, la idea no le desagradara más no por el hecho de volverse mascota sino más bien por saber en manos de quién estaba... Y con ello también llegó una nueva frustración. Sí, ahora él pertenecía a Lucifer ¿Pero qué había del ángel? Pues él también lo quería en su poder más ya no para someterlo o dañarlo. Ni siquiera para humillarlo. La codicia que siempre lo había impulsado, aquella que siempre rugía ambrienta en su alma, de nuevo sintiéndose insatisfecha. Él que todo lo quería aunque todo lo tenía, esta vez anhelaba mucho más de lo que creyó imaginar alguna vez. Quería tener en su poder a Lucifer, quería tenerlo entre sus garras más no se refería a algo carnal. Al igual que el soberano tenía su alma, él quería la ajena. Quería su alma, sus pensamientos, su risa, su aliento, sus penas y su alegría... Quería su corazón y sus sentimientos. Su mirada brilló de un rojo intenso al ver una vez más su reflejo y su sombra sonrió a su lado. Aún a pesar del orgullo que no le permitía aún admitir una verdad tan cierta como la vida misma, ya tenía una meta que alcanzar pues, determinado, había decidido que quería a Lucifer.
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