• Eran episodios, momentos donde su mente se nublaba más de la cuenta, como si algo estallara una y otra vez dentro de su cabeza.

    Lo había estado experimentando desde que su cuerpo volvió a reconstruirse; con el tiempo logró entender que no todos sus pensamientos eran suyos. Habían visiones o ideas ajenas, en ocasiones incluyendo voces, demasiadas voces, que no reconocía, pero que no lo dejaban en paz.

    Se volvía especialmente persistente cuando sufría daños considerables. Las sentía... furiosas, agresivas. Lo guiaban por caminos que él realmente no deseaba recorrer, pero podían ser tan fuertes que su cerebro se apagaba, dando pasos a esos pensamientos tan destructivos. No con él mismo, pero con su alrededor. Era algo violento, poner un punto final.

    El hongo brotaba bajo su piel, recorriendo sus venas como algo vivo. No dolía, pero tampoco se sentía propio. Era un recordatorio constante que ya no había forma de volver atrás.

    Cuando lograba tomar el control de nuevo se sentía demasiado exhausto, pero, por sobre todo, asustado. ¿Cómo podría continuar de esa forma? ¿Qué le aseguraba que esos pensamientos no iban a terminar por anular el poder que él tenía sobre sí mismo?

    Ethan nunca fue así. Nunca quiso lastimar a nadie. Todo lo que hizo fue para sobrevivir, para proteger a su familia. Pero ahora... ahora la idea de tan sólo hacerlo, porque sí, empezaba a resultar tentadora.




    Img: @mahawavy [Tumblr]
    Eran episodios, momentos donde su mente se nublaba más de la cuenta, como si algo estallara una y otra vez dentro de su cabeza. Lo había estado experimentando desde que su cuerpo volvió a reconstruirse; con el tiempo logró entender que no todos sus pensamientos eran suyos. Habían visiones o ideas ajenas, en ocasiones incluyendo voces, demasiadas voces, que no reconocía, pero que no lo dejaban en paz. Se volvía especialmente persistente cuando sufría daños considerables. Las sentía... furiosas, agresivas. Lo guiaban por caminos que él realmente no deseaba recorrer, pero podían ser tan fuertes que su cerebro se apagaba, dando pasos a esos pensamientos tan destructivos. No con él mismo, pero con su alrededor. Era algo violento, poner un punto final. El hongo brotaba bajo su piel, recorriendo sus venas como algo vivo. No dolía, pero tampoco se sentía propio. Era un recordatorio constante que ya no había forma de volver atrás. Cuando lograba tomar el control de nuevo se sentía demasiado exhausto, pero, por sobre todo, asustado. ¿Cómo podría continuar de esa forma? ¿Qué le aseguraba que esos pensamientos no iban a terminar por anular el poder que él tenía sobre sí mismo? Ethan nunca fue así. Nunca quiso lastimar a nadie. Todo lo que hizo fue para sobrevivir, para proteger a su familia. Pero ahora... ahora la idea de tan sólo hacerlo, porque sí, empezaba a resultar tentadora. Img: @mahawavy [Tumblr]
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    El aire en el salón principal de la mansión Romanov se sentía más pesado que de costumbre. El tintineo de la cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio, hasta que Sasha dejó la taza sobre la mesa con una elegancia que Maral reconoció como el preludio de un interrogatorio.

    —La paciencia, Maral, es una virtud en nuestro mundo, pero incluso la mía tiene límites —sentenció Sasha, sin apartar sus ojos gélidos de su hija—. Los nombres han estado sobre la mesa durante semanas. Alianzas que podrían consolidar nuestro imperio o destruirlo. ¿A qué esperas?

    Maral respiró hondo, sintiendo el frío contacto del metal de su daga, la Habibi, oculta bajo la tela de su ropa. Era su ancla, el recordatorio de que, aunque su madre controlara los hilos de la familia, ella aún era dueña de su propio acero.

    —No es una decisión que deba tomarse entre el desayuno y el almuerzo, madre —respondió Maral con una calma estudiada, aunque por dentro sus nervios se tensaban como cuerdas de violín—. Un matrimonio en la Bratva no es un romance, es un contrato de sangre. Y no estoy dispuesta a firmar mi sentencia con alguien que no sepa distinguir la lealtad del miedo.
    Sasha se inclinó hacia adelante, su sombra proyectándose larga sobre la mesa de caoba.

    —Me hablas de lealtad, pero tu silencio parece más bien una rebelión —dijo la matriarca con voz suave, casi peligrosa—. He recibido llamadas de Moscú, de Chicago, incluso de los clanes del sur. Todos preguntan por la joya de los Romanov. Si no eliges tú, elegiré yo. Y te aseguro que mi criterio no tendrá en cuenta tus sentimientos, solo los intereses del apellido.

    Maral sintió el impulso de llevarse la mano a la empuñadura de su daga, pero se obligó a mantener las manos entrelazadas sobre la mesa. No podía mostrar debilidad, ni tampoco una agresividad que su madre usaría en su contra.

    —Entiendo perfectamente lo que está en juego —replicó Maral, sosteniendo la mirada de la mujer que la había criado para ser un arma—. Pero si quieres que esta alianza sea duradera, necesito un hombre que sea un pilar, no una carga. Dame una semana más. Estoy analizando los movimientos de cada candidato. No quiero un esposo, quiero un socio que no me apuñale por la espalda cuando tú ya no estés para protegerme.

    Sasha guardó silencio durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, se reclinó en su silla y soltó un suspiro imperceptible.

    —Una semana, Maral. Ni un día más —concedió Sasha, levantándose de la mesa—. Pero recuerda: en esta familia, el destino se escribe con sangre, no con dudas.

    Cuando la matriarca abandonó la habitación, Maral soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Sacó la Habibi por un momento, observando el reflejo de la luz en la hoja afilada. Su madre quería una boda; Maral, por ahora, solo quería sobrevivir a la próxima cena sin que el peso de la corona Romanov terminara por asfixiarla.
    El aire en el salón principal de la mansión Romanov se sentía más pesado que de costumbre. El tintineo de la cucharilla de plata contra la porcelana era el único sonido que se atrevía a desafiar el silencio, hasta que Sasha dejó la taza sobre la mesa con una elegancia que Maral reconoció como el preludio de un interrogatorio. —La paciencia, Maral, es una virtud en nuestro mundo, pero incluso la mía tiene límites —sentenció Sasha, sin apartar sus ojos gélidos de su hija—. Los nombres han estado sobre la mesa durante semanas. Alianzas que podrían consolidar nuestro imperio o destruirlo. ¿A qué esperas? Maral respiró hondo, sintiendo el frío contacto del metal de su daga, la Habibi, oculta bajo la tela de su ropa. Era su ancla, el recordatorio de que, aunque su madre controlara los hilos de la familia, ella aún era dueña de su propio acero. —No es una decisión que deba tomarse entre el desayuno y el almuerzo, madre —respondió Maral con una calma estudiada, aunque por dentro sus nervios se tensaban como cuerdas de violín—. Un matrimonio en la Bratva no es un romance, es un contrato de sangre. Y no estoy dispuesta a firmar mi sentencia con alguien que no sepa distinguir la lealtad del miedo. Sasha se inclinó hacia adelante, su sombra proyectándose larga sobre la mesa de caoba. —Me hablas de lealtad, pero tu silencio parece más bien una rebelión —dijo la matriarca con voz suave, casi peligrosa—. He recibido llamadas de Moscú, de Chicago, incluso de los clanes del sur. Todos preguntan por la joya de los Romanov. Si no eliges tú, elegiré yo. Y te aseguro que mi criterio no tendrá en cuenta tus sentimientos, solo los intereses del apellido. Maral sintió el impulso de llevarse la mano a la empuñadura de su daga, pero se obligó a mantener las manos entrelazadas sobre la mesa. No podía mostrar debilidad, ni tampoco una agresividad que su madre usaría en su contra. —Entiendo perfectamente lo que está en juego —replicó Maral, sosteniendo la mirada de la mujer que la había criado para ser un arma—. Pero si quieres que esta alianza sea duradera, necesito un hombre que sea un pilar, no una carga. Dame una semana más. Estoy analizando los movimientos de cada candidato. No quiero un esposo, quiero un socio que no me apuñale por la espalda cuando tú ya no estés para protegerme. Sasha guardó silencio durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente, se reclinó en su silla y soltó un suspiro imperceptible. —Una semana, Maral. Ni un día más —concedió Sasha, levantándose de la mesa—. Pero recuerda: en esta familia, el destino se escribe con sangre, no con dudas. Cuando la matriarca abandonó la habitación, Maral soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Sacó la Habibi por un momento, observando el reflejo de la luz en la hoja afilada. Su madre quería una boda; Maral, por ahora, solo quería sobrevivir a la próxima cena sin que el peso de la corona Romanov terminara por asfixiarla.
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    Un recordatorio amistoso, sigo buscando alguien quien me ayude a la trama. Tengo toda la información en mi cuenta en el fijado <3
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  • Solo un recordatorio amistoso de quién es la hechicera más bonita, elegante y con mejor gusto de todo Tokio.
    Solo un recordatorio amistoso de quién es la hechicera más bonita, elegante y con mejor gusto de todo Tokio.
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  • ¡FicRolers! Pequeño recordatorio con un toque de nostalgia:

    Una usuaria me ha hecho caer en la cuenta de algo que igual a más de uno se le había pasado o que desconoce… y es que esta semana, al igual que FicRol, hay personajes que celebran sus tres años en la plataforma.

    Sí, tres años han pasado ya desde aquel traslado desde OpenRoleplay (la que fuera web madre antes de FicRol), cuando muchos perfiles llegaron aquí y empezó todo lo que conocéis ahora. Parece lejano, pero tampoco tanto.

    Si tienes curiosidad por saber cuánto tiempo llevas tú, puedes verlo fácilmente en tu perfil, en el apartado de “Premios”. En mi caso... estoy a punto de cumplir dos años ;)

    Y recuerda que desde "Ajustes > Datos > Información" puedes descargar la información de tu personaje donde podrás ver exactamente qué día llegó a FicRol.

    Y oye, tanto si llevas desde entonces como si llegaste después… ¡¡gracias por seguir formando parte de este proyecto!!
    ✨¡FicRolers! Pequeño recordatorio con un toque de nostalgia: Una usuaria me ha hecho caer en la cuenta de algo que igual a más de uno se le había pasado o que desconoce… y es que esta semana, al igual que FicRol, hay personajes que celebran sus tres años en la plataforma. Sí, tres años han pasado ya desde aquel traslado desde OpenRoleplay (la que fuera web madre antes de FicRol), cuando muchos perfiles llegaron aquí y empezó todo lo que conocéis ahora. Parece lejano, pero tampoco tanto. Si tienes curiosidad por saber cuánto tiempo llevas tú, puedes verlo fácilmente en tu perfil, en el apartado de “Premios”. En mi caso... estoy a punto de cumplir dos años ;) ✨ Y recuerda que desde "Ajustes > Datos > Información" puedes descargar la información de tu personaje donde podrás ver exactamente qué día llegó a FicRol. Y oye, tanto si llevas desde entonces como si llegaste después… ¡¡gracias por seguir formando parte de este proyecto!!
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  • Lluvia
    Fandom Original
    Categoría Original
    Con Nairis Tzélmur

    [ Registro ]
    [ Una semana después de que todo se fuera al carajo || 2:30 p.m || Habitación de Nairis, Fallen's ]

    Un día lluvioso, como últimamente los había, desde que el bar había cambiado de administración, Jason no había tenido la oportunidad de volver a hablar con Nairis. Lo último que ella le dijo, era que se iría y días después le preguntó si podía quedarse. Él le respondió que sería su decisión, mientras quisiera estar ahí sería bien recibida.

    El día que finalmente logró despejarse para poder hablar con ella, dejó la barra y caminó a la habitación de la joven en la trastienda. Pero ¿Qué le iba a decir? Había tantas cosas que habían quedado en un limbo todos esos días, que sencillamente no había por donde empezar a decir las cosas. Aún así, no importó. Cada paso que daba era el recordatorio de una plática pendiente. Decisiones, resoluciones, cambios,

    Una vez estuvo en la puerta de la habitación, levantó la mano. Estuvo a punto de llamar a la puerta, pero un impulso le frenó. Sus dedos apenas alcanzaron a detenerse a milímetros de la madera rústica de aquella puerta. Cerró los ojos unos instantes, procesando mentalmente cuál sería la primera cuestión que debería atender.

    "¿Qué tono debía usar? ¿Cómo debía empezar? ¿Es esto lo que debería hacer? ¿Estaré molestando?"... Las preguntas comenzaron a viajar por su cabeza, golpeando cada rincón de su mente, procesando la información. Y aun así, su cuerpo respondió antes.

    - ..Mierda... - Su voz fue un susurro cargado de enojo consigo mismo por haber actuado tan rápido, sin darle tiempo de pensar más. Lo dijo inmediatamente después de que sus dedos se hubieran movido por sí mismos.

    Dos golpes con el índice y el medio, ligeramente flexionados. El sonido había roto todo proceso de concentración y planificación.

    Resignado a que todas sus ideas se habían ido por la borda en el momento en el que llamó a la puerta, suspiró con resignación.

    Pese a que en ese momento no había nada que hiciera que reaccionara, que procesara la señal de un duelo, ese acto, por mínimo que fue, lo sacó del trance y la presunta depresión que estaba enfrentando.

    - Nai... - Pensó en la forma en la que él le decía. Al no sentir que fuera el momento para hablar de esa forma, concluyó. -..ris. ¿Cómo estás?

    Pregunta tonta, pero fue lo único que atinó a decir. Ni todas las posibilidades que llegó a pensar sirvieron en ese momento.
    Con [Possesed_By_Myself] [ Registro ] [ Una semana después de que todo se fuera al carajo || 2:30 p.m || Habitación de Nairis, Fallen's ] Un día lluvioso, como últimamente los había, desde que el bar había cambiado de administración, Jason no había tenido la oportunidad de volver a hablar con Nairis. Lo último que ella le dijo, era que se iría y días después le preguntó si podía quedarse. Él le respondió que sería su decisión, mientras quisiera estar ahí sería bien recibida. El día que finalmente logró despejarse para poder hablar con ella, dejó la barra y caminó a la habitación de la joven en la trastienda. Pero ¿Qué le iba a decir? Había tantas cosas que habían quedado en un limbo todos esos días, que sencillamente no había por donde empezar a decir las cosas. Aún así, no importó. Cada paso que daba era el recordatorio de una plática pendiente. Decisiones, resoluciones, cambios, Una vez estuvo en la puerta de la habitación, levantó la mano. Estuvo a punto de llamar a la puerta, pero un impulso le frenó. Sus dedos apenas alcanzaron a detenerse a milímetros de la madera rústica de aquella puerta. Cerró los ojos unos instantes, procesando mentalmente cuál sería la primera cuestión que debería atender. "¿Qué tono debía usar? ¿Cómo debía empezar? ¿Es esto lo que debería hacer? ¿Estaré molestando?"... Las preguntas comenzaron a viajar por su cabeza, golpeando cada rincón de su mente, procesando la información. Y aun así, su cuerpo respondió antes. - ..Mierda... - Su voz fue un susurro cargado de enojo consigo mismo por haber actuado tan rápido, sin darle tiempo de pensar más. Lo dijo inmediatamente después de que sus dedos se hubieran movido por sí mismos. Dos golpes con el índice y el medio, ligeramente flexionados. El sonido había roto todo proceso de concentración y planificación. Resignado a que todas sus ideas se habían ido por la borda en el momento en el que llamó a la puerta, suspiró con resignación. Pese a que en ese momento no había nada que hiciera que reaccionara, que procesara la señal de un duelo, ese acto, por mínimo que fue, lo sacó del trance y la presunta depresión que estaba enfrentando. - Nai... - Pensó en la forma en la que él le decía. Al no sentir que fuera el momento para hablar de esa forma, concluyó. -..ris. ¿Cómo estás? Pregunta tonta, pero fue lo único que atinó a decir. Ni todas las posibilidades que llegó a pensar sirvieron en ese momento.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Voy a hablar como user, no como Jason, lo primero. Procedo con lo que tengo que decir:

    En su mayoría la gente e interacciones que tengo por aquí es absolutamente maravillosa, y más de la mitad de la lista de amigos que tengo los adoro.
    Pero hay excepciones bastante desagradables a su manera sobre las que me tengo que pronunciar. Contadas, es cierto, pero han estado pasando puntualmente los últimos meses hasta recientemente.

    Por ello voy a ser brutalmente claro. No es ninguna amenaza ni llamado de atención a nadie, simplemente quiero que sirva como un recordatorio. Quizás no muy amable, pero recordatorio.

    No tengo ningún impedimento a la hora de hablar a nivel personal. No pongo límite a ningún rol. Si hace falta, termino a veces incluso modificando o adaptando a mi personaje a vuestro mundo. Creo que son un montón las concesiones que hago, me tengo por una persona MUY dialogante, y creo que jamás me he cerrado ni a nivel personal, ni a nivel rol, mucho menos me he enfadado, siempre he puesto todo de mi parte (o lo he considerado) y he ofrecido y ofrezco siempre mi mejor cara así como todas las conversaciones off rol que sean y hayan sido necesarias.

    Lo que sí no voy a hacer, es rogarle a nadie.
    Si me bloqueas de algún lado, a nivel personal o por aquí, no voy a ir detrás.
    Si borras la conversación o mensaje que me hayas enviado, te elimino.
    Si tienes algún problema conmigo y en vez de hablarlo prefieres tomar tus soluciones y medidas, nunca más cuentes conmigo, para nada y en absoluto.
    Doy lo mismo que espero recibir.

    Ni me sobra la gente, ni me sobra la paciencia. No voy a perder el tiempo, y tampoco voy a hacer que nadie lo pierda.

    Es la última vez que me pronuncio en nada al respecto de esto, y que me veo medianamente obligado a tener que tomar este tono.
    Voy a hablar como user, no como Jason, lo primero. Procedo con lo que tengo que decir: En su mayoría la gente e interacciones que tengo por aquí es absolutamente maravillosa, y más de la mitad de la lista de amigos que tengo los adoro. Pero hay excepciones bastante desagradables a su manera sobre las que me tengo que pronunciar. Contadas, es cierto, pero han estado pasando puntualmente los últimos meses hasta recientemente. Por ello voy a ser brutalmente claro. No es ninguna amenaza ni llamado de atención a nadie, simplemente quiero que sirva como un recordatorio. Quizás no muy amable, pero recordatorio. No tengo ningún impedimento a la hora de hablar a nivel personal. No pongo límite a ningún rol. Si hace falta, termino a veces incluso modificando o adaptando a mi personaje a vuestro mundo. Creo que son un montón las concesiones que hago, me tengo por una persona MUY dialogante, y creo que jamás me he cerrado ni a nivel personal, ni a nivel rol, mucho menos me he enfadado, siempre he puesto todo de mi parte (o lo he considerado) y he ofrecido y ofrezco siempre mi mejor cara así como todas las conversaciones off rol que sean y hayan sido necesarias. Lo que sí no voy a hacer, es rogarle a nadie. Si me bloqueas de algún lado, a nivel personal o por aquí, no voy a ir detrás. Si borras la conversación o mensaje que me hayas enviado, te elimino. Si tienes algún problema conmigo y en vez de hablarlo prefieres tomar tus soluciones y medidas, nunca más cuentes conmigo, para nada y en absoluto. Doy lo mismo que espero recibir. Ni me sobra la gente, ni me sobra la paciencia. No voy a perder el tiempo, y tampoco voy a hacer que nadie lo pierda. Es la última vez que me pronuncio en nada al respecto de esto, y que me veo medianamente obligado a tener que tomar este tono.
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  • ¡Recordatorio amistoso para empezar la semana!

    Duo sabe donde vives, y le ENCANTA visitarte para "hablar" sobre tus lecciones.

    ¿Ya sabes hablar ruso?

    ¡Pues empieza hoy a aprender! :)
    ¡Recordatorio amistoso para empezar la semana! Duo sabe donde vives, y le ENCANTA visitarte para "hablar" sobre tus lecciones. ¿Ya sabes hablar ruso? ¡Pues empieza hoy a aprender! :)
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  • *En un solemne silencio, me arrodillé ante sus tumbas que improvisé cuando desaparecieron. Un breve recordatorio de quienes llevamos siempre en la memoria.*

    "Jamás saldrán de mis recuerdos y memorias. Pasé preciosos momentos junto a ustedes, y estarán grabados en mi alma.....Descansen en paz."
    *En un solemne silencio, me arrodillé ante sus tumbas que improvisé cuando desaparecieron. Un breve recordatorio de quienes llevamos siempre en la memoria.* "Jamás saldrán de mis recuerdos y memorias. Pasé preciosos momentos junto a ustedes, y estarán grabados en mi alma.....Descansen en paz."
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  • El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, Nairis estaba acostada en la cama, con la mirada fija en el techo. La vida había cambiado, aunque no demasiado; nuevos amigos, un nuevo lugar, un nuevo trabajo... Pero en el fondo, todo seguía igual que siempre.

    El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, pero Nairis aún no daba un paso, el silencio podía ser un refugio para muchos, pero para ella, era ensordecedor... Pues no hay ruido mayor que el de los pensamientos.

    El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, sus rayos un cruel recordatorio de la existencia, de la obligación de fingir normalidad, de las emociones que desbordaban en su interior ¿Cuánto más duraría esto? Nadie lo sabía, y eso era lo peor, nadie podía darle una respuesta a Nairis.

    Un suspiro y, finalmente, hubo movimiento, sin decir ni una palabra se levantó, dispuesta a comenzar un nuevo día, caminó al espejo y mostró su mejor sonrisa.

    El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación... Y Nairis ya quería que se escondiera, vivir era cansado, pero estaba obligada a ello.
    El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, Nairis estaba acostada en la cama, con la mirada fija en el techo. La vida había cambiado, aunque no demasiado; nuevos amigos, un nuevo lugar, un nuevo trabajo... Pero en el fondo, todo seguía igual que siempre. El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, pero Nairis aún no daba un paso, el silencio podía ser un refugio para muchos, pero para ella, era ensordecedor... Pues no hay ruido mayor que el de los pensamientos. El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, sus rayos un cruel recordatorio de la existencia, de la obligación de fingir normalidad, de las emociones que desbordaban en su interior ¿Cuánto más duraría esto? Nadie lo sabía, y eso era lo peor, nadie podía darle una respuesta a Nairis. Un suspiro y, finalmente, hubo movimiento, sin decir ni una palabra se levantó, dispuesta a comenzar un nuevo día, caminó al espejo y mostró su mejor sonrisa. El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación... Y Nairis ya quería que se escondiera, vivir era cansado, pero estaba obligada a ello.
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